SUS TÒTENES Y TABÙES

POLgarci
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SUS TÒTENES Y TABÙES

Mensajepor POLgarci » 26 May 2015 12:04

SUS TÒTENES Y TABÙES



Pablo García Cabrero



Prólogo

La leyenda negra española acusa a su imperio de fanatismo y crueldad a través de la Santa Inquisición, al denunciar enormes atrocidades cometidas por los españoles en la conquista de América.

Por eso no se podría escribir este libro, sin comenzar por explicar lo más destacado de la época en la que también transcurre la vida de nuestro personaje. Donde por causa lógica de la naturaleza cae con pleno conocimiento y deliberado consentimiento en el deseo carnal de la mujer. Sí, esto como veremos más adelante fue lo que le ocurrió a nuestro protagonista, al vivir según la ley de los hombres y de Dios en un deseo grave, como fue el adulterio.

Pues como nos enseña la santa madre Iglesia, es simplemente pecado para sus pastores el desear o simplemente mirar con deseos pecaminosos a una mujer. Ya que el pecado según la Iglesia mismo puede ser interior (selección del deseo solamente) y exterior (selección del deseo seguido por la acción). La persona que por su propia voluntad desea fornicar, comete otro pecado grave ofendiendo seriamente a Dios al escoger interiormente lo que Dios ha prohibido.

Sí, a esta historia hay que añadir sin lugar a dudas la Leyenda Negra. Leyenda, que pese a las múltiples interpretaciones al respecto, sin lugar a dudas es muy difícil corregir aun hoy las posibles falsedades y exageraciones del comportamiento de los conquistadores españoles en América.

Puesto que según dicha leyenda, la mayoría de españoles que viajaron a América eran delincuentes encarcelados en Castilla, de todo tipo:- Ladrones, estafadores, violadores, etc. y para vaciar las cárceles fueron enviados al Nuevo Mundo para librarse de ellos y, de paso les aprovecharon esos maleantes y aventureros sin escrúpulos para colonizar las nuevas tierras conquistadas por la fuerza bruta. Y una de las dudas fue como se adquirió, este caso el tan traído y llevado asunto del supuesto robo masivo de oro y plata con destino a España y el falso empobrecimiento del continente americano por esa acción rapaz.

Sí, la leyenda negra se difundió por todo el mundo, con notable éxito y, desde entonces la imagen de una España ignorante, codiciosa, cruel, fanática e inquisitorial, enemiga del progreso y que no dudo en usar la violencia extrema contra los indígenas. Curiosamente, con el propósito de fustigar algunos excesos de los conquistadores, el origen de la leyenda negra se debe a los propios españoles, en La Brevísima relación de la destrucción de las Indias (1552), del misionero dominico Bartolomé de las Casas, y en los escritos de Antonio Pérez, secretario de Felipe II.
Pero, además, de genocidio que cuenta la leyenda negra, existe otro epígrafe, el de las enfermedades que llevaron los españoles, que terminaran diezmando a los indígenas. Incluso el historiador e hispanista británico Hugh Thomas, autor, entre otros muchos libros, del famoso The Spanish Civil War. Este en varias ocasiones se ha referido al del declive demográfico de la población indígena en el Caribe, como consecuencia del contacto de aquellas gentes con las enfermedades de los europeos. Y especialmente se refiere a la sífilis y la tuberculosis, que causó estragos e incluso más que las matanzas y los combates.

Capítulo I
Eran ya algo más de las nueve de la mañana, cuando el coche que conducía el marido de mi hija atravesaba Talavera de la Reina. Nuestro destino era el monasterio de Santa María de Guadalupe, situado en un lugar de la mancha y con más precisión al sureste de la provincia de Cáceres y enclavada en la comarca de las Villuercas está la Puebla de Guadalupe, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993.

Ya a varios kilómetros antes de llegar a nuestro destino y después de dominar una pendiente de la carretera se divisan ya las torres del monasterio de Guadalupe. Puebla de Guadalupe, cuenta en la actualidad con unos 3.499 habitantes y es justo en la plaza del pueblo donde aparcamos y además, comienzan las escalinatas que nos conduce a la entrada principal.


La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe fue encontrada a finales del siglo XIII o principios del XIV por un pastor llamado Gil Cordero en las cercanías del rió Guadalupe de donde tomó el nombre. Su aparición milagrosa llevó a la construcción de una pequeña ermita que fue puesta bajo la advocación de la Virgen María con el sobrenombre de Guadalupe. Ermita que con el tiempo ha llegado a ser uno de los santuarios más famosos de España.
"El Real Monasterio de Santa María de Guadalupe es gloria de nuestra historia, alzado como un alcázar, rico y señorial, en la serranía extremeña, junto a las Villuercas, sobre la falda sur de las Altamira, en el corazón mismo de la Puebla de Guadalupe, nacida en 1337, en los alrededores del primitivo refugio de la Virgen Morena"
Al parecer su construcción se remonta, al año 1389 cuando llegaron a Guadalupe 32 monjes procedentes de San Bartolomé de Lupiana, cerca de Guadalajara, donde estaba su primer monasterio. Al día siguiente, en presencia de don Juan Serrano, tuvo lugar la toma de posesión de la iglesia de Guadalupe, con todos sus bienes y derechos, y la fundación del monasterio. El 28 de ese mismo mes, los alcaldes, justicias, alguaciles y "otros muchos hombres buenos del concejo" besaron la mano del nuevo prior, Fr. Fernán Yánez, en reconocimiento del poder jurisdiccional de este. El acto de toma de posesión finalizó dos días después cuando la nueva comunidad aceptó el inventario de bienes.
La instauración de la orden jerónima en Guadalupe se debe al parecer a Fernán Yánez de Figueroa y Pedro Fernández Pecha que fueron los que desempeñaron un papel crucial en el nacimiento y primitiva expansión de la Orden. El primero, natural de Cáceres, era hijo de uno de los oficiales de cámara de Alfonso XI. Este se educó en la corte, junto al príncipe heredero, e ingresó muy joven en el estado eclesiástico. Pedro I le concedió una capellanía y una de las canonjías o prebenda y dignidad del canónigo de la catedral de Toledo. Poco después, imbuido de un ideal ascético y regeneracionista, se unió a un grupo de anacoretas que se habían instalado en El Castañar a unas cinco leguas de Toledo.
De forma que Juan I expidió en Sotos Albos, el 15 de Agosto de 1389, una real provisión por la que, apoyado en su derecho de patronato. En ella mandaba que se alzase la iglesia de Guadalupe en monasterio y se entregase al fraile Frenan Yánez de Figueroa y a los frailes designados para formar la primera comunidad de Guadalupe, entregándoles el patrimonio acumulado del santuario y, renunciando al patronato, el señorío de mero y mixto imperio sobre la puebla de Guadalupe.

Por su parte don Pedro Tenorio, a la sazón arzobispo de Toledo y con jurisdicción sobre el territorio del monasterio, otorgó su pleno consentimiento según carta firmada en Alcalá de Henares, el 1 de septiembre de 1389, y autorizó a don Juan Serrano para la entrega del santuario a los jerónimos. El día 20 de septiembre el monarca comunicó su decisión al concejo de Guadalupe. Pero ya posteriormente, el 16 de octubre de 1394, Benedicto XIII, el "papa Luna", confirmó la autorización de construcción del santuario con la bula "His quae pro utilitate"

En cuanto a la atribución de milagros a la Virgen de Guadalupe, es, lógicamente, anterior a la llegada de los jerónimos al santuario. Estos estaban interesados en propagar los "poderes de Nuestra Señora", pero pronto se percataron de la conveniencia de controlar al máximo todo aquello relacionado con los "milagros" de la Virgen de Guadalupe. Porque por un lado, este era un asunto capital en el que debía quedar patente su indispensable función mediadora entre los devotos y María; por otro, resultaba muy peligroso para el prestigio del santuario que fuesen los propios fieles y peregrinos quienes otorgasen a algunos sucesos el calificativo de milagrosos.

Además, los monjes no tardaron en darse cuenta de la utilidad de preservar y potenciar las "especialidades milagrosas" del santuario: - la liberación de cautivos y los salvamentos en el mar. Aquella constituía un tema hacia el que las sociedades peninsulares de los siglos XV y XVI estaban especialmente sensibilizadas. Por tanto, todo lo que se hiciese para redimir prisioneros en territorio de "infieles" tendría una honda repercusión y sería muy apreciado por amplios sectores de la población. Además, la publicidad que hacían del santuario los peregrinos excautivos, quienes solían llevar sus "hierros" al templo guadal-úpense, era extraordinariamente eficaz.

Por su parte, los hombres de la mar, debido a sus contactos con personas de muy diversa procedencia geográfica, también contribuyeron de manera importante a extender el culto a la Virgen de Guadalupe.

Capítulo II

Ya desde la plaza y al contemplar el Monasterio se observa a simple vista una inmensa construcción en la que destacan cinco partes esenciales. Pero si contemplamos el inmenso conjunto, elevándonos sobre la plaza mayor (desde el sur), veremos: el Templo-Basílica con su atrio; a su derecha el edificio del Auditorio; detrás del Templo, el Claustro Mudéjar, y a continuación, más al norte, el Claustro Gótico. La Mayordomía se encuentra junto al Templo en su esquina sudoeste. Ocho impresionantes torres coronan el conjunto de edificios entre las que destacan la de Santa Ana y la de Portería que enmarca la fachada del Templo, la de las Campanas dominan el conjunto.

Una vez en la puerta de la basílica, un hombre todavía joven se nos ofrece como guía a nosotros y a otros visitantes que esperan en la puerta. Para comenzar explicándonos que en la actualidad, ya el santuario no está regentado por los jerónimos. Si no, que los frailes franciscanos llegaron a Guadalupe el 7 de noviembre de 1908. Por real orden de Alfonso XIII y se les hizo entrega del santuario y del monasterio. Iniciándose una nueva época en la larga y fecunda historia del monasterio.

Después los franciscanos en ochenta y cinco años, de paciente y tenaz labor, consiguieron que el monasterio recobrara, no solo su antiguo esplendor, sino que mejoraron el que tenía al abandonarlo los jerónimos. La plena dedicación de la Orden franciscana a la restauración material y artística del santuario, a la promoción de la devoción a la Virgen y a las obras apostólicas y sociales es según nos cuenta cosas probadas y a simple vista.

Fue ya en el interior de la basílica se nos explica, que el recinto del templo ocupa una superficie de 1.170 metros cuadrados, es de estilo gótico-mudéjar. Primero se construyó la iglesia a partir de la ermita primitiva y se le fueron añadiendo varias construcciones después de la batalla del Salado (1340). En el siglo XVIII se introdujeron algunas reformas barrocas de la mano de Manuel de Lara Churri güera, que más tarde hubo que deshacer, en parte, para devolver la primitiva luminosidad al templo, aunque no se pudieron recuperar los frescos originales

Tiene tres naves, prolongándose la central hasta el testero del coro alto. Por las tres naves corre una elegante verja de hierro, obra de los maestros rejeros de la Orden de Santo Domingo, fraile Francisco de Salamanca y Juan de Ávila, de los años 1510-1514. Singular importancia tiene la capilla mayor o presbiterio. En 1618 fue inaugurado el retablo mayor, en madera de borne, de líneas prebarrocas. Fue trazado por Juan Gómez de Mora y ejecutado por el famoso escultor Giraldo de Merlo, que labró las esculturas y altos relieves, ayudándole, en su ornamentación y dorado, el hijo del Greco, Jorge Manuel Theotocopulos y otros artistas.

A ambos lados de la capilla mayor están los sepulcros de la reina María de Aragón, primera esposa de Juan II de Castilla, y de su hijo Enrique IV, hermano y antecesor de Isabel la Católica que, pese a su desastroso reinado, fue destacado protector del real sitio. Los cuerpos momificados de madre e hijo descansan detrás del retablo. Las estatuas orantes de ambos reyes son de Giraldo de Merlo.
El coro fue construido en el siglo XIV y la fantástica sillería, trabajada en madera de nogal por Alejandro Carnicero, en el XVIII. Tiene dos órdenes de sillas: 49 en la parte superior y 45 en la parte baja. Entre el menaje del servicio coral, llama la atención un fastuoso facistol de hierro repujado, del siglo XVI, que fue reconstruido dos siglos más tarde. Además, el coro tiene un grandioso Órgano monumental, construido por la Casa Walcker de Alemania en 1924 y restaurado a fondo en 1993 por la misma casa dentro de las mismas cajas barrocas del siglo XVIII.
El coro cuenta también con un grandioso Órgano monumental, construido por la Casa Walcker de Alemania en 1924 y restaurado a fondo en 1993 por la misma casa dentro de las mismas cajas barrocas del siglo XVIII. También tiene este coro un órgano menor, reconstruido en 1986 por el organero don José Antonio Azpiazu.
El templo, tiene tres naves, prolongándose la central hasta el testero del coro alto. Por las tres naves corre una elegante verja de hierro, obra de los maestros rejeros de la Orden de Santo Domingo, fraile Francisco de Salamanca y Juan de Ávila, de los años 1510-1514. Singular importancia tiene la capilla mayor o presbiterio. En 1618 fue inaugurado el retablo mayor, en madera de borne, de líneas prebarrocas. Fue trazado por Juan Gómez de Mora y ejecutado por el famoso escultor Giraldo de Merlo, que labró las esculturas y altorrelieves, ayudándole, en su ornamentación y dorado, el hijo del Greco, Jorge Manuel Theotocopulos y otros artistas.

A ambos lados de la capilla mayor están los sepulcros de la reina María de Aragón, primera esposa de Juan II de Castilla, y de su hijo Enrique IV, hermano y antecesor de Isabel la Católica que, pese a su desastroso reinado, fue destacado protector del real sitio. Los cuerpos momificados de madre e hijo descansan detrás del retablo. Las estatuas orantes de ambos reyes son de Giraldo de Merlo. Y el sagrario, es una verdadera joya de historia y de arte que ennoblece el centro del altar mayor, fue, hasta su donación al monasterio, un escritorio de Felipe II, hecho en Roma, en 1561, por Juan Giamín.

Después nos hizo salir por una gran puerta a la que él llamó el Lavatorio del claustro mudéjar y galería de los milagros. Que fue construido a finales del Siglo XIV, en el lugar que antes ocupó la plaza de armas o de defensa del santuario, tiene una superficie aproximada de 1.680 metros cuadrados. En el centro del jardín se eleva un airoso templete, de planta cuadrada erigido en 1405 por fraile Juan de Sevilla, monje del monasterio, y en ella se elevan el arte gótico con el árabe.

En la galería baja de este claustro, colgados de sus muros, penden 29 cuadros de traza antigua que pintó fraile Juan de Santa María, monje sacerdote del monasterio, muerto en 1670. La temática de estos cuadros alude a la historia y prodigios de la venerada imagen de la Virgen de Guadalupe. Al final del claustro se encuentra entre otros el sepulcro de fraile Gonzalo de Illescas, obispo de Córdoba que murió en 1460. Es una estatua reciente esculpida en el siglo XV por Egas Cueman.

SE SIGUE

Capítulo III
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Re: SUS TÒTENES Y TABÙES

Mensajepor POLgarci » 02 Jun 2015 18:54

Capítulo III



Mismo que eran ya las doce y media, al ser domingo en la Galería de los Milagros. Se seguían escuchando los cánticos del templo y uno se imaginaba mínimo a una docena de niños todos aviados de la misma manera seguir al pie de la letra los movimientos de las manos del responsable del coro. Así como también los sonidos del órgano monumental.

En mis banales pensamientos por unos instantes deje darle importancia a lo que nos explicaba el guia. Y todo porque al observar los retablos, les aseguro que me eran ridículas y grotescas las barbazas y cortes de pelos de los frailes representados en estos grandes lienzos de la galería. Sobre todo más al intentar situarme en los albores de esos oscuros años de la Edad Media, ya que esto me hacía sentir un nudo en la garganta. Aunque les aseguro que por simplemente por respeto a los demás, por mi parte hice un gran esfuerzo para mantener mi compostura.

En la galería había por lo menos Veinte nueve grades murales que tenían la misma expresión fúnebre como si la muerte se les hubiera tragado. No obstante, al llegar casi al centro de la galería me llamo la atención un impresionante mural donde en su centro y pintada sobre un gran pedestal, el guía no explicaba que la temática de este cuadro aludía a la historia y prodigios de la venerada imagen de la Virgen de Guadalupe.

Pues al parecer, un humilde pastor o vaquero, vecino de Cáceres, que en el siglo XVI fue nominado Gil de Santa María (mucha hidalguía por aquel entonces) y más tarde, en el siglo XVIII, Gil Cordero (muy apropiado para Extremadura), encontró a una de sus vacas muerta. Cuando se disponía a recuperar su piel, y comenzaba a practicarle unas incisiones en forma de cruz con el cuchillo, la vaca resucitó y, en ese preciso instante, se apareció la Virgen María que le hablaba con celestial sonido: -
No temas que soy la Madre de Dios, salvador de linaje humano; toma tu vaca y llévala al hato con las otras, y vete luego para tu "tierra, y dirás a los clérigos lo que has visto y decirles has de mi parte
que te envío yo para allá, y que vengan a este lugar donde estás ahora, y que caven donde estaba tu vaca muerta, debajo de esas piedras; y hallarán ende una imagen mía. Y cuando la sacaren, diles que no la muden ni lleven de este lugar donde ahora está; más que hagan una casilla en la que la pongan. Ca tiempo vendrá en que en este lugar se haga una iglesia y una casa muy notable y pueblo asaz grande.

Tras estas palabras, la Virgen desapareció y el pastor marchó hacia Cáceres para avisar al clero. Cuando llegó a su casa, un hijo acababa de fallecer. Invocó a la Virgen y el hijo resucitó. Este prodigio convenció a los clérigos sobre la verdad de la aparición y todos se dirigieron al lugar del milagroso suceso, excavaron entre las rocas y hallaron la imagen y una serie de documentos que atestiguaban su procedencia.

Sí, allí mismo se construyó la primera ermita y el lugar se convirtió en centro de peregrinación. Y esta fue la versión popular y romántica, la leyenda del origen del santuario, que en los siglos XIV, XV y XVI fueron recogidos por los monjes en diversos códices. Así, con Gil Cordero y su familia, comenzó la historia de Guadalupe, existe, en el enterramiento del vaquero, una lápida funeraria de cerámica del siglo XVIII.

Pues según la confección de los códices de los "milagros" se efectuaba, a grosso modo, de la siguiente manera. El peregrino narraba su "historia" en público. Posteriormente, un religioso se encargaba de examinar el relato y las pruebas aportadas y, en su caso, de redactar el "suceso sobrenatural". En los códices aparecen 857 "milagros" fechados entre 1510 y 1599, la mayor parte de los cuales datan de los primeros cincuenta años de ese periodo.

Después de estas explicaciones, sobre la aparición de la virgen; les aseguro que me vino a la memoria las apariciones de la virgen de Fátima en Portugal o en Francia la virgen de Lourdes. Pero por respeto no quise preguntar al guía. ¿El por qué siempre estas vírgenes se la aparecían a pastores niños o analfabetos adultos?

Para después contestarme a mí mismo que esta leyenda pertenece al periodo de "apariciones a pastores" tan característico de los siglos XI al XV de la iconología mariana española, y que se ha repetido, esporádicamente, durante siglos posteriores hasta nuestros días. Y, por lo tanto, de pura leyenda deberían entenderse los acontecimientos, relacionados con la talla de madera de esta imagen anterior al siglo XIII.

Pero en este caso, sin lugar a dudas con el paso del tiempo fama del monasterio se extendió por toda España y por todo el mundo. Nueve códices de Milagros de Nuestra Señora de Guadalupe, testimonian la devoción universal de las gentes. La presencia, desde el siglo XVI, de los españoles en varios lugares de la Tierra, la importancia de nuestro ejército, de nuestras letras y la fuerte evangelización llevada a cabo ejercieron gran influencia en otros pueblos a los que, entre otros valores se trasmitió la devoción guadal-úpense, en ese tiempo la más extendida y fomentada en España.

El guía siguió adelante, mirando con disimulo a los rezagados; para después señalar diferentes lienzos, me llamo la atención un mural donde estaban representados barios frailes y aunque se destacaba como principal Diego de Ocaña. Entre ellos descubrí uno que tenía el mismo parecido al que años anteriores visitando Méjico y especialmente en la catedral de San Cristóbal de las Casas en el Yucatán. Donde en un retablo de su catedral se veía en primera línea a San Cristóbal de las Casas y este mimo fraile y cuyo nombre desconozco.

Ante mi extrañeza, no tarde cuando me fue posible de preguntarle al guía si me podía dar detalles de dicho fraile. No tardo en acercarse de nuevo a dicho lienzo para después de observarlo detenidamente decirme que él solo sabía que fue uno de los varios frailes que acompañaron en su viaje América a Diego de Ocaña con el fin de recaudar dinero para el monasterio. –Por eso me aconsejo que si sigue interesado visite la biblioteca que allí le pueden dar más explicaciones.

No obstante, luego volvió a contarme qué a su parecer podía llevar razón ya que por lo visto. Antes de aceptar una drástica reducción de sus gastos y/o de introducir cambios profundos en su economía, los jerónimos intentaron compensar la caída de las transferencias de rentas en la Península Ibérica con un aumento de las procedentes del continente americano. Para esto aprovecharon la devoción de numerosos indianos a la Virgen de Guadalupe, fenómeno fácilmente observable por la advocación de bastantes ermitas e iglesias en el "nuevo mundo". Y por eso los monjes intentaron organizar un eficaz sistema de recaudación de limosnas y mandas en los dominios españoles en América.

La verdad es que no se conoce el número y nombres de todos ellos, pero al parecer los más conocidos frailes jerónimos viajaron a Indias: - Entre otro, fueron -Fr. Diego de Losar, hacia 1587; Fr. Diego de Ocaña y Fr. Martín de Posada, en 1599; Fr. Pedro del Puerto, en 1612.

Luego sigue explicándome que si estaba interesado en descubrir la vida de este fraile. De nuevo me dice que viste dicha biblioteca que es extraordinaria ya que este antiguo pabellón de la librería, obra gótica de amplías y esbeltas proporciones, construida en el siglo XV, estaba situada la antigua Librería del monasterio, surtida de libros impresos que, aunque en la época jerónima era • grandemente estimada, nunca alcanzó la suma de diez millares de títulos.

Capítulo IV

No tarde dadas las explicaciones del guía de encontrar pese a ese interminable número de galerías en encontrar esta sorprendente biblioteca. Al penetrar en ella la primera parte de este Corpus ofrece una selección entresacada entre miles de documentos:- Códices y legajos de nuestro archivo histórico, de frecuente consulta, sin que falten las referencias bibliográficas de los catálogos, necesarios para el encuentro de otros fondos de archivo.

La segunda parte del mencionado Corpus presenta los títulos de las publicaciones impresas que tratan de Guadalupe en todas sus manifestaciones:- Historia, arte, vida social, religiosidad popular y presencia en el Nuevo Mundo, presentadas por orden alfabético de autores y, cuando estos faltan, por su título o institución editora o patrocinadora.

La bibliografía guadal-úpense, en su doble vertiente de publicaciones impresas y de fuentes documentales, cuenta actualmente con un número elevadísimo de títulos, autores y lugares de impresión españoles y extranjeros. En lo que atañe a publicaciones figuran en este Corpus todas, por orden alfabético de autores y en lo que toca a fuentes documentales de archivo solamente figurarán una selección. Quedan, por tanto, miles de documentos catalogados entre los fondos del Archivo del Real Monasterio, pero no incorporados en este Corpus.

Después de admirar las enormes y desproporcionadas vitrinas repletas de libros de gran tamaño. Continúe hasta el fondo de la biblioteca, donde detrás de una especie de tribuna se hallaba sentado un fraile que desde abajo me pareció como tantos otros, aunque este por su servicio aparentaba ser más listo que los demás. Y además, se le veía orgulloso de su función como si de toda la historia del monasterio fuera él y solo él el responsable del grandioso esplendor durante siglos de la poderosa Iglesia Católica.

Pero para mí les aseguro que esa antigua y enorme sala me trasportaba de golpe a la Edad Media. Periodo tan oscuro que para los historiadores era mal comprendido, pero no obstante, para la mayor parte de ellos no se libra de las barbaries absolutas de la mayoría de sus prelados. Ya que sin importarles las miserias de la gran mayoría de la población sembraron por toda la Europa y para su mayor gloria soberbias catedrales.

Siglos de transiciones violentas y de incomprensibles contrastes. En esos siglos se mezclaron las gentes sin escrúpulos y sin ningún sentimiento de la gente lo que produjo un terror incontrolado. Sí, periodo en el que dominaban los papas más intransigentes y los monarcas más estúpidos que hasta ahora han existido. Pero para ellos la religión creada según cuentan por Moisés, Jesús y Mahoma con su Dios. Lo que les permitía dominar otras tierras, usando como pretexto su teología, que en realidad no era más que los intereses económicos de unos cuantos para que los hombres se degollasen en los campos de batalla. Sí, esto les permitía la posibilidad de dominar otros pueblos y además, para ser obedecidos crearon sin ningún escrúpulo los Tribunales de la Santa Inquisición donde la brutalidad fue horrible.

Les aseguro que al observar más detenidamente esta enorme biblioteca, me trasladado de golpe a mi niñez donde enfundado en las ropas de monaguillo me inspiraba el mismo ambiente de aquella época. Ya que apenas un niño, mis sentimientos comenzaron instintivamente a dudar de esta absurda creencia impuesta. No obstante, rápido me sustraje de mis pensamientos, para volver a observar ese inmenso bosque de libros bien encuadernados. Donde para llegar recuperar los libros de las estanterías, esbeltas y redondas torrecillas a donde en el interior de ellas se roscaban las escaleras que permitía llegar a lo más alto de las enormes vitrinas.

Ya menos sorprendido por tanta grandeza, termine sustrayéndome de mis reflexiones y aceptar como tantos otros la invención del cielo. Mientras con la misma vestimenta un grupo de estudiantes, se movían con soltura buscando sin duda con los ojos algún determinado manuscrito. Mientras con fría indiferencia del que está habituado al silencio a la vez que se limpiaba la boca con pañuelo de papel seguía con la otra mano pasando hoja de un grueso manuscrito.

Aquel fraile recuerdo, que tenía cara de bonachón y reflejaba el ambiente de paz evangélica de la que están acostumbrados. Ya que son estos los encargados de extender la fe del buen creyente y sobre todo de impresionar al incrédulo obsesionado de la belleza artística. No obstante, bien debían vivir estos frailes franciscanos y todo pese a sus botos de pobreza. Ya sin contar el dinero que les dejábamos los visitantes, fueron o son propietarios de toda la tierra fértil como de sus fértiles huertas que les rodeaban.

Su afectuosa naturalidad les aseguró que me produjo hondo nerviosismo. Dicho fraile no de pasaba los cincuenta años y era sin duda el reflejo de un cerebro inspirado y siempre en ebullición. – ¿Por favor dígame que se le ofrece? – ¡Ya que aquí estoy para lo que pueda servirle!

–Perdone, pero aunque le veo muy atareado con su libro; quisiera de su parte si es posible una información sobre los frailes Jerónimos que fueron enviados a América en el siglo V y el VI.

–Bueno como vera, esta biblioteca esta abarrotada de libros y sobre todo de esa época existen un número impresionante de ellos. – ¡No obstante, cuantas historias despiertan la imaginación de los escritores de entonces y los de ahora! –Sin embargo, últimamente son muchos los que trasforman los personajes a su antojo.

La verdad es que no eran imparciales sus palabras, pero reconozco que dicha persona seguía estando influida por la cultura de la época. Época misteriosa con un poder donde toda idea contraria se convierte en utopía, ya que ellos sobre el cadáver de los mártires edificaron el porvenir religioso. Para eso no dudaron en Ahogar a los que ellos denominan agnósticos en sangre sus ideales.

Sí, su grandeza a costa de la expoliación de las diferentes creencias se edificó el Vaticano, sin duda el palacio más elegante y fastuoso que existe en el mundo. Para esto todos los papas han dedicado inmensas riquezas en embellecer que representa en la tierra al Dios de los desgraciados y los pobres oprimidos. Allí con todo su esplendor los colosos del arte como Rafael y Miguel Ángel, hicieron vivir el esplendor de uno de los inventos más rentables de todos los tiempos.

–Perdón, quisiera que observara esta carta postal que compre en el quiosco de los recuerdos en la galería de arte. –Y si puede quisiera que mediera el nombre del más joven de entre ellos, ya que visitando un pequeño pueblo en la selva de la Lacandona y en un asentamiento indígena conocido por los Chamulas encontré que este fraile era venerado por toda la zona con el único capaz de solucionar sus problemas a través de sus milagros.

Recuerdo qué después de mis explicaciones y observar detenidamente la carta postal. Para después, al mismo tiempo que levantaba los ojos para apreciar seguramente mi persona.-Dijo con voz entre cortada. – La verdad es que no comprendo su interés por dicho personaje y que además, es la primera vez que oigo hablar de él.

Por mi parte después de sus dudosas palabras, volví de nuevo a observarle y todo porque me llamo la atención que este fraile encargado de atender a un buen número de personas con cierta cultura. No fuera capaz de darme una respuesta a mi pregunta, o por lo contrario como yo pensaba había algo que por una razón difícil de explicar por el momento por mí. Era sin lugar a dudas seguía siendo un verdadero tabú para ellos.

Sí, así debía de ser; ya que al observarle de nuevo descubrí que por debajo de la sotana asomaba unas zapatillas de esparto para poder andar sin el menor ruido: -Lo que le debía permitir como al resto de los frailes, deslizarse con el mismo misterio que durante siglos la vida de estos monasterios ha seguido y sigue inalterada.

No obstante, y después de cerrar el grueso libro que debió de estar leyendo se levantó, para con cierto orgullo del origen del cuadro al que yo me refería. Termino por explicarme el significado de él. –Mire señor, como vera el hermano principal que usted ve en la tarjeta, es ni más ni menos que:- Fr. Diego de Losar, hacia 1587; Fr. Diego de Ocaña y Fr. Martín de Posada, en 1599; Fr. Pedro del Puerto, en 1612. –Y a los demás y sobre todo a ese que usted me señala, solo sé que acompaño a Fr. Diego de Ocaña y que era de un pueblo de Talavera de la Reina.

–Como usted vera es la hora de la comida y solo puedo hacer para su curiosidad es dejar el libro escrito por el propio Fr. Diego de Ocaña donde seguramente lo mencionara. –Y además si quiere algún detalle de más diríjase al convento de Santa Catalina, pasó a ser gestionado por los Jerónimos al no querer el clero local hacerse cargo de su gestión y pasando a denominarse San Prudencio. – Y para más detalles le diré junto a él se sitúa el Museo Etnográfico.

Después, sin modificar el tono de sus palabras, me miro de nuevo para decirme que fuera bien intencionado sobre la comunidad si escribiera algo de este fraile que tanto me inquietaba. Ya que estaba convencido que seguramente habría sido un admirable predicador y su único deseo seria salvar las almas.

No tarde en abandonar el lugar, sin saber porque desde el primer momento sentía la necesidad de contar la verdad y sin ningún embuste a la simple realidad. Pero donde comienza la verdad o la simple mitología, dado mucha gente seguía interesado por tantas cosas misteriosas de la Iglesia. Pero sobre todo que hasta ahora ningún solo hombre pudo determinar donde estuvo el cuerpo enterrado de Jesús de Nazareno antes de resucitar.

Después de estas continuas reflexiones y luego de detenerme en el centro de la basílica, termine la visita del convento de Guadalupe. Porque un fraile joven invitaba a la gente abandonar el templo, ya que de un momento a otro las puertas se cerrarían. Esta invitación no lo hacía de la misma manera a todos los visitantes; porque con las beatas que continuaban arrodilladas el tono era distinto.

Pues como se suele decir grande y hermosa es la palabra del señor. Ya que él esta con todas las almas sencillas que se esfuerzan por suntuosidad de nuestro único Dios. Un Dios que si lo basamos en los comienzos del cristianismo primitivo, tan diferente y contrario al catolicismo de hoy día. Tenemos que reconocer que fue un movimiento revolucionario y democrático que reconocía a todos los hombres como iguales.

Sí, fueron ellos los primeros que proclamaron la abolición de la esclavitud y defendieron a los débiles y humildes en contra de los poderosos y los fuertes oponiéndose con el sacrificio de sus vidas a la tiranía de los cesares. Pero luego una vez establecido su nuevo poder volverse farsantes, mentirosos y seguir como los cómicos hablando con un buen número de genuflexiones y desmanes teatrales.







Capítulo V
POLgarci
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Re: SUS TÒTENES Y TABÙES - V-VII

Mensajepor POLgarci » 07 Jun 2015 18:06

Capítulo V


Una vez fuera y después de dejar el interior del templo, donde sus cientos de cirios encendidos solo me inspiraban la muerte. Por eso una vez ya en el exterior, abrí de nuevo los ojos ha ese sol siempre ardiente y risueño que nos ofrece la primaveral naturaleza. Con sus risueños y deslumbrantes colores de esos bellos paisajes de Extremadura.

No obstante, de nuevo y antes de descender las escalinatas. Volví a observar la enorme mole con sus tres puertas rodeadas de una arquitectura grecorromana, para luego al no saber que hacer con el dinero se colocó a Jesús con sus doce apóstoles sentados en una mesa. ¿Pero fue después y al observar de nuevo el resto de la fachada, que me dije del porqué no conservaron la uniformidad de la fachada antigua? Sin embargo, rápidamente comprendí que cuando comenzó allegar el dinero fresco de las colonias americanas y sabían que hacer del dinero se iniciaban obras con un arte decadente.

Pero fue después ya medio aturdido por el gentío, que decidí no tardar en encontrar de nuevo a mi familia que se hallaba esperándome sentada en una cafetería situada justo de frente de la catedral saboreando unas jaras de cerveza. Donde ya antes de sentarme observe como mi compañera al verme mostró en sus ojos la alegría. A la vez que el marido de mi hija en broma me dijo que admiraba mi fe, aunque no creía que hubiera salido también parado de una instancia tan sombría.

Fue después de comer que decidimos visitar este pueblo que surgió alrededor del convento que paulatinamente con el oro de las conquistas de ultramar lo transformaron en catedral. Pero hay que reconocer que fue con sus continuas reformas donde encontraron el sustento un buen número de familias. Así como ahora en la actualidad con su venta ambulante de todo tipo de baratijas y como también en las estrechas callejuelas pequeños comerciantes viven de los recuerdos que cientos de turistas compran.

Eran ya las cinco de la tarde y por tanto la mejor hora para volver a Talavera. Que hermoso es el paisaje en primavera con sus robustos bosques de pinos con grandes claros de regadío; donde también las viñas mimbrean sus extremos que finalizan su roscada cepa. Como además, sus pequeños pueblos con sus enjalbegadas y blancas casas para así apaciguar las altas temperaturas del verano.

Mientras mi imaginación debido a la comodidad del automóvil, continuo evocando la espantosa época que a mí protagonista le debió tocar vivir. Donde los oscuros siglos de la Edad Media se vivía en continuos círculos que marcaban constantemente el infierno. Sin embargo, hay que reconocer que en la historia de arte de construir no encontraremos una época monumentos con sus tótems y pinturas para estudiar como en la Edad Media como es el convento como el de Guadalupe que acabábamos de visitar.

La vuelta en realidad se hizo corta ya que en redado en mis pensamientos y después de casi una hora y media por la recta autovía comencé a percibir la aglomeración y comprendí que atravesábamos la calle central de Talavera, para después ya más tranquilos terminar en el embalse del Alberche.

Al otro día, me levante bien entrada la mañana y en mi paseo cotidiano. No necesite un esfuerzo mental par razonar que después de sus intrigas por conocer la verdadera historia de Fr. Juan Cordero, no podía quedar inactivo. Por eso después permanecí toda la mañana en el salón revisando detenidamente mi memoria que el bibliotecario me había explicado. Decidí con las señas exactas acercarme al convento de Talavera.

Para eso, no dude en volver a leer atentamente a la biografía de Diego de Ocaña, monje jerónimo del Santuario extremeño de Guadalupe. Que ocupa un lugar destacado en las relaciones que dicho monasterio estableció con América y que sin la menor duda fue uno de los cronistas no oficiales de las Indias.

Si, este fue un hombre polifacético, escritor, pintor y misionero que merece ser considerado en el ámbito de la literatura Novo Hispana. Pero después de hacer, en primer lugar, una semblanza de Diego de Ocaña. Me ocuparé de mi misterioso personaje que salio entre otros frailes con el propósito de evangelizar a los nativos.

Capítulo VI


Al parecer Juan Cordero ingreso primero a sus quince años en un convento de los Jerónimos de Talavera, para posteriormente con a sus dieciocho años ser admitido en Guadalupe. Donde según cuentan fue el más joven de los que partieron el 3 de enero de 1599 a las Indias en compañía de Diego de Ocaña y Martín de Posadas con la empresa de difundir la devoción a la virgen de Guadalupe, recoger los donativos que en aquellas tierras se hacían al monasterio extremeño y reglamentar su envío para el futuro.

Pero dadas las circunstancias, si quería descubrir la vida de Juan Cordero; no tenía más remedio que visitar en Talavera dicho convento. Este convento se halla dentro del casco antiguo es punto de referencia, sus muros dan belleza a las calles y callejuelas que la rodean.


Por lo visto, el arzobispo Tenorio lo fundó con el nombre de Santa Catalina. Pasó a manos de los Jerónimos por donación de este mismo arzobispo y ante la negativa del clero tala-verano de habitarlo. Se convirtió en colegio de huérfanos y recibió el nombre de la fundación San Prudencio, en recuerdo del hijo de los fundadores. Se trata de un complejo monacal compuesto por la monumental iglesia, el claustro y la denominada Casa de los Canónigos.

No me fue difícil encontrar dicho convento, pero fue al penetrar y después de dejar los alegres ruidos que delatan la existencia de algo. Para después entrar de nuevo en la soledad de ultra tumba, - si esa monotonía interminable del no ser. De qué horribles sufrimientos e interminables agonías debieron ser testigos a lo largo de tantos siglos estos fríos muros.

La verdad es que fui pronto recibido por un sacerdote, que después de mis preguntas me hizo pasar a su despacho. Un verdadero retiro artístico, con muebles antiguos y la mesa repleta de papeles y libros antiguos. Pero sobre todo de un crucifijo que debería tener casi medio metro de alto.

Si, un verdadero tótem con su Jesucristo crucificado que solo al verle se me puso la carne de gallina. Así como también las paredes estaban cubiertas de antiguos cuadros de los más destacados frailes y todos envueltos en un profundo misterio que invita al recogimiento y a la meditación.

No tarde en volver a preguntarle por Juan Cordero y extrañado el sacerdote me puso un manuscrito sobre la mesa donde según él aparecían los nombres de todos los frailes que vivieron en dicho convento. – ¡Si, mire aquí aparece quien esta usted buscando y que además, fue enterrado aquí! – ¿Pero sepa usted que eso transcurrió halla por el Siglo-XV sin bien recuerdo?

–Efectivamente, y además, le diré que en la biblioteca existen unos cuadernos y un grueso libro donde se habla de él. –Porque sepa usted que él después de sus viajes por esos mundos volvió para vivir aquí sus últimos días y después fue enterrado en un cementerio que se halla muy cerca de aquí.

Fue después de hacerme visitar la Iglesia que nos dirigimos a una no grade biblioteca donde no tardo en entregarme unos manuscritos y un grueso libro. –Mire le permitiré que lo lea detenidamente y que coja las notas que necesite. –Pero cuando haya terminado me avise ya que no se puede dejar salir ningún libro al exterior. –Bueno también le diré que en dicho libro vera el inmenso poder de la Iglesia en la edad media.
Si es verdad lo que decía porque de hecho podemos decir que la iglesia católica tuvo influencia en todos los órdenes de la vida de la edad medieval, y ningún sector de la sociedad se mantuvo ajeno a dichas influencias.

En realidad, todo giraba en terno a la religión:- El arte, la cultura, la música, la filosofía, las ciencias, las fiestas, los nacimientos, las bodas y etc. Sí, Dios era el centro del mundo y de la vida de las personas. Y hay aquel que no obedeciera, pues en 1184 que se reunió en Verona un concilio, convocado y presidido por el papa Lució III a fin de adoptar medidas para combatir la herejía, especialmente la albigense, que trataba de imponerse por la fuerza de las armas. El concilio acordó, entre otros extremos, que se reservara a la Santa sede los juicios de herejía en los conocería por medios de delegados y tribunales propios.

Pues los obispos, instituidos en jueces y representantes del papa, deberían fallar las causas de herejía, imponiendo únicamente penas canónicas, o entregando al reo, en caso de contumacia o reincidencia, al brazo secular. Estos tribunales eclesiásticos se establecieron para inquirir y castigar los delitos contra la fe.

Pero sus orígenes se encuentran en la persecución de las herejías populares del siglo XII, donde en 1231 el papa Gregorio IX la organizó definitivamente, confiando su dirección a los dominicos. Antes de actuar, durante un mes («tiempo de gracia») se efectuaban predicaciones para provocar autodenuncias tras las cuales el arrepentido era perdonado; en caso contrario, se iniciaba el proceso condenándose a los no arrepentidos a diversas penas, hasta la máxima, de muerte en la hoguera.


Lo esencial para los jueces era conseguir la confesión de los acusados, lo que condujo, a mediados del siglo XIII, a la utilización de la tortura. Fuera de España, dejó prácticamente de existir en el siglo XV. Pero por lo contrario en España, fue potenciada por los reyes católicos, constituyéndose en Sevilla (1480). Abolida por las Cortes de Cádiz (1812), fue reestablecida por Fernando VII, antes de su definitiva extinción en 1834. Pero en América en América, la Inquisición fue establecida por Felipe II en 1570, y tuvo tribunales en Méjico, Lima y Cartagena de Indias.

Pero sólo tenía jurisdicción sobre criollos y españoles y no sobre los indios. Por todo esto, nadie era ateo en esta época, entre otras cosas porque el ateísmo es un fenómeno que surge en el Siglo-XIX. Y por tanto en la Edad Media todo el mundo cree en Dios. Y además, fue en la Edad Media que se organiza el sistema feudal.

Este sistema, fue sin lugar a dudas la de una autoridad vertical en el que los de abajo se consideran como vasallos de los de arriba. Este sistema se estructura de la siguiente manera:- reyes, señores feudales (condes, duques, príncipes, etc.) y el pueblo. Esta organización influyó a que la Iglesia que se organizara de la misma manera:- Por arriba está la Jerarquía:- El papa, los cardenales, los arzobispos, los obispos, los abades, los sacerdotes y finalmente el pueblo.
Fue a partir de aquí y sin lugar a dudas que muchos obispados y abadías actuaban como feudos sobre un territorio: -Arrendaban la tierra, cobraban impuestos, manejaban ejércitos, etc. Por eso hubo que esperar a la Baja Edad Media, que fue cuando surgen las primeras ciudades, aparecerán una serie de gente que no eran señores feudales, pero tampoco son campesinos, sino gente trabajadora de las ciudades. Y paradójicamente fueron estos trabajadores organizados en gremios que se les llamo Burguesía.

SE SIGUE Capítulo VII
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Re: SUS TÒTENES Y TABÙES

Mensajepor POLgarci » 10 Jun 2015 13:33

SE SIGUE
Capítulo VII

Una vez ya todos los datos, fue cuando decidí poner en orden la verdadera historia del fraile Juan Cordero. Pues al parecer Juan nació en una finca situada en lo que hoy se conoce por Cazalegas muy cerca del rió Alberche.
De Cazalegas por lo que respecta a su origen que referencia de otros pueblos se hablan de un origen incierto, aunque se suele coincidir en destacar lo antiguo de su fundación. Por lo tanto, no se trata de un pueblo de señorío fundado con posterioridad al avance cristiano de la reconquista, sino que se trata de un pueblo con antecedentes ¿celtas?, romanos, visigodos y árabes anteriores al año de 1086.

Desde 1328 hasta 1369, Talavera y toda la tierra de su jurisdicción, perteneció a señorío regio porque fue entregada como dote a la reina doña María de Portugal (por eso se llamó Talavera de la Reina). En 1369 fue entregada, como merced del rey Enrique II, al arzobispo de Toledo D. Gómez Manrique y sus sucesores; por lo tanto, Cazalegas dependía de la jurisdicción de Talavera de la Reina y del señorío eclesiástico de los primados de Toledo.

No obstante, a lo que respecta a la familia Cordero fue que trabajaban para los condes de Águila fuente. Que al parecer levantaron un palacio, que aún subsiste, y según el libro de don Manuel Foronda y Aguilera “Estancias y viajes del emperador Carlos V”, en él se detuvo y comió el emperador el día 7 de abril de 1525 cuando marchaba camino de Guadalupe. El 21 de febrero del mismo año, procedente de Illescas y camino de Sevilla, volvió a Cazalegas y comió de nuevo en el mismo palacio.

Los padres de Juan, eran a la vez padres de otros cinco hijos; de los cuales tres eran hembras y dos barones. Su madre Mercedes era más bien corpulenta y de una salud incontestable como así su padre que además, de fuerte era alto. Según cuenta su padre era el capataz de la finca del señorío de conde de Águila Fuente y esto les permitía vivir en una parte del palacio reservada a la servidumbre.

Su madre se dedicaba a la limpieza del palacio a la vez que cuidaba de él y del resto de los hermanos. Si, ella siempre se la encontraba barriendo, zurciendo, lavando o pelando patatas y por las tardes con otras mujeres sentadas en los soportales a la vez que charlaban amistosamente zurciendo o tejiendo calcetines. Pero en verano cuando las moscas y los abejorros zumbaban, su madre le llamaba o a él alguna de sus hermanas para que con una rama les ahuyentaran.

Al caer la noche también los hombres sentados junto a la fogata murmuraban, hasta que sentían la llegada de algún guardián del palacio y mismo la llegada de su padre. Para morreando uno tras otro un garro de vino seguir hablando de algo y de nada concreto, hasta que al caer la noche y cuando ya los ojos de los peones dejaban de brillar porque las llamas de la fogata dejaba vencer las sombras; en silencio van abandonado el corro a pares para perderse en la oscuridad.

Después de cenar que casi siempre en invierno eran unas sopas de ajo y verano un gazpacho o un rin-ran como decía su padre. Para luego seguir sentados escuchando la conversación de sus padres y así como las historias la mayor parte de ellos inventadas. Él como el más niño se sentaba al lado su madre y con el rumoreo de sus conversaciones se iba durmiendo hasta que se dejaba caer la cabeza sobre las piernas de ella.

Si, reconoce que ya a sus doce años y pese a que él era un privilegiado al ser su padre capataz, no encontraba explicaciones por tanta miseria y del porqué ese reparto tan inhumano de la riqueza. Pero la verdad es que era una época en que nadie se atrevía dado el poder de la iglesia y de una feudal aristocracia levantar la voz. ¿Para que arriesgase, si todo estaba atado y bien atado?

Qué se le va a hacer, si él como el resto de las familias de la época terminaría en un convento. Donde estas corporaciones mezquinas te lavarían el cerebro con sus tibios sermones inspirados en la caridad cristiana y no de la prohibida justicia social. Si el poder establecido de la Iglesia era tal que si la media en las familias eran la de ocho hijos tres de ellos terminarían sirviendo a la Iglesia, dos al ejército y los otros si es que sobrevivían terminaban como sus padres de gañanes.

Sí, así era dado que por aquel entonces ya dos de sus hermanas habían ingresado en un convento y la otra estaba sirviendo en casa del marques. Él mientras tanto con sus doce años, por las mañanas asistía con otros niños a las clases que les impartía el capellán del palacio y por las tardes con su hermano Evaristo bajaban al río Alberche donde con la habilidad de su hermano llenaban la cesta de peces y ranas para luego las ancas venderlas a los del palacio.

Las tardes de invierno por lo contrario, el capellán les obligaba a largos rosarios, mientras que las mujeres; al calor de la instancia seguir remendando los pantalones, camisas y calcetines de la familia. Sí, así fuero pasando los años, hasta que a sus quince años el capellán que había convencido a sus padres de tener un hijo muy inteligente, les fue convenciendo para que se prepararan por qué su benjamín estaba llamado a servir al señor.

Capítulo VIII
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Re: SUS TÒTENES Y TABÙES

Mensajepor POLgarci » 13 Jun 2015 16:36

SE SIGUE
Capítulo VIII

Juan ingresó en el mes de septiembre En el convento de los Jerónimos de Talavera de la Reina recién cumplido los quince años. Y reconoce que aquello era una presión, llena de celdas con sus barrotes en las ventanas y todo para que pudieran meditar en paz. Por eso lo primero que tuvo que hacer es hablar poco dejar pasar los días mientras se iba a acostumbrando y sobre todo intentar ganarse la confianza de sus superiores.

El silencio allí era total y lo único que se oían eran pasos y rezos, pero reconoce que él poco a poco se fue adaptando. Las celdas eran viejas y pequeñas, donde al caer la noche ya los frailes sin fuerzas para rezar caían agotados en sus duros camastros. Pero él todavía un niño y habituado a corretear con los demás por los patios del palacio, solo ahora le quedaba merodear por la estrecha celda.

Así una noche tras otra se iba habituando al equilibrio de sus penas nocturnas, donde solo le quedaban los recuerdos de aquellas correerías y baños con sus amigos por las riberas del Alberche. Pero la verdad es que no tuvo más remedio que ceder a las exigencias y por tanto reconocía que su situación no era momentánea, si no que serie una dura disciplina que le exigirían más y más cada día.

Sin embargo, reconoce que encerrado en saber cada vez más termino por acabar con sus pesares ya que según el padre prior su capacidad por dominar el latín era asombrosa. Sí, así fueron pasando los años y lo que más recuerda de este convento de Talavera era que en verano dentro de las galerías y los patios era soportable. Pero cuando llegaba el invierno tiritaba en la celda por la noche y por el día también bajo ese traje conocido como sarga destinado para los pobres dones se utilizaba la tela e incluso la seda.

Sin embargo, reconoce que allí se lo explicaban todo, se lo exigían si exigírselo, con esa vehemencia de la mano dura. -Si, padre, se lo prometo y por dios les juro que seguiré al pie de la letra sus funciones y dedicaré todo mi esfuerzo en servir al Altísimo. Es verdad que él nunca se sintió un tonto ni un inútil y por eso estaba dispuesto a los sacrificios por seguir adelante y todo pese a no apoyar sus impuestas creencias de las que él en cierta parte dudaba.

Pero la realidad es que el estaba dispuesto a continuar sus estudios, que era un razonamiento perfecto ya que no tenia otra opción si no quiere exponerse a volver arañar la tierra para poder comer como sus padres y hermanos. Sí, él debía comprender que eran ellos los privilegiados, los que en nombre de ese Dios sacrificado siempre mandaron y todo porque con su Santa Inquisición la autoridad estaba en sus manos.

Si ellos, están disfrazados de lo que no debería ser, ya que si se les quitara sus tótems y tabúes quedarían reducidos agente pobre como los demás. Por eso siguen con su mascara para que por el miedo a la hoguera sigan forzándose a creer en un Dios mezquino que les permite seguir expoliando a los de aquí y los de allá. Para al fin terminar por crear el imperio mejor organizad y el más poderoso de la tierra. ¿Pero como no ser obediente y no acatar las ordenes ya que las resoluciones más altas son decretadas desde la Santa Sede?

Pero él debía de olvidarse de muchas cosas para no entrar en conflicto con él mismo y entrar en ese mundo. Pues además, era demasiado joven para colocar su manera de pensar en el centro de esta regla de jugo. Sí, él debía aceptar esta dudosa leyenda casi perfecta. Mismo si la magnitud de su no voluntario sacrificio le obligaba a esa vida de clausura en sí mismo.

Después de estas largas reflexiones, dice que llevaba bastantes días esperando la ceremonia para que con sus dieciocho años fuera con otros más investidos como hermano de la congregación de los Jerónimos. Y una vez colocado en el altar el padre prior y el obispo de Toledo, avanzo por el centro de un desfiladero ce cirios hacia el altar. Para después, frente al altar y entre cánticos una vez todos ellos tumbados boca abajo el obispo con un libro entre las manos pronuncian sus antiguas palabras. Para luego después de sacudir sobre ellos las gotas del agua vendita dar por terminada la ceremonia.

Fue solo varios meses después de la ceremonia cuando le anunciaron su traslado al santuario de Guadalupe. Y recuerda que era verano y mismo con el ruido de la carreta, no era difícil oír el concierto de las chicharras por el camino. Hacia mucho tiempo que no volvía a ver el campo, por lo que respiro hondamente con el fin de rellenar con ese fuerte olor a pino sus pulmones.

Pese al traqueteo de la carreta y trayecto que se prologó todo el día él estaba contento de su traslado ya que le permitió observar como los pájaros que cruzaban el cielo. No parecían dirigirse a ningún lado preciso como él y todo porque para ellos no existía otro sitio ni otra hora. Sin embargo, él debía vivir en el presente aunque por el momento fuese un limbo sin clave ni significado, si solo una persona que los demás deciden por él.

Cuando el azul cielo perdía su transparencia porque el sol comenzaba a esconderse en el horizonte, fue cuando la carreta se paró en seco delante del convento. Por fin habían llegado al convento de Guadalupe y después de contemplar el paisaje desde las escalinatas. Se fueron aproximando a la puerta del convento a sus ojos y como si lentamente fuese surgiendo del suelo las formas de la fachada del templo con sus altas bóvedas.

Grabado del Monasterio del siglo XVI



Después de cesar su contemplación y como ya estaba agonizando el día los dirigieron rozando una verja para después pasar de bajo de gran arco y después de subir unas escaleras se encontraron en la parte del convento donde se hallaba el comedor. Allí fueron recibidos por el hermano mayor de cofradía que les indico una de las mesas vacías del comedor. –Hermanos-buenos noches nos de Dios, siéntense y les invito a compartir la cena con los demás hermanos.

La cena fue ligera, pero lo que más le disgusto fue que con recelosa curiosidad los demás frailes observaban como él comió con devorante apetito. Sin embargo, reconoce que no tardo en controlar su desanimo cuando observo que el hermano situado de frente a él, con una mano entre severo le corregía como si le hiciera cierta gracia su manera de comer.

No tardo el padre prior, anunciar que se levantaran todos, para después todos en fila y en silencio profundo del claustro dirigirse a una nave donde a derecha e izquierda se continuaban las puertas de las celdas donde no tardaron en designarle una de ellas. Ya una vez en su interior volvió el silencio solo roto por algunas campanadas graves que provenían de la torre. Para luego abandonándose a la fatiga del camino tendido en la dura cama quedar dormido.

Cuando despertó dice que fue por golpes en la puerta, que le asusto de los pies a la cabeza. Era para él la inquietud de esa nueva y fría celda el de sentirse vigilado todo el día. Y aunque hubiera seguido durmiendo más la realidad fue otra ya que las puertas una tras otra fueron abiertas para luego de nuevo en fila dirigirse de nuevo con aquel silencio de los largos pasillos del claustro al comedor.


Capítulo IX

La vida de Juan según cuenta en el convento fue monótona, ya que aunque que tuvo momentos de querer abandonar el convento. Reconoce que él podía ser útil ante este injusto mundo y además, no podía despegarse de sus promesas ante el altar de servir a la Iglesia. -¿Que cosa podía ser ya el más que fraile?

Sí, él podía ser útil, ya que mismo si la vida de los monjes de Guadalupe estaba centrada en la oración y en el trabajo y el culto litúrgico ocupaba la mayor parte del día y varias horas de la noche. La actividad se desarrollaba mediante los diferentes oficios de la casa:- bordaduría, escribanía de códices, cuidados de los enfermos y hospitales, atención a los peregrinos, gobierno de la puebla y explotación de la hacienda que el monasterio tenía en Guadalupe y en otros lugares cercanos que era de gran extensión.
Cuando él llego a Guadalupe reconoce que las nuevas comunidades jerónimas crecieron muy rápidamente en los primeros tiempos. La de Guadalupe estaba integrada por más de 100 religiosos en 1424, por 120 en 1435, por 150 hacia 1467 y por unos 140 en 1495. Este espectacular despegue de la población monástica se debió a las elevadas necesidades de mano de obra generadas por las grandes construcciones - los mismos monjes colaboraron en el acarreo de materiales y llevaron a cabo labores de albañilería - y, sobre todo, por la puesta en funcionamiento de numerosos talleres artesanales.

A él lo destinaron a la biblioteca que regentaba Diego de Ocaña y reconoce que el año que estuvo a sus ordenes en la biblioteca no hizo más que admirar su sabiduría. Pues desde su llegada además, de ocuparse de ordenar los volúmenes de la biblioteca le ayudaba en los servicios administrativos que dirigía también el hermano Diego de Ocaña.

En lo que se refiere al trabajo administrativo, fueron descubriendo al poco tiempo que la penuria iba ganando poco apoco el convento. Por todo esto tuvieron que adaptarse una severa reforma administrativa, que si fue al principio por su carácter escasamente traumático, fue la primera iniciativa que adoptaron los monjes cuando los balances de su economía tendieron a empeorar.

Por eso ellos consideraron que para mejorar la gestión había que disponer de una información más completa y que avanzar en la centralización y coordinación de las decisiones económicas. A fin de alcanzar tales propósitos se reforzó el papel de la mayordomía en la administración de la "casa" y comenzaron a elaborarse de modo sistemático las cuentas anuales de ingresos y gastos "casi" generales.

Pero en primer lugar, la confección de la "Hoja de Ganado", que además, de suponer un hito dentro de la historia de la contabilidad y de las técnicas de análisis económico en España, permitió al monasterio, desde finales del siglo XVI, conocer la evolución del valor añadido bruto y de la rentabilidad de sus distintas cabañas. El empleo en éstas de tal "refinamiento contable" no fue fortuito, sino que respondió a la mayor prioridad otorgada por los jerónimos a sus explotaciones pecuarias a raíz del desplome del producto de las demandas.
La reforma administrativa no podía por sí sola corregir el desequilibrio "presupuestario" de la "casa". Ahora bien, aquella facilitó el análisis de los problemas económicos del monasterio y la posterior adopción de una política de austeridad. Aunque antes de aceptar una drástica reducción de sus gastos tuvieron que introducir cambios profundos en su economía. Y para eso los jerónimos intentaron compensar la caída de las transferencias de rentas en la Península Ibérica con un aumento de las procedentes del continente americano.
Pues aprovechando la devoción de numerosos indianos a la Virgen de Guadalupe, fenómeno fácilmente observable en la toponimia y en la advocación de bastantes ermitas e iglesias en el "nuevo mundo", los monjes intentaron organizar un eficaz sistema de recaudación de limosnas y mandas en los dominios españoles en América. Y para eso se decidió el envió de varios jerónimos para que viajaron a Indias entre ellos a- Fr. Diego de Ocaña y Fr. Martín de Posada, en 1599. Con el propósito de potenciar e institucionalizar la devoción a la Virgen de Guadalupe y las demandas en diversas ciudades.
Para alcanzar tales objetivos fundaron varias cofradías, cuya administración solió ser encomendada a conventos franciscanos. Aunque el monasterio siguió recibiendo distintas transferencias de rentas desde el continente americano hasta bien avanzado el siglo XVIII, constituyó un rotundo fracaso la tentativa de que los fieles del "nuevo mundo" supliesen la menor generosidad hacia el santuario de las Villuercas de los residentes en Castilla y Portugal:- Era utópico que desde Extremadura pudiera controlarse el destino otorgado a las recaudaciones a que daba lugar el culto a la Virgen de Guadalupe en un territorio amplísimo y separado del monasterio por miles de kilómetros y por el océano Atlántico.
Todo esto tiene un tono de biografía, necesaria para saber de ante mano como fue la necesidad de su viaje al nuevo mundo. Pero en el caso de él recuerda que estaba con los codos apoyado en el escritorio cuando fue llamado para formar parte de este nuevo destino. Pero la verdad es que él pese a que desde un principió que sen entero de este viaje por parte de Diego de Ocaña, no deseaba otra cosa que ser elegido.
Aunque reconoce que al encontrarse en plena juventud y como decía el hermano Diego de Ocaña para él era ya también un hombre en plena madurez, lleno de fuerza, ardor juvenil y los suficientes conocimientos para emprender dicha misión. Y además, esas tierras vírgenes por descubrir le fascinaban y para él no cave la menor duda que era lo mejor que podía haberle ocurrido.
Según sigue contando, él volvió después de la entrevista con el padre prior a la biblioteca con aires de una persona nueva e importante. Ya que pensaba que probablemente llegaría a ser un brillante y generoso misionero. Por eso lo primero que hizo fue buscar todos archivos y legajos de papeles que pudieran ilustrarle sobre el nuevo mundo.
Pero al profundizar en la lectura sobre el descubrimiento del nuevo mundo en 1492, y su evangelización. Descubre que es el comienzo del genocidio más cruel de estas poblaciones autóctonas. Pues según numerosos historiadores, al menos seis millones de indios fueron asesinados en los primeros setenta años de la conquista. Pues al parecer la conquista se hizo con toda clase de aventureros sin escrúpulos y sobre todo que se envió a la mayoría de los presos de toda índole con buena salud.
En cuanto a la historia del monasterio de Santa María de Guadalupe con América hay que destacar de forma notable al fraile Diego de Ocaña. Aunque no se trata en realidad de una figura desconocida por completo, bien es cierto que las noticias que se tienen sobre su vida se encuentran dispersas en obras muy variadas y, muchas veces, de difícil consulta y su producción literaria, de la que existen ediciones modernas, todavía no es lo suficientemente conocida como para situarle en el lugar que merece en el panorama de las letras de la América española del siglo XVII.
En las relaciones de viaje al Nuevo Mundo en el siglo XVI, narración y descripción del viaje de Fraile Diego de Ocaña y su - Memoria de las cosas- (1599) Forman parte integral del tejido textual, y cada una de ellas tiene la finalidad de sustentar aspectos diferentes del texto; por un lado, la necesidad del narrador de dar información sobre su tránsito por las tierras que van siendo descubiertas y/o conquistadas.
Y por el otro, las múltiples digresiones con las que se describe el escenario por el que se transita. Los diferentes elementos que conforman el texto de Ocaña hacen evidente que nos encontramos frente a una relación con características muy particulares, en las que el relato de viaje es el soporte para incluir todos los aspectos obligados en la Instrucción y memoria de las relaciones que se han de hacer para la descripción de las Indias
De ahí que resulte necesaria describir la figura de este fraile jerónimo, para adentrarme en la personalidad de nuestro personaje forjado debido a su juventud por Digo de Ocaña. Sí, fue él y San Cristóbal de las Casas del que más tarde hablaremos, que sin ningún lugar a dudas moldearon el pensamiento de Fraile Juan Cordero que en todo momento su forma de pensar y actuar a lo largo de su vida.
Sí, él en todo momento defendió por aquellas lejanas tierras:- Se ha de tener fe en lo mejor del hombre y desconfiar de lo peor de él, pues no puede haber odio de razas, ya que no existen. No obstante, los pensadores canijos, siguen buscando en vano la justicia en la naturaleza, en los cuerpos diversos de formas y de color y además, siguen propagando la oposición y el odio en el ser humano. El hombre es universal y su diferencia esta en los paralelos y sobre todo en su situación solar que hace su pigmentación.
Reconstruir el pasado inmediato; dar cuenta a través de un texto de las aventuras vividas en tierras lejanas; describir ante los ojos asombrados de los contemporáneos la geografía recientemente descubierta y visitada; explicar, a quienes se quedaron, las costumbres ajenas y las prácticas extrañas; dar nombre a lo nunca visto y a lo nunca imaginado son sólo algunos de los múltiples motivos por los que se escriben relatos de viaje.

En ellos podemos encontrar una gran riqueza informativa sobre encuentros y transferencias culturales, ya que los relatos de viaje nos brindan información sobre la figura del narrador y el mundo de vida del que éste procede, así como sobre sus encuentros con culturas que le son ajenas. Pero resultan de especial interés los pasajes en los que el fraile describe el paisaje exuberante, que su recorrido encuentra.


Capítulo X
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Re: SUS TÒTENES Y TABÙES XII

Mensajepor POLgarci » 04 Jul 2015 15:36

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Capítulo X

Como ya cuenta anteriormente, el viaje de Ocaña fue motivado por la crisis económica en la que se encontraba el Monasterio en la segunda mitad del siglo XVI, debida, principalmente, a que las limosnas habían disminuido por la creciente pauperización de España. Situación que al interior del monasterio se veía agravada por el deterioro de la imagen de los «romeros» y la disminución de las peregrinaciones, ya que ambas prácticas habían tenido su apogeo en el período medieval y ya para fines del siglo XVI empezaban a desaparecer, de tal forma que el convento se vio obligado organizar este viaje con cerca de una docena de frailes con el fin de recaudar dinero para fundación.

Partieron el 3 de enero de 1599 a las Indias en compañía entre otro del padre fraile Martín de Posadas, pero debido a la situación económica que atravesaba el convento, ya 1587 lo había hecho que el Fraile. Diego de Losar que salio con el mismo propósito. Pero en lo que se refiere a él ese día tuvo la sensación que iba a ser uno de los más importantes de su vida. Ya que a partir de ahora todo estaría proclamado para sacar el máximo provecho para el mejor desarrollo de la comunidad.

Sin embargo, se alegró de saber que había llegado el momento de lanzarse sobre otro mundo y él era joven y con aspecto lozano. Por eso reconoce que no se sintió a gusto en la carroza debido a que el hermano Tomas por su gordura ocupaba la plaza de dos. Sí, en la primera carroza iban cinco de ellos y en la otra el resto además, de un carromato donde tras portaba todo lo necesario para tan largo viaje.

Salieron muy de mañana, donde una espesa bruma les acompañó toda ella. No obstante, él siguió observando el paisaje y todo por qué el silencio desde que salieron del convento entre ellos era total. Bueno él reconocía que de aquel estado de ánimos de la mayoría de ellos, él personalmente no quería contagiarse. Dado que a veces al recordar el horror que le había prodigado el convento, y además, pensar que no volvería a salir de él; ahora tenía la oportunidad de ser libre de nuevo.

Por la tarde el sol salio con todo su esplendor, por eso ahora siguió observando con mayor interés el camino donde en grades bandadas de mirlos y tordos asustados por las voces del conductor revoloteaban asustados. No tardaron ya caída la tarde en penetrar en las primeras casas de Talavera hasta detenerse en el mismo convento donde el ingreso a sus quince años. Por eso reconoce que al encontrarse de nuevo en ese convento y ya en su celda que volvió a reflexionar sobre su vida y su nuevo viaje lo que le impidió dormir. Y todo porque ese convento en lugar de infundirle confianza sólo sirvió para reavivar el dolor a sus recuerdos.


A la mañana siguiente y antes de partir para Madrid, recuerda que el hermano mayor que siempre observo en él una gran simpatía hacia su persona, le entregó un pequeño libro en blanco pidiéndole que anotara en él todo lo más importante que le sucediera. Diario que después cuando volvió al convento para terminar sus días este hermano se encontró que no pudo entregárselo porque hacia años que había pasado a mejor vida.

Cuando despertó al otro día y en esa salida matinal todo ocurrió en un simple cerrar de ojos. Pero esta vez reconoce que el viaje hacia Madrid, debido que ahora era ya en una diligencia la comodidad hizo cambiar su trayecto. Aunque esto no impidió su mal humor, ya que no olvidara a lo largo de su vida; que a los pocos kilómetros de Talavera la diligencia dejó a su izquierda Cazalegas donde seguía viviendo sus padres y hermanos y que no pudo ver ni volvería a ver más.

En la diligencia, viajaban con también con ellos un matrimonio de edad avanzada, pero aunque la conversación era amena las voces para él parecían llegar de muy lejos. Pues ya sin importarle el paisaje y como si todo fuese ajeno a él. En su corazón sólo seguía afluyendo a borbotones los sentimientos infantiles de su familia. Hasta que ya al oscurecer las palomas alborotaban en torno al monasterio de San Jerónimo el Real, conocido popularmente como «Los Jerónimos».

Llegaron con la luz solar suficiente como para poder observar como suele ocurrir cuando alguien como él por primera vez queda extrañado ante tanto hermoso edificio y sus anchas calles adoquinadas. Sí, reconoce que estaba como aturdido pues en apenas dos días habían ocurrido demasiadas cosas; aunque reconoce que sólo Dios sabe cuantas otras maravillas o sombrías historias le quedaban aún por recorrer.

En su diario Juan dice que en ese momento no llegaba a comprender bien, lo que para él representaba este cambio de su vida. Ya que por el momento para él llegaba a guardar ninguna relación con lo que a otros frailes les pudo a ver sucedido y el poder ahora ver otras cosas que no fueran esos oscuros conventos él resto de su vida le satisfacía. Sí, y además, él se encontraba en plena juventud, lleno de fuerza y el ardor de un águila para seguir volando y porque no estar contento si para él todo comenzaba a partir de ahora.

Distraído en sus pensamientos, no percibió que el hermano Diego Ocaña, junto a otros hermanos por las silenciosas naves llegaron hasta él; para pedirle que les acompañara. Para poco después juntos penetrar en la nave central, donde no se veía más que un grupo de personas alrededor del sacristán y varias mujeres arrodilladas que rezaban en voz alta junto al altar. Ellos por lo contrario se colocaron en los últimos bancos donde comenzaron de rodillas a rezar, hasta que comenzaron las primeras palomas a buscar sus escondrijos y los primeros murciélagos descendían de las bóvedas para después revolotear entre las numerosas columnas del templo.

Al día siguiente, se despertó como siempre por el ruido del algún hermano que corría por los pasillos agitando sus llaveros con el fin de llamarlos al comedor a la vez que las palomas cada vez más numerosas revoloteaban por las naves y patios. Esa mañana de nuevo se reunieron con la presencia del obispo y varios responsables de la cofradía en un salón de la biblioteca donde ultimaron los últimos detalles del viaje.

Dos días todavía tardaron en salir de la capital, mientras tanto él se dedicó a visitar el templo y el parque del buen Retiro. Pero lo que más le llamo la atención fue la cantidad de beatas que entraban en la iglesia y las que según él creía debían de experimentar un estremecimiento de placer. Sí, algo así como una deleitosa dulzura de poder conseguir con su donativo y sus oraciones salvar el alma.

Pero al observar esas beatas lujosamente vestidas, estaba seguro de que sus maridos se mostrarían agradecidos a los sacerdotes. Y todo porque estos les servían de entretenimiento a sus queridas esposas, mientras ellos con mayor libertad podían dedicarse a sus quehaceres y placeres mujeriegos. Pero que importaba si además, los sacerdotes y frailes si sabían que vivían solo por el dinero.









Capítulo XI

Poco antes de salir el sol, las diligencias con dirección a Sevilla abandonaban la capital, aunque ahora ya más entusiasmado se distrae con la novedad del paisaje. Qué no era tan seco, ni mismo los caminos eran los mismos dado que las herraduras de los caballos levantaban chispas de vez en cuando al chocar con las piedras enterradas en la arena del camino. Así como los bordes de los caminos que cubiertos de cardos mezclados de ortigas tan verdes y espesas que hacían que conductor redujera en ocasiones el trote de los caballos.

Pero fue ya después de comer en Taranco y cuando ya el sol comenzaba a perder su brillo sobre el cielo se detuvieron en una venta para cenar y descansar a pocos kilómetros de Tomelloso. Para luego muy de mañana reanudar el viaje por esos caminos mal cuidados y con los contornos indecisos. Para después más tarde de dejar atrás Ciudad Real y terminar comiendo en Puertollano. Pero fue ya tras no más de diez kilómetros de marcha que al vagar su mirada observó que no eran ya campos labrados, sino que los caminos cada vez eran más empinados debido a que se hallaban en pleno corazón de Sierra Morena.
Pero ya aquí recuerda que pudo con curiosidad admirar la verdadera naturaleza, ya que el espectáculo que ofrecía las montañas junto al revolotear de los cuervos y urracas con su receloso movimiento del carruaje y los caballos era sorprendente. Pero fue ya una vez dejado atrás la sierra que volvieron a descansar para comer en El Real Monasterio de San Jerónimo de Valparaíso que se encuentra en Sierra Morena, cerca de Medina Azahara.
Atraído por la novedad del paisaje, entre bosques y montañas, salio con otros hermanos a recorrer las cercanías del convento. Hasta que unas horas después reanudaron la marcha dieron la vuelta, porque el hermano Diego de Ocaña les había citado con el fin de ultimar los detalles de su última etapa hasta Sevilla. Dado que deberíamos salir al día siguiente, puesto que según él las carabelas tendrían su salida exactamente quince días después, pero antes tendrían que preparar de ante mano todo lo necesario para tan largo viajé.

Al llegar a Sevilla y a su puerto la diligencia les dejo en el Arenal donde en primer término y al fondo se halla Triana desde donde se puede apreciar la Torre del Oro. A derecha de la Torre del Oro, el único artificio (grúa) que había para descargar las carabelas. Pero según les contaron existían grandes inconvenientes, dado que el puerto de Sevilla por su sinuoso trazado del Guadalquivir hasta Sevilla. Sus marismas con poca profundidad, no permitía barcos de gran tonelaje y por eso dada la barra de arena de Sánlucar, obligaba a los barcos a maniobrar con sumo cuidado y no demasiado peso si no se quería naufragar en dicha zona. Y por estas razones fue por las que tuvieron que salir del puerto de Cádiz.

Por este inconveniente retardaron el viaje y mientras tanto se hospedaron en el Monasterio de San Jerónimo de Buen avista. Fundado en 1414 por fraile Diego de Sevilla, cuando regresó a su ciudad natal después de haber residido en el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe. Y al parecer, desde el año 1575 fue uno de los conventos donde se imprimieron las bulas de la Santa Cruzada a Indias, una autorización para la conquista de América que se vendía por las calles.

Sevilla tras el descubrimiento de América se convirtió en el centro económico del imperio español al monopolizar el comercio transoceánico -
(Casa de Contratación de Indias); abriéndose una verdadera Edad de Oro de las artes y las letras. Y por eso el con el hermano Diego de Ocaña muy amante de la cultura visitaran todos los lugares culturales y artísticos de la ciudad.

Los más importantes edificios del centro histórico son de esta época:- Catedral (terminada en 1506); Lonja, que posteriormente, Carlos III ordenó su adaptación para albergar el Archivo de Indias, Giralda (campanario y Giraldillo: Que se encontraba en obras, así como el Ayuntamiento y el hospital de las cinco Llagas que este si funcionaba desde el1544. No obstante, para Diego de Ocaña lo más. Importante era determinar la salida hacia Sanlúcar de Barrameda que embarcarían.

Pues al parecer como era de esperar ellos no serían los solos en atravesar el océano, pues según les explicaba la colonización no era fácil y necesitaba mucha gente para acometer dicha empresa. Pues ya en los primeros descubrimientos se dan algunas escasas provisiones a favor a la emigración forzada y fue cuando la Corona se vio obligada a reclutar presidiarios como soldados y colonizadores.

Por eso que ya el propio Colón en su tercer viaje, en vista de los pocos expedicionarios que recluto, propuso que todos los delincuentes condenados a muerte u otras penas severas, podían ser indultados sí, servían como trabajadores en la Isla la española durante un tiempo determinado. De modo que no se trataba de una deportación forzada de reclusos, sino la presentación voluntaria de condenados que quisieran aprovechar la posibilidad de un indulto condicionado.

Pues al parecer ya en los primeros años los monarcas Isabel y Frenando dictaron algunas ordenes para que los jueces consideraran a las Indias como destino a personas condenadas a expatriación, se les desterrara a Santo Domingo para hacerlas trabajar forzadamente, en el laboreo de las plantaciones debido a que los indígenas se dejaban hacer.

En cuanto a las exportaciones españolas hacia América en los primeros tiempos de la colonización están fundamentalmente compuestas por alimentos, aperos de labranza y manufacturas. Entre los alimentos se lleva trigo, legumbres, vino (a partir de 1519 se exportaban vides para plantarlas en América), aceite, vinagre, azúcar y desde Canarias se enviaron obreros especializados para su producción).

Para fomentar la agricultura y la ganadería se mandan aperos en general y semillas, plantones y ganados. Las manufacturas comprenden paños, sedas, ropas, vidrios, cuchillería, herramientas, libros, etc. En cuanto a las importaciones se refiere, hay que destacar algunos productos típicamente americanos como son el tabaco, cacao, chocolate, cochinilla, añil, palo del Brasil, cueros, maderas.

En cuanto al tonelaje de las importaciones es inferior al de las exportaciones, sin embargo esa diferencia queda compensada con creces con el extraordinario valor de la importación de metales preciosos como el oro y la plata. Sin embargo, los metales preciosos, no llegaron a constituir una característica de la colonización española en América, políticamente que rápidamente fue abandonada.

El día Previsto para bajar hasta Cádiz y más preciso Sanlúcar de Barrameda, donde al parecer embarcarían se hizo a las seis de la mañana y según los cálculos de Ocaña llegaríamos al atardecer. Atrás dejaríamos, ese río grande que ya estaba cansado de sostener sobre sus aguas diversas culturas cuando los barcos de América comienzan a herir su curso. “Pero es entonces, cuando el río se hace universal y es también entonces cuando Sevilla comienza a ser un don del río y a cobrar esa grandeza que le lleva en el siglo XVI a ser una de las primeras urbes del mundo".
La localidad de Sanlúcar de Barrameda, estaba ubicado el Monasterio de Nuestra Señora de Barrameda, también conocido como Convento de los Jerónimos; donde pernoctaron hasta su salida a ultramar. Pero fue aquí donde después de continúas reuniones, se decidió que se almacenarán los envíos de las limosnas entre los devotos de la Virgen, y de asegurarse de que esas limosnas llegasen convento de Guadalupe en Extremadura. Su intención, como bien queda establecido en la reunión, de tal manera que no se desviasen, a otras órdenes religiosas. Ocaña es tan explícito en esta resolución que llega a decir sin ningún empacho, que no permitiría que estas limosnas quedaran en manos de otras órdenes religiosas.
Capítulo XII
SE SIGUE
POLgarci
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Re: SUS TÒTENES Y TABÙES

Mensajepor POLgarci » 23 Jul 2015 13:20

SE SIGUE
Capítulo XII
Llego por fin el día señalado para el embarque y aunque los hechos históricos para nosotros parezcan lejanos y faltos de realidad. La verdad es que siguen unidos por ese misterioso engranaje, generador de los continuos movimientos que desde siempre empujan a la humanidad a perpetuarse.
Pues según cuenta Juan, no era un solo barco que él creía que zarparía al mismo tiempo del puerto sino tres. Ya que la conquista del nuevo continente necesitaba repoblarlo y como también combatientes.
Si al parecer, durante la primera mitad del siglo XVI los viajes fueron irregulares; todavía no se había descubierto el potencial económico de las nuevas tierras. Se utilizaba el sistema del "navío suelto" que emprendía la travesía en cualquier fecha y sin protección alguna frente a los piratas y corsarios. Esta libre navegación ocasionó muchas pérdidas de barcos y hombres, ya que éstos, pensando en el beneficio, marchaban en pésimas condiciones y en momentos indebidos.
Por eso, entre 1561 y 1566, dado los ataques corsarios, se promulgan una serie de normas consistentes en la reglamentación del tonelaje de las naves, en la obligatoriedad de armarlas y en la organización de su protección mediante buques de guerra que acompañasen a los mercantes "haciéndoles escolta y guarda... y traiga el tesoro nuestro y de particulares".

De los tres barcos en apariencia iguales les diferenciaba que dos de ellos iban armados con cañones y es donde se trasportaban los avituallamientos para el ejército. Pero ya en el de ellos según el capitán que les informo, eran para ellos y otros tres frailes Dominicos así como también unos treinta presos, aunque según les cuenta no eran peligrosos ya que después de un tiempo recluidos dieron prueba de buena conducta y además, voluntarios para terminar su condena en el nuevo mundo.
Aunque reconoce que no tardo en volver a la realidad al observar que los presos y presas subían la pasarela con dificultad a causa de sus grilletes. Sí, la verdad es que le dio mucha pena ver que entre ellos iban cinco mujeres con apariencia de buenas personas. Pero luego más tarde bajo unas capas de preciosos bordados y arrastrando lujosos vestidos y acompañadas de elegantes caballeros iban otros diez que sin embargo, estas ya eran recibidas con todos los honores por el capitán.
Terminadas las últimas inspecciones en Sanlúcar de Barrameda, las naves desplegaron velas hacia Canarias, en donde se hace aguada, la mayor parte de las veces en La Gomera; donde se aprovechaba la estancia para otras necesidades logísticas. Al parecer la velocidad era determinada por el buque más lento. Para esto de noche encendía a popa un gran farol para servir de guía al resto de los barcos.
Al fin logro serenarse y habituarse por el momento a su nueva situación. Algo así como el que pasa de golpe a una circunstancia a otra sin ninguna preparación prevista. ¡Adiós! - España y su rutinaria vida en esos oscuros conventos de Dios y ahora solo los recuerdos de su familia y sus amigos de juego.
Después como bien sigue escribiendo, cuando a penas el barco despegaba sus velas el estrecho de Gibraltar y apenas ocho horas después. El inmenso Océano con su soledad absoluta, pues ya ni las gaviotas revoloteaban en su entorno. Y ahora solo el murmullo de las olas en su choque continúo con la pro del barco. Sí, ya nada en el horizonte que no fuera agua y agua después de dejar atrás las ciudades, montañas y sus prados.
Después sigue embebido en la monotonía del océano traquido, sin llegar a comprender la grandeza que lo rodeaba. Siguió mirando el mar, donde el horizonte se confundía con el cielo para preguntarse como los capitanes con sus interminables horas de navegación llegaron a realizar tan extraordinarias hazañas. Para luego reconocer que el hombre en su continua evolución terminara por dominar estos extensos océanos como dominaron en su día los mares.
Todas las tardes, recuerda que salía a cubierta y sentado en la pro del barco termino por hacer amistad con un viejo marinero que ya había hecho esta travesía en diversas ocasiones y que termino siendo un amable compañero. Sí, tenía el rostro curtido por el sol y el aire salitroso y hasta ahora ni una enfermedad ni miedo al mar ni sus tormentas. El viejo marinero todas las tarde le contaba alguna anécdota ocurrida lo mismo en el barco como en esas tierras que según él eran de un verdor deslumbrante.
Pero fue ya al tercer día, cuando bien recuerda que al salir el sol y a la derecha, una gran montaña nevada que cerraba el horizonte. Ante su gran sorpresa el viejo marinero le explicó que era el pico del Teide con una altura según él de3.718-metros sobre el nivel del mar y por tanto se aproximaban ya a la isla de Tenerife. Sí, él recuerda que puso los ojos en blanco ante tanta belleza; por lo que el viejo al soltar una continua risa, dejaba al descubierto sus pocos dientes que le quedaban.
Los barcos en el puerto apenas se detuvieron dos días, que sirvieron para avituallarlos con más comida pero sobre todo con una docena de presos y en los barcos militares más pólvora y caballos. Mientras el mar esos días gruñía; a la vez que las gaviotas al olor de la comida revoloteaban sin concierto, a la vez que se quejaban imitando el incesante lloriqueo de niños martirizados.
Pero de este pasaje de la isla, dice que lo que le sorprendió fue esa tierra de lava negruzca que era al parecer es la consecuencia de sus continuas erosiones volcánicas del Teide, que al resbalar por toda la ladera que termina precipitándose en el mar. Además, lo que más le llamo la atención fue que por estas laderas una extensa arbolada, dividida por paredones de negruscas piedras secas permitía por su micro clima que se esparcieran todo tipo de ramajes que con su exuberante belleza se perdía hasta las alturas.
Pero fue ya al día siguiente que la voz recia del capitán sonó desde el pie del mástil para ordenar a la tripulación que desataran las amarras y desplegaran velas. Para horas después observar como nieve que cubría el Teide se iba perdiendo en el horizonte. Pero fue luego lo que más llamo la atención, la llegada a cubierta de tres mujeres que con unos recipientes de agua se pusieron fregar. Para al poco tiempo a parecer una mujer muy joven alta y flaca con un cántaro apoyado en su cadera.
Juan sigue contando que le impresiona tanto su belleza que estuvo toda la noche sin poder conciliar el sueño. Pero al amanecer termino por aborrecerse a sí mismo al recordar su promesa ante el altar para dedicar su vida enteramente a Dios. Y por eso se prometió así mismo, que aquella pasión seria la última tentación de su vida. “Pues para él placer ya no debía de existir” dado que todo sentimiento por lo femenino, él debía combatirlo como a una bandada de cuervos que solo desean darse un festín y por tanto, el no quería por nada de este mundo acabar en el infierno.
No obstante, incapaz de borrar sus pecaminosos pensamientos, dice volvió mentalmente a ella y reconoce que días después no pudo por menos de preguntar a su nuevo amigo marinero del delito que hubiera cometido dicha joven. La verdad es que no sabe por qué lo hizo, aunque creé que fue para justificarse a sí mismo; o en realidad es que sintió lastima de todas ellas. Sin embargo, después de escuchar toda la historia de su desafortunada condena esa noche tampoco pudo reconciliar el sueño.
Sí, volvió a él su silueta joven y hermosa, bien tallada, de un rostro inolvidable y sobre todo unos azules ojos que parecían dibujados. Por eso cuenta que Margarita que era el nombre que le había dado al contar su triste historia quedo al instante grabado en su memoria. Pues según cuenta Ernesto el marinero la más mayor de ellas era la madre de Margarita, condenadas a la misma pena las dos.
Pues para ellas todo empezó, porque su hermano y su padre, después de descubrir el cadáver mutilado de la que iba a ser la esposa de su hijo decidieron acuchillar al marques para el que trabajaban. Ellos por lo visto fueron decapitados en la plaza de Úbeda, para después descuartizados esparcirlos por el suelo con el fin que dichas decapitaciones sirvieran de ejemplo para el resto de la población. Mientras tanto ellas por cómplices fueron las dos condenadas a largos años de prisión.
Sí, eran malos tiempos para los campesinos y todo debida a que el derecho de pernada fue una costumbre extendida en la edad media según la cual el señor tenía derecho a acostarse con la novia antes que su propio esposo cuando había una boda. Esta costumbre probablemente se deriva de costumbres ancestrales, significaba la plena posesión del amo sobre sus siervos y todas sus pertenencias y además, se basaba en la idea de que los poderosos generaban riqueza. No obstante, el siervo podía librarse de este derecho del señor pagando una elevada suma de dinero, como no lo tenían en la practica no podía librarse de tan aberrante derecho de su señor (a menos que la novia fuese muy fea).

Estas leyes confirmarían la existencia de un auténtico Derecho de Pernada, por más que la ley del silencio parece haber corrido un manto de oscurantismo sobre la naturaleza real de este fenómeno. Sin embargo, este ritual sexual de la primera noche, siguió en práctica durante siglos, dado que las mujeres y los vasallos asienten y callan por miedo al señor. Al sentirse impotente frente su enorme poder, caen en un consenso fatalista que admite las prestaciones corporales y actúa, en casos extremos, como una especie de servilismo del buen vasallo que busca quedar bien con su señor prestándose al uso de la hija…

Capítulo XIII

Llevaban ya varias semanas de navegación y el océano parecía interminable ya que más allá del alcance de su vista las interminables onduladas olas el cielo seguía confundiéndose con el agua. Sin embargo, como le contaba el viejo marinero los vientos les eran favorables y por tanto no debía temer pues nuestro capitán era un experto navegante que conocía por sus continuas idas y venidas a la península y por tanto su misión era la de llevarnos a buen puerto.

Sí, me asegura que todo iría bien pese a que los medios de navegación todavía a principios del siglo XV, los navegantes no disponían de medios para orientarse con cierta precisión ya que tan pronto dejaban de ver tierra; que era el sistema habitual de navegación costera. Aparecía en los navegantes el error al océano, ese mar tenebroso como ellos lo denominaban.

Pero ya afínales del siglo, un apreciable caudal de experiencias y técnica ya adquiridos, permite a un buen número de pilotos estimar su rumbo y fijar su posición en un mapa, aun lejos de la costa; así pudo el Atlántico primero y el Pacifico después dejar de ser temerarios. Si fue según cuenta su amigo que con todos estos detalles y con la ayuda de Dios estaba convencido que llegarían a buen puerto.

El viejo marinero miró del pues al sol que sobrepasaba el mástil superior, para esconderse de vez en cuando entre las velas. Y aunque no era aun mediodía, los dos siguieron dialogando; pero esta vez a babor del barco para esquivar los abrasantes rayos del sol. Luego volvió a mirar el sol y reconoció que el viejo tenía razón; ya no picaba y por eso reconoció que los conocimientos del viejo marino a lo largo del viaje le servirían para otras muchas cosas. Mientras en el puesto de mando como muchas veces el capitán conversaba con Diego de Ocaña, posiblemente para recoger información de los pormenores del nuevo mundo.

Y fue al observar las constantes charlas entre los dos que no se podía pasar por alto que el Nuevo Mundo se iba consolidando un culto guadalupano, cada vez más extendido y cada vez más intenso, debido seguramente en gran medida a que las gestas del descubrimiento y la conquista de América se encuentran, en muchos casos, marcadas por la personalidad y las prácticas religiosas de los extremeños, quienes extendieron por el Nuevo Mundo la devoción a la imagen de Guadalupe.

Pues no fueron pocos los conquistadores visitaban el Monasterio antes de emprender su azaroso viaje o al retornar de él. Cristóbal Colón visitó Guadalupe en varias ocasiones, una de ellas en 1486, y lo mismo podemos decir de Hernán Cortés y de los hermanos Pizarro, extremeños que antes de embarcarse a América solían pasar, en condición de peregrinos, a la Basílica guadalupana a rendir su tributo a la Virgen y solicitarle la gracia de encontrar condiciones favorables para el largo trayecto.

No es por eso extraño que el culto a la virgen de Guadalupe haya encontrado en los conquistadores un medio para extenderse en tierras americanas, y de ahí también que los superiores del Convento decidieran enviar, una autorización de Felipe II, a sus recolectores de limosnas, uno de los cuales fue, ni más ni menos, su maestro Diego de Ocaña.

Las primeras semanas de navegación, debido a una serie de novedades los días pasaron rápido. Y todo porque para él esperar la salida a cubierta de Margarita era un deleite para su joven existencia, mismo si la contemplaba desde lejos. Pero aunque apenas fueran unas horas, Margarita cada día que pasaba era otra a sus ojos y todo porque él cada día la veía más bonita. Y por eso le dolía pensar que al llegar a tierra acabaría por perderla, situación que reconoce que le costaría resignarse.

Esta con conclusión la parecía tan inesperada, que llego a temer perder su fe en la empresa que el convento le había designado. Pero él que culpa tenía si para él era una verdadera belleza y además, con esa cara como una virgen. Sí, tenia el rostro moreno, fino y perfecto, con una nariz bien dibujada, los ojos azules y los diente blancos como el marfil. Y por todo eso al no poder dejar de observarla no llegaba bien a comprender que el sacrificio de su vocación sacerdotal que suponía; una vida sin amores, sin placeres y sin afectos.

Así cuenta que fueron pasando los días, con la sala esperanza de poder hablar aunque no fuera más que unos instantes con ella. Hasta que un día debido a una tormenta que en varios días puso en peligro los barcos y por su puesto sus vidas tuvieron que pasar en la bodega reunidos todos ellos y además, fue él el encargado de rezar cada dos por tres el rosario.

Durante todo este tiempo recuerda que él se situó a su lado y aunque ella asustada no abría la boca ni para comer. Sin embargo, ella no dejaba de mirarle con esos ojos y que debido a las circunstancias le embrujaban. Por este motivo, no tuvo coraje de retirarla la mano que al estar todos tan juntos se la estrechaba fuertemente sin ser vista, lo que le obligaba a no poder pasar hoja de su libro de oraciones.

Al principio reconoce que confuso trato de soltarla la mano. Pero Margarita le retuvo con fuerza y ante tal enérgica actitud se dijo que mal hacia si en realidad nadie ni su madre estaban pendiente de ellos. Por eso por el momento recuerda que pese a que ella continúo con un suave tacto pasándole su mano por la suya y pese a sentirse agobiado, a la vez continuo sintiendo una especie de embriaguez amorosa.

Durante los dos días que duro la tormenta, ella continuo sentándose a su lado mirándole y con la sola esperanza que a su lado se encontraba segura. Y reconoce que ya ahora su mirada no le molestaba y sentía cada vez más el deseo de hablarla y de mostrarse gentil con ella. Después ya una vez terminado el peligro de la tormenta, reconoce que le calmo el respirar ya una vez en cubierta el viento fresco que soplaba.

El océano aunque siguió batiendo furioso varios días, para Ernesto que no se separaba de él no resultaba ya ningún peligro y todo porque ahora, el espectáculo aunque seguía siendo impresionante. Pero eso si, ahora las olas aunque ya más tranquilas estas seguían chocando fuertemente contra la armadura del barco, para luego volver otras con más fuerza emergiendo la cubierta con su espuma.

Días después, el viento calmo para dar pasó a un cielo nublado y el mar como cubierto de ceniza y aunque las lluvias ahora eran si fuerza los aguaceros fueron continuos hasta que el cielo una mañana apareció de nuevo más deslumbrante que nunca. Por lo que Ernesto le dijo que debido al cambio de temperatura estaban cada vez más cerca de las aguas templadas que bañaban las incalculables islas del Nuevo Mundo.

Pues los barcos a toda vela se van día a día acercando más de costa y como según le contaba Ernesto los barcos recolarían en la isla Dominica o la Martinica -unas 2.160 millas desde Canarias y después unos veinte o treinta días de navegación partir de allí ya se producía la separación de los buques. Sí, desde aquí unos se dirigen a Cartagena, Nombre de Dios, Portó Velo y otras marchan hacia Veracruz, las Grandes Antillas, Honduras y Yucatán, etc.

Por eso ante la evidencia final del viaje, como la noche anterior y después de sus oraciones volvió de nuevo a recordar a Margarita. Pues era incapaz de olvidar ese apretón de mano y pensar que tal vez no la volvería a verla después del final del viaje. Por eso en su mente solo acudía su esbelta figura y pensó no obstante, que tal vez a lo largo del día la volvería a ver limpiando la cubierta. Y así fue pues según cuenta distraído mirando esas interminables aguas del océano, una voz suave sonó a su espalda.

– ¡Padre Juan!... al oír su nombre en la boca de ella y al mirarla con cierta intensidad recuerda que a ella la momentánea blancura de su rostro enrojeció. – ¿Cómo sabía ella su nombre si apenas habían cruzado palabra? Aunque no tardo en preguntarse que abordo todos terminaban por saber quién era quien. EL no dejo de mirarla y ante su insistente mirada ella bajo la cabeza y en su turbación solo atinaba a jugar con la punta de su delantal como si su profunda mirada por ser él un sacerdote esperara por su parte un reproche.

─ ¡Ay, buen Dios! - ¡Ay, señor!... Nunca creí pecar en tan confusos pensamientos de alegrías ni los dolores de esta tentación carnal. Pero como suprimir este martirio si él no podía ya alejarse de una vida sin posible vuelta atrás. Es verdad que dudo unos instantes antes de alejarse de la moza, pero al ver que su madre intentaba darle conversación. Termino por preguntarla por su destino una vez que desembarcaran en Santo Domingo y cual fue su alegría cuando le confirmaron que estaban destinadas a Veracruz.

Juan siguió mirando a las dos mujeres con la misma simpatía, pero a la vez reconoce que seguía manteniendo la irresistible admiración o más bien atracción por Margarita que hasta la madre termino por mirarlos con una expresión dura. Algo así como bajo esa mirada suya tan penetrante le infundiera miedo a la pobre mujer. Pero él al percatarse de tal bochornosa situación termino por sonreír y asegurarla que en su nueva situación, las ayudaría dentro de sus posibilidades.

¡Tierra! Grito desde lo alto del mástil y todos se dirigieron a cubierta para admirar una isla que el barco deja a la derecha para dirigirse a la española-Dominica o la Martinica. Pero recuerda que al pasar el barco entre las dos islas los barcos tuvieron que luchar, con el ímpetu sordo de las corrientes y tuvieron que sujetarse de los dramáticos y ruidosos golpes de las olas. Para horas después los barcos ya navegan por aguas tranquilas, paradisíacas, limpias que dejaban ver un fondo de extraña vegetación, a la vez que los peces al moverse al unísono produciendo plateados colores en sus continuos movimientos.

Allí estuvieron reunidos tres días todos los Jerónimos y donde se decidió la trayectoria de cada uno. Sobre en lo que se refiere al padre Diego de Ocaña partió el veinte de marzo y, tras una escala en Cartagena y Portó bello, desembarcaron en Panamá el 1 de mayo de ese mismo año. Pasaron una breve estancia en ese lugar para viajar, el 3 de agosto, al puerto de Payta, donde el fraile Martín de Posada, que estaba ya muy enfermo, falleció el 1 de septiembre.

Al parecer Ocaña continuó, solo, viaje a Lima, aunque se detuvo en lugares como Piura, Saña, en el Santuario de la Virgen de Guadalupe de los frailes Agustinos y en Trujillo. En la ciudad de Lima, a la que llega donde el veinte de octubre, se detiene hasta el seis de febrero del año siguiente. Fundó la capilla de la Virgen de Guadalupe que fue levantada en dicha ciudad por Alonso Ramos Cervantes y su mujer. Se sabe que el fraile jerónimo pintó la imagen para esta capilla y que dicha imagen se enriqueció con un número considerable de joyas.

Así embarca en el Callao, el 6 de febrero de 1600, con dirección a Chile, región que recorrería por tierra hasta el estrecho de Magallanes. Llegó muy enfermo a Lima, donde se detuvo hasta agosto del año 1604. En la navidad de ese mismo año embarcó para México. Donde volvió a encontrarlo pero desde entonces solo sabe que desde ese momento por otros que murió en Nueva España, cuando contaba con cuarenta años de edad, y que las noticias llegaron sobre la misma al Monasterio el 17 de noviembre de 1608.

Difícil es reconstruir la verdad de los viajes de Diego de Ocaña. Ya que dar veracidad a través de un texto de las aventuras vividas en tierras lejanas y describir la maravilla de la geografía descubierta y visitada es difícil de explicar. Ya que quienes descubrieron, las costumbres ajenas y las prácticas extrañas y dar nombre a lo nunca visto y a lo nunca imaginado.

Sin embargo en los escritos dejados por Ocaña, sus múltiples los detalles que él cuenta y en ellos podemos encontrar una gran riqueza informativa sobre encuentros y transferencias culturales, ya que los relatos de viaje nos brindan información sobre la figura del narrador y el mundo de vida del que éste procede, así como sobre sus encuentros con culturas que le son ajenas.

El encuentro con el otro suele estar, en Ocaña, marcado por el asombro y la extrañeza, sobre todo cuando se trata de la descripción de los naturales, a los que rara vez suele presentar como civilizados; el viajero se detiene con mayor cuidado en aquellos cuyas costumbres le resultan exóticas o salvajes. Luego comenzamos dentro de cuatro días a hallar algunos ranchos de indios, y pocos indios por los campos, desnudos como sus madres los parieron.

SE SIGUE Y GRACIAS

Capítulo XIV
POLgarci
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Re: SUS TÒTENES Y TABÙES - XIV-XVII

Mensajepor POLgarci » 04 Ago 2015 14:35

Capítulo XIV

Como ya estaba previsto a él junto al hermano Anastasio le designaron al sur de Méjico, para después una vez llegar a Veracruz él iría hacia el Yucatán y Anastasio quedaría en Veracruz. Como era de esperar en el mismo barco viajaron entre otros Margarita y su madre algo que por instante le reconfortaba. Ese día recuerda que amaneció nublado algo que según le contaron era habitual en las zonas tropicales don las fuertes lluvias convertían el paisaje en un verdadero paraíso.

Desde la cubierta y ya una vez izadas las velas, se observaba como las lluvias cubrían la isla de un manto gris donde apenas se remarcaban los contornos de las montañas más próximas. En el llano lo que si se apreciaba como lloraba el verde intenso follaje empapando a su vez la tierra ya húmeda de las últimas lluvias.
Pero fue la intensa lluvia que duro toda la mañana que les impidió seguir observando los contornos de la isla y por eso tuvieron precipitadamente bajar a la bodega. Mientras que el capitán y el maestre se refugiaban bajo un pequeño castillo de proa, donde quizás solo se acomodaban pertrechos navales. En el resto de la superficie de popa se hallaba el total de la cubierta que era donde los viajeros y la tripulación pasaban la mayor parte del tiempo, pero ahora no les quedabas otra debido a la intensa lluvia que refugiarse en las bodegas.

Así llegaron a Puerto Rico el 24 de marzo y, tras una corta escala continuaron rumbo a Veracruz. Mientras tanto seguía echando de menos a Margarita ya que esta no se la veía en cubierta, como si bien ella o su madre quisieran evitar su encuentro. Pero bien recuerda que sus presentimientos eran infundados ya que no tardo en volver a observar su sonrisa inocente de su juventud, incapaz de meditar en los peligros que comporta la vida en sí.

Por eso la madre por su experiencia, al ver que su hija era objeto de cortejo por su parte, intentaba por todos medios que estos encuentros fortuitos no se produjeran. Pues para ella pese a que nada pudiera tener de extraordinario el galante con cualquier mozo con él dada su juventud y fraile, esos paseos cotidianos con su hija se trasformaban en una auténtica aberración. Además, a la pobre mujer se la veía sufrir en silencio el despecho de no poderles explicar su preocupación por lo que ya había sufrido la familia.

Después de cruzar el golfo de Méjico el barco a toda vela se acerca al enclave conocido por entonces por Veracruz un enclave original, conocido como la franja de arenales frente al islote San Juan de Ulùa. Porque la ciudad de Veracruz antes es conocida como la antigua Villarrica y por tanto el puerto de Veracruz fue condicionado en el 1600 donde ya fue posible atracar barcos y seguir usando de fondeadero y protección a San Juan de Ulùa.

Veracruz ha sido uno de los puertos más importantes del país y de Latinoamérica, pues de aquí salían los barcos cargados de oro hacia España, estas riquezas que salían desde el puerto despertaron la ambición de los piratas, motivo por el cual fue atacado en innumerables ocasiones por piratas, como en 1568 cuando los corsarios atacaron e incendiaron la ciudad. Pero hay que destacar que según le explicaron el virrey en esos momentos era Gaspar de Zúñiga y Acevedo, fue una figura destacada en la ampliación y embellecimiento de la ciudad.

Pero el primero que se estableció fue el explorador español Hernán Cortés que a su llegada Méjico en 1519 fundó la ciudad aquí. A la que llamó Villa Rica de la Vera Cruz, en referencia al oro de la zona y dedicada a la "Vera Cruz", porque él aterrizó en el día santo cristiano del viernes Santo , el día de la crucifixión. Pero en realidad fue Estrada el que después ocupo la plaza como gobernador interino de Méjico cuando Hernán Cortes volvió a España. Pero este y el capitán Alvarado a la llegada del nuevo gobernador Nuño de Guzmán, que les encarcelo. No obstante, Estrada se quedó luego en Méjico, donde falleció al cabo de unos años. Pero en realidad fue durante su Gobierno interino que se fundó formalmente la ciudad de la Veracruz sobre la antigua Villarrica.

A su llegada al puerto, recuerda que la tarde era serena y el mar tenía un intenso color azul transparente. Pero ahora cuando ya había puesto los pies en el puerto, reconoce que tenia que olvidar todo lo ocurrido en la trayectoria ya que desde debería entrarse en el presente y olvidar el pasado. Ya que podría haber un simple juego de sus sueños lo que le habían empujado hacia Margarita. O tal vez no fuera un simple sueño sino un verdadero amor, porque era la primera vez en su vida que había sentido en su alma tan intensa admiración por una persona y reconoce que ahora debía olvidarla y huir- huir y cuanto antes mejor y cuanto más lejos aun mejor.

-¿Para que seguir atormentándose? Si dentro unos días como estaba previsto él partiría hacia la península del Yucatán y con más precisión para incorporarse a la iglesia de Villa de San Cristóbal y en 1536 Ciudad Real. Mientras que él hermanó Anastasio con más experiencia y dadas peculiaridades quedaría en Veracruz como administrador. Ya que era de este enclave que salían los barcos cargados de oro hacia España.

Como también escribe que una vez en las calles de la ciudad lo primero que les llamo la atención el color y sobre todo la estatura de los nativos. Que al parecer eran según les explicaron de etnia Otomí grupo étnico que representaba el quinto mayor indígena en Méjico, Otomí se encuentran dispersos en todo el centro de México, pero especialmente en Michoacán a Veracruz. Pero fueron Los frailes franciscanos los primeros que levantaron un gran convento, el de Corpus Christi y en una de sus puertas laterales llamada porciúncula se lee que fue construido por igual por los pueblos locales nahuas y otomíes ahora cristianizados y sometidos por igual a la corona española.

Sí, así era la vida de la humanidad, pero al final todo era como un rompecabezas; ya que creemos avanzar por qué tratamos mismo por la fuerza de imponer nuestros tótems y tabúes a los demás simplemente por el control del poder económico. Cuando al final todo es mentira imponiéndose la realidad de la muerte por encima de todo. No cabe la menor duda que cuando visito las primeras pirámides de estas etnias tan sorprendentes como maravillosas no tuvo por menos que reflexionar. Ante tantas e innumerables generaciones de hombres para construirlas, para luego pensar que cuyo polvo y almas estarían enterrados quien sabe dónde.

Es verdad que a través de los siglos nacen nuevos pueblos, crecen nuevas civilizaciones con primeras chozas que luego se convierten en castillos. Sí, como estas nuevas civilizaciones precolombinas, para después sobre venir catástrofes e innumerables guerras tribales, para que ahora la llegada de nuevos poderes no pensara más que dominarlos por la fuerza con el único fin de acabar con sus tótems y sus innumerables riquezas.

Después de estas reflexiones ante la nueva situación es cuando recuerda que comenzó a sentir los mismos pensamientos que cuando vio por primera vez a Margarita. Solo que ahora en vez de seguir despreciándose por sus continuos reproches carnales. Se dijo que su conciencia en vez de seguir como antes ahora comenzaba a desfilar en sentido práctico y sin confusión ni reproche alguno. Pues no cabe la menor duda que eran antiguos perjuicios, ya que si en su situación seguir amando a Margarita era una obra de locos. Pero como olvidarla, si cada día que pasaba él reconocía que continuaba amándola pese a sus reproches y que por mucho que lo intentara será inútil revelarse contra los principios de la naturaleza.

Comenzaba a caer la tarde cuando abandono estas meditaciones, pero sobre todo cuan vio pasar en hilera el grupo de presos y entre ellos a Margarita y su madre y recuerda su atrevida sonrisa que quedo grabada en su memoria toda su vida. Pero él seguiría su destino, él solo podía seguir también su camino aunque fuese con la pereza de un mendicante: -Adiós, Margarita retrató que quedara grabado para siempre, así como sus hermosos ojos penetrantes y azules.

Él con el hermano Anastasio y otros dos frailes franciscanos se dirigieron al convento o la ermita de la Santa Vera Cruz. Este convento data del 1542, que coincide con la primera evangelización de la Nueva España, iniciada por franciscanos dominicos y agustinos tiene durante los primeros cincuenta años una rapidísima expansión.
Pero es a partir de la llegada a Méjico de nuevos jesuitas en 1572 que se produce en el momento más oportuno. Pues si lugar a dudas, la Compañía de Jesús, apenas nacida en la Iglesia, presta en la Nueva España una ayuda de gran valor en colegios y centros educativos para su evangelización. Por lo que a las misiones se refiere, ya a partir de 1591 los jesuitas iniciaron en la periferia de Méjico, al oeste y al norte sobre todo, en condiciones durísimas con frecuencia, unas misiones que llegaron a ser famosas en la historia del Nuevo Mundo. Pues a partir de 1577 ya no fue necesario solicitar religiosos de España. Entonces llegaron a tener 46 conventos y 212 agustinos; número que se duplicó al final de la centuria con un total de 76 conventos.
En este triste convento paso más tiempo de lo esperado, pero reconoce que esta espera y la inmovilidad le serenaron. Sobre todo porque que pasaba la mayor parte de su tiempo intentando distraerse con la lectura. Aunque reconoce a la vez que más de una vez sintió impulsos de levantarse y correr en busca de Margarita. Pero por otro lado, en él afluía a la vez esa conformidad burlara de su falta de coraje, pero que hacer si él era demasiado joven y falto de experiencia para acometer tal locura.
Sin embargo, reconoce que era difícil dominarse ante esas continuas frustraciones ya que en sus turbios sueños, siempre encontraba el rostro de ella. Sí, él seguía en su soñar despierto sintiendo una placentera satisfacción ya con los ojos cerrados como abiertos seguía viendo el rostro de Margarita con esa adorante sonrisa.
Sonrisa que a la vez parecía implorar misericordia con esos ojos lagrima-tes, que al mirarle parecían pedirle que no la abandonara. Sí, era una lucha continua el intentar no escucharse, pero en definitiva lo que al final conseguía era que se le nublase la vista o que la vela ya no diera la suficiente luz para poderse concentrar en su lectura.
El resto del tiempo, se reunían con el hermano mayor que les daba explicaciones sobre los sucesos más importantes acaecidos. Pues según él, los españoles cuando se instalaron en el “Nuevo Mundo”, anhelaban siempre encontrar ciudades con tesoros enormes y, cuando Hernán Cortés conquistó la península del Yucatán, lo primero que hizo fue traer de España materiales de construcción naval, que desembarcados en Veracruz, servían para construir todo tipo de embarcaciones con el fin de explorar las costas desconocidas. Estos navegantes creyeron descubrir en el Yucatán una gran isla, cuando en realidad no era más que una península.
En cuanto a las etnias que dominaron el Yucatán, como sigue explicando sin duda la más importante; fue la de los “Mayas” que crearon una de las civilizaciones más avanzadas y poderosas del ámbito Mesoamericana. No obstante, las crisis del periodo Clásico comparten la emigración desde Méjico con elementos “Toltecas” que dominaba la parte baja del Yucatán creando la liga “Mayapan” que es donde se encuentran. Lo que más les sorprende es el gran parecido entre estas gentes y pues destaca en ellos su gruesa cabeza y pequeña estatura.
Estos indígenas siguen adorando y respetando sus costumbres como si el tiempo no contara. Al parecer su extinción no es debida más que al avance de la llamada “civilización”, y para estas etnias que sobreviven en la selva su único instinto o subconsciente se basa en la madre naturaleza; pues su semejanza a la vida de cualquier animal, es idéntica. Lo que demuestra que la conciencia humana, posee la misma naturaleza física que la conciencia animal en general. Pues mismo si poseemos una inteligencia y nos creemos humanos, el hombre con relación al reino animal no ha cambiado ni el ritmo de sus pasos, ni el de los latidos de su corazón y en el fondo ni tan siquiera la duración de su existencia.
Todas estas explicaciones a él una y otra vez le volvían a sumergir en el la envolvente realidad de lo difícil que seria la evangelización para la que había sido designado. Pero el se sentía preparado para ello y todo porque era normal y por tanto debería cuanto antes adaptarse a esa penosa vida con sus sombras e inconsciencias. Pero también con posibles intervalos de luz y de esperanza en su propósito.
Aunque reconoce que todas estas explicaciones al llegar la noche él seguía sin poder olvidarla y todas las noches antes recuerda que de nuevo antes de atravesar la inconciencia de los sueños, continuaba viendo ese rostro triste e implorante. Sí, él seguía sintiendo la necesidad de sus labios para luego estremecerse esperando de un contacto sedoso y tímido semejante al roce de su cuerpo. Pero es a partir de aquí y dadas las imposibles circunstancias, que al observar los lienzos que representan el paraíso terrenal, no llegaba a comprender el porqué ante una dicha tan hermosa; como es el amarse dos seres creados para la procreación fueran expulsados del cielo sin más.

Capítulo XV

Después de escuchar con atención todos los detalles y recoger los apuntes del hermano Anastasio al día siguiente tomo el camino hacia el puerto donde le esperaba una galera que unos quince militares con sus respectivos caballos y carretas. Como también otros tantos civiles estaban destinados a la colonización de Villa de Ciudad Real y sus áreas adyacentes.

A la caída de la tarde levo el ancla la galera, mientras él apoyado en la borda, vio empequeñecer y se hundía en el horizonte la ciudad de Veracruz. La galera todo el tiempo fue bordeando la costa y según le contaron su destino era Progreso. Para después de desherbar seguir camino hasta Mérida, donde al parecer tardarían más de una semana en llegar.

Al ir cayendo la noche, se ve en el horizonte que el océano toma un color azul plomizo al esconderse en el continente. Mientras la barca se dirige derecha a la parte más céntrica del puerto improvisado que lleva el nombre de Progreso. Al desembarcar en el muelle, donde él se limita a preguntar por la posición a uno de los marineros de la tripulación y al contemplar el mapa comprueba que se encuentran a unos veinte kilómetros de Mérida
Al desembarcar en Progreso, apenas encuentran gente ya que según cuentan la formación de núcleos humanos arrancan a partir de 1595. Donde don Joaquín Sánchez Blas, se reunió en Atotonilco (San Cristóbal y San Pedro de los Baños, lugar de agua caliente) y es entonces cuando se llevan a la práctica dicha repoblación. Pero ya con las ordenanzas para la formación de congregaciones de indios ya que de esa manera se les podía castellanizar y evangelizar dicho territorio.

Apenas desembarcado todo lo necesario para continuar el viaje ahora ya por tierra. Los soldados abrieron la marcha con todos sus enseres para ganar cuanto antes la ciudad de Mérida. Esta ciudad fue bautizada con ese nombre por la Mérida de España, lugar de procedencia de algunos de los conquistadores, precisamente porque las edificaciones halladas en la ciudad maya abandonada les hicieron recordar las ruinas romanas de Emérita Augusta, actual Mérida, en Extremadura, España. Las piedras cortadas y labradas de la ciudad maya fueron utilizadas por los europeos para construir los edificios de la nueva ciudad.

Al parecer Mérida fue fundada el 6 de enero de 1542 por el español Francisco de Montejo y León "el Mozo" y cien familias españolas. Esta ciudad fue construida sobre las ruinas de la población maya Ichkaansihó, que en maya significa Cinco cerros, también conocida como T'Hó, ya abandonada a la llegada de los españoles, en el siglo XVI y que ya estaba deshabitada cuando los europeos conquistaron la península de Yucatán.
En Mérida, todas sus calles rectilíneas nos conducen a la plaza y lo primero que se aprecia es su inmensa Catedral aun apenas terminada se comenzó a construir en 1560. Pero lo más hermoso de dicha plaza a la vez es que posee un jardín donde se encuentra toda la flora del Yucatán.
Una vez establecido en Convento Grande de San Francisco. Le explican que fue construido sobre una pirámide maya de la ciudad de T´ho, donde allí fue sepultado Diego de Landa. Por lo que él no tarda en preguntar por dicho fraile, pero sobre todo cómo habían sido colonizadas estas lejanas tierras. Y al parecer fue el 11 de octubre de 1573 que desembarca en Campeche el obispo fraile Diego de Landa. Donde a su llegada a Mérida ve que muchos frailes no conocen la lengua maya, por lo que tras un notable enojo, restablece las clases de la lengua indígena para todos los misioneros.
Allí permaneció tres meses, donde le prepararon junto otros frailes en la culturización de la lengua y costumbres de los indígenas del Yucatán y especialmente de los Mayas que era la etnia más extendida y que se ubicaba geográficamente en el territorio del sur de Méjico, Guatemala y otras zonas de América Central. Y con una rica historia de unos 3.000 años. Los antiguos mayas fueron una de las culturas mesoamericanas precolombinas más desarrollada de todo el continente.

Durante esta época de la cultura maya, los centros del poder religioso, comercial y burocrático crecieron para convertirse en increíbles ciudades como la preclásica - El Mirador, la mayor del clásico Tikal y las post clásicas Chichén Itzá y Uxmal. Debido a sus muchas semejanzas, así como a sus diferencias estilísticas, los restos de la arquitectura maya son una clave importante para entender la evolución de su antigua civilización.
En cuanto a la religión que influencio la vida de los mayas fue la agricultura que marcaron para siempre sus ritos, ya que estaban presentes en todas las ceremonias públicas, en el arte y la cultura. Sus tótems fueron como en las religiones monoteístas muy variados. Ya que los mayas adoraban a varios dioses y cada uno con sus tabúes diferentes convirtiéndose así en una religión muy parecida a la que redesarrollaron las civilizaciones Griega y la Romana. Pero su principal dios sin lugar a dudas fue Hunab Kú: - Nombre significa « Un solo Dios creador». Si este era el principal dios de los mayas, creador del mundo y de la humanidad a partir del maíz. O sea, que Hunab cu para ellos es el padre y el señor de todos los dioses.
Ellos también tenían sus bailes, cantos, dramatizaciones, rezos. Así como en sus tabúes el ayuno y la abstinencia sexual y para eso usaban una especie de hongos alucinógenos, bebidas fermentadas, tabaco silvestre, comidas especiales. Como ala vez ofrendas de animales, plantas, flores, estatuas, incienso, ornamentos (plumas, conchas), turquesa, obsidiana, jade, cobre y oro, entre otros. Como también los mayas tuvieron un calendario para diversos festejos y ceremonias.
El período preclásico también llamado Período Agrícola, debió de comenzar en al año 1000 antes de Jesucristo. Durante este periodo se desarrolla el idioma maya, el pueblo maya adquiere experiencia y algunas grandes ciudades aparecen. El trabajo de la tierra dio prioridad al cultivo del maíz, el fríjol y la calabaza, en tanto la caza, la pesca y la recolección quedaron como actividades complementarias; por eso a este periodo se le conoce también como agrícola. En él se va desarrollando una religión sencilla con la creencia en una vida ultra terrenal y el culto a los muertos.

Después de un estudio de esta etnia comprendió que la religión como ocurría con la suya llenaba la existencia de estas gentes, hasta el punto de sacrificarse en todo momento por ella. Pero de poco les sirvió porque la represión y los asesinatos según los historiadores que hubo millones de asesinato por todo el continente americano y que dio pie a la leyenda negra. Sí, la leyenda de la España colonial y que él mismo pudo vivir fue sin lugar a dudas, inquisitorial, ignorante, fanática, incapaz de figurar entre los pueblos cultos, dispuesta siempre a las represiones más violentas y por tanto enemiga del progreso y de las innovaciones...
Sí, él sigue contando que una vez trascurrido el tiempo que hermano mayor había creído que ya estaban preparados para valérselas por si solos. Determinaron que junto a otros dos frailes se dirigieran a Valladolid con el fin de ganar una caravana que saldría acompañada de una docena de militares para poder llegar a Villa de San Cristóbal y en 1536 Ciudad Real.
En el viaje hasta Valladolid que duro tres días, recuerda que lo hicieron con un carromato y también cuatro militares mandados por un sargento con el que hizo gran amistad. Sí, Antonio era un militar que llevaba más de veinte años por la zona y por tanto conoció al detalle los pormenores de todo lo sucedido en esa parte del mundo.
La amistad surgió entre los dos sin darse verdaderamente cuenta como nació esa verdadera confianza. Y bien recuerda que fueron varios los encuentros y en ellos termino por revelarle todos sus misteriosos pensamientos. Sí, por él supo que la compostura de los colonizadores incluidos los representantes de la iglesia no fue a excepción de algunas personas correcta.
Sin embargo, estos indígenas a excepción de algunas escaramuzas eran gentes pacifica. Lo único es que para invasores compuesta su mayoría por aventureros sin escrúpulos que solo adoraban al Dios oro, en ningún momento los determinaron como ser humanos sino como simples animales. Y lo mas duro par los colonizadores fue que no consiguieron nunca hacerlos esclavos para el trabajo y por eso al final decidieron traer negros de África.
Sí, estos indígenas como él pudo comprobar siguen adorando y respetando sus costumbres como si el tiempo no contara y su extinción no fue debido más que al avance de la llamada “civilización.” Si la selva fue su único instinto para subsistir; pues desde tiempos primitivos ellos en su hábitat como cualquier otro animal se encontraba tan feliz.

Juan sigue escribiendo para contar que en su conversación con Antonio, reconoce que este fue más explicito con él los indecisos consejos que padre prior; al alertarlos del peligro que representaban los nativos, bien sea por sus enfermedades y especialmente de la selva. Y escribe que arrastrado por el entusiasmo de sus ilusiones de conocer este nuevo mundo, terminaba por olvidar por algunos instantes la esbelta figura de Margarita.
Valladolid se encuentra al norte de la península de Yucatán, a 100 Km. de la costa del Golfo de Méjico y más al norte que al este del mar Caribe. Como también esta se encuentra a 38 Km. al este de Chichén Itzá, 151 kilómetros al sureste de Mérida. Esta ciudad fue fundada por Francisco de Montejo, pero el Sobrino, fue el que fundó la villa de Valladolid (Yucatán) en 1543. Y allí pernoctaron en una especie de cuartel donde se hallaba ya el resto de la expedición que se dirigiría hasta Oaxaca, pero que ellos se quedarían en Villa de San Cristóbal y en 1536 se denominó Ciudad Real como era previsto.
Tras dos días de preparación, la expedían ya estaba lista y en ella se añadieron otros veinticinco militares y cerca de veinte civiles que llevaban la misión de colonizar una parte del territorio que existe entre Tuxtla y Oaxaca. Para esta expedición el gobernador había nombrado a un capitán conocido como Francisco con cara de pocos amigos. Pues según Antonio su pasado estaba marcado por continuos enfrentamientos con los nativos y además tenía fama de bruto y sanguinario.
Sí, cuenta Antonio que él como muchos otros hicieron con los indios crueldades inauditas cortando narices, brazos y piernas, y a las mujeres los pechos y las echaban en lagunas hondas con calabazas atadas a los pies; daban estocadas a los niños porque no andaban tanto como las madres, y si los llevaban en colleras y enfermaban, o no andaban tanto como los otros, les cortaban las cabezas por no pararse a soltarlos. Como a la vez trajeron gran número de mujeres y hombres cautivos para su servicio con semejantes tratamientos.
Pero menos mal que la condición de los indios se convirtió en motivo de confrontación política e ideológica. Las órdenes religiosas, particularmente los dominicos, se convirtieron en defensores de la población aborigen. En 1542, en lo que podemos considerar un triunfo de fraile Bartolomé de las Casas, se decretan las leyes nuevas o de Barcelona, para limitar el poder de los encomenderos. Las órdenes ganan a partir de entonces mayor influencia en la población indígena.

Capítulo XVI

Una mañana donde ya a primeras horas caldeaba el sol, emprendieron el camino hacia la ciudad de Palenque. Donde a lo largo del día y con un caminar corto debido a los mal trazados caminos. Cuenta que encontraron grupos de indígenas que marchan por los lados del camino semidesnudos sin mirar nunca hacia atrás y con su machete en la mano iba cortando las ramas que le estorbaban. Ya que intentaban evitar siempre que podían los caminos que los españoles usaban. Estas excéntricas costumbres las veremos a lo largo de nuestro viaje y todo porque la conquista de estas etnias fue tan castigada que algunas de ellas se encuentran ya delimitadas a seguir el continuo desplazamiento para poder subsistir.


Dada la situación del paisaje, el viaje se presentaba penoso. Ya que el territorio chiapaneco presenta una morfología muy compleja, que contrasta las extensas zonas montañosas de la sierra madre de Chiapas con la depresión central y las tierras bajas del Nororiente del estado. Por este motivo, en muchas ocasiones la marcha se hacía cada vez más difícil dada la gran diversidad climática y biológica. Y esto hacia que sin comprender en cualquier momento se producen inesperados cambios atmosféricos.
Sí, es curioso cómo estos se desarrollan con tanta rapidez ya que apenas en muchas ocasiones tuvieron tiempo para resguardarse. Pues las trombas de agua eran tan abrumadoras y compactas que parecía como si el cielo azul celeste fuese hecho de una laguna que se derrumbase de golpe. Para poco después, la lluvia aunque seguía cayendo pero ya con una dulce insistencia que les permitía volver a continuar el camino.
Estas continuas lluvias eran las causantes sin lugar a dudas que los árboles se desarrollaban con una exuberancia fantástica y lo que más lo más chocante era ver a los nativos con sus dorsos desnudos trepar con una agilidad sorprendente a la vez que los miraban con una timidez casi infantil.
Pero fue después de un día de pausa, debido a la intensa lluvia, que pudieron a la mañana siguiente y con un sol radiante, continuar el camino. Donde ya en un claro del valle quedo asombrado al divisar un lago conocido por lago azul. Pero fue al contemplar más detenidamente el conjunto de la laguna, que quedo maravillado al observar como en el fondo del lago con la caída de estos árboles gigantescos el tiempo y sus aguas bien oxigenadas transforman sus troncos en color blanco nacarado. Allí para dar descanso a los caballos y mulas descansaron dos días, dado que a los alrededores del lago los pastos eran abundantes.
Fue después de dejar esta extraordinaria belleza de la naturaleza que al llegar a la loma del valle surgió la selva, siendo tan densa su vegetación que las mulas y caballos encontraban grandes dificultades para avanzar y al jalearlos nuestro murmullo hizo que numerosos pájaros de plumas multicolores rebotaran en los árboles.
Esta selva se extiende hacia el sur del Yucatán y en una zona llamada (Becachea) se alarga extensamente la selva tropical. Pero lo más curioso es que la mayor parte de estos árboles, cuando llegan la época seca pierden sus hojas una vez al año. Esta densa vegetación se sienta en suelos con buen drenaje haciendo que los árboles alcancen los treinta a cuarenta metros, con un volumen enorme, siendo el más conocido el Zapote y la Huaya. Ante esta espesa maleza se vieron obligados a echar pie a tierra, para poder pasar este gigantesco jardín y sin perder el río marcharon a contracorriente para poder avanzar.
Pese a la dificultad esa misma tarde llegaron a Santo Domingo de Palenque, donde pudieron dormir ya en colchones confortables en convento que hacia las veces de guarnición. En Santo Domingo en esa época apenas contaba con un puñado de españoles, y además, poco después fue abandonada. La primera visita de un europeo a Palenque fue la de fraile Pedro Lorenzo de la Nada en 1567. En aquel entonces la región era conocida por el pueblo Chol como Otolum, o ‘Tierra de Casas Fuertes’; por lo cual De la Nada lo tradujo como "Palenque" (palabra proveniente del catalán palenc) que significa ‘fortificación’ (entre otras cosas)
Al salir de Palenque tuvieron que coger el camino que serpenteando se dirige a San Cristóbal. Pues al parecer ese era el único que existía para llegar a la ciudad y por tanto la dureza del camino y su continua subida hizo que los caballos comenzaran a resoplar y babear. Ya que esta empinada y continua subida del terreno sobre el nivel del mar hace que cambie el clima fuera cada vez más denso y sofocante. Pero pese a su dureza ya al atardecer cuando ganaron el plano y cuenta que como nunca le había sucedido percibe en los oídos esa sensación de dolor que surge al sobrepasar los más de 2.000 metros de altura.
San Cristóbal de Alvarado, que luego el 7 de julio de 1536, se convirtió en Ciudad Real de Chiapas. Se encuentra en un fértil valle rodeado por montañas y es el hogar de varios grupos indígenas que descienden de los mayas. Dos de los más grandes son los Tzotziles y los Tzeltales que habitan en los pueblos de los altiplanos que rodean a hoy San Cristóbal. Al parecer la ciudad fue fundada el 31 de mayo de 1528 por el capitán general y Gobernador teniente Diego de Mazariegos después de haber vencido el Zoque y Chiapas hizo la capital de la provincia de Chiapas.
Ella fue una de las primeras ciudades de la Nueva España. En 1543, el hermano y sacerdote dominico Bartolomé de las Casas se convirtió en el primer obispo de Chiapas, y tomaron Ciudad Real como obispo. Pero ya a su llegada el censo del pueblo contaba ya con 40 españoles, 245 indígenas y 45 negros. Hay que hacer notar que por la poca mano de obra indígena (que decayó por las enfermedades traídas por los españoles) fue necesario traer esclavos (aunque también se instalaron negros y mulatos libres) del continente africano.
En cuanto a su geografía, los principales ríos del municipio son el Río Amarillo río San Felipe, los ríos Chamulas Peje de Oro y Ojo de Agua y a su vegetación, los bosques alrededor se componen principalmente de pinos. Lo que daba a esta región unas peculiaridades idóneas para la agricultura. En cuanto a él mientras su amigo y demás militares se instalaron en sus acuartelamientos se instalo en el convento de Santo Domingo.


Capítulo XVII
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POLgarci
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Re: SUS TÒTENES Y TABÙES -XVII-XX

Mensajepor POLgarci » 04 Ago 2015 14:38

Capítulo XVII

Apenas unos días de su llegada visito la catedral y le hablaron tanto del Fraile Bartolomé de Casas que ya no podía pensar en este personaje sin un sentimiento de simpatía y curiosidad. Curiosidad que le habían infundido los relatos escuchados por Antonio y los demás frailes dominicanos. Sí, guerrero de la iglesia, santo que había hecho desde el primer momento la defensa de los indígenas como su máxima prioridad. Por eso busco con gran interés en los archivos de la catedral, donde se expresaba con soldadesca valentía ante los que en todo momento par sus ansias de riqueza defendían que los nativos eran simples bestias.
Desde un primer momento lo admiro como un precursor de la dignidad humana, recordándole en todo momento su maestro Diego de Ocaña. Sí, Bartolomé de las Casas, hasta su muerte en 1566, seguido de una maduración 81 años, Las Casas es identificado como un mediador clave de todos aquellos que, en la India, tratando de cambiar el estado de la india y detener el exterminio.
Sí, no se puede pasar por alto los ataques que sufrió como consecuencia de la Leyenda Negro y, su influencia en la creación de nuevas leyes que no le impidieron llevar una lucha casi sagrada, que como el dijo fue dictada por Dios. Por eso pese a ser uno de los hombres más controvertidos de su tiempo, para él si la menor duda fue el ejemplo que le llevo seguir en su misión pastoral el resto de su vida. Bartolomé, siempre fue comprensivo, no tardando en comenzar a bautizar a los niños y promete el amor eterno de Dios a todos aquellos indios.


Sí, Bartolomé de las Casas, cuando se estableció en estas tierras no dudo en enfrentarse a la propia Roma para defender estos pacíficos indios que permanecían fieles a sus tierras labradas por sus antepasados y que ellos querían ofrecer a sus descendientes. Estos indios bravíos no se dejaron esclavizar a pesar de la muerte de no menos de seis millones de ellos. Bartolomé de las Casas en su defensa, consiguió suavizar la leyenda negra de la España colonial en América, con su enfrentamiento con Roma que llego hasta su famosa (controversia de Valladolid). Donde gran parte de La iglesia no reconocía al “indio como ser humano” y sí como animal.
Al parecer Bartolomé de las Casas y sus acompañantes llagaron a San Cristóbal en 1545. Cuando apenas los tres Montejos, padre, hijo y sobrino, acababan de conquistar el Yucatán en 1543 después de doce años de combate. Pero en lo que se refiere a de la Casas fue en todo momento el de informar a los Padres Jerónimos y al resto de las comunidades que se preocupasen de la salud e integridad de los indios.- Ay, la vida que difícil se presentaba en esta parte del mundo todavía tan salvaje… Y cómo cambiaba a los hombres hasta cometer por el dinero tantas atrocidades.
No obstante, ahora su entusiasmo era únicamente el servir a Dios y esa era la sola ilusión que animaba su existencia. Por eso ahora insensible a la belleza del sol y a la luminosidad de la extensión del azul cielo y del piar de los pájaros que revoloteaban a su alrededor. Reconoce que solo se sentía dominado por la necesidad de ser útil a la humanidad y olvidar el pasado e incluido a Margarita.
Estaba convencido de su misión y por tanto debía seguir los pasos de su maestro. Pero reconocía que no era nada fácil, allí donde las etnias y razas eran tan diferentes… Pero él debía olvidar todo esto y pensar que ante Dios todos somos iguales y por tanto no existía más verdad que el amor por los demás. - «Sí, la luz, a la luz» -Ya que a él no le faltaran las evangélicas voces de las vírgenes y todos los santos del cielo.
Aunque reconoce que en ocasiones se sentía sin fuerza para vencer los recuerdos que desde el fondo de sus pensamientos, ella que seguía subiendo cada vez con más fuerza sus tentaciones carnales. Sin embargo, él comprendía que debía luchar contra ese demonio tentador y sobre todo ahora que se sentía con la suficiente fuerza para sufrir los recelos de ese mundo pecador que pretendía arrastrarlo… Sí, ahora si estaba seguro que no le faltaría el desaliento mismo si el propio demonio en persona en algún momento se empeñara en lo contrario.
Él seguiría en estas inhóspitas tierras arrastrando sus recuerdos hasta que tal vez llegase a olvidarla, mismo aunque fuese difícil disolver el dolor. Así viviría hasta que envejeciera y muriese. Porque estaba convencido que ese amor por ella solo quedaría en el recuerdo y bajo la mordedura del tiempo terminaría por diluirse.
Más de un mes había transcurrido ya desde su llegada, pero lo suficiente para dominar la situación en que se encontraba. Pues con los dos hermanos Jerónimos, habían llegado acordar cual seria su labor de cada uno en San Cristóbal. ÉL como más experto en la cuestión económica, le encomendaron la recaudación necesaria para que pudieran construir un convento con el fin de recoger a los demás hermanos que seguirían llegando a la ciudad.
Sin embargo, para tal misión, debía en primer lugar familiarizarse con las autoridades y también con el resto de la población. En lo que se refiere con los militares el problema estaba resuelto porque su amigo el sargento Antonio le prometió que le ayudaría en este y otros menesteres. Por todo eso al otro día lo primero que hizo fue visitar los alrededores donde los indígenas se desenvolvían. Estos como era habitual se agrupaban a las afueras en chozas formando aldeas donde para subsistir a su manera vivían de cazar y labrar tierra.
Y es aquí cuando comprendió que como todas las civilizaciones se habían desarrollado como el primer bienhechor de la Humanidad que se le ocurrió desbrozar el suelo. Para luego con rudos instrumentos abrir en ella surcos para depositar las semillas que dio paso a la reproducción de nuevos alimentos. Así como favorecer el choque sexual entre animales de la misma especie que perpetuara la existencia y multiplicación de animales ya domesticados.
Sí, que capacidad la del hombre que descubrió que plantando las semillas en el viejo continente el trigo, para luego una vez hecho polvo con el agua crear una masa, y sometiendo la masa a la acción del fuego invento el pan. Pero aquí en el nuevo mundo lo que le llamo la atención fue que estrían de una especie de mazurca un grueso grano conocido como el maíz, para una vez machacado y hecho polvo con el agua igual que como el trigo crear una masa para después crear una especie de torta.
A estas gentes fue alrededor del primer surco, que les surgió su primera civilización y pese a que a la llegada de los españoles de su avanzada civilización por causas que se ignoran solo nos dejaron sus templos. Pero de su saber hacer en su agricultura reconoce que los colonizadores se aprovecharon de sus riquezas minerales pero también de algo que fue luego primordial para el mundo entero como fue la Patata y el Tomate entre otras hortalizas que dieron de comer al resto del mundo.
Ante estas y otras más reflexiones, cuenta que sonrió tristemente al preguntarse cuál iba a ser su vida entre estas gentes condenadas de antemano al maltrato y la explotación por los invasores en busca de fortuna. Seguramente si decidía ayudarlos como era su deber de cristiano pese a estar convencido, que no seria otro que el de continuo sacrificio y penalidades que no parecía ser momentáneo sino que podría durar toda su existencia.
En este mar de pensamientos y más allá de sus dudas, se hallaba la triste realidad que era esas miradas penetrantes de hombres y mujeres con una escolta de chiquillos que luchaban por su supervivencia. Hacia él avanzaron con ropas haraposas y los pies descalzos, a sí como las hembras iban también casi desnudas a la vez que le sonreían enseñaban sus dientes nacarados pedían que se les ayudara.
Después de este primer encuentro se dedicó los primeros meses a conocer hasta todos los pequeñas agrupaciones que constituían estas diferentes etnias de región. Hasta llegar inclusive a los Chamulas, un pequeña aldea situada 20 kilómetros al noroeste de San Cristóbal, que es el hogar de una comunidad como tzotzil ferozmente independiente. Los mayas tzotziles son uno de los mayores grupos indígenas en Chiapas y constituyen aproximadamente un tercio de la población indígena del estado.
Y aunque algunos le tachen de modesto, cuenta que fue él y solo el que consiguió que la mayoría de ellos acudieran a las clases de español y de catecismo que termino por implantar. Él habla con los indios y les explica la doctrina cristiana y a la vez los indios se muestran participativos. Lo que le permite explicarles que en su religión había habido también un diluvio universal… Pero el anciano indio termina por explicar que ellos sin embargo descendían del hijo malo, y por eso iban desnudos, y que los españoles descendían del hijo bueno y que por eso iban vestidos e iban a caballo.
Como algo sobre natural le animaba a continuar algo a sí como si los valores humanos con estas gentes determinara lo más importante de su existencia. Sí, estaba totalmente convencido de que pese a que necesitaba el consejo de los otros frailes Franciscanos. Él ya se estaba familiarizando al mimo tiempo que día-día la satisfacción de su obra evangelizadora era cada vez más fructuosa.
Aunque a la vez reconoce que todo no es allí paradisíaco, ya que cada vez a parecían nuevas enfermedades resultado del contacto con los Españoles. Las epidemias como el cólera, la peste bubónica, el vomitó negro cada vez hacían más estragos entre los indios, enfermedades que ellos antes no conocían.

Capítulo XVIII

Indudablemente al observar estos nativos y sobre todo antes de la llegada de los europeos con nuestra denominada civilización cristiana, debían sentirse felices. Porque sin ninguna duda ellos como ocurría con nosotros, se creían que eran el centro del universo y que todo cuanto existía a su entorno; como los animales y minerales fue creado para la satisfacción de sus deseos. Por eso estaba seguro que pese a sus guerras a través de los siglos entre diferentes etnias a su manera eran felices.
Es verdad que como nosotros ellos cazan, guerrean y hacen el amor, pero también disfrutan de estos jardines paradisíacos luciendo sus diferentes adornos que les permiten sus plumas con sus colores esa variedad de aves exóticas que se reproducen en su entorno. No ellos no saben todavía de las vanidades de las vanidades que el dinero hace en nosotros rostros feroces, brutos, egoístas y de mirada dura e instintos crueles.
En este maravilloso lugar y dedicado a su misionera labor pasaron semanas, meses y años. Pues no solamente visitaba diferentes zonas del Yucatán sino que a la vez con los demás hermanos de la comunidad ayudaba a la construcción del nuevo convento. Las horas diurnas las dedicaba a sus clases de castellano con los nativos y la tarde era él el que se ocupaba de que no faltara el material necesario para la obra.
Para eso una de sus prioridades fue visitar frecuentemente una cantera situada entre San Cristóbal y San Marcos una localidad que en 1560, unos frailes dominicos fundaron dentro de esta comarca y le llamaron San Marcos. Si ya fue en el siglo XVI, que los jesuitas impulsaron el crecimiento de Tuxtla y mandaron a crear un Templo mayor. Como también los dominicos mandaron crear el templo de Santo Domingo, San Roque y San Jacinto.
Para todo esto eran estas canteras donde se extraía los materiales necesarios. Pero debido a que la población nativa no se dejaba hacer y las varias plagas introducidas por los españoles habían comenzado a exterminar la mayoría de las poblaciones indígenas, fue necesario traer esclavos africanos para mantener las canteras y las plantaciones de caña de azúcar iniciada por los conquistadores.
Pero el apaciguar de estas tierra por el fraile Diego López de Cogollado, no fue tan fácil y al darse ya que no tardaron los nativos en dar otro intento de conquista como protesta de la llegada del capitán Francisco Mirones con sesenta soldados y varios franciscanos, pero todos ellos fueron capturados y sacrificados por los itzaes. Poco después, el capitán Fernando Camal organizó una avanzada con 150 mayas aliados, logrando capturar en Sacalum al batab Ah Kin Pol quien fue trasladado a Mérida para ser ejecutado en la horca.
Las canteras a penas estaban a unos cincuenta kilómetros, pero debido a la altitud de San Cristóbal los españoles que se dedicaban a trasportar con sus carretas la piedra cada día en sus peculios eran más exigentes. Por eso tuvo que solicitar la ayuda de una familia que en apariencia era la propietaria de una finca que se perdía en el horizonte, propiedad de un de los hijos o sobrino de Juan de Paredes.
El viaje no fue fácil, ya que después de la cantera la rama de los árboles se entrecruzaban formando bosque tan cerrados que a cada paso los dos indios que le acompañaban se veían obligados con sus machetes abrir paso entre los ramajes, que como oscuras serpientes se enroscaban en los troncos de los árboles. Esta tupida maleza a la ve tapizada de una tupida hierva imponía por su densidad miedo a que pudieran esconderse peligrosos reptiles.
Pero aunque el camino fue difícil por fin pudieron llegar a las tierras labradas, donde ya los indios que marchaban en cabeza dejaron de usar sus machetes. Por eso y después de haber caminado tanto tiempo al azar, al volver la vista atrás quedo cierto tiempo asombrado al observar tantos maravillosos colores. Sí, era deslumbrante el intenso verde de sus ramajes y la variedad de flores que estos reproducían dando a la vez un aspecto misterioso esta impenetrable selva.
Al poco tiempo de salir de la selva y ya en la llanura del valle, por fin se abren los caminos rodeados de altos cañizales que no son otros que enormes bosques bien alineados de las famosas plantaciones de caña de azúcar. Es verdad que la motivación personal de los conquistadores era el interés en conseguir oro y plata. Pero debido a que las tierras mayas eran pobres en estos recursos, hacia el 1520 con las perspectivas de las nuevas concesiones de tierras y de la facilidad de obtención de mano de obra comenzaron a establecerse los primeros colonos en Yucatán.
Fue después de varios kilómetros por el valle que el capataz que mandaba un numeró indeterminado de negros que cortaban y agrupaban los haces de caña. Les comunico que se encontraban en la hacienda de don Jacinto Paredes. La hacienda de don Jacinto era inmensa y le dejo perplejo, acostumbrado a las pequeñas explotaciones de Castilla. Pero fue al llegar a un gran edificio que quedo aun más sorprendido por su belleza.
No tardo de abrirse la gran puerta para dar paso a un señor bien aviado acompañado de una elegante señora, que les invito a entrar a un gran salón donde se hicieron las presentaciones. No fue él, sino su esposa, la que rompió en halagos hacia su persona, asegurándole que hasta ellos habían llegado los comentarios de los trabajos evangélicos y sociales que él había realizado en San Cristóbal y alrededores. – ¡Padre usted sabrá que por la religiosidad de nuestras mujeres que no hay nada que se les escape en este aspecto! Doña Inés le escuchó frunciendo el entrecejo y después de mover ligeramente la cabeza se apresuró a decir: – ¡No sigas, porque tu bien sabes que entre nosotras además, de organizar los quehaceres de la casa es la religión la que nos reúne y por tanto alabamos entre nosotras de las obras de estos sacrificados padres! – Bueno, sentémonos cómodamente para yo explicarle los pormenores y todo porque sabemos que somos verdaderamente los únicos que dada su situación podemos ayudarles.
Después de una pequeña pausa por parte de la señora, don Jacinto y su señora al unísono terminaron por explicarle que ellos se habían encargado de recaudar entre los demás hacendados de la región una bonita suma para que pudiera llevar acaba la construcción de su convento. Y que por tanto como además ellos, eran grandes devotos de la virgen Guadalupe; quedaban a su disposición para seguir recaudando lo que fuera necesario para apoyar su trabajo en la región.
Sí, es verdad y reconocía que la ayuda de estas familias fue decisiva ya que en 1588 en la península de Yucatán se habían instalado 22 conventos, cuyos frailes eran coordinados por el Obispo de Yucatán, y la zona se había convertido en una diócesis sufragánea del Arzobispo de Méjico. Las villas más importantes eran Santa María de la Victoria en Tabasco, Valladolid, San Francisco de Campeche, Salamanca de Bacalar y la ciudad de Mérida en cuya catedral residía el Obispo.

La estancia en la hacienda fue corta, pero el viaje reconoce que le permitió visitar esta hermosa región fue verdaderamente inolvidable. Fue a la mañana siguiente y con un sol radiante que emprendieron con la ayuda de los nativos su viaje ya de ante mano decidido hasta Tuxtla. Al salir de la hacienda se aprecia una tierra rojiza y al poco tiempo les sorprendió una bandada de cuervos que se dirigía a los campos de caña de azúcar y ya más adelante grupos de indígenas que en fila india se dirigían como ellos Tuxtla.
Fue ya al atardecer que llegaron a dicha ciudad, pueblo que en 1560, unos frailes dominicos fundaron una localidad dentro de esta comarca y le llamaron San Marcos Evangelista Tuchtla. Los españoles castellanizaron el nombre Tuchtla como Tuxtla (y coloquialmente como Tusta) debido a eso al final se escribió su nombre como Tuxtla. En el siglo XVI, los jesuitas impulsaron el crecimiento de Tuxtla y mandaron a crear un Templo mayor. Pero también los dominicos crearon el templo de Santo Domingo, San Roque y San Jacinto.
Al parecer fue a partir de 1528, con la fundación de la primera villa de españoles en el Valle de Jovel, que se inicia el periodo colonial. Para esto los indios fueron esclavizados, herrados como animales y sometidos al pago de tributo y al trabajo forzado. Pero como ocurrió en otras partes del Yucatán, el contacto con los europeos trajo también enfermedades desconocidas por estos pueblos. Además, a esto hay que añadir que los soldados conquistadores se convierten en encomenderos y por tanto esta expoliación de la población indígena desciende drásticamente no solo por las epidemias y la hambruna, si no como la huida hacia otros territorios.
Sin embargo, parece ser que la conquista de esta tierra de Chiapas, ya comenzó en 1523, donde los chiapanecas ocupaban la depresión central, en la margen del río Grande, muy cerca del lugar conocido como el Sumidero. Donde los españoles se encontraron con la bravura los soctones y según cuenta Antonio, estos prefirieron arrojarse al río Grande de Chiapa desde el punto más alto del cañón del Sumidero, antes que someterse a los españoles y sus aliados.
Cuenta también, que los indios recibían pesadamente el yugo de la servidumbre y el maltrato. Por eso no faltaron indios que no se doblegaron y sobre los cuales se hicieron castigos muy crueles que fueron a causa de que una parte de la gente escapase. Si, quemaron vivos a algunos principales de la provincia de Cupul y ahorcaron a otros". Lo que hizo que se alteraron los indios de la provincia de Cochua y Chectemal y los españoles los apaciguaron de tal manera que, siendo esas dos provincias las más pobladas y llenas de gente, quedaron las más desventuradas de toda aquella tierra.
No obstante, pese a todo esto, durante el colonialismo español, dentro de la comarca, el pueblo de Tuxtla llego a ser un lugar de descanso antes de llegar a Chiapa de los Indios (Chiapa de Corzo), también era un punto de convergencia para los comerciantes que provenían de Oaxaca, Veracruz, Tabasco, Campeche y Guatemala. Al parecer en esta aventura colonial desempeñaron un papel fundamental los capitanes Luís Marín, Pedro Porto Carrero, Diego de Mazariegos, Francisco Gil Zapata y Gonzalo Dávila.
En lo que se refiere al capitán Francisco o Gonzalo, que les acompaño desde la ciudad de Valladolid hasta San Cristóbal. Del que dice en su diario que no recuerda bien su nombre, él y Antonio preguntaron por él y como respuestas les dijeron que andaba guerreando por la zona de Guatemala. Pero fue ya años después que corrieron rumores que él con otros soldados y algún fraile fueron acorralados y hechos prisioneros. Para después arrojarlos sin cabeza por lo más alto del barranco del Sumidero y al parecer en el mismo lugar donde se arrojaron años anteriores una vez acorralados los jefes soctones.
Pero no es verdad que todo fue negativo, pues con los años en la economía ocurrieron igualmente transformaciones. Ya que se introdujeron nuevos cultivos como la caña de azúcar, trigo, cebada, añil, que junto al maíz, algodón, cacao, fríjol y otros fueron convirtiéndose en los pilares de la economía colonial. También se introdujeron nuevas técnicas de producción como la azada, el arado con punta metálica y la rotación de cultivos.
Pero lo verdaderamente notable fue la introducción del ganado bovino, caballar y ovino. Con ello mejoró la agricultura pues se pudo emplear el abono animal, además de su uso para el trabajo y el transporte. En periodos sucesivos, la economía colonial giró en torno del cacao, de la ganadería y del añil que fue verdaderamente lo que cambio las estructuras económicas de la región.
Pero en lo que se refiere a la evangelización, fue totalmente contra producente la actitud de los españoles ya que en una acción drástica el 12 de julio de 1562 se realizó el Auto de fe de Maní durante el cual se incineraron los totenes de diferentes formas y dimensiones, grandes piedras utilizadas como altares, piedras pequeñas labradas, vasijas y códices con signos jeroglíficos. El objetivo era lograr la conversión de los nativos, algunos de ellos aceptaron la fe católica, pero otros idearon medios para intentar preservar sus cultos religiosos. El resultado negativo de esta acción, fue la casi total pérdida de la historia escrita en códices de la cultura maya.

De estas atrocidades y otras que Antonio le pareció que no quiso contarle y además, sin añadir de talles precisos a las ya contadas. Él gracias a las discreciones de algunos frailes que conocían todo lo sucedido y contados los errores e imperfecciones pudieron penetrar en el pasado hasta reconstruir a su modo todas las barbaries cometidas por estos capitanes en la región.

Él se albergó en el convento recién construido por los hermanos Jerónimos y después de visitar la iglesia oscura por fuera, así como dorada y bonita por dentro. Pues este era el elogio más exacto y todo porque ellos intentaron sin conseguirlo crear una arquitectura gótica. Lo único que consiguieron fue una fachada churrigueresca, aunque hay que reconocer que los corredores del interior del convento sí que ofrecían una blancura uniforme. La parte céntrica del edificio y en cuyos rincones crecían lirios y azucenas formaban un hermoso jardín. En el centro de sus senderos trazados en cruz, se hallaba un pozo con un brocal de piedra y arco de hierro forjado en posible yunque a martillazos.

Allí paso más de un mes con los hermanos que no dudaron en ayudarle también en la recogida de dinero para poder terminar su convento en San Cristóbal y que ellos seguían conociendo como Villa de Ciudad Real. Esta ocupación fue en realidad la única novedad en ese mes monacal y aunque vivían con cierta libertad para él habituado a moverse por la región con toda libertad resultaba monótona como sus paredes. Pues la mayoría de los hermanos no salían del recinto adquiriendo un carácter de clausura.

Sí, tuvo el suficiente tiempo para meditar sobre todo en estas y otras atrocidades cometidas en nombre de Dios. De un Jesús que de él las únicas credenciales fue él mismo. Es curioso pensar que nunca escribió un libro, lideró un ejército, ocupó un cargo político ni fue dueño de ninguna propiedad. Y además, solo viajo dentro de las cien millas alrededor de su pueblo, eso si atrayendo a multitudes que se asombraban con sus palabras provocadoras y actos asombrosos.
Es curioso observar como la grandeza de Jesús fue obvia para todos los que lo conocieron y oyeron. Y mientras que la mayoría de los grandes personajes finalmente se desvanecen en los libros de historia, Jesús sigue siendo el tema de miles de libros y de controversias mediáticas sin paralelo. Gran parte de esas controversias giran en torno a las afirmaciones radicales que hizo Jesús sobre sí mismo: – Afirmaciones que sin ninguna prueba debieron de asombrar tanto a sus seguidores como a sus adversarios.

Afirmaciones que no cave la menor duda que fueran principalmente estas únicas afirmaciones de Jesús las que causaron que fuera visto como una amenaza tanto por las autoridades romanas como por la jerarquía judía. -¿Si el se preguntaba una y otra vez que si bien era un forastero sin credenciales ni base de poder político, como en solo tres años, Jesús cambió el mundo para los siguientes veinte siglos?
Sí, él no perdería nunca su fe en el todo poderos ya que ningún otro líder con ideas morales o religiosos había causado tanto impacto a la humanidad. ¿Por tanto, aun que algunos sigan preguntándose si existió realmente Cristo Jesús, o el Cristianismo se ha construido sobre una leyenda?
Capítulo XIX

Al despedirse del capellán del convento, un sacerdote de avanzada edad y desdentado que a la vez era incapaz de mover continuamente su cabeza mismo en los momentos más tranquilos. Pero eso sí por lo que los demás hermanos decían un sacerdote de gran bondad y a la vez muy atento con todos. Él fue además, el que se encargó también de recoger los donativos procedentes de los jerónimos de la ciudad de Guasaca. Y bien recuerda que fue él el que también le dijo que sobre todo que no dejara de ver una de las maravillas del mundo que se encontraban a no más de treinta kilómetros de allí.

Sí, le hizo caso ya que además, era posible ya que apenas se desviarían en el camino de vuelta, y además, Antonio le había hablado en varias ocasiones de esta maravilla de la naturaleza. Pues se traba del Cañón del Sumidero, el cual es una increíble falla geológica de hace millones de años cuyas paredes alcanzan más de los mil metros de altura sobre el nivel del agua y se levanta en el cauce del río Grijalva.

Quedo el convento y la ciudad Tuxtla atrás y después caminar por un estrecho sendero varias horas de pronto se encontró con un precipicio de mil metros que reconoce que les asusto. A sus pies se extendía un inmenso barranco cubierto de un verdor extraordinario, le hizo aspirar con delicia la fresca respiración floreada de su arbolada. A la vez se sentía maravillado, al observar con atónita atención la misteriosa espesura de la selva que se extendía alrededor de ellos, al que además había que añadir ese intenso azul cielo que hacia mas luminoso el profundo barranco. A esta impresionante caída de agua, de 246 metros de altura Los zoques llamaron Coyatoc (que en idioma zoque: lugar de la casa de conejos) Y en esta comarca es donde estaban sus aldeas por la abundancia de comida y agua.

Así pasaron la mañana embebidos ante tal maravilla que les proporcionaba la naturaleza, hasta que Antonio decidió que debían emprender el camino de vuelta. En regreso se hizo esta vez por diferentes caminos y en ocasiones caminaron de noche viendo como cómo brillaban en el horizonte las estrellas del amanecer. Hasta que al fin después de casi cien kilómetros esta vez cuestas arriba divisaron los campanarios de las iglesias de San Cristóbal.
Esa noche durmió a pierna suelta, ya que nunca sin caballería había caminado tanto. Pero apenas en la penumbra de su celda aparecieron los primeros reflejos donde recuerda que no tuvo que hacer ningún esfuerzo mental para volver a ver tanta belleza que la naturaleza les había proporcionado. Después volvió a remontar el curso de su propia vida y se vio de pequeño cuando vivía en Cazalegas al lado del rió Alberche.
Que paisaje tan diferente, allí apenas sales de los cauces el paisaje no tiene nada de extraordinario y si de una monótona simplicidad. Aquí los bosques eran inmensos, se entrecruzaban las ramas de los árboles formando sombrías bóvedas y la tupida maleza tapizaba el suelo solo se aclaraba para dejar al descubierto los charcos que se comunicaba por el continuo transcurrir de los pequeños arroyuelos formando al final estrepitosos caudales.
Sí, ante tanta inhóspita pero hermosa belleza, tranquilos y lejos del valor del oro vivían estas criaturas que los primeros descubridores los compararon con animales por el solo hecho de ir pintoreteados y desnudos. Pero lo que no llegaba a comprender, el porqué el objetivo de la iglesia era lograr la conversión de los nativos a toda costa, cuando si algunos de ellos aceptaron la fe católica, otros idearon medios para intentar preservar sus cultos religiosos fingiendo aceptar la nuestra por miedo.
En verdad, era que como esa naturaleza salvaje y a la vez tan hermosa imposible dominarla en tan poco tiempo y si nosotros mismo fuimos creados como tantas otras especies. Deberíamos comprender que el tiempo era el determinante para adaptarse a la nueva situación e intentar comprender que los instintos que durante millones de años llevamos dentro no se pueden cambiar en el poco tiempo que ellos querían.
Pero bien recuerda que fue después, que al no encontrar respuesta precisa a sus últimas deducciones que volvieron deslizarse de modo irregular. Y lo más doloroso para él era que desde aquella larga travesía del Océano era incapaz de olvidarla. Sí, donde estaría ella y cual seria su desventura, ya que mismo si había trascurrido más de cuatro años reconocía que era incapaz de olvidarla. Y mismo si en algunas ocasiones lo intentaba con todas sus fuerzas la ley de la naturaleza no cesaba de golpear su puerta.
Ese día se levantó cerca de las doce, después de conseguir cesar en sus reflexiones al reconocer que en realidad esos carnales pensamientos no le conducían más que a hundirse cada vez más en el pecado. Pero no tarda en reconocer que no le era fácil, ya que esa travesía del Océano volvía a sus recuerdos cada vez con más fuerza. Sí, era más fuerte que él, ya que se veía besándola con furia, aturdiéndola con sus caricias; a la vez que se veía rodeado por sus brazos. Pero reconoce que no tardo en asustarse al pensar que solo le faltaba arrastrarse como los pecadores impuros de tantas leyendas donde los hombres se convertían en bestias.
Satisfecho después de su viaje y de sus gestiones como administrador de los bien de la comunidad, decidió ponerse de nuevo manos a la obra. Ya que volvía a verse fortalecido de su misión y con tal propósito seguiría ocupándose de la construcción del convento de San Cristóbal al igual que comenzaría una iglesia en San Juan Chamela. Pequeño pueblo situado 20 kilómetros al noroeste de San Cristóbal, que era el hogar de una comunidad tzotzil ferozmente independiente. Los mayas tzotziles son uno de los mayores grupos indígenas en Chiapas y constituyen aproximadamente un tercio de la población indígena del estado.
Un mes escaso había trascurrido desde su llegada de la ciudad Tuxtla, cuando entre las cartas que habían llegado; una de ellas era del propio Diego de Ocaña, su inolvidable maestro. Que les citaba a todos ellos para recibir instrucciones a seguir por la comunidad en todo el territorio Mejicano. Era una gran alegría ya que se acordaba de que su maestro se separó de él para viajar hacia el sur del continente y ahora volvería de nuevo abrazarlo.
El propósito que tenía la reunión al parecer era la de institucionalizar la devoción a la Virgen de Guadalupe y todo debido a las demandas en diversas ciudades del viejo continente. Sobre Fr. Diego de Ocaña, fue por él mismo que supo después de su trayectoria por el sur del continente. Al parecer después que los barcos que les habían conducido hasta Santo Domingo, siguió rumbo hacia el sur. Pero debido aun ataque de piratas ingleses la flota cambia de ruta y desembarca, primero en lo que se conocía como Cartagena de Indias y posteriormente en Nombre de Dios, territorio donde se encuentra actualmente Panamá.
Según cuenta, el viaje fue de más de 35 mil kilómetros; aunque él "no llego imaginar que tales distancias las pudiera recorrer a pie o a lomo de mula". Lo que si supo por otros hermanos que le acompañaron, que el viaje que lo llevó a través del Atlántico a recorrer de norte a sur la costa occidental de América del Sur. Hasta llegar a Chiloé; cruzar la cordillera de los Andes; transitar una buena parte de las pampas argentinas; visitar Buenos Aires; y, ya en su camino de regreso, atravesar el Paraguay y Tucumán para finalmente llegar a las ciudades de La Plata y Potosí.
Además, según le contó, su recorrido lo llevó también a Chuquiapo, Arequipa y el Cusco, ciudad sagrada de los incas, para posteriormente regresar a Lima. Desde donde volvió a embarcar rumbo al Virreinato de la Nueva España para luego embarcar hasta la ciudad Progreso donde después se dirigiría a Mérida donde les había citado.
En su viaje hacia Mérida, volvió acompañarle Antonio, pero esta vez para ser el último; ya que debido a su edad avanzada había decidido regresar a su tierra y con sus ahorros comprar una casa y así finalizar su vida. Así dejaron atrás San Cristóbal, para emprender esta vez la bajada de la sierra hacia el golfo de Méjico que es menos dura y los caminos son buenos para la caballería. Y como previsto a las tres de la tarde cruzaban ya la localidad de Ixtapa a unos ciento cincuenta metros sobre el nivel del mar. Para después continuar en dirección de Francisco León, donde pernoctaron después de una bajada sin fatiga.
En su bajada hacia el golfo, cruzaron varios ríos pero el más importante es el río Grijalva. La escasa inclinación del terreno y el considerable caudal que presentan las corrientes que descienden desde los relieves montañosos de la sierra de Chiapas, que provocan a menudo inundaciones de grandes extensiones. El cauce del río Grijalva se divide en varios brazos y genera un área pantanosa con numerosas islas fluviales. “Tierra anegada” la llamaban los mayas que ocuparon estos lugares, junto a los Almecos.
A la mañana siguiente galoparon con el fin de llegar lo más pronto posible a la ciudad de Valladolid donde también descansaron para luego después de cruzar gran parte de terreno pantanoso y selvático de entraron en ciudad de Mérida. Para luego después de atravesar las principales calles dirigirse a la catedral donde se separó con un fuerte abrazo de su inolvidable amigo Antonio y del que ya no volvió a saber más de él.
Comenzaba anochecer, cuando decidió penetrar en el templo con su nave central intentando imitar el gótico y como todas las iglesias frente al altar mayor sus clásicas imágenes. Sin embargo, de esta catedral lo que más sorprendía de su interior era su incalculable riqueza y al recordar la miseria de los indígenas de toda la región no llegaba a comprender como la iglesia había derrochado tanta riqueza para tan poca población.
Sí, la verdad es que no llegaba a comprender que esta riqueza al final era un mal para el arte, pero cuando los obispos o arzobispos tenían oro en abundancia. Al no saber que hacer con el dinero se iniciaban obras que por su rapidez construían un arte tan decadente que al final terminaba siendo churrigueresco.
Por eso no pudo por menos que pensar, que con la ayuda de los poderosos la grandeza de la iglesia se había convertido más arrogante que nunca. – ¡Qué admirable institución!... – Que de un Dios hombre hijo de un carpintero llegó a lo más alto y que además, en esa oscura edad media de la que apenas estaban saliendo con su Santa es Inquisición se convirtió en un Dios omnipotente y temible.
Esa noche pernocto en una de las celdas del claustro y fue ya al despuntar los primeros rayos del sol que salio del claustro que al asomarse a la barandilla contemplo su bien cuidado jardín. Para después apoyado en las balaustras que servían de barandilla, observar con facilidad las copas puntiagudas de los cipreses intentando desafiar al cielo. Y esto es lo que le hizo continuar meditando en los misterios de la vida, por lo que después de exhalar un fuerte suspiro, termino diciéndose: – ¿Qué podía hacer él más que resignarse ante tales misterios de los que no llegaba a comprender y por eso al final no le quedaba más remedio que adaptarse y seguir hasta el final de sus días el camino que le habían trazado?
Después se encogió de hombros pero satisfecho y molesto al mismo tiempo, con otros dos hermanos que como él habían pernotado en la catedral, se dirigieron al convento franciscano. Conventos que en pocos años crecieron como los champiñones, pues durante casi un siglo los monjes administraron regiones enteras, en las provincias lejanas ocupadas por los mayas. Los religiosos llegaron a imponer su autoridad, a aprender a conocer a los indios, a edificar innumerables conventos e iglesias y a fundar ciudades…
Al llegar frente al convento, salio a recibirles el propio Ocaña, al que encontró pese a su sincera sonrisa y su interminable abrazo muy desmejorado. Para después de entrecruzar ciertos halagos le invito cogiéndole del brazo a penetrar al interior. En el interior en forma de una amplia tabla ovalada se hallaban ya sentados más de una cincuentena de frailes con sus respectivos misales entre las manos. Para el según escribe en sus diarios esa reunión este acontecimiento quedar grabada en su memoria.

Diego de Ocaña, no tardo después de unos continuos saludos a todos los presentes, pedir silencio para recordarlos los propósitos que le habían traído hasta allí para dicha reunión. Por eso en su mente volvieron los recuerdos de cuando no hacia muchos años en el convento extremeño de Guadalupe lo conoció y que desde un principio le dio toda su confianza.

Sí, el bien recuerda el motivo de su viaje que no fue otro que la crisis económica en la que se encontraba el Monasterio en la segunda m mitad del siglo XVI, debida, principalmente, a que las limosnas habían disminuido por la creciente pauperización de España. Por este motivo, Ocaña no tarda en pedir que comenzando por él explicara cada uno sus trabajos realizados en cada región del nuevo continente.

Para comenzar hay que destacar que Fr. Juan de Ocaña fue un narrador maravilloso y que en escritos también se caracteriza por esa capacidad de maravillarse con las características del espacio con el que se encuentra. Y es por ello que en las descripciones de los pobladores del Nuevo Mundo encontraron fragmentos en los que se contrasta la percepción del yo con la percepción del otro, cuyas características he descrito en un trabajo más extenso sobre Relatos y relaciones de viaje al Nuevo Mundo en el siglo XVI.

El encuentro con el otro suele estar, en Ocaña, marcado por el asombro y la extrañeza, sobre todo cuando se trata de la descripción de los naturales, a los que rara vez suele presentar como civilizados; el viajero se detiene con mayor cuidado en aquellos cuyas costumbres le resultan exóticas o salvajes:-La inmensidad del continente americano se convierte en un obstáculo para Ocaña, tanto para conseguir las limosnas que dan motivo a su azaroso viaje como para la edificación del alma de los españoles que se han establecido en los territorios más alejados.

Por eso pese a que cada uno había conocido como acompañantes continuos del ejército en la conquista del nuevo mundo hecho insólito, no cave la menor duda que era la forma de narrar sus proezas las que les tuvo a todos con una admiración continua. Sí, así cuenta cuando llegaron a descubrir de un corriente anchísimo de mar que de una selva impenetrable que no dejaba de ser un rió por su corriente de agua dulce.

Pero lo que más les extraño fue una forma de perros en un costado del río que comienzan todos aladrar, y los caimanes que hay en el río vienen al ladrido, y estanse quedos debajo del agua esperándolos, y cuando a los perros que han ladrado un rato les parece que ya están allí los caimanes juntos en aquel lugar donde ellos están ladrando lo que hacen es callar todos, y van corriendo por más arriba, o más abajo y pasa el río a nado callando, y van corriendo por más arriba, o más abajo y pasa el río a nado callando, y cuando el viento y el olor llegan a los caimanes ya ellos están del otra parte, y dejándolos burlados, cruzan con una rapidez impresionante.

Luego continua para decirles que habiendo su compañero y él salido algunas veces a rezar hasta la (puerta) parándose, reparaban en el ladrar de los perros que los vieron y huyeron sin acercarse. Pero en realidad no sabían el secreto hasta que diciendo él en la posada que todas las veces que salía al río veía a la orilla de él algunos perros ladrar me dijeron que esa cosa tan notable para ellos eran micos que se desplazaban camino de Portobelo y que al cruzar de una parte a otra del enorme rió forman cadenas y echan ciertos ácidos de las colas unos de otros para poder salvarse.

Después continúa para decirnos que en su travesía por Chile se presentó infructuosa, hasta que llega a las grandes ciudades como Lima, La Plata o Potosí y allí es cuando se convierte en un embajador de la devoción mariana. Consiguiendo en pocos años ser un embajador que llego para entronizar a la Virgen e instaurar las prácticas religiosas en su forma más suntuosa.

Bueno en primera vista a Guadalupe, pude deletrear estas crónicas de Ocaña y apesara de no ser una crónica oficial, parece seguir al pie de la letra este tipo de documentos ya que se encarga de dar, de manera minuciosa, todo este tipo de información, lo que la convierte en un estupendo documento referencial en el que podemos encontrar información precisa sobre el extenso territorio que recorre.

Pero, justamente por tratarse de un documento que parece tener como destinatario, no a la Corona, sino a los hermanos que ha dejado atrás en el convento, nos encontramos con un texto que va mucho más allá del documento oficial y en él que el narrador deja también plasmadas sus vivencias personales y su muy particular forma de percibir los espacios que recorre. Pero en lo que se refiere donde murió, solo se sabe que cuando el volvió a España visito Guadalupe y solo sabían que murió en 1608, pero no donde.
A continuación, cada uno fue narrando sus desventuras y sus logros y él también relato todas sus expediciones hasta el mismo Oaxaca como también las maravillas del Cañón del Sumidero. Para después describir al detalle los trabajos del nuevo convento en San Cristóbal y la construcción que se llevaba acabó en San Juan Chamula, situado 10 kilómetros al noroeste de San Cristóbal, que es el hogar de los tzotzil ferozmente independiente y que forman aproximadamente un tercio de la población indígena del estado.
RÌO AMAZONAS
Capítulo XX
POLgarci
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Re: SUS TÒTENES Y TABÙES XX y termina

Mensajepor POLgarci » 04 Ago 2015 14:40

Capítulo XX
Al día siguiente de la reunión, cuenta que recibió la inesperada visita fr. Diego de Ocaña para que le acompañara a una recepción que el gobernador donde asistiría el obispo y donde le habían invitado con el fin de distribuir responsabilidades para la nueva situación en todo el territorio del Yucatán. Y cuando llegaron al palacio recuerda que no eran todavía las diez de la mañana, donde dos servidores elegantemente uniformados les invitaron a penetrar al hondo de la sala. Dónde se hallaban tras una larga mesa iluminada por dos candeleros con unas siete velas, sentados juntos al obispo fr. Francisco del Toral bario sacerdotes con algunos frailes de diferentes comunidades.
Ellos mientras esperaban la llegada del gobernador, no tardaron en acomodarse detrás de la mesa, a la espera de que este hiciera acto de presencia. A su llegada no tardo en colocarse en el extremo de la mesa y pedir disculpas por su tardanza. Para luego continuar de pie para así mejor a lavar la gran labor de la iglesia en la evangelización y conquista del nuevo mundo. Así como insistir en que fueron años muy difíciles en los que tuvieron que hacer frente a una gran multitud de mayas cupules de diversas localidades se habían organizado previamente con flechas, varas, lanzas con puntas de pedernal, y mazos, atacaron a los españoles tratando de provocarles miedo gritando y tocando en gran estruendo caparazones de tortugas, bocinas de caracoles. Y además, estos se hallaban desnudos de carnes cubiertos de pañetes como también astas de venado que parecían demonios fielísimos con sus cuerpos embarrados de tierras de diversos colores, con la nariz y las orejas horadadas y adornadas.
Pero no deja de remarcar que a pesar de contar con superioridad numérica, los mayas fueron vencidos, durante casi dos días que duró la batalla, murieron más de 1.200 guerreros, quienes a pesar de las circunstancias no cedieron su territorio y obligaron a los españoles a replegarse. No obstante, remarca que ellos lograron mantener un comercio pacífico con los mayas y comenzó a dar órdenes tratando de establecer encomiendas, conforme a las reparticiones planeadas a cada español le tocaba al menos 2,000 o 3,000 indios auxiliares, pero cuando los mayas se dieron cuenta de las veladas intenciones las cuales eran servir a los recién llegados, la situación ya no fue de su agrado.
Por eso cuando los mayas se dieron cuenta de que las fuerzas de los conquistadores se habían debilitado y comenzaron a cercar la guarnición de los españoles que además, en esa época, llegaron noticias de riquezas descubiertas en Perú, muchos soldados abandonaron a Montejo, en busca de oro, pues estaban cansados de una lucha tan larga y con poco resultado, ante la expectativa "el Adelantado" decidió ir en busca de ayuda a la capital de la Nueva España y de igual forma solicitó apoyo a la corona española, en 1535 retiró sus fuerzas a Veracruz, dejando el interior del Yucatán de nuevo bajo control maya.
Pero además, según sigue contando fue posiblemente Mérida la que más sufrió los violentos ataques piratas; fueran de los franceses como de los ingleses. Estos empezaron, hacia 1561, hubo piratas de distintas nacionalidades que desembarcaron en San Francisco de Campeche y aunque los habitantes esta vez defendieron la plaza y recuperando lo robado lograron ahuyentarlos. No obstante, estos acontecimientos no permitían que la población se desarrollara con tranquilidad y a menos de dos décadas de su fundación y por todo esto San Francisco de Campeche como Mérida vivió una colonización difícil de prever, protagonizada esencialmente por los ataques continuos de los piratas ingleses.
Sin lugar a dudas, los más conocidos fueron en su mayoría de origen británico, como por ejemplo William Parker, Henry Morgan, Jacobo Jackson. Dónde después de sus fechorías usar las bases o refugios marítimos como Jamaica, para los ingleses, y en Isla Tortuga, cerca de Haití, para los franceses. Los navíos utilizados para estas correrías han sido caracterizados con el nombre de carraca o buque mercante entre los portugueses, patache o barco de vela de dos palos, galeón de dos o tres cubiertas, aparejado con tres palos y de popa redondeada; bergantín de tres palos, ligero para la huida, urca o embarcación ancha de una sola cubierta y fragata que eran muy ágiles.
En cuanto al armamento conveniente, constaba de mosquetes, cuchillos, dagas, cañones, arcabuces, lanzas y rodelas, espadas y ballestas. A bordo de estas naves y con esa clase de armas los filibusteros cruzaron el mar de las Antillas, el canal de Yucatán, la Florida, el mar Caribe, la sonda de Campeche y la laguna de Términos, creando además un estilo especial en su vestido y arremetiendo al amparo de la bandera que izaban, misma que ostentaba una calavera.
Después de que el gobernador terminara de colocar en su discurso lo más problemático de los acontecimientos acaecidos en la península del Yucatán. Sus palabras fueron ya para elogiar el sacrificio y la colaboración desinteresada de las diferentes ordenes religiosas. Sí, el gobernador se sentía verdaderamente orgulloso de la evangelización de los indios. Pero no hizo ninguna mención a la expoliación y asesinatos de millones de pobres indígenas. Ya que no era fácil vanagloriarse de todo eso, cuando ya en esos momentos escritores de renombre denunciaban la “Leyenda Negra Española” que entre otras cosas oscureció la verdadera belleza del alma.
Diego de Ocaña, después del largo repertorio del gobernador y al verle pensativo le intento animar para después cogerle del brazo con una cortesía digna de su persona le invito a ganar el salón central. Pero lo que más le llamo la atención era que todas las salas del palacio parecían salones museos, ya que no quedaba un palmo de pared en donde no hubiese un adorno. El salón comedor era también a la vez majestuoso y reconoce que por primera vez asistía a un envidioso banquete.
Luego sin importarle prácticamente la conversaciones e incapaz de comprender tan fastuoso lujo, quedo atónito al descubrir que una de las sirvientas no era ni más ni menos que Margarita. Pero cuenta con cierta tristeza que lo que más le dolió fue el verla caminar con una expresión de tristeza y timidez a la vez. Por lo contrario él no pudo disimular su alegría y fue tal el cambio su rostro que hasta Diego de Ocaña que con cierta ironía le dijo si se le había aparecido la virgen Maria.
Sí, algo parecido le contesto ensimismado, ya que sin ninguna duda seguía para él conservando esa frescura virginal en las que tantas noches él había soñado. Para después de estas reflexiones volver a la penosa realidad de su situación y posiblemente la de ella que como cuenta le situó en una posición de constante nerviosismo. Sin embargo, reconoce que debía por todos los medios calmarse y no exteriorizar sus sentimientos. Pero cual fuese alegría que sin duda ella al verse observada con tanta intensidad; como todas las mujeres no terminó en descubrir su presencia.
Ante esta tensa situación cuenta que todo cambio cuando con su mirada le hizo comprender que cuando pudiera hablaría con él dé su posible desesperada situación. Y así fue pues cuando se acercó a servirle, con disimulo y aprovechando que Diego hablaba reciamente con el comensal situado enfrente de la tabla; le dijo que esperaría después de la comida en la terraza que se hallaba de frente al salón.
Para él según cuenta la comida pese a que en ella no faltaron los mejores manjares, se hizo interminable; pero todo cambio cuando con un gesto de cabeza margarita le hizo comprender que la siguiera. Sin embargo, pensó que debía ser discreto y pensar en los demás, pero temiendo que Diego o algún otro fraile se percataran de su ausencia espero que todos los comensales se levantaran de la mesa. Y fue cuando todos se dirigían de nuevo al gran salón que aprovecho para ausentarse, aunque reconoce que no le fue fácil acercarse disimulada-mente a la terraza.
Magdalena al verle aparecer, lo primero que hizo fue con la mano decirle que la siguiera; pues él comprendió que en la terraza no lugar para el encuentro. Y fue ya una vez en el jardín que vio que ella se secaba sus lágrimas a la vez que apretaba sus labios con rabia. Ante tal situación cuenta la acaricio con cierta melancolía sus manos, para pedirla el porqué de tal situación. Para luego con voz temblorosa ella fijó sus ojos acariciadores en él y tras una corta duda a pollo su cabeza en su hombro y tras contener su respiración le dijo: – ¡Por favor- sobre todo sácame de aquí y si es posible llévame contigo!
Después y tras un corto silencio, cuenta que él conmovido e incapaz de seguir viéndola llorar la dijo: – ¿No, no llores, por favor te lo suplico? – ¡Pobre Magdalena!... – ¡Pobrecita mía! Para luego sin dejar de acariciar sus manos, dice que ella le miraba con tanta pasión que sin rodeos la pregunto.
–Dime Magdalena, ahora que estamos solos me debes de explicar con toda libertad que es lo que te está pasando.
Ella no tardo en fruncir el entrecejo, para después con voz ya más firme explicarle lo que la sucedía: – Sí, por favor ayúdeme, ya que mi situación es insoportable y si no me ayuda le aseguro que terminara con mi vida y por eso perdona que te tutee sé lo que tengo que hacer. – ¿Sí, o me ayudas a salir de aquí o me suicido? –Mira mi madre debido a nuestra situación insoportable y querer ayudarme murió envenenada por el oficial de guardia de este palacio que a pesar de sus pesares abusaba de ella.
Luego sin soltarle la mano siguió pero ahora con cabizbaja continuó contándole que dicho oficial era un ser repugnante que no sólo abusaba de ella y de otras y que además las maltrataba. Al oír las afirmativas explicaciones de Margarita, cuenta que preso de cólera la dijo: – ¿Qué vergüenza señor? : – ¡No te preocupes te sacaré de aquí! Para después con una sonrisa en su rostro volvió a mirarla intensamente a los ojos y sin pensarlo la abrazo para decirla que dejara de llorar porque la llevaría con él.
Antes de separase él ya la dijo que esperara un días ya debería estudiar los pormenores para que de noche ella pudiera salir del palacio donde él con dos mulas saldrían hacia Valladolid. Para continuación salir los dos de la oscuridad del jardín y ganar la terraza donde fr. Diego de Ocaña seguía conversando, pero esta vez con un señor con aspecto de funcionario del palacio. Dónde dice que al verle le sonrió con cierta preocupación como si alguien le hubiese puesto al corriente de lo ocurrido. Por lo que él adelantándose a su embarazada situación, le explico mintiéndole todo lo sucedido; que no era otro que dicha moza era la hija de una hermana de su madre y de la que hacia tiempo que no sabía nada de ella.
A la caída de la tarde volvieron a la catedral, donde aprovecho para explicarle los maltratos y el envenenamiento de su madre ose su tía. Ante esta afirmación por su parte Ocaña le dijo que hablaría con el gobernador para denunciar el caso, pero él dadas las circunstancias termino por convencerle de que le ayudara a poder sacar de tan grave situación. A lo que no tardo en decirle que hablaría con el oficial que les acompañaría hasta San Cristóbal par esconderla en algún carromato y así poder salir de Mérida.
Después de la secreta conversación con Ocaña, cuenta que estaba contento de su decisión, pues esto le daba una satisfacción al poder sacar de aquella delicada situación a Magdalena. Para después en su escrito seguir contando que todo salió a pedir de boca, pues tres días después el oficial que les acompañaría hasta San Cristóbal le comunicaba que ella ya estaba escondida en uno de los carromatos y que saldrían al día siguiente. Por todo esto buscó a fr. Ocaña para agradecerle lo que había hecho por ellos y que nunca lo olvidaría dicho favor.
FR. DIEGO DE OCAÑA

Capítulo XXI
Esa noche víspera de su salida hacia San Cristóbal apenas pudo pegar ojo, por eso cuando se dirigió a las afueras de la ciudad donde le esperaba la expedición. Le pareció haber salido de la completa oscuridad para volver aquel abierto azul cielo y además, reconocía que probablemente era un día muy determinante para él. Por eso el corazón le golpeaba fuerte como queriendo buscar una salida a su pecho. Pues los sentimientos que le inspiraba Magdalena eran algo especial, desconocido e incomprensible, pues para él no había habido más razones que apenas unas conversaciones allá en el barco y después apenas unos minutos en ese jardín que quedaría gravado en su memoria.
Después sigue escribiendo que el oficial que dirigía la expedición, no tardo en presentarse como el teniente Gonzalo, para después decirle que saldrían lo antes posible hacia Valladolid. A continuación le hablo de fr. Ocaña para explicarle que su prima está escondida en una de las carretas, pero que era conveniente que no se dejara ver hasta bien alejados de Mérida. Así fue pues fue ya después de atravesar un río y subir una colina que el teniente le dio permiso a Magdalena para poderlo ver.
Magdalena cuenta se abrazó a él, para después a media voz y temblequeando presa de emoción y con una sonrisa tierna le agradeció dado el riesgo que suponía para él todo lo que estaba haciendo por ella. Después de las dulces palabras de Magdalena, reconoce sintió una paz espiritual absoluta y todo lo de ella parecía impregnarle hasta la médula esas miradas de agradecimiento. Pues Magdalena, toda ella para él era tan hermosa que al observar su cuerpo se le imaginaba delicado y puro.
Sí, ella le seguía mirándole con esos hermosos ojos, esa boca afeminada, así como sus arqueadas y finas cejas; a la vez que sus temblorosos dedos le estremecían dulcemente. Sí, sentía al mirarla un dulce vértigo que no tardo en desaparecer porque el oficial se puso hacerle señas desde lejos para que volviera él a su lado. Así que pudo hacer ya otra cosa que volverla abrazar y con una sonrisa dulzona, soltó sus manos de ella y la dijo: – Me voy pero cuando pueda seguiremos conversando de tú situación y porvenir.
La instancia en Valladolid fue corta, pues al día siguiente emprendieron de nuevo la marcha y marchando por el mismo trazado de anterior viaje llegaron a la loma de un valle donde surgía la selva. Y fue ya al anochecer que llegaron al lago azul donde pernoctaron y además, por su situación como intermedio entre Mérida y San Cristóbal decidieron acampar dos días al borde del lago donde los animales con su abundante hierba podía rellenar sus hambrientos estómagos.
Parte de la noche, la pasaron todos alrededor de una hoguera y donde cuenta que para no levantar sospecha ella se colocó frente a él y al lado de un matrimonio que al parecer desde un principió le ofrecieron su carreta no tardando en ganar entre ellos la simpatía. Este matrimonio de unos cuarenta años y con dos niños era colonos que ya en Veracruz les habían designado un terreno a unos diez kilómetros de San Cristóbal.
Pero fue al observarla a través de los resplandores de la hoguera, quedo un instante impregnado de la belleza de ella. Pero al verse observada con tanta intensidad no pudo por menos que exhalar un suspiro y además, sus mejillas por su continúa mirada y calor del fuego se enrojecieron. Por eso dado su situación no tarda en desviar su mirada, pese a que no dejo de preguntarse:- Que mismo si ella también podía amarle, en el fondo no podían engañarse, ya que entre ellos pese a que existiera un amor profundo tendrían que seguir confundiendo a los demás y ellos mismo un bonito corcel por un simple caballito de madera.
Sin embargo, reconoce que no pudo menos que volver de nuevo la cabeza hacia ella, y fue cuando entreabrió los labios con una sonrisa que le estremeció hasta el alma. Ante tal situación, él opto por alejarse del grupo en busca de una paz espiritual. Pero reconoce que no fue fácil ya que una algarabía continúo de pájaros y animales sobre los grandes árboles le impidió concentrase en sus diversos pensamientos. Pero apenas habían transcurrido quince minutos, que ella se acercó a él para después preguntarle: – ¿Juan puedo hacer algo por ti ya que te encuentro muy triste y pensativo? – ¡Si la verdad es que me fui del corro, porque era incapaz de resistir por mucho tiempo tus profundas miradas y continuas sonrisa!
–Si ya me di cuenta de que te fuiste porque nadie de los allí presentes pudieran percibir que lo nuestro es una locura. – ¿O crees que no me doy cuenta que esas continuas miradas, pese a que sea una locura son las de un hombre enamorado?
Después de estas inesperadas palabras, ella le tomó las manos y le dijo: – Juan me tendrás que perdonar, pero yo te ame desde el día que te vi, y aunque sé que por mi parte es una locura dada tu situación a pesar de todo yo nunca dejare de amarte. –Sí, temo que seguramente estoy cometiendo una locura: – ¿Por eso espero que dé tus labios salga una palabra de aceptación?
– ¡Magdalena, yo también te amo! – Y te aseguro que yo también te quise desde el primer momento y portante te pido que como dices no dejes de amarme. ¡Si, ámame, ámame y te pido que nunca dejes de amarme!... –Por favor Magdalena te lo imploro. ¿Ámame porque no sabes lo que estoy sufriendo dada nuestra situación?
Después de estas acariciadoras palabras por parte de él, ella le acercó su cara y cerrando los ojos, le pidió que la besara. –Juan te aseguro que he pasado mucho miedo al sentirme sola, pero sobre todo después de la muerte de mi madre. – ¡No te preocupes mi vida ya que desde ahora no te volveré a dejar sola! – ¡Sí, mi niña querida te lo aseguro!
Ya más tranquila, Magdalena guardó silencio y conmovida por las aseguradas palabras de él cubrió de besos sus mejillas para luego con besos cada vez más largos y fuertes repetirse al oído lo que le amaban. Ante tanta dulzura recuerda que él no tardo en apretar sus párpados y a la vez invadirle todo su ser con un fuego que la devoraba y sentir al mismo tiempo que se le detenía el corazón y todo por la continua alteración amorosa que los dos estaban padeciendo. Para poco después ella tras un profundo suspiro, abrió los ojos y le dijo: – ¿Juan debemos volver a sentarnos alrededor de la hoguera, ya que pueden echarnos de menos y no sería conveniente para ninguno de los dos?
La noche fue larga y ruidosa dado el continuo murmullo de pájaros y animales que con su algarabía apenas pudo cerrar los ojos. A esto hay que añadir que los recuerdos de esos intensos momentos vividos con Magdalena como un punzón, le atravesaban el alma. Pues hasta ahora habían sido seres individuales, a partir de hoy les vinculaba los lazos secretos de esa noche. Pero lo peor de todo es que no sabía bien que es lo que podría hacer en tales circunstancias ya que un mal pasó y podría arrepentirse para toda su vida.
A la mañana siguiente, volvió a verla y le llamo la atención sus párpados hinchados y carnosos se torcían en una amarga sonrisa. Pero lo que al recordar de todo lo ocurrido entre los dos, comprendió su estado de ánimos y la envió para calmarla una sonrisa de ternura fraternal. Después cada uno volvió a su carreta y por un camino robado a la selva las carretas y caballos emprendieron el camino que se dirige a Santo Domingo de Palenque donde se encuentran las más diversas etnias del Yucatán.
Allí pasaron la noche, pero esta vez ya no en el suelo sino en un acuartelamiento, aunque en lo que se refiere a la tranquilidad fue aún peor. Pues a pocos metros se deslizaba un río con un pronunciado salto de agua que producía un ruido ensordecedor. No obstante, a la mañana siguiente continuaron el camino hasta llegar a una buena centena de pequeñas chozas de la etnia Téstale que son de plano oval y están construidas sobre armazón de fuertes troncos y techo de formas características se fabrica con anchas ramas sujetas con lianas.
Rara vez a estás humildes gentes les falta, junto a la choza un ciruelo tamarindo a cuya sombra lava la mujer Maya. A la vez apasionada esta mujer Téstale no le falta también las aves de corral y plantas que cuida con esmero, regándolas para que crezcan fuertes y lindas en vista de poder ofrecer a su Dios preferido una ramita de estos árboles. Estos indígenas siguen adorando y respetando sus costumbres pese a la imposición brutal por parte de los colonizadores aunque para surtir algunos mezclen sus toténes con nuestros santos.
Pero según contaba el teniente estas tribus años anteriores fueron duramente mente diezmadas a causa de todo tipo de epidemias. Pues las enfermedades transmisibles han encontrado su medio de diseminación en las migraciones; cuando los pueblos de América estuvieron expuestos al contagio, el ataque fue fatal. Hubo patologías en el nuevo continente que afectaron a los europeos, pero no tan agresivas como lo fueron las suyas para los indígenas. Pues a partir siglo XIV las epidemias entre ellas y especialmente la conocida como la “muerte negra”, fallecieron en esa ocasión aproximadamente 50 millones.
En su continuo ascenso serpenteante hacia San Cristóbal, sigue contando que los caballos y las mulas comienzan a resoplar y babear. Este declive del Yucatán es sorprendente y todo debido a que esta zona es bastante heterogénea, pues se distingue del sur por sus continuas montañas que los españoles las denominaron la sierra madre de Chiapas. No obstante, y debido a su complicada topografía En su continua ascensión, siguen encontrando algunos poblados de diferentes etnias que viven de la caza que es abundante en la península y que los mayas la denominan:- Tierra de faisanes y del venado.
En lo que se refiere a ellos, cuenta que la noche antes de llegar a San Cristóbal volvieron ha encontrarse y pese a que él se mantuvo inmóvil ella no tardo en abrazarle. – ¿Juan yo sé que tienes que estar pasando por momentos muy desagradables? – ¡Pero quiero confesarte que esto para mi es como una enfermedad, ya que no puedo quitármelo de la cabeza y te aseguro que superior a mis fuerzas! – ¿Pero si se te ocurre no responder a mis sentimientos, te aseguro que no volveré a molestarte?
Después de esta inesperada declaración, dice que los labios le temblaron. – Magdalena, por favor, no te atormentes, ya que yo es que las mujeres no suelen obrar así y por eso yo dada mi situación no quiero causarte ningún mal. –No obstante, te diré que yo siento también un amor cada vez más torturarte… – ¡Sí, es un amar tan hermoso e intenso que no me queda ni siquiera el orgullo de pensar en mi situación como represéntate de Dios en la tierra! – ¿Sí, Margarita ahora debería dejar de abrazarte y despedirme de ti y para siempre, pero me invade una debilidad tan grande que no lo are si tú sigues pensando que por el momento debemos por el bien de los dos guardar en secreto nuestro idilio? – ¡Sí, vuelvo asegurarte Magdalena que nunca olvidaré esta situación, ni la fragancia de tus besos en los que me tienes envuelto!


Capítulo XXII

A San Cristóbal llegaron cuando ya el sol sumergía sus llamas en el horizonte y con un cielo sin nubes y al acercarse a la aldea le asombro el silencio. Ya que los únicos sonidos que llegaron ellos fueron los ladridos de los perros y las un pastor que tocaba un cuerno para reunir una manada de cabras y ovejas.
No tardaron en despedirse, para dirigirse los colonos a una céntrica posada y los militares con sus más de una treintena de esclavos negros al acuartelamiento. Mientras que Magdalena con los niños y el matrimonio se alejaba, sin que él dejar de seguirles con una sonrisa lastimosa en los labios. A la vez los niños del matrimonio cogidos de su matón jugueteaban con ella. Él bien recuerda que con su mirada la siguió, hasta que la luz del sol ya bajo dibuja su figura de un amarillo radiante y que a sus ojos reproducía con más intensidad a una su belleza.
Él tambien al poco tiempo, se dirigió cabizbajo al convento cuando ya las estrellas esmaltaban el calor tropical en el firmamento. El convento se hallaba en un lugar despejado y ante el portalòn se hallaba uno carromatos desenganchados y varias mulas que resoplaban bebiendo en un amplio pilón. Juan cuenta que al penetrar junto a una ancha y alargada mesa estaban sentados una docena de frailes que él saludó para luego sentarse al lado de uno de ellos.
Como de costumbre, después de la cena sin levantar la cabeza y en fila cada uno fue dispersándose por los pasillos para ganar como siempre sus respectivas celdas. Mientras él como era de costumbre quedo junto al padre prior con el fin de entregarle los documentos relacionados con los acuerdos que se establecieron de dicha reunión. Para después dirigirse a su celda situada al fondo del vestíbulo que daba a su vez una ancha escalera de roble donde colgaba un tapiz que entre finas ramas, se veía a Adán y Eva ofreciéndole él a ella con la mano la manzana prohibida.
Según cuenta dicho retablo ya una vez en su oscura celda no dejo de atormentarle toda la noche, ya que sólo veía en él la tentación de la carne y esto le trajo a su memoria los continuos sinceros abrazos de ella, así como sus besos que con el roce de sus pechos le produjo pecaminosos deseos de poseerla. Y Así paso la noche con la mirada fija en la ventana y sin poder conciliar el sueño esperando que la claridad de día diera porte terminado su continuo sufrimiento.
Pues vivir como hasta ahora y después de todo lo que le había sucedido, le seria cada vez más difícil y sobre todo le resultaría a la larga imposible. Y todo porque reconocía que todos sus pensamientos giraban alrededor de ella y por tanto cada día que pasara sin poderla ver se le haría cada vez más cuesta arriba. Para eso pensó que la única solución consistiría en hacer lo único que podía y sabía hacer que era continuar ocupándose de las clases de español con los nativos e hijos de españoles y visitar los poblados donde ya daban sus frutos la evangelización.
Y aunque que por la noche se hallaba muy cansado, dado sus días eran de un trajín agotador. Una vez ya en su celda, aquellas horas de soledad llagaban siempre un momento en que le entraba una frustración intensa; pareciéndole de golpe que veía con clarividencia glacial toda su vida, pero además, ella por todos los lados y a la vez. Sí, era tal el recuerdo de su primer beso que continuamente llevaba en él, esa grata evocación... que sin cesar surge al cerrar sus ojos y vagar en sus recuerdos.
Produciéndole un calor de llama tierna, llenando a la vez en su memoria su apretado cuerpo tan deseado, donde el aire no tenía espacio entre ellos.
Seductora pasión que siempre guarda escondida, en increíbles tumultos de ansias que fluye eternamente en sus venas y es entonces cuando se siente acudir caudales perniciosos desde recónditos espacios, inundando exaltados, los latentes deseos que cada día se hacen poseedores de un gozo indeterminado.
Sí, era tan sufrida su situación, como necesaria su presencia que parecía que, las cosas que pensaba se desdoblaban, perdían su significado carácter, reduciéndose a simples apariencias absurdas e incomprensibles… –No, no era fácil en tales circunstancias expulsar de su ánimo esa situación de tristeza. Y por más que intentaba distraer sus pensamientos enseguida, le volvía la sensación descabellada y casi delirante de volverla de nuevo a rodear con sus brazos. –Y se decía: - «Yo sigo aquí envuelto de mi tristeza, pero por lo contrario podría estar a su lado… paseando y prometiéndonos amarnos para siempre…».
Atormentado e imposible de conciliar el sueño se puso a andar y desandar la celda, imaginándose con ella un futuro más armonioso… con mares y cielos de gracia iluminados… - ¿No, no podía seguir así, ya que en definitiva era vivir en un simple espejismo y por tanto podía terminar siendo un fantasma de su misma persona? No tardo tras un largo suspiro y a la vez apretando sus labios con fuerza terminar por terminar la noche sentado albarde de la cama.
A la mañana siguiente ya se había repuesto del todo y lo primero que hizo fue buscad a Margarita. Ambos hablaron, sobre todo de ellos mismo, explicándole ella que estaba por dicha familia muy bien atendida; pero que no dejaba de recordarle en todo instante y que esto para ella resultaba como si la aprisionara una rueda de molino. Por no dejaba de contar los días y lo único que deseaba y no conseguía era poder dormir, para así sumir-se en la inconsciencia. – ¡Sí, querido Juan, mi verdadera situación no se la imagina nadie!
Esa mañana, pasearon acompañados de los niños por la explanada que se extendía a pocos metros de la catedral y mientras que chiquillos jugueteaban por la pradera el aprovecho para también explicarla su situación. Dónde él tampoco llegaba a llenar sin su persona él vació de los días que cada vez se hacían más torturan-tes y largos. –Sí, hace tiempo que no conseguía calmar su pena a pesar de intentar con sus obligaciones desviar de sus pensamientos su persona. – ¿Pero mi vida, que hacer, o sea, como hacer y como podríamos hacer?
– ¿Hay Dios mío, que quieres que yo te diga…? – ¡Si sabes Juan qué yo también te necesito!
– ¡Sí, lo sé y té comprendo, pero estoy indeciso y temo que esta situación es tan importante para mí que se me pueda parar el corazón! – ¡Por favor, sigue besándome y caliéntame el corazón! – ¡Compadécete de mí, ya que te necesito y no puedo seguir viviendo sin ti!
Él guardo silencio y conmovido cubrió su cara de besos y cada vez con más intensidad. Para luego ante tal situación comenzó a besarla sus piernas, a lo que ella al estar ya tan excitada, no pudo por menos de dejarle que continuara desnudándola para terminar entregándole a él por entero su cuerpo.
Fue ya después y poco a poco que sus corazones se fueron calmando que ella ya pensó que debían volver lo más rápido a donde los niños jugaban, dado que el matrimonio podría llegar en cualquier momento a buscarlos. Pero su mayor satisfacción fue al comprobar, a lo largo de la tarde, que mismo los niños que el matrimonio eran cordiales, bondadosos con ella y además, no se habían percatado de nada. Sin embargo, reconocieron que debían ser prudentes y no levantar sospechas.
Al día siguiente, después de despedirse de los niños y de ellos recuerda que hurtadillas se despidió con un profundo beso de ella para luego decirla que no tardaría en volverla a ver. – ¡Magdalena, te pido que seas fuerte y veras como terminaremos por encontrar la solución a todo esto! Para después con una sonrisa de enamorado, terminar por perderlos de vista.



Capítulo XXIII

A los pocos días de separarse de ella, él volvió a entregarse en cuerpo y alma a sus quehaceres que como antes consistía en dar clase, ocuparse a la vez de lo administrativo de la comunidad y los domingos se acercaba a revisar las obras de San Juan Chamula, a sólo 20 kilómetros al noroeste de San Cristóbal. En lo que se refiere a la escuela, cuenta que consiguió pese a las trabas administrativas que además, de hijos de españoles asistieran una docena de jóvenes indígenas y entre ellos el Cobrizo hijo del manda-más en la comunidad tzotzil de San Juan de Chamela.
Así continuaron los días, semanas y meses, con su continua rutina que para las personas enamoras y habituadas a pensar era tan complicado como penetrar en esa verdosa selva de lacandona. Dónde él se había propuesto evangelizar al resto de los tzotzil ferozmente independiente y conocidos también en esta parte del Yucatán por los lacandones, estos son un grupo indígena del tronco maya que habita en la selva Lacandona situados en la frontera entre Méjico y Guatemala y por tanto uno de los mayores grupos indígenas de la península de Yucatán. Pues según Cobrizo el joven que cada día ganaba más su amistad, él y su padre le ayudaría a tal difícil aventura.
Es verdad que aquella difícil decisión era como una inquietud inexplicable, pero a la vez reconoce que ellos estaban allí precisamente para ayudar dentro de sus posibilidades esa pobre gente enfrentada a esa inhospitalaria naturaleza. Ya que está extensa zona que abarca tierras boscosas por ambos lados del río Usumacinta. Sí, era una verdadera locura pero también una continua y soñada tentación de la que no tenía ya forma de escapar. Pues le cautivaba la idea de ser él el primero de culminar tal aventura.
Él sabía lo difícil que su misión, ya que un siglo había transcurrido desde que los diferentes conquistadores intentaron dominar a estos indígenas, pero cada vez era más difícil debido a esta selva infranqueable y la belicosa existencia de sus nativos. Pues ya entre 1530 y 1531 el capitán Alonso de Ávila accidentalmente en su ruta de Ciudad Real (San Cristóbal) hacia Acalán donde descubrió la laguna y peñol de Lacam-Tún. Los habitantes de esta zona que comerciaban con los pueblos previamente conquistados por los españoles evitaron un enfrentamiento directo utilizando la selva como refugio.
Pero hay que destacar que no todos se portaron dignamente con los nativos, ya que militares y mismo religiosos se dedicaron a robar todo lo que relucía y destruyeron a la vez sus ídolos. Lo que hizo que por ambas partes la barbarie sería difícil de constatar. Fueron varios los intentos por conquistar a los lacandones, desde Nueva España ya lo intentó Juan Enríquez de Guzmán, desde la Península de Yucatán lo intentó Francisco de Montejo, desde Guatemala Pedro de Alvarado con el capitán Francisco Gil Zapata y desde Chiapa Pedro Solórzano.
Pero quien más colaboro en la pacificación fue el Fraile Bartolomé de las Casas. Ya que fue el primero que realizó negociaciones con el oidor de la Segunda Real Audiencia de Méjico, licenciado Alonso de Maldonado –quien se encontraba reemplazando al adelantado –Pedro de Alvarado para conquistar pacíficamente los territorios insumisos por medio de los métodos de reducción y evangelización, los cuales serían llevados a cabo por los misioneros de la Orden de Predicadores. Aunque reconoce que duro poco tiempo, ya que los indios terminaron por adentrarse cada vez más en el interior de esa impenetrable selva.
Pero pese a todos estos avatares, el reconoce que seguía todavía en una nebulosa de constantes ilusiones acerca del reino de Dios en la tierra. Mientras que a los demás y mismo a los soldados que a los representantes de Dios en la tierra sólo le interesaba el oro. Tesoros que serán aunque sirvan para adornar catedrales terminaran para los pobres como un derroche y para los no creyentes un desprestigio de sus obligaciones.
Era verdad que sus audaces aventuras le dolían con un continuo remordimiento. - ¡Qué disparate el suyo! Pero reconoce que no estaba arrepentido de su decisión, ya que Magdalena estaba de acuerdo con lo que tantas veces había soñado y que ahora podía dar forma precisa a sus deseos. Sí, desde allí se hallaba esa impenetrable muralla vegetal que se había agrandado con el curso del tiempo.
Para él penetrar y conocer nuevos pueblos era un estremecimiento de respeto y a la vez de espiritualidad a la vez que le hacia olvidar las últimas carnales tentaciones para asumirle en su religiosa devoción. Así fue, como acompañado del Cobrizo y una docena de nativos se introdujo en esta impenetrable y misteriosa selva de la Lacantún, (lacandón) que abarcaba las tierras boscosas por ambos lados del río Usumacinta. Sí, estas tribus seguían siendo fieles a su origen par seguir como dormidos en sus costumbres sin renegar de sus venerables descendientes.

Dos días después de su salida y tras un continuo aguacero que le impedía seguir con sus reflexiones, la lluvia chorreaba a lo largo y ancho de su espalda. Pero reconoce que iba sin embargo alegre al ver la poca importancia que a este fenómeno de la naturaleza los indígenas no le daban la mayor importancia. Pero fue al llegar a una ligera explanada donde la vegetación le había dado un cierto respiro que un numeroso grupo de indígena.
Sin mayor problema, dada la presencia de buen amigo el Cobrizo fue presentado al que sin duda era el jefe del poblado conocido por ellos como Lacam-Tun. Allí y a orillas del rió Lacantún estableció, primero su escuela y después con el tiempo levanto una capilla donde bien por curiosidad o por el respeto que él les infundía no le faltaron feligreses.
Es verdad que sentía cierta emoción en su nueva y arriesgada situación; pero no de miedo y casi lego a olvidar los peligros que le rodeaban. Sin embargo, no dejaba de pensar con inquietud en Magdalena al sentir él escalofrió del enamorado cuando recordaba la distancia de la mujer que él amaba. Por eso al no poder olvidarla ciertos recuerdos le hacían sonreír pese a que según el Cobrizo que periódicamente lo visitaba una expedición militar de nuevo intentaba dominar esta parte del Yucatán que tantas vidas había costado por ambas partes.
Además, según le contaba su fiel amigo, en San Cristóbal y en los muros el gobernador había colocado la lista de los soldados desertores. Pero lo más lamentable era que el nombre Magdalena a parecía en busca y captura y dado que esa expedición militar estaba a punto de llegar a la región la ponía en peligro pese a encontrase arropada por los Pérez no garantizaba su situación. Pero pese a comprensión de este bendito matrimonio, reconoció que eso no era suficiente ya que serían muchos los escollos que deberían resolver.


Capítulo XXIV

Por eso ante la nueva situación, él no dudó con la ayuda de su fiel amigo ponerse en camino pese a la considerable distancia que le separaba de la finca de los Pérez. – ¡No se preocupe padre Juan esto se arreglara! Continúo el muchacho, convencido de la capacidad de su persona. – ¡Si se arreglará; se lo digo yo, ya que estoy seguro de que mi padre no dudara en ayudarles!
No obstante, recuerda que lo mismo que no conoció el miedo ni con los indígenas ni en esa peligrosa selva, ahora si miraba con recelo a un lado y a otro, como si temiera encontrarse con la tropa. Sin embargo, reconoce que pese a seguir el camino con cierto recelo, no quiso volver la vista atrás pese a que los leves crujidos del ramaje eran suficientes para creer que en todo momento que eran perseguidos. Pero al fin al llegar al pie del valle donde los matorrales eran ya menos espesos divisaron el caserón de los Pérez.
Al llegar a las inmediaciones de la casa, el continuo ladrar de los perros hizo que fueran saliendo que pese al principio mirar con inquietud no tardaron en abrazarlo. Después fueron sentándose todos mientras los criados servían la mesa, pero pese a que el señor Pérez pretendía distraerle con su conversación, él no apartaba los ojos de Magdalena que fingía no verle. Pues él sin apenas haber insinuado algo sobre su visita, adivino que ella estaba al corriente de su situación y por eso ella permanecía silenciosa, descolorida sus labios y pálidas sus mejillas.
No tardo en darse cuenta lo mismo la mujer que Pérez de la situación y por eso no tardo al verla aquellos ojos de animal triste y resignado y al intentar explicar al matrimonio de su inoportuna visita. Fueron ellos los que no dudaron en explicarle la nueva situación en la región. – ¿Si padre Juan, estamos al corriente del peligro que corre Magdalena y por tanto no sabemos cómo acertar ya que las patrullas de los militares son cada vez más frecuentes? – ¿Miedo y pena es lo que tememos por ella, a menos que su visita nos aporte una agradable satisfacción a su problema?
Después de estas lastimosas palabras, él se sentó al lado de Magdalena que seguía fija los ojos en sus rodillas. Para después su voz como una acaricia levantar de nuevos esos ojos hacia él como suplicando de nuevo su ayuda. Todos quedaron en silencio, mientras él con voz sosegada intentaba tranquilizarles al decirles que con la ayuda del padre de su amigo la esconderían mientras existiera en mínimo peligro hacia su persona.
El matrimonio y los hijos como él pasaron toda la noche rodeándola y suplicándola que dejara de llorar, cosa que les fue a todos muy difícil. Sin embargo, esa dolorosa situación solo duro un día, pues al anochecer del día siguiente y por precaución habían decidido el viaje de vuelta con el fin de penetrar lo más rápidamente en la espesura de la selva.
Ella fue bien recibida por la totalidad de la comunidad y eso fue de gran alegría para los dos; eso si en una reunión con los más mayores se decidió que dadas las circunstancia ella debía de aviarse y tatuarse como las demás e inclusive intentar broncearse. No fue difícil para ambos y menos para ella, ya que su tez y pelo moreno ayudaba a que el camuflaje fuese perfecto.
Sin embargo, reconoce que al principio con mucha precaución y como si un enemigo les acechar ella intentaba ocultar su rostro y sólo dejaba ver sus ojos y parte de la frente. Mientras tanto los dos dormían en la misma habitación de recinto de la iglesia, pero comprendiendo la importancia del secreto esto debía quedar entre los dos:- ni una palabra a nadie. Sí, era una salida obligatoria y cuyo secreto había que guardar. Pero bien recuerda que pese a la peligrosa situación los dos se sentían contagiados por la atrevida pasión que les proporcionaba el placer.
Así transcurrieron barios años, donde ella le proporcionaba la comida típica de su tierra, ya que al hombre también se le gana por estomagó. En cuanto a la limpieza de la iglesia debido a que estas tribus seguían siendo fieles a su origen sin querer perder sus costumbres ni renegar de sus venerables descendientes. Él había establecido unas reglas de juego, que reconoce que estaban dando su fruto. Sí, estas consistían en que ellos siguieran guardando también sus tòtenes y que poco apoco fueran adorando los tòtenes de la Iglesia católica e incluso permitirles que a nuestra virgen y santos adorarlos con nombres que ellos habían establecido para su nueva evangelización.
Todo esto se desarrollaba en buena armonía; porque con certeza él había influido en la mente de los nativos y sobre todo en reconocer que Zamora no se ganó en una hora. Por todo eso los días de la semana, menos el sábado y el domingo a ellos cerrando las imágenes con unas sabanas, para que ellos celebraran su ritos ancestrales. Que consistían en llenar el suelo de la hojarasca del pino que según ellos estas agujas del pino oculta eran de una energía espiritual.
Ya la familia reunida en el centro de la iglesia, se arrodillaban para hacer sus habituales rezos, para luego el varón romper en la frente del resto de la familia un huevo de gallina en la frente y a continuación todos después de absorber una bebida gaseosa con fuerza expulsarla y así sacar de sus cuerpos al diablo. Eso si a cambio el sábado y el domingo él llenaba de fieles la iglesia con una misa convencional y con gran respeto por parte de todos.
Bien recuerda que reía amargamente de su optimismo, pero toda esa situación le daba confianza y despreciar toda otra idea de imposición que tanto mal la iglesia había hecho en su pasado. Sí, el rectificar en del pasado manda y por consecuencia es indiscutible que Jesucristo hubiera actuado de la misma manera… -¿Pues como habría podido él, impulsar ese entusiasmo amoroso si hubiera actuado de otra manera? Pues en ninguna otra parte de la tierra y menos donde se concentra como es Roma todo el poder de la Iglesia no tenía a él ni a nadie darles ejemplo de moral ninguna.
Pues de todos era sabido que tras los dogmas de la iglesia se escondía el evangelio del placer, la satisfacción de todos los apetitos y sin barreras a todos los sentidos de la honestidad. Pues tras este suntuoso esplendor se escondía se admitía sin paliativos y como algo natural el adulterio y el desorden en los deleites del placer. Por tanto, mismo en la época de los dioses paganos exceptuando a Minerva habían prohibido el desmadre carnal. Jamás en la historia se vio un deseo tan general de gozar, de ir en busca del deleite ya que nunca la humanidad mostró un cinismo tan sereno para la satisfacción de sus pasiones.
Sí, casi todos los reyes y príncipes de los estados de Italia eran hijos ilegítimos. A la vez, los obispos ricos, los cardenales los soberanos laicos, teniendo a su lado numerosos hijos, disimulados al principio con el título de sobrinos, reconocidos finalmente como hijos sin empacho alguno. Y mismo los miembros del clero vivían en concubinato, y cuando no tenían una mujer o varias al lado de ellos sus costumbres resultaban todavía más abominables.
Ante todos estos razonamientos, a él no le cabe la menor duda que era un recuerdo amargo de aquella época que llego a despreciar y no por devoción sino por el vicio que degeneró entre ellos. Mientras que él y pese a su nueva situación de un verdadero y sincero amor por una mujer golpeada por los inhumanos acontecimientos él pretendía ayudarla. Sí, él seguiría en el pecado y todo debido a la propia naturaleza ya que nuestro instinto de animal ara comprender algún día la necesidad de romper con todos estos perjuicios que como todas las religiones se convierten en absurdos tabúes.- ¡Aunque él seguía dudando que algún día alguien llegara a realizar está gran hazaña libertadora!
Pues era del todo inhumano lo que a él como a tantos otros les estaba sucediendo. Pues eran tiempos donde en esa parte del mundo para la Santa Inquisición, seguía torturando e incluso quemando vivos miles de personas y sobre todo lo concerniente a las pasiones carnales que para ellos era la mayor tentación del diablo ya que está destruye la salud y envilece el alma. Sí, sin dada su nueva situación era peligrosa y temía ser descubiertos, incomprendidos y castigados. Sin embargo, a ella no parecía preocupar-la, ya que era feliz y no fatigaba su imaginación, ni le preocupaba lo más mínimo los peligros que a ella pudiera acarrear-la su nueva situación.
Sin embargo, él continuaba fatigando su imaginación para procurarse respuestas que tuvieran alguna lógica a sus continuos pesares. Porque fue partir de entonces que empezaron los sobresaltos, ya que él bien recuerda que una expedición militar encabezada por el capitán Francisco de Mirones, acompañada por el fraile franciscano Diego Delgado, salió de Yucatán. Aunque recuerda que esta expedición también se convirtió en un desastre para los españoles que fueron masacrados por los itzáes, ciudad lacustre de Lacam-Tun. No obstante, de nuevo una expedición militar proveniente de la ciudad de San Cristóbal. Pese a retirarse hacia el sureste erigieron una nueva cabecera a pocos kilómetros de distancia del río Lacantún, Lacandón abarcaba las tierras boscosas por ambos lados del río Usumacinta.



Capítulo XXV

Él había presenciado parte de estas macabras batallas, para después dedicar todo su esfuerzo en salvar cuerpos mutilados y almas y estaba aterrado de tanta maldad por ambas partes. Aquello reconoce que fue atroz y él reconoce que en muchas ocasiones le faltaron las fuerzas y no porque fuera débil pero aquella situación le causaba irresistible desazón.
Pero, a pesar de todo, él no se desesperaba. Pues como cristiano convencido, ya que él seguía pensando que si su misión era peligrosa al exponer su vida a cada instante, desde un principió él fue consciente y por eso no tenía porque forzar los impulsos de sus sentimientos. Sin embargo, lo que si se le hacia insoportable los meses que llevaba sin ver a Magdalena y, esto le inquietaba ya que antes de acompañar a los soldados al interior de las selvas de Lacandón, ella anunció que estaba embarazada.
Así transcurrieron tres meses más, al cabo de los cuales encontró el momento oportuno para regresar a San Juan de Chamela, donde tendría que hacer un gran esfuerzo para reconocerse como padre. Y ante esa idea no podía evitar como la garra del buitre se hundieran en su corazón y su tortura consistía en poder estar con ella ya que esperaba ser padre dentro de unos meses. Sí, su pasado, su presenté y su futuro, desde ahora el resto de su vida estaría enjuiciada por ese motivo. Sin embargo, ante tal situación se limitó a sonreír amargamente, porque por medio del cobrizo sabía que todo iba bien.
Al volverla a encontrar recuerda que le tembló desde los pies a la cabeza todo su cuerpo. Pues todo su ser era encantador:- Si con aquellos ojos sonrientes, los hombros perfectos, sus brazos rosados, como también pese a su liguera redondez de su vientre su cuerpo seguía ligero e incluso le encantaba su voz lenta, dulce; a la vez que toda ella esparcía un perfume fresco que le excitaba al mismo tiempo. Pero pese a toda su dulzura y sobre todo con la llegada de su hijo, reconoce que debían seguir procediendo con cautela.
Su hija Asunción, nació en un total secreto para el resto de la comunidad y así transcurrieron seis años si abandonar él sus obligaciones. Pero súbitamente vio cómo lo mismo a su hija como Magdalena les abandonaba las fuerzas y la crisis de salud trajo como consecuencia un inmediato cambio radical en la conducta de una mayoría del resto de la comunidad. Él fue el primero que debido a sus continuos por sus obligaciones viajes por toda región que se trataba de una nueva epidemia.
Si, no era la primera vez que esto sucedía, ya que cuando en el curso de seis meses cuando Cortes entro en el Yucatán prácticamente no quedó un sólo pueblo sin ser infectado. Y mismo en el norte, se ha estimado que casi la mitad de la población azteca pereció en esa primera epidemia. Pues según cuenta la fiebre amarilla o vómito negro, como se le bautizó popularmente, fue para los españoles una enfermedad nueva, terrible, mortal, que diezmó a sus tropas y frenó el desarrollo económico y social de estas tierras del mundo, por lo menos por un prolongado lapso de tiempo.
El virus de la fiebre amarilla es transmitido a los humanos por la picada de mosquitos infectados, varias especies de mosquitos transmiten el virus de la fiebre amarilla, dependiendo en la región geográfica. La muerte ocurre entre los días siete y diez de la enfermedad, lo cual demuestra la rapidez con la cual puede actuar esta enfermedad. Algunos pacientes atípicos pueden fallecer tan rápido como el tercer día después de la presentación de los síntomas. Pero la mortalidad es aproximadamente en algunas situaciones ha llegado hasta el 50% de los pacientes que desarrollan síntomas.
Está grave enfermedad que azoto a los nativos como a los europeos recién llegados a América, fue la causa a veces de la muerte a la tercera parte de ellos en los primeros días de la enfermedad y dejándolos amarillos, azafranados. Pero según los propios indígenas le explicaron en la parte correspondiente a las recetas de los indios, ya se usaban ciertas "medicina para el vómito de sangre", y en otra parte se señalaba: - "Medicina del vómito de sangre para personas que la arrojan no propiamente encarnada, que no parece verdadera sangre, sino como un líquido mezclado de hollín".
Al parecer y esto lo que les ocurrió a ella y a su hija, el periodo de incubación de la fiebre amarilla fue de seis días. Lo que las hizo sufrir todavía más, ya que en los casos graves el inicio es súbito, con síntomas típicos como cefalea, dolor de espalda y fiebre. Sí, ellas la primera fase se caracterizo por náuseas, vómitos y la presencia de albúmina en la orina. Después de la fiebre inicial, la temperatura se normaliza, pero entre el cuarto y quinto día vuelve a subir. Esta segunda fase está marcada por la ictericia, hemorragias en las membranas mucosas, vómitos de sangre hasta que el corazón deja de latir.
Fue una situación insoportable para ambos, pues al darse cuenta ella dé que su fin estaba próximo, le suplico con lágrimas en los ojos que comenzaban ya pagarse, que cuidara de su hija como lo estaba haciendo con ella. Y recuerda que dominado por la emoción siguió mintiéndola de que su hija ya había muerto. Fueron sus últimas palabras, para temblorosa le cogió de la mano repitiéndole: - por favor, no me dejes. Para al final él tímidamente acercar en ella sus labios en un débil y último beso.
Magdalena, falleció en la noche del sábado un día después de su hija por esa cruel epidemia que se llevó a cientos de indígenas y donde también se dejaron la vida también muchos españoles. Magdalena, fue una mujer buenísima y describe que conmocionado tuvo que aguantar en el funeral las lágrimas para que los demás no pudieran sospechar de su parentesco; para más tarde escondido en su celda sumirse en el dolor y el llanto.
En un principio recuerda que su situación fue muy penosa, pero poco a poco sus deberes con la comunidad le hicieron volver en momentos difíciles a busca fortaleza dentro de él. Sí, debía dejar huir el pasado con todas sus reservas y volver a llenar con ánimo, optimismo su espiritualidad. Pues para que sufrir pensando en algo que jamás volvería, es mejor seguir adelante desarrollando la misión que le habían designado; porque algún día la vida dado su abnegado sacrificio le será recompensado.




ÈPILOGO

Como sigue escribiendo, así fueron transcurrieron los años, hasta que rápidamente vio cómo desaparecía su fortaleza, cómo le abandonaban los ánimos y eso trajo como consecuencia un cambio radical en su misionero trabajo. Sí, ya no era el que fue y por tanto no podía seguir con sus proyectos y en ante esa penosa situación debía dejar a otros misioneros más jóvenes su labor.
Además, desde hacia tiempo seguía pensando el volver cuando le faltasen las fuerzas a la tierra que lo vio nacer, por eso ante sus ya sesenta y cinco años se dispuso a volver a Talavera con objeto de ingresar en aquel convento donde a sus quince años le marco el camino de su espiritualidad. Así fue como puso en marcha regresar a su patria y poderse encontrarse otra vez con los suyos.
Fue un largo y penoso trayecto, ya que la travesía del océano fue horrorosa; dada que los quince días últimos del trayecto debido a su intenso e insoportable oleaje se vio obligado el barco atracar en el puerto de Lisboa. Dos días después y tras un merecido descanso tomo una diligencia que le condujo a Cazalejas con el fin de visitar a su familia.
Después para finalizar escribe que sus padres ya no existían ni tampoco nadie le dio señales de sus hermanos y al día siguiente se dirigió a Talavera para pedir al convento de los jerónimos que le acogiera. Allí paso sus últimos dos años donde murió a principios del mes de junio en el momento que acababan de sacarle a la huerta para que tomara el sol. El fraile Juan Cordero había cumplido ya sus sesenta y ocho años cuando fue enterrado sin la presencia de nadie que pudiera testimoniar su admirable trabajo evangelizador en esas difíciles y peligrosas tierras de la península del Yucatán.
PABLO GARCÌA CABRERO
Marignane -25/7/2015

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