El Mejor articulo del día..

¿No llegas a fin de mes? ¿Tienes un trabajo digno? ¿Son los políticos los que llenan sus bolsillos? Seguro que tienes muchas cosas de las que quejarte, si no también. No es nada personal, sólo política. Respeta y serás respetado. Economía, Empleo y Política.
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Re: El Mejor articulo del día..

Mensajepor Batelglas » 17 Mar 2013 12:31


[highlight=#ffff40]Estrategia peligrosamente destructiva[/highlight]


Rajoy, con su discurso vacuo, pretende trasladar el coste de las crisis, económica y política,
a las instituciones
Soledad Gallego-Díaz 17 MAR 2013 - 00:00


Mariano Rajoy es un presidente del Gobierno, un líder, que no se pronuncia jamás. Sus conferencias de prensa, como la que celebró el jueves en Bruselas con motivo de la Cumbre Europea, son un prodigio de vaciedad y podría darlas igualmente el ayudante del jardinero de La Moncloa. “Sobre ese asunto ya he dicho todo lo que tenía que decir”. Se refería al caso Bárcenas, sobre el que no ha dicho más que obviedades tontas. “Todos queremos crecimiento económico. ¿Quién no va a querer crecimiento económico en Europa?”, como si los ciudadanos fuéramos rematadamente idiotas y no supiéramos que la cuestión es la prioridad que se concede al crecimiento respecto al ritmo de recorte del déficit y el calendario que se puede manejar en ese sentido.

¡Claro que todos quieren crecimiento, claro que la historia demuestra que llegará algún día!, pero para decir eso a la salida de una cumbre bastaría con el jardinero que interpretó Peter Sellers en Desde el jardín. Pocas horas después de esa rueda de prensa, el Gobierno aprobó retirar el subsidio de paro a los mayores de 55 años que vivan con un hijo que gane 967 euros, condenándoles a una doble humillación. Ni una palabra, ni una explicación del presidente.
¿A qué viene esa actitud? ¿Responde solo a la forma de ser de Rajoy? No, se trata de una estrategia que consiste en afrontar las crisis, política y económica, trasladando el deterioro que provocan a las instituciones.
Estrategia peligrosamente destructiva
Mariano Rajoy es un maestro en esa maniobra destructiva. Está haciendo muy conscientemente que sea el sistema democrático el que pague el coste de una crisis política que es de su partido y no de las instituciones. Insistiendo hasta la saciedad en un discurso vacuo, insustancial, está haciéndonos creer que no es verdad lo que vemos, que lo que oímos debe tener algún significado que no percibimos porque no estamos capacitados para ello. Rajoy lo perfecciona día a día y va alcanzando su objetivo: que ya no haya ganas de decir nada.

Los hagiógrafos del presidente insisten en que es un gran fajador. Lo será, en su ámbito privado, pero como político es un dirigente capaz de destruir el sistema antes que encontrar una salida política a un problema que es de su competencia y que sería su obligación afrontar.
Lo peor es que está consiguiendo que todos participemos en ese afán destructivo de nuestras instituciones y que, en vez de exigir su fortalecimiento o su reforma, les traslademos el desprestigio y la responsabilidad de una crisis creada por una determinada línea económica y por una determinada política.

En el fondo, resulta conmovedor, y deberíamos valorar mucho más, los esfuerzos de los más indignados, porque protestando contra el sistema están haciendo más que muchos políticos por restituir su verdadero espíritu a esas instituciones.
En la España de hoy, cuando arreció el problema de los desahucios, no apareció un grupo violento que arremetiera contra los banqueros, como habría sucedido sin ese sistema democrático nacido de la tan denostada Transición. No, hoy esos indignados demuestran su confianza presentando una Iniciativa Legislativa Popular y apoyando a quienes recurren al Tribunal de Luxemburgo.
Por eso la actitud de Mariano Rajoy y del PP es tan destructiva. Porque negándose a encontrar salidas políticas y a dar contenido a sus discursos, está haciendo peligrar esas convicciones democráticas y ese sistema que asegura defender.


La situación es más descorazonadora aún porque no existe una oposición capaz de enfrentarse ni de corregir ese rumbo. Y no la habrá mientras que el partido socialista no asuma responsabilidades y se mueva en la indefinición en la que se mueve.
¿Cómo es posible que quien se confiesa responsable de lo ocurrido en Ponferrada, Óscar López, diga que presentó su dimisión y que Rubalcaba no se la aceptó? Por supuesto que tuvo que ser aceptada. En un segundo. Si nadie asume responsabilidades, si nadie muestra el camino, si nadie reconoce que en política no se trata de presentar disculpas, sino de contraer responsabilidades, no habrá manera de combatir esta terrible estrategia.

solg@elpais.es
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Re: El Mejor articulo del día..

Mensajepor Batelglas » 21 Mar 2013 19:26

‘Caso cooperación’: la depravación moral

Del desvío de subvenciones públicas de la Comunidad Valenciana destinadas a las ONGs sorprende el ambiente de impunidad de los imputados, que seguían al consejero Blasco para “montarse el chiringuito”
Antonio Penadés 21 MAR 2013 - 00:01 CET


Entre los cientos de causas abiertas en los juzgados españoles por corrupción hay una que sirve como paradigma del grado de depravación moral alcanzado en ciertos sectores de la política: el llamado caso Cooperación o caso Blasco, que se instruye en el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana por la presunta apropiación de subvenciones públicas destinadas al Tercer Mundo entre 2008 y 2011. Mediante un burdo montaje basado en la emisión de facturas hinchadas o simplemente falsas, admitidas en los expedientes administrativos por funcionarios sobornados que a su vez contaban con la aquiescencia de evaluadoras externas y auditoras bien remuneradas, algunos de los encausados se apoderaron de unos 6 millones de euros procedentes de nuestros impuestos, además de 177.000 euros de aportaciones voluntarias de los valencianos tras el terremoto de Haití. Todos estos fondos, que tenían que haber servido para la mejora de las condiciones de vida de los más necesitados del planeta, fueron desviados a distintas sociedades en España y Estados Unidos para ser empleados, entre otros usos, en la adquisición de tres pisos en Valencia, de una potente embarcación de 53 pies de eslora, de un Cadillac para circular por Miami y de dos apartamentos de lujo en Cayo Vizcaíno.

¿Quiénes pudieron cometer semejante tropelía? Según la Fiscalía Anticorrupción, que desde que conoció los primeros indicios realiza una labor admirable, el entramado delictivo tenía dos ejes fundamentales: Rafael Blasco, último conseller de Cooperación y Solidaridad de la Generalitat Valenciana, y un tipo que desde hace un año está encarcelado en Picassent. En torno a ellos dos funcionaba una maquinaria tosca pero bien engrasada que permitía que un puñado de ONG instrumentales resultaran adjudicatarias de subvenciones que acababan en manos de las empresas expedidoras de facturas falsas, repartiendo estas a continuación el dinero a los miembros de la banda. Como resultado de las investigaciones hay por ahora 31 imputados, siendo labor de los magistrados decidir quiénes son culpables y en qué grado. Eso sí, aunque en su día se haga justicia, la sospecha y el desprestigio han alcanzado al conjunto del sector de la cooperación y han provocado su ruina, incluidas las organizaciones que siempre han actuado desde la honestidad y la eficacia.

El dinero para el Tercer Mundo se empleó en pisos, yates, coches y apartamentos de lujo

En primavera de 2012, cuando la juez ordenó las detenciones de los implicados y los medios de comunicación destaparon el caso, sentí la imperiosa necesidad de estar presente en el procedimiento judicial. Mi mujer y yo somos los delegados en Valencia de Familias sin Fronteras por la Infancia, ONG que financia varios orfanatos y escuelas de Primaria en Puerto Príncipe, y siendo testigos de que estos centros funcionan con presupuestos anuales que rondan los 30.000 euros nos resulta fácil inferir la cantidad de niños desvalidos a los que se podría haber proporcionado cuidados y educación con los seis millones malversados. Para más inri, el Gobierno valenciano había aprobado la construcción de un hospital en Haití tras el terremoto de enero de 2010, y el proyecto se frustró al descubrirse que la correspondiente subvención, de cuatro millones, también fue adjudicada a la trama. Y así, empujado por el hecho de que uno de nuestros hijos es haitiano —en acogimiento permanente— y por el recuerdo de sus siete primeros años de vida en un orfanato con serios trastornos de salud por falta de asistencia sanitaria, decidí renunciar a otros proyectos y solicitar mi personación como acusador popular. La juez tuvo a bien admitirme y, desde entonces, comparto la defensa jurídica con el abogado Alberto Domingo para tratar de ayudar al esclarecimiento de la verdad.

Tras la asistencia a las comparecencias de imputados y testigos y tras el estudio de los casi 20.000 folios que componen el sumario he alcanzado un buen número de conclusiones, pero hay dos que entiendo tienen suficiente relevancia social como para trasladarlas aquí. En primer lugar, la constatación de que a pesar de la indignación generalizada por la corrupción política y de la especial aversión que causa este caso en particular, los dos fiscales cuentan con muy escasos apoyos para llevar adelante la investigación. Parece indudable que España necesita una regeneración en sus instituciones, sí, pero esta no solo debería exigirse a través de manifestaciones y protestas, sino que hay que ejercerla desde dentro del sistema. Considero necesaria la implicación en estos asuntos de agentes independientes, ya sean profesionales, periodistas, jubilados, parados o estudiantes, personas capaces y dispuestas a dedicar sus conocimientos y su tiempo en coadyuvar en las indagaciones, gente interesada no en posibles réditos políticos —de esto ya hay de sobra— sino en el establecimiento de la justicia.

En segundo lugar, y esto es lo más lamentable, compruebo que sería más apropiado cambiar la denominación caso Cooperación por otra mucho más amplia. Me explico. Una parte significativa del sumario contiene conversaciones telefónicas y correos electrónicos entre los implicados, una ingente cantidad de información de primera mano que permite adoptar el punto de vista de cada uno de los miembros de la trama. Es entonces cuando uno se sorprende por el ambiente de impunidad en el que se movían, comprendiendo que, en realidad, para ellos aquello era un trabajo como otro cualquiera. A diferencia de quien delinque de cualquier otra forma para lucrarse, ellos rodeaban sus actos de una pasmosa normalidad, hasta tal punto estaban habituados a robar. De hecho eran un grupo de malhechores que acompañaron a Blasco en todas las consellerias que dirigió (Urbanismo, Sanidad, Bienestar Social...), recibiendo sus sociedades cuantiosas adjudicaciones a dedo, y en el año 2008, cuando su benefactor fue nombrado conseller de Cooperación, fundaron una ONG para continuar captando sus subvenciones fraudulentas. Qué mas da que esos fondos estuvieran destinados al Tercer Mundo. Para ellos era dinero público como cualquier otro. No reparaban en que su conducta podía acarrear muertes; ¿o quizás sí? Antes estamos nosotros que los negratas, se decían. Corrobora la tesis anterior lo nerviosos que se muestran con los cambios en el Gobierno autónomo de 2011, ansiosos por conocer el siguiente destino de Blasco para “montar otro chiringuito”.

Los grandes partidos carecen de autoridad moral para conducir la reconstrucción necesaria

Así, de un caso de corrupción nauseabundo pero en apariencia aislado se descubre una actividad delictiva bien asentada que nadie había denunciado ni investigado hasta ahora, lo que da a pensar que los sistemas de detección son ineficientes y que la mancha de corrupción que cubre los distintos niveles de la Administración en España es más extensa y profunda de lo que parece. Esto conduce a la convicción de que gran parte de esta crisis económica proviene de la corrupción, mucho más de lo que nos quieren hacer creer los partidos mayoritarios. Los casos que están apareciendo —más de 300 políticos imputados por ahora— no son más que la punta del iceberg, por lo que los grandes partidos carecen de la más elemental autoridad moral para conducir la reconstrucción que necesita el Estado ni para exigir sacrificios a la sociedad.

Pero acaso lo más llamativo del asunto no sea la falta de honestidad y el descaro de un amplio sector de la clase política sino su necedad, que puede ser aún más dañina. Sus cortas o desviadas inteligencias les impiden comprender que, superado un umbral para cubrir las necesidades cotidianas y vivir con una cierta comodidad, el dinero tiene una sola utilidad: la tranquilidad que puede aportar en previsión de las diferentes contingencias que puede deparar la vida. Pero cuando los ahorros se han conseguido delinquiendo no se obtiene este efecto sino el contrario, ya que en realidad, por mucho que quieran aparentar, son incapaces de disfrutar del dinero robado ni de la vida misma por temor a ser descubiertos. Algo muy habitual en tramas delictivas, pues cuando uno cae arrastra al resto.

Como apuntó Plutarco en su biografía del general tebano Pelópidas, algunos son dueños de sus riquezas y otros, los necios, simples esclavos de las mismas.

Antonio Penadés es escritor y ejerce la acusación popular en el caso Cooperación del Tribunal Superior de Justicia de Valencia.
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Mensajepor Batelglas » 21 Mar 2013 19:34

Que no se nos olvide que el pájaro este que fue el responsable del trinque a las ONGs , es el mismo que se coló en el Parlament Valenciá con un crucifijo para jurar el cargo el muy pedazo de cabrón..

Estoy empezando a sospechar que a los valencianos les han echado alguna droga o producto en el agua que los ha dejado carajotes perdidos o en su defecto los ha convertido en corruptos a casi todos ellos considerando las muy respetables excepciones, que las hay.

No tienen ni para aspirinas y han quemado no se sabe que cantidad de millones en petardos y en chorradas. !¡ que dios se apiade de este pueblo !¡ ..
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Re: El Mejor articulo del día..

Mensajepor Batelglas » 22 Mar 2013 17:17

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Re: El Mejor articulo del día..

Mensajepor Batelglas » 23 Mar 2013 17:58

Memoria Pública
[dropshadow=blue]Diez falsos mitos del franquismo y de la derecha
La obra 'Los mitos del 18 de julio' repasa las leyendas sobre la República y la Guerra Civil construidas ya en la misma contienda por los golpistas y rejuvenecidas en democracia por sus herederos naturales que culminaron en el Diccionario Biográfico de la Real Academia de Historia.[/dropshadow]


ALEJANDRO TORRÚS Madrid 23/03/2013 08:18 Actualizado: 23/03/2013 14:57



[glow=red]La RAH, denunciada por "apología del genocidio"
El Gobierno pide a la RAH que cambie el diccionario
Las víctimas del franquismo pedirán a Educación que retire las ayudas a la RAH
[/glow]

Llegó la hora de la respuesta, de “dejar las cosas claras respecto al origen inmediato de la guerra civil” y contrarrestar el revisionismo de derechas que descalifica la República para legitimar la rebelión de militar de 1936. Todo comenzó en la primavera de 2011 cuando la Real Academia de Historia (RAH) sorprendió con la publicación de los primeros volúmenes del Diccionario Biográfico Español. Los mitos y leyendas construidos durante los años posteriores a la Guerra Civil por los golpistas y rejuvenecidos por parte de la derecha española durante la democracia se disfrazaron de verdad absoluta bajo el manto de la RAH a cargo de los Presupuestos Generales del Estado (6,4 millones de euros). Más que un diccionario, la obra pareció una burla de proporciones históricas.

En tal diccionario nunca se definió a Franco como un dictador y sí como un “valeroso militar” y el franquismo fue calificado de “autoritario, pero no totalitario". El golpe de Estado del 18 de julio fue denominado “alzamiento” y la Guerra Civil fue sustituida a menudo por otros términos como “cruzada” o "guerra de liberación". Pero el revisionismo fue aun más lejos. A la salvaje represión ocurrida en Badajoz tras ser conquistada por los franquistas se la denominó "normalizar la vida ciudadana". En definitiva, todo un panfleto digno de ser firmado por el mismísimo Fraga durante sus años como ministro de Información.

La obra surge como respuesta al Diccionario Biográfico Español de la RAHLa historiografía española, agraviada ante el despropósito financiado por el erario público, se puso desde el primer momento manos a la obra para desmontar las afirmaciones y falacias que el diccionario vierte. En abril vio la luz En el combate por la historia (Editorial Pasado y presente) y esta semana ha llegado a las librerías Los mitos del 18 de julio (Crítica), “uno de los mayores y más completos esfuerzos de demolición de ciertas interpretaciones sobre el golpe, y la guerra civil que sobrevino a continuación”, según escribe en el prólogo Francisco Sánchez Pérez, coordinador de la obra, en la que también participan los historiadores Fernando Puell de la Villa, Julio Aróstegui, Eduardo González Calleja, Hilari Raguer, Xosé M. Núñez Seixas, Fernando Hernández Sánchez y José Luis Ledesma.

La obra trata de sintetizar y esclarecer las razones que propiciaron que el golpe de Estado se produjera exactamente el 18 de julio, el papel que desarrollaron en la sublevación el cuerpo civil y militar, la idea revolucionaria de las izquierdas y la contrarrevolucionaria de las derechas, el peso de la defensa del catolicismo y de la nación entre los sublevados, la presunta amenaza comunista y la realidad de la España de 1936. En definitiva, un libro que planta batalla al revisionismo de derechas que descalifica la República para legitimar la rebelión militar.

A modo de decálogo pueden enumerarse una lista de diez falsos mitos creados por el franquismo y sus herederos ideológicos con el propósito de justificar el golpe de Estado militar.


1. La II República no fue un desastre.

“La República no fue un fracaso que conducía inexorablemente a una guerra” sino que fue “destruida por un golpe militar” que, al contar con la connivencia de un país extranjero y no triunfar en buena parte del país y en la capital, se encaminó automáticamente a la guerra civil. La República fue una democracia de entreguerras de nueva creación y como otras muchos democracias europeas de Europa tuvo que lidiar por un lado con la derecha autoritaria, fascinada por la experiencia fascista, y con la izquierda obrera que consideraba, de manera habitual, que la democracia era incompatible con el capitalismo.

Durante los años de dictadura franquista, el régimen justificó el golpe de Estado por “el peligro comunista”. Sin embargo, las justificaciones conservadores han ido evolucionando de manera que es cada vez más habitual oír a los políticos de derechas nombrar el supuesto fracaso de la República como causa directa y sustancial de la guerra y nunca culpar de la misma el golpe de Estado militar que degeneró en una guerra civil.

Las justificaciones de la guerra civil de la derecha ya no son los rojos y marxistas sino los mismos políticos republicanos Como ejemplo sirve la entrevista que Manuel Fraga concedió a El País en 2007 en la que aseguró: “Pero los muertos amontonados son de una guerra civil en la que toda responsabilidad, toda, fue de los políticos de la II República. ¡Toda!”. En esta misma línea se manifestó Esperanza Aguirre en un artículo publicado recientemente en ABC en el que afirmó: “La "II República fue un auténtico desastre para España y los españoles (…). Muchos políticos republicanos utilizaron el régimen recién nacido para intentar imponer sus proyectos y sus ideas -en algunos casos, absolutamente totalitarias- a los demás, y que faltó generosidad y patriotismo".

Las justificaciones de la guerra civil de la derecha ya no son los rojos y marxistas sino los mismos políticos republicanos y su escasa habilidad y operatividad.

2. El asesinato de Calvo Sotelo no precipitó nada.

El hecho de que el golpe de Estado se produjera el 18 de julio no tiene nada que ver con el asesinato de Calvo Sotelo, que se produjo el día 13 de julio de 1936 y conocido el día 14. Su muerte, señala la obra “no precipitó nada” y “no tiene nada que ver”.

De hecho, hubo un proyecto de atentado terrorista contra la vida de Azaña, como respuesta al asesinato de Calvo Sotelo, que fue abortado por los militares golpistas que se encontraban en la capital. “Prohibido terminantemente. Todo está preparado en Madrid y eso podría echarlo a perder”, le dijo el coronel Ortiz de Zárate a Eusebio Vegas Latapié, cabecilla del proyecto.

3. La fecha del golpe dependía del apoyo fascista.

La fecha de inicio del golpe está ligada a la promesa de intervención de la Italia fascista de Mussolini, con la que los monárquicos, liderados por Calvo Sotelo, suscribieron el día 1 de julio un acuerdo para la compra de una “espectacular cantidad de material bélico de primer nivel”. Estos contratos de venta de armas y promesa de intervención fueron firmados en Roma por Pedro Sainz Rodríguez con el apoyo personal de Antonio Goicoechea y “el más que probable conocimiento de Calvo Sotelo”.

De hecho, la obra reproduce tales contratos, conseguidos por el historiador Ángel Viñas, que hasta ahora estaban inéditos, a pesar de encontrarse en archivos españoles, “quizá negligentemente olvidados o convenientemente evitados”, explica el coordinador Francisco Sánchez.

4. No existen las dos Españas destinadas a enfrentarse.

El hecho de que la ejecución del golpe de Estado dependiera de la llegada del armamento italiano permite al historiador Ángel Viñas desmontar otro mito repetido cientos de veces: la guerra civil no se produjo simplemente por cuestiones internas sino que contó con la connivencia de la Italia fascista, sin la cual “aquel golpe medio conseguido, medio fracasado” no se hubiese transformado en una guerra civil.

Sin la ayuda italiana la intentona golpista no habría tenido éxito

La participación italiana no se produce, por tanto, una vez iniciada la contienda sino que su apoyo previo al golpe fue fundamental para las esperanzas golpistas. Los contratos conseguidos por Viñas muestran como Italia facilitó a España “más de 40 aviones, miles de bombas, gasolina etilada, ametralladoras y proyectiles” sin los cuales los militares sublevados no hubieran podido iniciar una guerra civil.

“Esta tesis desbarata completamente la idea apocalíptica que ha acompañado durante décadas, y que creó cuerpo historiográfico, de las dos Españas destinadas a enfrentarse, del guerracivilismo como una realidad endémica del país y en particular de que hubiese una guerra civil no declarada dentro de la sociedad española en los años treinta”, escribe Sánchez.

5. Los civiles monárquicos jugaron un papel crucial.

El golpe del 18 de julio no solo fue obras de militares sino también de civiles, en particular de los monárquicos de Calvo Sotelo, que tuvieron un papel sustancial para que el golpe triunfase, y no meramente de apoyo. “Sin la trama civil interna, en una palabra, los militares golpistas quizá no hubiera tenido existo”, escribe Viñas.

La importancia de los civiles radica en tres aspectos. En primer lugar, sin el apoyo del partido alfonsino, Renovación Española liderado por Calvo Sotelo, los golpistas probablemente nunca hubieran conseguido el apoyo armamentístico de la Italia fascista. En segundo lugar, la trama civil, según argumenta Viñas, fue fundamental para la preparación de la sublevación de Franco en los términos exactos que este había diseñado para Canarias.

En tercer y último lugar, la trama civil fue esencial para crear las condiciones necesarias y suficientes para que pudiera florecer el movimiento insurrecional. La responsabilidad, en este caso, recaía en políticos y grupos de acción directa que debían conseguir “la deshumanización del adversario político”, “la provocación sistemática de la izquierda” y el estímulo y excitación de los propios partidarios”.

6. La defensa de la Iglesia y del catolicismo no existió en el diseño y ejecución del golpe.

Entre las motivaciones alegadas por los militares en sus bandos de guerra iniciales de julio de 1936 (incluido el del propio Franco) no se cita ni una sola vez la recurrente “persecución religiosa” ni tampoco hay clérigos entre los conspiradores. “Nadie se creía en julio de 1936 que los militares rebeldes comenzasen semejantes fusilamientos masivos en defensa de la religión”, opina Sánchez.

La propaganda religiosa no empezó hasta septiembre de 1936 No fue hasta bastantes días después cuando la propaganda de los rebeldes utiliza la defensa de la religión para justificar la guerra civil. Otra cosa es la postura de la mayoría de los obispos, que apoyaron el golpe casi de inmediato, ofreciendo un respaldo ideológico formidable motivados, en su mayoría, por la defensa de sus privilegios casi feudales. Los obispos españoles fueron los encargados de bautizar a la guerra como cruzada, pero cabe recordar que ningún papa utilizado el término cruzada para referirse a la guerra civil.

Mucho más que la religión, la justificación invocada por los golpistas era la amenaza de la revolución comunista y la de defensa de la nación española frente a los separatismos. La defensa de la religión no se sitúa en el mismo escalón que la defensa de la patria hasta el 8 de septiembre cuando fue publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Defensa de Burgos.

7. No había ninguna revolución comunista en marcha.

Durante 39 años de dictadura franquista, el régimen señaló repetidamente que la sublevación militar fue la respuesta aun inminente levantamiento comunista. El anticomunismo sirvió a Franco para legitimar la insurrección contra el gobierno legítimo, presentándola como una contrarrevolución preventiva.

Basta para desmentir estas teorías conspiratorias la propia declaración del entonces embajador estadounidense, Claude Bowers, que recoge la obra: “A aquellos que fuera de España después tuvieron que escuchar con machacona insistencia la calumnia fascista de que la rebelión era para impedir una revolución comunista, puede sorprenderles saber que durante tres años y medio nuca oí semejante sugestión de nadie, mientras, por el contrario, todos hablaban confidencialmente de un golpe de Estado militar”.

Los motivos que llevaron a la sublevación a los militares fue frenar en seco las reformas progresistas, y democráticas, diseñadas en el primer bienio de la II República. Es decir, la reforma agraria, los estatutos de autonomía y la reforma militar. De hecho, a pesar de la existencia de muchos discursos revolucionarios en la España de los 30, no solo obreros sino también burgueses, ninguna organización republicana u obrera se puso manos a la obra para subvertir el orden constitucional en la primavera de 1936.

El número de empresarios y propietarios que fueron asesinados en los meses anteriores al 18 de julio es ínfimo

8. El golpe de Estado militar sí que prevé un plan de conquista del poder y de la guerra.

Las derechas contrarrevolucionarias o antiliberales y ciertos sectores militares sí se pusieron manos a la obra para subvertir el orden constitucional y recabaron con éxito la intervención internacional de la Italia fascista antes del golpe, es decir, hicieron todo aquello de lo que acusaban falsamente a la izquierda republicana y obrera. Prueba de ellos son los contratos anteriormente mencionados; los planes de Mola que hacían referencia a una sublevación “sangrienta” que debía llevar a las tropas desde el extrarradio de la península a Madrid, ya que como predijo el propio militar: el golpe fracasaría en Madrid y Barcelona.

9. En la primavera de 1936 no existía el terror rojo.

“No había ninguna dinámica de exterminio ni liquidación de los enemigos de clase que pudiera continuarse después del 18 de julio, es decir, no se asesinaba a las gentes de orden”. Para demostrar esta afirmación y desmontar el mito del terror rojo en la primavera del '36, el coordinador de la obra Francisco Sánchez recurre a los datos. El número de empresarios y propietarios que fueron asesinados en los meses anteriores al 18 de julio es ínfimo y el de religiosos inexistente. “Por lo que sabemos murieron más empresarios entre 1919 y 1923 en toda España que en la primavera de 1936”, asegura Sánchez, quien añade que en 1923 fue asesinado un arzobispo y un cardenal (Soldevila). “Lo que no ocurrió en toda la República”, sentencia.

10. La URSS o la Komintern no planeaban ninguna intervención en España.

La Unión Soviética, en contacto directo con el PCE, no tenía prevista una intervención revolucionaria en España. De hecho, en ningún lugar de Europa entre 1918 y 1939 triunfó ninguna revolución obrera ni hubo ninguna “expansión comunista”, pues el comunismo “no pudo o no supo salir de la URSS”.

Las pruebas que en este sentido ofrecieron los conspiradores fueron una serie de documentos cuya autoría se desconoce a “ciencia cierta”, pero que “diversos indicios permiten endosárselas al propio Mola”. Estos documentos venían a señalar el inicio de una revolución soviética en el verano del '36. No obstante, una vez iniciada la guerra, esos documentos que habían sido el hazmerreír de muchos cuando se hicieron públicos, se transformaron en una de las principales herramientas propagandísticas del bando franquista. “Y sorprendentemente, todavía hoy continúan siendo esgrimidos por algunos para justificar la rebelión militar”, sentencia Sánchez.
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Re: El Mejor articulo del día..

Mensajepor Batelglas » 29 Mar 2013 11:41

[highlight=#ffff00]Una imagen vale mas que mil palabras..[/highlight]

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Re: El Mejor articulo del día..

Mensajepor Batelglas » 30 Mar 2013 08:01

[glow=red]O sea que no es una novedad.. Alguien dijo una vez "si no crezco no pago la deuda"..[/glow]

Antón Costas

Esta crisis, tanto en España como en otros países, ha demostrado que el euro le sirvió a muchos para tomar dinero prestado a tipos de interés bajos que, una vez mal invertido –o simplemente gastado, que no invertido-, dio pie a gigantescas burbujas que redujeron a la nada –o a muy poca cosa- lo que parecía de oro. Es la historia, por ejemplo, de muchas promociones inmobiliarias o de casi todas las cajas de ahorros españolas. En la cadena intervinieron empresarios, financieros, reguladores, gobiernos… y grandes prestamistas internacionales.

De momento, las crisis –empezando por la española- se están saldando con severos ajustes presupuestarios, acompañadas de devaluaciones internas que traen consigo menos sueldos y más impuestos, con menos servicios públicos. Salvo en Grecia, nadie, sin embargo, ha querido corresponsabilizar de la crisis a los prestamistas; es decir, a los bancos y fondos de inversión que financiaron burbujas como la española. Por eso apenas se habla de quitas con los de fuera. De momento, las quitas solo se hacen en casa. Entre nosotros.

En América Latina ya vivieron situaciones así en los años 80 y 90, que saldaron con quitas y pagos aplazados, bajo amenaza de no pagar. A regañadientes, Europa terminó aceptándole quitas a Grecia, que probablemente no serán suficientes. Pero no a España ni a otros países periféricos con graves problemas de deuda privada. En el mundo de la política apenas se habla de estas cosas pero en las esferas académicas sí. ¿Hay temor a hablar de una quita o realmente no es necesaria?

El catedrático de economía de la Universidad de Barcelona Antón Costas está convencido de que por muchas peleas que veamos en Europa, todavía no hemos visto la pelea final: la de las quitas. Otro catedrático, en su caso de la Universidad de Princeton y premio Nobel de 2008, Paul Krugman, complementa ese análisis cuando constata que las grandes empresas y los ricos siguen utilizando libremente paraísos fiscales como Chipre para evitar pagar impuestos como la gente de a pie. Según dijo Antón Costas al presentar en Barcelona el libro ‘Cómo salir de esta‘, “una quita y una espera (por la devolución de la deuda)”, sería la solución de España, cuyo problema comparó con el de México cuando el ex presidente Salinas había dicho una frase histórica: “Si no crezco no pago”.

@J_L _Gomez
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Re: El Mejor articulo del día..

Mensajepor Batelglas » 30 Mar 2013 12:34

DEBATE SOBRE LOS ACTOS DE PRESIÓN A LOS DIPUTADOS
Las trincheras del 'escrache'


REDACCIÓN 29/03/2013
Protesta frente al despacho de una diputada del PP. ACN / ORIOL CAMPUZANO

Cuando una misma palabra, una misma acción, tiene significados opuestos, el diálogo no puede existir, solo hay espacio para el ruido. Y esta imposibilidad de llevar a cabo el discurso público no es más que un ejemplo, otro, de que hay algo que no funciona, de que, como sociedad, tenemos un problema muy grave.

Dice Mariano Rajoy que el escrache -la acción de protesta de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) consistente en ir a protestar contra varios diputados allí donde van, incluidas sus casas- es «profundamente antidemocrático». En cambio, para la PAH y también para muchos ciudadanos el escrache es lo contrario: un «perfecccionamiento democrático» (Arcadi Oliveras); «En esto consiste la democracia, en tener en cuenta a los ciudadanos» (Federico Mayor Zaragoza); «Cuando agotas todas las vías democráticas existentes, como sociedad tienes la obligación de seguir presionando para cambiar las cosas» (Marta Afuera, de la APH); «Tiene que existir alguna vía más inmediata que las elecciones para hacer llegar a los políticos las peticiones y quejas de los ciudadanos», dice María Ángeles Gómez, de Bilbao.

SIN ESPACIO PARA EL DIÁLOGO Un acto antidemocrático frente a un acto de democracia avanzada. Establecido en estos términos el debate, no hay espacio para el diálogo. Polarizadas las posiciones, criticar el escrache conlleva la etiqueta de pertenecer al bando de quien equipara la PAH con ETA. Y al contrario: condenar a quien dice esta barbaridad supone convertirse en un antisistema. En el debate del escrache sucede lo mismo que en otros parecidos, ya sea las acampadas en las plazas, la regeneración democrática o si un político imputado por corrupción debe dimitir: se abre un abismo entre «ellos» (políticos, instituciones, poderes fácticos, medios de comunicación tradicionales) y «nosotros» (los ciudadanos, la gente, el pueblo). Cada uno con su idea, opuesta, de qué es legítimo y qué no. Unos bandos de brocha gruesa, de fidelidades pétreas.

«El escrache es legítimo siempre que no consista en una forma de amenaza violenta -se resiste a caer en las trincheras Victoria Camps, catedrática de Ética-. Me parece bien que los ciudadanos tomen iniciativas, pero si quieren una solución tienen que pasar por el parlamento».

Y es que esos diputados que son el objetivo del escrache tienen la legitimidad de millones de votos. «Nadie debería ser acosado. Si alguien no los quiere, no los votemos», opina Ana López. «Es lícito presionar a las instituciones, pero no a los individuos en su ámbito privado», apunta el sociólogo Salvador Cardús.

«Más antidemocrático es dejar a una familia sin vivienda», le responde Enrique Meza, ejemplo de que los argumentos a favor del escrache son una amalgama (muy poderosa) de motivos de la razón y del corazón: incomodar al político; que este vea la cara de quienes han perdido la casa o corren el riesgo de hacerlo; que va con el sueldo soportar las críticas; que es una forma de presión como la de los lobis; que pedir cuentas a los representantes es un ejercicio democrático... «Nadie puede denunciar a nadie por decirle lo que piensa de él a la cara», opina el antropólogo Manuel Delgado; «No sería necesario si la democracia fuera de calidad y digna» (Magda. Madrid)

JUSTICIA Y DERECHO «Si el escrache es ilegal, tenemos que hacerlo legal, porque lo que queremos es un estado de justicia, no un estado de derecho», reflexiona Mayor Zaragoza. Y volvemos así al «ellos» como responsables de una crisis que es una estafa y al «nosotros» como víctimas que es el meollo del actual debate social. Entendido así, el escrache es democrático porque cuenta con la legitimidad que le da la calle, y no atenta contra la legitimidad de las urnas porque los representantes políticos la perdieron cuando se rompió el contrato entre políticos y ciudadanía, un acto que hemos convenido en llamar desafección.

«Como demócrata tengo dudas. Estos políticos, malos o muy malos, son los elegidos democráticamente -escribe Rafael Pérez-. Como ciudadano, ¿hay alternativa ante la desesperación a la que nos ha llevado su corrupción y su amiguismo con la banca?». Mala cosa cuando ciudadano y demócrata no comparten campo semántico.
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Mensajepor Batelglas » 31 Mar 2013 09:48

Lo que hizo Robin Hood. Lo que hace Ada Colau
30/03/2013



Ada Colau se ha convertido de pronto en nuestra particular Robin Hood, que defendía a los pobres y perseguía a los todopoderosos de su tiempo. El bosque de Shepwood es ahora la calle, que ya no “es mía”, como dijera, el fundador del PP, sino de todos.

Mensaje de urgencia


Arremeter contra Colau y sus seguidores, los que han luchado, y siguen haciéndolo, para proteger a los más afectados de las hipotecas, es en sí mismo un mensaje que necesitan con urgencia los ciudadanos maltratados por la crisis.

Los malos son ellos


Pero los populares -cuya sensibilidad social es apenas existente- se han apresurado, eso sí, a pararle los pies a Colau y a los integrantes de la plataforma PAH. La caverna mediática carga contra ella y la insultan, que es su especialidad. Siempre buscan el malo o la mala de la película y se olvidan de que los malos son ellos.

Falsa, vomitiva e indigna

Se rasgan las vestiduras porque algunos políticos genoveses han sido víctimas de los denominados escraches. Sus voceros han narrado esto de los escraches como si se tratara, literalmente, de lo que hacían los nazis con los judíos. Sólo semejante comparación es del todo falsa, vomitiva e indigna.

¿Estado de excepción?


El ministro de Interior, Fernández Díaz, a instancias de Mariano Rajoy se ha apresurado a montar una especie de estado de excepción, anulando así, en parte, la libertad de expresión y de información y multiplicando los métodos policiales orientados hacia las leyes franquistas del Orden Público.

Evidente sensatez

Colau ha replicado al Gobierno con claridad y evidente sensatez: “Envían a la Policía contra ciudadanos honrados, pero no contra lo corruptos ni los bancos que acosan a los más vulnerables”. Este país, para salir adelante de la crisis, salvando además el Estado del Bienestar, debe poner, en primera línea, a gentes como Colau.

Elecciones generales

[shadow=blue]¿Alguien se extrañaría de que si se presentara Colau a las elecciones generales podría ganar o, al menos, ser determinante? La respuesta sería probablemente positiva.[/shadow]

El PP no le hace caso y la machaca. El PSOE debería tomar nota. No olviden los socialistas que el PSOE nació fundamentalmente para socorrer a los pobres y frenar en seco a los ricos. Lo que hizo Robin Hood. Lo que pretende hacer Ada Colau.

[highlight=#ff4000]
“Sin evasión fiscal España tendría superávit”
[/highlight]



:saludo: :saludo:
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Re: El Mejor articulo del día..

Mensajepor Senselimits » 31 Mar 2013 10:32

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Nuñez Feijóo ínitmo amigo del narcotraficante Marcial Dorado en un foto de hace unos años en el yate del narco ahora encarcelado.
A ESTA ALTURA DE LA VIDA NO ESTAMOS PARA PRIVARNOS DE NADA . YA SEA UN BUEN VINO , UN BUEN BESO, UN/A BUEN/A AMANTE.UN BUEN CIGARRO O MANDAR BIEN A LA MIERDA A QUIEN SE LO MEREZCA.
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Re: El Mejor articulo del día..

Mensajepor Batelglas » 31 Mar 2013 11:37

Estos del Partido de la Gaviota, todo lo hacen a lo grande..

!! Rimbombante la Afoto !!
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Re: El Mejor articulo del día..

Mensajepor Batelglas » 31 Mar 2013 16:12


Sobre el respeto a los demás


[glow=red]El PP quiere convertir a los movimientos sociales en chivo expiatorio para desplazar la atención[/glow]



Josep Ramoneda Barcelona 27 MAR 2013 - 20:25 CET46


Hasta el día de hoy a Mariano Rajoy no le hemos oído ni una sola palabra sobre los abusos de poder —la falta de respeto por excelencia— que los bancos han cometido aprovechándose de la confianza de las personas en los guardianes del dinero, representados por los jefes de sucursal, que, hasta que la crisis les ha puesto en evidencia, gozaban de un predicamento y autoridad sobre los ciudadanos equiparable al de los curas en el pasado.

Ahora hay muchísima gente que se ha sentido engañada en su buena fe, con cláusulas en las hipotecas que el Tribunal Europeo de Justicia ha considerado abusivas. Estas actuaciones bancarias, con manifiesta desconsideración de las personas, son faltas de respeto infinitamente mayores que los gritos de un puñado de manifestantes en la puerta del domicilio de un diputado, en protesta contra estos abusos a los que nuestros dirigentes políticos —a derecha e izquierda— no pusieron nunca coto. Para Rajoy los escraches podrían convertir España “en un país invivible”. ¿En qué país vive el presidente? ¿No se ha enterado todavía de la profunda crisis social que asola a España, como consecuencia de los años nihilistas en que parecía que todo estaba permitido, el poder económico desconocía la noción de límites y el poder político fue incapaz de ponerlos?

[dropshadow=blue]El Partido Popular tiene en este momento a tres extesoreros imputados: Ángel Sanchís, Álvaro Lapuerta, y Luis Bárcenas, que con un paréntesis de tres años, controlaron las cuentas del PP desde 1982 hasta 2009.[/dropshadow]

Rajoy sigue con el chantaje de Luis Bárcenas a cuestas. Las malas perspectivas económicas que augura el Banco de España, arruinan el autobombo del PP, que con el paro disparado y en plena recesión, seguía cantando las excelencias de sus propias políticas. La austeridad se está traduciendo ya en la pérdida de calidad de servicios clave como la sanidad. Y el desbarajuste con que se ha gestionado la crisis chipriota, ha puesto el susto en el cuerpo de los ahorradores.

Ante este panorama, el PP quiere convertir a los movimientos sociales en chivo expiatorio, con la esperanza de desplazar la atención y de asustar a los sectores más conservadores. Los dirigentes del Partido Popular, van entrando en escena en aplicación de la consigna. Pero en su exceso de celo se les ha ido la mano.

La PAH es un movimiento que reacciona contra la injusticia flagrante, de modo pacífico, apurando los procedimientos legales, de persuasión y de negociación. No en vano ha resuelto muchos casos concretos negociando la paralización del desahucio. Y ha emprendido el laborioso camino de la iniciativa legislativa popular para canalizar sus reivindicaciones. Comparar sus acciones con la kale borroka es un despropósito.

[shadow=blue]La PAH ni ha utilizado la violencia ni tiene detrás de sí a comandos apuntando con pistolas. Cuando la kale borroka señalaba a una persona equivalía a ponerla en el centro de un blanco de tiro. O sea que comparaciones pocas, porque estas son una falta de respeto.[/shadow]

La discusión en el Parlamento de la iniciativa legislativa popular (ILP) sobre las hipotecas se acerca. El PP sabe que sus enmiendas quedarán muy lejos de la propuesta de la PAH, porque los bancos han dejado muy claras sus líneas rojas. Ha habido grandes abusos de poder —enormes faltas de respeto a las personas, para utilizar la expresión de Rajoy— en las concesiones hipotecarias. Entre la defensa de los ciudadanos frente a los abusos y las pretensiones de la Banca, el gobierno cree que tiene muy poco margen.

[shadow=blue]De modo que solo pretende cambiar algo para que nada cambie.[/shadow]

Por eso trata a la PAH como a un enemigo, una amenaza para el orden establecido. Pero el Gobierno sabe que la PAH tiene amplio apoyo ciudadano. Y solo se le ocurren dos vías para minarlo: apelar una vez más al miedo al desorden y confiar en que la gente todavía sea sensible al temor de los bancos. ¿A quién se debe Mariano Rajoy? También es una cuestión de respeto.

:saludo: :saludo:
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Re: El Mejor articulo del día..

Mensajepor lo tio pep » 31 Mar 2013 17:01

El gobierno, el que sea, teme a las asociaciones ciudadanas que no controla, y las trata peor que si fueran partidos de la oposición, porque al no poder hacer trueques de poder es difícil negociar con ellas, que sólo pretenden la defensa del ciudadano.
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Re: El Mejor articulo del día..

Mensajepor Senselimits » 31 Mar 2013 20:34

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Re: El Mejor articulo del día..

Mensajepor Batelglas » 02 Abr 2013 12:02

[highlight=#ffff00]España, ciénaga moral de Europa. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?[/highlight]




El dos de enero, un hombre desesperado se pegaba fuego ante una situación de miseria económica, sin empleo y sin futuro. No es algo nuevo, en los últimos meses, hemos podido ver como muchas personas se quitaban la vida (y los medios de comunicación se hacían eco). Pero quizá es peculiar porque de esa forma se iniciaron revueltas en Túnez y Marruecos en 2011, con hombres desesperados que llegaron a pegarse fuego vivos ante régimenes que aplastaban a la población humilde y trabajadora.

España tiene la peor tasa de paro de la UE, la peor situación de miseria de toda la Unión Europea y hasta el 1 de enero, un salario mínimo más bajo que el de Grecia, una tasa de miseria en el país de un 26%, niños desnutridos que se cuentan por cientos de miles. Y, ante esto, una política férrea de austeridad, que nos lleva a más paro, más miseria, más desigualdad y una situación insostenible.  A lo cual hay que sumar un nivel de corrupción política y empresarial junto a un nivel de fraude fiscal, laboral y empresarial insostenible.

Con todos estos datos, cualquier persona que no conociera este país, apostaría al 99,9%, que el país está paralizado por huelgas, protestas y por un ambiente de grandísima conflictividad social. Que el país se encuentra, poco más, a las puertas de una rebelión, revolución importante o al borde del estallido social. Sin embargo, esa persona fallaría de todas, todas. El país parece, más bien, una bella granja de cerdos (somos uno de los países pigs) que, pese al lodazal de inmundicia y miseria, retozan felices en él, con la simpática mirada de los amos.

Nadie entiende como puede ser que un país donde nos están machacando y condenando al hambre, estemos felizmente cómodos, instalados en la paz social más vergonzosa, en un clima de mansedumbre sumiso. Mismamente yo mismo, como vividor de la actual y triste realidad, trata de encajar el puzle mental que supone ver miseria, hambre, paro, desahucios, corrupción, injusticia con una infumable paz social. A veces cuesta, a uno mismo, comprenderlo.
La conclusión a la que he llegado, tras mucho exprimir mi mente, para hacer un análisis de este circo, es que la degradación moral, en muchos aspectos, nos ha llevado hasta aquí. Y aquí expongo las causas, a mi entender, de esa degradación moral.


Miedo popular: Por mucho que pueda ser sorprendente, es la razón principal. En este país, por mucho tiempo que haya pasado, se sigue teniendo mucho miedo al poder y a quien ostenta el poder. Cuarenta años de dictadura no iban a olvidarse de la noche a la mañana. Muchas personas recuerdan con horror lo acaecido durante aquel periodo y, a muchos no se les olvida, que la transición no dejo de ser una estafa y un engaño: el poder económico, militar, policial, judicial… en definitiva, el poder real y tácito, continuó en manos de los mismos que antes, por mucho que podamos votar cada cuatro años.
Cada cierto tiempo, en cualquier manifestación, vemos como se apalean a manifestantes pacíficos. Apaleamiento que no tienen empacho en justificar los que detentan el poder. No hay año en la que no haya casos de violencia policial, que luego nunca se investigan ni depuran responsabilidades. ¿Ha cambiado esto respecto al régimen anterior? Obviamente no. Gobierne quien gobierne, siempre sucede igual. Ya sea con el PSOE del 82 (Sagunto, Reinosa, GAL, con muertos incluidos), con el PP (manifestaciones antiglobalización o contra la Guerra de Irak), con el PSOE de 2004 (Manifestaciones contra el Plan Bolonia o manifestaciones del 15M o La Marcha Laica), o con el PP en la actualidad, donde el nivel de represión ha subido exponencialmente. Siempre son los mismos los apaleados, multados, encarcelados, asesinados. Y siempre los mismos los que apalean, multan, encarcelan y asesinan. ¿Alguno ha sido juzgado?¿Cuántos han tenido apoyo gubernamental? ¿Cuántas veces en democracia algún gobierno se ha molestado en investigar y tener en cuenta, siquiera, la opinión de los afectados (fuese o no “de izquierda” ese gobierno)?


Fuera del plano político, en el empresarial, el poder del patrón sigue siendo omnímodo. ¿Cuántas veces la denuncia es escuchada?¿Cuántas veces son pisoteados los derechos del trabajador?¿Cuántas veces los sindicatos mayoritarios han acabado pactando con la empresa y vendiendo a sus representados?
¿Cómo no va a tener miedo la gente si la impunidad de los que mandan, los perros de los que mandan o de los que tienen el dinero y el poder, es total en España?


Desmovilización social duradera. Frente a una sociedad enormemente movilizada durante los años del tardofranquismo, que perfectamente podía haberse hecho con las riendas de un nuevo Estado, quienes representaban mayoritariamente a la izquierda en aquel momento, optaron y pactaron, a cambio de quedarse sin la mayor fuerza que tenían. No la perderían de forma instantánea, claro está, pero a la larga pagarían con una pesada factura su firma y su genuflexión.


El PSOE, sabiéndose, cerca de 1982, al filo del poder, no tenía ganas de tener un fuerte movimiento de contestación. Y desmovilizó, colaborando en ello el PCE y los sindicatos mayoritarios y la legislación sindical y social del PSOE, al pueblo trabajador español, que no había tirado la toalla en el tardofranquismo. Pero si la tiró, porque le convencieron, cuando las cosas eran más fáciles: en la “democracia del 78”.


La izquierda, falsaria o falsa, fundamentalmente el PSOE,  ya liberal, se encargó de gestionar y se olvido de donde le venía su verdadera fuerza. Se convirtió en una opción más de un todo monocolor. Y así, fue desdibujándose. No es de extrañar que territorios con un fuerte movimiento sindical y político como el País Valenciano, acabaran transformándose en feudos de la derecha y extrema derecha. Es una ley natural: el espacio que uno deja otro lo ocupa. Y cuando el segundo lo ocupa con una buena campaña, llora y patalea para volver a ocupar el lugar anterior, que pasarán años y años.


Confusión generalizada  y generada desde la “izquierda” por traición.  Son ya dos las ocasiones en que el partido principal que se autoproclamaba de izquierdas (el PSOE), sin serlo ni haberlo demostrado con los hechos, ha generado la ilusión y la desilusión. Dos generaciones de españoles han visto como un partido, que se decía de izquierda, se dedicaba a realizar una política más parecida a la derecha e incluso más dura (UCD no se atrevió a realizar la reconversión ni a liberalizar sectores, el PSOE si). Dos generaciones han visto como, aquellos que se decían de izquierdas, hacían lo contrario a lo que en principio propugnaban: Entrada en la OTAN, seis reformas laborales (1984, 1988, 1992, 1994, 2006, 2010) que beneficiaban a las empresas, creación de las E.T.T. en 1995, recorte en las prestaciones por desempleo, tres reformas de las pensiones en 1985, 1995 y 2010, políticas neoliberales desde mayo de 2010 por parte de Zapatero (reforma laboral, recorte social, contratos basura para jóvenes, reforma constitucional para asegurar el pago de las deudas).


A ello, se suma la política de concertación promovida desde los sindicatos mayoritarios: desde 1978 el pacto y el acuerdo ha ido siempre por delante de la movilización. E incluso en épocas en las que ese pacto era una auténtica traición a los trabajadores (1997 con el PP, 2010 con el PSOE).
E incluso partidos a la izquierda del PSOE, con un bagaje de lucha y principios, como Izquierda Unida, ha practicado un pactismo, desdiciéndose de lo anteriormente prometido, como ha pasado en Andalucía, en Asturias o en muchas localidades. De hablar de PPSOE, se pasaba a pactar con el PSOE (o con el PPSOE, según definición de la misma IU) a cambio de una cuota de poder.


Todo ello, combinado, sumado y multiplicado, ha hecho por si solo la campaña a los adversarios de la izquierda y de los mismos trabajadores que, esa izquierda, debía haber mimado y representado. El mensaje “todos son iguales” acaba calando en el imaginario colectivo, lanzado continuamente desde los medios de quienes siempre han tenido el poder real, impidiendo que quienes realmente no lo son, acaben siéndolo por defecto y por una experiencia más que demostrada durante más de 30 años (debido a la actuación de algunos)


Hacer entender a la gente que el PSOE no ha hecho políticas de izquierda, que la izquierda es otra cosa, que ser de izquierda es algo diferente a los Rubalcaba, Chacon, Lara, Valderas, Griñan y su cohorte  acaba convirtiéndose en un debate estéril.


Falta de cultura política en la izquierda. Mientras la derecha de siempre, vestida de moderna o rancia y falangista como siempre, ha formado y no ha descuidado jamás la formación y la difusión (prueba de ello es la obra del Think Thank neoliberal Instituto Juan de Mariana o las FAES) e incluso la socialdemocracia liberal lo ha hecho, la izquierda ha preferido no formar ni a sus miembros ni a sus bases.


Para entrar en cualquier partido de izquierda no necesitas la más mínima cultura política, que decir de cualquier sindicato, si se trata de uno mayoritario, donde te puedes encontrar a votantes del PP como miembros de listas de UGT o CCOO (podría dar casos con nombres y apellidos, que ni siquiera secundan las huelgas del sindicato al que representan). De esa forma, la batalla de las ideas está más que perdida. Y perdida la batalla de las ideas, está perdido todo. ¿Cómo vas a convencer a una persona trabajadora con un nivel cultural básico de la necesidad de luchar, de la necesidad de participar, con un bombardeo a la contra desde los mass media y la misma sociedad, si ni siquiera los mismos militantes izquierdistas de partidos o sindicatos de izquierdas (salvo contadas excepciones) poseen la base teórica y práctica para hacerlo?



Y ello sin contar con la losa de la Iglesia Católica. La batalla se pierde, por goleada, porque mientras unos llevan tomando el sol en el frente, otros llevan años aprovisionándose de granadas, rifles, ametralladoras de ideas, etc. El resultado no puede ser otro que una aplastante y apabullante derrota que si no es total, es porque al pensamiento dominante conservador/neoliberal/neofascista le interesa tener siempre una izquierda domesticada aunque agonizante, no sea que su desaparición de lugar a una nueva izquierda que ataque a “cara de perro”.


El peso de la Iglesia y los mass media. La presencia de la izquierda, sea falsa o impostada, no ha permitido en 33 años anular el poder de la Iglesia. Cada domingo, en cada villa, en cada pueblo, se realiza un mitin político bajo la forma de misa. Cada domingo, una parte del pueblo, y desgraciadamente, el más humilde en muchos casos, es adoctrinado contra sí mismo.


El apego y la cobardía han hecho que la izquierda no haya sido capaz en 33 años de cambiar un ápice esto, salvo casos puntuales. Un 30% del alumnado español estudia en colegios concertados religiosos, gracias a Felipe González, colegios donde sindicatos que se dicen “de izquierdas” no tienen vergüenza alguna en participar en ellos internamente o en representar a profesores de religión que son escogidos por la Curia. Nueva batalla de las ideas y de los principios ganada por los de siempre,  y perdida por los mismos de siempre.





Individualismo y egoísmo. Con el fomento de la sociedad de consumo, de la ausencia de valores de grupo, de la falta de conciencia de clase social por parte de los trabajadores; y dado, en ocasiones, el carácter cainita en España, tenemos una gran masa de gente en un enorme porcentaje, incluso quien, en ocasiones, dice mirar por “el bien común”, que ha abrazado de una forma radical el individualismo más inhumano. “Ande yo caliente, riase la gente”.

Lo que al final acaba importando, ante la ausencia de ideas y valores, es cuanto tienes, cuanto consumes, cuantos placeres te puedes dar, cuan feliz puedes ser tu, tu y de nuevo tu. Solo cuando la cosa se pone negra es cuando esa persona adoctrinada en un feroz y selvático individualismo se plantea la solidaridad con otros. En ocasiones ni eso, y prefiere suicidarse o marchar antes que pedir ayuda o autoayudarse y ayudar.





El mantra pacifista y el “acomplejamiento” de la izquierda. Nos han educado en él. Día a día, año tras año. Atrás quedan los tiempos en los que solo pelear era la forma de conseguir las cosas. Incluso la “Gloriosa Transición” (que de gloriosa no tuvo nada, más de 200 muertos) lo ha fomentado y cosas como el 15M, salvo honrosas excepciones, lo han apuntalado, junto con la izquierda falsa e impostora (PSOE).


En el subconsciente nacional de la izquierda y de los que plantean cambiar esto no se plantea ninguna opción que no pase por el pacifismo. Y en subconsciente de la gente también existe mil veces repetido, mil veces practicado (la solución es votar, la solución es negociar), ese rigido esquema. Ningun cambio vendrá por la violencia. “No podemos ser como ellos”.
Sin embargo, ellos, los que siempre han mandado, jamás se han planteado ese dilema moral. Si hay que matar, se mata. Si hay que apalear, se hace. Si hay que restringir libertades, se restringen.


De esta forma, aceptando sin rechistar el mantra pacifista, se impide cualquier cambio (puesto que todo cambio a lo largo de la historia, se ha dado (Revolución francesa o rusa) o se ha impedido (Guerra Civil española) con el uso de una violencia para construir o para mantener.


Aceptado y asimilado ese mantra, no debería sorprendernos el proceder de la gente. ¿Asaltar el Ayuntamiento porque no puedo comer?¿Quemar el banco porque me han dejado en la calle? Si uno es pacifista, no se plantea eso. Mejor me pego un tiro, que yo no quiero hacer daño a nadie (aunque haya algunos que hayan hecho daño a miles).


¿Y qué decir de la izquierda, pidiendo perdón por existir? Rápidamente condenando lo que ha hecho o hizo en el pasado, tratando de agradar o explicarse ante sus enemigos. Mientras la derecha no se arrepiente de nada, ni de haber mandado a las cunetas a cientos de miles de seres humanos en España o de haber apoyado un régimen fascista.

Derecha y ultraderecha crecidas. Basta con mirar la llegada de Carromero y ver como la "lideresa" no tuvo reparo en ir a apoyar a un criminal al volante. No tienen complejos en decir lo que son y lo que defienden. Ni tampoco en defender lo indefendible. Se sienten fuertes y se sienten impunes. Parte de la culpa la tiene quien hasta ahora jamás ha tenido el mismo cuajo para defender a los suyos. Basta con comparar el caso Carromero con Alfon. Siendo el primero culpable de forma demostrada y el segundo inocente, no ha tenido reparo la derecha en defenderlo e incluso acompañarle en su celda. ¿Por qué aun ningun dirigente de izquierda ha tenido la gallardía de hacerlo en el caso de Alfon?¿Por qué hay presos politicos de izquierda, ya sean comunistas o anarquistas, o de la izquierda abertzale, de los cuales, la izquierda institucionalizada siempre ha renegado, fueran o no inocentes?


Pérdida de la conciencia de clase social. De esa clase trabajadora u obrera de los años 80, hemos pasado a los ciudadanos del siglo XXI. Ciudadanos, repite el PSOE en sus discursos, ciudadanos IU, el 15-M, los mismos sindicatos mayoritarios llamaron a la última huelga “Huelga Ciudadana” (igual esperaban que Botin se sumase a ella). Ciudadanos, que rechazan esos “términos antiguos” y “desfasados” de proletarios, trabajadores.


Ciudadanos, españoles, ciudadanos... Como si todos fueramos iguales, cuando nunca lo hemos sido. Como si los grandes empresarios, los banqueros, los oligarcas o la nobleza que aun existe (también ellos son “ciudadanos”, también las Koplovitz lo son) tuvieran los mismos intereses que quienes se levantan cada día a trabajar, si es que aún cuentan con un trabajo.


Al haberse desdibujado las clases sociales tras campañas más que machaconas (ahora todos somos clase media) hemos perdido el rumbo y acabamos no sabiendo quienes somos, acabando no sabiendo cuales son nuestros verdaderos intereses. Por eso 5.000.000 de parados son clase media, los 17 millones de mileuristas son clase media también o en la prensa lees que Caritas empieza a dar de comer a gente de clase media (sin llegar a razonar ni el lector ni el estúpido periodista lavacerebros que si va a Caritas no es clase media, y que si fuera de clase media jamás acudiría a Caritas).


No es por tanto de extrañar que esa clase “media” acabe votando lo que quieren sus amos y vote contra la clase trabajadora a la que pertenece sin saberlo. No es de extrañar, entonces, que esa persona de “clase media” sea de derechas porque la izquierda es igual (aunque realmente la izquierda que ella conoce nunca actuó como tal). Ni será de extrañar que en el futuro, si no lo remediamos, acabe en los brazos de la derecha populista o neofascista, porque cree que la culpa de todo es de los inmigrantes (aunque esos inmigrantes sean de su misma clase y tengan más en común con ella que el español Botin o F. Pérez)

Para paliar eso hace falta atacar todos esos problemas de décadas. Pero de ello conviene reflexionar en otro escrito. Lo primero era reflexionar sobre la dolencia, para después seleccionar el tratamiento, que es lo más lógico.
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Re: El Mejor articulo del día..

Mensajepor Algol » 04 Abr 2013 19:18

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Mensajepor celino » 05 Abr 2013 13:29

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Batelglas
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Re: El Mejor articulo del día..

Mensajepor Batelglas » 05 Abr 2013 17:24

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Viernes, 5 de Abril de 2013
Última actualización: 5 de Abril de 2013 13:55:05 (CET)
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[dropshadow=blue]Claves de Razón Práctica 143 Claves de Razón Práctica
Todo por el pueblo. El déficit de individualismo en la cultura política española[/dropshadow]


por José Álvarez Junco


Más que un esquema cerrado, quisiera esbozar en estas páginas una idea que todavía se halla en estado embrionario. Lo que propongo, en pocas palabras, es que en la cultura política española dominante durante los siglos XIX y XX ha existido una persistente tendencia a atribuir los derechos políticos a la colectividad en lugar de radicarlos en los individuos o en el conjunto social entendido como un agregado de ciudadanos. Esa suprema referencia de la legitimidad ha sido concebida, según los momentos, como una esencia ideal, una realidad material o incluso un organismo biológico, pero siempre como un ente exterior y superior a sus componentes individuales; entre sus encarnaciones diversas se me ocurren, aunque esto sea de importancia secundaria, las de pueblo, nación, proletariado y raza. En conjunto, el tipo de identidad dominante ha sido un buen ejemplo de lo que Liah Greenfeld, en su conocido ensayo sobre El nacionalismo. Cinco vías hacia la modernidad, denomina una concepción colectivo-autoritaria del sujeto político por oposición a la individualista-libertaria, propia de la tradición liberal-democrática anglosajona.
Las Cortes de Cádiz
Partamos de la situación y los debates que dieron lugar a la Constitución de 1812, acta de nacimiento del liberalismo español y de la política contemporánea en España según la convención habitual entre los historiadores. La principal innovación de aquella Constitución fue, como se sabe, su proclamación de la soberanía de la nación frente a la del monarca. Pero el constitucionalismo gaditano tiene una peculiaridad que es, como mínimo, sorprendente: al no ser aquellas Cortes resultado de un cambio revolucionario sino de un circunstancial vacío de poder, sus diputados fueron elegidos entre los miembros más destacados de los estamentos y corporaciones del Antiguo Régimen, aunque no fueran sus representantes formales. Grosso modo, podía contabilizarse entre ellos un tercio de clérigos y otro de funcionarios (entre civiles y militares) de la Monarquía absoluta. Que en una institución tan continuista dominara el liberalismo -tan ajeno, en principio, a la cultura política en que la mayoría de ellos se habían formado- es el fenómeno que servirá de punto de partida para esta refexión.
Para entender las ideas que poblaban la mente de los liberales gaditanos hay que recordar que, desde hacía siglos, las élites aristocráticas, funcionariales o clericales españolas se habían educado de manera casi exclusiva en doctrinas procedentes de la escolástica medieval, reformuladas por última vez con vigor y brillantez por los dominicos y jesuitas salmantinos del XVI. Esta escuela, como han subrayado tantas veces sus defensores, no justificaba el absolutismo regio, al menos en sentido literal; por el contrario, creía que el poder real -o el de cualquier otro gobernante, dentro de los regímenes considerados legítimos- debía tener límites. Es cierto que los detentadores del poder, representantes de la soberanía divina, tenían indiscutible primacía sobre los súbditos; éstos, como individuos, no podían esgrimir derecho alguno frente a ellos. Pero al residir toda autoridad originaria y radicalmente en Dios, y no pertenecer de forma inmediata al monarca o gobernante, éste la ejercía, en teoría al menos, de manera condicional, sólo al servicio del bien común . En segundo lugar, la divina providencia no había transferido la soberanía al rey o la autoridad terrena de forma directa sino a través del pueblo, de la comunidad de los creyentes, que a su vez lo había delegado en sus gobernantes. Por último, en una concepción del cuerpo social organicista como aquélla, se entendía que el poder público, por su propia naturaleza, no podía dominar de manera total y absoluta el conjunto social, pues al hacerlo así invadiría las esferas de otros órganos naturales, que tenían su espacio propio aunque inferior (al igual que el corazón o el cerebro, en el cuerpo humano, aun siendo vitales, no pueden pretender cumplir también las funciones del aparato digestivo o de las extremidades, por degradadas que éstas sean); si lo intentaban, se convertían en antinaturales, en despóticos . De ahí la aparente paradoja de que, durante el reinado de un Felipe II, que ha pasado a la historia como paradigma del absolutismo, Juan de Mariana pudiera escribir tratados en los que se denunciaba la tiranía y hasta se justicaba el regicidio si el monarca se excedía o incumplía su función originaria.
Podría decirse, y más de una vez se ha dicho, que este planteamiento del problema tiene un contenido democrático. No es cierto, si por democracia se entiende el control o la participación popular en el ejercicio del poder; menos aún, si incluye el derecho de los súbditos como individuos a exigir cuentas o contener la acción de los gobernantes. Pero sí es cierto que tal teoría encauzaba de alguna forma el poder en cierta dirección y dentro de ciertos límites -teóricos-, ya que el monarca, o los representantes de la soberanía, en último extremo divina, sólo eran legítimos si servían al bien común, función para la que el supremo creador los había establecido; y que, dada la visión organicista de la sociedad, sólo podían ejercer su poder dentro del ámbito de sus funciones naturales. En la práctica, ambos límites o condiciones a la acción de gobierno sólo estaban garantizados por la existencia de las corporaciones que vertebraban de forma tradicional el sistema social: o bien la Iglesia, intérprete de la voluntad divina (es decir, encargada de establecer la dirección en que debía orientarse la defensa de la fe verdadera, uno de los aspectos esenciales del bien común); o bien las Cortes, que representaban al regnum -no al populus-; o instituciones como las forales, que detentaban ciertos derechos y privilegios locales heredados; o incluso ciertas personas físicas, no en cuanto individuos particulares, sino en cuanto depositarios de privilegios familiares o corporativos heredados. En definitiva, sólo los cuerpos o collegia en los que la sociedad se suponía organizada de manera natural (es decir, divina) podían poner límites a los gobernantes que pretendieran sobrepasar sus poderes tradicionales.
A esta teoría heredada se había añadido, en el siglo XVIII, una corriente de opinión fuertemente favorable a la ampliación de las regalías o derechos del monarca. El reformismo borbónico había logrado el apoyo de las élites políticas e intelectuales, sobre todo de las más cercanas a la burocracia gubernamental, que presentaban al trono como el defensor del bien común, según la fórmula tradicional, o de la razón, el progreso y el interés general, en términos más acordes con los tiempos; en todo caso, como lo opuesto a los derechos eclesiásticos, nobiliarios, forales o corporativos, entendidos como residuos de un pasado irracional y encarnación de intereses particulares, es decir, egoístas y mezquinos. Era una manera nueva de expresar un forcejeo muy antiguo, procedente, en definitiva, del momento en que se afirmaron los reyes frente a los señores feudales a finales de la Edad Media; pero el siglo ilustrado había reavivado el coflicto, más con la Iglesia que con la nobleza o los entes locales. Una manifestación de esta pugna fue la división y el odio cerval que dominó toda aquella centuria entre el clero llamado jansenista, defensor de la tradición galicana, favorable a la intervención regia en materias eclesiásticas, y los jesuitas, o papistas, también tildados de ultramontanos o curialistas . El célebre sínodo de Pistoia, en 1786, fue la expresión más completa las posiciones de los primeros, con mezcla de febronianismo, versión moderna del conciliarismo medieval, que oponía el poder colectivo de los obispos a las aspiraciones papales al absolutismo regio. Sus conclusiones, como no podían por menos, fueron declaradas heréticas por los pontífices, pero en la primera década del siglo XIX aún mantenían gran fuerza entre el alto clero español -nombrado, no hay que olvidarlo, por el rey-. Un excelente ejemplo de clérigo jansenista en Cádiz es Joaquín Lorenzo Villanueva, que en un opúsculo no fácil de entender hoy explicó cómo la Constitución liberal se conciliaba perfectamente con la doctrina de santo Tomás.
Permítanme insistir, por tanto, en que las ideas políticas dominantes en la España del XVIII no eran liberales, en el sentido de localizar el origen de los derechos y del poder público en el ser humano individual, considerado única realidad natural y portador último de la razón y el criterio moral. Es cierto que la tradición escolástica se había secularizado, hasta cierto punto, como muestra la obra de un Marín y Mendoza, influido por Puffendorf o Heineccio, pero seguía dominada por una visión naturalista y orgánica de la sociedad, mucho más que por un liberalismo de base individualista. Básicamente, el cuerpo social se creía una realidad natural, de la que emanaban los derechos y las directrices morales, en vez de verlo como un artificio, producto de un contrato entre los individuos, fuente originaria de toda relación social.
Tampoco venían de la teoría heredada referencias democráticas, salvo por parte de los autores más radicales y en los años finales, ya bajo el influjo del revolucionarismo francés. Exceptuada esa franja extrema y de última hora, casi nadie había defendido la participación de la gran masa de la población no privilegiada en la toma de decisiones políticas. Si olvidamos las referencias retóricas de los escolásticos al "pueblo" como sujeto político inicial e ideal, siempre que los escritores de los siglos XVI a XVIII mencionaban este término lo hacían de forma negativa. Una eventual participación política del pueblo era considerada una locura, dada la falta de instrucción de los villanos . Y cuando alguno de los partidos cortesanos recurría de hecho al pueblo, como en las excepcionales ocasiones en que se apelaba al motín para dañar o desplazar del poder a personajes o grupos rivales, se consideraba por todos una operación de pésimo gusto y gravemente peligrosa. Incluso los ilustrados más avanzados daban por supuesta la necesidad de elevar el nivel educativo de las masas como paso previo a su acceso a la futura categoría de ciudadanos.
Esta retórica elitista sufrió un drástico cambio a partir de 1808. Pero no porque aquel año se produjera una revolución, en el sentido estricto de este término, sino porque confluyeron en él una serie de hechos inesperados y contingentes que desequilibraron radicalmente el sistema. Por un lado, el valido Godoy se lanzó a una arriesgada intervención en el turbulento escenario internacional posterior a la Revolución Francesa al pactar en secreto con Napoleón la conquista de Portugal, lo que dio lugar a una ocupación pacífica de España por tropas galas sobre la que la opinión pública no recibió explicación alguna; por otro, un golpe de Estado (el segundo en pocos meses) organizado por los enemigos del odiado primer ministro tuvo éxito, y Carlos IV, para salvar la vida de su protegido, abdicó el 19 de marzo en Aranjuez, con lo que subió al trono su hijo con el nombre de Fernando VII; la debilidad de ambos les hizo, sin embargo, partir en las semanas siguientes hacia Francia, en coches separados y sin comunicarse, para conseguir el aval del emperador; y a esta situación se añadió, en mayo, la violenta y generalizada sublevación de la población contra las tropas napoleónicas, motivada por causas variadas y complejas que no vienen al caso. En armas el país y ausente la familia real, se hizo preciso reunir unas Cortes en Cádiz, ciudad protegida por su geografía y por la .ota inglesa del dominio francés, y para designar a sus componentes se siguieron métodos tradicionales, dentro de lo excepcional de la situación.
La nación
Tales Cortes, sobre las que había recaído el poder de manera tan imprevista y circunstancial, procedieron a una reorganización radical de la estructura política del país, invadiendo sin contemplaciones terrenos que antes pertenecían a los organismos privilegiados. Al hacerlo no creyeron actuar de forma revolucionaria, en el sentido de proclamar el surgimiento de un poder nuevo; siendo sus miembros, como eran, funcionarios ilustrados y clérigos jansenistas o estatalistas, entendían que estaban asumiendo las competencias regias, aunque aprovechando la coyuntura para interpretar éstas en el sentido más amplio posible; es decir, poniendo en práctica el sueño de las élites intelectuales y políticas que llevaban décadas colaborando con los monarcas absolutos. En principio, por tanto, había continuidad con la situación del siglo que acababa de terminar. Lo único nuevo, lo verdaderamente rupturista, fue que, en lugar de limitarse a invocar el nombre del rey ausente, o de referirse al populus o al regnum, detentadores de la soberanía en ausencia del rey según sus maestros escolásticos, las Cortes asumieron estas competencias en nombre de la nación, un ente del que antes sólo habían comenzado a hablar los más avanzados y que había sido incorporado al vocabulario político por la Revolución Francesa -referencia caótica y temible en 1793-1795, pero con nuevo prestigio tras el orden interior logrado por Bonaparte y sus éxitos internacionales -. Esto es lo que alarmó a los conservadores y lo que planteó la polémica.
Pareció entonces, y ha seguido pareciendo durante mucho tiempo a los historiadores, que la influencia dominante sobre los constitucionalistas era el liberalismo, bien fuera de raigambre individualista anglosajona o revolucionaria jacobina. Ése es, probablemente, el error, pues se detecta más continuidad de la habitualmente reconocida con el pensamiento corporativo o colectivista-autoritario de la escolástica tradicional. No es casual que la Constitución de 1812 carezca de una declaración de derechos individuales: la mayoría de sus autores sencillamente no creía que existieran esferas de la actividad privada sobre las que el conjunto social no tuviese derecho a legislar. En cambio, sí les pareció plausible la existencia de una nación, en cuyo nombre ellos hablaban; nación era un término suficientemente innovador y confuso como para que muchos la entendieran como una continuación del regnum, de los collegia, de los derechos corporativos que tradicionalmente habían limitado el poder del rey. De ahí que la España a la que se hace referencia en Cádiz, lejos de ser un conjunto de ciudadanos que se declaran dueños de los derechos políticos, sea un ente histórico-esencial, cargado de rasgos étnicos: monolíticamente católica, monárquica, imbuida de valores nobiliarios y estructurada alrededor de una monarquía templada, de la que son parte consustancial las Cortes y los fueros; esta "forma de ser" permanente de España había alcanzado su expresión ideal y plena en la Edad Media (según expone, por ejemplo, por un Martínez Marina, el mito, tan similar por otra parte al de los galos en Francia o los sajones en Inglaterra), situación que se habría visto luego perturbada por la irrupción de una monarquía extranjera, importadora de un absolutismo extraño a nuestras tradiciones y causante de la decadencia . Son bien conocidas las difíciles circunstancias que tuvieron que vivir los llamados -equívocamente- liberales al terminar la guerra de 1808-1814, tras la reposición del rey en el trono absoluto y la anulación de toda la obra constitucional y legislativa gaditana. A partir de ese momento, y a diferencia de sus antecesores ilustrados, las élites modernizadoras iban a verse forzadas a seguir impulsando su proyecto político sin el apoyo regio. Lo que significó enfrentarse con obstáculos francamente insuperables, al menos con escrupulosidad democrática, ya que los medios de que disponían para llegar a la población (prensa, sociedades secretas, clubes revolucionarios) eran típicamente urbanos e incapaces de competir con los púlpitos en aquel mundo abrumadoramente rural y analfabeto. A cambio de la pérdida del favor regio, y de la imposibilidad práctica de ganarse a la opinión, los liberales se encontraron con que disponían del apoyo del Ejército. De él se sirvieron para imponer ocasionalmente la Constitución por medio de pronunciamientos y, sobre todo, él fue quien les permitió vencer a los absolutistas en el campo de batalla, cuando éstos se alzaron en armas siguiendo a don Carlos. Pero, incluso una vez derrotado el carlismo y desmanteladas las bases económicas del poder eclesiástico con la desamortización, siguieron careciendo de los medios y de la estabilidad necesarios para socializar a los españoles en unos valores políticos diferentes. Como alternativa a la propuesta absolutista del hermano del rey difunto apostaron, además, por la reina viuda y su hija Isabel, y éstas, sobre todo la segunda, una vez declarada mayor de edad y asentada en el trono, tampoco dieron oportunidades al proyecto liberal. Con lo que la saga de las conspiraciones y los pronunciamientos se prolongó otras cuantas décadas.
El pueblo

En el curso de estas luchas políticas, las referencias al supremo portador de la soberanía por parte de la izquierda liberal se radicalizaron y fueron cargando sus tintas populistas, siguiendo con ello el gusto romántico de la época. De las bocas de los radicales salió cada vez más el término pueblo, junto a -y, al final, en vez de- el de nación; y ahora, al revés que en el Antiguo Régimen, aquella referencia tenía un sentido positivo, en parte por el giro axiológico del romanticismo y en parte por la leyenda formada en torno a la participación popular en la epopeya antinapoleónica. Ya Antonio de Capmany lo había expresado con toda nitidez, en su Teatro histórico-crítico de la elocuencia española, cuando exaltaba las virtudes espontáneas del instinto popular frente al carácter artificial y falso de la vida social culta. En cuestión de unos años, la apelación al pueblo pasó a convertirse en legitimación suprema. Y a medida que transcurrieron las décadas se radicalizó: los intransigentes o exaltados del Trienio, los progresistas de los años treinta, los demócratas de los cuarenta y cincuenta, los republicanos de los sesenta y setenta e incluso los socialistas y anarquistas del .n de siglo tendieron a referirse, cada vez más, no al pueblo en su sentido ideal, como la nación esencial y eterna, sino a los estratos sociales más bajos, a las clases populares, al pueblo trabajador, a las manos callosas . Es habitual que se interprete esta evolución como el desarrollo de un radicalismo democrático en la línea de Rousseau, Tom Payne o Proudhon, eslabones que conducen del liberalismo al anarquismo. Pero, de nuevo, puede que haya mayor continuidad de lo que sugieren las apariencias. En España, la izquierda liberal era muy frecuentemente jacobina, y el pueblo como soberano sacralizado podía ser para ella una Minerva sabia y dura, representante de la colectividad pero también del progreso y la justicia, ante cuyo altar un gobierno minoritario estaba más que dispuesto a sacrificar las libertades individuales e incluso la participación popular. Los militares, por supuesto, más recelosos que nadie del desorden que suponía cualquier intervención popular no controlada, apoyaban este planteamiento. En unos y otros pervivía el ideal ilustrado de "todo para el pueblo, pero sin el pueblo".
Especial referencia habría que hacer en este punto a los krausistas, un sector no muy radical pero sí muy influyente sobre los ambientes intelectuales favorables al liberalismo, y a la modernización de la vida social y política en general, en la segunda mitad del siglo. Los historiadores se han interrogado muchas veces sobre las razones por las que la intelectualidad avanzada española eligió como mentor y guía a Krause, un filósofo de tan escaso brillo en el deslumbrante mapa intelectual germánico.
Planteada una vez esta cuestión al propio Sanz del Río, primer importador de la obra de aquel pensador, contestó que lo había hecho porque era la doctrina que más se asemejaba al tomismo en que él había sido educado. Tenía razón. La concepción organicista de la vida social típica del krausismo conectaba muy bien con la escolástica tradicional. Dejando de lado otros aspectos de esta doctrina, y de este grupo humano, tan admirable en muchos sentidos, es muy interesante anotar que la versión intelectual más prestigiosa del liberalismo en España partió de una concepción de la sociedad situada en el polo opuesto del individualismo anglosajón.
Tras sortear múltiples obstáculos, el proyecto liberal -si se me permite continuar con brochazos gruesos este cuadro tan necesitado de matizaciones- acabó encallando en el último cuarto del siglo XIX. El Sexenio Democrático, errático sobre todo a partir de la muerte de Prim, terminó en un desprestigio generalizado de la alternativa revolucionaria; y en los lustros siguientes los residuos liberales se vieron reducidos a la impotencia política, sobreviviendo en guetos principalmente culturales: escuelas laicas, logias masónicas, periódicos, casinos, partidos a los que el gobierno adjudicaba una representación parlamentaria minúscula... Pese a que las intervenciones populares -bien fueran favorables al fanatismo teocrático o bien brutales explosiones de violencia, sobre todo anticlerical, en nombre del progreso - habían contribuido no poco a desilusionar a muchos de los que iniciaron su vida política apoyando el liberalismo y la democracia, en estos círculos izquierdistas finiseculares seguía reinando un discurso centrado alrededor del pueblo, al que ahora se atribuían cualidades propias de un héroe mitológico. El pueblo era el futuro héroe redentor, hoy "durmiente" (adormecido por el opio del catolicismo), que un día despertaría gracias a la acción de la minoría intelectual progresista, nuevo sabio Merlín que le administraría la pócima cultural gracias a la cual habría de tomar conciencia de su fuerza y sus derechos y rebelarse contra el Dragón clerical, aquel monstruo que tenía atenazada en la lóbrega cueva del oscurantismo a la Dama pura y sufriente que representaba a la colectividad ideal: la España liberal del medievo, la Democracia, la República, la Acracia...
El pueblo real, sin embargo, desoyó mayoritariamente esas llamadas y se mantuvo en una relativa pasividad durante aquel final de siglo. Fueron los "años bobos" de Galdós, cuya calma se vio finalmente interrumpida por la guerra de 1898. En ese momento, la Monarquía española reveló su aislamiento internacional, los gobernantes la vacuidad de su retórica y el Ejército lo ridículo de su leyenda de invencible; pero lo peor de todo fue que el pueblo, aquel pueblo en cuya explosión de cólera justiciera en el momento supremo tanto se confiaba, se fue a los toros y disfrutó de lo lindo el mismo día en que se recibieron las noticias del hundimiento de la flota en el Cavite. Las reacciones ante aquella traumática pérdida de las colonias habrían de marcar los derroteros políticos de buena parte del siglo XX. Bajo la etiqueta global de regeneracionismo, se ofrecieron múltiples propuestas que contenían los más diversos programas políticos. Aunque siempre con un denominador común: todas ellas apoyaban sus reivindicaciones en un sujeto colectivo de tipo comunitario y orgánico.
Después del 98
La primera y más visible de estas reacciones fue la de los intelectuales progresistas, herederos de la tradición liberal del siglo que se extinguía. Más imbuidos que nadie del positivismo racial de la época, se encontraron en un callejón de difícil salida. Al identificar pueblo con raza, como venían haciendo desde los años 1860, el 98 les dejaba sin respuesta: si a una oligarquía inmoral y egoísta, siempre dispuesta a sacrificar los intereses patrios en aras de los suyos particulares, se añadía ahora un pueblo indiferente ante el destino nacional, era inevitable concluir que la raza era de mala calidad - sin duda porque pervivían en ella vetas crueles e indolentes de los ancestros árabes-. Ante tal panorama, algunos se sumieron en el pesimismo y evolucionaron hacia un elitismo conservador; otros explotaron literariamente su malestar, identificado con el de la patria moribunda, con resultados artísticos nada desdeñables acompañados de análisis políticos de escaso realismo (por mencionar uno de los más extravagantes, pero de mucho éxito, el de Ganivet en su Idearium español, cuando explica el problema de España a partir del dogma de la Inmaculada Concepción).
La derecha antiliberal, por su parte, se atuvo, en principio, al discurso escolástico tradicional. En él figuraba el pueblo, como sabemos, aunque sin la menor intención de fomentar su participación política. Las guerras carlistas, sin embargo, habían demostrado que, gracias al control y la integración en el mundo rural de las redes eclesiásticas y los pequeños poderes nobiliarios, buena parte del mismo seguía apoyando la causa absolutista. De ahí que los ideólogos tradicionalistas tampoco se abstuvieran de utilizar el mito populista en un sentido moderno: el pueblo, el verdadero pueblo español, de esencia católica y monárquica, estaba con ellos. Lo cual no era en absoluto incompatible con su condena de las teorías de la soberanía popular ni con una radical desconfianza hacia el pueblo real, especialmente el urbano, para el que propugnaban las políticas represivas más duras, pervertido como lo creían por los vientos modernos. Pero el advenimiento de la era de las naciones había dejado también su huella sobre el discurso de la derecha, que pasó de articularse en torno al pueblo cristiano, o populus Dei, a hacerlo en torno a la nación española; aquélla fue la original síntesis que se llamaría nacional-catolicismo, expuesta ya en toda su plenitud por un Menéndez Pelayo y repetida por Vázquez de Mella, Acción Española y los demás inspiradores de los regímenes de Primo de Rivera y Franco. La Iglesia, tras vivir un periodo de repliegue defensivo entre la Revolución Francesa y el Concilio Vaticano II, durante el cual condenó una y otra vez el liberalismo y los derechos del hombre, vio también cómo se entreabría una esperanzadora puerta con esta referencia a la nación, a los "derechos colectivos", tan útiles como dique de contención, no sólo frente a la revolución social, sino sobre todo frente al individuo como suprema referencia ética. El catolicismo y el orden social conservador se fundieron así en la verdadera España .
Una tercera reacción fue la de la izquierda revolucionaria, que se evadió del planteamiento nacional pero no del populista. Abrazando con ardor el lenguaje de clase, entendió por pueblo el proletariado, una hermandad universal de obreros manuales que anulaba la identidad nacional. El futuro era de los trabajadores, cuya revolución habría de ser mundial y definitiva. Muchos -y no siempre obreros - se hicieron, así, entre el final del siglo XIX y las primeras décadas del XX, anarquistas, socialistas y, a partir del triunfo bolchevique, comunistas. Es inevitable referirse, en este punto, al predominio del anarquismo en España, dato que en principio parece contradecir la tendencia hacia el colectivismo que hemos venido siguiendo. Pero el término "anarquismo" no debe engañarnos. Con tal palabra no se designaba, en el mundo ibérico, una doctrina individualista extrema. El anarquismo que triunfó en España no bebía en las fuentes de Bakunin, y mucho menos en las de Max Stirner, Nietzsche o Henry Thoreau, sino en las de Kropotkin. Y este noble ruso defendía un comunitarismo al antiguo estilo. Baste recordar que el ideal de organización social, o ley suprema de la naturaleza, que propone en La ayuda mutua, son las hormigas y las abejas, donde imperan la cooperación y el sacrificio por la colectividad. En todo ello había un toque de cristianismo tradicional que seguramente explica buena parte de su éxito en España, Italia o Rusia. Pero es difícil encontrar una imagen más opuesta al individualismo que un hormiguero o una colmena.
La élites periféricas, por último, empezando por las catalanas, se zafaron del dilema racial descubriendo, alrededor del 98, que no eran españolas. Hicieron también populismo, pero ya no en relación con el pueblo español sino con el catalán o el vasco. De ahí que fuera tan fácil la conversión al regionalismo fuerista, y más tarde al nacionalismo, de muchos antiguos carlistas, o defensores de derechos divinos del rey y la Iglesia. Porque el punto de partida no eran las libertades individuales sino los derechos de la colectividad; encarnara ésta en instituciones históricas o en rasgos raciales, pues no sólo Arana sino también Prat de la Riba denostaba a los españoles como bereberes, frente a los vascos o catalanes, que se suponían europeos o arios. Con el correr de las décadas, estos nacionalismos se alejarían de aquellos orígenes y asumirían unos planteamientos democráticos, y hasta revolucionarios; su oposición al franquismo les otorgaría el definitivo marchamo de modernidad. Pero, en general, han seguido proclives a creer que los derechos de la colectividad eran tan prioritarios que podían reclamarse incluso de forma no cívica -esto es, pisoteando algún que otro derecho individual.
Derechos individuales y colectivos
Lo colectivo, en resumen, bajo el nombre de pueblo, raza, clase o nación (y ésta, española, vasca o catalana) ha servido de referencia básica para los diferentes programas políticos. Salvando algunas excepciones, como el federalismo pactista de un Pi y Margall, los planteamientos en términos de derechos y libertades individuales brillan por su ausencia; e incluso de los federales debemos recordar que, junto a los pactistas, siempre los hubo orgánicos; y que su popularidad se debió mucho más a su defensa de identidades colectivas, como las cantonales, que pretendían fragmentar el Estado- nación heredado, que a la de las libertades individuales.
Puede, por tanto, que la democracia orgánica que decían defender los ideólogos del Movimiento fuese algo más que un término hueco. Cabe imaginar franquistas que creyeran honradamente en límites al poder derivados de los derechos de los organismos sociales (no de las libertades individuales, pecado liberal); para empezar, los de la Santa Madre Iglesia, en cuyo terreno ni Franco -totalitario mitigado, en este punto- podía meterse.
No entraré en el tema, demasiado complejo, de la transición posfranquista. Me referiré sólo a uno de sus aspectos: el carácter ambiguo de la identidad a la que se atribuyó la soberanía en el edificio democrático entonces construido. Aquella reivindicación tan generalizada en el tardofranquismo de las "libertades democráticas" incluía, desde luego, el reconocimiento de los derechos políticos y civiles de los individuos, pero también -y en lugar muy prominente- los derechos de entes colectivos, especialmente por parte de los nacionalistas periféricos. De ahí que al redactarse la Constitución se debatiera tanto sobre si la recién recuperada soberanía residía en la indisoluble y sacrosanta nación española o en las no menos intocables nacionalidades que competían con ella. La existencia de unas comunidades dotadas de continuidad histórica y rasgos culturales objetivos sobre los que se cimentaban unas exigencias perennes pareció indiscutible a los diversos partidos y grupos políticos del momento; en lo que hubo desacuerdo fue en la identidad de tales comunidades. Lo que no parece que a nadie se le ocurriera fue atribuir la soberanía a los ciudadanos. Porque nadie, o casi nadie, había sido educado en las ideas de Locke, Stuart Mill o Tocqueville; casi nadie creía que el primer principio político debía ser la afirmación de una esfera privada de acción en la que los individuos tienen todo el derecho a obrar con plena libertad, incluso si al hacerlo se equivocan o se comportan de forma absurda -en opinión de los demás-; lo cual, para colmo, es beneficioso para el conjunto social. Las reivindicaciones grupales, en cambio, resultaban asequibles para todos; e incluso habían adquirido un toque de modernidad con su formulación en términos de "identidad colectiva" y "memoria heredada". Eran, por supuesto, muy convenientes para los intereses de las élites locales. Y, sobre todo, tranquilizaban respecto de los efectos disolventes del individuo como mónada moral; de ahí que se sumaran con tanto ardor a esta reivindicación de los "derechos colectivos" los obispos, a quienes había costado dos siglos aceptar los derechos individuales (y, cuando lo habían hecho, los habían llamado "derechos de la persona humana"; como si hubiera personas no humanas; el caso era no mencionar al individuo, referencia satánica y disolvente).
El resto del público, acostumbrado como estaba desde hacía siglos a este mensaje político,lo aceptó como algo natural. Pero hoy paga en su vida diaria los inconvenientes de este planteamiento. Porque la sociedad española ha cambiado mucho en los últimos cincuenta años. No sólo ha experimentado un crecimiento económico espectacular, ha consolidado un sistema democrático y ha conseguido una aceptable presencia en el escenario internacional, sino que ha modernizado radicalmente (para bien y para mal) sus hábitos, es decir, que se ha secularizado, hay un individualismo creciente y los ciudadanos están preocupados sobre todo por su bienestar privado. Se vive mejor que nunca, e incluso se disfruta de un considerable prestigio exterior, que uno detecta cuando en reuniones académicas o políticas se menciona el "modelo español" de la modernización y la transición a la democracia como paradigma de éxito. A la vez, sin embargo, en el foro político interior sigue percibiéndose una veta de malestar, una sensación de fracaso; se publican con gran éxito análisis del pasado reciente dominados por la nostalgia rupturista, denuncias del "fraude" de la transición. Aunque los españoles dedican su esfuerzo diario a su bienestar personal y familiar, que con frecuencia sufre no poco por culpa de tanta lucha tribal y tanto agravio enquistado, no pueden expresarlo ni defenderse porque no poseen un discurso político que refleje estas exigencias. Continúan así en las redes de tanto clérigo disfrazado de vindicador colectivo, en especial nacionalista, pero también sindical o corporativo, que considera the pursuit of apiñes individual y terrena un valor moral ilegítimo y sigue pregonando, a cambio, un discurso colectivista, redentorista y autoritario.
En definitiva, a lo largo de todo el proceso aparece como una constante el peso de la escolástica medieval y el escaso impacto del individualismo y el racionalismo liberal moderno (y espero que se sepa disculpar, en aras del esfuerzo de síntesis, la simplificación que supone meter en un mismo saco un pensamiento tan complejo y diverso como el liberal). Los conflictos siguen planteándose entre realidades colectivas metafísicas, ultraterrenas, reencarnación de los antiguos collegia o del populus Dei; y, como estos entes presentan exigencias absolutas (los derechos irrenunciables de las nacionalidades, por ejemplo, frente a la unidad indisoluble de la España eterna), la solución es imposible. Sólo cabrán arreglos realistas el día que se atribuya la soberanía al conjunto de los ciudadanos y se negocien cuotas de bienestar entre individuos libres que defienden sus intereses. Ese día, además, el discurso político se adecuará al carácter moderno de la sociedad española actual.
[Este artículo fue presentado como ponencia en el congreso de ‘‘Historia de los conceptos'', dirigido por Javier Fernández Sebastián, en la Universidad del País Vasco, del 30 de junio a 2 de julio de 2003].
José Álvarez Junco es catedrático de Historia en la Universidad Complutense. Autor de El Emperador del Paralelo: Lerroux y la demagogia populista y de Mater Dolorosa: La idea de España en el siglo XIX .


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Batelglas
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Re: El Mejor articulo del día..

Mensajepor Batelglas » 07 Abr 2013 09:57

La más flagrante violación de la intimidad familiar

MARIÀ DE DELÀS Madrid/Barcelona 06/04/2013 09:45 Actualizado: 06/04/2013 11:11



[glow=red]"No se protegen los derechos de nadie, sino que se invaden los de los otros",[/glow]

dijo Soraya Sáenz de Santamaría hace unos días para responder a quien le preguntó por la opinión y actitud del Gobierno ante los escraches.

Los "derechos" de la vicepresidenta gozaron este viernes de una imponente protección policial frente a su casa, en la colonia madrileña Fuente del Berro. Centenares de manifestantes se desplazaron hasta allí para "escracharla", para avergonzarla por la actitud de su partido frente a los desahucios.

Escraches son acciones pacíficas, que hoy incomodan al gobierno del PP bastante más que otras manifestaciones. Son protestas que levantan ampollas y escuecen. Tanto es así que quienes se sienten señalados parece que pierden el sentido de realidad, sobre todo cuando acusan a los miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de practicar violencia, escarnio, acoso, coacción, persecución, violación de la intimidad familiar...

Cuesta entender ese empeño en mirar hacia otra parte cada vez que se oye el quejido de quienes se quedan sin vivienda. ¿Qué tendrán en la cabeza esas gentes que intentan silenciar a las verdaderas víctimas e ignoran la violencia que se ejerce contra los desahuciados? Se niegan a ver a quienes utilizan cualquier medio, la fuerza física si es preciso, para expulsar a seres humanos de sus casas, en abierta violación de un derecho elemental, sin tener en cuenta para nada los desgarros personales y familiares que ocasionan.

Vale la pena comparar unas y otras acciones. Conviene preguntar si alguien ha visto algún día agentes colocando escaleras en el balcón de un alto cargo corrupto o forzando una puerta para detener a dirigentes de entidades financieras o corporaciones inmobiliarias, para poner a la sociedad a salvo de sus acciones fraudulentas, estafas millonarias o desvíos de capital.

La frase de la vicepresidenta habría resultado apropiada y pertinente si la hubiera aplicado a sí misma y a sus compañeros de partido, a los salvadores de bancos y entidades financieras, en vez de a los afectados por las hipotecas y a otras tantas víctimas de la irracionalidad mercantil.

Cuando entorpecen la Iniciativa Legislativa Popular promovida por la PAH y facilitan la ejecución de desahucios "no protegen los derechos de nadie, sino que invaden los de otros", para perpetuar los privilegios de los ganadores de siempre.

[dropshadow=blue]*Marià de Delàs es periodista y director general editorial de Público[/dropshadow]
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Re: El Mejor articulo del día..

Mensajepor Batelglas » 11 Abr 2013 15:50

El pensamiento lógico de un votante del PP

Rosa María Artal




10/04/2013 - 20:51h

Los votantes del PP, como gran parte de los españoles, también andan tristes y preocupados por la situación que vivimos. La corrupción -aunque su hedor atufe- no es algo que les preocupe especialmente dado que, argumentan, “todos los hacen”, “siempre ha sido así ” y suelen corear con grandes sonrisas el orgullo español del robo y la trampa, mal llamados “picaresca”. Pero sí les duele algo el bolsillo y, por encima de todo, el futuro de sus hijos y los jóvenes en general.

Están desencantados. El 21 de Noviembre de 2011, exultantes, ya hacían planes, de empleo, casa y vacaciones. Y ahora el plazo de la presunta recuperación se alarga a 2014, cuando ya había sido anunciada para Junio de 2013. Es que la “herencia” socialista está siendo difícil de roer. Aquel despilfarro de los “cheques bebé” (4.000 millones en 3 años) o el “Plan E” (13.000) o subir mínimamente la inversión social para dar cobertura por ejemplo a la Dependencia. Sin llegar jamás, ni de lejos, a la media europea. Y, además, el déficit que se les disparó a las comunidades autónomas, la mayoría en manos… del PP. Ahora hay más paro, más recesión, se han recortado servicios esenciales y la deuda se ha catapultado del 68,5% al 85.3%. El votante del PP, ni aún frustrado, logra relacionar estas variables. No consigue aceptar que se han restado muchos más millones a la sociedad de los que hubiera necesitado compensar el “despilfarro” de Zapatero. Que estamos infinitamente peor que hace año y medio y que nos dan mucho menos, por muchos más impuestos y repagos. “Hay que dar tiempo a las reformas ”. ¿Cuánto? No saben. ¿Qué reformas? ¿Las destinadas a precarizar el empleo? ¿Las de dejarnos sin sanidad o educación públicas?

“No hay otra solución”, “es que les debemos dinero a los bancos”. ¿Y los miles de millones que han recibido de fondos públicos? ¿Y los beneficios que sacan a nuestra costa con la inventada “crisis de la deuda” los bancos alemanes sin ir más lejos? ¿Y la ingente evasión a paraísos fiscales que se detrae del erario? “Siempre ha sido así ”. Pero ahora es peor. “Ya cambiará, hay que dar tiempo ”. Además, “la crisis ya se acaba”. Y ¿volverán las oscuras golondrinas portando en las alas todo lo que nos han quitado?

Vieron un halo de esperanza en los cinco mil empleos creados en la Semana Santa de Marzo, la primera en ese mes desde el inicio de la crisis en 2008. Aunque se les argumente que han sido en el sector servicios, han bajado todos los demás, y son efímeros. Que una cosa es el paro registrado y otro el real. “Cuando falta el aire, sirve respirar ”. Uno respira un rato, luego vuelve ahogarse, pero hay que ser “positivos”… cuando algo es obra del PP. Por eso también están dispuestos a aceptar todos los recortes: “algo es mejor que nada ”. Las viejas cadenas que viven y viven. “Si todos nos sacrificamos un poco, saldremos adelante”. Olvidando a quien, lejos de “sacrificarse”, se lucra obscenamente.

¿Y las mentiras? ¿Por qué alguien que ha engañado hasta nuestra extenuación va a decir finalmente una verdad? Ni se inmutan. El incumplimiento del programa electoral, la presunción de falsos logros, las esperanzas en futuros inmediatos de recuperación persistiendo en los errores, son, para un votante del PP ilustrado, “la dialéctica política tradicional”. Para el conjunto, el "todos los hacen". No reparan ni en la impúdica entrega del Registro Civil nada menos que a los Registradores de la Propiedad (cuerpo al que pertenece Rajoy) o en la gestión de alto riesgo con la hucha de las pensiones.

Lo que no entiendo –avanza alguno - es por qué “antes” no había tanto paro. Por añorar, añoran hasta a Felipe González al cuál ponían tibio. De la crisis internacional no les hables, es un tema demasiado amplio. De hecho abrevian las explicaciones y piden una respuesta corta. Un culpable. Uno. ¿La burbuja inmobiliaria ? Por lo menos la gente tenía trabajo. Pero se estaba gestando un enorme problema, no podía durar. El votante del PP no logra tampoco establecer esa relación. Si así se creaban empleos, no hay porqué dejar de construir.

De ahí -entre otros muchos descalabros- han venido los desahucios, les dices. En este punto se ilumina su rostro: pueden explayarse en la respuesta. Todos, sin excepción, conocen a alguien que “se embarcó en un crédito sin tener ingresos suficientes ”, que se convierte en regla de oro. Ya, pero otros, la mayoría, contaban con un trabajo que se esfumó y no por su culpa, o les rebajaron el poder adquisitivo, y no advirtieron las trampas de los bancos en cláusulas muy bien camufladas. “Siempre ha sido así”, "no hay otra solución", "nos apretamos todos un poco", cortan rápido para poder avanzar su postura: “es que la dación en pago tampoco es solución, quebraría el sistema”. Otros países la tienen. “Bueno, pero estas protestas van a acabar en violencia”.

Un votante del PP, lo mismo que los “apolíticos” y muchos establecidos de toda condición, mantienen una idea de la violencia de doble dirección. No entienden como tal la que se ejerce contra los ciudadanos, en sanidad, educación, vivienda o el trato con los bancos (no les salpica directamente sangre en la cara). Solo reventarle un ojo a una ciudadana en una manifestación les parece que es “pasarse un poco”. Pero les resulta intolerable la protesta o la presión pacífica a los suyos. “Hay que respetar la intimidad de las personas, la de los políticos también ”, aunque ellos no respeten ni nuestros derechos. Por ejemplo, el de manifestación al acotar los escraches.

La lección surtida por los medios, por algún intolerable presunto debate-encerrona a Ada Colau camuflado de progresista, ha trocado la admiración por la PAH en recelo. Un votante del PP es muy aficionado a los debates sesgados en los que le dicen lo que tiene que pensar, lo que quiere pensar. Y no puede ni llegar a concebir que, quien tiene sus mismas ideas y –sobre todo- habla en televisión, pueda obedecer a intereses espurios.

Por eso, los papeles de Bárcenas “no son verdad hasta que se pruebe”, aunque se amontonen evidencias. Todas las corrupciones que emergen necesitan el trámite judicial, siquiera para informar de ellas, por más que sepamos de dilaciones, amnistías e impunidad. “Siempre ha sido así”. Y… “todos lo hacen”, ese peligroso meme que pretende hundir la democracia más de lo que está. Hasta risas histéricas provoca el ascenso en intención de voto de Izquierda Unida. Para un votante del PP, para todos ellos casi sin excepción, IU es un remedo de la Rusia de Stalin, y quiere salir de Europa, lo cual –como socios “privilegiados” que somos- es un horror. A Rosa Díez y su UPyD la ven, en cambio, con muy buenos ojos. Es lista y no tiene pelos en la lengua, aunque los haya mudado cien veces . Y decantarse por EQUO es… una ingenuidad. “No, no, yo voto a quien tiene posibilidades de gobernar”, afirman con alta suficiencia. Y ésos son PP y PSOE, el único que –de mal grado- admite su imaginario.

Porque esa sociedad que salió a la calle el 15M con un enorme grado de aceptación popular -aplaudida también por votantes del PP y de otros partidos que… terminarían por otorgar a los conservadores la mayoría absoluta- no es una alternativa para ellos. “Sería el caos”. ¿Mayor del que ahora vivimos?

Están tristes pese a todo. Cuando tienen en su mano exigir responsabilidades si consideran que –a pesar de las evidencias que se anticipaban y obviaron ver- fueron “engañados”. Pero, según muchos de ellos –todavía, aunque parezca inconcebible-, “hay que darles tiempo”. A que la putrefacción nos embadurne hasta la mirada, el oído, el olfato y el gusto, si no lo ha hecho ya. A que todas las mentiras – 2013 el último año de la crisis y demás- caduquen dejando el esqueleto de la más aguda precariedad. Se acabó la tregua. Y la paciencia. Los votantes del PP son responsables de los males que hoy sufrimos el resto. Tienen que saberlo y afrontarlo.
[glow=red](“Que no me lloren, que luchen”, dijo José Luis Sampedro antes de irse. Pues eso).[/glow]
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Re: El Mejor articulo del día..

Mensajepor Batelglas » 13 Abr 2013 15:00

[dropshadow=blue]La tienda de mi amigo[/dropshadow]


Tengo un amigo que regenta un pequeño comercio tradicional en el centro antiguo de Madrid. Un barrio viejo, castizo, donde la crisis económica, como en todas partes, ha golpeado fuerte en los últimos años, dejando, como paisaje después de la batalla -una batalla que está lejos de terminar-, innumerables tiendas cerradas a modo de cadáveres. Jalonando así años de imbécil incompetencia oficial y también, a veces, de imbécil irresponsabilidad ciudadana particular.

Como la mayor parte de sus colegas de la zona, mi amigo se lamenta cada vez que entro en su tienda y pregunto cómo van las cosas. A veces se limita a señalar la tienda vacía de clientes, los escaparates de los comercios vecinos que ofrecen saldos desesperados, o con el cartel Se traspasa muestran estantes vacíos y cristales polvorientos.

Mi amigo, que era votante de izquierdas, acabó votando a la derecha en los últimos años del Pesoe y ahora ya no sabe a quién diablos votar. Son todos igual de hijos de puta, me dice. La totalidad del arco parlamentario y la madre que lo parió. Luego cuenta que hace tiempo que no puede pegar ojo por las noches.

Tengo cincuenta y cuatro años, subraya. Mucha tela por delante. Y sólo esta tienda para vivir y dar de comer a mi familia. Y por primera vez en mi vida me preocupa la vejez. No sé cuánto tiempo podré aguantar así. Hoy sólo han entrado tres personas en la tienda y ninguna compró nada. Estoy asustado. Te lo juro. Tengo verdadero miedo.

Le comento que el sábado pasado vine a comprar algo para un regalo, y la tienda estaba cerrada. «Es que los sábados por la tarde cierro», dice. Le pregunto por qué lo hace, si precisamente ese día es cuando más gente se mueve por el centro de la ciudad. Cuando más público pasa por delante de su tienda. Y su respuesta me deja pensativo: «Es que yo también tengo derecho». Derecho a qué, pregunto tras unos segundos para digerirlo. «A descansar como todo el mundo -dice-. El mismo que tienes tú». Le respondo que, en primer lugar, yo trabajo de ocho a diez horas diarias todos los días de la semana, pero que ésa no es la cuestión.

El asunto es que hay quienes pueden permitirse no trabajar día y medio a la semana, si quieren; pero ése no es su caso. No, desde luego, en la angustiosa situación que me describe cada vez que entro en la tienda. No con la crisis, la escasez de clientes, la necesidad urgente, en tiempos como éstos, de romperse los cuernos para arañar sustento a la vida.

Le digo todo eso, más o menos. Con términos adecuados para un amigo. Y añado que las palabras «tengo derecho» pueden ser engañosas. Uno tiene derecho a todo, naturalmente. Pero sólo cuando puede permitírselo. Cuando está a su alcance. Yo también tengo derecho a pasar un año leyendo y viendo pelis, navegar el Mediterráneo sin dar golpe, tener una villa en la Toscana o moverme por Madrid en un Rolls Royce con chófer. Pero no me lo puedo permitir, así que me olvido de ello. Todos tenemos derecho a pasar unas vacaciones en el Caribe, a una segunda casa en la playa, a una Harley Davidson, a cenar en Le Grand Véfour con George Clooney o Mónica Bellucci.

Pero de ahí a poder media un trecho. Y en tu caso, le digo a mi amigo, tal y como están las cosas, tu derecho a cerrar la tienda los sábados por la tarde, en una calle peatonal y justo a quinientos metros del Corte Inglés, resulta más difícil de ejercer. «Pues abre tú la tienda», responde, algo picado. Yo no tengo tienda que abrir un sábado por la tarde, respondo. Pero tú sí la tienes, y vives de ella. Y ese día eliges descansar.

Eres muy dueño. Pero en tal caso deberías matizar la queja. Por otra parte, añado, no eres el único. Prueba a encontrar, por ejemplo, un quiosco de prensa abierto un domingo a partir de medio día. Verás qué risa. ¿Y sabes lo que te digo? Si esta infame crisis hubiera estallado en tiempos de nuestros padres, que ésa sí fue una generación lúcida, sacrificada y admirable, ellos habrían tardado poco en mandarnos a trabajar a la pescadería de la esquina, para llevar dinero a casa.

Y por cierto -recuerdo, de pronto-. Tienes un hijo, ¿verdad? Un mocetón de veinticuatro tacos que aún no ha terminado la carrera, y que cuando la termine irá directamente al paro. Vive en tu casa, come y duerme en ella. ¿Por qué no le dices que venga los sábados por la tarde y se encargue de la tienda?... «La tienda no le gusta -responde mi amigo-. Además, si lo planteo, mi mujer me mata». Me lo quedo mirando, encojo los hombros y sonrío, convencido. Pues eso mismo, comento. Pues eso.

Arturo Perez Reverte
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Re: El Mejor articulo del día..

Mensajepor Batelglas » 13 Abr 2013 20:08

Lo habitual.. El mercanchinfle clásico de derechas de toda la vida de dios y da lo mismo que sea un tendero, que un estanquero o el dueño de la ferretería de la esquina o la tienda de tejidos donde comprábamos años ha, gracias dios (y a los chinos) que fue fundada por un avispado bisabuelo al que nuestro actual mercanchinfle derechungo, heredó en su día..

Yo conozco por lo menos, a media docenas de ellos, coincido todos los días en la piscina municipal y los que me conocéis, sabéis muy bien que a mi en el fondo no me gusta joder al personal y que todas mis participaciones son meramente pedagógicas ... Pero no os podéis figurar lo que me río, porque les he dicho y creo que se lo han tragado, que yo soy de la ultraderecha y así de esta manera, me inflo a rajar de Rajoy y con mucha maña y prudencia le voy dando una manita de barniz al Iluminatti de las Azores (Aznar para los profanos) ensalzando, su filosofía de la política y de la vida su "frescura original" y la contundencia de sus discursos y de paso, le echo toda la culpa de que la gente no tenga ni donde caerse muerto y por eso no les entran en las tiendas a Zp y a los socialistas en general, que nos han robado millones y millones del dinero de los ERE y por eso, por su culpa, están echando a todos los trabajadores a la puta calle del trabajo y de sus casas ..

Ah.. ni una palabra de los Gürtel, ni de las barrabasadas que andan haciendo por ahí.



!! Con lo bien que iba EEsspaña !!

:saludo: :ok: :ok: :saludo:
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Re: El Mejor articulo del día..

Mensajepor Batelglas » 14 Abr 2013 08:46

[glow=red]Hallado el cuerpo de un hombre que se ahorcó diez días después ser desahuciado[/glow]

El fallecido, en paro y separado, debía más de un año de alquiler. La propietaria pretendía recuperar su casa renunciando a lo adeudado.
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Re: El Mejor articulo del día..

Mensajepor Batelglas » 14 Abr 2013 15:55

Él nos dijo que el poder lamina a los débiles porque se ha ensoberbecido
Maruja Torres 11 ABR 2013 - 00:01 CET


Nuestro Sampedro


No es verdad que los que se van nos dejen huérfanos. Tenemos estos días dos ejemplos muy claros. Thatcher puso la primera piedra del mundo despiadado que ahora conocemos: imposible no tenerla presente, como igualmente imposible resulta no sentir el peso de su correligionario Reagan. También Clinton, el día que se muera, nos dejará con su ectoplasma flotando alrededor, porque fue él quien, en 1999, al derogar la ley de 1933 que ponía límites al poder financiero, dio alas a la actual crisis económica mundial, de la que sus causantes se han ido de rositas.

Contra estos aniquiladores del bien se alzó y se alza el segundo ejemplo, nuestro José Luis Sampedro. Y escribo nuestro con toda la boca y todo el corazón, precisamente porque representa lo opuesto a aquellos a quienes debemos este mundo cruel y aplastante. Él nos dijo que el poder lamina a los débiles porque se ha ensoberbecido. Mientras a nuestro alrededor se inflaban los pulmones quienes proclamaban las bondades del libre mercado, nos aclaró: “El mercado está en manos de los poderosos. Dicen que el mercado es la libertad, pero a mí me gustaría saber qué libertad tiene en el mercado quien va sin un céntimo. Cuando se habla de la libertad hay que preguntarse inmediatamente: ¿la libertad de quién?”.

Nos espoleó a ponernos en pie, a rechazar el dogma y a recuperar la dignidad, por eso digo que lo de José Luis tampoco desaparecerá, porque incluso cuando ya no se le recuerde, incluso si sus libros desaparecieran, en la corriente sanguínea de muchos de nosotros, de muchos muchos muchos de nosotros, navega aquello tan hermoso que también nos dijo: “ Tenemos el deber de vivir la vida, de ser lo más que podamos en compañía de los demás, porque solos somos muy poca cosa”.

Arriba, amigos.

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Re: El Mejor articulo del día..

Mensajepor Batelglas » 19 Abr 2013 08:32

[bbvideo=560,340]http://www.youtube.com/watch?v=L3FRYw3tpMc[/bbvideo]
Última edición por Batelglas el 20 Abr 2013 13:41, editado 1 vez en total.
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