El limbo del olvido

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Jaguar
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El limbo del olvido

Mensajepor Jaguar » 27 Sep 2016 12:16

Anoche vi una película titulada “El hombre que conocía el infinito”. En lo que a calidad cinematográfica respecta, no es que la película valga gran cosa, la verdad sea dicha, aunque sí merece la pena verla, más que nada porque nos acerca a la figura de un tipo realmente sorprendente. Yo confieso que hasta que vi la peli no había oído hablar de este hombre, un hindú llamado Ramanujan (con la “j” pronunciada “y”), quien por lo visto está considerado uno de los matemáticos más brillantes y geniales de todos los tiempos. Este hindú, que vivió a principios del siglo XX y murió de tuberculosis cuando apenas contaba treinta años de edad, resulta que desarrolló una cantidad ingente de teoremas, algoritmos y fórmulas matemáticas de extraordinaria complejidad que dejó boquiabierto al universo académico de aquel entonces, hasta el punto que las matemáticas de hoy en día siguen nutriéndose de sus valiosas aportaciones, incluso en campos tan abstrusos como los que tratan del estudio de los agujeros negros.

De todas formas, lo realmente sorprendente de este hombre, más allá de su extraordinaria contribución a las matemáticas modernas, es el hecho de que careciese de cualquier clase de estudios superiores, ni siquiera en realidad de grado medio (lo que hoy llamaríamos el bachiller), sino que nació y fue criado en una de las regiones más depauperadas de la India, donde apenas si llegó a cursar lo que podríamos llamar estudios primarios. Al parecer un buen día, siendo todavía un crío, cayó en sus manos un libro de matemáticas avanzadas y al poco de leerlo ya dominaba sus conceptos a la perfección. A partir de ahí, y siempre de modo autodidacta, comenzó a interesarse por el estudio de dicha disciplina, resultando de ello que antes de los 18 años ya había desarrollado un sinfín de complejos teoremas que, por supuesto, nadie de su entorno entendía. Así las cosas, queriendo dar a sus investigaciones una cierta publicidad, le dio por mandar cartas con la exposición de parte de éstas a los matemáticos más señeros de la época, que en aquellos días eran casi todos británicos. Prácticamente todas estas eminencias, cuando recibían las cartas del bueno de Ramanujan, se destornillaban de risa y las tiraban sin más contemplaciones a la basura, ridiculizando a su autor como si se tratara de un enajenado al que se le había ido la pinza y no decía más que chorradas. ¡Cómo un marginado hindú, sin ningún tipo de aval académico, pretendía haber llevado a cabo semejantes descubrimientos! Así hasta que uno de estos eruditos, un tal Hardy, quien era por aquel entonces el matemático más destacado de Cambridge, amigo personal además de Bertrand Rusell, luego de la habitual primera reacción hilarante, se preguntó a sí mismo si podía haber algo de cierto en todo aquello, habida cuenta que si sólo se trataba de las fantasías de un loco, éste tenía desde luego una imaginación increíble. Intrigado, decidió invitar al desconocido a Cambridge, costeándole a tal efecto un pasaje en barco, y cuando Ramanujan le mostró en persona los cuadernos donde detallaba toda su investigación, el bueno de Hardy no podía dar crédito a sus ojos, completamente asombrado de la complejidad y belleza de aquellas ecuaciones, de aquellos innovadores teoremas, de aquella indiscutible genialidad. En los años siguientes Ramanujan, con la ayuda de Hardy, desarrolló sus teorías, con las que dejó boquiabiertos a todos aquellos que se habían reído en principio de él, hasta llegar a ser admitido en la Royal Society británica, siendo al parecer su miembro más joven y el segundo hindú al que se concedía tal honor.

De este Ramanujan se dice que ha sido uno de los matemáticos más extraordinarios de la historia, comparable en su disciplina a lo que sería el propio Isaac Newton en Física o Mozart en Música. Lástima que muriese tan joven, porque a saber qué habría llegado a descubrir de haber podido vivir más años…. No me negareis que no resulta un caso sorprendente.

Eso sí, luego de haber visto la película y ampliado mi información sobre este hombre a través de internet, la pregunta que no puedo dejar de hacerme es qué habría sucedido si el tal Hardy hubiese actuado como el resto de sus colegas y, en consecuencia, no hubiera hecho ni caso a la carta que le envió Ramanujan. Es evidente que en tal supuesto éste habría llevado una vida desapercibida en su mísero poblado de la India donde nació, todos sus papeles (meros apuntes en cuadernos baratos) se habrían extraviado con el tiempo, sus invenciones y descubrimientos perdidos para la humanidad, sus ecuaciones y teoremas arrumbados en el limbo del olvido, perdido todo para siempre, con el consiguiente retraso que habría supuesto para el avance de una disciplina como las matemáticas. Una pena, ¿verdad?

Y en colación con esto me pregunto también cuántos Ramanujan habrá habido, hay y habrá en el mundo que no tuvieron la oportunidad de que su talento saliera a la luz, genios que pasaron por el mundo sin llegar a ser reconocidos como tales, cuantos Newton se habrán perdido en el camino, cuántos Beethoven, incluso frivolizando un poco (no todo va a ser tan trascendente), cuántos Messi, individuos que por su origen y/o circunstancias o bien no pudieron desarrollar su talento, o bien éste no llegó nunca a traspasar la frontera que conduce al reconocimiento.
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Re: El limbo del olvido

Mensajepor Umbroman » 27 Sep 2016 13:52

Montones. Nunca hay un número determinado de algo. La única determinación es la existencia. Yo, por ejemplo... Conozco el Infinito. Es como la barriga. Y en la barriga, está el ombligo, que es disciplina. Y es como Postiguet. Postiguet, a su vez, es como un jabalí, y también, como Kim Jong Un, de Korea del Norte. Pero el Infinito es como el Mar, y se llama Abba ( el amor por la belleza, y la bondad del acabóse ). Abba nos enseña lo extenso que es un Momento, y la validez del Temor-Maldad, como antítesis de Dios, para lograr que todos seamos humildes. El Temor-Maldad o Demiurgo, es como la nariz. Y Dios, como el corazón de cada cuál.


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Postiguet también se parece a los cuatro momentos de una vida ( infancia, adolescencia, Juventud y madurez ), o sea: A las cuatro caras de la pirámide egipcia, que es como la Creación.
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Re: El limbo del olvido

Mensajepor Telémaco » 28 Sep 2016 13:08

Me gusta pensar que la brillantez siempre acaba abriéndose paso, sobre todo cuando lo es es un grado tan alto como el que nos trae.
Conocí a un tipo que, pese a ser medio analfabeto ( y soez y maleducado, aunque esa sea otra cuestión) su cabeza era una calculadora. Por supuesto no llegaba a los teoremas del hindú, sin embargo era capaz de hacer cálculos a ojo que a todos los presentes nos llevaban tiempo y bolígrafo. Quiero decir con esto que son muchos los que tienen capacidades innatas, muchas veces sin desarrollar convenientemente, no obstante la excelencia sigue siendo escasísima.
Cuando un anti abortista criticaba esa práctica porque, según él, podían perderse muchos Mozarts, alguien le contestaba que por qué, pese a todos los nacimientos que hay sin aborto de por medio, no salían más Mozarts.
Que el dinero no da la felicidad, que el sexo estropea la amistad y que no hay mal que por bien no venga lo dijo todo el mismo imbécil.
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Re: El limbo del olvido

Mensajepor Umbroman » 28 Sep 2016 14:15

Es que al público le tiene que gustar la composición musical, y ahí está subconsciente colectivo. Que no lo puedes oír, para tomar nota. Sin embargo, sí que hay un lenguaje oculto, y que es posible descifrar, en la unión de varios sonidos. Esa comunicación no es oral ni escrita, pero si uno se esfuerza, puede captar emociones y sentimientos, que definen una postura, ante la vida. Entonces, te gusta esa canción, y no otras, porque sabes que eres así. Como esa mezcla de sonidos. Te ha buscado, y te ha encontrado. Ese Mozart te ha adoptado. Te gusta... Pero otros muchos, no.

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