Cadáveres exquisitos

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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Toloño » 11 Oct 2013 01:36

Re: Cadáveres exquisitos

Notapor Dart » 10 Oct 2013 22:17
Quién se lo hubiera dicho, hace tan solo un mes.
Es preciso que antes de comenzar el relato de la suma de mis desgracias, aclare que lo que ustedes van a conocer, es la verdad, sólo la verdad y la cruda realidad. Una verdad inventada tan coincidente con la realidad que llegó a confundir al mismo diablo.

La verdad es que es verdad hasta cierto punto. La verdad completa no existe, la gran verdad está formada de pequeñas verdades que forman un todo que, generalmente, roza la mentira. De todas formas contaré mi verdad a ver si es verdad.

A ver por donde empiezo a contar, porque ya se me está haciendo la picha un lio con tanta verdad verdadera y la realidad irreal.

El temor de no saber expresarme me retrae. Es posible que lo que mi mente contiene sea una mezcla de sueños y realidades

De todos modos ahí va mi verdad, aunque advertido queda: "nada es verdad ni es mentira todo depende del cristal con que se mira"

Aquel día había niebla, yo me dirigía al pueblo cuando vi delante de mí a una persona; aunque su cabeza miraba en la misma dirección que la mía su cuerpo se dirigía hacia mí, era imposible, en lugar de alejarse se acercaba. Entonces sentí un escalofrío que me subrió desde los pies hasta la punta de la cabeza.

Abrí los ojos desmesuradamente intentando cerciorarme de que lo que estaba viendo era verdad.

Bueno, en realidad debo decir que el escalofrío no llegó a subir hasta la punta de la cabeza. El horror lo dejó atascado en otra punta, a medio camino. La cabeza que me miraba no era la del cuerpo. O viceversa: el cuerpo que caminaba no era el de la cabeza.

Efectivamente, el reflejo del charco me devolvió la imagen de mi troncocónica cabeza, de manera que allí mismo, decidi hacerme capuchino.

Pero mi punta me dominaba como sólo sabe dominar ella y decidí mejor tomarme un capuchino en casa de Manuela. ¡Ay! Manuela, que buenísima que está la condenada.

Si, muy buena, pero no lo suficiente como para conseguir que mis divagaciones sobre sus hermosas caderas me hicieran olvidar lo que mis ojos estaban viendo: una ojos sanguinolentos que me miraban con indiferencia.

Mientras tomaba el capuchino vi a través de un espejo al mismo hombre paseando por la calle, en dirección al norte. Me volví a mirarlo y vi que iba en dirección al sur.
Estos hombres son capaces de cualquier cosa con tal de llamar la atención -pensé.

No me extrañó la indiferencia. Al fin y al cabo iba vestido de capuchino

Decidí travestirme de peregrino para ver si los ojos turbulentos y sanguinolentos se mostraban interesadamente violentos y me dejaban entrar a la puerta del convento.

Pero la puerta del convento estaba cerrada a cal y canto y por mucho que llamase a Vilma, ni ésta ni Pablo ni Cuchicuchi consiguieron abrirla. Hay que joderse, algún cabroncete ha metido silicona en la cerradura!!. Habrá que llamar a Benito el cerrajero.

-¿Que me habría dado aquella mujer? ¿Cómo era posible que mi cabeza albergara pensamientos tan confusos? ¿Me estaría volviendo loco?
Metí la mano en el bolsillo con el fin de asirme a algo tangible y al hacerlo noté la dureza que albergaban mis pantalones . Una llave

Descifrar ese enigma no iba a ser fácil.
La llave era antigua, de esas que solo abren puertas de castillos en los que mora el misterio.

El sonido de unos cascos le hizo levantar la cabeza. Una preciosa calesa tirada por dos alazanes negros se acercaba. Se apartó a un lado para dejarlos pasar y espero pacientemente a que lo hicieran. De pronto se hizo el silencio

Entonces, de su interior, saltaron dos hombres hacia él. Antes de que se diera cuenta estaba dentro de la calesa, que se adentraba en el bosque a toda velocidad. Después de un rato preguntó uno de ellos: –¿Por qué tienes esa llave?, ¿quién te la ha dado?

-El cerrajero, conteste con determinación, altaneria, levantando el menton mientras me tentaba los compañones. me la ha regalado por comprarle un llavero de scobidoú
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Dart » 11 Oct 2013 12:47

[quote="Toloño"]
Quién se lo hubiera dicho, hace tan solo un mes.
Es preciso que antes de comenzar el relato de la suma de mis desgracias, aclare que lo que ustedes van a conocer, es la verdad, sólo la verdad y la cruda realidad. Una verdad inventada tan coincidente con la realidad que llegó a confundir al mismo diablo.

La verdad es que es verdad hasta cierto punto. La verdad completa no existe, la gran verdad está formada de pequeñas verdades que forman un todo que, generalmente, roza la mentira. De todas formas contaré mi verdad a ver si es verdad.

A ver por donde empiezo a contar, porque ya se me está haciendo la picha un lio con tanta verdad verdadera y la realidad irreal.

El temor de no saber expresarme me retrae. Es posible que lo que mi mente contiene sea una mezcla de sueños y realidades

De todos modos ahí va mi verdad, aunque advertido queda: "nada es verdad ni es mentira todo depende del cristal con que se mira"

Aquel día había niebla, yo me dirigía al pueblo cuando vi delante de mí a una persona; aunque su cabeza miraba en la misma dirección que la mía su cuerpo se dirigía hacia mí, era imposible, en lugar de alejarse se acercaba. Entonces sentí un escalofrío que me subrió desde los pies hasta la punta de la cabeza.

Abrí los ojos desmesuradamente intentando cerciorarme de que lo que estaba viendo era verdad.

Bueno, en realidad debo decir que el escalofrío no llegó a subir hasta la punta de la cabeza. El horror lo dejó atascado en otra punta, a medio camino. La cabeza que me miraba no era la del cuerpo. O viceversa: el cuerpo que caminaba no era el de la cabeza.

Efectivamente, el reflejo del charco me devolvió la imagen de mi troncocónica cabeza, de manera que allí mismo, decidi hacerme capuchino.

Pero mi punta me dominaba como sólo sabe dominar ella y decidí mejor tomarme un capuchino en casa de Manuela. ¡Ay! Manuela, que buenísima que está la condenada.

Si, muy buena, pero no lo suficiente como para conseguir que mis divagaciones sobre sus hermosas caderas me hicieran olvidar lo que mis ojos estaban viendo: una ojos sanguinolentos que me miraban con indiferencia.

Mientras tomaba el capuchino vi a través de un espejo al mismo hombre paseando por la calle, en dirección al norte. Me volví a mirarlo y vi que iba en dirección al sur.
Estos hombres son capaces de cualquier cosa con tal de llamar la atención -pensé.

No me extrañó la indiferencia. Al fin y al cabo iba vestido de capuchino

Decidí travestirme de peregrino para ver si los ojos turbulentos y sanguinolentos se mostraban interesadamente violentos y me dejaban entrar a la puerta del convento.

Pero la puerta del convento estaba cerrada a cal y canto y por mucho que llamase a Vilma, ni ésta ni Pablo ni Cuchicuchi consiguieron abrirla. Hay que joderse, algún cabroncete ha metido silicona en la cerradura!!. Habrá que llamar a Benito el cerrajero.

-¿Que me habría dado aquella mujer? ¿Cómo era posible que mi cabeza albergara pensamientos tan confusos? ¿Me estaría volviendo loco?
Metí la mano en el bolsillo con el fin de asirme a algo tangible y al hacerlo noté la dureza que albergaban mis pantalones . Una llave

Descifrar ese enigma no iba a ser fácil.
La llave era antigua, de esas que solo abren puertas de castillos en los que mora el misterio.

El sonido de unos cascos le hizo levantar la cabeza. Una preciosa calesa tirada por dos alazanes negros se acercaba. Se apartó a un lado para dejarlos pasar y espero pacientemente a que lo hicieran. De pronto se hizo el silencio

Entonces, de su interior, saltaron dos hombres hacia él. Antes de que se diera cuenta estaba dentro de la calesa, que se adentraba en el bosque a toda velocidad. Después de un rato preguntó uno de ellos: –¿Por qué tienes esa llave?, ¿quién te la ha dado?

-El cerrajero, conteste con determinación, altaneria, levantando el menton mientras me tentaba los compañones. me la ha regalado por comprarle un llavero de scobidoú

Con una mano que parecía una pala le arreó una bofetada que casi le arranca la cabeza de su sitio. Un cubo de agua fría sobre su cabeza lo devolvió a la realidad.
-Habla o te rompo los huesos -le dijo uno de los gorilas.
-No sé cómo llegó esa llave a mi bolsillo, pero esta mañana me crucé con un tipo que tenía la cara en la espalda...
–¡El caraculo! -exclamó uno de elllos.
"El nacionalismo es la única ideología de otros tiempos que ha sobrevivido, probablemente porque es la más imbécil. Es fácil de entender: nosotros somos estupendos y nuestros vecinos, unos cabrones. Lo que nos sale bien es porque somos de traca; lo que nos sale mal, porque el vecino nos tiene manía. El nacionalismo es un chollo, es el paraíso del imbécil." R de E
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Toloño » 11 Oct 2013 20:52

Quién se lo hubiera dicho, hace tan solo un mes.
Es preciso que antes de comenzar el relato de la suma de mis desgracias, aclare que lo que ustedes van a conocer, es la verdad, sólo la verdad y la cruda realidad. Una verdad inventada tan coincidente con la realidad que llegó a confundir al mismo diablo.

La verdad es que es verdad hasta cierto punto. La verdad completa no existe, la gran verdad está formada de pequeñas verdades que forman un todo que, generalmente, roza la mentira. De todas formas contaré mi verdad a ver si es verdad.

A ver por donde empiezo a contar, porque ya se me está haciendo la picha un lio con tanta verdad verdadera y la realidad irreal.

El temor de no saber expresarme me retrae. Es posible que lo que mi mente contiene sea una mezcla de sueños y realidades

De todos modos ahí va mi verdad, aunque advertido queda: "nada es verdad ni es mentira todo depende del cristal con que se mira"

Aquel día había niebla, yo me dirigía al pueblo cuando vi delante de mí a una persona; aunque su cabeza miraba en la misma dirección que la mía su cuerpo se dirigía hacia mí, era imposible, en lugar de alejarse se acercaba. Entonces sentí un escalofrío que me subrió desde los pies hasta la punta de la cabeza.

Abrí los ojos desmesuradamente intentando cerciorarme de que lo que estaba viendo era verdad.

Bueno, en realidad debo decir que el escalofrío no llegó a subir hasta la punta de la cabeza. El horror lo dejó atascado en otra punta, a medio camino. La cabeza que me miraba no era la del cuerpo. O viceversa: el cuerpo que caminaba no era el de la cabeza.

Efectivamente, el reflejo del charco me devolvió la imagen de mi troncocónica cabeza, de manera que allí mismo, decidi hacerme capuchino.

Pero mi punta me dominaba como sólo sabe dominar ella y decidí mejor tomarme un capuchino en casa de Manuela. ¡Ay! Manuela, que buenísima que está la condenada.

Si, muy buena, pero no lo suficiente como para conseguir que mis divagaciones sobre sus hermosas caderas me hicieran olvidar lo que mis ojos estaban viendo: una ojos sanguinolentos que me miraban con indiferencia.

Mientras tomaba el capuchino vi a través de un espejo al mismo hombre paseando por la calle, en dirección al norte. Me volví a mirarlo y vi que iba en dirección al sur.
Estos hombres son capaces de cualquier cosa con tal de llamar la atención -pensé.

No me extrañó la indiferencia. Al fin y al cabo iba vestido de capuchino

Decidí travestirme de peregrino para ver si los ojos turbulentos y sanguinolentos se mostraban interesadamente violentos y me dejaban entrar a la puerta del convento.

Pero la puerta del convento estaba cerrada a cal y canto y por mucho que llamase a Vilma, ni ésta ni Pablo ni Cuchicuchi consiguieron abrirla. Hay que joderse, algún cabroncete ha metido silicona en la cerradura!!. Habrá que llamar a Benito el cerrajero.

-¿Que me habría dado aquella mujer? ¿Cómo era posible que mi cabeza albergara pensamientos tan confusos? ¿Me estaría volviendo loco?
Metí la mano en el bolsillo con el fin de asirme a algo tangible y al hacerlo noté la dureza que albergaban mis pantalones . Una llave

Descifrar ese enigma no iba a ser fácil.
La llave era antigua, de esas que solo abren puertas de castillos en los que mora el misterio.

El sonido de unos cascos le hizo levantar la cabeza. Una preciosa calesa tirada por dos alazanes negros se acercaba. Se apartó a un lado para dejarlos pasar y espero pacientemente a que lo hicieran. De pronto se hizo el silencio

Entonces, de su interior, saltaron dos hombres hacia él. Antes de que se diera cuenta estaba dentro de la calesa, que se adentraba en el bosque a toda velocidad. Después de un rato preguntó uno de ellos: –¿Por qué tienes esa llave?, ¿quién te la ha dado?

-El cerrajero, conteste con determinación, altaneria, levantando el menton mientras me tentaba los compañones. me la ha regalado por comprarle un llavero de scobidoú

Con una mano que parecía una pala le arreó una bofetada que casi le arranca la cabeza de su sitio. Un cubo de agua fría sobre su cabeza lo devolvió a la realidad.
-Habla o te rompo los huesos -le dijo uno de los gorilas.
-No sé cómo llegó esa llave a mi bolsillo, pero esta mañana me crucé con un tipo que tenía la cara en la espalda...
–¡El caraculo! -exclamó uno de elllos.

-¡Ese mismo! apostillé crecido. ¿me devolveis el escubidú por favor que tengo orgía a las once y he de colocar las blancas sábanas de satén?
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Dart » 12 Oct 2013 19:21

Quién se lo hubiera dicho, hace tan solo un mes.
Es preciso que antes de comenzar el relato de la suma de mis desgracias, aclare que lo que ustedes van a conocer, es la verdad, sólo la verdad y la cruda realidad. Una verdad inventada tan coincidente con la realidad que llegó a confundir al mismo diablo.

La verdad es que es verdad hasta cierto punto. La verdad completa no existe, la gran verdad está formada de pequeñas verdades que forman un todo que, generalmente, roza la mentira. De todas formas contaré mi verdad a ver si es verdad.

A ver por donde empiezo a contar, porque ya se me está haciendo la picha un lio con tanta verdad verdadera y la realidad irreal.

El temor de no saber expresarme me retrae. Es posible que lo que mi mente contiene sea una mezcla de sueños y realidades

De todos modos ahí va mi verdad, aunque advertido queda: "nada es verdad ni es mentira todo depende del cristal con que se mira"

Aquel día había niebla, yo me dirigía al pueblo cuando vi delante de mí a una persona; aunque su cabeza miraba en la misma dirección que la mía su cuerpo se dirigía hacia mí, era imposible, en lugar de alejarse se acercaba. Entonces sentí un escalofrío que me subrió desde los pies hasta la punta de la cabeza.

Abrí los ojos desmesuradamente intentando cerciorarme de que lo que estaba viendo era verdad.

Bueno, en realidad debo decir que el escalofrío no llegó a subir hasta la punta de la cabeza. El horror lo dejó atascado en otra punta, a medio camino. La cabeza que me miraba no era la del cuerpo. O viceversa: el cuerpo que caminaba no era el de la cabeza.

Efectivamente, el reflejo del charco me devolvió la imagen de mi troncocónica cabeza, de manera que allí mismo, decidi hacerme capuchino.

Pero mi punta me dominaba como sólo sabe dominar ella y decidí mejor tomarme un capuchino en casa de Manuela. ¡Ay! Manuela, que buenísima que está la condenada.

Si, muy buena, pero no lo suficiente como para conseguir que mis divagaciones sobre sus hermosas caderas me hicieran olvidar lo que mis ojos estaban viendo: una ojos sanguinolentos que me miraban con indiferencia.

Mientras tomaba el capuchino vi a través de un espejo al mismo hombre paseando por la calle, en dirección al norte. Me volví a mirarlo y vi que iba en dirección al sur.
Estos hombres son capaces de cualquier cosa con tal de llamar la atención -pensé.

No me extrañó la indiferencia. Al fin y al cabo iba vestido de capuchino

Decidí travestirme de peregrino para ver si los ojos turbulentos y sanguinolentos se mostraban interesadamente violentos y me dejaban entrar a la puerta del convento.

Pero la puerta del convento estaba cerrada a cal y canto y por mucho que llamase a Vilma, ni ésta ni Pablo ni Cuchicuchi consiguieron abrirla. Hay que joderse, algún cabroncete ha metido silicona en la cerradura!!. Habrá que llamar a Benito el cerrajero.

-¿Que me habría dado aquella mujer? ¿Cómo era posible que mi cabeza albergara pensamientos tan confusos? ¿Me estaría volviendo loco?
Metí la mano en el bolsillo con el fin de asirme a algo tangible y al hacerlo noté la dureza que albergaban mis pantalones . Una llave

Descifrar ese enigma no iba a ser fácil.
La llave era antigua, de esas que solo abren puertas de castillos en los que mora el misterio.

El sonido de unos cascos le hizo levantar la cabeza. Una preciosa calesa tirada por dos alazanes negros se acercaba. Se apartó a un lado para dejarlos pasar y espero pacientemente a que lo hicieran. De pronto se hizo el silencio

Entonces, de su interior, saltaron dos hombres hacia él. Antes de que se diera cuenta estaba dentro de la calesa, que se adentraba en el bosque a toda velocidad. Después de un rato preguntó uno de ellos: –¿Por qué tienes esa llave?, ¿quién te la ha dado?

-El cerrajero, conteste con determinación, altaneria, levantando el menton mientras me tentaba los compañones. me la ha regalado por comprarle un llavero de scobidoú

Con una mano que parecía una pala le arreó una bofetada que casi le arranca la cabeza de su sitio. Un cubo de agua fría sobre su cabeza lo devolvió a la realidad.
-Habla o te rompo los huesos -le dijo uno de los gorilas.
-No sé cómo llegó esa llave a mi bolsillo, pero esta mañana me crucé con un tipo que tenía la cara en la espalda...
–¡El caraculo! -exclamó uno de elllos.

-¡Ese mismo! apostillé crecido. ¿me devolveis el escubidú por favor que tengo orgía a las once y he de colocar las blancas sábanas de satén?

Entonces el tipo de la mano grande dijo:
–Bueno, te dejamos libre. Se acabó.
–¿Fin de la historia? -pregunté.
-Pos va a ser que sí -dijo él.
"El nacionalismo es la única ideología de otros tiempos que ha sobrevivido, probablemente porque es la más imbécil. Es fácil de entender: nosotros somos estupendos y nuestros vecinos, unos cabrones. Lo que nos sale bien es porque somos de traca; lo que nos sale mal, porque el vecino nos tiene manía. El nacionalismo es un chollo, es el paraíso del imbécil." R de E
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Dart » 14 Oct 2013 09:35

Gracias voy a ir. Tomo, pues, el testigo.

IV edición de CADÁVERES EXQUISITOS

Un relato de hechos dramáticos, giros inesperados y desenlaces previstos.

[bbvideo=560,340]http://www.youtube.com/watch?v=a1Y73sPHKxw[/bbvideo]

Se levantó con la desagradable sensación de que alguien la observaba
"El nacionalismo es la única ideología de otros tiempos que ha sobrevivido, probablemente porque es la más imbécil. Es fácil de entender: nosotros somos estupendos y nuestros vecinos, unos cabrones. Lo que nos sale bien es porque somos de traca; lo que nos sale mal, porque el vecino nos tiene manía. El nacionalismo es un chollo, es el paraíso del imbécil." R de E
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Toloño » 14 Oct 2013 15:54

Se levantó con la desagradable sensación de que alguien la observaba. Subiendose presta las bragas, se asomó con cuidado por encima de la tapia,
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor celino » 15 Oct 2013 00:36

Se levantó con la desagradable sensación de que alguien la observaba. Subiendose presta las bragas, se asomó con cuidado por encima de la tapia
No vio a nadie, era la tapia del cementerio y allí seguían los nichos alineados como siempre. Arregló su desordenado vestido y advirtió que una cinta con inscripción rodeaba su cuello ...- "tus amigos no te olvidan" -, pudo leer, al tiempo que un escalofrío recorría su cuerpo
El problema no es caer ...
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Toloño » 15 Oct 2013 01:49

Se levantó con la desagradable sensación de que alguien la observaba. Subiendose presta las bragas, se asomó con cuidado por encima de la tapia
No vio a nadie, era la tapia del cementerio y allí seguían los nichos alineados como siempre. Arregló su desordenado vestido y advirtió que una cinta con inscripción rodeaba su cuello ...- "tus amigos no te olvidan" -, pudo leer, al tiempo que un escalofrío recorría su cuerpo. Desde siempre habia deseado que le impusieran una banda en algún certamen de belleza, pero tendría que conformarse con las del ramo de flores de la difunta, se ajustó la cazadora y se dirijió a la sala de autopsias con expresión decidida.
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Dart » 15 Oct 2013 12:44

Se levantó con la desagradable sensación de que alguien la observaba. Subiendose presta las bragas, se asomó con cuidado por encima de la tapia
No vio a nadie, era la tapia del cementerio y allí seguían los nichos alineados como siempre. Arregló su desordenado vestido y advirtió que una cinta con inscripción rodeaba su cuello ...- "tus amigos no te olvidan" -, pudo leer, al tiempo que un escalofrío recorría su cuerpo. Desde siempre habia deseado que le impusieran una banda en algún certamen de belleza, pero tendría que conformarse con las del ramo de flores de la difunta, se ajustó la cazadora y se dirijió a la sala de autopsias con expresión decidida.

-Buenos días -dijo al encargado. -Vengo a hacerme una autopsia.
-¿Tiene cita?
-Pues no.
-Es que en vísperas de jaloguín estamos hasta arriba.
-Es que se me está cayendo la piel a tiras.
-Bueno, por ser usted le doy cita para la semana que viene, y mientras tanto vaya echándose esta loción de formaldehído, que es muy buena para le piel.
-Gracias. Hasta luego.
"El nacionalismo es la única ideología de otros tiempos que ha sobrevivido, probablemente porque es la más imbécil. Es fácil de entender: nosotros somos estupendos y nuestros vecinos, unos cabrones. Lo que nos sale bien es porque somos de traca; lo que nos sale mal, porque el vecino nos tiene manía. El nacionalismo es un chollo, es el paraíso del imbécil." R de E
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor celino » 15 Oct 2013 13:01

Se levantó con la desagradable sensación de que alguien la observaba. Subiendose presta las bragas, se asomó con cuidado por encima de la tapia
No vio a nadie, era la tapia del cementerio y allí seguían los nichos alineados como siempre. Arregló su desordenado vestido y advirtió que una cinta con inscripción rodeaba su cuello ...- "tus amigos no te olvidan" -, pudo leer, al tiempo que un escalofrío recorría su cuerpo. Desde siempre habia deseado que le impusieran una banda en algún certamen de belleza, pero tendría que conformarse con las del ramo de flores de la difunta, se ajustó la cazadora y se dirijió a la sala de autopsias con expresión decidida.

Buenos días -dijo al encargado. -Vengo a hacerme una autopsia.
-¿Tiene cita?
-Pues no.
-Es que en vísperas de jaloguín estamos hasta arriba.
-Es que se me está cayendo la piel a tiras.
-Bueno, por ser usted le doy cita para la semana que viene, y mientras tanto vaya echándose esta loción de formaldehído, que es muy buena para le piel.
-Gracias. Hasta luego.
Desde luego, estas adictas al lifting y los estiramientos de piel se pasan un montón ... murmuró el encargado y continuó mordisqueando un cerebro todavía humeante
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Toloño » 15 Oct 2013 15:25

Se levantó con la desagradable sensación de que alguien la observaba. Subiendose presta las bragas, se asomó con cuidado por encima de la tapia
No vio a nadie, era la tapia del cementerio y allí seguían los nichos alineados como siempre. Arregló su desordenado vestido y advirtió que una cinta con inscripción rodeaba su cuello ...- "tus amigos no te olvidan" -, pudo leer, al tiempo que un escalofrío recorría su cuerpo. Desde siempre habia deseado que le impusieran una banda en algún certamen de belleza, pero tendría que conformarse con la del ramo de flores de la difunta, se ajustó la cazadora y se dirijió a la sala de autopsias con expresión decidida.
-Buenos días -dijo al encargado. -Vengo a hacerme una autopsia.
-¿Tiene cita?
-Pues no.
-Es que en vísperas de jalogüin estamos hasta arriba.
-Es que se me está cayendo la piel a tiras.
-Bueno, por ser usted le doy cita para la semana que viene, y mientras tanto vaya echándose esta loción de formaldehído, que es muy buena para le piel.
-Gracias. Hasta luego.
-Desde luego, estas adictas al lifting y los estiramientos de piel se pasan un montón ... murmuró el encargado y continuó mordisqueando un cerebro todavía humeante y tan calentito y turrujadito como los embuchaos de tripitas de ñiño que se había condimentado a la plancha.
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Burladero » 15 Oct 2013 21:31

Se levantó con la desagradable sensación de que alguien la observaba. Subiendose presta las bragas, se asomó con cuidado por encima de la tapia
No vio a nadie, era la tapia del cementerio y allí seguían los nichos alineados como siempre. Arregló su desordenado vestido y advirtió que una cinta con inscripción rodeaba su cuello ...- "tus amigos no te olvidan" -, pudo leer, al tiempo que un escalofrío recorría su cuerpo. Desde siempre habia deseado que le impusieran una banda en algún certamen de belleza, pero tendría que conformarse con la del ramo de flores de la difunta, se ajustó la cazadora y se dirijió a la sala de autopsias con expresión decidida.
-Buenos días -dijo al encargado. -Vengo a hacerme una autopsia.
-¿Tiene cita?
-Pues no.
-Es que en vísperas de jalogüin estamos hasta arriba.
-Es que se me está cayendo la piel a tiras.
-Bueno, por ser usted le doy cita para la semana que viene, y mientras tanto vaya echándose esta loción de formaldehído, que es muy buena para le piel.
-Gracias. Hasta luego.
-Desde luego, estas adictas al lifting y los estiramientos de piel se pasan un montón ... murmuró el encargado y continuó mordisqueando un cerebro todavía humeante y tan calentito y turrujadito como los embuchaos de tripitas de ñiño que se había condimentado a la plancha.

Estaba muy incómoda, al ir caminando y pisar sus tiras de piel, que caían principalmente de las cartucheras que poseía la tía gorda. Al perder la consistencia, los aires de la ingesta de alcachofas y cardos, salían en pequeñas pompas por todo su cuerpo. Pequeñas bolsitas que explotaban, como el plástico de embalar. Al pasar delante de Panteón del Marqués del Real Acierto, estornudo, y sus dientes salieron en tropel, despedidos, desperdigados por el caminito de piedrecillas, resultando confuso el ir buscando los piños, para guardarlos,
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Burladero » 15 Oct 2013 22:02

voy a ir escribió:Bienvenido a la IV Edición de los Cadáveres, Burla.

No vale dejarse a nadie atrás...tendrá que adaptarse al texto que le precede, le guste o no ¿entendido? :magn:

Por lo demás, muy bien, genial -clapping -clapping



Oiga cuando cruzaba, mire y no venia nadie.
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Aldara » 16 Oct 2013 01:04

Se levantó con la desagradable sensación de que alguien la observaba. Subiendose presta las bragas, se asomó con cuidado por encima de la tapia
No vio a nadie, era la tapia del cementerio y allí seguían los nichos alineados como siempre. Arregló su desordenado vestido y advirtió que una cinta con inscripción rodeaba su cuello ...- "tus amigos no te olvidan" -, pudo leer, al tiempo que un escalofrío recorría su cuerpo. Desde siempre habia deseado que le impusieran una banda en algún certamen de belleza, pero tendría que conformarse con la del ramo de flores de la difunta, se ajustó la cazadora y se dirijió a la sala de autopsias con expresión decidida.
-Buenos días -dijo al encargado. -Vengo a hacerme una autopsia.
-¿Tiene cita?
-Pues no.
-Es que en vísperas de jalogüin estamos hasta arriba.
-Es que se me está cayendo la piel a tiras.
-Bueno, por ser usted le doy cita para la semana que viene, y mientras tanto vaya echándose esta loción de formaldehído, que es muy buena para le piel.
-Gracias. Hasta luego.
-Desde luego, estas adictas al lifting y los estiramientos de piel se pasan un montón ... murmuró el encargado y continuó mordisqueando un cerebro todavía humeante y tan calentito y turrujadito como los embuchaos de tripitas de ñiño que se había condimentado a la plancha.

Bah, ya se buscaría otro lugar, aquel encargado maloliente se había perdido una muy buena cliente. Se colocó bien la banda y se dio cuenta de que el Ferrari se había quedado debajo del camión al que había pretendido besar. Pues nada, haría auto stop hasta la sala más de autopsias más próxima

Estaba muy incómoda, al ir caminando y pisar sus tiras de piel, que caían principalmente de las cartucheras que poseía la tía gorda. Al perder la consistencia, los aires de la ingesta de alcachofas y cardos, salían en pequeñas pompas por todo su cuerpo. Pequeñas bolsitas que explotaban, como el plástico de embalar. Al pasar delante de Panteón del Marqués del Real Acierto, estornudo, y sus dientes salieron en tropel, despedidos, desperdigados por el caminito de piedrecillas, resultando confuso el ir buscando los piños, para guardarlos,

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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Toloño » 16 Oct 2013 16:26

Se levantó con la desagradable sensación de que alguien la observaba. Subiendose presta las bragas, se asomó con cuidado por encima de la tapia
No vio a nadie, era la tapia del cementerio y allí seguían los nichos alineados como siempre. Arregló su desordenado vestido y advirtió que una cinta con inscripción rodeaba su cuello ...- "tus amigos no te olvidan" -, pudo leer, al tiempo que un escalofrío recorría su cuerpo. Desde siempre habia deseado que le impusieran una banda en algún certamen de belleza, pero tendría que conformarse con la del ramo de flores de la difunta, se ajustó la cazadora y se dirijió a la sala de autopsias con expresión decidida.
-Buenos días -dijo al encargado. -Vengo a hacerme una autopsia.
-¿Tiene cita?
-Pues no.
-Es que en vísperas de jalogüin estamos hasta arriba.
-Es que se me está cayendo la piel a tiras.
-Bueno, por ser usted le doy cita para la semana que viene, y mientras tanto vaya echándose esta loción de formaldehído, que es muy buena para le piel.
-Gracias. Hasta luego.
-Desde luego, estas adictas al lifting y los estiramientos de piel se pasan un montón ... murmuró el encargado y continuó mordisqueando un cerebro todavía humeante y tan calentito y turrujadito como los embuchaos de tripitas de ñiño que se había condimentado a la plancha.

Bah, ya se buscaría otro lugar, aquel encargado maloliente se había perdido una muy buena cliente. Se colocó bien la banda y se dio cuenta de que el Ferrari se había quedado debajo del camión al que había pretendido besar. Pues nada, haría auto stop hasta la sala más de autopsias más próxima

Estaba muy incómoda, al ir caminando y pisar sus tiras de piel, que caían principalmente de las cartucheras que poseía la tía gorda. Al perder la consistencia, los aires de la ingesta de alcachofas y cardos, salían en pequeñas pompas por todo su cuerpo. Pequeñas bolsitas que explotaban, como el plástico de embalar. Al pasar delante de Panteón del Marqués del Real Acierto, estornudo, y sus dientes salieron en tropel, despedidos, desperdigados por el caminito de piedrecillas, resultando confuso el ir buscando los piños, para guardarlos, de manera que decidió prescindir de ellos y sacarse un carnet de mirmecófaga.
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor greta » 17 Oct 2013 11:39

[quote="voy a ir"]Se levantó con la desagradable sensación de que alguien la observaba. Subiendose presta las bragas, se asomó con cuidado por encima de la tapia
No vio a nadie, era la tapia del cementerio y allí seguían los nichos alineados como siempre. Arregló su desordenado vestido y advirtió que una cinta con inscripción rodeaba su cuello ...- "tus amigos no te olvidan" -, pudo leer, al tiempo que un escalofrío recorría su cuerpo. Desde siempre habia deseado que le impusieran una banda en algún certamen de belleza, pero tendría que conformarse con la del ramo de flores de la difunta, se ajustó la cazadora y se dirijió a la sala de autopsias con expresión decidida.
-Buenos días -dijo al encargado. -Vengo a hacerme una autopsia.
-¿Tiene cita?
-Pues no.
-Es que en vísperas de jalogüin estamos hasta arriba.
-Es que se me está cayendo la piel a tiras.
-Bueno, por ser usted le doy cita para la semana que viene, y mientras tanto vaya echándose esta loción de formaldehído, que es muy buena para le piel.
-Gracias. Hasta luego.
-Desde luego, estas adictas al lifting y los estiramientos de piel se pasan un montón ... murmuró el encargado y continuó mordisqueando un cerebro todavía humeante y tan calentito y turrujadito como los embuchaos de tripitas de ñiño que se había condimentado a la plancha.

Bah, ya se buscaría otro lugar, aquel encargado maloliente se había perdido una muy buena cliente. Se colocó bien la banda y se dio cuenta de que el Ferrari se había quedado debajo del camión al que había pretendido besar. Pues nada, haría auto stop hasta la sala más de autopsias más próxima

Estaba muy incómoda, al ir caminando y pisar sus tiras de piel, que caían principalmente de las cartucheras que poseía la tía gorda. Al perder la consistencia, los aires de la ingesta de alcachofas y cardos, salían en pequeñas pompas por todo su cuerpo. Pequeñas bolsitas que explotaban, como el plástico de embalar. Al pasar delante de Panteón del Marqués del Real Acierto, estornudo, y sus dientes salieron en tropel, despedidos, desperdigados por el caminito de piedrecillas, resultando confuso el ir buscando los piños, para guardarlos, de manera que decidió prescindir de ellos y sacarse un carnet de mirmecófaga.

¿Como llegar a la oficina correspondiente donde los emitían?
Ahí estaba el problema, mejor seguir en la ilegalidad, sin carnet, que total para comer hormigas que el verano había a montones, no iba a tener demasiado problema.

A todo esto, y pese a las secuelas de un escrofulismo ya inofensivo, se refugió en un lugar sin apenas corrientes de aire esperando encontrar algún ungüento milagroso que frenara ese vagar sin forma, ni color, ni nombre, ni dientes….
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor celino » 18 Oct 2013 09:31

Se levantó con la desagradable sensación de que alguien la observaba. Subiendose presta las bragas, se asomó con cuidado por encima de la tapia
No vio a nadie, era la tapia del cementerio y allí seguían los nichos alineados como siempre. Arregló su desordenado vestido y advirtió que una cinta con inscripción rodeaba su cuello ...- "tus amigos no te olvidan" -, pudo leer, al tiempo que un escalofrío recorría su cuerpo. Desde siempre habia deseado que le impusieran una banda en algún certamen de belleza, pero tendría que conformarse con la del ramo de flores de la difunta, se ajustó la cazadora y se dirijió a la sala de autopsias con expresión decidida.
-Buenos días -dijo al encargado. -Vengo a hacerme una autopsia.
-¿Tiene cita?
-Pues no.
-Es que en vísperas de jalogüin estamos hasta arriba.
-Es que se me está cayendo la piel a tiras.
-Bueno, por ser usted le doy cita para la semana que viene, y mientras tanto vaya echándose esta loción de formaldehído, que es muy buena para le piel.
-Gracias. Hasta luego.
-Desde luego, estas adictas al lifting y los estiramientos de piel se pasan un montón ... murmuró el encargado y continuó mordisqueando un cerebro todavía humeante y tan calentito y turrujadito como los embuchaos de tripitas de ñiño que se había condimentado a la plancha.

Bah, ya se buscaría otro lugar, aquel encargado maloliente se había perdido una muy buena cliente. Se colocó bien la banda y se dio cuenta de que el Ferrari se había quedado debajo del camión al que había pretendido besar. Pues nada, haría auto stop hasta la sala más de autopsias más próxima

Estaba muy incómoda, al ir caminando y pisar sus tiras de piel, que caían principalmente de las cartucheras que poseía la tía gorda. Al perder la consistencia, los aires de la ingesta de alcachofas y cardos, salían en pequeñas pompas por todo su cuerpo. Pequeñas bolsitas que explotaban, como el plástico de embalar. Al pasar delante de Panteón del Marqués del Real Acierto, estornudo, y sus dientes salieron en tropel, despedidos, desperdigados por el caminito de piedrecillas, resultando confuso el ir buscando los piños, para guardarlos, de manera que decidió prescindir de ellos y sacarse un carnet de mirmecófaga.

¿Como llegar a la oficina correspondiente donde los emitían?
Ahí estaba el problema, mejor seguir en la ilegalidad, sin carnet, que total para comer hormigas que el verano había a montones, no iba a tener demasiado problema.

A todo esto, y pese a las secuelas de un escrofulismo ya inofensivo, se refugió en un lugar sin apenas corrientes de aire esperando encontrar algún ungüento milagroso que frenara ese vagar sin forma, ni color, ni nombre, ni dientes….

De repente se dio cuenta que estaba revolviendo mierda en los servicios de caballeros de El Corte Inglés. No entendió nada, el vale regalo indicaba que el obsequio era un aperitivo en la cafetería...
De todos modos, pensó, sin dientes es mejor sorber que masticar
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor pipiola » 18 Oct 2013 11:14

[quote="celino"]Se levantó con la desagradable sensación de que alguien la observaba. Subiendose presta las bragas, se asomó con cuidado por encima de la tapia
No vio a nadie, era la tapia del cementerio y allí seguían los nichos alineados como siempre. Arregló su desordenado vestido y advirtió que una cinta con inscripción rodeaba su cuello ...- "tus amigos no te olvidan" -, pudo leer, al tiempo que un escalofrío recorría su cuerpo. Desde siempre habia deseado que le impusieran una banda en algún certamen de belleza, pero tendría que conformarse con la del ramo de flores de la difunta, se ajustó la cazadora y se dirijió a la sala de autopsias con expresión decidida.
-Buenos días -dijo al encargado. -Vengo a hacerme una autopsia.
-¿Tiene cita?
-Pues no.
-Es que en vísperas de jalogüin estamos hasta arriba.
-Es que se me está cayendo la piel a tiras.
-Bueno, por ser usted le doy cita para la semana que viene, y mientras tanto vaya echándose esta loción de formaldehído, que es muy buena para le piel.
-Gracias. Hasta luego.
-Desde luego, estas adictas al lifting y los estiramientos de piel se pasan un montón ... murmuró el encargado y continuó mordisqueando un cerebro todavía humeante y tan calentito y turrujadito como los embuchaos de tripitas de ñiño que se había condimentado a la plancha.

Bah, ya se buscaría otro lugar, aquel encargado maloliente se había perdido una muy buena cliente. Se colocó bien la banda y se dio cuenta de que el Ferrari se había quedado debajo del camión al que había pretendido besar. Pues nada, haría auto stop hasta la sala más de autopsias más próxima

Estaba muy incómoda, al ir caminando y pisar sus tiras de piel, que caían principalmente de las cartucheras que poseía la tía gorda. Al perder la consistencia, los aires de la ingesta de alcachofas y cardos, salían en pequeñas pompas por todo su cuerpo. Pequeñas bolsitas que explotaban, como el plástico de embalar. Al pasar delante de Panteón del Marqués del Real Acierto, estornudo, y sus dientes salieron en tropel, despedidos, desperdigados por el caminito de piedrecillas, resultando confuso el ir buscando los piños, para guardarlos, de manera que decidió prescindir de ellos y sacarse un carnet de mirmecófaga.

¿Como llegar a la oficina correspondiente donde los emitían?
Ahí estaba el problema, mejor seguir en la ilegalidad, sin carnet, que total para comer hormigas que el verano había a montones, no iba a tener demasiado problema.

A todo esto, y pese a las secuelas de un escrofulismo ya inofensivo, se refugió en un lugar sin apenas corrientes de aire esperando encontrar algún ungüento milagroso que frenara ese vagar sin forma, ni color, ni nombre, ni dientes….

De repente se dio cuenta que estaba revolviendo mierda en los servicios de caballeros de El Corte Inglés. No entendió nada, el vale regalo indicaba que el obsequio era un aperitivo en la cafetería...
De todos modos, pensó, sin dientes es mejor sorber que masticar
Siempre habia sido una persona educada, el colegio de pago al que le enviaron sus padres de algo debía de valerle, así que se dirigio a la barra del bar para agenciarse una pajita
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor celino » 18 Oct 2013 14:23

voy a ir escribió:Jo, Celino, me acabas de poner mal es estómago para todo el día :huys:


A mis bazos ..:abra:

Yo te lo arreglo a besos ... dulces besos :opera: .. :pastelozo:
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor celino » 18 Oct 2013 15:28

Se levantó con la desagradable sensación de que alguien la observaba. Subiendose presta las bragas, se asomó con cuidado por encima de la tapia
No vio a nadie, era la tapia del cementerio y allí seguían los nichos alineados como siempre. Arregló su desordenado vestido y advirtió que una cinta con inscripción rodeaba su cuello ...- "tus amigos no te olvidan" -, pudo leer, al tiempo que un escalofrío recorría su cuerpo. Desde siempre habia deseado que le impusieran una banda en algún certamen de belleza, pero tendría que conformarse con la del ramo de flores de la difunta, se ajustó la cazadora y se dirijió a la sala de autopsias con expresión decidida.
-Buenos días -dijo al encargado. -Vengo a hacerme una autopsia.
-¿Tiene cita?
-Pues no.
-Es que en vísperas de jalogüin estamos hasta arriba.
-Es que se me está cayendo la piel a tiras.
-Bueno, por ser usted le doy cita para la semana que viene, y mientras tanto vaya echándose esta loción de formaldehído, que es muy buena para le piel.
-Gracias. Hasta luego.
-Desde luego, estas adictas al lifting y los estiramientos de piel se pasan un montón ... murmuró el encargado y continuó mordisqueando un cerebro todavía humeante y tan calentito y turrujadito como los embuchaos de tripitas de ñiño que se había condimentado a la plancha.

Bah, ya se buscaría otro lugar, aquel encargado maloliente se había perdido una muy buena cliente. Se colocó bien la banda y se dio cuenta de que el Ferrari se había quedado debajo del camión al que había pretendido besar. Pues nada, haría auto stop hasta la sala más de autopsias más próxima

Estaba muy incómoda, al ir caminando y pisar sus tiras de piel, que caían principalmente de las cartucheras que poseía la tía gorda. Al perder la consistencia, los aires de la ingesta de alcachofas y cardos, salían en pequeñas pompas por todo su cuerpo. Pequeñas bolsitas que explotaban, como el plástico de embalar. Al pasar delante de Panteón del Marqués del Real Acierto, estornudo, y sus dientes salieron en tropel, despedidos, desperdigados por el caminito de piedrecillas, resultando confuso el ir buscando los piños, para guardarlos, de manera que decidió prescindir de ellos y sacarse un carnet de mirmecófaga.

¿Como llegar a la oficina correspondiente donde los emitían?
Ahí estaba el problema, mejor seguir en la ilegalidad, sin carnet, que total para comer hormigas que el verano había a montones, no iba a tener demasiado problema.

A todo esto, y pese a las secuelas de un escrofulismo ya inofensivo, se refugió en un lugar sin apenas corrientes de aire esperando encontrar algún ungüento milagroso que frenara ese vagar sin forma, ni color, ni nombre, ni dientes….

De repente se dio cuenta que estaba revolviendo mierda en los servicios de caballeros de El Corte Inglés. No entendió nada, el vale regalo indicaba que el obsequio era un aperitivo en la cafetería...
De todos modos, pensó, sin dientes es mejor sorber que masticar
Siempre habia sido una persona educada, el colegio de pago al que le enviaron sus padres de algo debía de valerle, así que se dirigio a la barra del bar para agenciarse una pajita

¿Y dice que quiere, una pa-ji-ta? ...
No la veo a usted para pajitas , le respondió el camarero expresando con un gesto su repugnancia.
De todos modos, ahora llamo al jefe de personal que presume de hacerselo hasta con las muertas ...
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Aldara » 18 Oct 2013 15:41

Se levantó con la desagradable sensación de que alguien la observaba. Subiendose presta las bragas, se asomó con cuidado por encima de la tapia
No vio a nadie, era la tapia del cementerio y allí seguían los nichos alineados como siempre. Arregló su desordenado vestido y advirtió que una cinta con inscripción rodeaba su cuello ...- "tus amigos no te olvidan" -, pudo leer, al tiempo que un escalofrío recorría su cuerpo. Desde siempre habia deseado que le impusieran una banda en algún certamen de belleza, pero tendría que conformarse con la del ramo de flores de la difunta, se ajustó la cazadora y se dirijió a la sala de autopsias con expresión decidida.
-Buenos días -dijo al encargado. -Vengo a hacerme una autopsia.
-¿Tiene cita?
-Pues no.
-Es que en vísperas de jalogüin estamos hasta arriba.
-Es que se me está cayendo la piel a tiras.
-Bueno, por ser usted le doy cita para la semana que viene, y mientras tanto vaya echándose esta loción de formaldehído, que es muy buena para le piel.
-Gracias. Hasta luego.
-Desde luego, estas adictas al lifting y los estiramientos de piel se pasan un montón ... murmuró el encargado y continuó mordisqueando un cerebro todavía humeante y tan calentito y turrujadito como los embuchaos de tripitas de ñiño que se había condimentado a la plancha.

Bah, ya se buscaría otro lugar, aquel encargado maloliente se había perdido una muy buena cliente. Se colocó bien la banda y se dio cuenta de que el Ferrari se había quedado debajo del camión al que había pretendido besar. Pues nada, haría auto stop hasta la sala más de autopsias más próxima

Estaba muy incómoda, al ir caminando y pisar sus tiras de piel, que caían principalmente de las cartucheras que poseía la tía gorda. Al perder la consistencia, los aires de la ingesta de alcachofas y cardos, salían en pequeñas pompas por todo su cuerpo. Pequeñas bolsitas que explotaban, como el plástico de embalar. Al pasar delante de Panteón del Marqués del Real Acierto, estornudo, y sus dientes salieron en tropel, despedidos, desperdigados por el caminito de piedrecillas, resultando confuso el ir buscando los piños, para guardarlos, de manera que decidió prescindir de ellos y sacarse un carnet de mirmecófaga.

¿Como llegar a la oficina correspondiente donde los emitían?
Ahí estaba el problema, mejor seguir en la ilegalidad, sin carnet, que total para comer hormigas que el verano había a montones, no iba a tener demasiado problema.

A todo esto, y pese a las secuelas de un escrofulismo ya inofensivo, se refugió en un lugar sin apenas corrientes de aire esperando encontrar algún ungüento milagroso que frenara ese vagar sin forma, ni color, ni nombre, ni dientes….

De repente se dio cuenta que estaba revolviendo mierda en los servicios de caballeros de El Corte Inglés. No entendió nada, el vale regalo indicaba que el obsequio era un aperitivo en la cafetería...
De todos modos, pensó, sin dientes es mejor sorber que masticar
Siempre habia sido una persona educada, el colegio de pago al que le enviaron sus padres de algo debía de valerle, así que se dirigio a la barra del bar para agenciarse una pajita

¿Y dice que quiere, una pa-ji-ta? ...
No la veo a usted para pajitas , le respondió el camarero expresando con un gesto su repugnancia.
De todos modos, ahora llamo al jefe de personal que presume de hacerselo hasta con las muertas ...

Le entraron unas ganas tremendas de escupirle en un ojo. Cogió aire y lo arrojó con todas sus fuerzas sobre su cara. En ese momento un repugnante olor a mierda invadió todo el establecimiento.
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor pipiola » 18 Oct 2013 18:43

[quote="Aldara"]Se levantó con la desagradable sensación de que alguien la observaba. Subiendose presta las bragas, se asomó con cuidado por encima de la tapia
No vio a nadie, era la tapia del cementerio y allí seguían los nichos alineados como siempre. Arregló su desordenado vestido y advirtió que una cinta con inscripción rodeaba su cuello ...- "tus amigos no te olvidan" -, pudo leer, al tiempo que un escalofrío recorría su cuerpo. Desde siempre habia deseado que le impusieran una banda en algún certamen de belleza, pero tendría que conformarse con la del ramo de flores de la difunta, se ajustó la cazadora y se dirijió a la sala de autopsias con expresión decidida.
-Buenos días -dijo al encargado. -Vengo a hacerme una autopsia.
-¿Tiene cita?
-Pues no.
-Es que en vísperas de jalogüin estamos hasta arriba.
-Es que se me está cayendo la piel a tiras.
-Bueno, por ser usted le doy cita para la semana que viene, y mientras tanto vaya echándose esta loción de formaldehído, que es muy buena para le piel.
-Gracias. Hasta luego.
-Desde luego, estas adictas al lifting y los estiramientos de piel se pasan un montón ... murmuró el encargado y continuó mordisqueando un cerebro todavía humeante y tan calentito y turrujadito como los embuchaos de tripitas de ñiño que se había condimentado a la plancha.

Bah, ya se buscaría otro lugar, aquel encargado maloliente se había perdido una muy buena cliente. Se colocó bien la banda y se dio cuenta de que el Ferrari se había quedado debajo del camión al que había pretendido besar. Pues nada, haría auto stop hasta la sala más de autopsias más próxima

Estaba muy incómoda, al ir caminando y pisar sus tiras de piel, que caían principalmente de las cartucheras que poseía la tía gorda. Al perder la consistencia, los aires de la ingesta de alcachofas y cardos, salían en pequeñas pompas por todo su cuerpo. Pequeñas bolsitas que explotaban, como el plástico de embalar. Al pasar delante de Panteón del Marqués del Real Acierto, estornudo, y sus dientes salieron en tropel, despedidos, desperdigados por el caminito de piedrecillas, resultando confuso el ir buscando los piños, para guardarlos, de manera que decidió prescindir de ellos y sacarse un carnet de mirmecófaga.

¿Como llegar a la oficina correspondiente donde los emitían?
Ahí estaba el problema, mejor seguir en la ilegalidad, sin carnet, que total para comer hormigas que el verano había a montones, no iba a tener demasiado problema.

A todo esto, y pese a las secuelas de un escrofulismo ya inofensivo, se refugió en un lugar sin apenas corrientes de aire esperando encontrar algún ungüento milagroso que frenara ese vagar sin forma, ni color, ni nombre, ni dientes….

De repente se dio cuenta que estaba revolviendo mierda en los servicios de caballeros de El Corte Inglés. No entendió nada, el vale regalo indicaba que el obsequio era un aperitivo en la cafetería...
De todos modos, pensó, sin dientes es mejor sorber que masticar
Siempre habia sido una persona educada, el colegio de pago al que le enviaron sus padres de algo debía de valerle, así que se dirigio a la barra del bar para agenciarse una pajita

¿Y dice que quiere, una pa-ji-ta? ...
No la veo a usted para pajitas , le respondió el camarero expresando con un gesto su repugnancia.
De todos modos, ahora llamo al jefe de personal que presume de hacerselo hasta con las muertas ...

Le entraron unas ganas tremendas de escupirle en un ojo. Cogió aire y lo arrojó con todas sus fuerzas sobre su cara. En ese momento un repugnante olor a mierda invadió todo el establecimiento.
El camarero cayó de espaldas dándose un terrible golpe en la nuca contra la cafetera y mientras se echaba la mano izda. a la cabeza con la dcha. se sacó un diente del ojo
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor celino » 18 Oct 2013 19:48

Se levantó con la desagradable sensación de que alguien la observaba. Subiendose presta las bragas, se asomó con cuidado por encima de la tapia
No vio a nadie, era la tapia del cementerio y allí seguían los nichos alineados como siempre. Arregló su desordenado vestido y advirtió que una cinta con inscripción rodeaba su cuello ...- "tus amigos no te olvidan" -, pudo leer, al tiempo que un escalofrío recorría su cuerpo. Desde siempre habia deseado que le impusieran una banda en algún certamen de belleza, pero tendría que conformarse con la del ramo de flores de la difunta, se ajustó la cazadora y se dirijió a la sala de autopsias con expresión decidida.
-Buenos días -dijo al encargado. -Vengo a hacerme una autopsia.
-¿Tiene cita?
-Pues no.
-Es que en vísperas de jalogüin estamos hasta arriba.
-Es que se me está cayendo la piel a tiras.
-Bueno, por ser usted le doy cita para la semana que viene, y mientras tanto vaya echándose esta loción de formaldehído, que es muy buena para le piel.
-Gracias. Hasta luego.
-Desde luego, estas adictas al lifting y los estiramientos de piel se pasan un montón ... murmuró el encargado y continuó mordisqueando un cerebro todavía humeante y tan calentito y turrujadito como los embuchaos de tripitas de ñiño que se había condimentado a la plancha.

Bah, ya se buscaría otro lugar, aquel encargado maloliente se había perdido una muy buena cliente. Se colocó bien la banda y se dio cuenta de que el Ferrari se había quedado debajo del camión al que había pretendido besar. Pues nada, haría auto stop hasta la sala más de autopsias más próxima

Estaba muy incómoda, al ir caminando y pisar sus tiras de piel, que caían principalmente de las cartucheras que poseía la tía gorda. Al perder la consistencia, los aires de la ingesta de alcachofas y cardos, salían en pequeñas pompas por todo su cuerpo. Pequeñas bolsitas que explotaban, como el plástico de embalar. Al pasar delante de Panteón del Marqués del Real Acierto, estornudo, y sus dientes salieron en tropel, despedidos, desperdigados por el caminito de piedrecillas, resultando confuso el ir buscando los piños, para guardarlos, de manera que decidió prescindir de ellos y sacarse un carnet de mirmecófaga.

¿Como llegar a la oficina correspondiente donde los emitían?
Ahí estaba el problema, mejor seguir en la ilegalidad, sin carnet, que total para comer hormigas que el verano había a montones, no iba a tener demasiado problema.

A todo esto, y pese a las secuelas de un escrofulismo ya inofensivo, se refugió en un lugar sin apenas corrientes de aire esperando encontrar algún ungüento milagroso que frenara ese vagar sin forma, ni color, ni nombre, ni dientes….

De repente se dio cuenta que estaba revolviendo mierda en los servicios de caballeros de El Corte Inglés. No entendió nada, el vale regalo indicaba que el obsequio era un aperitivo en la cafetería...
De todos modos, pensó, sin dientes es mejor sorber que masticar
Siempre habia sido una persona educada, el colegio de pago al que le enviaron sus padres de algo debía de valerle, así que se dirigio a la barra del bar para agenciarse una pajita

¿Y dice que quiere, una pa-ji-ta? ...
No la veo a usted para pajitas , le respondió el camarero expresando con un gesto su repugnancia.
De todos modos, ahora llamo al jefe de personal que presume de hacerselo hasta con las muertas ...

Le entraron unas ganas tremendas de escupirle en un ojo. Cogió aire y lo arrojó con todas sus fuerzas sobre su cara. En ese momento un repugnante olor a mierda invadió todo el establecimiento.
El camarero cayó de espaldas dándose un terrible golpe en la nuca contra la cafetera y mientras se echaba la mano izda. a la cabeza con la dcha. se sacó un diente del ojo
Lo de ojo era un decir... no había ojo. Era una profunda cuenca vacía en donde en tiempos pudo haber un ojo. Y al tacto se dio cuenta que el diente no era diente, era un gusano blanco que pretendía corroerle el cerebro
Una pareja de No muertos daba buena cuenta en una mesita próxima de un sandwich Corty con vísceras de cadáver recién enterrado
¡Grandes oportunidades en la planta baja!, anunciaban por el altavoz y como música de fondo una canción ...


[bbvideo=560,340]http://youtu.be/sOnqjkJTMaA[/bbvideo]
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Toloño » 21 Oct 2013 17:59

Se levantó con la desagradable sensación de que alguien la observaba. Subiendose presta las bragas, se asomó con cuidado por encima de la tapia
No vio a nadie, era la tapia del cementerio y allí seguían los nichos alineados como siempre. Arregló su desordenado vestido y advirtió que una cinta con inscripción rodeaba su cuello ...- "tus amigos no te olvidan" -, pudo leer, al tiempo que un escalofrío recorría su cuerpo. Desde siempre habia deseado que le impusieran una banda en algún certamen de belleza, pero tendría que conformarse con la del ramo de flores de la difunta, se ajustó la cazadora y se dirijió a la sala de autopsias con expresión decidida.
-Buenos días -dijo al encargado. -Vengo a hacerme una autopsia.
-¿Tiene cita?
-Pues no.
-Es que en vísperas de jalogüin estamos hasta arriba.
-Es que se me está cayendo la piel a tiras.
-Bueno, por ser usted le doy cita para la semana que viene, y mientras tanto vaya echándose esta loción de formaldehído, que es muy buena para le piel.
-Gracias. Hasta luego.
-Desde luego, estas adictas al lifting y los estiramientos de piel se pasan un montón ... murmuró el encargado y continuó mordisqueando un cerebro todavía humeante y tan calentito y turrujadito como los embuchaos de tripitas de ñiño que se había condimentado a la plancha.

Bah, ya se buscaría otro lugar, aquel encargado maloliente se había perdido una muy buena cliente. Se colocó bien la banda y se dio cuenta de que el Ferrari se había quedado debajo del camión al que había pretendido besar. Pues nada, haría auto stop hasta la sala más de autopsias más próxima

Estaba muy incómoda, al ir caminando y pisar sus tiras de piel, que caían principalmente de las cartucheras que poseía la tía gorda. Al perder la consistencia, los aires de la ingesta de alcachofas y cardos, salían en pequeñas pompas por todo su cuerpo. Pequeñas bolsitas que explotaban, como el plástico de embalar. Al pasar delante de Panteón del Marqués del Real Acierto, estornudó y sus dientes salieron en tropel, despedidos, desperdigados por el caminito de piedrecillas, resultando confuso el ir buscando los piños, para guardarlos, de manera que decidió prescindir de ellos y sacarse un carnet de mirmecófaga.

¿Como llegar a la oficina correspondiente donde los emitían?
Ahí estaba el problema, mejor seguir en la ilegalidad, sin carnet, que total para comer hormigas que el verano había a montones, no iba a tener demasiado problema.

A todo esto, y pese a las secuelas de un escrofulismo ya inofensivo, se refugió en un lugar sin apenas corrientes de aire esperando encontrar algún ungüento milagroso que frenara ese vagar sin forma, ni color, ni nombre, ni dientes….

De repente se dio cuenta que estaba revolviendo mierda en los servicios de caballeros de El Corte Inglés. No entendió nada, el vale regalo indicaba que el obsequio era un aperitivo en la cafetería...
De todos modos, pensó, sin dientes es mejor sorber que masticar
Siempre habia sido una persona educada, el colegio de pago al que le enviaron sus padres de algo debía de valerle, así que se dirigio a la barra del bar para agenciarse una pajita

¿Y dice que quiere, una pa-ji-ta? ...
No la veo a usted para pajitas , le respondió el camarero expresando con un gesto su repugnancia.
De todos modos, ahora llamo al jefe de personal que presume de hacerselo hasta con las muertas ...

Le entraron unas ganas tremendas de escupirle en un ojo. Cogió aire y lo arrojó con todas sus fuerzas sobre su cara. En ese momento un repugnante olor a mierda invadió todo el establecimiento.
El camarero cayó de espaldas dándose un terrible golpe en la nuca contra la cafetera y mientras se echaba la mano izda. a la cabeza con la dcha. se sacó un diente del ojo
Lo de ojo era un decir... no había ojo. Era una profunda cuenca vacía en donde en tiempos pudo haber un ojo. Y al tacto se dio cuenta que el diente no era diente, era un gusano blanco que pretendía corroerle el cerebro
Una pareja de No muertos daba buena cuenta en una mesita próxima de un sandwich Corty con vísceras de cadáver recién enterrado
¡Grandes oportunidades en la planta baja!, anunciaban por el altavoz y como música de fondo una canción ...

Increíble le parecía es festín que se estaban dando la mayoría de los comensales, mientras balanceaban su cuerpo al ritmo de la música. Había de todo: hígados, sesos, lenguas, ternillas de orejas, riñones, todo ello regado con unos líquidos pestilentes que parecía hacer la delicia de los mismos, fué en este preciso momento cuando el agente de la hamburguesería, le hizo la propuesta:

-Si nos dona su cadaver le damos una estampita
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Pedritus
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Pedritus » 22 Oct 2013 22:53

Se levantó con la desagradable sensación de que alguien la observaba. Subiendose presta las bragas, se asomó con cuidado por encima de la tapia
No vio a nadie, era la tapia del cementerio y allí seguían los nichos alineados como siempre. Arregló su desordenado vestido y advirtió que una cinta con inscripción rodeaba su cuello ...- "tus amigos no te olvidan" -, pudo leer, al tiempo que un escalofrío recorría su cuerpo. Desde siempre habia deseado que le impusieran una banda en algún certamen de belleza, pero tendría que conformarse con la del ramo de flores de la difunta, se ajustó la cazadora y se dirijió a la sala de autopsias con expresión decidida.
-Buenos días -dijo al encargado. -Vengo a hacerme una autopsia.
-¿Tiene cita?
-Pues no.
-Es que en vísperas de jalogüin estamos hasta arriba.
-Es que se me está cayendo la piel a tiras.
-Bueno, por ser usted le doy cita para la semana que viene, y mientras tanto vaya echándose esta loción de formaldehído, que es muy buena para le piel.
-Gracias. Hasta luego.
-Desde luego, estas adictas al lifting y los estiramientos de piel se pasan un montón ... murmuró el encargado y continuó mordisqueando un cerebro todavía humeante y tan calentito y turrujadito como los embuchaos de tripitas de ñiño que se había condimentado a la plancha.

Bah, ya se buscaría otro lugar, aquel encargado maloliente se había perdido una muy buena cliente. Se colocó bien la banda y se dio cuenta de que el Ferrari se había quedado debajo del camión al que había pretendido besar. Pues nada, haría auto stop hasta la sala más de autopsias más próxima

Estaba muy incómoda, al ir caminando y pisar sus tiras de piel, que caían principalmente de las cartucheras que poseía la tía gorda. Al perder la consistencia, los aires de la ingesta de alcachofas y cardos, salían en pequeñas pompas por todo su cuerpo. Pequeñas bolsitas que explotaban, como el plástico de embalar. Al pasar delante de Panteón del Marqués del Real Acierto, estornudó y sus dientes salieron en tropel, despedidos, desperdigados por el caminito de piedrecillas, resultando confuso el ir buscando los piños, para guardarlos, de manera que decidió prescindir de ellos y sacarse un carnet de mirmecófaga.

¿Como llegar a la oficina correspondiente donde los emitían?
Ahí estaba el problema, mejor seguir en la ilegalidad, sin carnet, que total para comer hormigas que el verano había a montones, no iba a tener demasiado problema.

A todo esto, y pese a las secuelas de un escrofulismo ya inofensivo, se refugió en un lugar sin apenas corrientes de aire esperando encontrar algún ungüento milagroso que frenara ese vagar sin forma, ni color, ni nombre, ni dientes….

De repente se dio cuenta que estaba revolviendo mierda en los servicios de caballeros de El Corte Inglés. No entendió nada, el vale regalo indicaba que el obsequio era un aperitivo en la cafetería...
De todos modos, pensó, sin dientes es mejor sorber que masticar
Siempre habia sido una persona educada, el colegio de pago al que le enviaron sus padres de algo debía de valerle, así que se dirigio a la barra del bar para agenciarse una pajita

¿Y dice que quiere, una pa-ji-ta? ...
No la veo a usted para pajitas , le respondió el camarero expresando con un gesto su repugnancia.
De todos modos, ahora llamo al jefe de personal que presume de hacerselo hasta con las muertas ...

Le entraron unas ganas tremendas de escupirle en un ojo. Cogió aire y lo arrojó con todas sus fuerzas sobre su cara. En ese momento un repugnante olor a mierda invadió todo el establecimiento.
El camarero cayó de espaldas dándose un terrible golpe en la nuca contra la cafetera y mientras se echaba la mano izda. a la cabeza con la dcha. se sacó un diente del ojo
Lo de ojo era un decir... no había ojo. Era una profunda cuenca vacía en donde en tiempos pudo haber un ojo. Y al tacto se dio cuenta que el diente no era diente, era un gusano blanco que pretendía corroerle el cerebro
Una pareja de No muertos daba buena cuenta en una mesita próxima de un sandwich Corty con vísceras de cadáver recién enterrado
¡Grandes oportunidades en la planta baja!, anunciaban por el altavoz y como música de fondo una canción ...

Increíble le parecía es festín que se estaban dando la mayoría de los comensales, mientras balanceaban su cuerpo al ritmo de la música. Había de todo: hígados, sesos, lenguas, ternillas de orejas, riñones, todo ello regado con unos líquidos pestilentes que parecía hacer la delicia de los mismos, fué en este preciso momento cuando el agente de la hamburguesería, le hizo la propuesta:

-Si nos dona su cadaver le damos una estampita

- ¿Pero no se da usted cuenta de que si les doy mi cadáver me quedo yo sin nada?
Il n´y a pas d´amour heureux.

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