En torno a José María Setién obispo emérito de San Sebastián recientemente fallecido

¿No llegas a fin de mes? ¿Tienes un trabajo digno? ¿Son los políticos los que llenan sus bolsillos? Seguro que tienes muchas cosas de las que quejarte, si no también. No es nada personal, sólo política. Respeta y serás respetado. Economía, Empleo y Política.
Avatar de Usuario
comandante cero
Doctorado
Doctorado
Mensajes: 762
Registrado: 15 Abr 2015 22:37

En torno a José María Setién obispo emérito de San Sebastián recientemente fallecido

Mensajepor comandante cero » 13 Jul 2018 22:10

El pasado día 10 de julio falleció el obispo emérito de San Sebastián José María Setién de no muy buen recuerdo para muchos. Y a propósito de ello inicio un hilo con un documento muy poco conocido: el resumen de una entrevista celebrada en el año 1974, con dos colaboradores del SECED (Servicio Central de Documentación) que fue el origen del futuro CESID y posterior CNI, documento muy revelador, en el que se refleja su personalidad y queda retratado:

Entrevista de José María Setién con dos colaboradores del SECED, celebrada en el año 1974

La entrevista con los agentes del Servicio la propició el cardenal y arzobispo emérito de Pamplona Fernando Sebastián entonces rector de la Universidad Pontificia de Salamanca, de la cual fue profesor y Decano José María Setién.

El entonces obispo auxiliar de San Sebastián, tenía una buena presencia. Alto, delgado y con aspecto de seminarista.

Receloso. Cuando se planteó la problemática de la escalada de ETA tras el asesinato de Carrero Blanco y el juicio moral que le merecía dicha organización terrorista, preguntó a bocajarro: “¿Ustedes quieren hablar sobre situaciones objetivas, ETA, asesinato de Carrero o… más concretamente sobre mi persona? ¿Es realmente la situación de España y el País Vasco lo que les interesa o el obispo José María Setién?” Se le dijo que él era siempre noticia pero que lo que se pretendía era conocer sus opiniones sobre los problemas de aquella región, desde diferentes puntos de vista. Pero él siguió: “Sí, sí… De todas maneras sea noticia o no, que no creo que lo sea, existe una especie de radiografía de Setién. Es una radiografía que puede tener su historia y de ella se deriva una cierta catalogación que realmente no sé de dónde ha salido y a lo que se pueda deber.” “¿Radiografía en qué sentido?”, se le preguntó. “Bueno, me refería –siguió Setién- a las cosas públicas. Una cosa pública que constará en mi historial, como el intento de procesarme en el primer estado de excepción. Yo estaba entonces en el Valle de los Caídos. Fue muy curioso. Aproveché que estaba cerca de Madrid para solicitar en la Dirección General de Seguridad la expedición de pasaporte, que se me había negado en Vitoria. Al Valle de los Caídos –aclaró- había acudido para participar en una Semana de Moral Social. Pues bien, en le DGS estuve cerca de tres horas, cuando el encargado de pasaportes me dijo finalmente que lo me lo podían extender. Pregunté por qué y se me contestó: ‘Pues usted sabrá. Se habrá metido en política.’ Luego, por la noche, me llamó el vicario general de San Sebastián quien me dijo que habían pedido autorización para procesarme por unas conferencias que di, pero que se había denegado tal autorización. Posteriormente, después de haberme hecho obispo solicité nuevamente el pasaporte y me dijeron que lo pidiera en Vitoria. Hoy ya lo tengo.”

Los miembros del servicio ignoraban estas circunstancias e insistieron en que cuando se planteó la entrevista con Fernando Sebastián era porque éste opinaba que no se conocía bien la problemática del Norte y que sería interesante hablar con él. Setién respondió: “Perdón. Quiero ser claro. A mí realmente se me planteó la cuestión de otra manera. Mira, se me dijo, de ti existe la opinión de que eres comunista.” E hizo la siguiente aclaración: “¡Antes de la V Asamblea y ahora de la VI!” “Bien, dije a mi interlocutor, no tengo ningún inconveniente en aclarar a qué se debe esta catalogación… Por otra parte, un día, cierta persona me llamó desde Madrid para saber si tendría inconveniente en hablar con el Director del Servicio y le dije que no, inquiriendo el motivo de la entrevista, a lo que me contestó que me estaba enfrentando con militares, a los que –según dicha persona- estaba provocando… Esto, creo yo, con ocasión del planteamiento de la objeción de conciencia.” Se le dijo que parecía inexacta la versión dada de la opinión de los militares acerca del tema, que era, en cierto modo, un proyecto del Gobierno y que no había sido objeto de “catalogación” alguna, salvo por personas aisladas.

Setién, como se ve, rehuía entrar en la materia. Y seguía dándole vueltas a la posible entrevista con el Director del Servicio: “La persona en cuestión me habló concretamente de ello y me dijo que si no tenía inconveniente en hablar con el Director del Servicio me lo presentaría… No sé si me dijo que él tenía también interés de hablar conmigo, porque todo esto coincidió con las reuniones de 100 o 120 sacerdotes en el seminario de San Sebastián, con ocasión de los incidentes en la cárcel de San Sebastián. Yo traté este tema con el obispo residencial diciéndole que allí donde hubiera 120 curas, el obispo tendría que estar con ellos. Y efectivamente charlé un rato con ellos y luego me marché. Me parece que era una medida de gobierno eclesiástico pues no teníamos otros procedimientos que el de la persuasión. Además puedo decir que mi presencia allí impidió la toma de posiciones más radicales. Las noticias que de ello dieron los periódicos fueron un tanto equívocas o parciales. Aparecía en ellas el obispo Setién bendiciendo reuniones y haciendo no se qué declaraciones… En Madrid se consideró este asunto como cosa de Setién. Y por si fuera poco una publicación SIR hizo dos números con una biografía mía, con una visión, no me atrevería a llamarla calumniosa… pero en fin, era una biografía con una serie de detalles… Y además de dedicarme dos páginas y media decía “continuará”. Después han continuado pero ya no tenían mucho que decir. Allí estaba, claro, toda la visión de Setién: la “setienetría”. Setién el jefe de la Iglesia nacional vasca, separada del Vaticano. Evidentemente, ¡qué poco me conocen! si piensan que yo puedo ser obispo de una Iglesia separada de Roma, porque yo no sé si seré obispo de Roma pero, desde luego, no soy obispo que no sea de Roma.”

Uno de los interlocutores le habló de un documento que había salido de la Universidad de Deusto en el que se decía que había que crear una conferencia episcopal vasca, pues las conferencias sólo tenían validez si representaban a las auténticas Iglesias de los pueblos. Setién dijo que no conocía tal documento, pero manifestó que “el asunto de la conferencia episcopal es algo que en los climas un poco artificiales se presta a interpretaciones totalmente no sé si tendenciosas o enfermizas… porque se habla de una conferencia episcopal andaluza, una gallega, otra tarraconense y nadie se escandaliza. Ahora en cuanto se habla de una posible conferencia episcopal vasca se está viendo una Iglesia autónoma, una Iglesia separada”. Preguntado qué diócesis comprendería, Setién señaló que Navarra, Álava, Vizcaya y Guipúzcoa y se refirió a que había quien reclamaba además tres departamentos franceses. “Lo que sí pienso –continuó Setién- es que los problemas de Bilbao y los de San Sebastián tienen una conexión muy estrecha y esto hay que decirlo. Es absurdo que Bilbao dependa de Burgos y San Sebastián de Pamplona. Resulta que si se reúnen los obispos de Bilbao, San Sebastián y Pamplona parece que se hace algo pecaminoso.”

Ante tal actitud los miembros del servicio le preguntaron acerca de si la tendencia era hacer conferencias regionales, dentro del ámbito de la Conferencia Episcopal española. Setién contestó: “En realidad no es que sea así. Nosotros recibimos documentos tanto de la Conferencia Episcopal española como de la Santa Sede para que los estudiemos. Además las provincias eclesiásticas son las diócesis reunidas en torno a una metrópoli, es decir una diócesis metropolitana. Es normal que las provincias eclesiásticas respondan a un criterio no puramente geométrico sino un poco sociológico y no es posible que salga nada homogéneo de una reunión de Pamplona con San Sebastián, Jaca y Logroño… y hay que tener en cuenta lo que ocurre con las misiones diocesanas. A Bilbao, San Sebastián y Vitoria en 1948 concedió conjuntamente la Santa Sede las misiones de Ecuador, de los Ríos (Venezuela), Angola y Katanga. En 1950 vino la división de la diócesis y no se dividieron las misiones, siguiéndose con una responsabilidad común, lo que exige un encuentro de los obispos para el estudio de los problemas económicos y de personas (distribución de sacerdotes y seglares).”

Con relación al desplazamiento de que había sido objeto monseñor Peralta, obispo de Vitoria, Setién manifestó: “No es cierto de que yo fuera a Roma para echar al obispo de Vitoria y ponerme yo en su lugar como administrador apostólico. Pensar que un obispo va a ir a Roma para decir ‘quitad éste y ponerme a mí’ es un absurdo. Pues bien, sin embargo, en las iglesias de los capuchinos y de los franciscanos aparecieron unas grandes pintadas que decían: ‘Setién eraglie” (‘eraglie’ en euskera es asesino). A los quince días apareció otra pintada en el Frontón Loyola, en la iglesia de Hernani, mi pueblo, y en la de Andoain. Y todo eso me hace daño, porque voy a la catedral y cuando Setién dice algo se escucha no tanto la palabra de Dios como la de un político.” Luego ante la indignación del obispo que dijo que por qué no aparecían los autores de tales pintadas y sí, en cambio, los de cualquier publicación clandestina aparecida en el País Vasco, se le opuso que eso no era así, pues allí había unas setenta publicaciones clandestinas tales como Zutik, Hautsi, Euskadi Obrera, Tierra Vasca, Gudari, etc… sin que se descubriera a sus redacciones y talleres. Sin embargo Setién insistía en que le resultaba muy extraño que se ignorase de donde salía SIR. Se le volvió a dar la carga haciendo referencia a hojas aisladas en que a monseñor Suquía se le llamaba traidor y asesino y tampoco aparecían los autores.

Se habló seguidamente de la homilía de Añoveros y las razones por las cuales, siendo un tema que afectaba a toda la región, no hubiese sido firmada por todos los obispos y Setién replicó que porque era la tercera de una catequesis social y que sólo había sido distribuida a todos los sacerdotes de la diócesis de Bilbao. Respecto a la repercusión de los incidentes que provocó la citada homilía, Setién eludió la contestación diciendo que lo ignoraba pues él no era miembro de la Permanente y que aunque conocía las actas no podría prever lo que sucedería, pero que en cualquier caso no había enfrentamiento entre obispos, pues el hecho de que hubiera posiciones diferentes con influencia en los planteamientos teológicos y condicionamientos sociopolíticos no significaba que hubiera profundas divisiones.

En cuanto al juicio moral sobre las ‘injusticias del Estado’, Setién se expresó así: “Nadie, yo creo, a no ser que sea marxista y crea que el Estado es una superestructura que debe desaparecer porque sea el reflejo de una infraestructura económica, puede hablar, así sin más, de la ‘injusticia del Estado’. Es necesario, por otra parte, admitir, como decía la misma Pacem in Terris que la realización del bien común es algo dinámico en la sociedad. Decir que es dinámico significa que está en una permanente búsqueda, adaptación, revisión, crítica. Sobre todo teniendo en cuenta, pienso yo, que el Estado no es solamente el reflejo de una idea punta de la justicia, sino también que en el Estado hay una serie de presiones de grupos que están operando sobre la voluntad política. Si estamos diciendo que dentro de la Iglesia debe haber una crítica, decir que la Iglesia se ha prostituido y que el Estado es la injusticia es ir demasiado lejos.”

“¿Y que nos dice del concepto de la ‘violencia estructural’?” le preguntaron. A lo que contestó: “Eso es una cuestión terminológica. Algunos afirman que la Iglesia, o no se quienes, dice que la violencia de la Guardia Civil es igual a la violencia de la ETA. No creo que se pueda establecer el principio de que el que actúa contra la ley sea de la misma naturaleza que la de quien la defienda. Ni lo he dicho yo ni creo que ningún obispo lo haya dicho. De todos modos, en la medida que la voluntad política no se adapta plenamente a los ideales de la justicia se produce una distorsión, llámese violencia estructural o violencia institucionalizada. Yo lo llamaría más bien una cierta ‘distorsión en el ejercicio del poder’.”

Tras una serie de disquisiciones en cuanto a la función de las fuerzas armadas y la intervención de la jurisdicción castrense para entender de los delitos de terrorismo se entró en el juicio moral sobre el terrorismo de ETA, problema que afectaba a la convivencia, y Setién se expresó en los siguientes términos: “Yo no creo que ese problema sea creado por ETA, por más que sea de ella de quien se habla. Pienso que existen otros grupos terroristas de los que no se habla tanto… Y en cuento al asesinato de Carrero Blanco realmente no creo que nadie pueda asegurar y probar que ellos hicieron esa acción. Hay otros grupos… Cualquiera sabe. Por ello no creo que se pueda declarar responsable de estas acciones a ETA.” (Es incomprensible que tras declararse ellos mismos los autores el día del atentado, Setién dudara de la autoría del magnicidio, manifestando incluso que tal declaración ‘podía ser perfectamente una maniobra política’.)

Cuando se la planteó por qué la jerarquía de las diócesis de la región no se había pronunciado contra el asesinato de un guardia civil, el obispo se salió por la tangente diciendo que tenía entendido que estaba metido en un asunto de drogas. Insistiéndole sobre el hecho de que el asesinato de un ciudadano modesto, miembro de la Guardia Civil, no hubiese sido condenado por la Iglesia, que pretendía ser la Iglesia de los pobres, cuando ese ciudadano ganaba menos que un obrero y vivía con grandes privaciones, todo lo que se le ocurrió decir fue lo siguiente: “¿Ustedes creen que realmente vive así?”

Al referirse a la opresión de la clase trabajadora, Setién señaló que existía una clase trabajadora muy numerosa de cuya liberación hablaban ciertos grupos. “Para ellos –dijo el obispo- sí existe cierta opresión económica.”

En cuanto a la ‘opresión cultural’ se le citó la existencia de 500 ikastolas con unos 30.000 alumnos en las tres provincias vascas contra el ejemplo francés con menos de una docena de esas escuelas y un centenar de niños. Y Setién replicó: “Francia no es un buen ejemplo. Su centralización es verdaderamente absorbente.”

En ese momento se interrumpió la conversación. Conferencia telefónica de San Sebastián. A su regreso, el obispo explicó que el gobernador civil había prohibido una conferencia en la Escuela de Teología sobre “Derechos humanos y conciencia ética” que debía pronunciar Gregoria Peces Barba. Extrañados por la personalidad del conferenciante, Setién manifestó: “Los cristianos también tienen derecho a hablar.” Y añadió: “Soy obispo e iba a hablar de las relaciones Iglesia y Estado en le Escuela Técnica de Ingenieros de San Sebastián y tampoco se me autorizó. En aquella ocasión no reaccioné porque de haberlo hecho les hubiera reunido en la iglesia del Buen Pastor.” Se le dijo que tampoco había sido autorizado un cristiano, como Blas Piñar, a pronunciar el pregón de una cofradía por el obispo de Pamplona, pero de esto no pareció darse por enterado.

En cuanto a las conexiones marxistas de jóvenes seminaristas y sacerdotes respondió: “El cristiano que acepte el compromiso sociopolítico y estudie la ideología marxista y no distinga lo que es un planteamiento economicopolítico de lo que es una postura filosófica entra dentro del confusionismo… Pero si se pretende mantener una posición cristiana y marxista a la vez, me parece que es muy difícil… Ahora bien, pensar por todas estas consideraciones en el vacío de los seminarios… pienso que ahí no está la explicación. Sería simplificar demasiado las cosas.”

Y aquí finalizó la entrevista. Preocupado, como se ve, por su propio prestigio, el obispo Setién eludió entrar en temas tan importantes como el de la influencia de ciertos medios eclesiales sobre el fenómeno separatista y no quiso dar su juicio moral respecto a la organización ETA. Dejó patente la incompatibilidad entre el marxismo y el cristianismo, pero sin una condena expresa. Y justificó la gran aspiración de establecer una conferencia episcopal autónoma… que es otro hito más para la construcción de un Estado independiente.

Juzguen los foreros acerca de la personalidad de este obispo...

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado