SUEÑOS PECAMINOSOS

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POLgarci
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SUEÑOS PECAMINOSOS

Mensajepor POLgarci » 27 Jul 2015 17:42

SUEÑOS PECAMINOSOS
No había hecho más que empezar la mañana, pese a que yo ya llevaba más de una hora tumbado sobre la arena de la playa; observando como el sol era ya un globo ardiente y las ondas de calor que irradiaban la tierra casi eran visibles.
Al percibir La agradable caricia del sol, quede convencido que el sol al precipitarse sobre la tierra era como si el huevo de la Creación hubiese sido lanzado esperando que él cascaron se rompiese y liberase; para que al fin pudiera comenzar la vida.
Hay que decir también que en esa playa paradisiaca, Yo me hallaba desnudo, notando la agradable caricia del sol por todo mi cuerpo y solo rompía el placer del silencio el balanceo de las aguas al batirse con la arena.
Al tratar de hallar la continuación de mis sueños y delante de esta sensación completa de placer. Mi mente empezó a dar vueltas en el pasaje, de la ODISEA…-Circe dijo a Ulises: «Primeramente te saldrán al paso las sirenas, esas encantadoras que fascinan a todos los hombres que se acercan a sus costas. ¡Desdichado el imprudente que se detenga a escuchar sus cantos! Jamas volverá a su morada…»
La verdad es que más allá de mis sueños pecaminosos se extendía la realidad el mar tranquilo, cuyas aguas se hacían cada vez más azules brillantes y todo parecía tranquilo excepción del suave oleaje. Y un instante más, mis ojos contemplaron con placer aquel lugar solitario; para después mis sentidos volver a la oscuridad que me ofrecían los sueños.
Eran los de una isla solitaria, donde una joven indígena de mediana estatura, de color caoba, y más clara que sus demás compañeras, vagabundeaban por la playa. Vista por delante, la muchacha parecía estar completamente desnuda, pero la verdad era que su sexo, solo era cubierto por una reducida tela, y mostraba sin recato su perfectas nalgas y sus bien formados senos.
Era tentador arrinconar el miedo al cante de las sirenas en esa isla desierta. Y Estarán de acuerdo con migo: –Y reconozco y reconozcan que través de mis sueños, me sentía tentado abandonar este mundo hipócrita y a través de este morboso sueño: al lanzarme en el espacio cósmico y pasar mi cuerpo a un cálido y desconocido mundo del placer.
No era la primera vez que el placer de los sueños, llamaba a mi puerta, pero Por primera vez creí normal sustituir las normas de una sociedad fingida, por las normas de la naturaleza, toscas, primordiales, paganas.
Es verdad que lo que sucede hasta ahora, es que las relaciones sexuales están en su conjunto, estrechamente supeditadas a la necesidad biológica de trasmitir la vida y socialmente mediatizada por la obligación del capital de asegurar la reproducción de la fuerza de viviente, manantial de plusvalía.
Sin embargo, yo pienso que la liberación del morbo a través de los sueños demuestra que la naturaleza esta por encima de las represiones a las que nos sometemos. Y esto nos conlleva a que la madre naturaleza no sabe de credos, al no poder evitar que los fantasmas sexuales se conviertan en una verdadera revolución contra la sociedad represiva que vivimos.
El interrogante de lo prohibido, me fue robando poco a poco mis sueños, pero poco después tuve la respuesta merecida al caer de nuevo en mis maravillosos fantasmas sexuales. En ellos Volví a ver esa playa donde las mismas muchachas seguían tan esbeltas como graciosas.
Al observar el movimiento aquellas jóvenes, que tan pronto se inclinaban como se incorporaba.Reconozco que maliciosamente solo esperaba que en un momento a otro pudieran partirse los cordeles que sujetaban el biquini.
–Me imagino que casi todos ustedes estarán ansiosos por saber lo que me aguardaba a través de mis sueños… Pero tengo que decirles que cuando no se tienen canas, es una cosa, pero cuando aparecen las primeras, es muy distinto y tengo que aclarar que. –Ya no soy un “jovencito”…
–« Ahora bien, tengan en cuenta que hasta cierta edad la naturaleza sigue siendo bondadosa».
-Bueno no tiene importancia… seguiré contándoles al detalle mis sueño.
Fueron varias veces que pasaron las muchachas junto a mí, hasta que la muchacha que me cautivo desde un principio; no tardo en sentarse a mi lado…
-Venga, le invito a un sitio más fresco.
El sendero se dirigía hacia el monte. Ella saltaba ágilmente, trepando por el sendero, y yo la seguí, pisándole los talones hasta que llegamos, a lo alto de una elevación y junto al sendero. Vi un verde y jugosa hondonada cuya gruesa alfombra de hierba estaba rodeada por altos tallos de platanales y cuyas anchas hojas formaban un umbroso dosel.
-dijo ella…
sentándose en la hierba, cruzando las piernas, con el resultado de que el breve biquini de tela dejaba tentadoramente al descubierto parte de su… Y, yo me pregunte, si ella conocía sus dotes de seducción y el desesperado anhelo que lo dominaba, a lo hacia con toda inocencia.
Exhausto por un deseo contenido, me tape los ojos al sentir mi omnipotencia, que aquello me producía…
- ¿Puedo preguntarla algo? -¿Cuándo tuvo por primera vez relaciones sexuales con un hombre?…
-¿Amor corporal?
-Bueno, la pregunto por simplemente curiosidad…
-bueno, diré que por el simple placer de la aventura…
-Es usted fantástica. Nunca había oído nada semejante…
No trato de discutir con ella y continuo la conversación hasta que surgieron aquellas palabras que facilitaron su sentimiento que
Sin el menor signo de turbación, me permitiría ir con ella a donde otro no irían. Así, pues, acepte con el mayor placer acompañarla.
-¿Adónde me llevas? Supongo que no me llevaras muy lejos.
-¿Aún tiene miedo de mí…?
-«No pero temo que mis sueños puede desvanecerse en cualquier momento».
- ¡Vamos de nuevo a la playa!.
El agua de la cerrada laguna, que habíamos dejado a nuestra espalda era tranquila y llana como un espejo; pero seguimos caminando hacia un islote solitario donde el mar se extendía sin tener horizonte ni fin.
-Es magnifico.-Me alegro que me haya traído aquí…
Ella se dejo caer sobre la arena de la playa y extendió su cuerpo bronceado, para quedarse tendido con la cabeza apoyada en sus manos cruzadas. Y yo me senté a su lado, con las rodillas levantadas y una suave brisa se introducía entre mi bañador acariciando mis partes aumentadas…
-¿Ha traído a alguna de sus conquistas aquí?
-¿Cómo dice?
-Si, traje alguna; pero siempre en sueños… -Vamos abañarnos, pues y vera que no es un sueño…
¿A bañarnos?
-Pues claro. El agua esta maravillosa, al oscurecer. Se sentirá mejor y le ayudara a bajar la fiebre de las tentaciones…
-No le gustaría que me bañara desnuda.-Y tras una pausa, sonrío amablemente.
-Aquí estamos solos. Además prometa no mirar…
Yo descendí corriendo alegremente hasta la orilla del mar. Mientras pense que ella iba a zambullirse de cabeza en el agua, pero se detuvo, se llevo las manos a la cintura y vi como se quitaba la tirita del biquini. -Si, si que hermosa es la naturaleza, pense al verla tirar la prenda sobre sus hombros y permanecer erguida ante el mar, como una hermosa estatua. Acto seguido penetro corriendo en el agua, como una sirena liberada de su cola, se alejo chapoteando en la nebulosidad de la tarde…
A los pocos segundos después se hundió en el agua, permaneciendo cierto tiempo bajo ella, y al instante e inquieto por su tardanza me sumergí hacia les verdes profundidades. Y pude verla entre las brillantes formaciones del fondo del mar, donde todo es como un extraño planeta de movimientos retardados. Después se alejo nadando de nuevo hacia la playa y sin colocarse el biquini se extendió en la arena.
-¿Esta cansada?
-No intento reposarme del gozo que ha causado el agua…Mientras mentía al decir que su fatiga o nerviosismo estaba causado al no poder olvidar que una persona del sexo opuesto la esperaba en la playa…
Al observarla tendida en la arena, reconozco que el agua no había enfriado mi ardor y, al abrir ella sus ojos, me vio arrodillado a su lado, olvidando que yo estaba completamente desnudo a su lado.
-Si, les diré que me hallaba completamente desnudo y dispuesto al amor… Había llegado el momento tan deseado y lo peor de las muertes era esa tribulación continuada que había procedido a este esperado momento.
Mientras notaba su movimiento, me preguntaba por qué yo no la besaba en los labios o calmaba con un beso el dolor de sus erectos pezones, pero no tarde en realizarlo, hasta que ella comprendió que no podría soportar aquella situación ni un segundo más, pues todos los órganos de su cuerpo estaban apunto de estallar y que si no cesaba en mis caricias, chillaría o haría alguna locura.
Es verdad que hay quien piensa, que en una relación sexual la ausencia de ternura disminuye el placer sensual, y con él la satisfacción sexual. Sin embargo, esto sólo es cierto a partir de una determinada edad, cuando las agitaciones de la pubertad han pasado y se ha establecido ya una determinado equilibrio de las emociones sexuales.
-Es doloroso oír algunos hablar de la repugnancia nacida de un mundo que prohibí esta necesidad de amar, o aviva el insaciable deseo de contactos extra-conyugales; pero yo diría: - ¡Qué feliz azar es el amor!
A veces pienso que no existe otra realidad inmediata, otra humanidad tangible que la acaricia de una carne femenina, la suavidad de su piel o la tibieza de un beso. Creo que no existe nada más, pero esa nada se abre sobre una totalidad que ni una vida eterna en el cielo podría compensar.
-Si, reconozco que es algo superior a mis fuerzas y el deseo es cada vez más exigente…
-Yo sé que se trata de un simple sueño. Pero él dialogo, no es más que una sola idea que todos tenemos en común, y acullá realización la mayoría, solo llegaremos a través del sueño: -“Yo sé que tu me amas porque no amas a nadie que no sea más que tus propios deseos. Yo soy como tú, ¡Luego ámame!.
Es necesario acabar con el amor tabú, el amor sacrificio, el amor militante. Amar es lo más hermosa del mundo y esto es lo que enseña la pasión. Y para terminar, el amor es también una aventura y un acercamiento a través de lo autentico.

Pablogarcia
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