Origen de los dichos populares

¿Quienes somos, de dónde venimos, dónde vamos? Un poco de Espiritualidad, Filosofía, Religión, Amor, Solidaridad, Misterio
Keko
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Mensajepor Keko » 26 Nov 2010 22:12

La ostia¡¡...sino soy vasco...me mato pues¡¡....

Dicho popular.

De onde viene a onde va?
Fontedei
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Mensajepor Fontedei » 16 Dic 2010 13:49

Adiós, Madrid, que te quedas sin gente

La frase "¡Adiós, Madrid, que te quedas sin gente!" se atribuye a un zapatero remendón, que abandonó Madrid debido a que su negocio allí­ no prosperó; retuvo la frase cierta popularidad, relacionándose con personas que alardeaban de importancia y se creí­an que su ausencia era masivamente lamentada.

Una frase similar se le escuchó a un portugués, bravucón y camorrista, que justo cuando regresaba en barco a su Lisboa natal, observó desde la cubierta un ligero terremoto en la costa. Para diversión de todos los pasajeros, no se le ocurrió sino exclamar, a pleno pulmón y con los brazos abiertos: "- ¡No tiembles, tierra, que no te haré nada!"

*"Las "Historias extra-ordinarias"
Nunca dejaré de sonreír, ni siquiera cuando esté triste, aunque no pueda saber si eres tú quien se pueda enamorar de mi sonrisa.

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Mensajepor Fontedei » 18 Dic 2010 18:51

Son habas contadas.

Expresión con que denota ser una cosa cierta y clara. Las habas fueron durante mucho tiempo el medio de echar suertes y hacer cuentas.

Llamarse andana.

Desdecirse de lo que se dijo o prometió. Andana es derivación de antana, que en germaní­a significa iglesia, y el modismo nació del derecho de asilo que ofrecí­a la iglesia a quienes se refugiaran en ella. De esta forma, se evitaba responder a los requerimientos de la justicia.

Tocarle a uno la negra.

Desde antiguo las suertes se echaban con habas blancas y negras. Las blancas eran las venturosas, y las negras las desventuradas.

Sin faltar una jota.

La jota es la letra más pequeña del alfabeto hebreo, del griego y otros idiomas. De ahí­ que "sin faltar una jota" signifique sin faltar lo más mí­nimo, absolutamente nada.

Irse por los cerros de Úbeda.

Se aplica al que se aparta del asunto que está tratando. La expresión se refiere a los cerros de Úbeda, que discurren por muchas partes y toman diversos nombres según los lugares por donde pasan.

Pagar el pato.

Su origen se remonta a la época de la expulsión de los judí­os, cuando la expresión "pagaréis el pato" se referí­a a la acusación sobre el pacto que ellos manifestaban tener con Dios.

Irse el santo al cielo.

La frase alude el predicador que se olvidó del santo, hablando de otras cosas.

Estar en Babia.

Babia es un territorio de León donde pasaban ciertas temporadas los antiguos reyes de León (Ordoños, Ramiros, Alfonsos, Fernandos) huyendo de las intrigas de la corte. Cuando los leales súbditos los echaban de menos, algunos decí­an "el rey está en Babia", dando a entender que no querí­a saber nada de nada.

Estar sin blanca.

Blanca era una moneda antigua de escaso valor, que valí­a medio maravedí­. Por eso, estar sin blanca es no tener nada.

Ir de capa caí­da.

Parece estar en relación con el modismo francés "chercher chape cheute", del siglo XVII, que significaba "buscar su mala ventura".

Pasar la noche en blanco.

Se decí­a en relación a la costumbre de las antiguas órdenes de caballerí­a, cuyos aspirantes debí­an velar armas durante toda una noche vestidos de una túnica blanca, sí­mbolo de pureza y limpieza.

Estar a la cuarta pregunta.

En los antiguos interrogatorios judiciales solí­a haber un formulario general de preguntas que eran: 1ª. Nombre y edad. 2ª. Patria y profesión. 3ª. Religión y estado. 4ª. Rentas. En esta última los pobres declaraban no poseer bienes ni riquezas, por lo que en posteriores declaraciones ante el juez, cuando éste les preguntaba por sus bienes, ellos se remití­an "a la cuarta pregunta" .

Al buen tuntún.

Variante de su antecesor "ad vultum tuum", que tuvo su origen antiguamente al decir en latí­n macarrónico "a bulto", es decir sin examinar bien las cosas.

Ser un viva la Virgen.

Esta frase tiene un origen marinero. Antiguamente, al formar la marinerí­a para cantar número en las guardias, el último en la formación decí­a ¡Viva la Virgen!, y se aplicó luego este apodo al descuidado, al que siempre llegaba tarde a formar.
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Mensajepor Fontedei » 18 Dic 2010 18:57

Mear fuera del tiesto.

En Castilla, tiesto significa también orinal, por lo que mear fuera de tiesto significa mear fuera del orinal, y figuradamente, salirse de la discusión o decir un despropósito.

Dar el pego. "Engañar".

Proviene del juego de los naipes, y es una trampa que consiste en pegar disimuladamente dos cartas.

Donde Cristo dio las tres voces.

Frase que expresa lugar muy distante y solitario. Se refiere al desierto donde se retiró Jesús y fue tentado por el diablo tres veces. Jesús lo rechazó las tres veces con tres frases que todos conocemos.

Irse de picos pardos.

En su origen significó irse con una mujer de mala vida, porque la ley obligaba a estas mujeres a usar un jubón de picos pardos, para distinguirlas de las mujeres decentes.

Meterse en camisa de once varas.

Esta expresión tiene su origen en la ceremonia que se hací­a en la Edad Media para adoptar a uno como hijo, consistente en que el padre adoptante metí­a al que iba a ser adoptado por la manga, muy holgada, de una camisa, y lo sacaba por el cabezón o cuello, hecho lo cual le daba un beso en la frente. Sucedí­a a veces que salí­an mal estas adopciones, por lo que se aconsejaba al que trataba de ser adoptado que "no se metiera en camisa de once varas".

Luna de miel.

Según un proverbio árabe "la primera luna después del matrimonio es de miel, y las que le siguen, de absinto, o amargas, como el ací­bar". La luna es el periodo de 28 dí­as con que contaban los árabes el tiempo, no por meses.

A buenas horas, mangas verdes.

En tiempos de los cuadrilleros de la Santa Hermandad, éstos vestí­an un uniforme de mangas verdes. Y como casi nunca llegaban a tiempo para capturar a los malhechores, los delitos quedaban impunes.
Ahí­ me las den todas.

Varias interpretaciones coinciden con su origen. Dicen que un alguacil fue en representación del corregidor a poner paz en un altercado, recibiendo cuatro bofetadas. El alguacil volvió al corregidor contándole lo sucedido y diciéndole que esas bofetadas se las habí­an dado a él mismo, por cuanto el alguacil era su representante. A lo que contestó el corregidor "pues ahí­ me las den todas".

Tocarle a uno el mochuelo.

Sobre esta frase se cuenta que un mozo andaluz y un soldado gallego llegaron de noche a una posada y pidieron de cenar. Les advirtieron que no tení­an más que una perdiz y un mochuelo. El andaluz dijo que se los trajeran, que ya se arreglarí­an. Y cuando les sirvieron las dos aves, el andaluz propuso: "Mira, aquí­ no hay más remedio que repartir la cena por igual; o tú te comes el mochuelo y yo la perdiz, o yo me como la perdiz y tú el mochuelo; elige". El gallego exclamó tristemente: "no sé cómo te las arreglas que siempre me ha de tocar a mí­ el de la cabeza gorda".

Hacerse el sueco.

Este sueco viene de la palabra latina soccus, especie de calzado que en el teatro romano llevaban los cómicos, a diferencia de los trágicos. Hacerse el sueco equivale a hacerse el tonto o torpe, el que no entiende lo que se le dice.
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Mensajepor Fontedei » 18 Dic 2010 19:07

Echar con cajas destempladas.

Antiguamente en la milicia, para echar a un soldado que habí­a cometido un delito ruin e infame, se destemplaban las cajas (los tambores) y tocándolas de esta manera se le acompañaba hasta echarle del lugar.

Ni chicha ni limoná.

Chicha es una bebida alcohólica hecha de la fermentación del maí­z en agua azucarada. Ni chicha ni limonada significa no valer para nada, no ser una cosa ni otra.

Poner pies en polvorosa. "Huir".

Significa echar carretera adelante, porque polvorosa en vocabulario de germaní­a designaba el camino lleno de polvo.

Echar pestes.

Proviene de la frase "echar pésetes". Los pésetes eran reniegos o imprecaciones.

De tiros largos.

Antiguamente, sólo el rey y la grandeza podí­an uncir a sus carrozas el tiro de caballos delantero a mayor distancia de los demás; distancia que lo separaba muchas veces de los tiros traseros mediante cuatro o cinco varas de correas o tirantes, lo que se llamaba tiros largos. De ahí­ que se empezó a usar esta expresión cuando se va vestido de gala.

De perillas. "A propósito, muy oportuno".

Esta expresión alude a la perilla o punta saliente del borrén delantero de la montura del caballo, que es muy oportuna para el jinete cuando el caballo hace un extraño, para agarrarse y no caerse.

Calentarse la boca. "Ser descomedido en el hablar".

Proviene del hecho de que a los caballos cuando se les calienta la boca, se desbocan y pierden el control, no obedeciendo al freno.

Buscarle tres pies al gato.

Es un dicho corrompido del verdadero "buscar cinco pies al gato", al que solí­a añadirse "y no tiene sino cuatro", y aún esta coletilla "no, que son cinco con el rabo".

Hacer pinitos.

Se referí­a en un principio a empezar los niños a andar. Hacer "pino" o "pinito" es levantarse y ponerse en pie, aunque vuelva a caerse.

Dorar la pí­ldora.

Las pí­ldoras antiguamente eran unas pelotillas medicinales y purgativas, que los boticarios solí­an dorar para disimular el amargo del ací­bar que llevaban dentro.

Liar los bártulos.

Proviene de la antigua Universidad de Salamanca, en los siglos XVI y XVII. Los estudiantes de Derecho llevaban a la Universidad los comentarios del jurisconsulto Bártulo en apuntes sujetos con una correa, y al terminar la clase, arreglaban o liaban sus bártulos. Significaba, pues, entre ellos abandonar la clase y marcharse.

Agua de cerrajas.

Alude a la poca sustancia que contiene la infusión de la hierba llamada cerraja. Vulgarmente se ha corrompido la expresión, diciendo agua de borrajas.

Me importa un bledo.

Bledo es una planta parecida al berro, desabrido y de poca sustancia, que se come en muchas partes. Por eso, importarle a uno un bledo es importarle poca cosa.

Se le ve el plumero.

Constituye una alusión al penacho de plumas de los milicianos liberales en el siglo XIX. Se usaba entre los conservadores para referirse a los polí­ticos que dejaban ver su tendencia liberal.

Eso es la caraba.

Varias interpretaciones coinciden en su origen. Se referí­an a una atracción engañosa por parte de un grupo de gitanos en el Real de la Feria de Sevilla en el siglo XIX, que llamaban La Karaba. Atraí­an a los visitantes con el anuncio de que se trataba de un animal fabuloso que enseñaba un gitano en uno de los barracones, cobrando por ello. Cuando el público estaba dentro, le enseñaban una mula vieja que ya no serví­a para nada, diciendo que era la mula "q'araba" porque habí­a arado mucho, y ya no podí­a arar. Muchos se lo tomaban a broma y otros se enfadaban por el engaño.

Que te den morcilla.

Alude a que antiguamente en época de hidrofobia, las autoridades ordenaban matar a los perros callejeros dándoles de comer morcilla envenenada. De ahí­ viene su significado "que te maten", "véte y déjame en paz".

Poner a uno en un brete.

Brete es un cepo o prisión de hierro que se pone a los reos en los pies. Por eso significa poner a alguien en aprieto o dificultad.

En un santiamén.

Proviene de la fusión de las dos últimas palabras latinas que se dicen al santiguarse: "In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen"
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Mensajepor Sol » 23 Dic 2010 11:43

Poner de chupa de dómine

En la portada del diario 'La Razón' del 2 de febrero de 1999 podí­a leerse el siguiente titular: "Mónica Lewinsky pone a Clinton de chupa de dómine". El modismo poner de chupa de dómine se emplea cuando alguien habla muy mal de otra persona, con o sin razón, para causarle el mayor daño posible.

La chupa era una prenda de tela que a modo de chaleco cubrí­a el torso, con 4 faldillas de la cintura para abajo y con mangas ajustadas. Los soldados utilizaban la chupa debajo de la casaca. La expresión, que equivale a poner a alguien como un trapo, proviene del hecho de que algunas personas vestí­an unas chupas fabricadas con tejidos de pésima calidad. Entre los usuarios de éstas destacaban los dómines, nombre latino con el que se designaba a los profesores de gramática, que ganaban bastante poco.
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Re: Origen de los dichos populares

Mensajepor Sol » 05 Abr 2011 17:13

¡Pardiez!


El uso de la expresión ¡pardiez!, se remonta a los siglos XVI y XVII, la Edad Dorada de la cultura en España, así­ la podemos encontrar en textos de Quevedo, Cervantes y Lope de Vega (entre muchos otros); y sí­, como dice el sabio DRAE, es una fórmula que corresponde a un juramento en el nombre de Dios…

Pero ¿por qué pardiez y no por Dios? Es fácil de explicar. Aunque en nuestros tiempos las doctrinas religiosas estén en crisis , en dicha época la religión era materia obligatoria, y como todo buen católico, un español sabí­a que tomar el nombre de Dios en vano era pecado (y uno muy grave, el segundo en la lista para irse al infierno); por lo tanto, el hablante popular de los Siglos de Oro optó por crear un eufemismo para jurar en nombre de Dios, así­ no se oí­a tan feo y tal vez hasta te salvabas de la condena eterna.

Por causa de lo anterior, ¡pardiez! era una expresión que se encontraba frecuentemente en boca de hombres bravos que tení­an la valentí­a y la rotundidad para aseverar algo y poner a Dios como testigo, tení­an además de eso, considero, bastante intrepidez para soportar airosos los comentarios de las abuelitas que salieran a regañarlos por tal falta de respeto a Dios nuestro señor.

Por
dnacervera
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Re: Origen de los dichos populares

Mensajepor Sol » 14 Abr 2011 09:19

"Echar un polvo"


El origen de la frase "echar un polvo" data de los felices años 20, unos años mágicos. España no se habí­a metido en la guerra mundial, y tuvo una postguerra muy feliz.

Los españoles conocieron el hedonismo, la buena vida, y por consecuencia se incremento el vicio del tabaco inhalado (el celebre rape). Todos los hombres que se preciaba de elegantes llevaban en su bolsillo un bonito recipiente, en forma de caja, donde habí­a polvo de tabaco (rapé), que se intercambiaba como signo de cortesí­a ¿quieres echar un polvo?. Pero como era de mala educación inhalar ante señoras, los hombres cuando sentí­an el sí­ndrome de abstinencia se salí­an del salón, con la excusa de echar un polvo.

Pero muchas veces la ausencia del salón, no era exactamente para inhalar rapé sino para tener un encuentro con alguna damisela en las habitaciones altas que tení­an todas las casas de "buena familia", y se ausentaba diciendo: voy a echar un polvo, y se perdí­a por las habitaciones, donde se encontraba con su amante para un encuentro sexual.
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Re: Origen de los dichos populares

Mensajepor Sol » 29 Ago 2011 15:15

Ir de "punta en blanco":

Esta expresión, que en la actualidad solemos utilizar para elogiar la elegancia y pulcritud de la vestimenta de alguna persona, tiene su origen en los antiguos usos de la caballerí­a. En ese tiempo, en cambio, el dicho se aplicaba a los caballeros que solí­an llevar todas las armas del arnés desnudas y listas para el combate y como estas eran de acero bruñido, centelleaban al sol con una blancura resplandeciente, es decir, los caballeros iban de punta en blanco. Esta expresión es la misma que da origen a la frase armas blancas, aludiendo a que son cortantes, en contraposición con las llamadas armas negras, que eran las que se utilizaban en la práctica de la esgrima y que no eran cortantes ni punzantes; asimismo, eran también llamadas armas negras las que permanecí­an envainadas. Por analogí­a, con el correr del tiempo, el modismo ir de punta en blanco vino a aplicarse también al acto de vestir suntuariamente -ya sea de uniforme o etiqueta- y con el máximo esmero, tal como lo hacen en la actualidad muchas personas.
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Re: Origen de los dichos populares

Mensajepor Sol » 14 Sep 2011 22:59

Hacer algo a posta.


El significado real de la palabra “posta”, es el de un sistema antiguo de correos. Según este método para repartir las cartas, existí­an en los caminos una serie de estaciones con caballos de repuesto, para que cuando llegara una diligencia urgente, se cambiaran los caballos y se pudiera continuar el viaje al mismo ritmo. De esta manera se acortaba mucho la duración del viaje y el correo llegaba antes.

Sin embargo, al emplear la palabra con la preposición “a” delante: “a posta”, nos referimos a hacer algo adrede, con intención, en alusión a esta forma de transporte rápido, según el cual se tení­an preparados de antemano los cambios de caballerí­as.



http://www.portalsolidario.net
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Re: Origen de los dichos populares

Mensajepor Sol » 06 Oct 2011 10:21

Poner los cuernos

La expresión "poner los cuernos" como acepción de infidelidad tiene su origen en los vikingos. Sus jefes podí­an escoger entre todas las mujeres jóvenes de su territorio a la que estimaran más convenientes para contraer matrimonio o simplemente como amante, si éstas estaban casadas. Cuando el jefe hací­a efectivo este derecho, en la puerta de la joven se colocaba una enorme cornamenta de alce, naciendo la famosa frase: “Te pusieron los cuernos” o “eres un cornudo”.

Taringa.net
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Re: Origen de los dichos populares

Mensajepor Sol » 19 Dic 2011 23:38

Ser el chivo expiatorio:

Este dicho proviene de una práctica ritual
de los antiguos judíos, por la que el Gran Sacerdote, purificado y
vestido de blanco para la celebración del Día de la Expiación
(”purificación de las culpas por medio de un sacrificio”) elegía dos
machos cabríos, echaba a suerte el sacrificio de uno, en nombre del
pueblo de Israel y ponía las manos sobre la cabeza del animal elegido
-llamado el Azazel- al que se le imputaban todos los pecados y
abominaciones del pueblo israelita.

Después de esta ceremonia, el macho sobreviviente era devuelto al
campo por un acólito y abandonado a su suerte, en El Valle de Tofet,
donde la gente lo perseguía entre gritos, insultos y pedradas.

Por extensión, la expresión “ser el chivo expiatorio” adquirió entre
nosotros el valor de hacer caer una culpa colectiva sobre alguien en
particular, aun cuando no siempre éste haya sido el responsable de tal
falta.
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Re: Origen de los dichos populares

Mensajepor Ayla » 19 Jul 2012 13:02

Meter la gamba

El término “gamba” es sinónimo de 'pierna' y en el sentido en el que se utiliza la expresión “meter la gamba” equivale a la locución vulgar “meter la pata”. El término “gamba” está documentado en el argot de los maleantes de los siglos XVI y XVII y, posteriormente, en la obra de Salinas “El delincuente español. El lenguaje”, de 1896. Procede del término italiano gamba ('pierna') que lo toma del latín vulgar “camba” ('pierna, referida a la de la caballería'). Así la expresión meter la gamba es un sinónimo de meter la pata, con el significado de “equivocarse”, “errar” en un asunto.
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Re: Origen de los dichos populares

Mensajepor Sol » 26 Ago 2012 09:10

Tirar la casa por la ventana

La expresión "tirar la casa por la ventana" data de finales del siglo XVIII, cuando en 1763 el rey Carlos III instauró la lotería en España. Quienes resultaban agraciados tiraban por la ventana todos sus muebles y enseres viejos. Con ello, mostraban su alegría por dejar atrás una etapa de pobreza y dar comienzo a una nueva vida llena de lujos y riqueza.
Bajo el reinado de los Borbones, esta tradición se exportó al reino de Nápoles. Así es como en la actualidad, en el sur de Italia, aún se mantiene la costumbre de tirar los muebles antiguos por la ventana. Eso sí, no lo hacen cuando resultan premiados por la lotería, sino en Nochevieja… aunque la finalidad de "tirar la casa por la ventana" es la misma: mostrar su deseo de deshacerse de lo viejo para adquirir cosas nuevas en su lugar.
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Re: Origen de los dichos populares

Mensajepor Sol » 21 Oct 2012 20:52

"Hacer el primo"

La expresión "hacer el primo" es muy popular y en esta acepción como "primo" entendemos a la persona incauta que se deja engañar o explotar fácilmente.

El origen de esta expresión es, sin embargo, muy poco conocido y bastante insólito, y se encuentra en las cartas que durante los sucesos del 2 de mayo de 1808 dirigió el general francés Joaquín Murat al infante don Antonio y a la llamada Junta de Gobierno de España.

Según el protocolo de la Casa Real Española, el rey daba el tratamiento de primo a los Grandes de España cuando se dirigía a ellos en cartas privadas y en documentos oficiales.

Murat quiso seguir este protocolo y se dirigió al idiotizado e incauto príncipe y a la colaboradora Junta iniciando su misiva en los siguientes términos: "Señor primo, señores miembros de la Junta..." A continuación seguían una larga serie de amenazas humillantes, y terminaba su carta despidiéndose: "Mi primo; señores de la Junta; pido a Dios que os tenga en santa y digna gracia".

En aquella situación, la palabra "primo" sonaba a sangrienta burla, y el pueblo así lo entendió, rechazando los torpes manejos del infante don Antonio y de la sumisa Junta, que por puro miedo no se atrevían a contrariar a los franceses. Rápidamente, la expresión "hacer el primo" empezó a utilizarse para designar a aquellos que se dejaban engañar traicionando al pueblo, y llegó a hacerse tan popular que, siglos después y sin que muchos sepamos cómo nació, la seguimos empleando en nuestro lenguaje diario para expresar, con cierta sorna, la sumisión consentida al engaño o a la explotación.



Fuente: lasfrasesparahoy.com
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