VILLA INICIADOS (continúe la historia)

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VILLA INICIADOS (continúe la historia)

Mensajepor § e x » 31 Ene 2015 17:36

Hoy es el día... por fin ha llegado. Conduzco nervioso mientras miles de gotas de lluvia se empecinan en deformar el camino. Estoy cansado, extenuado. Esta puta crisis que requiere el triple de mi esfuerzo y de mi tiempo para, apenas, sobrevivir.
Siempre al cien por cien, dándolo todo. Obligaciones, deberes, responsabilidades... y poco tiempo para vivir. Vivir, sintiendo, percibiendo. Olores, sabores, sonidos.
La invitación llegó inexplicablemente a mis manos. Una sombra en la noche se acercó a mí, y cuando ya estaba preparándome para una defensa bushido, me dio el sobre y se fue.
"Está usted invitado a SEGUIR LA HISTORIA.
Déjese caer por la dirección adjunta y comparta una aventura con todos sus desconocidos compañeros de foro".
Y, aquí estoy, una noche de lluvia incesante, con una de esas ciclogénesis que siempre explota, aparcando mi monovolumen en un camino de tierra, y caminando hacia una gran verja de hierro forjado, de tres hombres de alto, con unas letras ajadas por el óxido, donde reza... "VILLA INICIADOS".
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Re: VILLA INICIADOS (continúe la historia)

Mensajepor § e x » 31 Ene 2015 18:45

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Re: VILLA INICIADOS (continúe la historia)

Mensajepor § e x » 31 Ene 2015 19:19

No llego, no llego, ¡no llego!.
Soy Sex, administradora de un portalcito en Internet. No soy nadie, no tengo nada, o eso creía yo. El lunes pasado, según salía de currar, un hombre alto con un abrigo gris hasta las rodillas, se me acercó. Di por sentado que me iba a preguntar qué autobús le llevaba a algún sitio, que es lo habitual. Pero simplemente se me quedó mirando, me dio un sobre y se largó. Ni tiempo a un "-¡Oiga!", me dio.
Ni qué decir que lo abrí inmediatamente, que luego ya pensé en si llega a ser una carta bomba... Pero como no exploté, pues leí:
"Un usuario mudo de su portal, agradecido por tantos años de lectura amena, les lega mediante los documentos anexos, la villa que tan bien merecida se tienen el Sastre y Vd.
Sírvanse acudir al lugar, dónde han sido invitados a su vez todos los usuarios, para celebrar la aventura de ser un Iniciado. Demuestren sus dotes de anfitriones y disfruten de un merecido descanso de su día a día
."

Y aquí estoy. Alucinando. Esperaba una casita rural, con cuatro piedras, y un patio. Algo que se puede regalar. No esto. Una mansión enorme, detrás de una valla descomunal con nombre propio, "Villa Iniciados".
Las dudas me inquietan. Qué se espera que haga. Llamar a algún timbre? Traspasar la puerta sin más, y tomar posesión. Tengo la sensación a medida que empujo la puerta enorme que en cualquier momento vendrá un rotweiller y me devorará aquí mismo... El chirrío de los goznes me hiela la sangre. Dejo de respirar, escucho el silencio, me petrifico como si jugara al escondite inglés... y no pasa nada. Sigo viva. No me ha devorado ningún cánido. No han saltado sirenas de aviso de robo. Respiro. ¡Adelante!...
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Re: VILLA INICIADOS (continúe la historia)

Mensajepor Perseo » 01 Feb 2015 22:29

Otra vez lloviendo. No me molesta la lluvia, pero sí que se me empañen los cristales de las gafas. Y los charcos. No sé porqué camino siempre sin mirar al suelo. Ya he pisado uno. Era pisar el charco o arrollar al pesado del fotógrafo alto que hace guardia en el portal de Bárcenas. No está pagado ese oficio. Llevan días con las cámaras y ni se sientan.
Los veo a diario porque es el portal de al lado de mi despacho. No suelo salir a desayunar, la cocina del bufete está bien surtida. Pero necesito respirar. El desayuno es el paréntesis que me hace desconectar. Allí Laura y Eli aprovechan el desayuno para recordarme temas pendientes, o darme más trabajo.
- ¡Perseooooooo!
Siempre me ha emocionado profundamente cómo mi jefe berrea mi nombre. Con qué estilo, con qué elegancia, él, que rezuma clase, rebuzna los nombres a voz en grito, para que produzcan eco contra las paredes, choquen contra las cristaleras y destrozen los tímpanos de sus asalariados. Pero si un tacón suena en el parquet de roble, amablemente con los ojos inyectados en sangre, nos recuerda, además del dineral que costó cada tabla, que tenemos la obligación de guardar unas apariencias y transmitir clase con nuestro silencio a los clientes. No en vano somos exclusivos. Como los relojes Vacheron Constantin.

- Perseo, ven a mi despacho.
Tiene oído de felino. Ha sido entrar y detectarme.
Entro, la puerta está entreabierta, siempre está así. Aunque estuviera cerrada, fuera una puerta blindada y recubierta de plomo, oiría todo.
- Dime
- Haz la maleta. Nuestro cliente, el Sr. Orgaz, desea que sea alguien con tu perfil el que lleve su tema. - me dice.
- ¿Mi perfil?, ¿qué perfil?- sin comprender de qué habla.
- Alguien que no sepa de informática, alguien clásico, de los de lápiz y papel. Aquí sólo quedas tú así.- No sé bien cómo encajarlo.

Siempre ha sido motivo de sorna mi negativa a manejar los ordenadores. Pero, además de qué realmente soy un escéptico de las bases de datos, y siempre he preferido mis archivos y mis libretas, eso me ha descargado de mucho trabajo. Lina, mi secretaria, es muy eficiente en esas lides. Sólo hay que saber pedírle las cosas, y eso siempre se me ha dado bien.
Lo que no sabe ninguno, es que no soy tan inútil. En algún momento de mi vida me aventuré a conectarme y aprendí. Y descubrí mi gusto por leer y a veces por escribir en público.

- ¿Y dónde voy, y qué tengo que hacer?. - No ofrezco resistencia. Sé que es inútil.
- Tendrás que asistirle en la cesión de una de sus propiedades. Creo que tiene la intención de condicionarla... estarán los futuros propietarios. Y, bien, el tío es un poco raro. Pero no pone problemas con las minutas. Y va a pagar estupendamente tu asistencia, tu tiempo y sus chorradas.- Y termina con ese guiño característico acompañado de una media sonrisa que le caracteriza cuando algo sale bien. Para él sólo sale bien aquello que deja mucho dinero. No pregunto. Hay mucho dinero de por medio. Sé que me compensará con creces las molestias.
- Ok. ¿Cuándo?.
- Ya, mañana. Llévate el Audi. Lina tiene todos los datos. Ya le he dicho que te prepare una carpeta con un surtido de módelos rellenables, para lo que te pueda surgir. Si necesitas algo distinto, allí hay conexión. Háblate con ella y que te pase el expediente, y... ya sabes, lo que pida, no pongas problemas.
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Re: VILLA INICIADOS (continúe la historia)

Mensajepor § e x » 01 Feb 2015 23:25

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Re: VILLA INICIADOS (continúe la historia)

Mensajepor Perseo » 02 Feb 2015 00:51

No ha sido difícil llegar. El viaje ha sido un paseo. Mi coche está bien, pero el Audi se bebe los kilómetros.
Vengo dándole vueltas, ¿qué tipo de personaje prefiere los servicios de un inepto tecnológico?. La lógica me lleva a pensar en alguien que también lo es. Y ¿qué inepto tecnológico quiere legar una propiedad a un portal de internet?. No me cuadra nada. Supongo que en breve mis dudas se resolverán.
No veo timbre alguno en la valla. Es impactante en tamaño.
Quizá si toco el claxón, alguien acuda. Me están esperando.

-piiiiiiii piiiiiiiiiiii

Espero.

-Piiiiiii piiiiiiiiii

Una figura se aproxima desde el costado izquierdo de la casa. Genial.

- Buenas tardes, soy D. Perseo. El señor Orgáz me está esperando.- le digo al hombre calvo y serio que me mira con atención.

Con un gesto de afirmación se agacha para levantar la palanca que bloquea la hoja izquierda. Para, me mira, y me señala con la mano el coche, y con la cabeza me hace gestos indicándome que me meta en él para entrar. ¿Estará afónico?.

Yo le obedezco. Sigo el camino que acaricia la puerta principal y deriva en una especie de aparcamiento con columnas de piedra y un tejadillo de lamas de madera. Aparco.
El hombre viene hacia mí, y espera a una distancia prudencial a que termine de coger mi trolley y la más pequeña de mis maletas. Debiera haber cogido más equipaje, pero desde que los años echaron a perder mi aspecto, no visto con placer. Lo estrictamente necesario que son las cuatro prendas que me sientan bien y me siento cómodo con ellas.

El hombre calvo, me arrebata la pequeña de mis maletas y se encamina hacia la casa con ella. Yo le sigo. Por detrás parece una patata pinchada en dos palillos. Debe ser español, sin duda. Esa ausencia de final de la espalda con la que compensamos los españoles la generosa dotación de nuestras hembras.

La puerta es impresionante. Arte. Los labrados están perfectamente acabados. Con una suavidad a los ojos que la mirada se desliza por sus ondas curvándose, replegándose y perdiéndose en ellas.
Sobre la puerta, en una losa de piedra hay una inscripción. "Transibis ostium invenire aliam vitam vivere". latín, cómo no. El latín me ha perseguido toda la vida. Mi incapacidad para traducirlo, y su incapacidad para ser traducido. Más o menos, entiendo lo que dice, pero no sabría traducirlo. Así fue siempre mi relación con el latín.

¿Por qué una vida nueva?... nota: recordar preguntárselo al dueño.

- Disculpe, ¿cómo se llama?. -Le pregunto a la espalda del calvo escurrido.

Vuelve su brillante cabeza, me mira, y con la mano libre se señala la boca meneando la calva en señar de negación.

- Oh, vale, vale, no se preocupe. - no tiene nombre porque es mudo o está afónico. Y sigo caminando detrás de él.

Pasamos por un recibidor, de baldosas blancas y negras como un tablero de ajedrez, que lleva a una escalera enorme de mármol con pasamanos de madera tan suave y tan trabajado como la puerta de acceso.
¡Dios!. Con sólo mirar hacia arriba, sé lo qué va a pasar. A los veinte escalones más o menos, notaré palpitaciones y dificultad para inspirar. Cuando llegue arriba, mis rodillas crujirán, mi corazón se saldrá del pecho a saltos... tengo que dejar de fumar, y de beber, y de cumplir años.

Pero, no. No es posible. ¿Cómo puede ser? Yo tendría que sentirme ahogado, y no lo estoy. Ni lo más mínimo. Me toco el pecho, no noto saltos. El escurrido éste, me mira curioso. Y disimulo como si buscara un kleneex, - siga, siga, que yo le sigo.
Caminamos hacia la derecha y avanzamos por delante de numerosas puertas a un lado y al otro. Todas iguales, De roble macizo, con pocas florituras. Abre la quinta de la derecha, creo ( espero haber contado bien, o nunca sabré volver). Y deja mi maleta dentro. A los pies de una cama enorme, recia, seria, como monástica. Me transmite sobriedad, quizá en exceso. Un escritorio para dos personas, un armario para tres, y una cama para cuatro. Curiosa proporción del mobiliario. Dos sillas. Dos mesillas. Una mesita redonda delante de la ventana. Un radiador, una pequeña librería con estantes semi vacíos, y unas cuantas estatuillas diversas. Una campesina con una oveja en porcelana. Un buho como de resina, y otras tantas igual de poco destacables. Nidos de polvo, que diría mi mujer.
Mi mujer... es que ni me he acordado de que existe. De hecho, no recuerdo su cara. ¡Ostia! ¡eso sí que me preocupa! ¡Cómo no voy a recordarla!. ¡Y mis dos cruces! ¡las niñas de mis ojos!
Me encuentro mal, como si mis recuerdos estuvieran velados... tapados, escondidos, y no consiguiera quitar las telas que los cubren. ¡Qué le pasa a mi cabeza!
Las imágenes de sus sonrisas se deshacen en mi cerebro, fragmentándose en pixeles, disminuyendo la densidad y convirtiéndose en transparencias hasta desaparecer... todo desaparece a mi alrededor hasta que caigo desmadejado sobre la alfombra... plooooooof.

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