Cadáveres exquisitos

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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Toloño » 26 Sep 2013 18:11

pipiola escribió:El relato se termina cuando alguien suelta la frase de "exquisito cadaver"?


No.

El cadaver se termina cuando es considerado exquisito por los gusanos y demás fauna cadavérica.
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pipiola
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor pipiola » 26 Sep 2013 18:33

y eso quien lo sabe? acaso ud.o yo formamos parte de esa "fauna" para saberlo? ehinnnn?
me esta llamando gusana? -shock :wink:
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Toloño » 26 Sep 2013 18:42

pipiola escribió:y eso quien lo sabe? acaso ud.o yo formamos parte de esa "fauna" para saberlo? ehinnnn?
me esta llamando gusana? -shock :wink:


No hace falta formar parte de la fauna. Simplemente hay que observar y escuchar. Cuando alguien formule la pregunta: ¿onde coño está el cadaver? es que ya se ha acabao.

Y no la llamo gusana porque no soy un gallo; si lo fusiera o fusiese se lo llamaría. Les encantan las gusanitas a los kirikos.
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor pipiola » 26 Sep 2013 18:49

Osea que el relato se acaba con "esa" frase...seguro? que sepa que a cuenta de su desmesurada verborrea para mí goza ud. de muy escasa credibilidad... 8)
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Erato » 26 Sep 2013 19:30

Paseó su mirada por los indicadores del cuadro y de repente entendió lo que ocurría: había reventado un neumático en aquel paraje desierto, en plena noche y en medio de la tormenta.

[bbvideo=560,340]http://www.youtube.com/watch?v=x3ntdL5im4o[/bbvideo]

A punto estuvo de echarse a llorar. El gato, su gato, había quedado al cuidado de su amiga y el otro, el que al parecer servía para cambiar una rueda, no lo había visto en su vida.

Paró el motor, apagó la luz. Unos ojos brillaban en la oscuridad pero pudo identificar la figura de un buho recortada en el destello de los rayos y el ánimo empezó a llegar.

[bbvideo=560,340]http://www.youtube.com/watch?v=2izFvwFYYLQ[/bbvideo]

Bueno, tal vez no fuera un buho. Tal vez no fueran unos ojos. La oscuridad siempre le había asustado, le hacía imaginar cosas, desde niño. Sacudió la cabeza, nervioso.
Abrió el maletero para sacar la rueda de recambio y tuvo que vaciar de maletas para poder sacar la rueda que estaba debajo de la alfombra. Retiró la alfombra, sacó la rueda, palpó, busco y rebuscó y constató con desesperación la ausencia del gato ¡Me cago en too lo que se menea! gritó desafiante al cielo, mientras la boca se le llenaba de agua.

[bbvideo=560,340]http://www.youtube.com/watch?v=uRJ8yEYfTmg[/bbvideo]
Sin pensarlo dos veces se puso el chaleco reflectante y se metió casi dentro del carril de circulación para intentar parar algún coche que viniese... Hasta que cayó en la cuenta de lo que "paraje desierto" significaba. Pero pronto recuperó el ánimo al recordar aquella vieja máxima "no hay regla sin excepción, ni hortera sin transistor" y se puso a escudriñar en la lejanía.

Echó a andar. Los zapatos eran lagos donde nadaban sus pies... al pronto saltó excitado, braceando nervioso, había entrevisto una luz en la lejanía y hacia allá encamino sus pasos ¡chopclope, chopclope, chopclope! , no pudo evitar acordarse de Fred Astaire y de nuevo las lágrimas arrasaron sus ojos. "Mierda, soy un moñas" pensó mientras iba hacia la luz, su ángel salvador. Sintió un escalofrío, la luz se acercaba demasiado rápida, le rodeó situándose sobre él. No emitía ningún sonido, sólo la luz brillante que se fue concentrando en un foco que se fué desplazando despacio hasta señalar un monolito cercano.

- Vaya. Sólo me faltaría ahora encontrarme con ET.
Y al momento mudó el gesto, como abofeteado por una idea.
- Y todo por esa mujer. Putas mujeres.

Imagen


-Con lo razonables que son los hombres.

Se quedó quieto, al acecho, escudriñando su alrededor.
¿De dónde venía esa voz?

Le pareció ver una tenue sombra, moviendose en la boca del tiroliro situado en todo lo alto del cartucio del ovni. Intento descifrar lo que veía sin éxito. La lluvia seguía su ritmo clip, clap, ploc, splas...de manera que abrió el paraguas, se acomodó sobre una piedra y se puso a estudiar la manera de afanarse una rueda del ovni.


De pronto, la sombra habló: “Me llamo Il Divo, y tengo un gato para ti”.
Palideció al ver una mezcla de murciélago y canario al resplandecer un rayo.

Aquel marciano era bastante feo, la verdad, pero era simpático, al menos le estaba sonriendo...o eso le parecia. En su cara de murciélago resplandecía una hermosa fila de dientes en forma de sonrisa y sus ojillos brillaban cómo ascuas. De pronto un escalofrío le recorió todo el cuerpo al descubrir que aquel bicho de plumas amarillas balanceaba un gato en una de sus garras.


"Humano, soy la diosa Bastet. Te conozco por tus obras y he venido para traer la felicidad a tu hogar. Si este canario, profanador de tumbas, me deja"

Imagen

"Los felinos son grandes benefactores", continuó Bastet, "defienden el grano frente a…"
¡¡¡Calla Bastet!!!, chilló Il Divo asomando el pico.

Seré cauto, pensó desconcertado, "no quiero ser un exquisito cadáver".

"pero, pero... ser una diosa abducida hace que se me escape la pinza. ¡Soy inmortal! te vas a enterar Piolín desplumado, jajajajajajaja!" pensó Bastet ahora que había recobrado su entereza.

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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Toloño » 26 Sep 2013 22:25

pipiola escribió:Osea que el relato se acaba con "esa" frase...seguro? que sepa que a cuenta de su desmesurada verborrea para mí goza ud. de muy escasa credibilidad... 8)



Que no Pipi, que no, que era una broma, mujer.

:lol:
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Pedritus » 27 Sep 2013 10:34

Paseó su mirada por los indicadores del cuadro y de repente entendió lo que ocurría: había reventado un neumático en aquel paraje desierto, en plena noche y en medio de la tormenta.

A punto estuvo de echarse a llorar. El gato, su gato, había quedado al cuidado de su amiga y el otro, el que al parecer servía para cambiar una rueda, no lo había visto en su vida.

Paró el motor, apagó la luz. Unos ojos brillaban en la oscuridad pero pudo identificar la figura de un buho recortada en el destello de los rayos y el ánimo empezó a llegar.

Bueno, tal vez no fuera un buho. Tal vez no fueran unos ojos. La oscuridad siempre le había asustado, le hacía imaginar cosas, desde niño. Sacudió la cabeza, nervioso.
Abrió el maletero para sacar la rueda de recambio y tuvo que vaciar de maletas para poder sacar la rueda que estaba debajo de la alfombra. Retiró la alfombra, sacó la rueda, palpó, busco y rebuscó y constató con desesperación la ausencia del gato ¡Me cago en too lo que se menea! gritó desafiante al cielo, mientras la boca se le llenaba de agua.

Sin pensarlo dos veces se puso el chaleco reflectante y se metió casi dentro del carril de circulación para intentar parar algún coche que viniese... Hasta que cayó en la cuenta de lo que "paraje desierto" significaba. Pero pronto recuperó el ánimo al recordar aquella vieja máxima "no hay regla sin excepción, ni hortera sin transistor" y se puso a escudriñar en la lejanía.

Echó a andar. Los zapatos eran lagos donde nadaban sus pies... al pronto saltó excitado, braceando nervioso, había entrevisto una luz en la lejanía y hacia allá encamino sus pasos ¡chopclope, chopclope, chopclope! , no pudo evitar acordarse de Fred Astaire y de nuevo las lágrimas arrasaron sus ojos. "Mierda, soy un moñas" pensó mientras iba hacia la luz, su ángel salvador. Sintió un escalofrío, la luz se acercaba demasiado rápida, le rodeó situándose sobre él. No emitía ningún sonido, sólo la luz brillante que se fue concentrando en un foco que se fué desplazando despacio hasta señalar un monolito cercano.

- Vaya. Sólo me faltaría ahora encontrarme con ET.
Y al momento mudó el gesto, como abofeteado por una idea.
- Y todo por esa mujer. Putas mujeres.
-Con lo razonables que son los hombres.

Se quedó quieto, al acecho, escudriñando su alrededor.
¿De dónde venía esa voz?

Le pareció ver una tenue sombra, moviendose en la boca del tiroliro situado en todo lo alto del cartucio del ovni. Intento descifrar lo que veía sin éxito. La lluvia seguía su ritmo clip, clap, ploc, splas...de manera que abrió el paraguas, se acomodó sobre una piedra y se puso a estudiar la manera de afanarse una rueda del ovni.

De pronto, la sombra habló: “Me llamo Il Divo, y tengo un gato para ti”.
Palideció al ver una mezcla de murciélago y canario al resplandecer un rayo.

Aquel marciano era bastante feo, la verdad, pero era simpático, al menos le estaba sonriendo...o eso le parecia. En su cara de murciélago resplandecía una hermosa fila de dientes en forma de sonrisa y sus ojillos brillaban cómo ascuas. De pronto un escalofrío le recorió todo el cuerpo al descubrir que aquel bicho de plumas amarillas balanceaba un gato en una de sus garras.

"Humano, soy la diosa Bastet. Te conozco por tus obras y he venido para traer la felicidad a tu hogar. Si este canario, profanador de tumbas, me deja"

"Los felinos son grandes benefactores", continuó Bastet, "defienden el grano frente a…"
¡¡¡Calla Bastet!!!, chilló Il Divo asomando el pico.

Seré cauto, pensó desconcertado, "no quiero ser un exquisito cadáver".

"pero, pero... ser una diosa abducida hace que se me escape la pinza. ¡Soy inmortal! te vas a enterar Piolín desplumado, jajajajajajaja!" pensó Bastet ahora que había recobrado su entereza.

Estaba completamente desconcertado. Ya, al oír que el desconocido se identificaba como Il Divo, se le había desencadenado un violento espasmo del esfínter anal, instintivo, protector, desconfiado. Y ahora el dúo del gato y el canario, la madre que los parió.
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Erato » 27 Sep 2013 13:41

:lol: :lol: :lol: :lol: :lol: :lol:

EStoy llorando y con espasmos, literal, y no identifico si es por el duelo de mi lavadora o por lo que ha añadido Pedritus.
Creo que es lo último
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor greta » 27 Sep 2013 14:41

Esto cobra forma, Erato, Pedritus lo ha enfilado. :lol:
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor pipiola » 27 Sep 2013 18:05

Paseó su mirada por los indicadores del cuadro y de repente entendió lo que ocurría: había reventado un neumático en aquel paraje desierto, en plena noche y en medio de la tormenta.

A punto estuvo de echarse a llorar. El gato, su gato, había quedado al cuidado de su amiga y el otro, el que al parecer servía para cambiar una rueda, no lo había visto en su vida.

Paró el motor, apagó la luz. Unos ojos brillaban en la oscuridad pero pudo identificar la figura de un buho recortada en el destello de los rayos y el ánimo empezó a llegar.

Bueno, tal vez no fuera un buho. Tal vez no fueran unos ojos. La oscuridad siempre le había asustado, le hacía imaginar cosas, desde niño. Sacudió la cabeza, nervioso.
Abrió el maletero para sacar la rueda de recambio y tuvo que vaciar de maletas para poder sacar la rueda que estaba debajo de la alfombra. Retiró la alfombra, sacó la rueda, palpó, busco y rebuscó y constató con desesperación la ausencia del gato ¡Me cago en too lo que se menea! gritó desafiante al cielo, mientras la boca se le llenaba de agua.

Sin pensarlo dos veces se puso el chaleco reflectante y se metió casi dentro del carril de circulación para intentar parar algún coche que viniese... Hasta que cayó en la cuenta de lo que "paraje desierto" significaba. Pero pronto recuperó el ánimo al recordar aquella vieja máxima "no hay regla sin excepción, ni hortera sin transistor" y se puso a escudriñar en la lejanía.

Echó a andar. Los zapatos eran lagos donde nadaban sus pies... al pronto saltó excitado, braceando nervioso, había entrevisto una luz en la lejanía y hacia allá encamino sus pasos ¡chopclope, chopclope, chopclope! , no pudo evitar acordarse de Fred Astaire y de nuevo las lágrimas arrasaron sus ojos. "Mierda, soy un moñas" pensó mientras iba hacia la luz, su ángel salvador. Sintió un escalofrío, la luz se acercaba demasiado rápida, le rodeó situándose sobre él. No emitía ningún sonido, sólo la luz brillante que se fue concentrando en un foco que se fué desplazando despacio hasta señalar un monolito cercano.

- Vaya. Sólo me faltaría ahora encontrarme con ET.
Y al momento mudó el gesto, como abofeteado por una idea.
- Y todo por esa mujer. Putas mujeres.
-Con lo razonables que son los hombres.

Se quedó quieto, al acecho, escudriñando su alrededor.
¿De dónde venía esa voz?

Le pareció ver una tenue sombra, moviendose en la boca del tiroliro situado en todo lo alto del cartucio del ovni. Intento descifrar lo que veía sin éxito. La lluvia seguía su ritmo clip, clap, ploc, splas...de manera que abrió el paraguas, se acomodó sobre una piedra y se puso a estudiar la manera de afanarse una rueda del ovni.

De pronto, la sombra habló: “Me llamo Il Divo, y tengo un gato para ti”.
Palideció al ver una mezcla de murciélago y canario al resplandecer un rayo.

Aquel marciano era bastante feo, la verdad, pero era simpático, al menos le estaba sonriendo...o eso le parecia. En su cara de murciélago resplandecía una hermosa fila de dientes en forma de sonrisa y sus ojillos brillaban cómo ascuas. De pronto un escalofrío le recorió todo el cuerpo al descubrir que aquel bicho de plumas amarillas balanceaba un gato en una de sus garras.

"Humano, soy la diosa Bastet. Te conozco por tus obras y he venido para traer la felicidad a tu hogar. Si este canario, profanador de tumbas, me deja"

"Los felinos son grandes benefactores", continuó Bastet, "defienden el grano frente a…"
¡¡¡Calla Bastet!!!, chilló Il Divo asomando el pico.

Seré cauto, pensó desconcertado, "no quiero ser un exquisito cadáver".

"pero, pero... ser una diosa abducida hace que se me escape la pinza. ¡Soy inmortal! te vas a enterar Piolín desplumado, jajajajajajaja!" pensó Bastet ahora que había recobrado su entereza.

Estaba completamente desconcertado. Ya, al oír que el desconocido se identificaba como Il Divo, se le había desencadenado un violento espasmo del esfínter anal, instintivo, protector, desconfiado. Y ahora el dúo del gato y el canario, la madre que los parió.

Pensó "de esta no me libra ni Rouco Varela con todos sus fieles" y salió corriendo para esconderse detrás de una mata y de paso vaciar el intestino que desde hacia un rato le estaba avisando con urgencia.



















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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Toloño » 27 Sep 2013 21:28

Jaaaaaaaaaa... :lol:

no veo el teclado con las lágrimas.
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Pedritus » 27 Sep 2013 22:26

Paseó su mirada por los indicadores del cuadro y de repente entendió lo que ocurría: había reventado un neumático en aquel paraje desierto, en plena noche y en medio de la tormenta.

A punto estuvo de echarse a llorar. El gato, su gato, había quedado al cuidado de su amiga y el otro, el que al parecer servía para cambiar una rueda, no lo había visto en su vida.

Paró el motor, apagó la luz. Unos ojos brillaban en la oscuridad pero pudo identificar la figura de un buho recortada en el destello de los rayos y el ánimo empezó a llegar.

Bueno, tal vez no fuera un buho. Tal vez no fueran unos ojos. La oscuridad siempre le había asustado, le hacía imaginar cosas, desde niño. Sacudió la cabeza, nervioso.
Abrió el maletero para sacar la rueda de recambio y tuvo que vaciar de maletas para poder sacar la rueda que estaba debajo de la alfombra. Retiró la alfombra, sacó la rueda, palpó, busco y rebuscó y constató con desesperación la ausencia del gato ¡Me cago en too lo que se menea! gritó desafiante al cielo, mientras la boca se le llenaba de agua.

Sin pensarlo dos veces se puso el chaleco reflectante y se metió casi dentro del carril de circulación para intentar parar algún coche que viniese... Hasta que cayó en la cuenta de lo que "paraje desierto" significaba. Pero pronto recuperó el ánimo al recordar aquella vieja máxima "no hay regla sin excepción, ni hortera sin transistor" y se puso a escudriñar en la lejanía.

Echó a andar. Los zapatos eran lagos donde nadaban sus pies... al pronto saltó excitado, braceando nervioso, había entrevisto una luz en la lejanía y hacia allá encamino sus pasos ¡chopclope, chopclope, chopclope! , no pudo evitar acordarse de Fred Astaire y de nuevo las lágrimas arrasaron sus ojos. "Mierda, soy un moñas" pensó mientras iba hacia la luz, su ángel salvador. Sintió un escalofrío, la luz se acercaba demasiado rápida, le rodeó situándose sobre él. No emitía ningún sonido, sólo la luz brillante que se fue concentrando en un foco que se fué desplazando despacio hasta señalar un monolito cercano.

- Vaya. Sólo me faltaría ahora encontrarme con ET.
Y al momento mudó el gesto, como abofeteado por una idea.
- Y todo por esa mujer. Putas mujeres.
-Con lo razonables que son los hombres.

Se quedó quieto, al acecho, escudriñando su alrededor.
¿De dónde venía esa voz?

Le pareció ver una tenue sombra, moviendose en la boca del tiroliro situado en todo lo alto del cartucio del ovni. Intento descifrar lo que veía sin éxito. La lluvia seguía su ritmo clip, clap, ploc, splas...de manera que abrió el paraguas, se acomodó sobre una piedra y se puso a estudiar la manera de afanarse una rueda del ovni.

De pronto, la sombra habló: “Me llamo Il Divo, y tengo un gato para ti”.
Palideció al ver una mezcla de murciélago y canario al resplandecer un rayo.

Aquel marciano era bastante feo, la verdad, pero era simpático, al menos le estaba sonriendo...o eso le parecia. En su cara de murciélago resplandecía una hermosa fila de dientes en forma de sonrisa y sus ojillos brillaban cómo ascuas. De pronto un escalofrío le recorió todo el cuerpo al descubrir que aquel bicho de plumas amarillas balanceaba un gato en una de sus garras.

"Humano, soy la diosa Bastet. Te conozco por tus obras y he venido para traer la felicidad a tu hogar. Si este canario, profanador de tumbas, me deja"

"Los felinos son grandes benefactores", continuó Bastet, "defienden el grano frente a…"
¡¡¡Calla Bastet!!!, chilló Il Divo asomando el pico.

Seré cauto, pensó desconcertado, "no quiero ser un exquisito cadáver".

"pero, pero... ser una diosa abducida hace que se me escape la pinza. ¡Soy inmortal! te vas a enterar Piolín desplumado, jajajajajajaja!" pensó Bastet ahora que había recobrado su entereza.

Estaba completamente desconcertado. Ya, al oír que el desconocido se identificaba como Il Divo, se le había desencadenado un violento espasmo del esfínter anal, instintivo, protector, desconfiado. Y ahora el dúo del gato y el canario, la madre que los parió.

Pensó "de esta no me libra ni Rouco Varela con todos sus fieles" y salió corriendo para esconderse detrás de una mata y de paso vaciar el intestino que desde hacia un rato le estaba avisando con urgencia.

- Joder. Serán los nervios.

Bastet lo miraba de hito en hito. Estaba acostumbrada a que en su presencia los mortales se arrodillaran, no a que se pusieran a defecar detrás de un matojo.
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor greta » 28 Sep 2013 09:37

Paseó su mirada por los indicadores del cuadro y de repente entendió lo que ocurría: había reventado un neumático en aquel paraje desierto, en plena noche y en medio de la tormenta.

A punto estuvo de echarse a llorar. El gato, su gato, había quedado al cuidado de su amiga y el otro, el que al parecer servía para cambiar una rueda, no lo había visto en su vida.

Paró el motor, apagó la luz. Unos ojos brillaban en la oscuridad pero pudo identificar la figura de un buho recortada en el destello de los rayos y el ánimo empezó a llegar.

Bueno, tal vez no fuera un buho. Tal vez no fueran unos ojos. La oscuridad siempre le había asustado, le hacía imaginar cosas, desde niño. Sacudió la cabeza, nervioso.
Abrió el maletero para sacar la rueda de recambio y tuvo que vaciar de maletas para poder sacar la rueda que estaba debajo de la alfombra. Retiró la alfombra, sacó la rueda, palpó, busco y rebuscó y constató con desesperación la ausencia del gato ¡Me cago en too lo que se menea! gritó desafiante al cielo, mientras la boca se le llenaba de agua.

Sin pensarlo dos veces se puso el chaleco reflectante y se metió casi dentro del carril de circulación para intentar parar algún coche que viniese... Hasta que cayó en la cuenta de lo que "paraje desierto" significaba. Pero pronto recuperó el ánimo al recordar aquella vieja máxima "no hay regla sin excepción, ni hortera sin transistor" y se puso a escudriñar en la lejanía.

Echó a andar. Los zapatos eran lagos donde nadaban sus pies... al pronto saltó excitado, braceando nervioso, había entrevisto una luz en la lejanía y hacia allá encamino sus pasos ¡chopclope, chopclope, chopclope! , no pudo evitar acordarse de Fred Astaire y de nuevo las lágrimas arrasaron sus ojos. "Mierda, soy un moñas" pensó mientras iba hacia la luz, su ángel salvador. Sintió un escalofrío, la luz se acercaba demasiado rápida, le rodeó situándose sobre él. No emitía ningún sonido, sólo la luz brillante que se fue concentrando en un foco que se fué desplazando despacio hasta señalar un monolito cercano.

- Vaya. Sólo me faltaría ahora encontrarme con ET.
Y al momento mudó el gesto, como abofeteado por una idea.
- Y todo por esa mujer. Putas mujeres.
-Con lo razonables que son los hombres.

Se quedó quieto, al acecho, escudriñando su alrededor.
¿De dónde venía esa voz?

Le pareció ver una tenue sombra, moviendose en la boca del tiroliro situado en todo lo alto del cartucio del ovni. Intento descifrar lo que veía sin éxito. La lluvia seguía su ritmo clip, clap, ploc, splas...de manera que abrió el paraguas, se acomodó sobre una piedra y se puso a estudiar la manera de afanarse una rueda del ovni.

De pronto, la sombra habló: “Me llamo Il Divo, y tengo un gato para ti”.
Palideció al ver una mezcla de murciélago y canario al resplandecer un rayo.

Aquel marciano era bastante feo, la verdad, pero era simpático, al menos le estaba sonriendo...o eso le parecia. En su cara de murciélago resplandecía una hermosa fila de dientes en forma de sonrisa y sus ojillos brillaban cómo ascuas. De pronto un escalofrío le recorió todo el cuerpo al descubrir que aquel bicho de plumas amarillas balanceaba un gato en una de sus garras.

"Humano, soy la diosa Bastet. Te conozco por tus obras y he venido para traer la felicidad a tu hogar. Si este canario, profanador de tumbas, me deja"

"Los felinos son grandes benefactores", continuó Bastet, "defienden el grano frente a…"
¡¡¡Calla Bastet!!!, chilló Il Divo asomando el pico.

Seré cauto, pensó desconcertado, "no quiero ser un exquisito cadáver".

"pero, pero... ser una diosa abducida hace que se me escape la pinza. ¡Soy inmortal! te vas a enterar Piolín desplumado, jajajajajajaja!" pensó Bastet ahora que había recobrado su entereza.

Estaba completamente desconcertado. Ya, al oír que el desconocido se identificaba como Il Divo, se le había desencadenado un violento espasmo del esfínter anal, instintivo, protector, desconfiado. Y ahora el dúo del gato y el canario, la madre que los parió.

Pensó "de esta no me libra ni Rouco Varela con todos sus fieles" y salió corriendo para esconderse detrás de una mata y de paso vaciar el intestino que desde hacia un rato le estaba avisando con urgencia.

Joder. Serán los nervios.

Bastet lo miraba de hito en hito. Estaba acostumbrada a que en su presencia los mortales se arrodillaran, no a que se pusieran a defecar detrás de un matojo.


¡Por el gran Ra, paliducho!, ¡Soy la gran Bastet! ¡Limpia tus impurezas en el estanque de los lotos y arrodíllate ante mí!

Necesito escapar, pensaba él mientras intentaba divisar ese estanque donde quitarse los churretones.
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Pastinaca » 28 Sep 2013 10:29

Observo que ya lo han encauzado. Estaba tardando.
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor greta » 28 Sep 2013 11:35

Veremos cómo se va resolviendo porque con este suspense no está nada claro. :ant
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Pedritus » 28 Sep 2013 12:46

Paseó su mirada por los indicadores del cuadro y de repente entendió lo que ocurría: había reventado un neumático en aquel paraje desierto, en plena noche y en medio de la tormenta.

A punto estuvo de echarse a llorar. El gato, su gato, había quedado al cuidado de su amiga y el otro, el que al parecer servía para cambiar una rueda, no lo había visto en su vida.

Paró el motor, apagó la luz. Unos ojos brillaban en la oscuridad pero pudo identificar la figura de un buho recortada en el destello de los rayos y el ánimo empezó a llegar.

Bueno, tal vez no fuera un buho. Tal vez no fueran unos ojos. La oscuridad siempre le había asustado, le hacía imaginar cosas, desde niño. Sacudió la cabeza, nervioso.
Abrió el maletero para sacar la rueda de recambio y tuvo que vaciar de maletas para poder sacar la rueda que estaba debajo de la alfombra. Retiró la alfombra, sacó la rueda, palpó, busco y rebuscó y constató con desesperación la ausencia del gato ¡Me cago en too lo que se menea! gritó desafiante al cielo, mientras la boca se le llenaba de agua.

Sin pensarlo dos veces se puso el chaleco reflectante y se metió casi dentro del carril de circulación para intentar parar algún coche que viniese... Hasta que cayó en la cuenta de lo que "paraje desierto" significaba. Pero pronto recuperó el ánimo al recordar aquella vieja máxima "no hay regla sin excepción, ni hortera sin transistor" y se puso a escudriñar en la lejanía.

Echó a andar. Los zapatos eran lagos donde nadaban sus pies... al pronto saltó excitado, braceando nervioso, había entrevisto una luz en la lejanía y hacia allá encamino sus pasos ¡chopclope, chopclope, chopclope! , no pudo evitar acordarse de Fred Astaire y de nuevo las lágrimas arrasaron sus ojos. "Mierda, soy un moñas" pensó mientras iba hacia la luz, su ángel salvador. Sintió un escalofrío, la luz se acercaba demasiado rápida, le rodeó situándose sobre él. No emitía ningún sonido, sólo la luz brillante que se fue concentrando en un foco que se fué desplazando despacio hasta señalar un monolito cercano.

- Vaya. Sólo me faltaría ahora encontrarme con ET.
Y al momento mudó el gesto, como abofeteado por una idea.
- Y todo por esa mujer. Putas mujeres.
-Con lo razonables que son los hombres.

Se quedó quieto, al acecho, escudriñando su alrededor.
¿De dónde venía esa voz?

Le pareció ver una tenue sombra, moviendose en la boca del tiroliro situado en todo lo alto del cartucio del ovni. Intento descifrar lo que veía sin éxito. La lluvia seguía su ritmo clip, clap, ploc, splas...de manera que abrió el paraguas, se acomodó sobre una piedra y se puso a estudiar la manera de afanarse una rueda del ovni.

De pronto, la sombra habló: “Me llamo Il Divo, y tengo un gato para ti”.
Palideció al ver una mezcla de murciélago y canario al resplandecer un rayo.

Aquel marciano era bastante feo, la verdad, pero era simpático, al menos le estaba sonriendo...o eso le parecia. En su cara de murciélago resplandecía una hermosa fila de dientes en forma de sonrisa y sus ojillos brillaban cómo ascuas. De pronto un escalofrío le recorió todo el cuerpo al descubrir que aquel bicho de plumas amarillas balanceaba un gato en una de sus garras.

"Humano, soy la diosa Bastet. Te conozco por tus obras y he venido para traer la felicidad a tu hogar. Si este canario, profanador de tumbas, me deja"

"Los felinos son grandes benefactores", continuó Bastet, "defienden el grano frente a…"
¡¡¡Calla Bastet!!!, chilló Il Divo asomando el pico.

Seré cauto, pensó desconcertado, "no quiero ser un exquisito cadáver".

"pero, pero... ser una diosa abducida hace que se me escape la pinza. ¡Soy inmortal! te vas a enterar Piolín desplumado, jajajajajajaja!" pensó Bastet ahora que había recobrado su entereza.

Estaba completamente desconcertado. Ya, al oír que el desconocido se identificaba como Il Divo, se le había desencadenado un violento espasmo del esfínter anal, instintivo, protector, desconfiado. Y ahora el dúo del gato y el canario, la madre que los parió.

Pensó "de esta no me libra ni Rouco Varela con todos sus fieles" y salió corriendo para esconderse detrás de una mata y de paso vaciar el intestino que desde hacia un rato le estaba avisando con urgencia.

Joder. Serán los nervios.

Bastet lo miraba de hito en hito. Estaba acostumbrada a que en su presencia los mortales se arrodillaran, no a que se pusieran a defecar detrás de un matojo.


¡Por el gran Ra, paliducho!, ¡Soy la gran Bastet! ¡Limpia tus impurezas en el estanque de los lotos y arrodíllate ante mí!

Necesito escapar, pensaba él mientras intentaba divisar ese estanque donde quitarse los churretones.

Iba a levantarse cuando notó que alguien le estaba lamiendo el culo.

- Los marcianos tenemos gustos alimentarios diferentes a los humanos -dijo il Divo entre ruidos de succión-. Lo que ustedes desechan, para nosotros es una golosina.

"No hay mal que por bien no venga", fue su primer pensamiento, idea que inmediatamente alejó de sí, horrorizado.
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Aldara
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Aldara » 28 Sep 2013 15:38

Paseó su mirada por los indicadores del cuadro y de repente entendió lo que ocurría: había reventado un neumático en aquel paraje desierto, en plena noche y en medio de la tormenta.

A punto estuvo de echarse a llorar. El gato, su gato, había quedado al cuidado de su amiga y el otro, el que al parecer servía para cambiar una rueda, no lo había visto en su vida.

Paró el motor, apagó la luz. Unos ojos brillaban en la oscuridad pero pudo identificar la figura de un buho recortada en el destello de los rayos y el ánimo empezó a llegar.

Bueno, tal vez no fuera un buho. Tal vez no fueran unos ojos. La oscuridad siempre le había asustado, le hacía imaginar cosas, desde niño. Sacudió la cabeza, nervioso.
Abrió el maletero para sacar la rueda de recambio y tuvo que vaciar de maletas para poder sacar la rueda que estaba debajo de la alfombra. Retiró la alfombra, sacó la rueda, palpó, busco y rebuscó y constató con desesperación la ausencia del gato ¡Me cago en too lo que se menea! gritó desafiante al cielo, mientras la boca se le llenaba de agua.

Sin pensarlo dos veces se puso el chaleco reflectante y se metió casi dentro del carril de circulación para intentar parar algún coche que viniese... Hasta que cayó en la cuenta de lo que "paraje desierto" significaba. Pero pronto recuperó el ánimo al recordar aquella vieja máxima "no hay regla sin excepción, ni hortera sin transistor" y se puso a escudriñar en la lejanía.

Echó a andar. Los zapatos eran lagos donde nadaban sus pies... al pronto saltó excitado, braceando nervioso, había entrevisto una luz en la lejanía y hacia allá encamino sus pasos ¡chopclope, chopclope, chopclope! , no pudo evitar acordarse de Fred Astaire y de nuevo las lágrimas arrasaron sus ojos. "Mierda, soy un moñas" pensó mientras iba hacia la luz, su ángel salvador. Sintió un escalofrío, la luz se acercaba demasiado rápida, le rodeó situándose sobre él. No emitía ningún sonido, sólo la luz brillante que se fue concentrando en un foco que se fué desplazando despacio hasta señalar un monolito cercano.

- Vaya. Sólo me faltaría ahora encontrarme con ET.
Y al momento mudó el gesto, como abofeteado por una idea.
- Y todo por esa mujer. Putas mujeres.
-Con lo razonables que son los hombres.

Se quedó quieto, al acecho, escudriñando su alrededor.
¿De dónde venía esa voz?

Le pareció ver una tenue sombra, moviendose en la boca del tiroliro situado en todo lo alto del cartucio del ovni. Intento descifrar lo que veía sin éxito. La lluvia seguía su ritmo clip, clap, ploc, splas...de manera que abrió el paraguas, se acomodó sobre una piedra y se puso a estudiar la manera de afanarse una rueda del ovni.

De pronto, la sombra habló: “Me llamo Il Divo, y tengo un gato para ti”.
Palideció al ver una mezcla de murciélago y canario al resplandecer un rayo.

Aquel marciano era bastante feo, la verdad, pero era simpático, al menos le estaba sonriendo...o eso le parecia. En su cara de murciélago resplandecía una hermosa fila de dientes en forma de sonrisa y sus ojillos brillaban cómo ascuas. De pronto un escalofrío le recorió todo el cuerpo al descubrir que aquel bicho de plumas amarillas balanceaba un gato en una de sus garras.

"Humano, soy la diosa Bastet. Te conozco por tus obras y he venido para traer la felicidad a tu hogar. Si este canario, profanador de tumbas, me deja"

"Los felinos son grandes benefactores", continuó Bastet, "defienden el grano frente a…"
¡¡¡Calla Bastet!!!, chilló Il Divo asomando el pico.

Seré cauto, pensó desconcertado, "no quiero ser un exquisito cadáver".

"pero, pero... ser una diosa abducida hace que se me escape la pinza. ¡Soy inmortal! te vas a enterar Piolín desplumado, jajajajajajaja!" pensó Bastet ahora que había recobrado su entereza.

Estaba completamente desconcertado. Ya, al oír que el desconocido se identificaba como Il Divo, se le había desencadenado un violento espasmo del esfínter anal, instintivo, protector, desconfiado. Y ahora el dúo del gato y el canario, la madre que los parió.

Pensó "de esta no me libra ni Rouco Varela con todos sus fieles" y salió corriendo para esconderse detrás de una mata y de paso vaciar el intestino que desde hacia un rato le estaba avisando con urgencia.

Joder. Serán los nervios.

Bastet lo miraba de hito en hito. Estaba acostumbrada a que en su presencia los mortales se arrodillaran, no a que se pusieran a defecar detrás de un matojo.


¡Por el gran Ra, paliducho!, ¡Soy la gran Bastet! ¡Limpia tus impurezas en el estanque de los lotos y arrodíllate ante mí!

Necesito escapar, pensaba él mientras intentaba divisar ese estanque donde quitarse los churretones.

Iba a levantarse cuando notó que alguien le estaba lamiendo el culo.

- Los marcianos tenemos gustos alimentarios diferentes a los humanos -dijo il Divo entre ruidos de succión-. Lo que ustedes desechan, para nosotros es una golosina.

"No hay mal que por bien no venga", fue su primer pensamiento, idea que inmediatamente alejó de sí, horrorizado.

Lo pensó mejor. "La ocasión la pintan calva" y ésta no la vuelvo a vivir en mi vida. Tengo que enterarme donde puedo conseguir más bichos de estos. ¡Menudo negocio!
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Pedritus
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Pedritus » 28 Sep 2013 23:15

Paseó su mirada por los indicadores del cuadro y de repente entendió lo que ocurría: había reventado un neumático en aquel paraje desierto, en plena noche y en medio de la tormenta.

A punto estuvo de echarse a llorar. El gato, su gato, había quedado al cuidado de su amiga y el otro, el que al parecer servía para cambiar una rueda, no lo había visto en su vida.

Paró el motor, apagó la luz. Unos ojos brillaban en la oscuridad pero pudo identificar la figura de un buho recortada en el destello de los rayos y el ánimo empezó a llegar.

Bueno, tal vez no fuera un buho. Tal vez no fueran unos ojos. La oscuridad siempre le había asustado, le hacía imaginar cosas, desde niño. Sacudió la cabeza, nervioso.
Abrió el maletero para sacar la rueda de recambio y tuvo que vaciar de maletas para poder sacar la rueda que estaba debajo de la alfombra. Retiró la alfombra, sacó la rueda, palpó, busco y rebuscó y constató con desesperación la ausencia del gato ¡Me cago en too lo que se menea! gritó desafiante al cielo, mientras la boca se le llenaba de agua.

Sin pensarlo dos veces se puso el chaleco reflectante y se metió casi dentro del carril de circulación para intentar parar algún coche que viniese... Hasta que cayó en la cuenta de lo que "paraje desierto" significaba. Pero pronto recuperó el ánimo al recordar aquella vieja máxima "no hay regla sin excepción, ni hortera sin transistor" y se puso a escudriñar en la lejanía.

Echó a andar. Los zapatos eran lagos donde nadaban sus pies... al pronto saltó excitado, braceando nervioso, había entrevisto una luz en la lejanía y hacia allá encamino sus pasos ¡chopclope, chopclope, chopclope! , no pudo evitar acordarse de Fred Astaire y de nuevo las lágrimas arrasaron sus ojos. "Mierda, soy un moñas" pensó mientras iba hacia la luz, su ángel salvador. Sintió un escalofrío, la luz se acercaba demasiado rápida, le rodeó situándose sobre él. No emitía ningún sonido, sólo la luz brillante que se fue concentrando en un foco que se fué desplazando despacio hasta señalar un monolito cercano.

- Vaya. Sólo me faltaría ahora encontrarme con ET.
Y al momento mudó el gesto, como abofeteado por una idea.
- Y todo por esa mujer. Putas mujeres.
-Con lo razonables que son los hombres.

Se quedó quieto, al acecho, escudriñando su alrededor.
¿De dónde venía esa voz?

Le pareció ver una tenue sombra, moviendose en la boca del tiroliro situado en todo lo alto del cartucio del ovni. Intento descifrar lo que veía sin éxito. La lluvia seguía su ritmo clip, clap, ploc, splas...de manera que abrió el paraguas, se acomodó sobre una piedra y se puso a estudiar la manera de afanarse una rueda del ovni.

De pronto, la sombra habló: “Me llamo Il Divo, y tengo un gato para ti”.
Palideció al ver una mezcla de murciélago y canario al resplandecer un rayo.

Aquel marciano era bastante feo, la verdad, pero era simpático, al menos le estaba sonriendo...o eso le parecia. En su cara de murciélago resplandecía una hermosa fila de dientes en forma de sonrisa y sus ojillos brillaban cómo ascuas. De pronto un escalofrío le recorió todo el cuerpo al descubrir que aquel bicho de plumas amarillas balanceaba un gato en una de sus garras.

"Humano, soy la diosa Bastet. Te conozco por tus obras y he venido para traer la felicidad a tu hogar. Si este canario, profanador de tumbas, me deja"

"Los felinos son grandes benefactores", continuó Bastet, "defienden el grano frente a…"
¡¡¡Calla Bastet!!!, chilló Il Divo asomando el pico.

Seré cauto, pensó desconcertado, "no quiero ser un exquisito cadáver".

"pero, pero... ser una diosa abducida hace que se me escape la pinza. ¡Soy inmortal! te vas a enterar Piolín desplumado, jajajajajajaja!" pensó Bastet ahora que había recobrado su entereza.

Estaba completamente desconcertado. Ya, al oír que el desconocido se identificaba como Il Divo, se le había desencadenado un violento espasmo del esfínter anal, instintivo, protector, desconfiado. Y ahora el dúo del gato y el canario, la madre que los parió.

Pensó "de esta no me libra ni Rouco Varela con todos sus fieles" y salió corriendo para esconderse detrás de una mata y de paso vaciar el intestino que desde hacia un rato le estaba avisando con urgencia.

Joder. Serán los nervios.

Bastet lo miraba de hito en hito. Estaba acostumbrada a que en su presencia los mortales se arrodillaran, no a que se pusieran a defecar detrás de un matojo.


¡Por el gran Ra, paliducho!, ¡Soy la gran Bastet! ¡Limpia tus impurezas en el estanque de los lotos y arrodíllate ante mí!

Necesito escapar, pensaba él mientras intentaba divisar ese estanque donde quitarse los churretones.

Iba a levantarse cuando notó que alguien le estaba lamiendo el culo.

- Los marcianos tenemos gustos alimentarios diferentes a los humanos -dijo il Divo entre ruidos de succión-. Lo que ustedes desechan, para nosotros es una golosina.

"No hay mal que por bien no venga", fue su primer pensamiento, idea que inmediatamente alejó de sí, horrorizado.

Lo pensó mejor. "La ocasión la pintan calva" y ésta no la vuelvo a vivir en mi vida. Tengo que enterarme donde puedo conseguir más bichos de estos. ¡Menudo negocio!

- Seamos serios, por favor -dijo espantando al canario de un manotazo y subiéndose apresuradamente los pantalones-. Qué coño hacéis aquí vosotros dos.
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Dart
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Dart » 29 Sep 2013 00:37

Paseó su mirada por los indicadores del cuadro y de repente entendió lo que ocurría: había reventado un neumático en aquel paraje desierto, en plena noche y en medio de la tormenta.

A punto estuvo de echarse a llorar. El gato, su gato, había quedado al cuidado de su amiga y el otro, el que al parecer servía para cambiar una rueda, no lo había visto en su vida.

Paró el motor, apagó la luz. Unos ojos brillaban en la oscuridad pero pudo identificar la figura de un buho recortada en el destello de los rayos y el ánimo empezó a llegar.

Bueno, tal vez no fuera un buho. Tal vez no fueran unos ojos. La oscuridad siempre le había asustado, le hacía imaginar cosas, desde niño. Sacudió la cabeza, nervioso.
Abrió el maletero para sacar la rueda de recambio y tuvo que vaciar de maletas para poder sacar la rueda que estaba debajo de la alfombra. Retiró la alfombra, sacó la rueda, palpó, busco y rebuscó y constató con desesperación la ausencia del gato ¡Me cago en too lo que se menea! gritó desafiante al cielo, mientras la boca se le llenaba de agua.

Sin pensarlo dos veces se puso el chaleco reflectante y se metió casi dentro del carril de circulación para intentar parar algún coche que viniese... Hasta que cayó en la cuenta de lo que "paraje desierto" significaba. Pero pronto recuperó el ánimo al recordar aquella vieja máxima "no hay regla sin excepción, ni hortera sin transistor" y se puso a escudriñar en la lejanía.

Echó a andar. Los zapatos eran lagos donde nadaban sus pies... al pronto saltó excitado, braceando nervioso, había entrevisto una luz en la lejanía y hacia allá encamino sus pasos ¡chopclope, chopclope, chopclope! , no pudo evitar acordarse de Fred Astaire y de nuevo las lágrimas arrasaron sus ojos. "Mierda, soy un moñas" pensó mientras iba hacia la luz, su ángel salvador. Sintió un escalofrío, la luz se acercaba demasiado rápida, le rodeó situándose sobre él. No emitía ningún sonido, sólo la luz brillante que se fue concentrando en un foco que se fué desplazando despacio hasta señalar un monolito cercano.

- Vaya. Sólo me faltaría ahora encontrarme con ET.
Y al momento mudó el gesto, como abofeteado por una idea.
- Y todo por esa mujer. Putas mujeres.
-Con lo razonables que son los hombres.

Se quedó quieto, al acecho, escudriñando su alrededor.
¿De dónde venía esa voz?

Le pareció ver una tenue sombra, moviendose en la boca del tiroliro situado en todo lo alto del cartucio del ovni. Intento descifrar lo que veía sin éxito. La lluvia seguía su ritmo clip, clap, ploc, splas...de manera que abrió el paraguas, se acomodó sobre una piedra y se puso a estudiar la manera de afanarse una rueda del ovni.

De pronto, la sombra habló: “Me llamo Il Divo, y tengo un gato para ti”.
Palideció al ver una mezcla de murciélago y canario al resplandecer un rayo.

Aquel marciano era bastante feo, la verdad, pero era simpático, al menos le estaba sonriendo...o eso le parecia. En su cara de murciélago resplandecía una hermosa fila de dientes en forma de sonrisa y sus ojillos brillaban cómo ascuas. De pronto un escalofrío le recorió todo el cuerpo al descubrir que aquel bicho de plumas amarillas balanceaba un gato en una de sus garras.

"Humano, soy la diosa Bastet. Te conozco por tus obras y he venido para traer la felicidad a tu hogar. Si este canario, profanador de tumbas, me deja"

"Los felinos son grandes benefactores", continuó Bastet, "defienden el grano frente a…"
¡¡¡Calla Bastet!!!, chilló Il Divo asomando el pico.

Seré cauto, pensó desconcertado, "no quiero ser un exquisito cadáver".

"pero, pero... ser una diosa abducida hace que se me escape la pinza. ¡Soy inmortal! te vas a enterar Piolín desplumado, jajajajajajaja!" pensó Bastet ahora que había recobrado su entereza.

Estaba completamente desconcertado. Ya, al oír que el desconocido se identificaba como Il Divo, se le había desencadenado un violento espasmo del esfínter anal, instintivo, protector, desconfiado. Y ahora el dúo del gato y el canario, la madre que los parió.

Pensó "de esta no me libra ni Rouco Varela con todos sus fieles" y salió corriendo para esconderse detrás de una mata y de paso vaciar el intestino que desde hacia un rato le estaba avisando con urgencia.

Joder. Serán los nervios.

Bastet lo miraba de hito en hito. Estaba acostumbrada a que en su presencia los mortales se arrodillaran, no a que se pusieran a defecar detrás de un matojo.


¡Por el gran Ra, paliducho!, ¡Soy la gran Bastet! ¡Limpia tus impurezas en el estanque de los lotos y arrodíllate ante mí!

Necesito escapar, pensaba él mientras intentaba divisar ese estanque donde quitarse los churretones.

Iba a levantarse cuando notó que alguien le estaba lamiendo el culo.

- Los marcianos tenemos gustos alimentarios diferentes a los humanos -dijo il Divo entre ruidos de succión-. Lo que ustedes desechan, para nosotros es una golosina.

"No hay mal que por bien no venga", fue su primer pensamiento, idea que inmediatamente alejó de sí, horrorizado.

Lo pensó mejor. "La ocasión la pintan calva" y ésta no la vuelvo a vivir en mi vida. Tengo que enterarme donde puedo conseguir más bichos de estos. ¡Menudo negocio!

- Seamos serios, por favor -dijo espantando al canario de un manotazo y subiéndose apresuradamente los pantalones-. Qué coño hacéis aquí vosotros dos.

De pronto recordó que llevaba más de una semana sin tomarse las pastillas.
–Mierda, se me ha vuelto a olvidar. Seguro que estoy oyendo voces y viendo alucinaciones. ¿Ahora cómo voy a saber lo que es real?
Entonces, dirigiéndose a Bastet, le dijo: –Tú que lo sabes todo, dime si tengo alucinaciones. He creído que venía hasta aquí en un coche y que se había pinchado la rueda. Incluso llegué a imaginar que tenía un gato.
"El nacionalismo es la única ideología de otros tiempos que ha sobrevivido, probablemente porque es la más imbécil. Es fácil de entender: nosotros somos estupendos y nuestros vecinos, unos cabrones. Lo que nos sale bien es porque somos de traca; lo que nos sale mal, porque el vecino nos tiene manía. El nacionalismo es un chollo, es el paraíso del imbécil." R de E
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greta
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor greta » 29 Sep 2013 23:04

Paseó su mirada por los indicadores del cuadro y de repente entendió lo que ocurría: había reventado un neumático en aquel paraje desierto, en plena noche y en medio de la tormenta.

A punto estuvo de echarse a llorar. El gato, su gato, había quedado al cuidado de su amiga y el otro, el que al parecer servía para cambiar una rueda, no lo había visto en su vida.

Paró el motor, apagó la luz. Unos ojos brillaban en la oscuridad pero pudo identificar la figura de un buho recortada en el destello de los rayos y el ánimo empezó a llegar.

Bueno, tal vez no fuera un buho. Tal vez no fueran unos ojos. La oscuridad siempre le había asustado, le hacía imaginar cosas, desde niño. Sacudió la cabeza, nervioso.
Abrió el maletero para sacar la rueda de recambio y tuvo que vaciar de maletas para poder sacar la rueda que estaba debajo de la alfombra. Retiró la alfombra, sacó la rueda, palpó, busco y rebuscó y constató con desesperación la ausencia del gato ¡Me cago en too lo que se menea! gritó desafiante al cielo, mientras la boca se le llenaba de agua.

Sin pensarlo dos veces se puso el chaleco reflectante y se metió casi dentro del carril de circulación para intentar parar algún coche que viniese... Hasta que cayó en la cuenta de lo que "paraje desierto" significaba. Pero pronto recuperó el ánimo al recordar aquella vieja máxima "no hay regla sin excepción, ni hortera sin transistor" y se puso a escudriñar en la lejanía.

Echó a andar. Los zapatos eran lagos donde nadaban sus pies... al pronto saltó excitado, braceando nervioso, había entrevisto una luz en la lejanía y hacia allá encamino sus pasos ¡chopclope, chopclope, chopclope! , no pudo evitar acordarse de Fred Astaire y de nuevo las lágrimas arrasaron sus ojos. "Mierda, soy un moñas" pensó mientras iba hacia la luz, su ángel salvador. Sintió un escalofrío, la luz se acercaba demasiado rápida, le rodeó situándose sobre él. No emitía ningún sonido, sólo la luz brillante que se fue concentrando en un foco que se fué desplazando despacio hasta señalar un monolito cercano.

- Vaya. Sólo me faltaría ahora encontrarme con ET.
Y al momento mudó el gesto, como abofeteado por una idea.
- Y todo por esa mujer. Putas mujeres.
-Con lo razonables que son los hombres.

Se quedó quieto, al acecho, escudriñando su alrededor.
¿De dónde venía esa voz?

Le pareció ver una tenue sombra, moviendose en la boca del tiroliro situado en todo lo alto del cartucio del ovni. Intento descifrar lo que veía sin éxito. La lluvia seguía su ritmo clip, clap, ploc, splas...de manera que abrió el paraguas, se acomodó sobre una piedra y se puso a estudiar la manera de afanarse una rueda del ovni.

De pronto, la sombra habló: “Me llamo Il Divo, y tengo un gato para ti”.
Palideció al ver una mezcla de murciélago y canario al resplandecer un rayo.

Aquel marciano era bastante feo, la verdad, pero era simpático, al menos le estaba sonriendo...o eso le parecia. En su cara de murciélago resplandecía una hermosa fila de dientes en forma de sonrisa y sus ojillos brillaban cómo ascuas. De pronto un escalofrío le recorió todo el cuerpo al descubrir que aquel bicho de plumas amarillas balanceaba un gato en una de sus garras.

"Humano, soy la diosa Bastet. Te conozco por tus obras y he venido para traer la felicidad a tu hogar. Si este canario, profanador de tumbas, me deja"

"Los felinos son grandes benefactores", continuó Bastet, "defienden el grano frente a…"
¡¡¡Calla Bastet!!!, chilló Il Divo asomando el pico.

Seré cauto, pensó desconcertado, "no quiero ser un exquisito cadáver".

"pero, pero... ser una diosa abducida hace que se me escape la pinza. ¡Soy inmortal! te vas a enterar Piolín desplumado, jajajajajajaja!" pensó Bastet ahora que había recobrado su entereza.

Estaba completamente desconcertado. Ya, al oír que el desconocido se identificaba como Il Divo, se le había desencadenado un violento espasmo del esfínter anal, instintivo, protector, desconfiado. Y ahora el dúo del gato y el canario, la madre que los parió.

Pensó "de esta no me libra ni Rouco Varela con todos sus fieles" y salió corriendo para esconderse detrás de una mata y de paso vaciar el intestino que desde hacia un rato le estaba avisando con urgencia.

Joder. Serán los nervios.

Bastet lo miraba de hito en hito. Estaba acostumbrada a que en su presencia los mortales se arrodillaran, no a que se pusieran a defecar detrás de un matojo.


¡Por el gran Ra, paliducho!, ¡Soy la gran Bastet! ¡Limpia tus impurezas en el estanque de los lotos y arrodíllate ante mí!

Necesito escapar, pensaba él mientras intentaba divisar ese estanque donde quitarse los churretones.

Iba a levantarse cuando notó que alguien le estaba lamiendo el culo.

- Los marcianos tenemos gustos alimentarios diferentes a los humanos -dijo il Divo entre ruidos de succión-. Lo que ustedes desechan, para nosotros es una golosina.

"No hay mal que por bien no venga", fue su primer pensamiento, idea que inmediatamente alejó de sí, horrorizado.

Lo pensó mejor. "La ocasión la pintan calva" y ésta no la vuelvo a vivir en mi vida. Tengo que enterarme donde puedo conseguir más bichos de estos. ¡Menudo negocio!

- Seamos serios, por favor -dijo espantando al canario de un manotazo y subiéndose apresuradamente los pantalones-. Qué coño hacéis aquí vosotros dos.

De pronto recordó que llevaba más de una semana sin tomarse las pastillas.
–Mierda, se me ha vuelto a olvidar. Seguro que estoy oyendo voces y viendo alucinaciones. ¿Ahora cómo voy a saber lo que es real?
Entonces, dirigiéndose a Bastet, le dijo: –Tú que lo sabes todo, dime si tengo alucinaciones. He creído que venía hasta aquí en un coche y que se había pinchado la rueda. Incluso llegué a imaginar que tenía un gato.


Bastet le respondió perpleja: "¿Alucinación? Qué palabra más extraña, no sale en los jeroglíficos..."
Sólo vengo a ofrecerte el gato sagrado con un papiro explicativo para momificarlo. Venérelo y se le irán todos los males, incluido Il Divo.
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Pedritus » 29 Sep 2013 23:18

Usted menos aplaudir y más trabajar.
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor greta » 29 Sep 2013 23:31

Gracias voy a ir :be:
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Toloño
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Toloño » 29 Sep 2013 23:44

Paseó su mirada por los indicadores del cuadro y de repente entendió lo que ocurría: había reventado un neumático en aquel paraje desierto, en plena noche y en medio de la tormenta.

A punto estuvo de echarse a llorar. El gato, su gato, había quedado al cuidado de su amiga y el otro, el que al parecer servía para cambiar una rueda, no lo había visto en su vida.

Paró el motor, apagó la luz. Unos ojos brillaban en la oscuridad pero pudo identificar la figura de un buho recortada en el destello de los rayos y el ánimo empezó a llegar.

Bueno, tal vez no fuera un buho. Tal vez no fueran unos ojos. La oscuridad siempre le había asustado, le hacía imaginar cosas, desde niño. Sacudió la cabeza, nervioso.
Abrió el maletero para sacar la rueda de recambio y tuvo que vaciar de maletas para poder sacar la rueda que estaba debajo de la alfombra. Retiró la alfombra, sacó la rueda, palpó, busco y rebuscó y constató con desesperación la ausencia del gato ¡Me cago en too lo que se menea! gritó desafiante al cielo, mientras la boca se le llenaba de agua.

Sin pensarlo dos veces se puso el chaleco reflectante y se metió casi dentro del carril de circulación para intentar parar algún coche que viniese... Hasta que cayó en la cuenta de lo que "paraje desierto" significaba. Pero pronto recuperó el ánimo al recordar aquella vieja máxima "no hay regla sin excepción, ni hortera sin transistor" y se puso a escudriñar en la lejanía.

Echó a andar. Los zapatos eran lagos donde nadaban sus pies... al pronto saltó excitado, braceando nervioso, había entrevisto una luz en la lejanía y hacia allá encamino sus pasos ¡chopclope, chopclope, chopclope! , no pudo evitar acordarse de Fred Astaire y de nuevo las lágrimas arrasaron sus ojos. "Mierda, soy un moñas" pensó mientras iba hacia la luz, su ángel salvador. Sintió un escalofrío, la luz se acercaba demasiado rápida, le rodeó situándose sobre él. No emitía ningún sonido, sólo la luz brillante que se fue concentrando en un foco que se fué desplazando despacio hasta señalar un monolito cercano.

- Vaya. Sólo me faltaría ahora encontrarme con ET.
Y al momento mudó el gesto, como abofeteado por una idea.
- Y todo por esa mujer. Putas mujeres.
-Con lo razonables que son los hombres.

Se quedó quieto, al acecho, escudriñando su alrededor.
¿De dónde venía esa voz?

Le pareció ver una tenue sombra, moviendose en la boca del tiroliro situado en todo lo alto del cartucio del ovni. Intento descifrar lo que veía sin éxito. La lluvia seguía su ritmo clip, clap, ploc, splas...de manera que abrió el paraguas, se acomodó sobre una piedra y se puso a estudiar la manera de afanarse una rueda del ovni.

De pronto, la sombra habló: “Me llamo Il Divo, y tengo un gato para ti”.
Palideció al ver una mezcla de murciélago y canario al resplandecer un rayo.

Aquel marciano era bastante feo, la verdad, pero era simpático, al menos le estaba sonriendo...o eso le parecia. En su cara de murciélago resplandecía una hermosa fila de dientes en forma de sonrisa y sus ojillos brillaban cómo ascuas. De pronto un escalofrío le recorió todo el cuerpo al descubrir que aquel bicho de plumas amarillas balanceaba un gato en una de sus garras.

"Humano, soy la diosa Bastet. Te conozco por tus obras y he venido para traer la felicidad a tu hogar. Si este canario, profanador de tumbas, me deja"

"Los felinos son grandes benefactores", continuó Bastet, "defienden el grano frente a…"
¡¡¡Calla Bastet!!!, chilló Il Divo asomando el pico.

Seré cauto, pensó desconcertado, "no quiero ser un exquisito cadáver".

"pero, pero... ser una diosa abducida hace que se me escape la pinza. ¡Soy inmortal! te vas a enterar Piolín desplumado, jajajajajajaja!" pensó Bastet ahora que había recobrado su entereza.

Estaba completamente desconcertado. Ya, al oír que el desconocido se identificaba como Il Divo, se le había desencadenado un violento espasmo del esfínter anal, instintivo, protector, desconfiado. Y ahora el dúo del gato y el canario, la madre que los parió.

Pensó "de esta no me libra ni Rouco Varela con todos sus fieles" y salió corriendo para esconderse detrás de una mata y de paso vaciar el intestino que desde hacia un rato le estaba avisando con urgencia.

Joder. Serán los nervios.

Bastet lo miraba de hito en hito. Estaba acostumbrada a que en su presencia los mortales se arrodillaran, no a que se pusieran a defecar detrás de un matojo.


¡Por el gran Ra, paliducho!, ¡Soy la gran Bastet! ¡Limpia tus impurezas en el estanque de los lotos y arrodíllate ante mí!

Necesito escapar, pensaba él mientras intentaba divisar ese estanque donde quitarse los churretones.

Iba a levantarse cuando notó que alguien le estaba lamiendo el culo.

- Los marcianos tenemos gustos alimentarios diferentes a los humanos -dijo il Divo entre ruidos de succión-. Lo que ustedes desechan, para nosotros es una golosina.

"No hay mal que por bien no venga", fue su primer pensamiento, idea que inmediatamente alejó de sí, horrorizado.

Lo pensó mejor. "La ocasión la pintan calva" y ésta no la vuelvo a vivir en mi vida. Tengo que enterarme donde puedo conseguir más bichos de estos. ¡Menudo negocio!

- Seamos serios, por favor -dijo espantando al canario de un manotazo y subiéndose apresuradamente los pantalones-. Qué coño hacéis aquí vosotros dos.

De pronto recordó que llevaba más de una semana sin tomarse las pastillas.
–Mierda, se me ha vuelto a olvidar. Seguro que estoy oyendo voces y viendo alucinaciones. ¿Ahora cómo voy a saber lo que es real?
Entonces, dirigiéndose a Bastet, le dijo: –Tú que lo sabes todo, dime si tengo alucinaciones. He creído que venía hasta aquí en un coche y que se había pinchado la rueda. Incluso llegué a imaginar que tenía un gato.


Bastet le respondió perpleja: "¿Alucinación? Qué palabra más extraña, no sale en los jeroglíficos..."
Sólo vengo a ofrecerte el gato sagrado con un papiro explicativo para momificarlo. Venérelo y se le irán todos los males, incluido Il Divo.

Agarró en un arranque de locura el gato y blandiendolo por el rabo, se desató liándose a gatazo limpio observando con agrado las rojas rayas que se iban dibujando en la faz de todos y cada uno de los concurrentes.
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Ixma3l » 30 Sep 2013 02:25

Paseó su mirada por los indicadores del cuadro y de repente entendió lo que ocurría: había reventado un neumático en aquel paraje desierto, en plena noche y en medio de la tormenta.

A punto estuvo de echarse a llorar. El gato, su gato, había quedado al cuidado de su amiga y el otro, el que al parecer servía para cambiar una rueda, no lo había visto en su vida.

Paró el motor, apagó la luz. Unos ojos brillaban en la oscuridad pero pudo identificar la figura de un buho recortada en el destello de los rayos y el ánimo empezó a llegar.

Bueno, tal vez no fuera un buho. Tal vez no fueran unos ojos. La oscuridad siempre le había asustado, le hacía imaginar cosas, desde niño. Sacudió la cabeza, nervioso.
Abrió el maletero para sacar la rueda de recambio y tuvo que vaciar de maletas para poder sacar la rueda que estaba debajo de la alfombra. Retiró la alfombra, sacó la rueda, palpó, busco y rebuscó y constató con desesperación la ausencia del gato ¡Me cago en too lo que se menea! gritó desafiante al cielo, mientras la boca se le llenaba de agua.

Sin pensarlo dos veces se puso el chaleco reflectante y se metió casi dentro del carril de circulación para intentar parar algún coche que viniese... Hasta que cayó en la cuenta de lo que "paraje desierto" significaba. Pero pronto recuperó el ánimo al recordar aquella vieja máxima "no hay regla sin excepción, ni hortera sin transistor" y se puso a escudriñar en la lejanía.

Echó a andar. Los zapatos eran lagos donde nadaban sus pies... al pronto saltó excitado, braceando nervioso, había entrevisto una luz en la lejanía y hacia allá encamino sus pasos ¡chopclope, chopclope, chopclope! , no pudo evitar acordarse de Fred Astaire y de nuevo las lágrimas arrasaron sus ojos. "Mierda, soy un moñas" pensó mientras iba hacia la luz, su ángel salvador. Sintió un escalofrío, la luz se acercaba demasiado rápida, le rodeó situándose sobre él. No emitía ningún sonido, sólo la luz brillante que se fue concentrando en un foco que se fué desplazando despacio hasta señalar un monolito cercano.

- Vaya. Sólo me faltaría ahora encontrarme con ET.
Y al momento mudó el gesto, como abofeteado por una idea.
- Y todo por esa mujer. Putas mujeres.
-Con lo razonables que son los hombres.

Se quedó quieto, al acecho, escudriñando su alrededor.
¿De dónde venía esa voz?

Le pareció ver una tenue sombra, moviendose en la boca del tiroliro situado en todo lo alto del cartucio del ovni. Intento descifrar lo que veía sin éxito. La lluvia seguía su ritmo clip, clap, ploc, splas...de manera que abrió el paraguas, se acomodó sobre una piedra y se puso a estudiar la manera de afanarse una rueda del ovni.

De pronto, la sombra habló: “Me llamo Il Divo, y tengo un gato para ti”.
Palideció al ver una mezcla de murciélago y canario al resplandecer un rayo.

Aquel marciano era bastante feo, la verdad, pero era simpático, al menos le estaba sonriendo...o eso le parecia. En su cara de murciélago resplandecía una hermosa fila de dientes en forma de sonrisa y sus ojillos brillaban cómo ascuas. De pronto un escalofrío le recorió todo el cuerpo al descubrir que aquel bicho de plumas amarillas balanceaba un gato en una de sus garras.

"Humano, soy la diosa Bastet. Te conozco por tus obras y he venido para traer la felicidad a tu hogar. Si este canario, profanador de tumbas, me deja"

"Los felinos son grandes benefactores", continuó Bastet, "defienden el grano frente a…"
¡¡¡Calla Bastet!!!, chilló Il Divo asomando el pico.

Seré cauto, pensó desconcertado, "no quiero ser un exquisito cadáver".

"pero, pero... ser una diosa abducida hace que se me escape la pinza. ¡Soy inmortal! te vas a enterar Piolín desplumado, jajajajajajaja!" pensó Bastet ahora que había recobrado su entereza.

Estaba completamente desconcertado. Ya, al oír que el desconocido se identificaba como Il Divo, se le había desencadenado un violento espasmo del esfínter anal, instintivo, protector, desconfiado. Y ahora el dúo del gato y el canario, la madre que los parió.

Pensó "de esta no me libra ni Rouco Varela con todos sus fieles" y salió corriendo para esconderse detrás de una mata y de paso vaciar el intestino que desde hacia un rato le estaba avisando con urgencia.

Joder. Serán los nervios.

Bastet lo miraba de hito en hito. Estaba acostumbrada a que en su presencia los mortales se arrodillaran, no a que se pusieran a defecar detrás de un matojo.


¡Por el gran Ra, paliducho!, ¡Soy la gran Bastet! ¡Limpia tus impurezas en el estanque de los lotos y arrodíllate ante mí!

Necesito escapar, pensaba él mientras intentaba divisar ese estanque donde quitarse los churretones.

Iba a levantarse cuando notó que alguien le estaba lamiendo el culo.

- Los marcianos tenemos gustos alimentarios diferentes a los humanos -dijo il Divo entre ruidos de succión-. Lo que ustedes desechan, para nosotros es una golosina.

"No hay mal que por bien no venga", fue su primer pensamiento, idea que inmediatamente alejó de sí, horrorizado.

Lo pensó mejor. "La ocasión la pintan calva" y ésta no la vuelvo a vivir en mi vida. Tengo que enterarme donde puedo conseguir más bichos de estos. ¡Menudo negocio!

- Seamos serios, por favor -dijo espantando al canario de un manotazo y subiéndose apresuradamente los pantalones-. Qué coño hacéis aquí vosotros dos.

De pronto recordó que llevaba más de una semana sin tomarse las pastillas.
–Mierda, se me ha vuelto a olvidar. Seguro que estoy oyendo voces y viendo alucinaciones. ¿Ahora cómo voy a saber lo que es real?
Entonces, dirigiéndose a Bastet, le dijo: –Tú que lo sabes todo, dime si tengo alucinaciones. He creído que venía hasta aquí en un coche y que se había pinchado la rueda. Incluso llegué a imaginar que tenía un gato.


Bastet le respondió perpleja: "¿Alucinación? Qué palabra más extraña, no sale en los jeroglíficos..."
Sólo vengo a ofrecerte el gato sagrado con un papiro explicativo para momificarlo. Venérelo y se le irán todos los males, incluido Il Divo.

Agarró en un arranque de locura el gato y blandiendolo por el rabo, se desató liándose a gatazo limpio observando con agrado las rojas rayas que se iban dibujando en la faz de todos y cada uno de los concurrentes.


- A todo esto - consideró el turbado perturbado - ¿Concurrentes son los que corren juntos, los que concurren para correr, o para currar? Por cierto, se me ocurre una pregunta metafísica: ¡Por qué concurren? ¿Irán al curre?
¡¡¡Parlamentarios virtuales ya!!!.
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Ixma3l » 30 Sep 2013 02:30

Tengo el buffer jodido (rebosa) y no puedo hacer texto rojo. Disculpadme por esta vez.
Y además el signo de abrir admiración corresponde a abrir interrrogante.
¡¡¡Parlamentarios virtuales ya!!!.

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