Los peligros de ser un hombre objeto

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Francisco Delicado
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Los peligros de ser un hombre objeto

Mensajepor Francisco Delicado » 30 Mar 2015 11:48

Con la lejana vista del mar a un lado y la imponente presencia del Castillo de Gibralfaro por otro, tuve la suerte o la simpleza de acudir a una fiesta de cumpleaños (60 cumplía ya el individuo) el pasado sábado. No se puede decir mucho de una fiesta hoy en día; el vino tenía buena temperatura, el whisky no era el que a mí me gusta y la comida fue tan buena como es de esperar en la casa de alguien que gana más de doscientos cincuenta mil euros al año.
Sólo se me ocurre decir que reparé en dos chicas, que es una manera de hablar cuando alguien se refiere a señoras de más de cincuenta, y tengo la sensación de que ellas repararon en mí. La fiesta fue un ir y venir por los alrededores de ellas, por mis alrededores y vuelta a los de ellas. Sólo faltaba decir, tras la pertinente sonrisa: oh, tú de nuevo...pero no lo decíamos, no; sonreíamos, nos decíamos esas simplezas generales de que hace calor, todo va muy bien, desde cuándo conoces a fulanito y aprovechabas para mirar los rincones de ellas que se dejaban ver que, desdichadamente, no eran demasiados.

La regordeta y simpática sí llevaba algo de escote y una falda demasiado corta para unas piernas como las suyas; más recatada iba la otra, una diosa surgida de las brumas de los vinos y los whiskies; quiero decir que fue tras algo de consumo de alcohol cuando descubrí que sus ojos eran más atrayentes que la inane conversación del acaudalado ganadero que acababa de atormentarme con sus desdichas; y fue entonces cuando decididamente nos quedamos el uno junto al otro y comenzamos a hablar y hablar y hablar; tiempo más que de sobra para descubrir que su camisa de seda se combaba perfectamente justo a la altura del pecho y, sinceramente, yo podía enamorarme perdidamente de ella. De hecho creo que estaba enamorado, algo que, ahora, en la soledad del despacho, justo después de haber advertido a cierto empresario que, si quiere evitar que le deriven la responsabilidad por sus deudas con seguridad social, deberá disolver su sociedad, me parece un poco exagerado.

Pero en aquel momento llevaba un tiempo indeterminado hablando con ella, no puedo recordar de qué porque lo que recuerdo son sus ojos o la perfección de sus dientes y la deliciosa manera de mover aquella boca que yo me hubiera comido allí mismo.
El problema es que eso no es todo sino que hay un instinto, o una simple sensación, de que a ella le pasaba lo mismo; uno siempre sabe cuándo la persona con quien habla actúa por simple convencionalismo social o cuándo esa persona está interesada y en su mirada había, creo, el mismo instinto depredador que me corroía en mitad de aquella terraza demasiado repleta de gente y en la que refulgía el lejano resplandor del mar sin que todo aquello tuviera otro sentido que merendarme a aquella deliciosa criatura en cuanto pudiera.

Tampoco recuerdo con exactitud el momento en que decidí irme; supongo que cuando mi malherido corazón y mi anquilosado estómago me dijeron que todo aquello era bastante pero sí recuerdo con nitidez que no me fue nada difícil volver a cruzarme con ella ¿o fue ella la que vino a cruzarse conmigo? y no pude evitar decírselo:
- Sabes que podrías ser la mujer de mi vida.
Y ella, con una sonrisa que me devastó de la coronilla a los pies, me dio un beso inolvidable.

Supongo que mi anfitrión y buen amigo se dio cuenta de algo porque, en el momento de irme, vino a mi me dio un abrazo y me susurró al oido:
- El gordo calvo de aquella esquina es su marido.

Antes de montarme en mi coche volví a mirar el mar; debe ser que los mediterráneos necesitamos su compañía.
Yo, que tantos hombres he sido, no he sido nunca
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turutut
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Re: Los peligros de ser un hombre objeto

Mensajepor turutut » 30 Mar 2015 11:59

La culpa de que los maridos sean siempre gordos y calvos es de sus mujeres.
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Re: Los peligros de ser un hombre objeto

Mensajepor Roccio » 30 Mar 2015 12:01

Me ha encantado leerlo. Gracias
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Francisco Delicado
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Re: Los peligros de ser un hombre objeto

Mensajepor Francisco Delicado » 30 Mar 2015 12:35

turutut escribió:La culpa de que los maridos sean siempre gordos y calvos es de sus mujeres.


Es cierto que el número de gordos junto a señoras estupendas es infinitamente mayor que la de gordas junto a señores estupendos.
Y yo, que soy un eterno enamoradizo, siempre me encuentro con alguna de ellas (de las señoras estupendas quiero decir)
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Francisco Delicado
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Re: Los peligros de ser un hombre objeto

Mensajepor Francisco Delicado » 30 Mar 2015 12:36

Roccio escribió:Me ha encantado leerlo. Gracias


Pues muchas gracias, mujer.
Para ser casi tu primera intervención es emocionante que hayas reparado en algo que yo haya escrito.

En todo caso no pongas muchas esperanzas; yo siempre escribo lo mismo; el mismo tema contado de maneras diversas.
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Re: Los peligros de ser un hombre objeto

Mensajepor Fidalgo » 30 Mar 2015 12:58

Francisco Delicado escribió:recuerdo con nitidez que no me fue nada difícil volver a cruzarme con ella ¿o fue ella la que vino a cruzarse conmigo? y no pude evitar decírselo:
- Sabes que podrías ser la mujer de mi vida.
Y ella, con una sonrisa que me devastó de la coronilla a los pies, me dio un beso inolvidable.


Joder, así nos pone a nosotros.
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Re: Los peligros de ser un hombre objeto

Mensajepor Cotton » 01 Abr 2015 11:42

Los hombres con os años os convertís en seres tiernos y blanditos. A las señoras nos pasa todo lo contrarío... adquirimos la fortaleza de la que adolecíamos, nos convertimos en personas firmes y prácticas, sabemos los que queremos. No nos mete nadie en cintura ni de forma figurada ni literal.

La testosterona es lo que tiene.



De todas formas, es un gusto leerte Paquito.
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Re: Los peligros de ser un hombre objeto

Mensajepor Cotton » 01 Abr 2015 11:44

(hale, a votar en los micros, que son 9 cortitos)
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