UN TAL VICENÇ FERRER

¿No llegas a fin de mes? ¿Tienes un trabajo digno? ¿Son los políticos los que llenan sus bolsillos? Seguro que tienes muchas cosas de las que quejarte, si no también. No es nada personal, sólo política. Respeta y serás respetado. Economía, Empleo y Política.
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UN TAL VICENÇ FERRER

Mensajepor Dreams » 25 Jun 2009 21:53

No hace mucho que un amigo me comentó, ¿Sabes quien fue del POUM?. Hombres pues… ¡Ese Vicente Ferrer de la India, lo dice en un libro sobre él!”.

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No hace mucho que un amigo me comentó, ¿Sabes quien fue del POUM?. Hombres pues…!Ese Vicente Ferrer de la India, lo dice en un libro sobre él¡”….Lo cierto es que la nota llamó mi atención, pero no demasiada.

Lo había visto en un programa de TV3 y desde luego no me recordaba a otra figura del cristianismo de base del tipo de Casaldàliga, que tenía la virtud de decir las cosas claras, y que daba gusto escuchar diciendo las verdades más dolorosas como cuando declaró que el capitalismo no solamente era malo de verdad, es que además estaba loco.

Mientras que la periodista remarcaba palabras del tipo “catalán universal”, “sabio” y otras maravillas, a Ferrer todo lo parecía bien, todo el mundo le parecía bueno. Parecía instalado en aquello “No juzga y no seréis juzgados”. Cuando le preguntaron que pasó cuando fue a ver a Franco, respondió vagamente, y contó con un asomo de ironía que el Caudillo le dijo “El dinero corrompe a los pueblos”, lo que demostraba por sí hacía falta que el cinismo puede no tener límites, amén de una cierta sorna siniestra ya probada en otra ocasiones, como cuando le dijo a uno de sus ministros que “él no se metía en política”. Tuvo palabras amables aunque ambiguas con el último papa. Lo dicho todo estaba en el orden de las cosas.

Reaccionaba con más energía cuando el tema era la pobreza, estaba claro que no la soportaba, sin embargo para que no hubiera ninguna duda, declaró que los amos del mundo no tenían que ser los malos, y uno no pudo por menos que recordar el akelarre que siguió a la muerte de la madre Teresa con el desfile de algunos de los jefes de gobierno de las grades potencias. Cierto es que con Vicenç esto no ha pasado, sobre todo porque él ya estaba apartado de la Iglesia oficial y lo suyo no se orientó a paliar los casos más dolorosos de la terrible cara de la extrema miseria, la otra cara de las riquezas extremas como diría muy bien Mahatma Gandhi.

No obstante, la entrevistadora estaba feliz, Vicenç también veía en ella la huella de la luz y del bien, aunque cualquiera que la escuchara podría deducir de sus palabras que, al fin de cuentas la miseria tenía la virtud de demostrar que habían hombres como Vicenç que habían movido Roma con santiago para conseguir que un sector significado de un lugar, de un reducto determinado que antes estaba hundido en los abismos del hambre y del menosprecio, ahora era una comunidad prospera que mandaba parte de sus hijos a la universidad. Aquella historia comenzó en la guerra civil, pero la entrevistadora apenas si pasó por este tramo.

Luego lo han contado en sus necrológicas de alabanzas los diarios. Ferrer había nacido en Barcelona el 9 de abril de 1920, y debió ser un joven muy inquieto ya que a los 16 años, pidió el carné del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) sobre el que declaró que le pareció el más abierto y avanzado, que unía la eficacia del comunismo militante con el idealismo anarquista. Coger el carnet y coger el fusil fue casi una misma cosa, y Vicenç como tantos otros muchachos de su generación se encontró con n fusil en las manos, y en medio de batallas como la del Ebro en la que la muerte sonaba por todas partes. El mismo contaba con su tono ya un tanto senil y místico que en un momento dado distinguió una luz que brillaba en la más atroz oscuridad. Esa luz, dijo, era Dios, lo contrario que las tinieblas, una imagen que a mí me recordó el comienzo de la película Sansón y Dalila, de Cecil B. DeMille, cuyo cristianismo se manifestaba en los grandes beneficios. En la retirada del ejército vencido, tras la caída del frente de Cataluña, Ferrer marchó a Francia donde, como todos los demás combatientes, fue internado en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer.

Leo en un diario: “No había cometido delito alguno, salvo el ser joven y revolucionario, pero fue entregado por las autoridades francesas a las franquistas en Hendaya, e internado en el campo de concentración de Betanzos”. En aquel momento, y aún mucho tiempo después, el franquismo fusilaba por los motivos más irrisorios. Eso sí, en nombre de dios y de España porque esas cosas requieren grandes palabras. Está claro que en aquella situación, Vicenç no siguió el camino de la militancia, de los que trataron de recomponer el tejido social brutalmente destruido. Regresó y aún le tocó efectuar de nuevo el servicio militar: en total siete años de movilización contando los años de guerra, la reclusión en los campos de castigo y de nuevo el servicio militar. Ahora le guiaba otra estrella, y tenía ganas de luchar. En 1944 abandonó sus estudios de Derecho y se hizo jesuita, con la idea de “ayudar a los demás”.

Esta inquietud le llevó hasta los pobres de solemnidad a los que ayudó de todas las maneras posibles en Anantapur, una zona rural en los desiertos del sur de la India. Fue para cambiar la situación de esta gente por o que llamó a todas las puertas incluidas las de sonados programas de TVE, e incluso el Pardo animado por “unos amigos”. Él tenía sus propósito y no dijo nunca nada que fuese en otro sentido. Está claro que su prestigio no se basa en ninguna prédica, es más Ferrer abandonó los jesuitas porque ya no servían a sus propósitos, se casó, tuvo tres hijos, y día a día aplicó su fervor a una empresa que es su obra. Ahí está: hospitales, escuelas, casas, pozos, caminos, todo menos un hospital psiquiátrico, “un manicomio en palabras suyas, como remarcó ante la sonriente periodista empeñada en demostrar que estaba entrevistando a un hombre excepcional para el que se ha pedido el Nobel. Nadie le podrá negar que estas cosas la decía con absoluta sinceridad, la misma sinceridad que demostraba sonriendo hablando de una obra en la que parecía el autor junto con su compañera, Anna Ferrer se llama Anna Perry, nacida en 1947 en Essex, al sureste de Gran Bretaña. Reportera de la revista Current, un día le encargaron un reportaje sobre el jesuita cooperante español. Meses después decidió volver a su lado, como una trabajadora más. Una obra de la que queda una Fundación al frente de la cual siguen ana y uno de sus hijos.

A uno se le ocurren luces y sombras. Entre las últimas, pues en la entrevista aparecieron algunas personas del lugar para expresar su agradecimiento, y cabe suponer que sin su trabajo y su empeño, “la obra” de Ferrer nunca se habría podido realizar. También resulta un tanto inquietante que los personajes y medios que cada día rezan por los amos del mundo, que cada mañana publican sus alabanzas a la competitividad y al afán de lucro, se muestren tan entusiastas ante alguien que benditamente ha dedicado su ida a los desposeídos. Hay en esta conexión alo especialmente siniestro. En cuanto a la luz…

La luz está ahí, en la obra. No importa demasiado que Ferrer la impulsara con una mística tan ingenua al menos en apariencia, lo cierto es que mientras otras zonas de historial parecido sigue en lucha por la vida en los pozos de la miseria o en los abismos del poder y la corrupción, todo indica que en el lugar que escogió no hay una guerra por los puestos y por los beneficios, y que las palabra se corresponde con hechos. En realidad, sí una acción vale más que il palabras, la acción de Ferrer merece ser respetada y considerada. Primero porque ha servido para miles y miles de personas de las castas más expoliadas de la India, segundo porque ha creado un modelo de ayuda mutua y de sociedad constructiva, tercero porque ha obligado a muchas personas a trabajar y a ayudar para ser mejor.

Además, se ha hecho desde abajo y con la entrega, y eso, se haga en nombre de lo que se aga, vale la pena. No son cosas fáciles, y la verdad es que no abundan los ejemplos. Es un camino que no es el nuestro porque, a nuestro parecer, la emancipación debe de venir de los propios trabajadores, pero está ahí. Lo demás se puede discutir, y desde luego la buena fe de Ferrer con los “amos del mundo” suena a incongruente, a mero idealismo místico. En este punto yo prefiero con mucho, declaraciones como las del Casaldàliga…Otra cuestión que ma perce sumamente importante –y que es la que motiva que escriba este artículo-, es que no podemos dejar a gente como Ferrer a las personas de orden. El cristianismo que práctica el amor al prójimo como a sí mismo, y que ve a dios entre los pobres, ha sido siempre uno de los componentes más importantes del socialismo militante.

Un componente al que debemos criticar como criticamos todo, y del que también debemos de aprender cosas como la de trabajar bajo las más duras condiciones ayudar a la gente a salir del pozo social. Y hacerlo desde el respeto a las personas, en contra de la violencia gratuita y vengativa que nada tienen que ver ni con el socialismo ni con la libertad.

En cuanto a su pertenencia al POUM, pues la verdad es que demuestra una filiación auténtica e idealista por más que Ferrer olvidara los métodos que defendió, siguió defendiendo un compromiso con los últimos, y lo llevó a cabo desde donde creyó que sus capacidades eran más necesarias y su trabajo más posible, muy lejos de donde nació y donde se había formado.
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Mensajepor Cutxi3 » 08 Jul 2009 09:10

Yo conozco pocas personas o ninguna de la otra punta, que destaque por sus palabras y mucho menos por sus obras hacia los demás. Efectivamente este es el año en que se van los grandes.
Seguro que descansa en paz porque personas así tienen que partir con la conciencia muy tranquila.
Cuando señales a alguien con el dedo, recuerda que los otros tres te están señalando a tí.
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Mensajepor Dreams » 08 Jul 2009 12:06

Niña ninguna persona parte trankila mientras kede trabajo por hacer y tanto Vicenç Ferrer con tantas personas que luchan dia a dia con los mas necesitados desea dejarlos y es que hacer er bien ( sin golpes de pecho, los domingos a misa y los lunes a putear otra vez) engancha tanto y hay tantas cosas que hacer....y por las que luchar.
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Mensajepor Sol » 08 Jul 2009 12:24

Para mi, personas como EL, si, con mayúsculas, son los verdaderos seguidores de lo que debíería ser la Iglesia. Me quito el sombrero ante personas así, ¡que gran amor hacia los demás! Que tomen nota a quienes corresponda en las altas esferas.
Que descanse en paz.
Protegedme de la sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe y de la grandeza que no se inclina ante los niños.
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Mensajepor Dreams » 08 Jul 2009 12:27

olete eres un SOL :P con conejito incluio
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Mensajepor Dreams » 08 Jul 2009 21:22

[align=center] OTRA OPINION SOBRE VICENÇ FERRER Y SU OBRA[/align]

Vicente Ferrer: un icono mediador entre los pobres y los ricos
Sí, la pobreza puede ser erradicada. Yamuna, hija de Vicente Ferrer


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Sobre la edad de la pobreza

¿Dos milenios, cuatro milenios, seis milenios, ocho milenios, diez milenios? Supongo que nadie conoce desde cuando la pobreza asola a la humanidad. Tampoco desde cuando la riqueza que se va acumulando beneficia a unos pocos. Posiblemente desde la misma aparición del ser humano sobre las tierras de La Tierra. Por tanto, acabar con la pobreza supone, por ser su opuesto, acabar con la riqueza, lo cual supone que ya estamos viviendo en una comunidad de iguales, donde los recursos materiales e inmateriales que existen son gestionados horizontalmente y compartidos por un igual, en una sociedad sin clases y sin jerarquías.

Pero, para interpretar la presencia permanente e inevitable de esta lacra, hemos de pensar que no es fruto de la casualidad o del azar, sino de unas estructuras de poder jerarquizadas que se fueron desarrollando entre los humanos. Es decir, que si yo fuese creyente, diría que la pobreza comienza en el mismo momento que Adán y Eva son expulsados del paraíso por orden de Yavé Dios; como vemos, aquí ya podemos detectar una relación desigual, una relación de propiedad, una relación de poder, una relación de jerarquía entre el creador de aquel lugar y sus moradores. También aquellos arameos de Palestina que predicaron la palabra de Jesús coinciden en repetir que el Maestro dijo algo parecido a estas afirmaciones: “porque pobres siempre los tendréis con vosotros, y cuando queráis podréis hacerles bien… mientras que a mí no siempre me tendréis”.[1] Seguramente Yamuna no contempla este proceso de transformación del capitalismo indio ni del capitalismo globalizado que controla el resto de las tierras de La Tierra, como tampoco tiene en cuenta lo que se asegura en las sagradas escrituras (evangelios) que su padre decía profesar.

Por estas primeras reflexiones, y como no soy creyente, la fecha de cuando aparece la pobreza no me importa tanto, ni tampoco los loables anhelos que puede tener una persona para erradicarla, sino recordar como hasta ahora nadie ha podido ni tan siquiera aliviarla. La pobreza golpea en todos los tiempos y en todos los continentes, en todos los países, sean estos ricos o pobres. Los informes del PNUD nos recuerdan como los jinetes del Apocalipsis golpean a las poblaciones pobres sin cesar, causando unos 120 millones de muertes anuales por hambre, peste y guerra. Además, de creer las diversas interpretaciones que se hacen sobre el libro del Apocalipsis,[2] estas plagas estarían enviadas por el propio Dios, lo cual la pobreza sería una plaga divina imposible de erradicarla por medios humanos, incluida la bondad de los poderosos que, según la entrevista de Margarita Rivière al propio Vicente Ferrer, este decía que “dar dinero a los pobres consuela a los ricos”.[3] Por tanto, la caridad cristiana es una de las tres virtudes teologales del cristianismo,[4] inventada por los pensadores de la religión para justificar la existencia de la pobreza. Cuando aparece el capitalismo la incorpora dentro de su mecanismo, porque es fruto de la explotación, y la integra en sus valores porque puede servir para legitimar su apropiación de la riqueza.[5] Y el corolario que se desprende de todo este epígrafe es que la pobreza no podríamos erradicarla si es una de las plagas de Dios sobre la humanidad, como tampoco los ricos tendrían la ocasión de explotar a las poblaciones y después practicar la caridad y poder consolarse. ¡Pobres de los ricos! ¡Qué desconsuelo sufrirían si tuvieran que vivir sin pobres!
Sobre la imposibilidad de erradicar la pobreza

Lo que si conocemos son las causas de la pobreza sobre las que ni el capitalismo ni las organizaciones especializadas en la caridad (llamadas modernamente ONGs) desean actuar sobre ellas, entre otras razones, porque su función es orgánica a la sobrevivencia de las sociedades de clase y sus jerarquías. También conocemos las consecuencias, sobre las que el capitalismo y muchas instituciones privadas sí que actúan, especialmente en la medida que el sistema se aprovecha de la limosna para legitimarse y las organizaciones (ONGs) mismas se ganan la vida con las subvenciones que perciben (oficiales y privadas) a cuenta de esta lacra social (todo un negocio pasado por el crisol del humanismo).

Situándonos en la actualidad, en el capitalismo la pobreza tiene su origen en la explotación, base de la fuente de los beneficios que motiva al sistema. Y el rol de la pobreza, y el temor a la misma, condicionan a las personas a convertirse psicológica y económicamente en sujetos sometidos. Z. Bauman tiene y aplica una expresión más rotunda, señalando como la explotación capitalista a escala global convierte la condición de la persona en un “desperdicio humano”.[6]

Pero, volviendo a mis afirmaciones, en su día he aportado los argumentos en varios trabajos que publiqué, tanto sobre las causas de la pobreza en cualquier país,[7] como sobre las causas de la desigualdad. Elijo un par de ellos, uno en España y otro en los EE UU, uno de los países líder en la generación de riqueza y de pobreza. Por tanto, si esperamos que los opulentos y las personas de buen corazón, a pesar de conceder sus contribuciones limosneras, van a ser los que erradicarán estas lacras, estamos completamente equivocados. Como vamos a explicar sucintamente, les resulta más cómodo no pensar en las causas y acallar su mala conciencia situándose en las consecuencias de la pobreza:

§ Primero. Recordemos como Eric Fromm ya lo decía en alguno de sus ensayos: el hambre es uno de los mecanismos que tiene el capitalismo para tener controladas las poblaciones. Es decir, según su opinión, y desde la constatación orgánica, hemos de partir que la pobreza se origina con la explotación, con la desigual apropiación de la riqueza que se genera por parte de los capitalistas sobre los trabajadores. Entonces, para mantener este proceso, este autor nos recuerda como el capitalismo dispone de dos mecanismos para mantener sumisa y controlada a la población no propietaria. Uno es la represión directa mediante las fuerzas armadas, de seguridad y del orden, y el sistema judicial. Y el otro es el hambre, al poder mantener la propiedad privada de todos aquellos recursos naturales y mercancías que son indispensables para cubrir las necesidades que tenemos los mortales.[8] Siguiendo con esta línea de argumentación, Oscar Lewis, se expresaba desde la falta de conciencia del pobre y su sumisión al grupo dominante, y decía que los pobres dejarían de serlo, no materialmente, sino subjetivamente, cuando tomasen conciencia de su pobreza.[9] Al igual que el trabajador ha de tomar conciencia de clase y convertirse en una clase para sí, en defensa de sus intereses, el pobre tendrá que desarrollar el mismo proceso mental, convertirse en un pobre para sí, y aceptar que su pobreza tiene su origen en el mismo lugar que la del obrero: la inconsciencia y la falta correspondiente de la lucha de clases. El papel de la ONG Trust del Desarrollo Rural, nunca fue, ni lo es, y no creo que será, el de concienciar y movilizar los pobres de aquella zona de la India, ni de cualquier otra parte del mundo, contra el capitalismo.

§ Segundo. Persistiendo en el enfoque estructural, señalábamos en uno de nuestros estudios [10] sobre el análisis de la pobreza, que nuestro concepto se alineaba con la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que establece como “la pobreza es la manifestación de unas estructuras sociales de dominación, explotación y exclusión. Los conceptos de pobreza y desigualdad están inseparablemente ligados”.[11] Y en otro de los ensayos sosteníamos que, “en las sociedades capitalistas, la pobreza es frecuentemente considerada como un estado de holgazanería e irresponsabilidad individual, o, algunas veces, como de santidad y bienaventuranza. Lo que rara vez se piensa es que supone la consecuencia de no encontrar empleo en el mercado de trabajo asalariado, o que los salarios que pagan los empresarios estén muy por debajo del umbral de pobreza. Hay que empezar a decir que la pobreza es uno de los castigos del sistema capitalista. Una persona pobre no es más que una persona desechada o menospreciada por el sistema; el correctivo que sufre es el del descenso social a la condición de pobre. Y una vez atrapada por esta condición, por lo común, al no ser consciente de este proceso, la persona enganchada en esta situación de pobreza se comportará de una forma modosa, disciplinada, sumisa, leal, y hasta agradecida. Normalmente, será una persona honrada, limpia, y algunas de ellas hasta piadosas e irán a misa. Sus maneras responderán más a lo que el sistema capitalista considera social y cívicamente correcto, de forma que usted podría sentar a un pobre en su mesa, que no abusaría de su confianza. A la persona empobrecida todavía le queda la esperanza de recuperar su estatus social dentro de la sociedad capitalista; pocas veces relaciona su condición de pobreza con no haber encontrado un comprador (empresario) a quien vender su fuerza de trabajo, o que su valor de uso apenas tiene un valor de cambio (bajos salarios a nivel de pobreza)”.[12] En los EE UU, la desigualdad se apoya en otros cuatro jinetes modernizados del Apocalipsis: la riqueza, la renta que esta genera, la educación que se puede alcanzar utilizando los dos recursos anteriores, y el poder que uno puede conseguir utilizando la riqueza, la renta y la educación conjuntamente.[13] Seguro que menos de un 5% de la población controla al otro 95%.

Esta falta de conciencia de clase, como esa falta de conciencia de ser pobre, promovidas por el sistema no será denunciada por estas instituciones caritativas. La conveniente toma de conciencia contra el capitalismo tampoco vendrá impulsada por estas ONGs, conscientes de que la financiación para su sobrevivencia está en manos de los que tendrían que criticar y denunciar. De M. Gandhi se decía que movilizó pacíficamente a la población contra los poderes imperialistas que esquilmaban la riqueza de aquellas tierras. Como proceso, el pacifismo indio parece que ganó su batalla, pero el capitalismo también. Sin embargo, de Francisco Ferrer no me parece que se puede decir lo mismo, que concienciaba y movilizaba a los pobres contra los ricos, ni de aquel país, ni del mundo entero. Incluso su ONG hasta podrá sacar algunas personas de la pobreza, pero el capitalismo seguirá generando más pobres por los siglos de los siglos; en la India y en el resto del mundo. Es decir, pienso, aunque a lo mejor estoy equivocado, que él siempre se concedió ese papel, también pacífico, como el de mediador entre los ricos y los pobres. Y algún día no muy lejano, la Iglesia de Roma lo beatificará, y nos recordará sus méritos con esta misma frase. Es una cuestión de tiempo.
Dos conclusiones

Una. Por tanto, y como señalo, la pobreza es de naturaleza estructural y orgánicamente indispensable para el funcionamiento y desarrollo del capitalismo. Si esto es así, podemos afirmar que la ONG Trust del Desarrollo Rural, fundada por Vicente Ferrer, no podría ni podrá transformar el sistema capitalista, origen de los jinetes del Apocalipsis en el mundo, sino que nace para mediar, y seguirá mediando, entre los ricos y los pobres. Como él mismo precisó en cierto momento, “se trata de llevar un poco de la abundancia en la que viven los ricos y trasladarla allá donde viven los pobres”: hacer de mediador humanista.[14] El propio ministro de la región india de Andhra añadió: “las autoridades levantarán una estatua en honor de Vicente Ferrer, a quien describió como una persona apolítica que tenía buenas relaciones con todos”. Es decir, no debemos pedirle ni esperar que cumpla con otros objetivos que no sean continuar con la tradición cristiana de hacer la caridad entre los necesitados: “asistid a los pobres y a los enfermos... Sed caritativos, para que recibáis el misterio y lleguéis al reino de la luz”.[15]

Dos. Con mucho cariño, y todavía más respeto, hay que recordarle a Yamuna que la pobreza no la erradicará ni la asociación fundada por su venerable padre, “una multinacional de la caridad”, [16] ni ninguna otra institución [17] nacida con este objetivo de atender cristiana o socialmente a los pobres. El mismo M. Gandhi pudo neutralizar relativamente la influencia de los poderes imperialistas, pero no acabó con la pobreza, la explotación, las castas y las clases, ni las jerarquías en la India. Mientras existan sociedades clasistas y jerarquizadas, para bien de unos y mal de otros, los pobres los tendremos siempre con nosotros.

José Iglesias Fernández

Barcelona, julio del 2008

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[1] Marcos, 14,7 y Mateo, 26,11. El resto de los evangelistas han pronunciado frases similares.

[2] Supuestamente escrito por el apóstol amado de Jesús, San Juan el Evangelista.

[3] Margarita Rivière. “Dar dinero a los pobres consuela a los ricos”. La Vanguardia. 22 noviembre de 1996

[4] Fe y esperanza son las otras dos.

[5] La caridad es una actividad nacida del cristianismo, pero incorporada por el sistema para lograr sus fines crematísticos.

[6] Zygmunt Bauman. Vidas desperdiciadas. Paidós 2005.

[7] José Iglesias Fernández. Capitalismo ‘sin fronteras’ ofrece contratas a ONGs ‘sin fronteras’.

En http://www.kaosenlared.net

[8] Eric Fromm. Sobre la desobediencia. Paidós. Barcelona 2004.

[9] Oscar Lewis. Los hijos de Sánchez. Autobiografía de una familia mexicana. Fondo de Cultura Económica. México 1961.

[10] José Iglesias Fernández. Capitalismo, marginación, pobreza. En http://www.rentabasica.net

[11] P. Caba. Medicina y pobreza, Anuario El País 1989, p. 154.

[12] José Iglesias Fernández. La pesadilla del American Dream: pobres entre los más ricos. En http://www.rentabasica.net

[13] Ver La pesadilla. Trabajo antes citado.

[14] Margarita Rivière. Entrevista citada.

[15] Valentino. Apócrifos, página 747, Volumen III.

[16] Margarita Rivière. Entrevista citada.

[17] Como la del Banco Grameen, fundada por el Nobel Muhammad Yunus. Ver mi artículo El premio Nobel de la paz a la pobreza o la ceremonia de la hipocresía. http://www.kaosenlared.net

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