Jesus Palacios: el 18 de julio y Franco como objeto político en 2016

¿No llegas a fin de mes? ¿Tienes un trabajo digno? ¿Son los políticos los que llenan sus bolsillos? Seguro que tienes muchas cosas de las que quejarte, si no también. No es nada personal, sólo política. Respeta y serás respetado. Economía, Empleo y Política.
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Jesus Palacios: el 18 de julio y Franco como objeto político en 2016

Mensajepor comandante cero » 17 Jul 2016 20:30

Con motivo del 80 aniversario del inicio de la contienda incivil, inserto un interesante artículo del periodista y escritor Jesús Palacios, sobre los orígenes, las causas y la utilización actual para un revisionismo espurio de la Guerra Civil que asoló España entre 1936 y 1939 que fue una guerra de aniquilamiento entre un proceso revolucionario y otro contrarrevolucionario:

Ochenta años después del inicio de la Guerra Civil, que condujo a la dictadura personal de Franco, tras su victoria absoluta, hay quienes en España se empeñan por mantener vivos aquellos hechos en el debate político actual. Quienes así actúan desde el maniquiesmo y la tergiversación, presentan a Franco como si formara parte o fuera la causa de los problemas vivos de la sociedad actual, después de más de cuarenta años de su muerte. Algo completamente absurdo, pero que en la disputa política entre partidos funciona, al arrojar sobre la timorata y acomplejada derecha la acusación de ‘franquista’ o ‘heredera del franquismo’.

La Ley de Memoria Histórica, tan sectaria como errática, ha recuperado el lenguaje de la confrontación y polarización de la Guerra Civil, y pretende establecer que los de un bando -el republicano legítimo-, murieron por genocidio, mientras que los asesinados por el bando de la revolución, sencillamente no existen o fueron bien muertos por reaccionarios, clericales o burgueses; es decir, ¡por fascistas!

La Guerra Civil que asoló España entre 1936 y 1939 fue una guerra de aniquilamiento entre un proceso revolucionario y otro contrarrevolucionario. Ganó la contrarrevolución, y los partidarios de la revolución, aun asumiendo que fueron derrotados en el campo de batalla, intentan modificar los hechos ciertos en un revisionismo espurio, y con un impulso y vigor como no se había dado desde el inicio de la Transición y el establecimiento de la democracia. Tal asunto no es historia. Es ideología y propaganda, en pura aplicación gramsciana de la hegemonía cultural hacia la conquista del poder. Y la derecha, aplicada en los números -y mal- ni se entera, y hasta desconoce que quien maneje el relato de la historia, marca el tempo a su favor para la conquista del poder o influir con fuerza en la sociedad.

Resulta chocante que una generación de jóvenes políticos -como Pablo Iglesias-, surgidos al rebufo de la corrupción política del sistema y de la partitocracia bipartidista, confiesen que ellos “perdieron la guerra” (¿?), y que por ello no pueden decir el nombre de España, que el himno nacional sea una “cutre pachanga fachosa” y que no pueden aceptar la bandera rojigualda, como si la bandera nacional hubiera sido un invento de Franco. Tales despropósitos es la consecuencia de la aplicación manipulada y sectaria de un revisionismo ideológico y cultural de la historia. De ahí, que la contribución de los hispanistas a la Historia Contemporánea de España, resulte útil y beneficiosa para aclarar las cosas y acercarse lo más posible a la verdad de los hechos tal y como ocurrieron. Y hombres como Carr, Thomas, Bennassar, Preston y Payne han contribuido y/o siguen contribuyendo a ello. Pues sobre la historia se debe discrepar y discutir en el debate de las ideas y de la investigación, pero no desde la ideología o la sumisión y el agrado al poder como servicio genuflexo a cuenta.

El profesor Payne ha publicado con motivo del ochenta aniversario del inicio de la Guerra Civil El camino al 18 de Julio (Espasa), un relato serio y documentado sobre los hechos que sucedieron en España, desde las elecciones de febrero del 36 hasta la sublevación militar en julio de una parte del ejército. Con este trabajo completa otro que publicó hace diez años (El colapso de la República), y muchos otros estudios sobre la Guerra Civil y el franquismo. Payne ha contribuido decisivamente en la investigación sobre el fascismo europeo y español, las guerras civiles europeas, la Segunda República, la Guerra Civil y sobre Franco y su régimen de dictadura personal. Y me cabe el honor de haber compartido con él dos obras sobre Franco y el franquismo; una en la que tuvimos el testimonio de su hija Carmen (Franco, mi padre), y la segunda, Franco, una biografía personal y política.

Camino al 18 de julio.

En El camino al 18 de Julio, Payne nos va marcando con certeza los diferentes jalones de la radicalización de los integrantes del Frente Popular; Partido Socialista, Partido Comunista y los partidos republicanos de la izquierda burguesa. La cuestión es saber lo que tuvo de democrático el régimen republicano, cuya primera manifestación de júbilo popular, tras su implantación a través de un pronunciamiento civil, fue el asalto y quema de iglesias y conventos en mayo de 1931. La Constitución republicana tuvo un sesgo sectario, al rechazar que en la misma se integraran todas las posiciones políticas. Una constitución para todos y no sólo para quienes desde la izquierda deseaban servirse de ella para patrimonializar el poder. Tan es así, que luego del triunfo conservador en las elecciones del 33, una vez que el centroderecha se rehízo tras la defección de la corona, el presidente Alcalá Zamora tuvo que resistirse a los cuatro intentos de los partidos socialista, comunista y de la izquierda burguesa republicana, para que declarase nulas las elecciones (las únicas verdaderamente democráticas y limpias de la República) y organizara otras para darles el poder. Ellos creían tener los únicos títulos de legitimidad para gobernar, y al no lograr su objetivo, se pusieron en franca rebeldía contra la República organizando la revolución de octubre del 34, que fue duramente reprimida.

A Alcalá Zamora le cabe la máxima responsabilidad de precipitar las elecciones de febrero del 36. Su obsesión por querer centrar la República, creando de la nada un partido republicano de centro, al bloquear la continuidad de un gobierno moderado conservador, precipitó el triunfo del Frente Popular (manipulaciones electorales al margen) y la recreación de nuevos atisbos de entusiasmo revolucionario en las izquierdas. Alcalá Zamora fue víctima de su actitud visionaria, y su caída en abril abrió la vía a un proceso revolucionario que, al contrario del de octubre del 34, se quiso llevar a cabo desde el poder. El orden constitucional y el respeto a la ley pasó a ser secundario o marginado. Y junto a la apariencia de una normalidad de la vida social, se desató una violencia política sin precedentes entre anarquistas, fracciones del Partido Socialista, comunistas, carlistas y falangistas.

Los términos ‘guerra civil’ y ‘dictadura’ corrieron con toda normalidad durante los meses de mayo, junio y la primera quincena de julio. La ocupación ilegal de fincas, el cierre de empresas, las huelgas políticas y revolucionarias, la declaración de ilegalidad de partidos políticos conservadores o el partido seudo fascista Falange Española, la detención de sus líderes políticos y militantes, el asalto e incendio de iglesias, el cierre de colegios católicos, la amnistía y liberación de los revolucionarios condenados por su participación en la revolución de octubre. El pistolerismo pasó al orden del día. En la sesión de Cortes del 16 de junio, Gil Robles presentó un balance tenebroso de la violencia política desatada, balance que volvería a hacer en las sesiones del 1 y 15 de julio, con más de cuatrocientos muertos.

Casares Quiroga y Azaña creían firmemente que el gobierno republicano tenía controlada totalmente la situación. Conocían los planes de insurrección militar puestos en marcha por el general Mola a finales de abril (aunque supieran de forma difusa que él fuera El Director), pero su idea era dejar hacer para que la misma fuera aplastada como la sanjurjada de agosto del 32. El gobierno estaba seguro de que el ejército era un tigre de papel, se limitó a trasladar a varios generales de destino y a estar al tanto de los planes de los rebeldes. Por ello, seguramente, que Casares Quiroga despreció la carta que el general Franco, que no estaba en la conspiración activa entonces, le dirigió el 23 de junio, en la que le ofrecía la colaboración del ejército para restablecer el orden. El ejército no era entonces desafecto a la República, prueba de ello es que hacia el 10 de julio Mola no contaba más que con el apoyo del 13 por ciento de las fuerzas armadas.

Unos hablaban de una ‘nueva república’, otros de una ‘república de nuevo cuño’ y todos de que tenía que ser marxista y bajo un nuevo orden de dictadura, como la sovietizada de Largo Caballero y Prieto o la dictadura del proletariado del partido Comunista. La democracia burguesa se había dado por superada y el horizonte era de dictadura; como la ‘dictadura nacional republicana’ solicitada en seis artículos por Miguel Maura, uno de los padres de la República, al igual que la pedían Ossorio y Gallardo, defensor de Companys, Cambó, Salvador de Madariaga, Sánchez Albornoz, o la corporativa de Calvo Sotelo y Gil Robles, y la junta técnica militar de Mola.

La democracia había dejado de existir.

Su destrucción no fue obra de los conspiradores militares, sino de los propios partidos del Frente Popular. Y la legitimidad republicana se hacía añicos en un proceso revolucionario abierto. El gobierno creyó que la insurrección militar sería el 10 de julio, pero Mola anuló a última hora la orden. Para muchos, como Franco, la ‘geografía era poco extensa’. El salto de una crisis política a la destrucción del sistema y del orden republicano era un hecho a mediados de julio. El catalizador que sumó voluntades a la rebelión -inimaginable unos días antes-, fue el secuestro y asesinato del diputado José Calvo Sotelo, portavoz de la oposición. La noche del domingo 12 al lunes 13 de julio, una fuerza mixta integrada por un capitán de la guardia civil (Fernando Condés), guardias de asalto y militantes socialistas, entre ellos dos escoltas de Indalecio Prieto, salieron en vehículo oficial, con órdenes oficiales y armas del Estado, con la misión de secuestrar y asesinar a Calvo Sotelo. El diputado murió al instante de dos disparos en la nuca obra del pistolero Luis Cuenca, escolta de Prieto.

El gobierno trató de ocultar el hecho. La censura estaba vigente, así como el estado de alarma desde las elecciones de febrero. Pero la noticia corrió a las pocas horas, y ello fue lo que hizo decidirse a muchos, como a Franco, porque entonces era más peligroso no sublevarse que sublevarse. El drama fue que todos fallaron en las previsiones de lo que sería el choque entre revolución y contrarrevolución. Ambos bandos, una vez que el 19 de julio el gobierno entregó las armas a los sindicatos y milicias revolucionarias, pensaban que una pequeña guerra civil de entre una semana y quince días de duración resolvería la situación. Pero la realidad fue una cruenta y espantosa guerra civil de aniquilamiento del contrario de tres años de duración. Y en lo que parcialmente ambos bandos acertaron fue que la guerra civil daría lugar a la dictadura, aunque algunos la dibujaron de corta duración inicialmente. También en esto todos se equivocaron.

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Re: Jesus Palacios: el 18 de julio y Franco como objeto político en 2016

Mensajepor Patricia » 17 Jul 2016 20:39

-shock

¡Coño!

Un tergiversador maniqueista.

Que guaaaaapo.
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Re: Jesus Palacios: el 18 de julio y Franco como objeto político en 2016

Mensajepor lo tio pep » 17 Jul 2016 20:44

Me he cansado de leerlo, parece escrito por el Pablo Iglesias de la derecha, por lo menos es igual de sectario.
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Re: Jesus Palacios: el 18 de julio y Franco como objeto político en 2016

Mensajepor Senselimits » 17 Jul 2016 21:37

Franco fué un asesino hijo de puta que dió un golpe de estado con el dinero del contrabandista Juan March le ingresó en el Banco de Inglaterra a el y unos cuantos generales mas.

Por cierto que en la asamblea de Madrid el PP y CD's se han negado a condenar el golpe de estado del 18 de Julio de 1936.
Se imaginan que en Alemania pidieran en el Parlmento condenar el nazismo y los partidos mayoritarios no quisieran, pues aquí si.

Por cierto que lo de que el asesinato de Calvo Sotelo fué la excusa de la guerra puede ser cierta pero lo debieron organizar ellos mismos (los Nacioanles) como lo demuestra que hay documentación que avalan la versión que se estaba preparando el golpe de estado antes de que asesinaran a Calvo Sotelo.

Al pan pan y al vino vino.

8) 8)
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Re: Jesus Palacios: el 18 de julio y Franco como objeto político en 2016

Mensajepor lo tio pep » 17 Jul 2016 21:46

El golpe de estado ya estaba listo desde hacía tiempo, el asesinato de Calvo Sotelo sólo confirmó algunas adhesiones.
No podían llevare órdenes contra Calvo Sotelo porque no iban a por él, no recuerdo a quien buscaban, fue una decisión posterior a no haber podido apresar a quien querían apresar.
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Re: Jesus Palacios: el 18 de julio y Franco como objeto político en 2016

Mensajepor comandante cero » 18 Jul 2016 01:31

lo tio pep escribió:Source of the post El golpe de estado ya estaba listo desde hacía tiempo, el asesinato de Calvo Sotelo sólo confirmó algunas adhesiones.
No podían llevare órdenes contra Calvo Sotelo porque no iban a por él, no recuerdo a quien buscaban, fue una decisión posterior a no haber podido apresar a quien querían apresar.


En principio iban a por el líder de Renovación Española, Antonio Goicoechea, pero no se encontraba en su domicilio. Alguien comentó que fueran a la casa de Gil-Robles, pero cuando llegaron se encontraron con que Gil-Robles se había largado a Biarritz. Fue entonces cuando al pasar por la calle Velázquez alguien recordó que el diputado Calvo Sotelo vivía allí, en el número 89. Eran alrededor de las 03:00 del 13 de julio. Cuando llegaron al portal, Condés encargó a varios guardias y paisanos que vigilasen los alrededores. Con el pretexto de efectuar un registro, este y algunos otros penetraron en casa del diputado monárquico Calvo Sotelo, a quien pidieron les acompañase a la sede de la Dirección General de Seguridad (DGS). Calvo Sotelo dijo sorprendido: “¿Detenido? ¿Pero por qué?; ¿y mi inmunidad parlamentaria? ¿Y la inviolabilidad de domicilio? ¡Soy Diputado y me protege la Constitución!”. Condés entonces se identificó como oficial de la Guardia civil, lo que tranquilizó Calvo Sotelo, quien, a pesar de las reticencias iniciales, finalmente aceptó ir.

Calvo Sotelo se despidió de su familia y prometió telefonear cuando llegara, "a no ser que estos señores se me lleven para darme cuatro tiros". La camioneta nº 17 de la Guardia de Asalto se puso en marcha. El vehículo se dirigía hacia la Dirección General de Seguridad cuando, tras circular unos doscientos metros, se escucharon dos disparos; Calvo Sotelo se desplomó al suelo, sin vida. El autor de los disparos mortales había sido Luis Cuenca, extremo que ha sido confirmado por la mayoría de autores que han investigado el tema, en especial Ian Gibson y Luis Romero.
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Re: Jesus Palacios: el 18 de julio y Franco como objeto político en 2016

Mensajepor Senselimits » 18 Jul 2016 08:10

lo tio pep escribió:Source of the post El golpe de estado ya estaba listo desde hacía tiempo, el asesinato de Calvo Sotelo sólo confirmó algunas adhesiones.
No podían llevare órdenes contra Calvo Sotelo porque no iban a por él, no recuerdo a quien buscaban, fue una decisión posterior a no haber podido apresar a quien querían apresar.


Lo vendieron como una venganza al teniente Castillo, pero en realidad fué un montaje.
El golpe de estado fracasó, se pensaban que iba a ser un paseo militar y que en una semana iban a hacerse con el control del estado y del gobierno y aquella masacre duró 3 años y con la ayuda finaciera y armamentística de Hitler y Mussolini que si no hablariamos de otra cosa.


La fecha de inicio del golpe de Estado, nada tuvo que ver con el asesinato de Calvo Sotelo como se ha dicho. Todo estaba previsto con antelación, ligado a los contratos de compra de armas y al apoyo italiano prometido. El golpe tampoco «pretendía acabar con ninguna insurrección armada en marcha», porque no la había; sino eliminar las reformas abordadas durante el primer bienio republicano (agraria, laboral, militar y de la enseñanza)


8)
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Re: Jesus Palacios: el 18 de julio y Franco como objeto político en 2016

Mensajepor juanmanuel » 19 Jul 2016 17:43

comandante cero escribió:Source of the post Con motivo del 80 aniversario del inicio de la contienda incivil, inserto un interesante artículo del periodista y escritor Jesús Palacios, sobre los orígenes, las causas y la utilización actual para un revisionismo espurio de la Guerra Civil que asoló España entre 1936 y 1939 que fue una guerra de aniquilamiento entre un proceso revolucionario y otro contrarrevolucionario:

Ochenta años después del inicio de la Guerra Civil, que condujo a la dictadura personal de Franco, tras su victoria absoluta, hay quienes en España se empeñan por mantener vivos aquellos hechos en el debate político actual. Quienes así actúan desde el maniquiesmo y la tergiversación, presentan a Franco como si formara parte o fuera la causa de los problemas vivos de la sociedad actual, después de más de cuarenta años de su muerte. Algo completamente absurdo, pero que en la disputa política entre partidos funciona, al arrojar sobre la timorata y acomplejada derecha la acusación de ‘franquista’ o ‘heredera del franquismo’.

La Ley de Memoria Histórica, tan sectaria como errática, ha recuperado el lenguaje de la confrontación y polarización de la Guerra Civil, y pretende establecer que los de un bando -el republicano legítimo-, murieron por genocidio, mientras que los asesinados por el bando de la revolución, sencillamente no existen o fueron bien muertos por reaccionarios, clericales o burgueses; es decir, ¡por fascistas!

La Guerra Civil que asoló España entre 1936 y 1939 fue una guerra de aniquilamiento entre un proceso revolucionario y otro contrarrevolucionario. Ganó la contrarrevolución, y los partidarios de la revolución, aun asumiendo que fueron derrotados en el campo de batalla, intentan modificar los hechos ciertos en un revisionismo espurio, y con un impulso y vigor como no se había dado desde el inicio de la Transición y el establecimiento de la democracia. Tal asunto no es historia. Es ideología y propaganda, en pura aplicación gramsciana de la hegemonía cultural hacia la conquista del poder. Y la derecha, aplicada en los números -y mal- ni se entera, y hasta desconoce que quien maneje el relato de la historia, marca el tempo a su favor para la conquista del poder o influir con fuerza en la sociedad.

Resulta chocante que una generación de jóvenes políticos -como Pablo Iglesias-, surgidos al rebufo de la corrupción política del sistema y de la partitocracia bipartidista, confiesen que ellos “perdieron la guerra” (¿?), y que por ello no pueden decir el nombre de España, que el himno nacional sea una “cutre pachanga fachosa” y que no pueden aceptar la bandera rojigualda, como si la bandera nacional hubiera sido un invento de Franco. Tales despropósitos es la consecuencia de la aplicación manipulada y sectaria de un revisionismo ideológico y cultural de la historia. De ahí, que la contribución de los hispanistas a la Historia Contemporánea de España, resulte útil y beneficiosa para aclarar las cosas y acercarse lo más posible a la verdad de los hechos tal y como ocurrieron. Y hombres como Carr, Thomas, Bennassar, Preston y Payne han contribuido y/o siguen contribuyendo a ello. Pues sobre la historia se debe discrepar y discutir en el debate de las ideas y de la investigación, pero no desde la ideología o la sumisión y el agrado al poder como servicio genuflexo a cuenta.

El profesor Payne ha publicado con motivo del ochenta aniversario del inicio de la Guerra Civil El camino al 18 de Julio (Espasa), un relato serio y documentado sobre los hechos que sucedieron en España, desde las elecciones de febrero del 36 hasta la sublevación militar en julio de una parte del ejército. Con este trabajo completa otro que publicó hace diez años (El colapso de la República), y muchos otros estudios sobre la Guerra Civil y el franquismo. Payne ha contribuido decisivamente en la investigación sobre el fascismo europeo y español, las guerras civiles europeas, la Segunda República, la Guerra Civil y sobre Franco y su régimen de dictadura personal. Y me cabe el honor de haber compartido con él dos obras sobre Franco y el franquismo; una en la que tuvimos el testimonio de su hija Carmen (Franco, mi padre), y la segunda, Franco, una biografía personal y política.

Camino al 18 de julio.

En El camino al 18 de Julio, Payne nos va marcando con certeza los diferentes jalones de la radicalización de los integrantes del Frente Popular; Partido Socialista, Partido Comunista y los partidos republicanos de la izquierda burguesa. La cuestión es saber lo que tuvo de democrático el régimen republicano, cuya primera manifestación de júbilo popular, tras su implantación a través de un pronunciamiento civil, fue el asalto y quema de iglesias y conventos en mayo de 1931. La Constitución republicana tuvo un sesgo sectario, al rechazar que en la misma se integraran todas las posiciones políticas. Una constitución para todos y no sólo para quienes desde la izquierda deseaban servirse de ella para patrimonializar el poder. Tan es así, que luego del triunfo conservador en las elecciones del 33, una vez que el centroderecha se rehízo tras la defección de la corona, el presidente Alcalá Zamora tuvo que resistirse a los cuatro intentos de los partidos socialista, comunista y de la izquierda burguesa republicana, para que declarase nulas las elecciones (las únicas verdaderamente democráticas y limpias de la República) y organizara otras para darles el poder. Ellos creían tener los únicos títulos de legitimidad para gobernar, y al no lograr su objetivo, se pusieron en franca rebeldía contra la República organizando la revolución de octubre del 34, que fue duramente reprimida.

A Alcalá Zamora le cabe la máxima responsabilidad de precipitar las elecciones de febrero del 36. Su obsesión por querer centrar la República, creando de la nada un partido republicano de centro, al bloquear la continuidad de un gobierno moderado conservador, precipitó el triunfo del Frente Popular (manipulaciones electorales al margen) y la recreación de nuevos atisbos de entusiasmo revolucionario en las izquierdas. Alcalá Zamora fue víctima de su actitud visionaria, y su caída en abril abrió la vía a un proceso revolucionario que, al contrario del de octubre del 34, se quiso llevar a cabo desde el poder. El orden constitucional y el respeto a la ley pasó a ser secundario o marginado. Y junto a la apariencia de una normalidad de la vida social, se desató una violencia política sin precedentes entre anarquistas, fracciones del Partido Socialista, comunistas, carlistas y falangistas.

Los términos ‘guerra civil’ y ‘dictadura’ corrieron con toda normalidad durante los meses de mayo, junio y la primera quincena de julio. La ocupación ilegal de fincas, el cierre de empresas, las huelgas políticas y revolucionarias, la declaración de ilegalidad de partidos políticos conservadores o el partido seudo fascista Falange Española, la detención de sus líderes políticos y militantes, el asalto e incendio de iglesias, el cierre de colegios católicos, la amnistía y liberación de los revolucionarios condenados por su participación en la revolución de octubre. El pistolerismo pasó al orden del día. En la sesión de Cortes del 16 de junio, Gil Robles presentó un balance tenebroso de la violencia política desatada, balance que volvería a hacer en las sesiones del 1 y 15 de julio, con más de cuatrocientos muertos.

Casares Quiroga y Azaña creían firmemente que el gobierno republicano tenía controlada totalmente la situación. Conocían los planes de insurrección militar puestos en marcha por el general Mola a finales de abril (aunque supieran de forma difusa que él fuera El Director), pero su idea era dejar hacer para que la misma fuera aplastada como la sanjurjada de agosto del 32. El gobierno estaba seguro de que el ejército era un tigre de papel, se limitó a trasladar a varios generales de destino y a estar al tanto de los planes de los rebeldes. Por ello, seguramente, que Casares Quiroga despreció la carta que el general Franco, que no estaba en la conspiración activa entonces, le dirigió el 23 de junio, en la que le ofrecía la colaboración del ejército para restablecer el orden. El ejército no era entonces desafecto a la República, prueba de ello es que hacia el 10 de julio Mola no contaba más que con el apoyo del 13 por ciento de las fuerzas armadas.

Unos hablaban de una ‘nueva república’, otros de una ‘república de nuevo cuño’ y todos de que tenía que ser marxista y bajo un nuevo orden de dictadura, como la sovietizada de Largo Caballero y Prieto o la dictadura del proletariado del partido Comunista. La democracia burguesa se había dado por superada y el horizonte era de dictadura; como la ‘dictadura nacional republicana’ solicitada en seis artículos por Miguel Maura, uno de los padres de la República, al igual que la pedían Ossorio y Gallardo, defensor de Companys, Cambó, Salvador de Madariaga, Sánchez Albornoz, o la corporativa de Calvo Sotelo y Gil Robles, y la junta técnica militar de Mola.

La democracia había dejado de existir.

Su destrucción no fue obra de los conspiradores militares, sino de los propios partidos del Frente Popular. Y la legitimidad republicana se hacía añicos en un proceso revolucionario abierto. El gobierno creyó que la insurrección militar sería el 10 de julio, pero Mola anuló a última hora la orden. Para muchos, como Franco, la ‘geografía era poco extensa’. El salto de una crisis política a la destrucción del sistema y del orden republicano era un hecho a mediados de julio. El catalizador que sumó voluntades a la rebelión -inimaginable unos días antes-, fue el secuestro y asesinato del diputado José Calvo Sotelo, portavoz de la oposición. La noche del domingo 12 al lunes 13 de julio, una fuerza mixta integrada por un capitán de la guardia civil (Fernando Condés), guardias de asalto y militantes socialistas, entre ellos dos escoltas de Indalecio Prieto, salieron en vehículo oficial, con órdenes oficiales y armas del Estado, con la misión de secuestrar y asesinar a Calvo Sotelo. El diputado murió al instante de dos disparos en la nuca obra del pistolero Luis Cuenca, escolta de Prieto.

El gobierno trató de ocultar el hecho. La censura estaba vigente, así como el estado de alarma desde las elecciones de febrero. Pero la noticia corrió a las pocas horas, y ello fue lo que hizo decidirse a muchos, como a Franco, porque entonces era más peligroso no sublevarse que sublevarse. El drama fue que todos fallaron en las previsiones de lo que sería el choque entre revolución y contrarrevolución. Ambos bandos, una vez que el 19 de julio el gobierno entregó las armas a los sindicatos y milicias revolucionarias, pensaban que una pequeña guerra civil de entre una semana y quince días de duración resolvería la situación. Pero la realidad fue una cruenta y espantosa guerra civil de aniquilamiento del contrario de tres años de duración. Y en lo que parcialmente ambos bandos acertaron fue que la guerra civil daría lugar a la dictadura, aunque algunos la dibujaron de corta duración inicialmente. También en esto todos se equivocaron.

Jesús Palacios


Excelente y muy documentado análisis histórico de Jesús Palacio, uno de los pocos historiadores españoles objetivos y que emplea el método científico de analizar los hechos, descartando juicios de valor que tergiversan la realidad de lo ocurrido en España, hace ahora ¡¡¡80 años!!!
Principio de presunción de inocencia, según los socialistas: "Todo acusado es culpable, mientras no demuestre su inocencia ... y, si es del PP, aunque la demuestre".
"La salud es un estado transitorio que no augura nada bueno". (Ramón Sánchez Ocaña). "El populismo ama tanto a los pobres que los multiplica". (Gloria Álvarez)
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Re: Jesus Palacios: el 18 de julio y Franco como objeto político en 2016

Mensajepor juanmanuel » 19 Jul 2016 17:49

Para aquellos que consideran el episodio del asesinato de Calvo Sotelo como un mero incidente sin mayor importancia, les recomiendo la lectura del artículo del profesor universitario y articulista de Esdiario, Pascual Tamburri, ¿Qué pasaría si el PP asesinase a Pablo Iglesias?
Principio de presunción de inocencia, según los socialistas: "Todo acusado es culpable, mientras no demuestre su inocencia ... y, si es del PP, aunque la demuestre".
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Re: Jesus Palacios: el 18 de julio y Franco como objeto político en 2016

Mensajepor juanmanuel » 19 Jul 2016 17:51

Incluyo aquí el enlace al artículo de Payne:

memoria-del-18-de-julio-de-1936-stanley-g-payne-t16532.html
Principio de presunción de inocencia, según los socialistas: "Todo acusado es culpable, mientras no demuestre su inocencia ... y, si es del PP, aunque la demuestre".
"La salud es un estado transitorio que no augura nada bueno". (Ramón Sánchez Ocaña). "El populismo ama tanto a los pobres que los multiplica". (Gloria Álvarez)
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