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La odiosa decrepitud

Publicado: 01 Sep 2015 11:43
por Francisco Delicado
A lo largo del verano he leído intensamente; como en otras actividades humanas el empacho se presenta en cualquier momento y en cualquier actividad.
No quiero leer más me dije ayer; le dije a mis libros; fui, me acerqué a la biblioteca, me volví a la mesa de despacho en la que reposaba "la maravillosa vida breve de Oscar Wao" y le dije: tú vas a esperar; y tú "Lamento de Portnoy" y hasta tú "De sobremesa" que andas ahí por influencia de la reina.
Vais a esperar qué coño, yo me voy a la terraza a ver la luna (aunque secretamente esperaba ver a la vecina de la izquierda, una joven feucha pero de gloriosas tetas).

Así que harto de ver la luna, porque de todo se harta el ser humano fui y puse la tele por donde andaba un programa llamado "Insuperables"; bien, gente estupenda que baila, canta o hace malabares, de acuerdo, gente hábil.
Pero el programa lo presenta Carolina Cerezuela y conforme la veía más me reforzaba en la idea de que esa criatura está para reventarla a polvos, que es la manera más descriptiva de afirmar que está buenísima.
Más la ves, más buena está. No se estropea por mirarla, no.

Así que de pronto reparé en que la única actividad intelectual que desarrollaba mi organismo era mirar, sin tocar, a un pedazo de criatura absolutamente deseable que presentaba un programa vulgar de modo que allí estaba yo, sin copa alguna en la mano, sin susurrar al oído de mujer alguna lo muchísimo que la amaba, sin ver alguna película que reflexionase acerca del sinsentido de la vida ni sin leer dos letras seguidas que desentrañasen alguna historia misteriosa.

Me fui al baño, me bajé los pantalones y vi allí a mi infatigable compañera de tareas, de buenos y malos ratos; mi amiga de infancia estaba lacia, quieta como diciéndome que la dejara en paz y me volviera a sentar ante la televisión a ver a aquella rubia.
Miré entonces mi cabeza, traté de hurgar en mi cerebro pero, mediante un juego de espejos sólo alcancé a ver mi coronilla que pierde pelos como Felipe IV perdió territorios.

OH, Dios, la decrepitud.

Re: La odiosa decrepitud

Publicado: 01 Sep 2015 13:17
por Umbroman
Lo mismo digo. Ay, don Francisco, qué tiempos, ¿ Verdad ? Qué tiempos, aquéllos. Aquellos maravillosos años.


https://www.youtube.com/watch?v=-Ob59hsRaFU

Re: La odiosa decrepitud

Publicado: 01 Sep 2015 13:24
por turutut
Deberiamos ser como los vampiros y no reflejarnos en los espejos.

Re: La odiosa decrepitud

Publicado: 01 Sep 2015 15:39
por Cotton
Mientras no os tengan que poner dodotis y podáis mear solos, no estáis decrépitos.

So plastas!

Además, sois guapísimos.

Re: La odiosa decrepitud

Publicado: 01 Sep 2015 16:08
por eLeyeLe
Circula por ahí una oración que dice : dios, si no puedes hacer que adelgace, por lo menos haz que engorden mis amigas!
El relato sobre la decrepitud de Delicado, me la acaba de recordar...
Que es triste consuelo, si, pero consuelo al fin y al cabo...

Me gusta, que antes de que me alcance mi propia decrepitud, Francisco Delicado sea ya como cualquier Paco.

Y celebro que no le afecte a la sensibilidad ni a la manera tan bonita de escribirlo que tiene. Pronto renacerá cual ave fénix, se cruzará en su vida una tata teutona, o se volverán a llevar las faldas lápiz y sus compañeras de trabajo lo catapultarán otra vez al universo de la testosterona, donde se sabe mover mejor que de espectador de concurso...

Re: La odiosa decrepitud

Publicado: 02 Sep 2015 12:09
por Telémaco
Sin embargo para la presentadora de televisión a la que alude también ha empezado la decrepitud, y ella mejor que nadie lo sabe. Y no me refiero al recurso fácil que de que empezamos a envejecer nada más venir al mundo, no. Hago alusión a detalles que todavía cierto aumento del maquillaje o algunas modificaciones de vestuario pueden ocultar; nada grave todavía.
Si hablamos de la estética el drama será mayor cuanto más importante haya sido para ti tu propia imagen. Como decía aquel; la belleza es muy importante... si es lo único que tienes. En cambio si nos referimos a órganos que dejan de funcionar como debieran el drama, en ese caso, nos alcanza a todos. Por mucho que corras.