Guí­a del cunnilingus

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Liborio
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Guí­a del cunnilingus

Mensajepor Liborio » 04 Mar 2011 09:52

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Esta guí­a para la practica del cunnilingus ha sido escrita por Gavin McInnes para http://www.viceland.com. En realidad, se trata de un resumen en lenguaje coloquial de algunos apuntes del libro Squirms, Screams and Squirts: Going from Great Sex to Extraordinary Sex.

Vamos con la traducción.

Como comerle el coño a una mujer. Guí­a tutorial para hacer un cunnilingus.

Los hombres resultan decepcionantes a la hora de comer un coño. No porque no les guste, sino porque la tarea es jodidamente dura. Tienes que aprender a hacerlo. Realizar bien el sexo oral es la clave para casi todo en la vida (incluyendo el poder recibir más adelante una buena sesión de sexo oral), así­ que ya va siendo hora de aclarar este tema.

El secreto para hacerlo bien consiste en leer las señales. Tu puedes ser el mejor mecánico sexual del mundo, pero si eres incapaz de leer las señales de tráfico emocionales, vas a terminar dando vueltas en un páramo labial desolado hasta que, finalmente, caigas rendido, derramando calientes lágrimas de confusión por tu mejilla.

Piensa en comerle el coño como tu forma de decirle: “aunque tengo ganas de reventar tus entrañas con 3.000 quilos de explosivos, aquí­ te traigo una intima sesión de placer para demostrarte cómo me siento verdaderamente”. En vez de un “¡Oh, Dios mio!”, como si su bebé hubiera quedado atrapado debajo de un coche, el cunnilingus provoca una muchí­simo mas espléndido “¡Oh-Dios-mio-Oh-Dios-mio-Oh-Dios-mio!”. Es como un masaje con frutas exóticas llevado a cabo por un musculoso árabe. Una buena comida es el equivalente a mil años de placidos domingos.

Vayamos a los detalles.

Hazlo solo si estas conforme

No lo hagas a menos que estés conforme. A diferencia de la felación, el cunnilingus no se puede hacer como un favor. Hacerlo cuando no quieres tan sólo traerá arcadas. Ponte a comer como un cerdo en el comedero y cometerás un montón de errores estúpidos por los que tener que pedir perdón.

Evita la sequedad

Un coño seco es un coño infeliz. Si tus dedos palpan un arbusto seco, vuelve por un tiempo a los besos y los abrazos. Simplemente, asegúrate de que tus dedos se bañan verdaderamente entre sus labios. A veces, la humedad queda atrapada entre los labios y un poco de mimo con los dedos es todo lo que se necesita para conseguir que gotee la miel.

Una vez estés seguro de que su coño esta húmedo, sácale un poco de brillo acariciándolo con tus dedos. No hay nada peor que apresurarse en esto, así­ que asegúrate de que ella este deseándolo de verdad antes de meterte bajo las sábanas.

Consejo Extra: Saca un dedo mojado que ambos podáis compartir como si os tomarais un batido con dos pajitas.

Importante: No muestres tus mejores cartas antes de tiempo metiendo los dedos enteramente dentro de su vagina. Esto puede disminuir el placer de la penetración que ha de venir. Trata de recordar que el 78% del placer de una mujer está en sentir terriblemente las ganas. Meterle algo profundamente allí­ antes de tiempo seguramente apagara el fuego.

Una misión submarina para ti

Una vez ella este excitada, es el momento de bajar. Saca tus dedos de allí­ y no toques nada durante un rato. Deja que tu lengua trabaje un poco y dale unos besuqueos.

Aunque es muy tentador en tu camino hacia abajo echarte ya la manta sobre la cabeza, esta es una muy mala idea. Allí­ abajo la cosa esta muy caliente, y meter la cabeza bajo el edredón y acabar jadeando justo diez segundos antes de que ella este a punto de correrse, seguramente va a estropear el tema.

Comienza besando sus senos y su vientre y ve trabajando lentamente tu camino hacia abajo. Pero no te obsesiones con esas estúpidas tetas. Concéntrate en el estómago y en los muslos internos. Morderla suavemente un poquito resulta una buena idea. Mucho mejor aun resulta comenzar en la rodilla y avanzar hacia su coño en un lento ataque de tiburón. Mordisquea todo el camino desde la rodilla hasta llegar al borde de su vulva, y a continuación pasa a la otra rodilla y haz lo mismo en la otra pierna sin tocar en ningún momento su coño. Repitelo. Hacer esto varias veces la pondrá muy caliente y después te ahorrará mucho tiempo de andar comiéndole el coño.

Cuando estés casi listo para entrar a matar, ponte a trabajar en los pliegues que quedan entre sus muslos y sus labios vulvares (pliegues genitocrurales). No pases mucho tiempo allí­ o ella podrí­a pensar que crees que se trata de su verdadero coño.

Llegados a este punto, ella se debe estar muriéndose de ganas para que muevas ficha. Si lo estás haciendo bien, ella se quejara y tratara de forzarte a meter tu cabeza entre sus piernas. Alarga esta fase hasta que la notes jadear como si hubiera estado contenido la respiración durante tres dí­as seguidos.

Consejo Extra: Ronda sobre el monte de Venus durante unos cinco segundos antes de darle el primer lameton. Si esperas más de ese tiempo, ella podrí­a pensar que te lo estas pensando porque aquello huele mal. Por supuesto, todos conocemos ese jodido olor mucho más dulce que un plato de humeantes cigalas.

Importante: No muerdas el coño de ninguna manera y bajo ningún concepto. Si esto necesita explicación es porque seguramente sólo te merezcas pajearte tu mismo.

Cruzando el Mar Rojo

Despeja el campo de juego. Los pelos púbicos son al cunnilingus lo que las caries son a la higiene dental. Tu nunca vas a ser capaz de identificar todas las partes de su coño si este se parece al Mato Grosso. Una buena idea consiste en hacer que ella misma separe sus labios dejándolos entreabiertos para que tu te sirvas a gusto como en un gran bufet.

La gran entrada

Realiza tu primera lamida muy lentamente. Es buena idea gemir mucho mientras lo haces. Esto transmitirá pequeñas vibraciones hasta su coño. Empieza a lamer justo por encima del ano y continua hasta el final de su pelambrera púbica. Realiza una docena de estos lametones de perro San Bernardo antes de pasar a la siguiente etapa (hazlo muy lentamente, empleando unos cuatro segundos por lamida). Este es un buen momento para averiguar qué tipo de clí­toris tiene ella. Si es un clí­toris muy sensible ella probablemente se convulsionara cuando pases sobre él, y esto significa que el cunnilingus va a ser un camino de rosas. Si no reacciona cuando pasas sobre su clí­toris, ella probablemente tiene uno de esos pequeños clí­toris del tamaño de un guisante y sin nervios; entonces ve preparándote para una sesión de treinta minutos que te dejara con una tendinitis en la lengua.

Haz que zozobre la barca

Comer un coño es una tarea tan delicada que puede hacer que te sientas un poco afeminado. Si te cansas de comportarte como una bailarina, tómala con el clí­toris. Calcula cuánto puedes abusar de este sin hacer sentir incómoda a tu pareja y demuestra así­ el pequeño cabrón que esta hecho el jefe.

Después de todo, este esquivo órgano es precisamente lo que hace que el cunnilingus sea una tarea tan difí­cil. Está rodeado por los labios vulvares, y aun después de encontrarlo, la presión sobre este puede hacer que se desvié y aparezca por un lado. Y de repente, te encuentras con que estás dándole al agujerito de mear una atención que no se merece. Piensa en el clí­toris como en un tumor perdido entre un montón de lóbulos de oreja. Cuando se presiona hacia abajo en esta zona, el clí­toris es lo único que no puede ser aplastado. Una vez que uno de los soldados de tu lengua de con el, llama a los refuerzos. Utiliza tus labios para mantener los labios vulvares de ella fuera del camino y así­ conseguir centrar toda tu atención sobre el clí­toris. Una vez lo encuentres, encárgate de que le sea difí­cil huir de ti. Cachealo y dale un par de coscorrones en la cabeza. Posteriormente, seguiremos con este punky y su mala actitud.

Consejo Extra: La mejor manera de estimular el clí­toris consiste en pasar toda tu lengua sobre este después de aislarlo de los labios. Este marinero debe sentir la textura de toda tu lengua empujando su cuerpo y su barca hacia abajo.

Identificar el tipo de clí­toris

Después de haber lamido lentamente, llega el momento de que empiece la fiesta. Hay esencialmente dos tipos de clí­toris: los que disfrutan con una buena paliza y los que no. Los últimos joden tanto como tener un pene de un centí­metro, y deberí­as esquivarlos.

Consejo Extra: Hay clí­toris de todas las formas, tamaños y sensibilidades, lo cual en realidad no es decir gran cosa. Todos ellos requieren ser tratados lenta y suavemente al principio, pero la única manera de saber si posteriormente puedes ir al galope es leyendo las reacciones de tu pareja. Esto es imposible de enseñar, así­ que se trata de hacerlo lo mejor que uno pueda. Lo único que puedo decir al respecto es que las convulsiones en el cuerpo de tu pareja significan “¡Tomatelo con calma!”; y escucharla gritar “¡Oh Dios mio!” significa “¡Duro y a por el!”.

Clí­toris que necesitan una seria paliza

Se trata del caso más divertido porque se puede ser creativo. Actúa como si tu lengua fuera el policí­a malo y el clí­toris fuera el tipo que mató a tu novia. Separalo de sus compañeros (los labios) y arrástralo hasta el interior de tu boca. Ahora lo tienes en tu terreno. Mantenlo erguido mediante la creación de una cámara hermética de vací­o en tu boca. Dale un coscorrón en toda la cabeza a ese hijo de puta con un gran golpe de lengua. Él no va a protestar porque es un clí­toris y no tiene idea de qué estás hablando, así­ que pateale el culo de todos modos. Después de algunos avances y algunos remolinos giratorios, golpealo hasta dejarlo sin sentido como si fueras un boxeador entrenando con un saco de boxeo. Si ella empieza a enloquecer como si te estuvieras pasando de la raya, baja la intensidad del interrogatorio y vuelve a los lametones de San Bernardo. El vací­o es una buena manera de llevarla al orgasmo, pero a veces resulta demasiado fuerte para ellas, así­ que mezclalo con algunos lametones y cí­rculos alrededor del clí­toris.

Como estas dispuesto a llegar hasta el final, vuelve al vací­o y dale al sospechoso una despiadada paliza en la cabeza. Los golpes hacia arriba y hacia abajo suelen ser los más eficaces, pero tu lengua se sentirá menos cansada si también lanzas unos cuantos golpes de lado a lado. Cuando sientas que el interior de sus muslos empiezan a temblar, has casi terminado. Se repetitivo. NO seas creativo. Ya lo tienes en el bote y no es el momento de cambiar de táctica.

Consejo Extra: Para mantener el ritmo, intenta realizar un movimiento con la cabeza que vaya acompasado con el movimiento de tu lengua, como si fueras un indio llamando a la guerra. Cualquier acción inconsistente puede cortarle el rollo, acabando con la tensión sexual o al menos retrasando unos minutos el orgasmo, lo cual es malo para la moral.

Importante: Sigue varios segundos después del orgasmo. Recuerda que el orgasmo no se ha acabado hasta que ella baje las manos para que pares. Si ella es multi orgásmica, tendrás que seguir adelante y realizar toda la rutina hasta cuatro o cinco veces. Si no estás seguro de qué hacer, sigue hasta que ella baje sus manos para apartarte de allí­ abajo.

Clí­toris que NO necesitan una seria paliza

Algunos clí­toris no quieren ser señalados y maltratados. Estos son los aburridos que necesitan ser tratados suave y delicadamente en todo momento. Simplemente, dedí­cate a darle ocasionales lametones de San Bernardo hasta que se corra. Si te aburres, trata de cambiar de táctica de vez en cuando. Una buena opción consiste en escribir las letras del alfabeto sobre el clí­toris con la punta de la lengua. Puedes llegar a tirarte media hora en el tema y esto puede ser problemático. Si la cosa va para largo y ella nunca se corre, te vas a poner de un humor de perros; así­ que si ves que resulta demasiado trabajoso, déjalo. Por otra parte, pasar de treinta minutos es algo que pocas personas tienen la paciencia de hacer, así­ que si llegas hasta el final la hazaña seguramente te supondrá algunas recompensas cuando ella tenga el periodo.

El Final

Una vez que hayas terminado (totalmente terminado), ella va a querer que te quites pronto de allí­; porque toda esa zona es muy sensible. En lugar de abandonar el terreno, saca la lengua y extiéndela sobre su cuerpo como si esta fuera una espesa y húmeda alfombra. Asegúrate de que no la mueves ni nada, ya que realmente podrí­as hacerle daño. Déjala extendida allí­ durante unos treinta segundos como si fuera una manta raya muerta. Entonces levántate y lí­mpiate la cara. Ahora tienes un minuto para conseguir un condón y llevarla al cielo con un buen polvazo.
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Mensajepor Sol » 04 Mar 2011 10:27

Buena lección Libi, a ver si aprendemos todos un poco, si no hubiera tantos hombres que no saben amar, no habrí­a tantas mujeres insatisfechas.

Y ya puestos, dejo un enlace sobre el punto G masculino


http://www.enplenitud.com/nota.asp?articuloid=10919
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Re: Guí­a del cunnilingus

Mensajepor Cutxi3 » 15 Jun 2011 21:33

Anda no habia visto yo esto!
Efectivamente opino como sol, hay muchos hombres que no saben amar y añado y muchoso más que no saben comerse un coñito. :twisted:
Muy didáctico.
Cuando señales a alguien con el dedo, recuerda que los otros tres te están señalando a tí.
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Re: Guí­a del cunnilingus

Mensajepor Burladero » 04 Oct 2012 15:08

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Dejeme de teorías, que se vienen abajo en el momento que la interfecta , no utilice el Fairy o similar , para darse un fregoteo en dicha sea la parte -mu
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Re: Guí­a del cunnilingus

Mensajepor Arrebolada » 06 Oct 2012 21:53

Jope, qué calor Imagen

No es que yo haya tenido muchos amantes pero de ellos solo dos realmente sabían lo que se hacían.
Una lástima que algunos hombres no se interesen más por el tema...

Por cierto, con respecto al enlace que comparte Sol, con qué poquitos hombres (por no decir que solo uno) me he encontrado que se avinieran a dejarme jugar con mis deditos.
¿A qué tantos reparos?

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