El sentido del ridículo

Radio patio funcionando. ¿Cómo son los foreros?¿A qué saben, a que huelen, qué les gusta, que odian? Para hablar de nosotros mismos, mismamente
Avatar de Usuario
Gloria
En compañía de lobos
En compañía de lobos
Mensajes: 26848
Registrado: 07 Oct 2012 01:07

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor Gloria » 04 Jul 2013 19:03

Cotton escribió:Yo sigo poniéndome pantalones cortos por la calle, verdad Florisea?
A mi plim, con la caló que hase


Pero por qué estás muy buena, cabrona!!
Avatar de Usuario
Gloria
En compañía de lobos
En compañía de lobos
Mensajes: 26848
Registrado: 07 Oct 2012 01:07

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor Gloria » 04 Jul 2013 19:05

Silencio escribió:He dicho mil veces en este foro que no me molesta que se me critique.
:risss:
Avatar de Usuario
Telémaco
El Único
Mensajes: 4413
Registrado: 02 Oct 2012 11:36

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor Telémaco » 04 Jul 2013 20:20

Combatir la timidez me llevó a practicar tai chi, concluir algún curso de expresión corporal, estudiar interpretación o enfundarme unas mallas de las de marcar estilo para hacer aerobic, yo solo entre doce mujeres. La lista sería interminable.
En cualquier caso les contaré un patinazo histórico.
Benidorm, viernes noche. A esa hora en que las aceras hierven con gentes de cualquier tipo de pelaje. Ese día yo había quedado con un tipo por cuestiones de trabajo, me había dado la dirección por teléfono y no debí apuntarla bien. El caso fue que entré en un edificio cuya puerta estaba abierta, recorrí algún pasillo vacio y finalmente abrí una puerta tras la que se escuchaba una voz. A partir de ahí todo sucedió muy rápido o muy despacio, según la percepción del momento.
Allí dentro habían no menos de doscientas personas que, automáticamente, se volvieron a mirarme en un silencio expectante. Se trataba, lo supe enseguida, de una reunión o acto religioso de los Testigos de Jehová. Aquello era el Salón del Reino y yo no era sino un panoli petrificado en la puerta con un papel en la mano. Buenas... dije, como podría haber dicho tierra trágame, pero el caso es que me salió un buenas.
El sujeto que oficiaba aquello se acercó hacia mi, los demás seguían mirándome. Me pasó el brazo por los hombros, muy amigable, y me dijo: ¿Qué se te ofrece, hermano?
Como el tipo no era tonto, mientras me inquiría con una sonrisa melíflua y sin quitarme el brazo de encima, me fue llevando hacia la salida.
Verá, yo es que había quedado...

En fín.
Que el dinero no da la felicidad, que el sexo estropea la amistad y que no hay mal que por bien no venga lo dijo todo el mismo imbécil.
Avatar de Usuario
Silencio
Doctorado
Doctorado
Mensajes: 892
Registrado: 29 May 2013 22:35

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor Silencio » 04 Jul 2013 20:38

Mado escribió:A ver, vayamos por partes:

Las contradicciones en las que incurre en su texto se las he remarcado en rojo. No creo que ahí haya ninguna duda ni ningún punto de discusión.

Cuando le he dicho que una coma cambia el sentido de una frase era por ponerle un ejemplo, no porque usted lo haya hecho literalmente, aunque también. La acentuación sin embargo no influye en nada de esto.

Cuando le digo que a veces no entiendo lo que quiere decir es porque dice cosas que para mi no tienen sentido, como la frase que le remarco en azul. Ese tipo de frases, incomprensibles para mi, abunda en su escritura.

Si no les he hecho ninguna observación similar a otros componentes del foro es porque no ha habido necesidad. No piense que le hago esas observaciones a usted porque le tenga inquina, sino que es en mi propio beneficio, intentando entenderla.

Yo estoy casi segura de que usted no habla tal y como escribe. Intente escribir tal y como habla. No rebusque palabras ni componga frases raras. Con eso no mejora su forma de escribir y a nosotros nos complica su lectura. Lea mucho, porque es la mejor forma de perfeccionarse.

Con respecto a sus buenos propósitos al registrarse en este foro, debo decirle que nunca he dudado de ello, pero si que he tenido la impresión de que se había metido en el corral equivocado. Espero sin embargo que esa impresión mía no sea la correcta. Cuando he hablado de sus supuestos deseos de integrarse me refería a que tal vez a usted le gustaría encontrar un sitio en donde sentirse cómoda. Aquí hay muchos rincones y gente de buena voluntad que seguramente se lo facilitarían.

De su vuelta nadie le ha pedido explicaciones, de hecho todos vamos y venimos a días o a temporadas. Pero usted se despidió formalmente en este hilo, y no le debe extrañar que su vuelta nos haya extrañado a nosotros.

Yo también le deseo un buen día y una estancia agradable en este lugar.




Mado, ja,ja,ja no veo las contradicciones. Está muy claro, la frase que me destacas en color azul, no puedo explicártela mejor que venga alguien de este foro, que venga Pedritus que parece que me lee entre líneas,ja,ja,ja.


Haber mira esa frase, sin fundamento para ti, está totalmente construida para mi y para muchos de mi mundo. A veces en la vida, nos toca vivir personajes y actuar por el bien e interés general de las personas que componemos este mundo. Porque tenemos unas normas de disciplina, una cultura y unos derechos y deberes reconocidos. Desgraciadamente a muchas personas nos toca actuar, sin sentimiento del ridículo, usando para ello, nuestro inconsciente, por el bienestar e interes general y como ya te he citado del resto de las personas que habitamos en esta Tierra. Pero ello, no te quita que a la vez conscientemente sabes que lo que estás haciendo no te gusta, que te da vergüenza ajena, pero lo haces, porque es un bienestar para otros.

Si solamente nos rigiéramos por el inconsciente este mundo sería un "caos".

Mado, igual la integración que tú ves aquí, es perfecta para ti. Siempre dije que aquí hay gente interesante, escasa, pero existe. Yo no vengo a integrarme en ningún sitio,puesto es que lo doy por ratificado que estoy más que insertada en este mundo. Integrarme no es compartir la misma opinión porque sí, integrarme no es dejar pasar ciertas opiniones del resto de mis compañeros foriles porque sí y más viendo el deseo directo de atropello,totalmente desmedio e intencionado y a favor del desprestigio de ciertos forer@s hacia una persona. Personas que se contradicen ellas mismas. Si te paras un poquito a analizarlas y leerlas, te ciegan.

Gracias por desearme una cómoda estancia entre vosotros, pero siempre con la libertad de expresión.


P.D. Pedritus o alguien por favor, que me traduzca, sin interés económica, claro.

P.D. Me siento integrada desde que viene al Mundo.


P.D. Hagamos debate y dejemos los concursos de a ver, quién escribe mejor y se expresa super "chachi". Intentemos esforzarnos todos un poquito.
Buena tarde....!



ja,ja,ja conste que me he leído una vez y he rectificado una expresión ja,ja,ja,ja.
Lía
La Guinda del Foro
La Guinda del Foro
Mensajes: 12776
Registrado: 02 Oct 2012 11:21
Ubicación: En la nada

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor Lía » 04 Jul 2013 20:51

Cómo que cómoda?

Aquí la permanencia exige sangre, sudor y lágrimas. :zombi:
Quién quiere un príncipe pudiendo elegir al mendigo. :be:
Avatar de Usuario
Pastinaca
Sabio
Sabio
Mensajes: 9910
Registrado: 22 Abr 2013 17:19

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor Pastinaca » 04 Jul 2013 21:02

Pues no voy a dejar solo a Telémaco, hala. Una de ridículo por mi parte.

Como sabrán algunos de ustedes, ejerzo de conductor de camión. Me encontraba "cargando" en una nave de metalurgia. Quiero llegar a los setenta años con buena salud auditiva ya que amo la música, así que protejo mis oídos incluso más que los obreros que languidecen ahí dentro ocho o nueve horas diarias.

El caso es que la nave era inmensa y estaba bastante vacía, así que los golpes de martillo y demás tareas de los quince o veinte trabajadores armaban un estruendo insoportable, al menos para mí. Entré en la cabina y me puse un par de tapones de goma que tengo reservados a estos efectos.

A medida que los taponcitos de goma iban hinchándose en mis conductos auditivos, el desagradable sonido fue apagándose, hasta llegar a desaparecer completamente y dejarme sólo con el sonido de la presión de la sangre en mi cerebro (sí, eso siempre lo oigo). Esperaba ocioso dentro de la caja a que me subieran la siguiente pieza cuando llegaron, inesperadamente, las ganas de estornudar. Y me dio por hacerlo a lo grande. Es mi Estornudo Glorioso, a medio camino entre el grito de un mariachi y el alarido de cuarenta gatos sumergidos en aceite hirviendo.

Total, en aquel ambiente muy por encima de los cien decibelios nadie se iba a enterar así le estornudase al oído. Y lo hice. Me salió de lujo. Tremendo. Tremebundo.

Una vez puesto en orden todo mi sistema respiratorio, me di la vuelta como el que no quiere la cosa y vi como dos de los obreros me estaban mirando boquiabiertos. Una pequeña gota de sudor frío comenzó a resbalar por mi sien cuando consideré la posibilidad de que hubiera pasado algo ligeramente bochornoso. No tuve que hacer mucho para confirmarlo: sólo era cuestión de quitarme los tapones.

Efectivamente, unos segundos antes de mi Pepepótamo Tornado, todos los hijos de puta habían parado al mismo tiempo y la nave se encontraba en casi absoluto silencio.

Con la misma despreocupación, volví a girar ciento ochenta grados, me fui al fondo de la caja y, a salvo de más miradas, comencé a descojonarme sin remedio.
Mado
La Doña
La Doña
Mensajes: 2962
Registrado: 29 Oct 2012 17:19

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor Mado » 04 Jul 2013 21:17

Ay, Pasti, me has hecho reír un montón. Y buena falta que me hacía :lol:

Lia, yo le deseé a Silencio una estancia agradable, no cómoda, pero vamos, que lo mismo da :lol: . Y tienes razón, el puesto hay que currarselo :lol:

A Silencio no le voy a decir nada mas. No creo que le sirva de nada y tampoco yo tengo tiempo. Necesitaría de una dedicación exclusiva y no estoy yo por la labor.

Voy a rebuscar en mi memoria a ver si doy con alguna situación del estilo de la de Pastinaca y nos reímos un poco. Pero eso ya no será hoy :D .
Avatar de Usuario
Silencio
Doctorado
Doctorado
Mensajes: 892
Registrado: 29 May 2013 22:35

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor Silencio » 04 Jul 2013 21:51

Mado escribió:
A Silencio no le voy a decir nada mas. No creo que le sirva de nada y tampoco yo tengo tiempo. Necesitaría de una dedicación exclusiva y no estoy yo por la labor.

Voy a rebuscar en mi memoria a ver si doy con alguna situación del estilo de la de Pastinaca y nos reímos un poco. Pero eso ya no será hoy :D .



Muy posiblemente y en menos tiempo del que usted necesitaría para mi, igual le pegaría la que suscribe un repaso intelectual, personal y social que se le quitaba a usted en dos horas la prepotencia que en algunos casos hace usted destacar cuando escribe.


P.D. Usted se lo guisa y usted se lo come
P.D. La risa no hay que rebuscarla en ningún sitio mental, sale SÓLA.
(ja,ja,ja que no será cómoda mi instancia,ja,ja,ja)


Buenas noches Mado !
eLeyeLe
Sabio
Sabio
Mensajes: 4280
Registrado: 05 Oct 2012 19:54

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor eLeyeLe » 04 Jul 2013 23:10

Una noche me quedé a estudiar en casa de una amiga, no era la Rivera vez pero tampoco me conocían mucho en su casa, y a la hora de dormir me acople en el sofá del cuarto de estar ya que yo duermo al estilo saco de patatas y ni extraño camas ni almohadas ni nasti...bueno, la cosa es que mi cuerpo no estaría tan conforme con el sitio elegido del descanso porque me agarro un súper calambre en un gemelo y se ve que empece a gritar agarrando me una pierna, y gritaba como una loca desde lo profundo de mi sueño...apenas entreabrí un ojo y vi en la penumbra del cuarto a toda la familia de mi amiga: padre, madre, sus cuatro hermanos, ella, el perro... No llegue a abrir el ojo, deje de gritar y me hice la dormida por encima del dolor y de las ganas de estirar esa pierna.
Les vi la cara, pensando que tipo de loca sería yo, y me entro una vergüenza...
Avatar de Usuario
Pastinaca
Sabio
Sabio
Mensajes: 9910
Registrado: 22 Abr 2013 17:19

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor Pastinaca » 05 Jul 2013 05:42

Jajaja... una novia me contó una vez un truco para aliviar los calambres cabrones de gemelo y puedo confirmar que funciona. Eso sí, requiere fuerza de voluntad para salir de la cama, sobre todo en invierno.

En cuanto sienta uno el horrible dolor, hay que incorporarse y colocarse de rodillas, pero no con ambas rodillas en el suelo, sino sólo una. Como el número dos en este dibujo:

Imagen

La pierna del dolor ha de ser la "no arrodillada"; en este caso, la izquierda. Y hay que hacer flexiones, pero en sentido contrario a como se hace en el dibujo. Es decir, tirándose hacia delante, doblando completamente la rodilla de la "pierna mala". Tantas flexiones como sea necesario, hasta que cese el dolor.

Luego contaré más situaciones ridículas mías.
Mado
La Doña
La Doña
Mensajes: 2962
Registrado: 29 Oct 2012 17:19

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor Mado » 05 Jul 2013 10:21

A mi, esto de los calambres en la pantorrilla me ha pasado muchas veces. Hace ya tiempo que no. El caso es que anduve investigando las causas y saqué en claro que podía ser falta de potasio. Sea como sea el caso es que aprendí a combatirlos poniéndome en pié y apoyándome en los talones, de manera que al tensar el musculo cesa el calambre.

Y, volviendo a aquello que nos ocupa, he recordado una escena tonta pero que a mi me hizo pasar mucha vergüenza: Una parte de mis estudios los cursé interna en la capital. Un día, unos familiares de mi madre me invitaron a pasar el día con ellos y con sus hijos en su casa, imagino que intentaban romper un poco mi rutina. Yo apenas los conocía y ellos eran económica y socialmente superiores a mis padres. A la hora de comer, una de las cosas que había en la mesa era una especie de virutas en un platito que, para mi, tenían un aspecto intrigante. Imaginé que podían ser barquillos y cogí uno con los dedos. ¡Pues era mantequilla! :oops: Todos me miraron con cara de nosequé :oops: Bueno si se qué: ¿que hace esta paleta?...Glup...
Avatar de Usuario
Silencio
Doctorado
Doctorado
Mensajes: 892
Registrado: 29 May 2013 22:35

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor Silencio » 05 Jul 2013 10:46

Con mi primer pedo inconsciente ante el AMOR de mi vida. ufffffffff!!!!. Tierra trágame,ja,ja,ja

Buen día !
Avatar de Usuario
Pastinaca
Sabio
Sabio
Mensajes: 9910
Registrado: 22 Abr 2013 17:19

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor Pastinaca » 05 Jul 2013 20:21

Veo lo suyo y lo subo, Mado. Porque yo ya era mayorcito. En un restaurante, pedí de primero menestra y me trajeron una fuente para que me sirviera a mi plato. Pues bien, me lo comí todo directamente de la fuente.

Una vez saciada el hambre, recuperé el tráfico entre mi media docena de neuronas y le comenté a la camarera que "quizá la idea era trasladar la cantidad deseada de la fuente a mi plato", que ella confirmó con un asentimiento y una sonrisa.
Mado
La Doña
La Doña
Mensajes: 2962
Registrado: 29 Oct 2012 17:19

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor Mado » 05 Jul 2013 20:52

Jajaja, eso estaba justificado por el hambre :lol:
Avatar de Usuario
Pastinaca
Sabio
Sabio
Mensajes: 9910
Registrado: 22 Abr 2013 17:19

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor Pastinaca » 06 Jul 2013 18:22

A riesgo de que me hagan el vacío, vamos con otra:

II El Silente

Es muy parecido al del camión. Y es que, cuando no nos ve nadie o creemos que no nos ve nadie, hacemos cosas bastante risibles.

Me meaba. Llevaba meándome toda la tarde. Pero ocurre que mi mecanismo de alarma trabaja de forma defectuosa a esas horas vespertinas y alterna momentos de agobio e incontenibles ganas con otros de calma chicha. Sobre todo cuando estoy muy ocupado. Y aquel viernes era el caso. Como todos los viernes.

Me hallaba callejeando por el madrileño barrio de Salamanca cuando me llegó otro aviso. Después de haber ignorado los anteriores, éste era de los serios. Nivel ultimatum. O procedía a la descarga urgente de orines o iba a saber qué significaba el término "enuresis" sin necesidad de acudir a un diccionario médico.

Me quedaba un sobre, a entregar en un edificio de oficinas aledaño a la calle O'Donnell. Era mi última oportunidad de aliviar la vejiga. Por aquel entonces, pertenecía al núcleo duro de la Cofrafía del Puño Cerrado y no iba a rebajarme a hacerlo en un bar, previo peaje de la correspondiente consumición. Se corre el riesgo de que algún hermano cofrade sea testigo de la herética escena y lo denuncie posteriormente en el Consejo. Menudas aves de rapiña.

El edificio estaba vacío pero, por fortuna, quedaba el vigilante de seguridad en recepción. Abrevié la conversación todo lo que pude:

--¡Hola! ¡Sobre para Proinmobiburbuja S.A.!
--Te lo recojo.
--¿Podría ir al tigre?
--¿Ves el pasillo? La última puerta.
--Fale, tron.

(Jerga noventera de la capital)

Tambaleando, corrí hacia el destino final. La henchida vejiga había alterado hasta tal punto mi centro de gravedad, que estuve a punto de caerme dos veces. Dicen que la humana se puede expandir hasta los 800 ml. La mía debía de andar por los dos litros. Si no son muy aprensivos, busquen imágenes de las termitas reinas. Una cosa así.

Una vez apostado en el meadero de pared --¿alguien conoce la denominación oficial de estos útiles sanitarios?--, el Cielo abrió sus puertas ante mí. El alivio fue tal que, instintivamente, adopté mi mejor voz de Millán Salcedo, el moreno de Martes y Trece, y con el volumen de mis cuerdas vocales al máximo comencé a gemir de placer:

--Ay que be beo, ay que be beo toa toa toa...

(Siguiendo con el sketch de la bici sin sillín)

--... los pajarillos, ¡oh, ohhh! La laaaaa la la laaaa... ay que be beooooooooo...

A medida que iba haciéndose de noche y el caudal de pis declinaba, los cánticos rituales fueron dejando paso a la compostura necesaria para concluir una tarea tan clave. Finalmente, el 17 de enero de 1997 a las 18:54, la penúltima gota cayó a la tacita; sacudida enérgica del colgajo para extraer la última (vano intento, como siempre) y empaquetado.

Y justo cuando tiraba de la cremallera, oí una cisterna a mis espaldas. De uno de los aparentemente vacíos excusados salió un personaje trajeado que había estado escuchándolo... todo. Y con el mismo silencio con el que había estado haciendo de vientre, pasó por detrás de mí y abandonó los servicios, dejándome con una expresión indescriptible.
Mado
La Doña
La Doña
Mensajes: 2962
Registrado: 29 Oct 2012 17:19

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor Mado » 06 Jul 2013 19:01

-yahoo
Avatar de Usuario
Toloño
Rioja Gran Reserva
Rioja Gran Reserva
Mensajes: 9192
Registrado: 11 Jun 2012 23:44

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor Toloño » 06 Jul 2013 22:49

No me diga que el cliente siguiente orinó en su boquiabierto estoma.

¿O lo pudo cerrar presto?
Ubuntu
Lía
La Guinda del Foro
La Guinda del Foro
Mensajes: 12776
Registrado: 02 Oct 2012 11:21
Ubicación: En la nada

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor Lía » 06 Jul 2013 23:57

Pues peor es lo del tío del traje, que se fue sin lavar las manos.

-beg
Quién quiere un príncipe pudiendo elegir al mendigo. :be:
Avatar de Usuario
Cotton
XIX Micro Relatos.
XIX Micro Relatos.
Mensajes: 6753
Registrado: 24 May 2008 17:41

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor Cotton » 07 Jul 2013 00:05

Lía escribió:Pues peor es lo del tío del traje, que se fue sin lavar las manos.

-beg



Es lo mismo que he pensado yo!

Luego dicen mis hijos que por qué abro las puertas de los servicios con un klinex :dragon
"No te acerques a una cabra por delante, a un caballo por detrás y a un tonto por ningún lado"
Avatar de Usuario
aguamarina
Sabio
Sabio
Mensajes: 5343
Registrado: 12 Oct 2012 15:30

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor aguamarina » 07 Jul 2013 06:59

Pastinaca escribió:A riesgo de que me hagan el vacío, vamos con otra:

II El Silente


:jum:
Avatar de Usuario
Pastinaca
Sabio
Sabio
Mensajes: 9910
Registrado: 22 Abr 2013 17:19

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor Pastinaca » 07 Jul 2013 07:41

Lía escribió:Pues peor es lo del tío del traje, que se fue sin lavar las manos.

Una de dos: bien me consideraría un sujeto peligroso, ante lo cual mejor poner tierra de por medio; bien estaba ahogando una carcajada y no se sentía con fuerzas para aguantarla mucho más tiempo.
Avatar de Usuario
Dae
Sabio
Sabio
Mensajes: 10401
Registrado: 02 Oct 2012 14:33

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor Dae » 07 Jul 2013 09:03

Yo me hubiera reído - pile
Avatar de Usuario
Silencio
Doctorado
Doctorado
Mensajes: 892
Registrado: 29 May 2013 22:35

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor Silencio » 07 Jul 2013 10:27

ja,ja,ja muy bien relatado Pastinaca !!!

A mi me suele pasar muy a menudo y tal cual lo comentas.

Qué evasión de cuerpo se sufre hasta soltar la última gotitaaaaaaaaa. A mi cuando me surge así, encima, es que me quiero evacuar de la taza del w.c. y me creo que ya solté la última gotita, pero, no es así, ja,ja,ja, intento dar la micción por terminada, y aún, salen más gotitas seguidas, es como, si jugasemos al póker y fuera mi vejiga de farol.

jolines...! y me pasó una muy buena con el "popo".Esta vez iba sóla. No la voy a contar, porque no hubo sentimiento del ridículo.

Buen día !
Avatar de Usuario
Toloño
Rioja Gran Reserva
Rioja Gran Reserva
Mensajes: 9192
Registrado: 11 Jun 2012 23:44

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor Toloño » 07 Jul 2013 10:54

Lía escribió:Pues peor es lo del tío del traje, que se fue sin lavar las manos.

-beg


Pues no acierto a imaginar que actividad estaría llevando a cabo el trajeado personaje que salió del escusado, para que tuviese la obligación de lavarse las manos.
Ubuntu
Avatar de Usuario
Pastinaca
Sabio
Sabio
Mensajes: 9910
Registrado: 22 Abr 2013 17:19

Re: El sentido del ridículo

Mensajepor Pastinaca » 10 Jul 2013 06:07

III La saliva

Con diferencia, el ridículo más espantoso de mi vida. Si los anteriores los he contado y sentido con humor, éste fue traumático de principio a fin. Pero no se preocupen, que seguiré usando el tono ligero y sarcástico. Para llorar, se pueden pasar por Política.


Tenía yo diecisiete años. Pero no precisamente los diecisiete de sus hijos o los propios. Para ponerles en situación: ya no sufría de forma tan radical la timidez patológica y la fobia social que dominó casi toda mi infancia y temprana adolescencia, pero aún seguía siendo un cero absoluto a la izquierda. Llevando la madurez muy retrasada, en temas de relaciones con los demás me encontraba en pleno amanecer de la pubertad.

Dado que, en mi época mala, me tiraba meses seguidos esbozando una media de diez palabras diarias, hablar con normalidad y naturalidad fue una de las tareas de la construcción de mí mismo que me tocó ir puliendo poco a poco.

Mis glándulas salivares y mi lengua se tomaron con mucha calma este proceso. Demasiada. "¿Un minuto seguido hablando con otra persona? Pero ¿quién te crees que eres para exigirnos semejante alarde? Nada, nada, vamos a ir a nuestro ritmo. Piano, piano". ¿Qué consecuencias llevaba aparejadas esto? Aparte de la afonía a las primeras de cambio, el otro desagradable efecto colateral de mi debutar en el mundo de la locuacidad era el de los perdigonazos. Cada dos por tres, ¡toma!, ducha involuntaria al desgraciado que osaba hallarse dentro del radio de acción de mis aspersores bucales. Enseguida aprendí el truco del paso atrás continuo y el mantener las distancias, a la manera de las señoritas decentes en los bailes de cortejo de épocas pasadas.

A los veintitantos dejé definitivamente de aumentar la humedad relativa de toda habitación en la que me hallase en acto de tertulia, coloquio o debate. En el camino, dejé muchos muertos. Y el Gran Muerto.


El día de autos me hallaba en Alcobendas, en el estúpido curso de informática del INEM en el que me había apuntado meses atrás, del que extraje como único aprendizaje útil el saber escribir a máquina con los diez dedos. Y lo de "máquina" era literal: Olivetti Linea 98. Mazacotes enormes, pesados y con teclas duras como el granito. Tras unos meses de entrenamiento, salía uno de ahí con unos meñiques capaces de abrir nueces. También pagaban por hacer el curso y ésa era, para qué negarlo, una razón de peso.

No la única.

Había una chica que me gustaba, cosa harto inusual. No una cantante o una actriz, sino un ser de carne, hueso y pulseritas de colores al que se podía admirar y adorar sin un aparato de televisión de por medio. Una agradable novedad en mi vida. Pequeña, de aspecto delicado, larga cabellera negra, ojos arrebatadores, tez muy pálida y un problema con el acné que, a mis ojos, no hacía sino aumentar su encanto.

Formaba con sus dos amigas el típico grupito de teenagers; en este caso, la Cenicienta y sus hermanastras. Faltaba el príncipe y por descontado que no iba a ser yo. Lástima, se les ha jodido a ustedes la historia romántica del perdedor que, a la postre, se queda con la chica guapa.

"Ceni" ya tenía novio, claro está. Y aunque no lo hubiera tenido: en aquellos años, mi autoestima todavía se hallaba enterrada en algún lugar entre las capas freáticas superiores y la línea circular del suburbano madrileño. A bote pronto, un servidor consideraba que la posibilidad de que una criatura humana de sexo femenino --menor de ochenta años-- me mirara de forma diferente que a un gusano de seda resacoso, debía situarse en el mismo rango estadístico que la conversión divina del meado de avestruz en cerveza de importación: suceso altamente ilógico, que diría el señor Spock. De haberse volatilizado el resto de la especie, dejándonos a los dos solos en el Universo, probablemente habría acabado espetándole un tímido "hola"... unos veinte años después, reunido el suficiente ánimo.

Mas, encontrándose en comunión con sus dos escuderas, no me resultaba tan dura la aproximación a pista; Dios sabrá por qué tuvo a bien concederme semejante gracia, con la que cavé mi tumba. Con lo feliz que era en mi papel de mero voyeur.

Me había levantado con el día ocurrente. Así que, en un descanso entre clase y clase en el que estábamos los cuatro sentados cerca unos de otros, comencé a contar algo supuestamente gracioso. Un chascarrillo, un chiste, cualquier gilipollez; el caso era simular ser humano y hacer notar mi existencia. Su sonrisa me fascinaba.

Eso sí, guardando las distancias. A salvo de salivazos. Por lo menos, aquel día no enchufé a nadie a la cara.

La tres me prestaban atención educadamente, aunque no entendieran ni una décima parte de lo que decía; que era más o menos la media habitual entre mis sufridos oyentes. Pero el monólogo parecía tener éxito de audiencia. Mis últimos segundos de gloria, antes del holocausto.


Allí, en las profundidades de la boca, en un lugar al que jamás había llegado rayo alguno del Sol, acumulando maldad a extremos próximos a la halitosis, habitaba Ella Lababa.

Haciendo un ímprobo esfuerzo, Ella Lababa había conseguido resistir, hasta ese momento, la tentación de intervenir. No, eyacular precozmente habría constituido un imperdonable desperdicio. Ocasiones como aquélla ocurrían muy de tarde en tarde y era menester disfrutarlas en toda su plenitud. Lo que implicaba soltar cabo, dar confianza, dejar madurar el árbol y, llegado el momento oportuno, soltar el hachazo.

Así pues, haciendo de tripas corazón y agarrándose a la úvula, Ella Lababa dejó que el pipiolo siguiera desarrollando su estúpida y pretendidamente divertida trama. Mientras, acumulaba fuerzas y comprobaba el estado de los arneses. La narración llegaba a su punto culminante, el clímax llamaba a la puerta, las risas estaban a punto de brotar ante el previsible desenlace, todo estaba listo para el gran momento... cuando Ella Lababa dio el salto.



Lo noté, Dios sabe que lo hice. Unas centésimas de segundo antes, pude sentir la baba despegando de mis labios en inexorable dirección al desastre absoluto. Incluso pude hacerme una idea de sus terroríficas dimensiones: algo mayor que un garbanzo, contando sólo el cuerpo central. Pero ya era demasiado tarde para detenerla. El bochorno, el oprobio y la vergüenza iban a asestarme un golpe casi definitivo.

Fue mucho peor de lo esperado. Porque la hija de la grandísima puta no se limitó a realizar su parábola y doble salto mortal con tirabuzón en el aire y a estamparse contra el suelo en un desagradable "chof". Eso habría sido una profunda pero simple humillación. Un salivazo algo más condensado de lo habitual. Pecata minuta.

No, la baba me tenía reservado algo muy especial: la completa destrucción de lo poco que atesoraba de autoestima. Porque dejó tras de sí una porción de su propio ser, a modo de soga atada a los dientes. Puro "puenting". De tal modo que su caída no se perdió en los abismos: alcanzada una corta distancia de mi labio inferior, el mecanismo de sustentación comenzó a funcionar y la baba se quedó allí colgada, en tierno balanceo de un lado a otro, mientras gritaba a las profundidades:

--¡Eoooooooooh! ¡Desde aquí veo mi casaaaaaaaaa!

Creo que el tiempo se congeló para mí. Quizá la reacción de profundo asco de mis tres interlocutoras fuera añadida a posteriori por la parte cabrona de mi conciencia. También pudo tener la misma firma esa imperiosa necesidad de comenzar a cavar en dirección al núcleo de metal fundido de la Tierra para, una vez allí, seguir en la misma dirección y acabar asomando la cabeza en la letrina de algún aborigen neozelandés, al que arrebatar su taparrabos para establecer definitivamente mi residencia en algún cerro impenetrable rodeado de criaturas venenosas, donde jamás me volviera a ver un occidental.

O quizá ambas cosas ocurrieron de verdad. Lo que sé es que no recuerdo nada más, posiblemente lo único positivo que dejó la feliz experiencia. Bendita memoria selectiva. Y cabrona. Podía haberlo borrado todo.

Volver a “La Tertulia”

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 0 invitados