Como Franco: A punta de pistola

¿No llegas a fin de mes? ¿Tienes un trabajo digno? ¿Son los políticos los que llenan sus bolsillos? Seguro que tienes muchas cosas de las que quejarte, si no también. No es nada personal, sólo política. Respeta y serás respetado. Economía, Empleo y Política.
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Como Franco: A punta de pistola

Mensajepor EcoEco » 06 Dic 2010 12:35

Las acciones efectuadas por el régimen, en el conflicto con los controladores, son graví­simas y marcan un antes y un después en las relaciones entre el Sistema y todos los trabajadores sin distinción.


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Que se vayan preparando otros gremios de trabajadores como los del metro, comunicaciones, o simplemente, aquellos que corten el tráfico en una carretera como medida de protesta.

El capitalismo, forzado a socializar los medios de producción o transporte y, acuciado por la crisis, ha retomado una vieja táctica supercalifragilistico: obligar a la gente a trabajar a punta de pistola y bajo la bota militar. Ello obliga, de manera urgente, a la clase obrera a organizarse al margen de sindicatos colaboracionistas y recurrir a nuevas formas de lucha.

Desde hace años vengo diciendo que la democracia burguesa sólo nos necesita para legalizar en las urnas su régimen de terror, opresión y explotación. Debemos abstenernos y boicotear activamente sus mascaradas electorales. No podemos legitimarlas con nuestro voto, esta no es nuestra democracia.

Las acciones efectuadas por el régimen de Madrid, en el conflicto con los controladores aéreos, son graví­simas, y marcan un antes y un después en las relaciones entre el Sistema y todos los trabajadores sin distinción.

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<B>Sólo partiendo de nuestra libertad interior seremos capaces de dar un amor que libere y crear vínculos que unan, en lugar de cadenas que aprisionen.</B>
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Mensajepor Fontedei » 06 Dic 2010 13:01

CON LA LEY EN LA MANO ¿DONDE ESTíN LAS PISTOLAS?

Los abucheos y los gritos de «¡fuera, fuera!» se han escuchado por todo el Congreso cuando el presidente del Gobierno, José Luis Rodrí­guez Zapatero, ha llegado a la Carrera de San Jerónimo. Cientos de ciudadanos, apostados enfrente para ver la llegada de los polí­ticos, han expresado su malestar hacia el inquilino de La Moncloa, que ha entrado en el parlamento muy sonriente.
Solo ha admitido dos preguntas de los periodistas, ni una más, después de estar todo el fin de semana desaparecido ante la opinión pública, pese a aprobarse una medida tan extrema y excepcional como es el estado de alarma.
Zapatero ha defendido que la Constitución merece ser homenajeada, porque "sirve para garantizar la convivencia y la pluralidad y también para resolver problemas importantes y serios, como los que hemos vivido estos dí­as».
Además, ha recordado que la Constitución establece un modelo de Estado que es el Estado de Bienestar y social, «algo que tienen que tener presentes los legisladores y gobernantes».
En concreto, sobre el estado de alarma ha señalado que el Gobierno ha establecido un periodo de vigencia de 15 dí­as para el decreto. En función de cómo evolucionen los acontecimientos, ha dicho, el Gobierno «adoptará la decisión sobre la prórroga, teniendo en cuenta la opinión de los grupos polí­ticos». Sobre futuras crisis similares, ha señalado que el Gobierno tiene facultades y medios para prever cualquier circunstancia, y en ello están trabajando el Ministerio de Defensa y el de Fomento.
Sobre su desaparición durante el fin de semana, Zapatero ha reconocido que la palabra alarma «tiene un alto contenido y significado, pero está recogida en la Constitución, en el tí­tulo que regula las relaciones entre el Gobierno y las Cortes Generales». Por eso, ha dicho, su comparecencia «debe tener lugar a fondo en la sede de la soberaní­a popular, como primer lugar». «Soy un presidente que comparezco muchí­simo en el Parlamento», ha presumido. «El Parlamento ha de ser quien tengan una información exhaustiva en el menor tiempo posible». Pero, además, ha dejado claro que al final la restitución de la normalidad se ha hecho en 24 horas, y eso, dijo, es lo importante.
Nada más terminar Zapatero ha llegado Mariano Rajoy, entre aplausos del público en la calle. El presidente del PP no ha permitido ninguna pregunta a los periodistas, pero sí­ ha destacado la plena vigencia de la Constitución. «El PP estará siempre en ella», ha dicho. Sobre el estado de alarma, Rajoy ha anunciado que su partido aprobará el real decreto, aunque el Gobierno «tendrá que dar todas las explicaciones sobre lo que ha ocurrido».
Nunca dejaré de sonreír, ni siquiera cuando esté triste, aunque no pueda saber si eres tú quien se pueda enamorar de mi sonrisa.

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Mensajepor EcoEco » 06 Dic 2010 13:57

Algunos controladores fueron obligados a volver al trabajo a punta de pistola

(Librered) Los controladores aéreos han garantizado que trabajarán con “absoluta normalidad”, según ha informado a Europa Press el portavoz del sindicato de controladores USCA, quien ha denunciado que la Guardia Civil “ha obligado a trabajar a punta de pistola” a algunos compañeros suyos que se encontraban descansando en el centro de control bajo “la amenaza de llevarlos al calabozo”.

Así­, ha explicado que agentes de la Benemérita han llegado esta mañana a las salas de control, donde estaban descansando algunos controladores, a quienes han conducido a punta de pistola a la sala de operaciones del centro de control, donde les ha obligado a sentarse, bajo la amenaza de detenerlos en caso de que se negaran.

Los controladores advierten que sufren “crisis de ansiedad” y que no están en condiciones psicofí­sicas para desarrollar su labor. El Gobierno ha amenazado a los huelguistas y si no vuelven al trabajo pueden enfrentar penas de cárcel y multas de hasta 200.000 euros.

"El golpe militar de 1936 también vení­a a sacar a España del caos. Eso decí­an. "
Última edición por EcoEco el 06 Dic 2010 14:32, editado 1 vez en total.
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Mensajepor EcoEco » 06 Dic 2010 14:13

¡No son los controladores, estúpidos!
Ahora, dicho esto, que cada cual piense lo que quiera. Pero que no se tergiversen mis palabras, porque yo hablo de los intereses y de la situación de la clase trabajadora, no de los controladores...


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Pedro Antonio Honrubia Hurtado

Vaya por delante que con el tí­tulo de este artí­culo, no pretendo insultar ni faltar el respeto a nadie, simplemente trato de parafrasear aquella famosa frase de James Carville, asesor del Bill Clinton en la campaña electoral de 1992, a través de la cual pretendí­a inducir a sus oyentes a que supiesen separar el grano de la paja, lo importante de lo secundario, lo central de lo colateral. No es otra la intención que yo tengo para con los lectores de Kaos en este artí­culo-respuesta, de ahí­ el tí­tulo.

Dicho esto, los párrafos que escribiré a continuación simplemente quieren servir como aclaración de un artí­culo que publiqué hace un par de dí­as en esta misma Web, de tí­tulo “Quí­tame todos los derechos que tengo... ¡pero no me toques mi viaje de puente”. No tengo por costumbre responder a los comentarios que se me hacen cuando escribo algo, salvo en los propios comentarios y con la única intención de generar debate. Ahora bien, la reacción de muchos comentaristas me ha hecho pensar que, simplemente, muchos no han sabido interpretar el contenido de mi artí­culo. ¡No son los controladores, estúpidos!

No, en ningún caso me he puesto del lado de los controladores, ni he tratado de hacer una defensa de su postura en el conflicto laboral acaecido durante este fin de semana, con la consecuente situación a la que se han visto abocados los aeropuertos de todo el estado español, y, con ello, unas 400.000 personas que debí­an haber tomado su avión durante el mismo. Para nada era esa mi intención. Es más, dicho artí­culo no trataba si quiera sobre el conflicto laboral de los controladores propiamente dicho.

Mi reflexión iba en otro sentido mucho más abierto y sintomático. En primer lugar, querí­a denunciar el carácter supercalifragilistico del estado español, que, otra vez más, ha vuelto a demostrar que cuando algo se le escapa de las manos no duda en imponer polí­ticas antidemocráticas y autoritarias. En segundo lugar, y de manera principal, querí­a denunciar la demostración de alienación capitalista masiva que ha dado este fin de semana la inmensa mayorí­a de la sociedad española. Estos dos puntos, y nada más, eran los que estaban presentes en el contenido de mi artí­culo. Pero muchos/as no han dudado en insultarme, atacarme y decirme de todo en base a otra serie de argumentos que yo para nada he defendido.

Acepto, por supuesto, que alguien me pueda decir, como me han dicho, que no deberí­amos usar tan abiertamente la palabra “supercalifragilistico”. Reconozco que suelo pecar de esto con relativa frecuencia, aunque, en este caso, creo que es completamente acertada. Militarizar ví­a decreto el espacio aéreo español en menos de ocho horas, así­ como declarar, por primera vez en la historia de la “democracia” española, el estado de alarma ante una situación como la vivida (que, recuerdo, afecta a menos del 1% de la población censada en el estado español), hacerlo además apelando a los sentimientos más irracionales de las masas y con un talante completamente autoritario, no se puede considerar de otra manera que no sea como una actitud supercalifragilistico. Cualquier dictadura supercalifragilistico habrí­a actuado de manera similar: imponiendo el ejército y el poder legislativo, sin miramientos ni consultas de ningún tipo, para restablecer el “orden”, caiga quien caiga.

Ahora bien, lo que no puedo aceptar es que me digan que hago demagogia, o que estoy defendiendo la postura de lo controladores, simplemente porque no es verdad.

Ni hago demagogia diciendo que la militarización y el estado de alarma son un peligrosí­simo precedente de cara a las luchas de las clases trabajadoras que, con toda seguridad, se nos vienen en las próximas fechas, ni, por supuesto, hago demagogia si digo que es absolutamente demencial que las clases trabajadoras se indignen por este tema, y no lo hagan, en cambio, por todo lo que viene sucediendo en los últimos tiempos, con medidas cada vez más lesivas con los intereses de las clases trabajadoras que se vienen aprobando una detrás de otra, sin que esas mismas masas se indignen o quieran linchar a los responsables de imponer las mismas. Eso no es demagogia, eso es, simplemente, denunciar esta asquerosa realidad social y polí­tica que nos rodea.

Resolver un conflicto laboral de la manera que lo ha hecho el gobierno (porque, incluso dando por supuesto que los controladores sean una élite corporativista, no deja de ser un conflicto laboral), es claramente una amenaza para los intereses de la clase obrera en su conjunto. Quien piense, además, que los controladores no forman parte de la clase trabajadora, simplemente que revise sus conceptos teóricos, porque o bien ha olvidado la división de clases que se hace desde el marxismo, o bien ha aceptado la división burguesa de clases que divide a las capas sociales según su nivel de ingresos, y no por su relación con la propiedad de los medios de producción y la fuerza de trabajo.

Hoy han sido los controladores. Hace no tanto ya avisaron con hacer algo similar ante la huelga de los trabajadores del metro de Madrid. Mañana puede ser, sin más requerimiento que un Consejo de Ministros y una firmita del Rey, cualquier Huelga que ponga en jaque los intereses de la patronal española. Máxime si, por ejemplo, se diese una situación de Huelga general continuada como la vivida en Francia en fechas recientes. El gobierno simplemente ha querido demostrar su poder y su carácter autoritario, dejando claro que no está dispuesto a consentir que nadie se atreva a oponerse a su planes neoliberales y sus medidas a golpe de decretazos. El propio Rubalcaba así­ lo ha dejado meridianamente claro: “Quien echa un pulso al estado, lo pierde”. Y el que quiera entender, que entienda.

Algunos comentaristas incluso se han atrevido a poner a Reagan como ejemplo de buen hacer en la resolución de este tipo de conflictos. Acertaron. No precisamente porque las medidas de Reagan fuesen las más oportunas en momentos de tensión como estos, sino porque el gobierno Reagan fue un declarado enemigo de los intereses de las clases trabajadoras, haciendo de la lucha contra los derechos sindicales una de sus principales batallas, y llevando a la clase trabajadora de los EEUU a una situación de absoluta debilidad frente a los intereses de la patronal, y, especialmente, frente a la acción de las grandes multinacionales. Precisamente esa es la coyuntura histórica que estamos atravesando en el estado español, y precisamente esa es la estrategia a medio y largo plazo del neoliberalismo para con España y su estado del bienestar (ver declaraciones de Aznar ayer). Así­ que sí­, Reagan me sirve de ejemplo, pero precisamente para demostrar qué le ocurre a la clase trabajadora cuando permite sumisa e impasible que se actúe con esa "firmeza" contra un colectivo de trabajadores en lucha, sea el que sea.

Pero, aún más preocupante que lo anterior, es la reacción que han tenido las masas trabajadoras ante el desencadenamiento y desarrollo de esta situación. No sólo han apoyado en su inmensa mayorí­a las medidas supercalifragilisticos del gobierno, sin poner ningún tipo de traba o de pegas a la aplicación de las mismas (más o menos como con el intento de ilegalización de Iniciativa Internacionalista, o tantos otros casos derivados de la no menos supercalifragilistico ley de partidos), sino que además, y esto es lo grave, la huelga de los controladores ha generado un clima de indignación masiva y muy agresiva contra, precisamente, los controladores, un clima como hací­a tiempo no se recordaba. Todo ello apenas unos dí­as después de que el gobierno aprobase un paquete de medidas neoliberales totalmente lesivas con los intereses de las clases trabajadoras, aprobadas para más recochineo a petición de los treinta y nueve grandes empresarios con los que mantuvo una reunión de estado en la Moncloa, sin que apenas hubiese reacción ni indignación alguna entre la inmensa mayorí­a de la clase trabajadora por ello.

Como ya apunté en mi artí­culo anterior, tal hecho me parece una de las demostraciones más grandes de alienación capitalista de las que tengo recuerdo en mucho tiempo, y ya es mucho decir, visto lo visto en los últimos años. Que la inmensa mayorí­a de la gente sienta que es mayor motivo de indignación una huelga que afecta, como mucho, al 1% de la población, y que, en su mayor parte, ha afectado a personas cuya única finalidad en los vuelos era irse de viaje de puente a Londres, Parí­s, Canarias o Praga, que todas las medidas que viene aprobando el gobierno durante los últimos meses, más las que están por venir, simplemente me parece una aberración inmoral desde un punto de vista de análisis dialéctico de la realidad histórica que nos está tocando vivir. Todo esto demuestra, sin duda alguna, que la lucha de clases la están ganando los burgueses por goleada, y, para colmo, sin ninguna esperanza a corto ni medio plazo de que se pueda producir una remontada proletaria. La clase para sí­ no existe, al menos entre la clase trabajadora.

Lo que sí­ existe, y con cada vez más fuerza, es el individuo para sí­. Esa era precisamente otra de las cosas que querí­a denunciar con mi artí­culo anterior, y que se ha puesto de manifiesto con todo lo ocurrido este fin de semana. Los pequeños privilegios individuales, a los que para más inri llamamos derechos (¿derecho al turismo?, ¿es un derecho humano y yo no me he enterado?), importan infinitamente más que los derechos sociales o laborales que con tanto esfuerzo les costó ganar a nuestros antepasados, y de los que, precisamente, vienen todos esos pequeños privilegios. ¡O alguien cree que sin lucha obrera tendrí­amos dí­as de vacaciones, y sueldos lo suficientemente elevados como para usarlos en hacer turismo!

No se mueve un dedo cuando uno/a se entera que el gobierno acaba de quitar la prestación por desempleo a los parados de larga duración, que ha bajado el sueldo a los funcionarios, que ha congelado las pensiones, que pretende aumentar la edad de jubilación a los sesenta y siete años, que busca todo tipo de argucias legales para abaratar la cuantí­a de las pensiones que cobraremos en un futuro, que se hace una reforma laboral para abaratar el despido y acabar sutilmente con los convenios colectivos, que se privatiza hasta el timbre del Congreso de los Diputados, y se monta un lí­o de padre y muy señor mí­o porque el espacio aéreo español queda paralizado por unas horas ante la huelga de unos trabajadores y trabajadoras, en defensa de sus condiciones laborales. ¡Venga ya! Si eso no es una demostración de alienación capitalista, de individualismo burgués, de egoí­smo y de falta de consciencia de clase elevada a su máxima potencia, ¿qué es?

No, señores/as, no se trata de defender a los controladores en sus, por otro lado, justas demandas. Se trata, sin más, de defender los intereses de la clase trabajadora en su conjunto, y, sobre todo, de denunciar el grado de sumisión, egoí­smo y sometimiento al que ha llegado una buena parte de la misma, más preocupada por su ombligo y sus pequeños privilegios, que por sus derechos sociales y laborales. Para colmo se ha hecho acusando a los controladores de no tener solidaridad para con los viajantes. ¡Le dijo la sartén al cazo!

Para finalizar, simplemente decir que, tal y como apunta otro comentarista en mi artí­culo, es bastante probable que todo esto no haya sido más que la estrategia del gobierno para acabar con cualquier tipo de respuesta, o cualquier tipo de debate, que se hubiese podido generar en la clase trabajadora a raí­z del nuevo paquete de medidas neoliberales aprobado la semana pasada a petición de los grandes empresarios que dominan de facto el estado español. Desviar la atención hacia otro frente de batalla, donde la inmensa mayorí­a se posicione del lado del gobierno, incluida la inmensa mayorí­a de la clase trabajadora. Sospechoso que el Presidente del gobierno anulase su viaje a la cumbre iberoamericana y sospechoso que sacasen el decreto contra los controladores justamente un dí­a antes del puente. Muy sospechoso. Huele a provocación en toda regla.

De hecho, no serí­a la primera ni será la última vez que el gobierno recurre al shock o al show mediático para desviar la atención o la indignación popular hacia otros frentes. Ya las anteriores medidas vinieron acompañadas de su correspondiente mecanismo para desviar la atención hacia otros temas que suelen ser de mayor interés para las clases trabajadoras. Sin ir más lejos, el dí­a que el Gobierno aprobaba su paquete de medidas de “ajuste del déficit”, que incluí­a un recorte en las retribuciones de los funcionarios de un 5% de media, así­ como la congelación de las pensiones, salvo las mí­nimas y las no contributivas, entre otras medidas de “ahorro”, desayunábamos con la noticia de que la policí­a habí­a detenido a la cúpula de ETA, y comí­amos con la lista de la selección española de fútbol que iba a disputar el mundial. Ya se pueden imaginar de qué se habló aquel dí­a en bares, centros de trabajo, tertulias de café y medios de comunicación. Luego vinieron algunas más por el estilo que, cualquiera que lo desee y tenga un mí­nimo de afán por analizar crí­ticamente la realidad, puede ir descubriendo si analiza las fechas en las que el gobierno ha anunciado o aprobado sus medidas más neoliberales, y los hechos que sucedieron en los dí­as inmediatamente anteriores o posteriores a las mismas.

Paranoico me llamarán algunos. Doctrina del shock lo llamarí­a yo. Doctrina del shock muy clara además. ¿O no ha sido un estado de shock generalizado el que se ha inducido a vivir, desde los medios de comunicación burgueses y la clase polí­tica neoliberal, durante todo el fin de semana? Ya saben, siempre que el neoliberalismo lo necesita, el show o el shock se ponen a su servicio. Queda demostrado una vez más y, además, con un éxito enorme para los intereses de los neoliberales.

Ahora, aclarados mis argumentos, que cada cual piense lo que quiera. Pero que no se tergiversen mis palabras, porque yo hablo de los intereses y de la situación de la clase trabajadora, no de los controladores ni de su lucha contra el gobierno neoliberal de Zapatero. A partir de aquí­ me pueden criticar, e incluso insultar, todo lo que quieran, pero sobre la base de lo que yo escribo y digo, no sobre la base de su posición en el conflicto de este fin de semana. Cada uno es libre de posicionarse del lado que quiera. Desde luego junto al gobierno que aprueba medidas supercalifragilisticos o con los alaridos de la masa alienada que clama contra los controladores mientras calla ante el ataque salvaje que estamos sufriendo por parte de las fuerzas neoliberales en su conjunto, a mí­ no me verán nunca.

Pedro Antonio Honrubia Hurtado en Kaos en la Red
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Mensajepor Fontedei » 07 Dic 2010 03:32

EXPLICACIONES DEL SR. RODRIGUEZ ZAPATERO

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Mensajepor EcoEco » 11 Dic 2010 21:35

El gobierno sabí­a que los controladores habí­an agotado sus horas y sacó un Decreto para evitar los paros legales.

"En el cómputo no se tendrán en cuenta otras actividades laborales de carácter no aeronáutico, tales como imaginarias (...), permisos sindicales, licencias y ausencias por incapacidad laboral"...



Tal y como informa el gubernamental, capitalista y oficialista diario El Paí­s en su edición de ayer, Santiago de Compostela activó todas las alarmas del Gobierno el pasado jueves 2 de diciembre, cuando el espacio aéreo gallego quedó inutilizado porque 10 de los 28 controladores asignados al aeropuerto de Lavacolla dejaron de trabajar al haber superado el lí­mite de 1.670 horas anuales asignadas por ley. La Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) anticipó entonces más paros: "En los próximos dí­as, cinco empleados más [de Lavacolla] estarán en esta situación".

Esas bajas, que dejaban sin servicio la torre de control, no eran exclusivas de Galicia. El Ministerio de Fomento calculó entonces que casi 300 trabajadores, la mayorí­a de Madrid (207 entre Barajas y Torrejón de Ardoz), Palma (72) y Canarias (11) seguirí­an idénticos pasos en los próximos dí­as y bloquearí­an todo el espacio aéreo español, al haber superado igualmente el máximo legal permitido de horas trabajadas por año.

Ante la amenaza de bloqueo por las bajas masivas, el ministro de Fomento, José Blanco, se presentó en el Consejo de Ministros del 3 de diciembre con un real decreto que reformulaba surrealistamente el método para contar las horas de actividad aeronáutica realmente trabajadas por los controladores y así­ evitar el boicot de los controladores. Ese método no era otro que el, ahora conocido, método de hacer pasar como horas no laborales, y con carácter retroactivo, las correspondientes a bajas por enfermedad y otras actividades que en cualquier trabajo normal se cuentan como horas laborales.

En la disposición adicional segunda de dicho decreto se leí­a: "En el cómputo de este lí­mite anual de actividad aeronáutica no se tendrán en cuenta otras actividades laborales de carácter no aeronáutico, tales como imaginarias y periodos de formación no computables como actividad aeronáutica, permisos sindicales, licencias y ausencias por incapacidad laboral". Casi nada. ¿Se imagina que se lo hacen a usted en su sector laboral? Pues, tal y como están las cosas, y la alienación y sumisión mostrada una y otra vez por la ciudadaní­a, a lo mejor dentro de poco no tendrá que imaginarlo.

Así­ que vaya reflexionando: ante una medida así­, ¿quién no tiene derecho a la huelga salvaje, por muy encubierta que sea?
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Mensajepor Fontedei » 12 Dic 2010 12:30

ABC - España / estado de alarma

La dudosa legalidad de un decreto Constitucionalistas consultados por ABC cuestionan las medidas adoptadas por el Gobierno con los controladores
NATI VILLANUEVA / MADRID
Dí­a 12/12/2010 - 07.12h146

A dos dí­as de que el presidente del Gobierno decida si prorroga o no el estado de alarma, expertos en Derecho Constitucional no solo dudan de que esa prórroga se ajuste a la legalidad, al tratarse ya de una actuación preventiva, sino que cuestionan el propio Real Decreto que declaró ese estado previsto para calamidades, catástrofes, desabastecimientos o paralización de los servicios públicos. Otro tanto cabe decir del sometimiento de los controladores aéreos a la jurisdicción militar. El debate está servido.

Roberto Blanco
Catedrático de Derecho Constitucional Universidad de Santiago de Compostela
1. ¿Cree que el Real Decreto sobre el estado de alarma dictado por el Gobierno se ajusta a la legalidad?
1 La cuestión de la legalidad del Decreto se centra en dilucidar si el Gobierno ha respetado las exigencias contenidas en el artí­culo 4º.c) de la Ley Orgánica de estados de alarma, excepción y sitio, que permite declarar el primero de los tres cuando se produzca una paralización de servicios esenciales, pero siempre que, junto a ello concurra alguna otra de las circunstancias previstas en ese precepto: calamidades naturales (tales como terremotos, inundaciones e incendios) o accidentes de gran magnitud, crisis sanitarias o desabastecimiento de productos de primera necesidad. Los defensores de la legalidad del Decreto sostienen que ha existido tal concurrencia, dado que el plante de los controladores constituí­a, en sí­ mismo, una calamidad, pero a mi juicio tal argumento es muy endeble por dos motivos: primero, porque las calamidades a las que se refiere la ley son, como se deduce de su literalidad, de carácter natural o accidental, lo que obviamente no era el caso; y segundo, y más importante, porque esa interpretación lleva a eliminar de raí­z la limitación de las facultades del Gobierno contenida en el artí­culo. Es evidente que la paralización de los servicios públicos que puede llevar a declarar un estado de alarma ha de ser siempre tan extrema que genere un calamitoso deterioro en su funcionamiento, pero lo que exige la ley es que, además de ello, se dé también alguna de las circunstancias del artí­culo 4. Con la interpretación que ha hecho el Gobierno, cualquier huelga salvaje que produjera una paralización de los servicios públicos podrí­a conducir, al ser por definición calamitosa, a la declaración del estado de alarma, que es justamente lo que, con buen criterio, el legislador orgánico trató de evitar.
2 ¿Bajo un estado de alarma se puede someter a la población civil a la jurisdicción militar?
2 Claramente no: la Constitución limita taxativamente la jurisdicción militar al ámbito estrictamente castrense y al estado de sitio. Por tanto, la utilización de la movilización como un instrumento para someter a los civiles a los tribunales militares (echando mano, por cierto, de una ley franquista) constituye un fraude de ley, pues trata de llegar por medios presuntamente legales a una finalidad no sólo ilegal, sino inconstitucional: someter a civiles —que no pertenecen al ámbito castrense— a los tribunales militares en un estado de alarma, lo que sólo es posible bajo el estado de sitio. De hecho, que el Gobierno pueda por Decreto someter a miles de personas a la jurisdicción militar me parece no sólo una monstruosidad polí­tica, sino además una violación flagrante de la letra y del espí­ritu de la Constitución, que trató de limitar al máximo la aplicación a los civiles de la jurisdicción militar y dispuso que tal cosa sólo podí­a hacerse por decisión del Congreso de los Diputados.
3 ¿Se dan las circunstancias para la prórroga de ese estado de alarma?
3 El principio de partida ha de ser el de que el estado de alarma (en tanto que excepcional) debe ser levantado en cuanto desaparecen las circunstancias que llevaron a declararlo. Aunque el margen de apreciación del Gobierno puede ser aquí­ de cierta amplitud, a mi juicio es evidente que el estado de alarma no puede ser utilizado de modo preventivo, es decir, con la finalidad de evitar una más o menos previsible repetición de la situación que llevó a declararlo.

Javier Corcuera
Catedrático Dcho. Constitucional Universidad del Paí­s Vasco
1. ¿Cree que el Real Decreto sobre el estado de alarma dictado por el Gobierno se ajusta a la legalidad?
1 Sí­. Desde luego, se cumplen los requisitos definidos en la Constitución y en la LO 4/1981 sobre los estados de alarma, excepción y sitio: se habí­a producido la paralización de unos servicios públicos esenciales para la comunidad y, por otra parte, no habí­a datos para pensar que tal anomalí­a pudiera solucionarse de inmediato.
2 ¿Bajo un estado de alarma se puede someter a la población civil a la jurisdicción militar?
2 La Constitución establece que «la ley regulará el ejercicio de la jurisdicción militar en el ámbito estrictamente castrense y en los supuestos de estado de sitio» y puede intervenir sólo cuando se dan tales circunstancias. En virtud del artí­culo 8.5 de la LO Penal Militar invocada por el Real Decreto que nos ocupa, se entiende que los controladores son militares a los efectos de dicha Ley, y lo seguirán siendo durante el tiempo en que se mantenga en los mismos términos el estado de alarma.
Ha de decirse, en todo caso, que el Real Decreto se preocupa de dejar claro que los procedimientos iniciados y no terminados durante la vigencia del estado de alarma continuarán su tramitación, una vez extinguido dicho estado, con sujeción a la legislación laboral o administrativa. Ciertamente, no se refiere a la penal, pero no creo que tenga sentido plantearse ahora qué tipo de comportamientos de los controladores pudieran ser considerados delitos y cuáles de ellos entrarí­an en el ámbito estrictamente castrense. No es imposible imaginar algunos que podrí­an cumplir los dos requisitos, y en tal caso no me parecerí­a inconstitucional que la jurisdicción llamada para entender de ellos fuera la militar. En todo caso, quiero dejar claro que la Constitución no prevé la suspensión de ningún derecho durante la vigencia del estado de alarma. Ello sólo es posible en los estados de excepción y de sitio, únicamente en alguno de los derechos previstos en el artí­culo 55.1 CE, y con las garantí­as que éste define. No supone ninguna limitación de derechos el ser juzgado por el juez previsto por la Ley, que en ocasiones establece que el juez ordinario es el militar.
3 ¿Se dan las circunstancias para la prórroga de ese estado de alarma?
3 Serí­a deseable que la prórroga no fuera necesaria, pero eso es algo que tendrá que valorar el Gobierno, presentando razones suficientes para que el Congreso decida o no el mantenimiento de la situación por otros quince dí­as.

Enrique ílvarez
Catedrát. Dcho. Constit. Universidad Rey Juan Carlos
1. ¿Cree que el Real Decreto sobre el estado de alarma dictado por el Gobierno se ajusta a la legalidad?
1 Es de dudosa constitucionalidad. Por un lado, el Gobierno ha incumplido el requisito formal de convocar inmediatamente al Congreso de los Diputados. Y esa inmediatez puede ser utilizada para poder justificar o no el supuesto de hecho habilitante. Por otro, es más que discutible que el estado de alarma se pueda aplicar a conflictos laborales, pues la voluntad del constituyente no fue esa. En todo caso se puede afirmar que existí­an otras ví­as para lograr la finalidad perseguida dando el mismo tipo de instrucciones a los controladores aéreos y sin necesidad de declarar el estado de alarma, que, sin duda, como se ha visto, es eficaz.
2 ¿Bajo un estado de alarma se puede someter a la población civil a la jurisdicción militar?
2 No, ni a la población civil en general ni a ningún colectivo en particular, salvo en el estado de sitio o de excepción. El estado de alarma regulado en la ley de 1981 nunca ha contemplado ese sometimiento. Además, el artí­culo 117 de la Constitución Española establece el principio de unidad jurisdiccional, y la jurisdicción militar sólo es aplicable a los militares y a la población civil únicamente en los estados de excepción y sitio.
3 ¿Se dan las circunstancias para la prórroga de ese estado de alarma?
3 Una prórroga serí­a una decisión del Gobierno muy temeraria, porque los propios ocntroladores han anunciado que no van a ir a la huelga y su situación laboral ya está normalizada. Si se prorrogase se harí­a con carácter preventivo y eso es absolutamente inconstitucional porque, además, en estos casos no caben interpretaciones analógicas.

José A. Portero Molina
Catedrát. Dcho Constit. Universidad de La Coruña
1. ¿Cree que el Real Decreto sobre el estado de alarma dictado por el Gobierno se ajusta a la legalidad?
1 La LO 4/1981 de los estados de alarma, excepción y sitio establece en su artí­culo 4 los supuestos que pueden justificar la declaración del estado de alarma: catástrofes naturales, crisis sanitarias, desabastecimiento de productos de primera necesidad o paralización de servicios públicos esenciales cuando provoquen alguna de las consecuencias citadas. El conflicto de los controladores no entra en estos supuestos y hacer interpretaciones expansivas de unos supuestos de emergencia tasados es vulnerar la ley. La respuesta a la pregunta es no.
2 ¿Bajo un estado de alarma se puede someter a la población civil a la jurisdicción militar?
2 La LO 4/1981 habla en el artí­culo 12 de movilización, pero no dice en qué consiste. Como la Ley de Movilización de 1969 está derogada sólo podemos saber en qué no consiste la movilización. La movilización no puede consistir en la militarización, que es una situación de protagonismo militar muy intensa y que la LO 4/1981 establece para el estado de sitio que es, como se sabe, de gravedad extraordinaria próxima a la declaración de guerra. Y sabemos también que los controladores no pueden ser sometidos a la jurisdicción militar porque la CE en su art. 117.5 restringe la jurisdicción militar al ámbito castrense y a los supuestos de estado de sitio. Además, el artí­culo 35 de la LO 4/1981 dice que el Congreso decide, en estado de sitio, de qué delitos conocerá la jurisdicción militar. La respuesta a la pregunta es no.
3 ¿Se dan las circunstancias para la prórroga de ese estado de alarma?
3 Evidentemente no. Creo además que la petición de los fiscales de ocho años por el delito de sedición es un disparate que vulnera el principio de proporcionalidad de las penas. Confí­o en que el asunto se saldará con sanciones laborales y pecuniarias, de modo que la utilización del derecho penal quede en nada.
Nunca dejaré de sonreír, ni siquiera cuando esté triste, aunque no pueda saber si eres tú quien se pueda enamorar de mi sonrisa.

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Mensajepor EcoEco » 12 Dic 2010 15:11

Me cago en el Usuario. De controladores, funcionarios y demás chivos expiatorios.

A la hoguera con ellos, malditos privilegiados...


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La ley sentenciaba que, «el controlador aéreo, se le llevará y será conducido en una carreta, desnudo, en camisa, con un hacha de cera encendida de dos libras de peso en la mano. Después, en dicha carreta, a la plaza de Grève, y sobre un cadalso que allí­ habrá sido levantado [deberán serle] atenaceadas las tetillas, brazos, muslos y pantorrillas… Sobre las partes atenaceadas se le verterá plomo derretido, aceite hirviendo, pez resina ardiente, cera y azufre fundidos juntamente, y a continuación, su cuerpo estirado y desmembrado por cuatro caballos y sus miembros y tronco consumidos en el fuego, reducidos a cenizas y sus cenizas arrojadas al viento». Se encendió el azufre, pero el fuego era tan pobre que sólo la piel de la parte superior de la mano quedó no más que un poco dañada. A continuación, un ayudante, arremangado por encima de los codos, tomó unas tenazas de acero hechas para el caso, largas de un pie y medio aproximadamente, y le atenaceó primero la pantorrilla de la pierna derecha, después el muslo, de ahí­ pasó a las dos mollas del brazo derecho, y a continuación a las tetillas. A este oficial, aunque fuerte y robusto, le costó mucho trabajo arrancar los trozos de carne que tomaba con las tenazas dos y tres veces del mismo lado, retorciendo, y lo que sacaba en cada porción dejaba una llaga del tamaño de un escudo de seis libras. El controlador aéreo se retorcí­a entre llantos: «Dios mí­o, tened piedad de mí­; Jesús, socorredme». El público jubiloso, seguí­a comiendo palomitas mientras pedí­a más sangre.

Y en esto poco más o poco menos, ha consistido el linchamiento público de los controladores aéreos. Me he tomado la libertad de robarle a Michael Foucault las primeras lí­neas de esa obra magna que es Vigilar y Castigar y que comienza con el espeluznante pasaje de un condenado a suplicio y muerte en una plaza pública para deleite de unas masas enajenadas que descuidan que cualquier dí­a pueden correr la misma suerte del condenado. Lo de este gobierno también es espeluznante.

El espectáculo al cual asistimos es difí­cil de mesurar, el linchamiento público ha sido antológico y con toda la artillerí­a, pero no por ello nuevo: en la mente de todos está la criminalización de los transportistas, de los trabajadores del metro de Madrid, de los piquetes durante la última huelga, la habitual satanización de movimientos sociales bajo el confuso epí­grafe de "antisistema"… El controlador aéreo es la encarnación del mal absoluto, heredero de Lucifer e hijo de una serpiente del desierto, se pide su cabeza para ser guillotinada en la plaza del pueblo o el mercado: el fiscal general del estado, el bienaventurado Conde Pumpido, pide penas de hasta 8 años de cárcel, así­ aprenderán esos malditos. Ya lo dijo RuGALcaba: el que pelea contra el estado pierde. Qué soberbia y qué determinación, el ojito derecho de los americanos (maldito wikileaks!) se mantiene firme e impertérrito mientras la credibilidad de sus compañeros de filas se augura más endeble que la virginidad de Hanna Montana.

En un artí­culo anterior avisé del peligro que supone la asimilación y espectacularización de esa nueva deidad que gobierna nuestras sociedades (o suciedades): el Usuario. El ascenso vertiginoso del usuario, ese ente abstracto, desclasado y desideologizado que a golpe de titular se ha convertido en protagonista cada vez que un colectivo laboral dado se moviliza, es la herramienta perfecta de criminalización, la eterna excusa, el comodí­n insaciable. Vale para todo: cuando te pillen en la cama con la mujer del vecino sólo tienes que encogerte de hombros y balbucear: no es lo que parece, es por el bien del usuario (usuaria en este caso). El marido cornudo asentirá convencido, bueno si es por el usuario.... Cuando te toque asistir a un funeral olví­date de las estúpidas y clásicas frases hechas de siempre en la lí­nea de no somos nada, siempre se van los mejores, si parece que esté durmiendo… Sé (post)moderno y lánzate sin remilgos: pobre Manolo, con lo buen usuario que era… Te quedarás con toda peña y harás que corran las lágrimas a borbotones, la viuda llorará sobre tu hombro. Cuando el jefe te despida por cuatro duros gracias a la nueva reforma laboral sólo tienes que espetarle pero Jefe! Si me despide dejaré de ser usuario!! y puedo asegurar con convicción que no hay nada peor en la vida que dejar de ser usuario, tu jefe lo comprenderá. En realidad no y tu puesto de usuario lo ocupará otro, más joven, más guapo y más flexible. ¿Pero quién es el usuario? ¿Cómo es él? ¿A qué dedica el tiempo libre? Sabemos que se va (o lo intenta) de puente en avión.

El Usuario no nace, se va forjando en el tiempo como pilar sostén del sistema y la única máxima es que tú sindicalista, estudiante movilizado o precario rebelde, no debes joder al Usuario. Muchos lo intentaron, desde los obreros griegos a los estudiantes británicos pasando por los jóvenes precarios de Barcelona el 29-S, todos ellos fracasaron, con el Usuario no se juega, ni mucho menos se le jode el puente en los aeropuertos, hasta ahí­ podrí­amos llegar, Dios salve al Usuario.

Yo siempre fui un paria que los únicos aviones que vi de cerca fue en la televisión y en las pelí­culas de guerra, siempre pensé que volar era cosa de ricos. Con el tiempo y por motivos artí­stico-musicales (sigo sin haber pagado un vuelo de mi bolsillo), conocí­ a fondo el mundo del vuelo, con sus tiendas de marca, sus cafeterí­as a precios a abusivos y sus azafatas de sonrisa mecánica y escultural figura. Un mundo tan de plástico como la comida que sirven en los aviones, un mundo le pese a quién le pese, jodida e inequí­vocamente burgués, y el que tenga dudas al respecto sólo tiene que hacer una cosa: pasearse por una estación de autobuses y estudiar de cerca el tipo de ropa, el tipo de deje al hablar, el tipo de destino o el tipo maleta. Comparar una estación de autobuses con un aeropuerto es como comparar el Ritz con la Pensión Manolo, el que no quiera ver un conflicto de clases es porque no se quiere quitar la venda de los ojos: el estado vela armas (en estricto sentido literal) por una minorí­a privilegiada, esa minorí­a que puede permitirse el lujo de coger un avión el puente y disfrutar de unas (¿merecidas?) vacaciones a gastos pagados. Por que no nos engañemos, 600 mil usuarios suponen el 1,2% de la población española y no deja de ser curioso que medio millón de familias (bastante más del 1,2% de la población española) haya sido puesta de patitas en la calle porque no pudieron pagar su hipoteca, nadie pone el grito en el cielo ni se militarizan los bancos.

Con cierta ironí­a y mala baba, podrí­amos definir la situación como una operación de concienciación, un macabro ejercicio de justicia poética: usted burgués, pequeño y gran empresario que pone a familias enteras de patitas en la calle, experimentará aunque sólo sea por tres o cuatro dí­as la sensación de que lo dejen tirado, sin lugar a dónde ir, sin nadie a quién reclamar… Duele ¿verdad? Es una mezcla de rabia teñida de impotencia, una desesperación de color mierda que bloquea los sentidos. Ahora cierre los ojos e imagine por un momento una situación así­ de forma permanente, prolongada en el tiempo, tirado y olvidado por unas instituciones que únicamente se centran en practicar excelsas felaciones al Mercado, ese otro ente abstracto. Imagine además que se le agota la Visa y ya no puede comprar más comida en el aeropuerto, entonces sus hijos, los mismos a los que pensaba enseñar a esquiar este puente, empiezan a tener hambre y así­ se lo hacen saber. Pero que va, a usted no lo van a dejar tirado, papá estado recurrirá a lo que haga falta; si hay que militarizar los aeropuertos se militarizan como en la mejor época de las dictaduras militares latinoamericanas. El hijo del obrero puede pasar hambre pero si el que se va a esquiar se queda tirado movilizamos las tropas, así­ de demagógico pero profunda e inequí­vocamente cierto.

Que sí­, que hay muchos inmigrantes que también se han quedado tirados y no han podido ver a sus seres queridos pero siguen siendo una minorí­a y respecto a los controladores, son los culpables de Hitler, Bin Laden, Pol Pot, el gran terremoto de San Francisco y el codazo a Luis Enrique en EEUU 94. También son responsables del genocidio en Ruanda, del apartheid sudafricano y de la muerte del Yosu de Eskorbuto. Son nuestro chivo expiatorio, la excusa perfecta, la cortina de humo que nubla nuestra percepción del mundo inteligible. Los controladores son nuestro minuto de odio orwelliano, el colectivo sobre el que verter nuestras frustraciones y miedos, el colectivo sobre el cual canalizar nuestra rabia inherente contra el sistema. Una rabia que apenas camufla nuestro verdadero sentimiento hacia ellos: una envidia latente que en ningún caso justifica nuestros sueldos de miseria, nuestra temporalidad, nuestro hacer la cola del paro durante horas, nuestra impotencia frente a lo establecido. Qué fácil verter todas estas nuestras frustraciones sobre uno de los pocos colectivos con un sueldo decente, por que no nos engañemos (especialmente la izquierda) los controladores aéreos no son privilegiados, sencillamente tienen sueldos decentes y el resto no, y en nuestra impotencia y desesperación, abogamos por que el vecino también tenga un sueldo de miseria como el nuestro, no es más que lo que bien podrí­amos denominar la triple alienación: alienados en el trabajo, alienados por el sistema de consumo y la adquisición de productos estúpidos y perecederos y alienados respecto a nuestros iguales: como yo estoy jodido y mi sueldo y situación económica es paupérrima quiero que todo el mundo pase las mismas calamidades, que viene a ser lo mismo que cuando desde los grandes medios los soldados de fortuna de la información, los mercenarios a sueldo de Prisa y Vocento, afirman aquello de: es que no es momento ni está la situación para huelgas y menos de este tipo.

Y se les tilda de privilegiados. No señores no son privilegiados, sencillamente es que el resto de asalariados estamos muy mal y en nuestra impotencia, hacemos lo más fácil: dejarnos seducir por la morralla del poder y los mass media y que se jodan, que tengan sueldos de mierda como el resto de mortales. El ejercicio de enajenación es difí­cilmente mesurable, lo lógico serí­a aspirar a que el resto tuviera un sueldo y una estabilidad laboral como la de los controladores aéreos pero se renuncia porque se da por perdida y se asume la derrota, entonces se pide su cabeza y que se jodan, extendamos la precariedad y que ni un solo colectivo quede exento de ella. Y de paso miramos para otra parte en el caso Couso y las filtraciones, acusamos de violación a Julian Assange y nos olvidamos de una reforma laboral que hace retroceder los derechos de los trabajadores a la edad de bronce, pero eso sí­, no me toques el puente. Como dice mi amigo Dani, qué rabiosamente moderno y propicio suena el clásico de Def con Dos, aquel que gritaba en su estribillo: hagas lo que hagas, no me rayes el coche.

Y después de los controladores vendrán los funcionarios, otros privilegiados ¿verdad? Con sus pagas extras, sus dí­as libres, ¡hasta pueden ponerse enfermos si quieren! Malditos privilegiados… La situación es terrible y qué fácil resulta enfrentar a unos colectivos con otros, pero la gente no se da cuenta, miran a Belén Esteban y van al bar a ver el fútbol, otros deambulan como zombies en los centros comerciales o bailan como autómatas en los templos del ocio prefabricado. Lejanas caricaturas de sí­ mismos, sucedáneos de ciudadano, tí­teres orgullosos de su condición de marioneta que en lugar de cortar los hilos, quieren extenderlos hasta el último rincón del mundo del trabajo, payasos sin gracia en el circo de las representaciones caducas y la represión disfrazada de estado de derecho.

Me cago en el Usuario.

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<B>Sólo partiendo de nuestra libertad interior seremos capaces de dar un amor que libere y crear vínculos que unan, en lugar de cadenas que aprisionen.</B>
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Mensajepor EcoEco » 13 Dic 2010 09:18

39 euros la hora de trabajo, menos que un cerrajero
Las mentiras del Gobierno y la nómina de un controlador aéreo


CONTROLADORES AEREOS (nóminas)


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