MAS QUE UNA CARTA

¿Quienes somos, de dónde venimos, dónde vamos? Un poco de Espiritualidad, Filosofía, Religión, Amor, Solidaridad, Misterio
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MAS QUE UNA CARTA

Mensajepor eliminado-7 » 04 Ago 2005 12:08

Con el permiso de los Administradores, quisiera insertar en este foro una carta que escribí ya hace algún tiempo.
Es una carta dirigida a una persona que supuso para mi, en mi juventud, algo más que una amistad, pero de la que el destino se encargó de separarme.
La carta era un volcado de sentimientos y pretendía ser esa despedida que nunca llegó a producirse. No pude enviarla pues, tras escribirla, me fue imposible averiguar el paradero de esa persona después de tanto tiempo de no saber nada de ella.
Hoy, por desgracia, sé que ya es tarde para enviarla, pues allí donde se encuentra ya no admiten más correos. Sólo espero que el sentimiento que encierra, sea capaz de traspasar toda frontera material y llegue a percibirlo tal y como nació en su momento.

Muchas gracias por la oportunidad que me ofrecéis.
Saludos.



En..... algún lugar....a.....cualquier día y hora que puedas leerlo.



Hola M........:

Me imagino que te sorprenderá -y mucho- leer esta carta; pero tranquila, más sorprendido estoy yo de verme escribiéndola. Parece como si algo en mi hubiera decidido actuar de forma independiente al resto de mi cuerpo y contravenir las normas de la más pura lógica que le dicta una parte de mi cabeza; y que lo que resta de ella, se mantuviera al margen, distante, contemplando divertida e intrigada cuál será el resultado de tamaña descoordinación.

Te preguntarás qué mal viento me ha dado para dar señales de vida después de tanto tiempo. Ni yo sé contestarte. No hace mucho (ya va para más de un año!) tal vez tuve la oportunidad de volverte a ver, con la celebración del 25 aniversario de nuestra promoción. No sé si te llegaste a enterar del evento. Lo cierto es que estuve a punto de ser yo quien te llamara para comentártelo y acudir también. Pero me retuve. Creo que sentí miedo; miedo a que la realidad desdibujara la imagen que aún guardo de aquella época; miedo a desdibujar la imagen que pudieras guardar de mi (si es que guardas alguna); miedo, en todo caso, a que entre tanta gente se diluyera ese halo especial que siempre he imaginado que podría tener un encuentro fortuito entre nosotros.

Ya sé que es una visión sentimental, utópica, y que en poco o nada se ha de semejar a la idea que puedas tener tú. Dos personas que no se ven en 20 años, poco o nada -más que sorpresa- pueden sentir el día que coincidan. Pero no sé por qué, de una u otra forma, siempre has estado presente en mi vida. Creo que dejaste más de una huella que el tiempo no ha sabido borrar.

Sinceramente, esta es una carta que, ya antes de ser escrita, ha ocupado mis pensamientos muchísimas veces; con la que he dejado volar mi imaginación hasta donde haya querido llegar en cada momento; pero siempre de forma tranquila, sabedor de que jamás me decidiría a escribirla. Es como uno de esos sueños imposibles que, aún sabiendo que nunca se realizarán, disfrutas soñándolos una y otra vez por el mero placer de soñar.

Quizá sea esta convicción, la de que jamás me atrevería a escribirla, la que me animaba a seguir redactando de forma imaginaria esa “carta ficción”; una carta en la que contara, a modo de diario y según fueran sucediéndose, cuáles han sido mis avatares, mis desasosiegos, mis alegrías, mis desengaños y, en definitiva, confiara mis secretos a esa persona que fue (es?) mi mejor amiga de juventud y que, como tal, jamás ha sido superada por nadie.

Pero ahora, ahora que de verdad me pongo a escribir e intento recopilar sentimientos, me doy cuenta de cuánto tiempo ha transcurrido y de lo mucho que he tardado en decidirme. Tanto, que no puedo reprimir la sensación de sentirme ridículo, fuera de tiempo y lugar; incluso temeroso de que se me pueda malinterpretar, y no del todo consciente del daño que pueda causar; si fuera así, mejor te pido disculpas antes de continuar,

Aunque en el fondo, a estas alturas, ni siquiera sé si llegarás a leer lo que escribo. De hecho, me ha supuesto tamaño esfuerzo el convencerme de que al escribirlo no estoy cometiendo una más de mis debilidades sentimentales, que el decidir si te enviaré o no la carta una vez escrita, lo dejo para más adelante, para cuando me recupere del esfuerzo. O mejor, para cuando pueda evaluar el resultado de esta fiebre retrospectiva que se ha apoderado de mi. Más vale que ahora me concentre en escribir lo que siento sin miedo al resultado ni al destino que le daré.

Y lo extraño –aunque no novedoso- es que no sé exactamente qué es lo que siento, ni qué es lo que quisiera contarte. Siento la necesidad de comunicarme contigo, de constatar que aún sigues ahí; de saber que esa idea que guardo de ti no sólo es fruto de mi imaginación descontrolada, sino que pertenece a esas escasas realidades que he sabido conservar en mi hatillo de recuerdos, y que me han acompañado en mi transitar por la vida; quisiera sentir que esa parte de mi vida que un día llenaste por completo, no se ha esfumado con el tiempo; que en algún lugar debió quedar gravada para siempre; que no forma parte sólo de mi maltrecha memoria.

Quisiera recuperar con estas líneas, sensaciones ya casi olvidadas; tiernas ilusiones de una juventud aún no demasiado lejana; aromas que perduran en la memoria sensitiva; imágenes imborrables; lecturas compartidas; momentos entrañables que sólo la amistad pudo crear; y, en definitiva, recuperar el placer de escribir para alguien y la recompensa que siempre otorga el saberse leído.

Pero también quisiera contar, y liberar con ello ese exceso de sentimentalismo que a veces me invade hasta agobiarme. Pero contarte..., qué puedo contar que merezca tu atención después de tanto tiempo! Mejor descarto de momento tan elevadas pretensiones y me limito a escribir.

Contaré que seguí tu último consejo, y tras aprobar mi asignatura pendiente, busqué a alguien que me cuidara; y encontré a esa persona. Pero contrariamente a lo previsto, fui yo quien la cuidó durante nueve años; hasta que llegó un día en el que se creyó capaz de cuidarse por si misma, pero se olvidó de que yo también necesitaba ciertos cuidados; y lo que es peor, que éstos no podían suplirse con otras comodidades. Fueron - pues ya terminaron - nueve años felices, de los que nacieron dos hijos a los que veo en un régimen de visitas propio de estos casos; pero que aún así, quieren a su padre y sin los cuales su padre no sabría vivir, porque los adora y le alegran la vida, aunque sean la fuente de sus preocupaciones.

Contarte también que, tras varios años de soledad buscada, logré superar el trance; reinicié mi vida desde cero, tanto personal como profesionalmente, y que hoy creo que he alcanzado nuevamente el equilibrio; tengo una persona que me quiere y me cuida; que se deja cuidar y que ha decidido compartir conmigo su camino y algo más, pues tenemos un nuevo hijo, con lo que volvemos a formar una familia, más numerosa que antes y muy bien avenida.

Por lo demás, sólo contarte que gracias a Dios, sin sobrarme, nada me falta, pues nada más busco que la felicidad y tranquilidad de los míos. La familia sigue creciendo, y los abuelos siguen viendo crecer a esos nietos que les alegran y marean sus días al mismo tiempo.

Y ya ves, vueltas da la vida para llenar diarios enteros; pero esa no creo que fuera hoy mi intención. Sólo pretendía dar rienda suelta a un sentimiento que guardaba encerrado desde hacía mucho tiempo. No podía ser que una parte tan importante en mi vida, se hubiera cerrado para siempre sin evocarla abiertamente por lo menos una vez. No sé tú, pero yo aún guardo todas esas “pequeñas cosas” y esos grandes recuerdos de tiempos pasados que, como dice Serrat, “nos hacen que - lloremos cuando - nadie nos ve”.

Si he “cometido” una carta merecedora de sanción o si por el contrario he conseguido lo que pretendía, es algo que ahora ignoro y que no quiero juzgar; pero me gustaría que supieras que, aunque sólo sea por una vez, ha valido la pena olvidarse de los prejuicios que me acompañan y dejar volar un poco esos maltratados sentimientos que aún sigo conservando.

Sólo reiterar que me gustaría no ser malinterpretado ni haber molestado a nadie que pueda estar hoy cercano a ti. Esta es sólo una carta de una persona que puede presumir de que un día fue tu amigo, por lo que siempre te estará agradecido. Una persona que con la tranquilidad que le da la estabilidad alcanzada y la edad –para qué negarlo - ha querido dejar constancia de ello y saldar con estas líneas una deuda que tenía pendiente consigo mismo.

Gracias por haberme leído una vez más.

Sabes que siempre abrigarás mis recuerdos.

Aldebarán.
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Mensajepor Sastre » 04 Ago 2005 15:26

Conmovedora carta Sr. Aldebarán. Sumándole las impresiones que percibimos quienes la hemos leído seguro traspasará toda frontera material y M….. llegará a percibirla.

Soy yo quien ha de darle las gracias por usar esta, su página, como tal.

Gracias.
Las cosas buenas tardan en llegar... por eso yo siempre llego tarde.
Marina
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Mensajepor Marina » 05 Ago 2005 01:24

Alguien me dijo una vez .. " Una vez escrito, no te pertenece".

Gracias Sr. Aldebarán, gracias por compartirla con todos nosotros.

:be:
<B>Bon profit.</B>
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Sol
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Mensajepor Sol » 05 Ago 2005 09:24

Que bonito gesto, yo tb te doy las gracias por dejarla aquí, :be:
Protegedme de la sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe y de la grandeza que no se inclina ante los niños.
DALVA
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Mensajepor DALVA » 05 Ago 2005 12:34

Una preciosidad Aldebaran, dice mucho de tí lo que hemos podido leer, en realidad nos has hecho a todos un regalo y has dado ejemplo de lo que es esa amistad que perdura en el espacio y en el tiempo aunque nos separe un espacio que nos parece infinito de esa persona tan especial...


Dalva
Todos tenemos un secreto encerrado bajo llave en el atico del alma.
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Mensajepor Caima » 06 Ago 2005 14:11

Sincera y profundamente extremecida con estas palabras...sólo se me ocurre decir que:"SOMOS MUCHOS LOS QUE PERDEMOS LA MITAD DE LA VIDA EN DESEAR COSAS QUE PODRIAMOS ALCANZAR...SI NO PERDIERAMOS LA MITAD DEL TIEMPO EN DESEARLAS.

Besos desde Málaga.
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Mensajepor Clix » 07 Ago 2005 16:15

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Última edición por Clix el 13 May 2007 16:32, editado 1 vez en total.
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Mensajepor eliminado-7 » 08 Ago 2005 10:04

Gracias a todos por acompañarme con vuestros comentarios.
Espero que allí donde esté los perciba, pues se los merecía.
Saludos.
Delia
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Mensajepor Delia » 05 Mar 2008 20:28

No conozco a los contertulios de este foro, tanto como me gustaría. Me gusta mirar el perfil de todos los que por aquí pasan y han pasado. No tengo paciencia para ir mirando el perfil de uno en uno y aprovecho el apartado de cumpleaños para mirar sus últimos temas y los diez últimos en los que han participado.

Me gusta hacerme una idea de quién hay detrás de un Nick, sus inquietudes, su gustos en temas, juegos, sus sentimientos, el carácter que expresa en los temas de debate y discusión.

Me sorprende a veces, el ímpetu que algunos ponen en sus temas y el doble sentido que se le da a una frase escrita y mal interpretada.

Hoy especialmente me ha sorprendido este tema “Más que una carta” firmada por Aldebarán –eliminado-7. Y sin entrar en la cuestión de por qué dejó de participar, he de agradecer que aún sigan aquí sus escritos.

Me ha conmovido la carta, cuanto sentimiento ha dejado y que tristeza me ha causado al leer que la destinataria de esas palabras escritas y nunca dichas, no haya tenido la oportunidad de leerlas o escucharlas.

Me hace reflexionar sobre cuantas cartas nos hemos dejado en el tintero. Cuantas veces el corazón no va con la razón y la razón calla al corazón. Qué sentido tiene la vida, si dejamos que las cuentas pendientes, la desidia, la pereza y la falta de seguridad en uno mismo, no deja que expresemos esos sentimientos, sin tener la certeza de que la persona a las que pueden ir dirigidas les gustaría escucharlas.

Echamos mano al no por delante, la vergüenza, al estar fuera de lugar por tiempo y distancia. Podemos pensar que ahora esa carta o esas palabras no tienen sentido y nosotros seguimos sintiendo el mismo cariño, añoranza o amor por esa persona. Nosotros, esos que no enviamos esa “última carta” que está aún guardada en un cajón o en el corazón, nos lamentamos reguardados en nuestro silencio al saber que por cobardía o dejadez, no hemos enviado esa carta a tiempo para ser leída y esperar una contestación.

Hoy quiero enviar mis cartas y espero recibir las que me pertenezcan. No quiero tener nada guardado sin ser enviado y que tiempo después me pese en el corazón.

Delia.

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