El independentismo como única solución

¿No llegas a fin de mes? ¿Tienes un trabajo digno? ¿Son los políticos los que llenan sus bolsillos? Seguro que tienes muchas cosas de las que quejarte, si no también. No es nada personal, sólo política. Respeta y serás respetado. Economía, Empleo y Política.
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El independentismo como única solución

Mensajepor DreamsClassic » 18 Jul 2010 17:44

Ya que ni políticos ni periodistas, ni plantean ni promueven la fórmula federalista en este bochornoso país (fórmula que podría orientar el problema interterritorial hacia otros posicionamientos más dúc­tiles y pacíficos

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¿a quien extraña la corriente inde­penden­tista, el independentismo catalán? La paciencia demostrada por el pueblo catalán en relación al Estatut que había sido aprobado por to­das las instancias políticas del Estado y del Parlament ha sido atacada frontalmente por el Tribunal Constitucional. El Tribunal ha despreciado la causa catalana y los sentimientos catalanistas en los mismos términos que los despreciaba y persiguió el franquismo du­rante los cuarenta años que duró.

La España del PP es la causante de todo, porque esa España no sólo está en la oposición y en gran parte de las instituciones políti­cas, aparece también en ese Tribunal que parece salido de la calle del Reloj madrileña. Ese Tribunal es la prolongación de la España cavernícola. Y su sentencia es lo que ha empujado a una in­mensa mayoría de catalanes y otra gran parte de no catalanes que profe­samos el soberanismo hasta los máximos extremos, a desear su in­dependencia. Catalunya tiene derecho a decidir. Catalunya tiene to­dos los ingredientes que explican por qué unos países son sobera­nos y otros no. Su territorio, su lengua, su idiosincrasia, sus costum­bres y una histo­ria que nada tiene que ver con la España de los otros, justifica por qué Catalunya está en perfectas condiciones para seer independiente, y cuanto antes. Esto mismo es aplicable a Euz­kadi con tanta o mayor razón al haber sido Euzkadi un ejemplo de opresión por parte del castellanismo, gran parte de su existencia.

Hablaba ayer del contraperiodismo: ese sentimiento de aversión a los periodistas que juzgan hechos que se explican por sí solos y de­bieran abstenerse de juzgar, y se niegan, en cambio, a apoyar y a avalar la causa independentista catalana o vasca.

Hoy la Vanguardia publica unos sondeos que debieran dar que pensar: un 47% de catalanes o de empadronados en Cataluña quiere la independencia. Los periodistas hablan a favor o en contra, pero ninguno habla de la posibilidad federalista que alejaría el fan­tasma del independentismo que anhela más de media Cataluña y que tanta ira despierta en los soberbios. ¡Por qué tienen tanto miedo al federalismo y, en su caso, a la independencia de los territo­rios que quieren escapar a la bota de la España prepotente, a la Es­paña de los clérigos, de los ricos, de los cínicos y de los intole­rantes! Pero ¿es que en el caso de que consiguiera Catalunya la in­depen­dencia o la solución federalista, habría de ser Catalunya bo­rrada del mapa? ¿es que los que quieren la independencia o el fede­ra­lismo van a llevarse las tierras a otra parte? ¿no será más bien que esa calaña de españoles que impiden el federalismo o la inde­pendencia creen que Ca­talunya es suya, que es de su propiedad?

Se habla de los separatistas y de los separadores. Los separado­res son esas legiones de periodistas precisamente que braman co­ntra la independencia de Catalunya y Euzkadi pero alientan con sus desprecios y su persecución en los medios todo cuanto Catalunya ama y produce. Estos separadores aparecen por todas partes. Los he tratado y he tenido que callarme multitud de veces para no em­prender yo una guerra asimétrica en el ojo del huracán que está en Madrid y periferia, sin posibilidad alguna de éxito.

No hay que ablandarse, no hay que enfriar este estado de ánimo que cunde por Catalunya desde que más de un millón de personas bramase por la independencia. Hay que arreciar. Estos ingratos, chulos, prepotentes, inicuos, bravucones, supercalifragilisticos o simplemente conservadores de lo propio y negadores de lo ajeno, no pueden sa­lirse con la suya. Hay que presionar lo suficiente al poder político hasta que el poder político reviente de vergüenza por impedir una convivencia democrática que se impone por la fuerza de las resolu­ciones judiciales y las armas que tienen detrás.

Jaime Richart
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Jordi
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Mensajepor Jordi » 18 Jul 2010 18:10

Siempre hablas por boca de asno....soy catalan,pero no catalanista y somos mayoria los que no queremos la independencia...no es prepotencia el multar a los comerciantes por rotular sus negocios en castellano,cuando Cataluña,esta en España,por tanto mientras no se demuestre lo contrario,somos todos españoles...que quieres la independencia para nosotros y pagar mas impuestos para alimentar a estos politicos,que pocos son los honrrados,no,te recuerdo que en Cataluña,pagamos el derecho de tramsnision del patromonio,grabado en un 45%,cuando en otros sitios no se paga nada o un minimo.
Lo siento,quiero un maximo de autonomia par cataluña,pero dentro de una españa plural en la que cabemos todos,menos tu,por que tus ideas son revolucionarias y no estamos para guerra,entre hermanos,que no lleva a ninguna parte.
Dreams,me gustaria leerte algun dia algo positivo,por que tu disparas contra todo lo que se mueve y seguro que esta no es la forma.
Saludos (no militares)
Jordi
Fontedei
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Mensajepor Fontedei » 18 Jul 2010 19:03

LAS GUERRAS DE TODA LA VIDA
Un millón de segadors
Por Horacio Vázquez-Rial
El título de este artículo es el de un especial de Interviú publicado dos días después del regreso de Tarradellas a España. Era un número sobre todo gráfico, con magníficas fotos que ilustraban la afirmación de portada.

No es imposible, aunque sí improbable, que entonces saliera a la calle tal número de ciudadanos de Cataluña para dar la bienvenida al Molt Honorable President de la Generalitat, elegido por unos pocos en el exilio, detalle totalmente carente de importancia porque en aquel año de 1977 nadie había sido elegido y todos eran elegibles. Yo también estuve allí y oí el estremecedor "Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí!", que Tarradellas nos espetó a todos desde el balcón de la Generalitat en la Plaza Sant Jaume, por entonces San Jaime. Fue una fórmula impecable, abarcadora, en la que cabían desde los gallegos de Buenos Aires como yo hasta los andaluces como Montil·la: éramos, en efecto, ciudadanos de Cataluña, pero no catalanes nativos. Además, en términos generales, lo éramos por elección.

La guerra de cifras en torno de la manifestación convocada por la inmensa mayoría de la clase política catalana –toda, salvo PP y Ciutadans– el pasado día 10 osciló entre 1.100.000 (Guardia Urbana), 1.500.000 (Omnium & Co.) y 64.000 (Lynce, una empresa privada especializada y, al parecer, razonable, contratada nada menos que por EFE y cuyos resultados publicó El Mundo). Está claro que lo que digan los convocantes no es de fiar, y la Guardia Urbana lo ha sido tanto como Omnium, por la parte que le toca en las instituciones de Don Pep el President. EFE tal vez no sea la mejor de las fuentes, pero los números de Lynce parecen razonables cuando se conoce Barcelona, lo que reduce la asistencia a menos del 1% de la población de Cataluña, una autonomía en la que, a pesar de los inmensos esfuerzos en contra, el PP acapara algo más del 15% de los votos: 626.107, que le dan 6 diputados; claro, que a Convergencia el 20% le da 10. Ahora bien: si la cosa acabó mal fue porque los 64.000 asistentes del sábado eran en su mayoría independentistas. Justo una décima parte de los votantes de ERC, lo que señala la diferencia entre votar y militar, lo que condiciona la voluntad independentista manifestada electoralmente de un 8 o 9% de la población total de Cataluña. Bueno, fueron ellos: los únicos que respaldaron la rebelión institucional catalana que nadie reprochará ni castigará.

Ciertamente, no es el 6 de octubre de 1934, y Montil·la no está en condiciones de declarar el Estado catalán; pero su estúpido maximalismo de converso le ha llevado a encontrar sus seguidores más fieles en las filas del separatismo y en el delirio verbal de la dirección de ERC. Ante la evidencia del triunfo de España en el Mundial de Fútbol, el senyor Joan Puigcercós se esmeró en señalar el peso del Barça en la Selección, olvidando que tienen en el equipo españoles de otras partes, lo que le permitió concluir que España sin Cataluña es "poca cosa" y disparar contra la injusticia distributiva de los sucesivos gobiernos de Madrit.

El predominio de las esteladas sobre las senyeras de toda la vida es notable en las fotografías. Y ése es el problema, el problema que tienen los del 3 o el 4 per cent: no pueden dominar a la criatura que ellos mismos han alimentado al llevar al poder a ERC, que no tenía la menor posibilidad de gobernar, para poder montar el pacto del Tinell. La obra de Pasqual Maragall fue arriesgada y de largo alcance:

1) poner a Zapatero en la secretaría general del PSOE, cosa que logró con varias importantes ayudas, la más trascendental de las cuales fue la de Trinidad Jiménez;

2) hacerle prometer un Estatut imposible antes de oler ni de cerca el poder;

3) hacer oídos sordos y boca muda ante el golpe de estado consiguiente al 11-M;

4) proponer el Estatut imposible y aprobarlo en escuálido referéndum (48,85% de participación; 73,24% de votos favorables: el 35,7% del censo);

5) hacer tragar el sapo a todos los legisladores del PSOE, incluido el jacobino Alfonso Guerra y apenas excluido Joaquín Leguina, que tuvo que hacerse un infarto para eludir semejante culpa;

6) decretar la morte civile del PP;

7) empezar a legislar como si el Estatut no hubiese sido recurrido por el PP y no estuviese en manos del TC;

8) funcionar siempre de manera inconsulta en nombre del pueblo catalán, que no es otra cosa que una clase política que, hoy mismo, está más separada que nunca del pueblo al que dice representar.

Y ahí se acabó Maragall, que poco antes de las últimas autonómicas dijo que aún no era tiempo de que un no catalán, como Montil·la, ocupara le presidencia de la Generalitat. No era falta de visión: era que lo habían dejado fuera.

A lo cual siguió la presidencia de Don Pep, prueba clara de que, como afirma Leguina en su blog,

en casi todas partes hay ladrones dentro de los partidos, pero Cataluña es el único lugar de España en el cual los cacos de los diferentes partidos roban juntos.

Y no van a permitir que una tontería como la perpetrada por el TC les impida disfrutar de lo que consideran sus derechos. Porque en eso estoy de acuerdo: lo del TC es una tontería sin remedio: tanto miedo a las reacciones, tantas cosas a medias, tanta reserva, y la reacción que obtiene es la misma que si hubiese rechazado la totalidad del texto desde el principio; y, en cambio, hubiese impedido cambios legislativos locales que tienen toda la pinta de ser irreversibles, y que lo serán gracias a los fragmentos interpretables de Doña María Emilia, hijos de la presión de Moncloa, que lo quería aún más light.

Ahora tenemos alrededor de un 1% de la población de Cataluña –y lo digo así porque la partida está llena de López, Fernández y Rodríguez cuyos abuelos intuían por aproximación dónde quedaba Barcelona– que está por la independencia y que hace ruido como si fuera el 80%. Y al que no tiene más remedio que apoyar la clase política, incluido el serio y responsable estadista llamado Josep Antoni Durán i Lleida, nacido en Huesca en 1952, cuando Huesca estaba casi tan lejos como Iznájar y ponerle a un hijo el nombre de José Antonio no era ninguna tontería. Por supuesto, Rajoy habla con él porque sabe que lo va a necesitar, pero igualmente dice entenderse bien con Iñigo Urkullu, ese señor que dice que no apoya a la selección española en el Mundial porque él espera para dar rienda suelta a su pasión futbolera a que haya una selección vasca (vale la pena ver su blog, empezando por sus comentarios sobre la manifestación de Montil·la, a la que acudió: http://urkullu.wordpress.com/). El PP no lleva en su programa de mínimos la reforma del sistema electoral que otorga a CiU y al PNV una representatividad que no poseen por número de votos, de modo que, si Rajoy no está encantado de conversar con ellos, no tendrá más remedio que fingirlo.

Hay que habituarse a la idea: más tarde o más temprano, el mapa de España va a cambiar, y mucho. Aunque Cataluña o el País Vasco, sin España, sean poca cosa.



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Mensajepor Cotton » 18 Jul 2010 19:04

Pues tienen que dar muchos tiros en la nuca para deshacerse de mucha gente que no piensa igual


Es una opción como otra cualquiera. Y se extraña que la policía lleve armas!!
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Mensajepor DreamsClassic » 18 Jul 2010 20:17

Vaya veo que tu todo lo solucionas matando :o aver si la terrorista vas a ser tu :wink:

Claro que es una opcion como otra cuelaquiera todo dependera de los propios catalanes.
yo solo me limito a poner noticias que no salen en los medios de comunicacion "FIABLES" y lo pongo ente comillas.

Es otra opicion mas no?? :wink: Asi que no te confundas conmigo, aunke yo si lo estoy contigo no se si tienes webos u oaverios :venti:

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