Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Concursos de Microrrelatos de IniciaDos
Avatar de Usuario
Pedritus
III-IV-VIII-XIII-XVIII M. Relatos
III-IV-VIII-XIII-XVIII  M. Relatos
Mensajes: 17331
Registrado: 05 Oct 2012 15:28

Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor Pedritus » 13 Feb 2013 09:21

Señoras y señores, ha llegado el momento de la votación.

Por mi parte, debo agradecer y agradezco a todos aquellos que han participado, de una u otra manera, y especialmente a los que han escrito relatos. Agradezco también por adelantado a todos aquellos que van a votar, dando por supuesto que van a valorar la dedicación de la gente que escribe, tomándose su tiempo para considerar los relatos y votando de acuerdo al gusto de cada uno.

El sistema de votación, como la vez anterior.

Se pueden votar hasta seis relatos, y la puntuación:

- 1º: 7 puntos.
- 2º: 5 puntos.
- 3º: 4 puntos.
- 4º: 3 puntos.
- 5º: 2 puntos.
- 6º: 1 punto.

Y, a continuación, ¡los relatos!
Il n´y a pas d´amour heureux.
Avatar de Usuario
Pedritus
III-IV-VIII-XIII-XVIII M. Relatos
III-IV-VIII-XIII-XVIII  M. Relatos
Mensajes: 17331
Registrado: 05 Oct 2012 15:28

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor Pedritus » 13 Feb 2013 09:30

1.- Lo que no te traen los Reyes Magos te llega para carnaval

- ¡Qué pesado eres con la guadaña, tío! Deja de seguirme por todas partes, ¿vale? Que encima eres menos original que
Santa Claus con el disfraz, joder.
- No te sigo por gusto, es que me has llamado tú; querías verme.
- ¿Yo? ¿Qué te he llamado yo? Venga, tío, tú desvarías más que Artur Mas. ¡Ni te conozco!
- Sí, tú. Tú me has llamado esta mañana cuando te has levantado.
- Anda, anda, tonto el haba, que vas más sonado que yo.
- Sí, me has dicho que querías pasártelo de muerte en el carnaval. Y aquí estoy para ayudarte.
- Ya, cortándome la cabeza con la guadaña, ¿no? ¡Vete al pedo a otro lado y déjame bailar, ¿quieres?!
- No, con la guadaña no, con los impuestos. ¡Toma! La citación de la Recaudación de Hacienda.


2.- Pétalos

La calle era un enredo de música y personas, pero yo sólo la vi a ella. Su máscara dejaba al descubierto unos labios deliberadamente rojos.
Nunca sabré qué le hizo volverse y quedar como detenida en el hilo de mi mirada.
Vino hacia mí, sonrió, me tomó de la mano y, acercando su antifaz, posó delicadamente sus labios sobre los míos.
Al poco, dejó escapar su mano lentamente, como los barcos que se dan a la mar en aguas quietas. Y se perdió entre la multitud. Y nunca más la vi.
Y desde entonces, cuando me aflige la vieja herida de la nostalgia, deslizo entre mis labios los pétalos de una rosa.


3.- El disfrazado

No ponía especial cuidado a la hora de vestirse para el desfile. Unas ceñidas mallas desechadas de su señora, camisola no muy ajustada a medio glúteo, tacones medianos, sencillo maquillaje y su propio pelo corto bastaban.
¡Joder Manolo! No parece que vayas a un desfile de Carnaval...más bien una maruja de compras al supermercado. Así nunca pillaremos premio en el concurso de disfraces.
A Manolo no le atraía disfrazarse en las fiestas de Don Carnal. Eso al fin y al cabo, y con mucho esmero, es lo que hacía el resto del año.


4.- Los sueños de Cat

Salió al aire asfixiante de la noche. Se había vestido de Catwoman y se sentía enormemente incomoda.
Sus formas se marcaban demasiado. Se dio cuenta de que llamaba la atención.
De repente, un grupo de máscaras la envolvieron, mientras el bullicio la aturdía. El miedo se apoderó de ella y un grito se ahogó en su garganta al sentir una mano en su cintura.
Trastabilló a punto de caerse. Se enderezó rápidamente y en su intento de escapar tropezó con él. En ese momento un trueno de niágaras hizo que el cielo se rompiera. La luz arreboló sus mejillas mientras se fundían en un abrazo.

Tenían que salir de la mansión de los sueños, ya.


5.- ¡Sorpresa!

A ritmo de samba movían sus caderas Marta y pandilla. Vestidas para la fiesta, apenas dejaban nada a la imaginación. Sus rostros cubiertos con antifaces rojos era lo único que quedaba oculto.

Solas, sin pareja, iban a por todas. Divertirse era su objetivo. La noche les pertenecía.

Después de algunas cerveza y un par de cubatas, se dejaron arrastrar por la marea humana, eufóricas.

Marta, estaba muy excitada. Le gustaba esa sensación de sentirse libre, oculta por el anonimato.

Un payaso de enorme nariz la invitó a bailar. Entre risas notó como su vientre se adhería al suyo mientras sus manos la recorrían ávidas.

Abrazados buscaron un lugar oscuro y se amaron con urgencia. Una vez saciado su deseo quiso verle el rostro y ella accedió si él también mostraba el suyo.

Se despojaron de sus máscaras. Marta palideció y Jorge su marido, apretó los puños mientras gritaba ¡zorra!


6.- Beso sereno

Nos reunimos toda la peña en el chalet de Luís disfrazarnos de lo que no éramos. Tras reírnos debidamente unos de otros nos dirigimos carnavaleramente hacia la Plaça de la Font, donde se rendiría culto a Carnestoltes. Hacía frío, no nos queríamos enterar; preferíamos bailar desacompasadamente y cantar lo que nos viniera en gana, no podíamos enrojecer a las chicas, eran peores que nosotros. Llegando al hospital Núria vio que caía aguanieve, aquí es lo mismo que más arriba “ya podemos sacar los esquíes” pero con mayor carga de ilusión ¿cuajará? No importa, empezamos a abrazarnos y a besarnos los unos con las otras según confianza y sexo. Fue nuestro primer beso, resabiado de antiguos amantes que no necesitan palabras para decir te quiero. Sólo muy de vez en cuando recordamos ese episodio, y nuestra leve separación del grupo para seguir amándonos sin decirlo, porque ni nosotros lo sabíamos.


7.- Lluvia de estrellas

Lenta, pertinaz, lluvia de estrellas hasta que la última lentejuela de tu disfraz de noche tocó el suelo. Selene iluminaba tu vestido de Eva femeninamente risueña ¿Qué quieres?, disfrazarme de ti, contestaste con esa carita de no haber roto la vajilla hecha añicos. Nos fundimos sobre el colchón de Flora, olvidamos a Cronos, nos gozamos tal corresponde en Carnaval.
No me ocultó tu identidad el antifaz. Tú también sabías con quien estabas. Fue sólo un momento de total libertad, después volvimos a ser sólo buenos amigos sin atrevernos a preguntar ¿fuiste tú?


8.- Ella

Sabia por unas pocas referencias de que tenía el pelo lacio y de color castaño. Medía 1´70 cm. y tenía que adivinar quien era mi dama tras un antifaz.
No me lo puso fácil, lo reconozco, simplemente me tendría que guiar por mi intuición y como pista, un perfume que yo solo conocía.
La vi con un traje elegante de fiesta todo negro y un generoso escote y un pequeño antifaz que hacía juego con su vestido... me acerqué a ella y la besé apasionadamente. Sin lugar a ninguna duda era ella ya que, me devolvió el beso.


9.- Recato

- Me gusta el carnaval, porque el disfraz me protege de la mirada de los hombres.
Ella, tan hermosa, vivía la pasión que despertaba como una violencia.
- Los hombres te miran, aunque te vistas de Colombina.
- Sí, pero no me ven a mí. Contemplan una fantasía. Así disfrazada sólo soy el fantasma de su deseo. Y no me duele.
Por eso ella era feliz en carnaval. Por eso ahora yo repaso sus delicadas facciones con el último toque de maquillaje. Por eso le coloco el antifaz, mientras mi mirada se extravía hacia las frágiles manos que, enguantadas, alguien ha juntado sobre su pecho. Antes de acariciar los pliegues de su vestido. Antes de darle el último beso. Antes de cerrar la tapa.
Quién sabe qué otras miradas esperan.


10.- El hilo dental

La cabeza le iba a estallar, fue una fiesta tan larga en tiempo como en alcohol. El ceñido maillot de "Muerte" que le servía de disfraz apestaba a sudor y en nada le ayudaba para conseguir un agradable despertar. No sabía si sería capaz de aguantar otra noche de carnaval como esa, tan sólo el recuerdo de aquellos brillantes traseros en vertiginoso contoneo con las caderas lograban esbozar una ligera sonrisa en su maloliente boca. Los restos de patatas fritas todavía anidaban entre sus dientes y el desagradable malestar que le producía no lograba aliviarlo con el enjuague bucal. Somnoliento aún cogió el hilo dental, y no sin cierta dificultad se aplicó en su limpieza. Su hermana lo miraba fijamente...

- ¿Pero se puede saber que coño haces con mi tanga en la boca?...¡Pervertido!


11.- Pirotécnico

Es carnaval. Época de soñar colores, de inventar nuevas formas, medir tiempos, diseñar combinaciones, cuadrar retardos, probar efectos nuevos. Época de mantener el cielo siempre iluminado para que nunca anochezca. El azul intermitente es mi color. Azul que anuncia amaneceres, azul que adorna los satélites cayendo como lluvia de perseidas, azul que se derrama sobre los tejados y las calles engalanadas con volcanes plateados, palmeras multicolores, ruedas giratorias y peonias con arrebato de Kamuro. Y en el cielo haré que vuelen estrellas irisadas y resplandezcan centellas sin aviso de tormenta.


12.- El disfraz

Se disfrazó para dejar de ver esa extraña e inquietante figura que veía reflejada siempre que se miraba en el espejo, y que tanto lo aterrorizaba. Sintió el poder liberador del disfraz, que le devolvió la imagen de sí mismo, una imagen de la que todos huían aterrorizados...


13.- Gatopardo

Cada año idéntico ritual. Primero se pegó el bigote, y eligió uno ancho y poblado con las puntas ligeramente encorvadas hacia arriba, luego unas copiosas patillas plateadas que hacían juego con sus sienes encanecidas. Siguió con el cabello, que engrasó con brillantina y peinó hacia atrás, hasta su nuca, donde descansó en un revoltijo de rizos. Después, con extremo cuidado, colocó el sombrero de copa sobre su anhelante cabeza. No sin esfuerzo se ajustó el monóculo, metió el reloj de cadena en el bolsillo del chaleco y se llevó un puro habano hasta los labios. Con torera habilidad ondeó la capa en el aire y la posó sobre sus hombros. Empuñó con una mano el bastón con pomo de marfil y con la otra sujetó unos guantes de fina piel. Se miró de cuerpo entero en el espejo del hall y con gesto altivo salió al tumulto de la calle.


14.- El hábito sí hace al monje

La primera reacción, la más instintiva siempre es la de prevención, a ella de inmediato le sucede el temor, eso es siempre así, y aunque eso ya lo sabía esta noche he decidido levantar acta, comprobar en tiempo real de qué forma el miedo nos iguala a todos. Por eso estoy así vestido en esta noche tan fría de carnaval, de tal modo que mi disfraz no es sino una probeta de laboratorio, una prueba empírica. Sin embargo el traje también me domina a mi, me conduce a territorios de mi personalidad que nunca habían visto la luz. Me siento poderoso, inspiro temor; soy otro.
Y aquí estoy en esta noche de carnaval, en una despoblada cuneta al borde de una carretera secundaria, lejos de bailes y artificiales dichas, obteniendo toda la plenitud que este uniforme de guardia civil me confiere.
A lo lejos viene otro coche...


15.- Error pasajero

Entre la multitud disfrazada que se apiña pugnando por ver el Desfile se abre paso a empellones Tom el Chulo. Con disfraz de gorila sin cabeza (le estorbaba para beber y no la necesita) y contraviniendo toda normativa con su botellón de vidrio en ristre, atropella a la multitud con la frescura de quien a nadie teme. Se para ante un pierrot y sin pensarlo parte la botella en su cabeza. El pierrot queda sentado en tierra. Tom lo incorpora y lo maja a sopapos. Cae la máscara dejando ver un rostro imberbe, de adolescente o de mujer y Tom deja de darle.
- Perdona, chaval. – dice – Te he confundido con uno. ¡Si llega a ser él lo mato! ¡El hijoputa!
El gentío hace amago de intervenir, pero Tom se revuelve blandiendo el afilado gollete y los paraliza.
- El hijoputa ... – musita mientras se aleja sin prisa.


16.- Ella no es ella

Soñaba con el momento en que viviría con ella en una casa pequeña en medio de la campiña.
En una habitación con grandes ventanales montarían los talleres: el de ella de manualidades; el suyo de orfebrería.
Y lo ha conseguido todo salvo un pequeño detalle: ella no es ella.
Ella es otra que ni tan siquiera se dedica a las manualidades.
Hoy, recién levantado, cumple con la rutina diaria de ajustarse ante el espejo la máscara de la felicidad. La genuina, la que soñaba lucir de por vida, permanece encerrada bajo siete llaves.
Para él, cada día es carnaval.


17.- Malentendido

Sor Inés atravesaba la Plaza Mayor camino del convento, hurtándose entre la multitud, cuando se topó con el diablo.
“Coooño, joder, esta sí que es buena”, y el maligno estalló en carcajadas. “Cómo me ponéis las tías así todas tapadas, menuda guarra que debes de ser tú”. La agarró por la cintura y la apretó con fuerza. Como a ella el asombro le había entreabierto las puertas de la boca, él introdujo ahí su lengua, que serpenteó hasta el paladar. Al mismo tiempo, la monja notó que una especie de aldaba llamaba a las puertas de su sexo.
Y entonces habló la muerte: “Venga, tío, déjala, que esta tía es una muerma. Vamos con aquellas titis”.
Sor Inés quedó inmóvil unos instantes, observando al fúnebre cortejo que se abalanzaba sobre unas pastorcillas.
Ella aún no lo sabía, pero fue justo aquella noche cuando empezó a dejar de creer en Dios.


18.- Al alba

Él se marchó una mañana en la que el alba se sonrojaba avergonzada.
Ella no quería que volviese, ni él quería volver.
Aquella noche ella había intentado matar lo que ya estaba muerto desde hacía tiempo.
Sus hojas secas, su tallo inclinado, vencido lo evidenciaban.
Ninguno quiso reconocerlo. Se asieron a su ansiedad a las ganas de sentir como niños mariposas en el estómago que también habían fenecido.
Aquél carnaval se pusieron de nuevo las caretas y volvieron a interpretar su papel. Él le dijo te quiero sin fuerzas, ella exigió que la amara, que le hiciera brotar la sonrisa.
No pudo. Derrotado se despojó de la máscara y partió.


19.- Jano

¿Quieren que les cuente algo? Nunca me gustaron los carnavales ni, por supuesto, participé en ellos. Pretender que un disfraz te convierta -siquiera por unas horas- en otra persona me parece de una futilidad intolerable. Uno no adquiere gustos patricios por vestir una toga de senador romano. Ni alcanza profundidad alguna de pensamiento al ponerse una clámide griega. Tampoco vestir de hetaira te proporciona el refinamiento de Madame du Barry. Es inútil, un esfuerzo ingenuo, vano.
¿Pero dije que nunca me disfracé? No es cierto; participo en foros. Todo un mundo de posibilidades se ofrece ante mi con solo pulsar un interruptor. Puedo adherirme cualquier personalidad que me apetezca. Tortuosa o cruel, fanática, galante, conciliador, déspota... Mi vida entera desaparece con un clic y el que teclea ya no soy yo, sino alguien parecido a Jano.


20.- Una erección mental.

El obispo doblado en sí mismo, sujetándose el alba, la farola como báculo, sudaba frío echando la bilis. La estola desaliñada, la mitra por los suelos, el solideo de medio lado, la casulla orinada y Superman sujetándole por el cíngulo.

Seguí cautamente el paseo, tropezando con la monja desmadejada en el suelo. El hábito por la cintura, la toca alborotada, sorprendía su blanco tanga, del cual asomaba matojo de vello azabache rizado. Sus rotundas nalgas, eran alabadas por beduinos.

La esquina presentaba espléndido claroscuro cinematográfico, proyectando la silueta del sacerdote sujetando con los dientes la sotana. Caperucita Roja, debajo, culeaba al ritmo del pastor, invocando al Dios suyo, suplicando al aplicado y ceremonioso oficiante, que no se detuviera.

La turba corre con el Abecé enrollado, vestidos de blanco y faja roja a la cintura. Perseguidos por carretilla tuneada con cornamenta espectacular.

¡Caguéndios qué país!, fue mi grito, desenfundado los revólveres.


21.- Angustia, desazón

Encontré sorprendido, las calles del pueblo desiertas, las farolas y balcones aparecían ornados con banderas y guirnaldas, pero las calles estaban vacías, los contenedores de basura dejaban asomar botellas vacías y serpentinas de colores, pero las calles estaban vacías...

Poco a poco me fui acercando al camposanto y allí estaban todos, serios, cariacontecidos, enfundados en sus oscuras vestimentas, escuchando una pesarosa marcha fúnebre; era evidente que estaban reunidos por alguien muy querido, pero... lo enterraban fuera del cementerio, no lo enterraban en tierra santa.

Continué observando callado, temía parecer irrespetuoso si rompía el silencio con una pregunta improcedente, cuando de repente todo se torno algarabía y entre música y gritos se dirigieron a la plaza saltando y bailando; mi asombro estaba al límite

¡Ah!, ¡Joder! ¡la habían enterrado!


22.- Juan Janeiro

Ese día Juan Janeiro optó por ser literal y decidió dejar en suspenso su cotidiana vida en el armario. En consecuencia no descolgó de la percha el traje de Armani, ni rebuscó entre sus corbatas de seda. Con el mismo desdén ignoró sus camisas de popelín, su cinturón preferido de piel de cocodrilo, y no le hizo puto caso a la colección de zapatos italianos cosidos a mano. Ese día Janeiro se limitó a bajar unas cajas del altillo y a vestirse con todo su contenido. Al salir de casa el viento helado de febrero le golpeó en la cara y su cuerpo, aligerado de ropa, se estremeció de frío. Cayó en la cuenta de que había olvidado el abrigo. Regresó. Cuando salió de nuevo se alegró de haber conservado el viejo chaquetón de astracán de su fallecida madre.


23.- Venecía sin ti

Desde aquel encuentro casual, cinco años acudiendo a una cita incierta. Escondidos tras los mismos disfraces, nunca cruzaron palabra ni se vieron las caras, toda comunicación reducida al lenguaje de gestos, creando su propia pantomima, una noche aislados de sus respectivas vidas, sin mayor hazaña que el roce de sus cuerpos zarandeados por la marea humana reunida en la plaza San Marcos.

Lo reconoció a lo lejos, esperaba apoyado en la baranda de El Puente de los Suspiros, se acercó regalándole una exagerada reverencia y al levantar la cabeza, una mano enguantada le entregó una nota :

El destino le impide volver a disfrutarte. No vuelvas, no regresará jamás.

Sin más, el mensajero se alejó, dejándola anclada en el vacío; siempre supo que el final sería aún más enigmático que lo vivido.


24.- La pelea

De una patada apartó los restos de la batalla del suelo de baño y se enfrentó al espejo. Con rabia se puso el carmín más rojo sobre los labios apretados, con pulso de cirujano trazó una línea negra sobre cada uno de sus pálidos párpados y cargó las pestañas aún lagrimosas con una doble capa de rimel azul Navy.
Luego se metió en el vestidito de lentejuelas rojas, se subió a los taconazos dorados y sin despedirse de él, que seguía en pijama mirando la tele, pego un portazo y se lanzó a la calle.
El desfile de carnaval era una fiesta de luces y purpurinas multicolores . Por la cuesta bajaba una carroza plateada adornada con plumas blancas, en lo alto unos semidioses negros casi desnudos la sonreían mientras movían su cuerpo al son de la samba.
Decidió que esa noche bailaría con todos ellos.


25.- El rey Momo

Joaooooo! te esperan a las ocho!. Cambia esa cara de amargado, es una oportunidad, saldrás en televisión, conocerás gente importante, te darán la llave de la ciudad! -vociferaba su madre- dirigiéndose por el angosto pasillo hacia el comedor de aquel simulacro de casa, enclavada en Favela Rocinha, la mayor del sur de Río.

Se levantó con grandes esfuerzos de la cama, sorteando los muebles se dirigió al baño, apoyó sus manazas en el quicio de la puerta, se dio impulso y quedó empotrado entre el lavamanos y el váter. Exhalo un suspiro. Con una toalla secó el sudor salado que bajaba desde su frente hacia sus ojos, le escocían. Llevaba puesta la camiseta azul de la escola de samba Beija Flor. Tomó una decisión. No aceptaría. Si querían un tonel de 200 kg, de quien reirse, que siguieran buscando. No seria el Rey Momo.


26.- ¡Máldita sea! ¡Máldita sea! ¡Máldita sea mi estampa! Pues no viene el muy muy muy... ¡clon! vestido de ¡payaso! Una semana entera oyéndole lloriquear por los pasillos: que si no voy a poder asistir, que si con la hipoteca y los plazos del coche no tengo ni pa' pipas, que como no me disfrace de mendigo o de Adan no sé cómo... Hasta que su compañera y amiga le dijo: "Pedritus, alma de cántaro, que siempre puedes ir vestido con el traje de luces, te vistes de cirujano, que es lo que eres y, como nadie te conoce salvo los tres que asistimos a la fiesta, vas estupendo y en paz". Y yo, imbécil de mi, para que no desentonara, e ir a juego de él, vengo con mi magnífico disfraz de enfermeratrix que quita el hipo, con mis medias con costura y mis taconazos para que aparezca ahora disfrazado de ¡payaso! Yo que creía que de una puñetera vez se fijaría en mi, que me vería como algo más que alguien del personal de administración que le tramita las historías clínicas, y que de una vez y para siempre me regalaría otra cosa que no fuera una leve sonrisa de cortesía al tiempo que dice: "gracias, Ramón"


27.- Flechazo

Imagínense la escena en que María y Tony, se encuentran en el baile de la peli West Side Story y me ahorraré un montón de palabras.
Yo: disfrazado de mosquetero a lo Cyrano con napia incluida para disimular en algo la propia; blandiendo una espada de plástico, prestada por mi sobrino con clases incluidas de cómo manejarla.
Ella: túnica negra hasta los pies, cabeza y manos de esqueleto, imitándome con su guadaña.
La atracción fulminante fue mutua. Y así, haciendo el payaso con nuestras armas de juguete nos dirigíamos a nuestro encuentro cuando, a escasos metros ¡zas! un mal movimiento de guadaña, le seccionó de tajo una mano. Corrí a socorrerla, al tiempo que ella lo hacía para huir y perderse entre la gente de la fiesta.
En el suelo quedaron esparcidos los metacarpos y falanges de su mano izquierda.


28.- Mi disfraz de húsar.

Tenía nueve años y, como cualquier niño, quería disfrazarme por Carnaval. Coincidió que el martes de Carnaval estaba con fiebre y desesperado porque veía que no podría disfrazarme ese año. Mi madre me dijo que, si el miércoles no tenía mucha fiebre, podía salir a la calle, disfrazado de húsar, pero sólo hasta el fotógrafo, para hacerme fotos porque el miércoles de Ceniza ya no se celebraba el Carnaval. Ese día, aún con poca fiebre, iba yo todo orgulloso con mi madre por la calle y entramos en un estanco para comprar unas cerillas. Allí, estaba un cura que, al verme, reprendió a mi madre, por llevarme disfrazado en Cuaresma. Sé que mi madre le respondió, aunque yo estaba tan avergonzado que no escuché esas palabras. Sólo más tarde, ella me lo contó cuando le pregunté por qué yo aparecía llorando en la foto, disfrazado de húsar.


29.- ¿Dónde está mi Colombina?

El martes de Carnaval se celebraba un baile de disfraces en el Casino de la villa. Fui disfrazado de Arlequín, tratando de adivinar quienes se escondían detrás de los otros disfraces y, de paso, beber unas copas. Estando a punto de marcharme, una Colombina se dirige a mí, preguntándome: ¿Estás solo, Arlequín? … ¡Baila conmigo! Al encontrarnos bailando, unidos nuestros cuerpos en un estrecho abrazo, no pude resistir la tentación de besar sus labios cálidos y sensuales. Ese beso, profundo y largo, parecía eterno, cuando ella se apartó de mí y, cogiéndome de la mano, se dirigió conmigo a la sala de billares. Encima de la mesa, besé todas las partes de su cuerpo, haciendo el amor lentamente, en un abrazo íntimo y profundo. Al levantarse, me dijo que la esperase, pero no volvió. Todos los Carnavales me disfrazo de Arlequín, pero nunca volví a ver a Colombina.


30.- Perplejidad

En las cercanías de la sucursal hallaron una pistola de agua, una hoja de cartulina con una goma a modo de careta y un trozo del papel que exhibió ante el aconjogado cajero:
“... apremiante necesidad (calafatear mi goleta de 36 metros) me obliga a conminarle a la entrega de los 18000 € que hay en caja (me consta), advirtiéndole que en otro caso me vería obligado a ...”
En cuanto pilló la pasta salió a la calle y se mezcló con las comparsas y máscaras que la llenaban.
Al inspector le sonaba lejanamente familiar esa particular forma de redactar, plagada de paréntesis y tal vez hasta de corchetes. Y la careta de cartulina ...
- ¿Donde habré visto yo antes a este tipo? – se preguntaba. Por algún extraño motivo imaginaba al delincuente volando hacia un aeropuerto rodeado de palmeras, impaciente por sumarse a los ardientes carnavales del Trópico.


31.- El canto del cisne

En su delirio, abandonó el lecho. Vagabundeó aturdida entre algarabías de mujeres de leyenda, seductoras, flirteando misteriosas por calles, canales, sobre puentes preñados con bailes de máscaras. Venecia carnavalesca.

El mar lamió sus tobillos, sus pantorrillas, el pespunte del camisón. Se despojó de ropa y miedos. Una caricia de agua rozó sus muslos. Pensó unas manos varoniles, pretéritas, recorriéndolos; tiritó de anhelo. Olas de espuma rodearon sus caderas. Sintió escalofríos cuando al imbuirse mar adentro, el agua cubrió sus senos. Desnuda al atardecer, el ocaso le regaló sublimes nubes cárdenas. Correspondió, brindando su última sonrisa, pletórico canto de cisne negro enajenado, mientras el mar invadía su soledad suicida, llevándosela.

Soñó despertar sobre su lecho, mojada en sal marina, charcos cárdenos empapando sus sábanas. El atrapa-sueños colgado del techo, engatusó en su red de quimeras su eterno insomnio, musitando música de carnaval.

Nunca supo que los cisnes no cantan.


32.- El baile de Carnaval.

Hacía ya más de un año que lo habíamos dejado mi novia de toda la vida y yo, y aún no lo había asumido. Además, su padre, militar, había cambiado de destino y se desplazó toda la familia a otra ciudad. Mis amigos me convencieron para ir a un baile de disfraces de Carnaval. Allí me encontré con una joven con la que estuve bailando toda la noche. En un momento, me pidió que le trajese una bebida del bar. Fui a buscarla y, a la vuelta, ya no la vi. Al día siguiente, me telefoneó una de las amigas de mi ex novia, diciéndome que había tenido un accidente de circulación y había muerto, justo a la misma hora, a la que mi desconocida amiga había desparecido, en el baile. ¿Casualidad?


33.- Parece que fue ayer

Las comparsas bailaban a nuestro alrededor mientras la familia se iba apeando del coche.
-Un abrazo, tato
-Un abrazo cuñada
-un abrazo sobrina
el mullido calor que sintió mi pecho, me hizo buscar angustiado, con la mirada, un calendario.


34.- Orfeo toca para mi

¿Por qué precisamente yo tenía que ocupar el rol de paciente en este grupo carnavalesco disfrazado de recortes sanitarios? ¡Siempre me negué! De nuevo mi fragilidad mental me corrió una mala pasada y heme aquí con un ligero camisón abierto por detrás derrochando frigorías y tumbado en una camilla rodeado de batas verdes. Todos avanzan en el desfile en torno a mi lecho y desde el mismo puedo contemplar la algarabía como algo un poco lejano. El año que viene desfilo a pie, ¡como está mandado! Este extraño sopor que me invade lo intuyo lógico desde el papelón que me está tocando interpretar, sopor que se tornar en profundo sueño. Con el dulce despertar, Orfeo me acompaña tocándome una melodiosa canción…mientras Hades me extiende su mano para que lo acompañe a un mundo sin disfraces.


35.- El chiringuito de la chirigota

A enemigo que huye, puente de plata, por ello, las verdades del banquero y los que salieron huyendo por la que está cayendo, se han marchado por carnavales a la "Cai" milenaria, dado que allá gastan tacitas de plata y casas encaladas.

Los erasmus pocos, y parió la abuela han arribado de chiripa, los ojos como chiribitas, el chirimbolo colgando, al chiringuito de la chirigota de los chiripitiflaúticos que no se jartan de choppe, pescaito frito y jerez fino.

Arrejuntao al teatro de candilejas, ¡Ay!, si tú te dejas, el Falla, que así se llama, han armado un super cuarteto por "to" el careto, y como te agaches te la … Metomentodo, cotilla, contigo aprendí, hombres bobo, que por culpa de los recortes nos quedamos con este porte.

- Ya estoy yo "acostao", que ustedes estáis "fatá"

- Lo siento pisha, no "to er" mundo puede ser de "Cai"

Firmado: los asaltacunas


36.- Máscara de indiferencia

Se disfrazó de prostituta en carnaval y salió a buscarle escudada por sombras de recelo, sospechas de infidelidad por montera. Sus escusas, tardanzas, fragancias a otros cuerpos de mujer, aquella inapetencia íntima desacostumbrada en su marido, alimentada bajo bobos pretextos, invadían sus noches de insomnio.

Llegó con careta de crápula inmoral, se le veía sobrado mostrando su billetero. Ella, irreconocible bajo su antifaz de meretriz, “dona de la vita”, aceptó el precio sin musitar palabra.

Allá donde los gatos callejeros juegan a hacer el amor, bajo penumbras de venganzas y vergüenzas, él miró por primera vez sus ojos, aquella familiaridad le noqueó. Estremecido, arrancó la máscara de su rostro. El asombro le aniquiló un instante, el que tarda una navaja albaceteña, en mano femenina, atravesar un depravado pecho varonil. Don Carnal sucumbió ante doña Cuaresma.

En miércoles de ceniza, beoda de indiferencia, cenó sardinas, mientras el entierro pasaba.


37.- ¿Demasiado original?

Este Carnaval me hacía una ilusión especial. Preparé el diseño del traje desde finales del carnaval pasado; que si tendencias, que si modas, rasgos distintivos... una pasada. El tiempo empleado en prepararme para la noche ni les cuento, el mejor disfraz que nunca me haya puesto. Añadamos que ni hacía referencia a mis gustos, disgustos, fantasmas o apetencias. Era puro disfraz en busca de originalidad.
Por fin salí a la calle en busca del primer espectáculo del día, pero lo había hecho ayer. El baile siguiente estaba terminado y de la chirigota ya nadie sabía nada ¿qué pasaba que nunca llegaba? Por si acaso nunca más me disfrazaré de “al día siguiente”


38.- De levadura o de panadera.

Te respiro, te pienso, te como, te fumo, te bebo, te leo. Comienzo un libro y te leo en las tildes profundas, en las comas de abismo, en los espacios como desiertos, en las oes y su perfección de círculo, en el crecimiento de las aes, en la rotundidad de la ene al final de la palabra, en los puntos y aparte te me formas absoluto.
No sé qué hacer. Un disfraz de metáfora, ¿lo venden?
Me voy a disfrazar de panadera, llena de harina para ver si te decides, de una vez, a sacudirme el polvo o a dejarte crecer entre mis manos.
Si, ya sé, que hay que dejarle espacio al espíritu, que el mundo es muy material, que nos olvidamos del alma, que no sólo de pan vive el hombre... Aunque es tan hermoso que las manos vayan al pan. Si al menos dejaras de ser fiebre.




[align=center]GRANDES RELATOS (FUERA DE CONCURSO)[/align]


1.- He aquí que viene corriendo Encarnita, un tia guapísima que llega enrojecida y palpitante aún después de haber pasado, el examen oral. (oral, he dicho, sin confundirnos, que os conozco) .. La emoción (por el examen, ojo ) le hizo subir la sangre a la cabeza.. La rodeamos los compañeros y preguntamos ansiosos ..
¿Qué tal el profesor de filosofía? Le llaman "la bestia negra" y ha venido hoy por primera vez a formar parte del tribunal y en la universidad no se sabe nada de él...

Horripilante.. Dijo ella.

Horripilante. Había olvidado ese adjetivo, que se aplicaba en otros tiempos a profesores desconocidos que para el examen final, sustituyen o ayudan a los que tenemos durante el curso.

A veces, mientras el examinado pálido ocupa el lugar, el viejo profesor que se inclina al oído del colega para echarle un cable al hijo del amigo, que es un tarugo, por no decir que totalmente imbécil.... Este chico es muy buena persona, es muy tímido y hay que ser indulgentes con él.. Y a otro que por su memez y su torpeza tampoco va a colar.. Este solo tiene a su madre y dramatiza en voz casi inaudible.. a su padre los mataron los rojos en la guerra civil.

Y en el patio, ¿que tal te parece el profe de mates? Bastante bueno, me ha preguntado cuando son dos planos perpendiculares y tal vez no os lo creías pero yo no tengo ni pajolera idea de cuando son dos planos perpendiculares, y me apuesto lo que queráis que ni siquiera Rajoy, ni ninguno de su gobierno lo saben..

Y por la calle pasa cantando una comparsa..

"la que toca el tambor es doña Fina la sara-pica.
No nos puede negar que es la estampa de la "tia-Norica"
Le ha salido un pretendiente que esta loquito por su merced
que le dice muy bajito que es una rosa de San Antonio..
Pero no se ha fijado en las arrugas que le hace el coño".

Batelglas


2.- El gallo y la gallina.

-Realmente me gustan los gallos-afirmó ella así de franca al desconocido, con una sonrisa tan amplia que a él le deslumbró.

Estaban dentro de una carpa, bajo una inmensa lona que goteaba vapor, inmersos entre un gentío disfrazado no sólo de los típicos trajes de carnaval sino de otros más deslumbrantes incluso originales. Las copas fluían y la música atronaba.

-A mí me pierden las chicas listas – le contestó él y sin más abarcó su talle, tan estrecho que las garras se le fueron de inmediato a las caderas, hasta anidarla entre su plumaje, con riesgo a derretirla y hacerla desfallecer entre sus alas.
Así permanecieron unas tres canciones, hasta que los otros miembros de la comparsa masculina vinieron a interrumpirles. Palmadas en el lomo al gallo triunfante, contoneos de colita del resto de los congéneres. Y cómo no… las risas propias de la media noche de un carnaval.

Después, entre fotos, bromas y algunas canciones más, los nuevos amigos salieron a la calle, al frío contundente que les heló el rostro pero no el ardor que les convertiría en pareja.
Dardo

3.- Anegando las violetas

Tu piel se enreda en la mía y ambas gimen al
unísono sintiendo como se
rompen al penetrarse

el placer nada entre un mar de corales cristalinos y
se recrea
lentamente en la humedad que los envuelve

suavemente las olas avanzan y forman dunas en tu
espalda de arena que
amenaza quebrarse.

una nube de espasmos se desploma y nos inunda.
El río se desborda y
corre anegando las violetas

los pájaros anidan en los catorce colores del arco
iris y se prometen
vuelos imposibles.

voy a ir


4.- Una aventura fugaz.

Bailaron hasta casi desfallecer, y entre pieza y pieza tomaron demasiados cócteles. En algún momento debió de sonar la música más lentamente y los dos bailarines fueron tomando confianza, se fueron acercando y arriesgando confidencias. Los brazos del “Arlequín” se apoyaron con cierta temeridad en la cintura de la misteriosa “Marquesa” y los brazos de ella se cerraron tras la nuca de él; y así al compás de la música se dejaron llevar y fueron pasando los valses, las polkas… La cabeza de ella sobre el hombro de él. A veces mejilla contra mejilla y solo el deseo de las bocas quedaba roto por la incertidumbre de las máscaras. Necesito tomar un poco el aire –dijo ella- demasiado champán me parece que he bebido. Salgamos al parque –dijo él, tomando del brazo a la mujer-. Ella se dejó llevar, como en el baile. Podríamos ir a mi casa a tomar la última copa–dijo él con atrevimiento mientras salían al exterior del Círculo-, si mi mujer no estuviera. O, a la mía – mi esposo no está-, claro que puede llegar. Y, ¿si buscamos un hotel? –propuso él, mientras se iban acercando a un taxi-. Amparo siguió dejándose llevar; su máscara la protegía. También a él y a las docenas de arlequines presentes en el baile.

No enciendas la luz, por favor, me da demasiada vergüenza –expresó ella con nerviosismo-. Como quieras, tus deseos son órdenes para mí –dijo él mientras se entretenía en una nueva reverencia burlesca-. Se desnudaron entre pequeñas risas. Como si fuera la primera vez. Hicieron el amor sin fisuras, recorriendo sus cuerpos sin dejar un solo hueco sin explorar, sin premura pero sin dilación. Fatigados, pero dichosos, volvieron a ponerse sus trajes, sus máscaras, volvieron a ocultarse quizás para siempre. Ella, al salir del hotel, tomó a pie el camino de su casa. Él se entretuvo en ver como se alejaba. En la figura de aquella mujer había algo que le recordaba a alguien, sin saber muy bien a quién.

Dardo


5.- Flores para ella. I

Y, ¿para que robar? Llega uno a los cincuenta y tantos años con una hoja de antecedentes impoluta y sin una sombra en el certificado de penales, hasta que, de pronto una noche se trasforma uno en un ratero.

El funcionario de policía dejo de examinar en silencio, al hombre vestido de riguroso luto. Comprendería que a uno se le fuese la mano, para robar algo de valor o incluso comida si tuviese hambre, pero hay que estar majareta perdido arruinar la reputación de toda una vida, por una tontería.

Nueve de febrero del corriente... Dictó el funcionario al compañero que hacía de escribiente. A las tres cuarenta de la madrugada uno de los guardias de la ronda nocturna, vio a un individuo que llevaba dos macetas de flores y al no haber sabido justificar la procedencia de tales plantas, lo acompañó a esta comisaria donde en un principio declaró que las había comprado a un camarero por 20€ cada una. Pero luego, mediante hábil interrogatorio confesó que las había robado del parterre, que rodea la terraza de una conocida cafetería de la ciudad.

Preguntado, responde que ha cogido las macetas para adornar la tumba de su esposa por la mañana y que se ha visto obligado a hacerlo porque carece de medios económicos.
El caso está resuelto y las justificaciones no iban a cambiar nada y era solo el interés humano, o, mas bien la curiosidad lo que impulsaba al funcionario a indagar, por qué un hombre que había sido honesto toda su vida, robaba así de pronto, aunque solo fuese, para llevar flores a la tumba de su esposa fallecida..

En fin, el funcionario poblado por ese resquemor que te produce elnt] que se iba a quedar sin saber, la verdad.. o, lo que realmente había impulsado al señor de negro a robar las macetas, le tendió una hoja para que firmara.
En consideración a su conducta a lo largo de su vida el individuo en cuestión es puesto en libertad.

Flores para ella II

Muy lejos de ser ricos el y su mujer al no tener hijos acababan saliendo por las tardes a dar un paseo por el centro de la ciudad. En ciertas calles era como andar con fatiga contra una corriente impetuosa de personas sin rumbo y sin meta y los escaparates de los comercios eran una exposición de deseos insatisfechos y una revista de las cosas que se querían pero que no se tenían, de los pesares y de los rencores guardados en secreto.

Llegaba el momento en que les dolían los pies a causa de arrastrase entre la multitud,, Un domingo paseando por delante de aquella elegante cafetería, la mujer del señor de luto vio una mesa libre en aquella florida terraza y dijo.

¿Nos sentamos a tomar un helado?
¿Acaso quieres que nos desplumen?, si quieres tomar un helado vallamos a otro sitio menos lujoso que este .. La llevo a una lechería de una calle secundaria por donde no pasaban ni dios, donde no había, ni flores, ni musica , el local estaba desierto, pero en compesación los helados eren tan buenos como los de la elegante cafetería y los precios, no eran de su total agrado pero mas asequibles ..

Solo una vez muerta su esposa el viudo, empezó a reflexionar acernt]ca de muchas cosas de las que ni siquiera se había dado cuenta de ellas.. !! cuantas veces el señor de negro había llorado al recordar precisamente aquel domingo ¡¡ ¡¡ Cuantas veces se había llamado imbecil y cuanto habría pagado por volver a vivir una sola hora de aquel día¡¡

El remordimiento lo atenazaba y la imposibilidad del hecho de no poder volver atrás .. Aquel "ya es demasiado tarde" lo habían hecho caer en la desesperación. ¿Llevarle flores al cementerio? Joderrr, que derroche, !! a burro muerto cebada al rabo !! y, el se creía que ahorraba también en beneficio de la difunta y, aquella noche al pasar junto a loa cafetería vio las flores y un remordimiento y una desesperación intolerable le atenazó las tripas. era aquel mismo rinconcito, las mismas macetas aquellas dos entre las cuales ella quiso sentarse un rato... Pero ya no estaba ella, Y robó las macetas para ponerlas sobre su tumba y tener al fin la paz.

Batelglas
Il n´y a pas d´amour heureux.
Avatar de Usuario
Pedritus
III-IV-VIII-XIII-XVIII M. Relatos
III-IV-VIII-XIII-XVIII  M. Relatos
Mensajes: 17331
Registrado: 05 Oct 2012 15:28

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor Pedritus » 13 Feb 2013 09:34

Por favor, si me he equivocado en algo, si he dejado de poner algún relato especialmente, háganmelo saber.
Miss voy a ir -give_rose , como de costumbre, llevará si es tan amable las cuentas, que yo de mí no me fío.
Il n´y a pas d´amour heureux.
Avatar de Usuario
Pedritus
III-IV-VIII-XIII-XVIII M. Relatos
III-IV-VIII-XIII-XVIII  M. Relatos
Mensajes: 17331
Registrado: 05 Oct 2012 15:28

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor Pedritus » 13 Feb 2013 09:36

Perdón, pequeño detalle.

Fin de la votación, las 24 horas del 20 de febrero.
Il n´y a pas d´amour heureux.
Avatar de Usuario
juanmanuel
Sabio
Sabio
Mensajes: 10159
Registrado: 10 Oct 2012 17:56

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor juanmanuel » 13 Feb 2013 11:01

Mi votación:

7 puntos: 1.- Lo que no te traen los Reyes Magos te llega para carnaval
5 puntos: 2.- Pétalos
4 puntos: 15.- Error pasajero
3 puntos: 9.- Recato
2 puntos: 7.- Lluvia de estrellas
1 punto: 5.- ¡Sorpresa!
Principio de presunción de inocencia, según los socialistas: "Todo acusado es culpable, mientras no demuestre su inocencia ... y, si es del PP, aunque la demuestre".
"La salud es un estado transitorio que no augura nada bueno". (Ramón Sánchez Ocaña). "El populismo ama tanto a los pobres que los multiplica". (Gloria Álvarez)
.
Imagen
Avatar de Usuario
Don Vito
Cosa Nostra
Mensajes: 9348
Registrado: 11 Oct 2012 14:51

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor Don Vito » 13 Feb 2013 15:16

7 puntos para: Pétalos.
5 puntos para: Venecia sin ti.
4 puntos para: ¿Dónde está mi Colombina?
3 puntos para: De levadura o de panadera.
2 puntos para: Jano.
1 punto para: Los sueños de Cat.
Avatar de Usuario
lo tio pep
XIV·XXIV Micro Relatos.
XIV·XXIV Micro Relatos.
Mensajes: 17618
Registrado: 05 Oct 2012 03:59

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor lo tio pep » 13 Feb 2013 21:33

Me he esforzado en no mirar los autores de los micros, pero había algo que me sonaba de uno, del mejor, no he podido resistir la tentación y lo he buscado, menos mal, porque casi me voto a mi mismo y esto está muy feo.
7 puntos para el 36. Me ha gustado como lo escribe y la originalidad de que Carnaval y Cuaresma se encuentren en la fiesta
5 puntos para el 28. Me ha cautivado la historia, que si no es cierta es creíble (y bien contada)
4 puntos para el 12. Digamos que mi nivel de hermosura se siente identificado con el relato
3 puntos para el 18. La historia me ha dejado triste, pero estaba tan bien escrita...
2 puntos para el 17. Sólo dos, ya me perdonarán, no hay accesit
1 punto para el 38. Tanto adjetivo, tanta comparación o identificación me cansan, pero estaban tan bien puestas que debía mencionarlo.
Wilde
El Caballero Oscuro
Mensajes: 4462
Registrado: 03 Ene 2013 19:38

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor Wilde » 14 Feb 2013 16:49

7 para el nº 18, Al Alba.
5 para el nº 16, Ella no es ella.
4 para el nº 2, Pétalos.
3 para el nº 11, Pirotécnicos.
2 para el nº 14, El hábito sí hace al monje.
1 para el nº 12, El disfraz.
Avatar de Usuario
Pedritus
III-IV-VIII-XIII-XVIII M. Relatos
III-IV-VIII-XIII-XVIII  M. Relatos
Mensajes: 17331
Registrado: 05 Oct 2012 15:28

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor Pedritus » 14 Feb 2013 17:55

Que no abandono, oiga, lo que pasa es que mis múltiples obligaciones (entre las que se encuentran, como no una menor, mi condición de caballero andante) me mantienen entretenido.
Gracias a los que han votado, cumpliendo con su deber como ciudadanos y demócratas.
Miss voy a ir, -give_rose , como enamorado suyo que lo soy.

Por cierto, que se me ha quitado el uniforme de concurso antes de tiempo :zombi: .
Il n´y a pas d´amour heureux.
Avatar de Usuario
Pedritus
III-IV-VIII-XIII-XVIII M. Relatos
III-IV-VIII-XIII-XVIII  M. Relatos
Mensajes: 17331
Registrado: 05 Oct 2012 15:28

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor Pedritus » 14 Feb 2013 18:16

Y, para animar un poco la cosilla, una música acorde con el día.

[bbvideo=425,350]https://www.youtube.com/watch?v=O040xuq2FR0[/bbvideo]

Ya la puse, pero es que es de las que me erizan los vellos.
Miren, ustedes pueden llevar mucho tiempo con su pareja, y tratarse a estas alturas como compañeros de oficina. Pero, si al escuchar esta canción, se les desvía su mirada hacia ella, y se les escapa una sonrisa, es que siguen enamorados.
Para las señoras, cuando a alguna de ellas se les ocurra componer una canción que se llame he, también se la pondré.
Il n´y a pas d´amour heureux.
Avatar de Usuario
Toloño
Rioja Gran Reserva
Rioja Gran Reserva
Mensajes: 9192
Registrado: 11 Jun 2012 23:44

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor Toloño » 14 Feb 2013 20:05

Jooooodeeeeeeer

¿Todo esto hay que leer?
Ubuntu
Tres
colegial
colegial
Mensajes: 148
Registrado: 28 Sep 2012 18:17

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor Tres » 14 Feb 2013 20:16

Gracias a Todos por tan magníficos relatos

7 puntos….. 38.- De levadura o de panadera.
5 puntos….. 15.- Error pasajero
4 puntos….. 2.- Pétalos
3 puntos….. 16.- Ella no es ella
2 puntos….. 19.- Jano
1 punto…… 11.- Pirotécnico
La Chinche
VI Micro Relatos
VI Micro Relatos
Mensajes: 98
Registrado: 05 Oct 2012 14:17
Contactar:

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor La Chinche » 14 Feb 2013 20:58

Nº 2 - 7 puntos
Nº 19 - 5 puntos
Nº 18 - 4 puntos
Nº 5 - 3 puntos
Nº 22 - 2 puntos
Nº 29 - 1 punto


-clapping :saludo: -clapping :saludo: -clapping :saludo: -clapping :saludo: -clapping :saludo: -clapping :saludo:
Avatar de Usuario
Ixma3l
Doctorado
Doctorado
Mensajes: 1300
Registrado: 08 Oct 2012 10:56

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor Ixma3l » 15 Feb 2013 01:24

Va a ser jodido elegir, hay muchos y buenos. Me parece un acierto que no se citen los autores, entre tantos es casi imposible acordarse de los amigos, casi como si fueran anónimos. No obstante voy a hacer campaña a mi favor: Si gano exigiré que los micros presentados sean en octosílabos de pie quebrado o si no en sonetos con estrambote. ¿No os tienta la idea?
Edito para añadir que el tema obligatorio será El Ascetismo y el Misticismo entre los funcionarios de carrera. Anímense.
¡¡¡Parlamentarios virtuales ya!!!.
Avatar de Usuario
Telémaco
El Único
Mensajes: 4412
Registrado: 02 Oct 2012 11:36

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor Telémaco » 15 Feb 2013 12:04

Ixma3l escribió: Si gano exigiré que los micros presentados sean en octosílabos de pie quebrado o si no en sonetos con estrambote. ¿No os tienta la idea?
Edito para añadir que el tema obligatorio será El Ascetismo y el Misticismo entre los funcionarios de carrera. Anímense.


Será imposible resistirse. Se me hace la boca agua con solo pensarlo.
:bir

El ascetismo de Ana Mato y su marido... Un filón. 8)
Que el dinero no da la felicidad, que el sexo estropea la amistad y que no hay mal que por bien no venga lo dijo todo el mismo imbécil.
Avatar de Usuario
Pedritus
III-IV-VIII-XIII-XVIII M. Relatos
III-IV-VIII-XIII-XVIII  M. Relatos
Mensajes: 17331
Registrado: 05 Oct 2012 15:28

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor Pedritus » 15 Feb 2013 17:51

¡Tant' amáre, tant' amáre,
habib, tant' amáre!
Enfermaron uelios gaios,
e dolen tan male.
Il n´y a pas d´amour heureux.
Avatar de Usuario
Pedritus
III-IV-VIII-XIII-XVIII M. Relatos
III-IV-VIII-XIII-XVIII  M. Relatos
Mensajes: 17331
Registrado: 05 Oct 2012 15:28

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor Pedritus » 15 Feb 2013 18:04

1º Relato número 3
2º Relato número 16
3º Relato número 38
4º Relato número 23
5º Relato número 20
6º Relato número 18

Muchas gracias a todos.
-thumbup Todos los relatos han ganado el concurso.
Il n´y a pas d´amour heureux.
Avatar de Usuario
Pedritus
III-IV-VIII-XIII-XVIII M. Relatos
III-IV-VIII-XIII-XVIII  M. Relatos
Mensajes: 17331
Registrado: 05 Oct 2012 15:28

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor Pedritus » 15 Feb 2013 18:27

Sean bienvenidos.
Entrez y voten, please.

[bbvideo=425,350]http://www.youtube.com/watch?v=hBlB8RAJEEc[/bbvideo]
Il n´y a pas d´amour heureux.
Avatar de Usuario
pipiola
XI Concurso Fotografía
XI Concurso Fotografía
Mensajes: 3710
Registrado: 04 Oct 2012 19:02
Ubicación: Km 0

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor pipiola » 15 Feb 2013 19:08

ah bueno...si ya han ganado "todos" me ahorro votar....! jeje

Bueno, me acabo de leer todo de corrido...y tengo que decir que me duelen los juanetes de tanto baile y tengo lentejuelas desperdigadas por toda la habitación...que jartá de carnavales!

Hay muchos y buenos relatos pero a mi me han tocado el alma éstos;

7 Puntos para el nº 38 De levadura o de panadera...sencillamente genial!
5 Puntos para el nº 16 Ella no es ella...precioso de verdad.
4 Puntos para el nº 31 El canto del cisne...triste pero maravillosamente escrito.
3 Puntos para el nº 20 Erección mental...buen retrato de un carnaval desde luego.
2 Puntos para el nº 19 Jano...por la acertada elección del tema
1 Punto para el nº 34 Orfeo toca para mí...sencillo y bien escrito

Enhorabuena a todos los participantes y GRACIAS a Pedritus y a voy a ir por la organización de todo el cotarro...sin ellos no seria posible.
Avatar de Usuario
Pedritus
III-IV-VIII-XIII-XVIII M. Relatos
III-IV-VIII-XIII-XVIII  M. Relatos
Mensajes: 17331
Registrado: 05 Oct 2012 15:28

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor Pedritus » 15 Feb 2013 19:49

¡Gracias a usía, pipiola!
¡Voten, porfa, que queda poco!

Imagen
Il n´y a pas d´amour heureux.
Avatar de Usuario
Neopatria
Licenciado
Licenciado
Mensajes: 547
Registrado: 04 Oct 2012 15:57

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor Neopatria » 15 Feb 2013 21:16

relato nº38 - 7 puntos
relato nº31 - 5 puntos
relato nº26 - 4 puntos
relato nº22 - 3 puntos
relato nº13 - 2 puntos
relato nº07 - 1 punto

felicidades a todos por participar!

por un lado que hayan muchos es genial, pero cuando hay que votar, releerlos todos lo complica! jejejeje

a -clapping votaaar!
Avatar de Usuario
Pedritus
III-IV-VIII-XIII-XVIII M. Relatos
III-IV-VIII-XIII-XVIII  M. Relatos
Mensajes: 17331
Registrado: 05 Oct 2012 15:28

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor Pedritus » 16 Feb 2013 12:12

Graaasias a usted.
Oigan, que queda poco.
Y aquí han votado cuatro gatos.

Imagen
Il n´y a pas d´amour heureux.
Avatar de Usuario
Pedritus
III-IV-VIII-XIII-XVIII M. Relatos
III-IV-VIII-XIII-XVIII  M. Relatos
Mensajes: 17331
Registrado: 05 Oct 2012 15:28

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor Pedritus » 16 Feb 2013 14:30

¿Las dos qué? :mrgreen:
Il n´y a pas d´amour heureux.
Avatar de Usuario
Pedritus
III-IV-VIII-XIII-XVIII M. Relatos
III-IV-VIII-XIII-XVIII  M. Relatos
Mensajes: 17331
Registrado: 05 Oct 2012 15:28

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor Pedritus » 16 Feb 2013 14:48

Ah, usted lo que quiere es bailar.

[bbvideo=425,350]http://www.youtube.com/watch?v=_cS5aCozhcA[/bbvideo]
Il n´y a pas d´amour heureux.
Avatar de Usuario
Pedritus
III-IV-VIII-XIII-XVIII M. Relatos
III-IV-VIII-XIII-XVIII  M. Relatos
Mensajes: 17331
Registrado: 05 Oct 2012 15:28

Re: Votaciones del V concurso de microrrelatos de Iniciados

Mensajepor Pedritus » 16 Feb 2013 15:08

¿Desencuentro?
Nunca entenderé a las mujeres -beg
Il n´y a pas d´amour heureux.

Volver a “Concursos Microrrelatos”

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 0 invitados