Lo que sé de pechos

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maestro_liendre
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Lo que sé de pechos

Mensajepor maestro_liendre » 21 Ene 2009 16:48

Los pechos femeninos han recibido más atención erótica por parte de los varones que ninguna otra zona del cuerpo. Fijarse en extremo en los genitales sería excesivo y hacerlo sobre otras partes de la anatomía es insuficiente. Los pechos son en cambio el perfecto término medio: una zona tabú, pero no demasiado escandalosa.

Por consiguiente, los pechos han atraído una asombrosa variedad de eufemismos. A lo largo de los siglos, se les han atribuido no menos de setenta y cuatro nombres pintorescos, incluidos algunos tan exóticos como “grandes ojos marrones”, “gatos y gatitas”, Charlie Wheeler, “lunas del paraíso” y “globos gemelos”. Términos menos floridos incluyen senos, tetas, cariños, popas, busto, tetillas, ubres, tetitas, sirenas, mamas, jarras o melones.

Los pechos de la hembra humana tienen dos funciones biológicas, una maternal y otra sexual. En su aspecto maternal actúan como gigantescas glándulas sudoríparas que producen el sudor modificado que llamamos leche. Los tejidos glandulares productores de leche se dilatan durante el embarazo, haciendo los pechos un poco más grandes de lo habitual. Los vasos sanguíneos que abastecen a estos tejidos se hacen asimismo más visibles en la superficie de los pechos. Cuando se forma la leche, pasa a lo largo de unos senos, que están situados en el centro del pecho, detrás de las manchas areolares marrón oscuro que rodean los pezones. Desde estos senos parten unos quince o veinte tubos, los conductos lactíferos, que llevan la leche a cada pezón.

Cuando un bebé mama coge toda la mancha areolar y el pezón con la boca, exprimiendo la piel marrón con sus encías y extrayendo la leche del pezón. Si se limitara a coger el pezón tendría un problema, porque exprimir sólo éste no produce la deseada leche. Puede responder a esta frustración masticando el pezón, lo cual no hace ningún bien ni a la madre ni al niño. Incluso una madre inexperta enseguida se da cuenta de que puede evitar el dolor causado por estas atenciones hambrientas metiendo más su pecho dentro de la boca del bebé.

La mancha aerolar que rodea el pezón es un aspecto anatómico curioso de la especie humana. En las hembras vírgenes y las que todavía no han sido madres es de color rosáceo, pero durante el embarazo cambia. Más o menos a los dos meses de la concepción comienza a hacerse más grande y a volverse más oscura. Antes de empezar la lactancia suele ser de un color marrón oscuro y después, tras el destete, nunca vuelve a recuperar su rosa virginal primitivo. La función de estas manchas areolares parece ser protectora. Están llenas de glándulas especializadas que segregan una sustancia grasa. A simple vista, las glándulas parecen “carne de gallina” sobre la piel pigmentada. Durante la etapa de la lactancia se hacen mucho más grandes, y entonces reciben el nombre de tubérculos de Montgomery. Sus secreciones ayudan a proteger la piel del pezón y sus inmediaciones, una forma biológica de “cuidado de la piel” muy necesitada por la amorosamente maltratada superficie del pecho.

La leche que producen los pechos femeninos contiene proteínas, hidratos de carbono, grasas, colesterol, calcio, fósforo, potasio, sodio, magnesio, hierro y vitaminas, así como diversos anticuerpos que favorecen la resistencia a las enfermedades en el niño. La leche de la vaca es un sustituto excelente de la leche materna, pero su nivel de fósforo es bastante alto y puede dificultar la absorción del calcio y del magnesio en los bebés humanos. Por otra parte, algunos bebés pueden tener reacciones alérgicas a las proteínas de la vaca. Sabiamente, hoy en día se tiende a recuperar la lactancia materna; en ella, se da el elemento añadido de que crea lazos de amor más estrechos entre la madre y el bebé.

Aunque la leche materna es ideal para crear a un niño, hay que decir que la forma del pecho está lejos de ser perfecta para la tarea de la lactancia. La tetina de un biberón tiene una forma mucho más adecuada para introducir leche en la boca del niño que el pezón del pecho de la madre. Si bien esto puede parecer un fallo evolutivo, debe recordarse que el pecho femenino tiene un doble papel –maternal y sexual- y es el factor sexual el que ocasiona este problema. Echar una ojeada de soslayo a los pechos de nuestros parientes cercanos, los monos y los simios, ayuda a comprender el porqué.

En todas las demás especies de primates, las hembras tienen el pecho plano cuando no están lactando. Cuando están amamantando, la zona de alrededor de los pezones se hincha un poco con la leche, pero incluso entonces es raro encontrar similitudes a la forma hemisférica del pecho humano femenino. Incluso en aquellos pocos casos en que aproximan a la forma humana cuando tienen una provisión de leche particularmente generosa, la hinchazón desaparece tras el período de lactancia. Los pechos de las monas y las simias son meramente maternales.
Los pechos de la hembra humana son diferentes. Aunque aumentan de tamaño cuando rebosan de leche, permanecen protuberantes y firmemente formados durante todo el período de la juventud, independientemente de consideraciones maternales. Incluso una monja puede tener pechos protuberantes aunque durante toda su vida éstos no cumplan las funciones biológicas de las que hemos hablado.

:D :) :( :o :lol: 8) :? :evil: :!: :idea: :oops: (mi pequeño homenaje a rgjimenez)
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Mensajepor maestro_liendre » 21 Ene 2009 16:50

Un examen de la anatomía del pecho revela que la mayoría de su volumen está compuesto por tejido graso, mientras que sólo una pequeña parte es tejido glandular relacionado con la producción de leche. Su forma redondeada, creada por este tejido graso, requiere, por lo tanto, una explicación diferente que vaya más allá de la producción de leche. Aunque para un biólogo está claro que esta explicación guarda relación con la señalización sexual, algunas mujeres se han opuesto a esta interpretación. Encuentran ofensiva la idea de que algunos aspectos del cuerpo femenino puedan haber evolucionado hasta su forma presente para atraer al macho humano. Ignorando el hecho de que la atracción física sexual estuviera implícita en su propia concepción, insisten en que la función del pecho femenino debe ser totalmente maternal y aportan su ingenio para encontrar explicaciones no sexuales a la evolución de la redondez del pecho. En este sentido han expuesto siete sugerencias:

El tejido graso acolcha las glándulas lácteas. Esto puede ser cierto durante la lactancia, pero no explica la persistente redondez en otras épocas. Y tampoco explica por qué otras primates no necesitan esta ayuda.

El tejido graso mantiene la leche caliente. De nuevo, esto sólo sería necesario durante la lactancia.

La redondez del pecho lo hace más cómodo para alimentar al bebé. Sencillamente no es así. Sólo hay que pensar en el diseño del biberón.

La redondez actúa como una señal visual que comunica al macho que la propietaria de unos grandes pechos será una buena madre lactante. Nada más lejos de la realidad. Las mujeres de pechos pequeños pueden dar de mamar más fácilmente que las de grandes bustos.

El tejido graso actúa como una forma valiosa de almacenamiento de grasa cuando escasea la comida. Sí, es cierto, pero ¿por qué concentrar este almacenamiento en el torso, donde unos grandes pechos prominentes dificultan el ejercicio? El cuerpo femenino tiene una generosa capa de grasa sobre la mayor parte de su superficie y esta amplia extensión de su almacenamiento es el modo más eficaz de asegurarse contra los riesgos de hambruna temporal. Además, la grasa del pecho sólo representa el 4% del total de la grasa corporal femenina y es la menos variable cuando se trata de perder peso.

El tejido graso compensa la ausencia de un abrigo de piel materna al que se pueda agarrar el bebé cuando mama. Esto no es verdad. Como saben las madres, el bebé humano tiende a agarrarse al pecho y, desde luego, un hemisferio suave y grande de carne no favorece a hacer más accesible el pezón.

La forma hemisférica del pecho es, según un autor, “no funcional hasta el punto de ser disfuncional”. Cuando se ve que todas las demás explicaciones maternales son erróneas, ésta es la última trinchera de aquellos que se niegan a aceptar que la forma del pecho femenino es sexual.

La conclusión inevitable es que la forma hemisférica de los pechos no se debe a un desarrollo maternal, y sí, en cambio, a una señal de índole sexual. Esto significa que las hipótesis de que el interés del hombre por los pechos de la mujer es “infantil” o “regresivo” son infundadas. La respuesta masculina a los pechos prominentes de una virgen o una hembra no lactante es una reacción a un indicador sexual primitivo de la especie humana.



:D :) :? 8O 8) :P :cry: :oops: :twisted: (qué grande eres jimenez!!)
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Mensajepor maestro_liendre » 21 Ene 2009 16:51

El origen de los hemisferios emparejados como señal sexual femenina humana no es difícil de encontrar. Las hembras de todos los demás primates exhiben sus señales sexuales hacia atrás, desde la zona del trasero, mientras caminan a cuatro patas. Sus abultamientos sexuales son estímulos clave que excitan a sus machos. Las señales posteriores de una hembra humana consisten en un par de hemisferios, las nalgas. Éstas pueden actuar como poderosos indicadores eróticos cuando se ven desde atrás, pero la mujer no camina a cuatro patas como otras especies, con su región frontal oculta a la vista. La mujer permanece en posición erecta y en la mayoría de los contextos sociales se la ve de frente. Cuando permanece cara a cara con un macho, sus indicadores posteriores están ocultos a la vista, pero el desarrollo de un par de nalgas simuladas desde su torso le posibilita continuar transmitiendo la señal sexual primitiva sin dar la espalda a su acompañante.

Tan importante fue este elemento sexual en el desarrollo del pecho que realmente comenzó a dificultar la función maternal básica. Los pechos se volvieron tan abultadamente hemisféricos en su intento de simular las nalgas que entorpecieron la acción del bebé en su laboriosa tarea de amamantar. En otras especies, los pezones femeninos son alargados y el bebé de mono o de simio no tiene dificultad alguna en coger la larga teta en su boca y extraer su provisión de leche. Pero la cría humana de una madre bien dotada puede llegar a asfixiarse por la gran curva de carne que rodea al más bien modesto pezón humano. Estas madres tienen que tomar precauciones innecesarias en otras especies. El prestigioso pediatra doctor Spock aconseja: “en ocasiones puede que necesite poner un dedo sobre el pecho para dejar espacio a la nariz del bebé para que éste respire”. En otro libro sobre bebés se comenta: “puede sorprenderle que coja también en su boca la zona marrón de alrededor del pezón. Lo único que tiene que hacer es asegurarse de que puede respirar. Su ansia puede levarle a obstruir las fosas nasales con el tejido del pecho o con su propio labio superior”. Precauciones como éstas no dejan lugar a dudas sobre el doble papel de los pechos humanos.

Las mujeres que tienen los pechos más bien pequeños se preocupan a menudo de si podrán amamantar. Irónicamente, puede que sean capaces de hacerlo de un modo más eficaz que sus congéneres mejor dotadas. Esto se debe a que tienen menos tejido graso que da a los pechos su forma hemisférica sexual pero que tiene poco que ver con la provisión de leche.

Desde el comienzo del embarazo, el tejido glandular de estas mujeres aumentará de tamaño, como en todas las madres gestantes, pero no tendrán pechos tan bulbosos como las mujeres más gruesas y a sus bebés les resultará más fácil mamar y menos asfixiante.

En su función sexual, los pechos femeninos actúan primero como estímulos visuales y luego como táctiles. Incluso a gran distancia son generalmente suficientes para distinguir la silueta de una hembra adulta de la de un varón. A una distancia más corta, esta tosca señal de género da paso a un indicador de edad más sutil. La forma de los pechos cambia gradualmente desde su pubertad a la vejez. Esta lenta alteración del contorno mamario se puede simplificar en “las siete edades del pecho femenino” como sigue:

El pecho tetilla de la infancia. En esta fase prepuberal sólo sobresale el pezón.
El pecho incipiente de la pubertad. Muy al principio de la fase reproductiva, cuando a parece la menstruación y comienza a brotar el vello púbico en los genitales, la zona alrededor del pezón comienza a hincharse.
El pecho puntiagudo de la adolescencia. Mientras transcurren los años adolescentes, hay un ligero aumento en el tamaño del pecho. En esta etapa, el pezón y la mancha aerolar sobresalen por encima del pecho, creando una forma cónica más puntiaguda.
El pecho firme de la juventud. La edad física ideal para el animal humano son los veinticinco años. Esta es la etapa en que el cuerpo está en plenitud de facultades y todo el proceso de crecimiento se ha completado. Durante la veintena, el pecho femenino se hincha hasta alcanzar su estado hemisférico más redondeado. Aunque es más grande, su peso no ha empezado todavía a descolgarlo.
El pecho hundido de la mediana edad. Cuando la fase reproductiva de la edad adulta se aproxima a su fin, los pechos cuelgan algo más sobre el torso, una vez perdida la plenitud de la etapa de la lactancia.
El pecho colgantes de la vejez. Con la vejez avanzada, el encogimiento general del cuerpo conduce a un aplanamiento de los pechos, que quedan colgando sobre el torso pero con la piel cada vez más arrugada.


:D :) 8O :o :? 8) :lol: :mad: :cry: :evil: :oops: (no cambies rg!)
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Mensajepor maestro_liendre » 21 Ene 2009 16:52

Hay muchas variaciones en estas fases típicas en el envejecimiento del pecho. En las mujeres más delgadas el proceso hasta cierto punto tiende a endentecerse, mientras que en las más gordas se acelera. La cirugía plástica puede colocar bien los pechos y alargar artificialmente la firmeza de la fase adulta juvenil. Los corsés y sostenes pueden dar la misma impresión, siempre que los pechos no estén directamente a la vista. Durante años, la mujer ha intentado prolongar la impresión de que los pechos hemisféricos sobresalen con firmeza, para así alargar el período de transmisión de la señal pectoral de la hembra primitiva de la especie humana.

A veces, el talante de la sociedad ha exigido reprimir la sexualidad del busto femenino. Los puritanos lo consiguieron obligando a las jóvenes a llevar apretados corpiños que aplastaban sus pechos y les daban un contorno inocente, incluso siendo ya adultas maduras. En la España del siglo XVII, las damas jóvenes sufrían incluso un ultraje mayor, al llevar aplastados sus abultados pechos con delgadas planchas de plomo que se colocaban muy ceñidas sobre el torso en un intento de evitar que la naturaleza siguiera su protuberante curso. Imposiciones tan crueles sólo sirven para subrayar la intensa significación sexual de la forma hemisférica del pecho. Cuando la sociedad hace tantos esfuerzos para negarla, es que debe de ser realmente poderosa.

Afortunadamente, la mayoría de las sociedades han aceptado el ocultamiento en lugar del aplastamiento del pecho como expresión suficiente de modestia. En tales casos, la simple eliminación de este ocultamiento ha actuado como un estímulo erótico de gran magnitud. Esto ha sido explotado por artistas y fotógrafos de muchas formas diferentes. Para los artistas es bastante fácil crear el pecho perfecto; pueden inventar cualquier forma que les guste dentro de lo razonable. Si se desvían demasiado lejos de la naturaleza, la señal primitiva se desvirtúa y pierde su repercusión. Pero si la forma hemisférica básica se hace un poco más hemisférica de lo habitual es posible crear un pecho que quizá resulte más estimulante que el real.

El fotógrafo tiene una tarea más difícil. Limitado a los pechos reales, sólo puede esperar perfeccionar su forma con una iluminación especial o disponiendo a sus modelos en posturas que realcen las señales hemisféricas. Puede por supuesto asegurarse de que sus modelos están tanto metafórica como literalmente en el apogeo de su desarrollo pectoral. Para fotografiar un pecho cercano a la perfección necesita una modelo cuyos pechos adolescentes hayan alcanzado el máximo desarrollo justo antes de que el aumento de peso empiece a marchitarlos. Sin embargo, se expone a un conflicto, porque el aumento de tamaño, que es lo que completa la forma hemisférica, conlleva, de manera inevitable, el aumento de peso, lo que a la larga supone el descolgamiento del pecho. Sólo hay un momento en la vida de la mujer en que sus pechos sobresalen al máximo con la mínima caída y es entonces cuando el fotógrafo debe disparar el obturador de su cámara si quiere mostrar las imágenes más eróticas.

Es interesante que los fotógrafos profesionales que trabajan para revistas especializadas en fotos eróticas consideren que sólo hay una clase de chica con los pechos que buscan. Su edad es algo más joven de lo que cabría esperar, a saber, los últimos años de la adolescencia, y sus pechos han crecido hasta el tamaño adulto un poco antes que la media: exhiben la redondez perfecta requerida, pero todavía conservan la firmeza de la extrema juventud. Esta combinación particular ha proporcionándola clase de imágenes que inundan las páginas centrales de las revistas para hombres.

:D :) :( :o :P :oops: (me estoy ganando una colleja)
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Mensajepor maestro_liendre » 21 Ene 2009 16:53

Una vez las señales visuales del pecho femenino –y sus otros encantos físicos y mentales– han atraído a un compañero masculino y el contacto sexual ha comenzado, las cualidades táctiles de los pechos entran en juego. En las secuencias precopulatorias, el varón acomete una gran cantidad de caricias manuales y orales de los pechos, juegos que lo excitan a él más que a la hembra; es posible que aquí funcione un estímulo adicional particular. Anteriormente, hemos dicho que las manchas marrones de la piel alrededor de los pezones contenían glándulas que segregan una sustancia grasa durante la lactancia. Se dice que es un lubricante balsámico para la agotada piel de la región de los pezones y no hay razón para dudarlo. Pero el hecho de que las glándulas de la región aerolar sean, en su origen, glándulas apocrinas sugiere que durante la actividad sexual la zona del pezón de la hembra puede realmente transmitir señales de olor a la nariz del macho. Las glándulas apocrinas son las responsables de la especial fragancia sexual de las axilas y de las zonas genitales y aunque los machos no sean conscientes de los olores eróticos que producen estas glándulas, sus secreciones les provocan un impacto inconsciente enorme que ayuda a la excitación sexual. Las glándulas aerolares pueden formar parte d este sistema primitivo de señales odoríferas que explicaría por qué los machos que exploran el cuerpo de sus compañeras dedican tanto tiempo a olfatear alrededor de la zona mamaria.

Con el aumento de la excitación sexual, el torso femenino experimenta diversos cambios notables. Los pezones se ponen erectos, y su tamaño aumenta en más de un centímetro; los pechos mismos se hinchan en más de un 25%. Esta turgencia tiene el efecto de hacer su superficie más sensible y receptiva al abrazo cuerpo a cuerpo de la pareja que se aparea.

Con la cercanía del orgasmo se producen otros dos cambios. Las manchas areolares se hacen tumescentes y se hinchan tanto que comienzan a enmascarar el pezón, dando la falsa impresión de que la hembra muy excitada pierde de hecho la erección de sus pezones. También aparece una especie de erupción en la superficie de los pechos y por todo el torso. Se ha observado que esta erupción sexual se daba en el 75% de las mujeres que fueron objeto de una investigación sexual exhaustiva. Es mucho menos común en hombres, pero se pudo observar en el 25% de los que tomaron parte en la misma investigación. Es más probable que ocurra durante los momentos inmediatamente anteriores al orgasmo en ambos sexos. Sin embargo, en las hembras puede aparecer a veces bastante antes de alcanzar el orgasmo, mientras que en los varones nunca aparece hasta el último momento. Aunque no es posible desarrollar esta erupción sin experimentar una excitación sexual intensa, nunca se da a la inversa. Muchos individuos de ambos sexos jamás manifiestan la erupción sexual pese a llevar una vida sexual intensa llena de experiencias orgásmicas. No se sabe por qué se diferencian las personas de este modo. Un factor importante que favorece la erupción es una atmósfera cálida. En condiciones frías, individuos que de otro modo podrían mostrar la erupción sexual, no lo hacen. Por otro lado, cuando hace mucho calor, la erupción puede extenderse mucho más allá de la región primordial del torso, cubriendo un área que abarca desde los antebrazos hasta los muslos.
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Mensajepor maestro_liendre » 21 Ene 2009 16:53

Todos damos por sentado que las hembras humanas sólo tienen dos pechos, pero esto no siempre es así. Una de cada doscientas mujeres tiene más de dos. A esta condición se le llama polimastia. No hay nada siniestro en esto y los pechos adicionales generalmente no son funcionales. A veces son poco más que pezones adicionales, en otros casos son pequeños pechos incipientes sin pezones. Muy rara vez se encuentra una mujer que tenga más de dos pechos funcionales, es decir, que produzcan leche. El caso más extraordinario corresponde a una mujer francesa que un profesor erudito presentó a la Academia Francesa de Medicina en 1886. No tenía menos de cinco pares de pechos completamente llenos de leche. Unos pocos meses después, en una de las controversias médicas más extrañas de todos los tiempos, un académico rival pudo presentar a una mujer polaca que también tenía diez pechos funcionales.

Estos pechos extra son reminiscencias de nuestro muy antiguo linaje: como la mayoría de las especies mamíferas, nuestras antepasadas primitivas tenían varios pares con los que podían alimentar una camada completa de crías. Cuando el tamaño de nuestra camada desciende a uno, u ocasionalmente a dos, el número de pezones disminuye en paralelo.

Diversas mujeres famosas han poseído más de dos pechos. Julia, la madre del emperador romano Alejandro Severo, tuvo muchos pechos y como resultado de ello se le dio el nombre de Julia Mamaea. Un examen detallado de la famosa estatua de la Venus de milo, en el Louvre, revela tres pechos. Esto habitualmente pasa inadvertido porque el tercer pecho no tiene pezón y es poco más que un pequeño pecho incipiente situado por encima del pecho derecho, cerca de la axila. También se decía que la desgraciada esposa de Enrique VIII, Ana Bolena, tenía un tercer pecho, afirmación fielmente reflejada en los libros sobre anomalías médicas. Sin embargo, en este caso, el supuesto tercer pecho bien puede haber sido simplemente una calumnia. En un tiempo se creía que las brujas tenían pezones extra con los que daban de mamar a sus familiares, y a las mujeres a las que se consideraba culpable de brujería se les buscaban signos reveladores de carácter maligno. Los piadosos cristianos cazadores de bruscas investigaban diligentemente las hendiduras más íntimas de una supuesta bruja en busca de un pezón oculto. Una verruga o un gran lunar y a veces incluso un clítoris ligeramente dilatado era suficiente para que la desdichada propietaria fuera quemada en la hoguera. Los rumores sobre el tercer pecho de Ana Bolena podían haber sido propagados deliberadamente a su muerte para insinuar que era malvada y merecía morir.

El personaje más famoso de la historia con muchos pechos es Diana –o Artemisa- de Éfeso. Su amplio seno esculpido muestra varias filas de pechos apiñados. Algunas versiones de la estatua exhiben más de veinte. Pero ¿son realmente pechos? Una mirada más atenta revela que ninguno de ellos tiene pezón o mancha areolar. Todos son “pechos ciegos”. Recientemente, el culto a esta antigua diosa madre anatolia ha sido examinado con más atención dando a luz una interpretación completamente nueva. Para empezar, el torso de Diana es un lugar menos agradable de lo que se había supuesto. Parece ser que el sumo sacerdote de la diosa tenía que ser un eunuco: para servirla tenía que castrarse y enterrar sus testículos junto al altar. Se han encontrado inscripciones que revelan que, después de un tiempo, los sacerdotes fueron sustituidos por toros en las ceremonias de castración. Sus enormes testículos eran entonces extraídos y preservados en aceites perfumados y luego colgados ceremoniosamente sobre el torso de la estatua sagrada. La estatua original estaba hecha de madera, pero las copias se hicieron de piedra, con el montón de testículos de los toros sacrificados exhibidos en su sitio. Fue un estudio de copias de piedra erróneas el que dio origen al antiguo error de que la Gran Madre tenía muchos pechos. La razón para cubrir el torso de la diosa con los testículos era que se creía que los millones de espermatozoides contenidos en ellos la fertilizarían. De este modo se conseguía que fuera madre manteniéndose virgen, un tema que iba a reaparecer en relación con el nacimiento de Cristo.
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Mensajepor maestro_liendre » 21 Ene 2009 16:54

Un mito completamente distinto sobre el pecho es el relacionado con la antigua comunidad de mujeres guerreras conocidas como amazonas. Es poco probable que hayan existido alguna vez, pero, según escritores antiguos, eran una temible comunidad exclusivamente compuesta por mujeres que atacaban a los pueblos vecinos con sus arcos y flechas. Se decía que para que éstas pudieran disparar con mayor eficacia, quemaban el pecho derecho de todas las chicas en la pubertad. Otros aseguraban que ellas mismas se cortaban el pecho que molestaba. Desgraciadamente para estas teorías, todas las obras de arte antiguo que muestran a estas fieras mujeres las representan con dos firmes pechos. Si existieron las amazonas, es más probable que vistieran una túnica de cuero asimétrica que les aplastara el pecho derecho durante la batalla. El nombre de amazona significa literalmente “sin pecho” (a-mazos).

Curiosamente, en épocas recientes las occidentales han comenzado a mutilar sus pechos con intenciones eróticas y estéticas. Son casos aislados pero lo suficientemente extendidos como para alarmar a los sociólogos, uno de los cuales declaró que la nueva moda de “perforación corporal de pezones, ombligos y labios vaginales, y la inserción de cadenas, joyas, etc.” Podría fácilmente acelerar una legislación sensata para ilegalizar la costumbre africana de la circuncisión femenina. La moderna perforación de pezones forma parte esencial del síndrome de esclavitud procedente del mundo de las prácticas sexuales exóticas. En las sociedades tribales, la mutilación del pecho es una práctica excepcional, por la razón obvia de que interfiere en la lactancia, un inconveniente grave en lugares en los que el biberón no es una alternativa posible.

Menos dañina era la decoración erótica de los pezones ya vigente en la antigüedad. Hace tres mil años, en el antiguo Egipto, las mujeres de las clases altas disfrutaban cubriendo profusamente sus pezones con pintura dorada. En la antigua Roma, la preferencia era pintarse los pezones de rojo, para dar sabor a los encuentros eróticos. La emperatriz Mesalina, la esposa ninfómana del resignado Claudio, era famosa por sus pezones pintados de rojo, como el escritor satírico Juvenal estuvo encantado de señalar:

“Todas las noches se ponía su capucha y con su criada, lo dejaba para irse a representar su desvergonzada mascarada…
Descubría sus pezones pintados y abría aquellos muslos que alumbraron al bien nacido Britanicus.”

Entre las acciones deliberadas para transmitir señales sexuales relacionadas con el pecho hay varias formas: por ejemplo, cubrirse el pecho con las manos ahuecadas, hacer sobresalir el torso y efectuar movimientos de baile que sacudan o subrayen la forma de los pechos. Todos éstos son gestos que atraen la atención hacia los hemisferios sexuales de la hembra. La más exagerada era la famosa danza de borlas de los espectáculos burlescos antiguos en la que las bailarinas giraban ambos pechos en la misma dirección y luego en direcciones contrarias, con las borlas siguiendo los mismos movimientos de éstos.

La forma más sencilla de exhibición sexual del pecho es, por supuesto, la exposición completa en un contexto en el que se espera que esté cubierto. Esto es así en las sociedades urbanas de todo el mundo. “Hacer Topless” es una acción arriesgada que atrae siempre la atención del macho. Algunas veces, los machos en cuestión llevan uniforme de policía, como sucedió en las playas del sur de Francia en la década de 1960, cuando las jóvenes decidieron que era el momento de atreverse con los trajes de baño topless llamados monobiquinis o monoquinis, para conseguir un bronceado más extenso. Durante un tiempo hubo indecorosas peleas con policías abochornados que detenían a mujeres casi desnudas, pero no pasó mucho tiempo antes de que las autoridades perdieran la batalla y el baño en topless se fuera convirtiendo gradualmente en una práctica común.

Este primer traje de baño topless fue introducido por el controvertido diseñador austriaco Rudi Gernreich en 1964. En Estados Unidos, uno de estos trajes de baño fue adquirido por una bailarina de sala de fiestas y utilizado en su número, en la que fue la primera actuación en topless. Enseguida otras salas siguieron el ejemplo, pero al año siguiente la oposición religiosa se intensificó y la policía llevó a cabo redadas en las salas y detuvo a las bailarinas de topless, alegando “conducta obscena”. Éstas fueron absueltas y volvieron de inmediato al trabajo. En 1966, algunos restaurantes de Nueva Cork introdujeron la modalidad de camareras en topless, pero a los pocos días, el alcalde de la ciudad lo prohibió. En 1969, Ronald Reagan tomó una decisión similar en California. Hasta la década de 1970 no comenzó a decrecer la resistencia a las actuaciones en topless. Y aun entonces, se fijaron límites y se dictaron normas de dónde, cuando y cómo podían tener lugar.
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Mensajepor maestro_liendre » 21 Ene 2009 16:55

Curiosamente, algo tan natural y sin connotaciones sexuales como el acto de amamantar creaba a veces un escándalo en ambientes urbanos, cuando tenía lugar en un sitio público. En 1975, tres mujeres estadounidenses fueron detenidas por amamantar a sus bebés en un parque de Miami. Su delito fue calificado como “exposición indecente”. En los años siguientes aumentaron las objeciones a tales detenciones y actualmente amamantar en público está legalmente permitido en la mayor parte de América del Norte.

En la década de 1980, se observó un nuevo enfoque del topless femenino en público. Grupos de mujeres jóvenes, pidiendo igualdad sexual completa, exhibían deliberadamente sus pechos en lugares públicos, insistiendo en ser tratadas exactamente igual que los chicos, a los que se permitía quitarse la camisa sin ningún reparo. (En un sentido similar, hubo arones jóvenes que se negaron a llevar chaqueta y corbata en restaurantes caros porque las mujeres no lo hacían). Esta forma radical de igualdad sexual no era exactamente la que los reformadores sociales tenían en mente cuando intentan advertir sobre los abusos de género.
Al final del siglo XX los desnudos se exhibían cada vez más en periódicos y revistas, en el cine y, finalmente, en televisión. En los locales de striptease, las bailarinas agitaban literalmente sus pechos ante las narices de los clientes varones. No cabe duda de que si bien su gran efecto visual aún sigue funcionando, se ha perdido algo de su misterio seductor.

Habría que hacer hincapié en que esta actitud más relajada hacia la exhibición en topless está en gran parte limitada al mundo occidental. Incluso en pleno siglo XXI, las occidentales que visitan determinados países de vacaciones se han visto en dificultades cuando no han tenido en cuenta este hecho. En 2003, una adolescente británica fue condenada a ocho meses de cárcel, o una multa de 2.800 euros, por mostrar sus pechos durante un “concurso de tanga de eurovisión” en una sala de fiestas de la isla griega de Rodas. Fue acusada de “ofender los valores y la moral locales”. El tabú persiste.

Antes de abandonar el tema de la exhibición de los pechos femeninos, hay un hecho extraordinario que requiere una breve mención. Sólo existe una ley aprobada que insistía en que se debían mostrar los pechos desnudos en público, todo lo contrario de las demás normas legales adoptadas en este terreno. Esta ley fue aprobada en Venecia, en el siglo XV, y se aplicaba a las prostitutas que se sentaban a la ventana intentando atraer a os clientes. Las prácticas homosexuales eran tan populares en la época, que algunas mujeres se travestían para atraer a los jóvenes que buscaban compañía masculina. Esto ofendía tanto a las autoridades, en su cruzada por eliminar la sodomía (podía ser castigada con la muerte), que introdujeron la norma según la cual, cuando estaban trabajando, las prostitutas femeninas debían siempre exhibir por completo sus pechos desnudos para demostrar su sexo. En la calle, había un puente determinado donde ofrecían sus servicios y exhibían sus cuerpos desnudos de cintura para arriba. El puente se hizo tan famoso que por esto que se le llamó Ponte delle Tette, el puente de las Tetas.

Es necesario aclarar un malentendido sobre algunas figuras a las que se muestra sujetándose los pechos con las manos. Siempre se había considerado que eran imágenes de la Diosa Madre y se había supuesto que acentuaban sus pechos ahuecándolos eróticamente con sus manos. Ahora sabemos que esto no era así. Estas figuras, generalmente encontradas en tumbas antiguas, eran figuras plañideras. En épocas antiguas, las mujeres celebraban un ritual de duelo en el que se golpeaban y se estrujaban los pechos. Un efecto secundario de esto, era que, si estaban amamantando, este estrujamiento provocaba la salida de la leche de sus pezones en largos chorros. Es posible que esta acción quedase incorporada a ciertos rituales. Los antropólogos han comprobado, para su sorpresa, que en ciertas sociedades tribales remotas, las mujeres lactantes reaccionan de un modo semejante ante un sobresalto repentino, agarrándose los pechos a causa del pánico y soltando leche a varios palmos de distancia.
<B><I>La vida no debe medirse por las veces que respiramos, sino por la intensidad de los momentos que nos dejan sin aliento
maestro_liendre
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Mensajepor maestro_liendre » 21 Ene 2009 16:56

Finalmente, está la inevitable cuestión de cómo pueden mejorar las mujeres sus pechos para hacer que transmitan señales más jóvenes o más sexuales. Durante siglos, se ha utilizado el encorsetado estricto para empujar hacia dentro y hacia arriba los pechos, pero aunque estas prendas mejoraban la forma del pecho de la mujer, restringían también sus movimientos. Cuando las jóvenes empezaron a exigir un papel físicamente más activo en la sociedad, hubo una necesidad urgente de ropas que lo permitieran. Uno de los primeros pasos en esta dirección se dio a comienzos del siglo XX, cuando el asfixiante corsé fue dividido en una parte superior y otra inferior: el sujetador y la faja. Posteriormente, en este siglo desapareció también la faja, pero es sujetador se mantuvo. En 1935 llegó a conocerse simplemente como “el bra”. Y el conjunto de sujetador y bragas sigue siendo en la actualidad la forma preferida de ropa interior femenina.

Es objeto de debate entre los historiadores de la moda averiguar quién inventó el sujetador. La popular editora de Nueva Cork Mary Phelps Jacob (conocida profesionalmente como Caresse Crosby) insistía en que había sido ella, habiendo obtenido la patente en 1914. La idea se le había ocurrido el año anterior, cuando se estaba vistiendo para ir a un acto oficial y se encontró con que su corsé, rígido por las varillas de acero y hueso de ballena, era incompatible con el profundo escote de su fino traje de noche. En un rasgo creativo, utilizando dos pañuelos y algunas cintas de color rosa, creó lo que reivindicaba como el primer sujetador.
De hecho, simplemente estaba reinventándolo, porque los “soportes de pecho” habían aparecido ya en Francia a finales del siglo XIX y se les había dado el nombre de brassiere ya en 1907. El modisto francés Paul Poiret insistía en que residía en él el honor de haber introducido el sujetador, declarando que “en nombre de la libertad proclamé el abandono del corsé y la adopción del sujetador… liberé el busto”. Y no fue el único. La modista inglesa Lucile (lady Duff-Gordon), que introdujo el término “chic” en el mundo de la moda, contraatacó diciendo que había sido ella quien, en 1911, incorporó “el sujetador en oposición al espantoso corsé”.

La simple verdad es que todos hicieron su contribución a una tendencia general, a comienzos del siglo XX, que contempló la liberación gradual del cuerpo femenino de sus pasadas restricciones. Y consiguieron apoyo de una fuente inesperada. Durante la primera guerra mundial, la junta de industrias de guerra de Estados Unidos se alarmó por la cantidad de metal desperdiciada para hacer varillas de corsé. Comenzó entonces una campaña para que las mujeres dejaran de llevar corsés y de esta forma precipitaron el cambio al sujetador. Posteriormente declararon que de este modo habían ahorrado 28.000 toneladas de metal, suficiente para construir dos buques acorazados.

El moderno sujetador tenía dos funciones completamente distintas. Una, proteger los pechos grandes, evitando que rebotaran de manera inoportuna durante los movimientos del cuerpo rápidos, y en segundo lugar hacerlos parecer firmes y redondos, y por lo tanto más sexys. Cuando a finales de la década de 1960 grupos de feministas quemaban sus sujetadores, su objetivo era oponerse a la segunda de estas funciones.

Algunas historiadoras feministas han afirmado que la quema de sostenes era poco más que un truco publicitario de los antifeministas para minimizar y ridiculizar el movimiento. Esto es sorprendente porque, aunque la quema real de sostenes pueda haber sido exagerada por la prensa, hubo un período a finales de la década de 1960 y principios de la de 1970 en que se dio, de hecho, un fuerte movimiento antisujetador que fue de la mano de una rebelión contra el exceso de maquillaje, el lápiz de labios intenso, los zapatos estrechos y otras formas de exhibición sexual femenina directa. La idea dominante de esta época, cuando las feministas luchaban enérgicamente para garantizar que las mujeres fueran tratadas como iguales, era que los hombres debían aceptar los cuerpos femeninos como eran, sin ningún embellecimiento, y puesto que los sujetadores que levantaban el pecho eran parte de este embellecimiento, tenían que desaparecer. Sin embargo, esta fase no duró mucho tiempo, debido a que la incomodidad de no llevar sujetador era excesiva para la mayoría de las mujeres, y la quema de sujetadores pronto cayó en el olvido.
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maestro_liendre
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Mensajepor maestro_liendre » 21 Ene 2009 16:57

En su papel erótico, el sujetador ha estado casi siempre destinado a crear una forma más o menos hemisférica, pero hubo un curioso período durante la década de 1950 en que los diseñadores lo utilizaron para crear, no un pecho redondeado, sino uno puntiagudo. Esto se conseguía introduciendo sujetadores en forma de torpedo reforzados y fabricados para marcar las puntas, desafiando por completo la naturaleza y la gravedad. Este efecto se incrementaba con el añadido de almohadillas llamadas rellenos. El resultado general era un torso salido hacia fuera casi agresivo que enseguida daría paso a la redondez más suave de los pechos de la década de 1960 y que nunca reaparecería en el uso diario corriente. Sólo los volvimos a ver cuando disfrutaron de una breve y cónica resurrección en una actuación en 1994 de la cantante Madonna, en cuyo traje los pechos puntiagudos reaparecieron con toda la recatada feminidad de un par de misiles.

Según una leyenda de Hollywood, uno de los sujetadores más sofisticados concebidos nunca fue creado por el multimillonario Howard Hughes para la actriz Jane Russelll. Él quería que la actriz mostrara en una película pechos extremadamente eróticos llevándolos cubiertos. Para conseguirlo contrató los servicios de un ingeniero de infraestructuras especializado en el diseño de puentes, quien realizó una serie de planos sobre los cuales era posible desarrollar un sujetador particularmente voladizo que levanta y a la vez separaba los pechos. El resultado fue tan impresionante que hubo varios intentos de prohibir el filme por obsceno. (Ésa, al menos, es la historia repetida de manera interminable, pero recientemente Jane Russell insistía en que, en realidad, nunca llevó el famoso sujetador)

Los corsés apretados y los modernos sujetadores pueden ayudar a resaltar los pechos, pero una vez que se quitan las ropas, se termina el juego y se necesita una solución más drástica. Es entonces cuando entra en escena el cirujano plástico. La introducción de los implantes para hacer que los pechos desnudos se vean firmes y redondos comenzó a despegar en la década de 1960. El primer implante de gel de silicona fue llevado a cabo por cirujanos estéticos en Texas en 1963. La operación se fue generalizando durante las décadas de 1970 y 1980 y antes de la de 1990 este procedimiento alcanzó un gran auge, con más de cien mil mujeres al año sucumbiendo al bisturí por un perfil de busto más prominente. Se calculó entonces que, antes del año 2002, más de un millón de mujeres norteamericanas se habrían realzado los pechos mediante la cirugía. Ésta es una cifra asombrosa para cualquier clase de cirugía estética y revela la necesidad profundamente arraigada que muchas mujeres tienen de lanzar su señal femenina primitiva.

Desgraciadamente, estos pechos realzados quirúrgicamente no parecen nunca (o se sienten) del todo convincentes. En cierto modo son demasiado perfectos y no se mueven tan libre o suavemente como deberían hacerlo, cuando sus propietarias cambian de una posición a otra. A consecuencia de esto, el siglo XXI ha contemplado el comienzo de una inversión de esta tendencia. En 2001, no menos de cuatro mil mujeres norteamericanas se sometieron otra vez a la cirugía para quitarse los implantes de silicona. Esto ha alarmado algunos cirujanos plásticos que se han hecho ricos como creadores de superbustos, pues parece ser un movimiento de gran magnitud, de retorno a los pechos naturales, aunque éstos sean más pequeños que la media.

Se ha manifestado la esperanza de que, en la fase posfeminista, los hombres empiecen a escoger a sus compañeras más por su personalidad que por la forma de sus pechos, pero desgraciadamente no siempre es así. Algunas mujeres admiten con toda franqueza que se están quitando los implantes de pecho simplemente porque ya han cumplido su cometido. Inicialmente, ayudaron a estas mujeres a hacerse con un compañero de estatus elevado pero, una vez esas novias estuvieron cómodamente asentadas en la vida de casadas, ya no necesitaban señales sexuales tan poderosas y por tanto las desecharon.

Algunas mujeres se han resentido, y con bastante razón, por el hecho de haberse visto forzadas a someterse a este tipo de cirugía para complacer a un futuro compañero. Una abogada resumió su inversión quirúrgica sucintamente diciendo que, después de su divorcio, “la primera cosa de que prescindí, aparte de su perro apestoso, fue del maldito pecho… Me sentí como si mi cociente intelectual hubiera subido veinte puntos”.



Continuará??? :roll:
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Mensajepor Sol » 21 Ene 2009 17:54

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Mensajepor Ayla » 21 Ene 2009 18:47

Jesús...esto hay que leerlo con detenimiento, cuanta sapiencia sobre senos!! :lol:

Seguro que rgjimenez estará encantao con semejante homenaje!! :shoc:
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Mensajepor Cutxi3 » 21 Ene 2009 22:20

Jajajajajajaaj Poisonnnnnn

Maestro prometo leerlo, pero hoy vengo muetta matá. :wink: Me lo voy a pasar "teta" leyendolo.
:lol:
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Mensajepor Sol » 21 Ene 2009 23:03

Me pregunto por qué en los últimos post no has puesto emoticones, tengo que mirar esto minuciosamente
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Última edición por Sol el 22 Ene 2009 00:08, editado 1 vez en total.
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Mensajepor Liborio » 21 Ene 2009 23:58

Maestro...esto es más agradable que la historia del pensamiento español.
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Mensajepor Cutxi3 » 22 Ene 2009 15:28

Sol escribió:Me pregunto por qué en los últimos post no has puesto emoticones, tengo que mirar esto minuciosamente
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Sol, buena apreciación... :wink:

Libidinoso, sin lugar a dudas.
:lol:
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Mensajepor maestro_liendre » 22 Ene 2009 19:46

Sol escribió:Me pregunto por qué en los últimos post no has puesto emoticones, tengo que mirar esto minuciosamente


El misterio radica en que los últimos mensajes los escribí a las 16:57 y entro a trabajar a las 17:00 y no me quería parar. Hasta quería intercalar fotitos, pero ... Así espero que todo encaje como un puzzle sideral
Última edición por maestro_liendre el 23 Ene 2009 09:29, editado 1 vez en total.
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Mensajepor Sol » 22 Ene 2009 20:19

:shoc: , haberme dejado que lo descubriera, así no vale :P
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