Cadáveres exquisitos

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Dart
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Dart » 04 Oct 2013 13:44

Como todas las tardes, se sentó a tomar el té. Mientras ponía el azúcar notó algo diferente, algo fuera de su sitio... la cucharilla tenía signos de flaccidez.

Notó los dedos pegajosos y una mueca de asco se dibujó en su cara. Dirigió los ojos al líquido humeante y vio que unos grumos sospechosos flotaban en él

Intentó "pescar" alguno, imposible, aquellas cosas se escurrían de la cuchara como aceite y al caer salpicaban flotando de nuevo y olían...¡como a lejía!

De pronto, algo comenzó a crecer en la taza, parecía una especie de alga apestosa que se iba extendiendo cómo una red sobre la superficie del té

en medio de agudos quejidos y lamentos. En dos segundos, ante sus ojos atónitos, quedó paralizada y se transformó en piedra, como la mujer de Lot

Sin saber por qué, se acordó de su difunto marido. –Las comparaciones son odiosas -se dijo a sí misma, pero...¡que dura la tenía el cabrón!


El recuerdo la hizo suspirar, aún alterada, mientras tocaba la piedra de aquella efigie arcaica y la guardaba en el bolso.

¡Caray! como pesaba, tanto como lo recuerdos que le provocaron un intenso hormigueo en determinadas partes

Pensó: seguro que esta noche, recostada en el sofá viendo Tras la puerta Verde, le doy el uso que se merece, por cierto... he de comprar aceite de oliva

y vaselina!

El hormigueo se volvía más intenso y recordó que la mantequilla, junto con la humedad natural, tampoco iba mal.

Y sin pensarlo dos veces compró una terrina de medio kilo, más que nada para que no falte.

Desde que murió su esposo, las disestesias que ocasionalmente sentía entre sus muslos se habían hecho permanentes. Una vecina, aquejada por el mismo mal, le había aconsejado acudir a la herboristería que ella misma frecuentaba. Allí tenían un liofilizado de planta, la longimiembra erectisima que, mezclada con el té y admistrada por vía tópica, tenía en la mujer unos efectos calmantes, emolientes y equilibradores del ánimo.

- No es como tu marido -le dijo-. Pero, a cambio, no se está pediendo todo el día -aquí esbozó una mueca de máscara griega-.

"Planta muy milaglosa". Le explicó el chino herboristero. "En china, muchas mujeles tomal. Chinos titola pequeña, chinas gustal glande, mujeles nunca contentas".
- Y... ¿tiene algún efecto secundario? -preguntó la mujer-.
- Si usal mucho mujel volvelse histélica.
- ¿Y si no la uso?
- Mujel volvelse más histélica aún. Pol eso plovelbio chino: la mujel con longimiembla o sin longimiembla siemple lo mismo. Que equivalel al plovelbio suyo ese de ni contigo ni sin ti tienen mis males lemedio.

Estos chinos nos van a colonizar por completo, me estoy dejando lo que no está escrito en la herboristería. Además, pensó, en todo a 1 € no lo encuentro
Decidida, se dirigió al frutero y señalando un buen pepino y un gran plátano, ordenó: ¡pónmelos!

¡¡Los dos!!...¡¡Estos no me han fallado nunca!!

¿Se los envuelvo o se los lleva puestos?

Si es una cuestión de urgencia, ahí tengo la trastienda, le susurró el frutero con sonrisa libidinosa. Yo tampoco he fallado nunca ...

–Espera, dijo mientras sacaba la piedra del bolso. –¿Tienes algo que se parezca a esto?
–No, pero...
-Venga, la cuenta -le interrumpió.
"El nacionalismo es la única ideología de otros tiempos que ha sobrevivido, probablemente porque es la más imbécil. Es fácil de entender: nosotros somos estupendos y nuestros vecinos, unos cabrones. Lo que nos sale bien es porque somos de traca; lo que nos sale mal, porque el vecino nos tiene manía. El nacionalismo es un chollo, es el paraíso del imbécil." R de E
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor celino » 04 Oct 2013 17:22

Como todas las tardes, se sentó a tomar el té. Mientras ponía el azúcar notó algo diferente, algo fuera de su sitio... la cucharilla tenía signos de flaccidez.

Notó los dedos pegajosos y una mueca de asco se dibujó en su cara. Dirigió los ojos al líquido humeante y vio que unos grumos sospechosos flotaban en él

Intentó "pescar" alguno, imposible, aquellas cosas se escurrían de la cuchara como aceite y al caer salpicaban flotando de nuevo y olían...¡como a lejía!

De pronto, algo comenzó a crecer en la taza, parecía una especie de alga apestosa que se iba extendiendo cómo una red sobre la superficie del té

en medio de agudos quejidos y lamentos. En dos segundos, ante sus ojos atónitos, quedó paralizada y se transformó en piedra, como la mujer de Lot

Sin saber por qué, se acordó de su difunto marido. –Las comparaciones son odiosas -se dijo a sí misma, pero...¡que dura la tenía el cabrón!


El recuerdo la hizo suspirar, aún alterada, mientras tocaba la piedra de aquella efigie arcaica y la guardaba en el bolso.

¡Caray! como pesaba, tanto como lo recuerdos que le provocaron un intenso hormigueo en determinadas partes

Pensó: seguro que esta noche, recostada en el sofá viendo Tras la puerta Verde, le doy el uso que se merece, por cierto... he de comprar aceite de oliva

y vaselina!

El hormigueo se volvía más intenso y recordó que la mantequilla, junto con la humedad natural, tampoco iba mal.

Y sin pensarlo dos veces compró una terrina de medio kilo, más que nada para que no falte.

Desde que murió su esposo, las disestesias que ocasionalmente sentía entre sus muslos se habían hecho permanentes. Una vecina, aquejada por el mismo mal, le había aconsejado acudir a la herboristería que ella misma frecuentaba. Allí tenían un liofilizado de planta, la longimiembra erectisima que, mezclada con el té y admistrada por vía tópica, tenía en la mujer unos efectos calmantes, emolientes y equilibradores del ánimo.

- No es como tu marido -le dijo-. Pero, a cambio, no se está pediendo todo el día -aquí esbozó una mueca de máscara griega-.

"Planta muy milaglosa". Le explicó el chino herboristero. "En china, muchas mujeles tomal. Chinos titola pequeña, chinas gustal glande, mujeles nunca contentas".
- Y... ¿tiene algún efecto secundario? -preguntó la mujer-.
- Si usal mucho mujel volvelse histélica.
- ¿Y si no la uso?
- Mujel volvelse más histélica aún. Pol eso plovelbio chino: la mujel con longimiembla o sin longimiembla siemple lo mismo. Que equivalel al plovelbio suyo ese de ni contigo ni sin ti tienen mis males lemedio.

Estos chinos nos van a colonizar por completo, me estoy dejando lo que no está escrito en la herboristería. Además, pensó, en todo a 1 € no lo encuentro
Decidida, se dirigió al frutero y señalando un buen pepino y un gran plátano, ordenó: ¡pónmelos!

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Espera, dijo mientras sacaba la piedra del bolso. –¿Tienes algo que se parezca a esto?
–No, pero...
-Venga, la cuenta -le interrumpió.

Por la tarde, la frutería cerró a su hora y en la puerta apareció un gran cartel que anunciaba:

“En esta frutería solo se venden melones e higos
La dirección"
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor pipiola » 04 Oct 2013 18:20

no si yo también me he reido pero chica, miedo me daba meter baza...que van embalaos -shock -e1cm
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Pedritus » 04 Oct 2013 22:29

Vamos, yo quería sólo desarrollar un poco la trama aportando algunos datos científicos...
Qué rigurosos que son ustedes, oigan.
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Pedritus » 04 Oct 2013 22:30

Como todas las tardes, se sentó a tomar el té. Mientras ponía el azúcar notó algo diferente, algo fuera de su sitio... la cucharilla tenía signos de flaccidez.

Notó los dedos pegajosos y una mueca de asco se dibujó en su cara. Dirigió los ojos al líquido humeante y vio que unos grumos sospechosos flotaban en él

Intentó "pescar" alguno, imposible, aquellas cosas se escurrían de la cuchara como aceite y al caer salpicaban flotando de nuevo y olían...¡como a lejía!

De pronto, algo comenzó a crecer en la taza, parecía una especie de alga apestosa que se iba extendiendo cómo una red sobre la superficie del té

en medio de agudos quejidos y lamentos. En dos segundos, ante sus ojos atónitos, quedó paralizada y se transformó en piedra, como la mujer de Lot

Sin saber por qué, se acordó de su difunto marido. –Las comparaciones son odiosas -se dijo a sí misma, pero...¡que dura la tenía el cabrón!


El recuerdo la hizo suspirar, aún alterada, mientras tocaba la piedra de aquella efigie arcaica y la guardaba en el bolso.

¡Caray! como pesaba, tanto como lo recuerdos que le provocaron un intenso hormigueo en determinadas partes

Pensó: seguro que esta noche, recostada en el sofá viendo Tras la puerta Verde, le doy el uso que se merece, por cierto... he de comprar aceite de oliva

y vaselina!

El hormigueo se volvía más intenso y recordó que la mantequilla, junto con la humedad natural, tampoco iba mal.

Y sin pensarlo dos veces compró una terrina de medio kilo, más que nada para que no falte.

Desde que murió su esposo, las disestesias que ocasionalmente sentía entre sus muslos se habían hecho permanentes. Una vecina, aquejada por el mismo mal, le había aconsejado acudir a la herboristería que ella misma frecuentaba. Allí tenían un liofilizado de planta, la longimiembra erectisima que, mezclada con el té y admistrada por vía tópica, tenía en la mujer unos efectos calmantes, emolientes y equilibradores del ánimo.

- No es como tu marido -le dijo-. Pero, a cambio, no se está pediendo todo el día -aquí esbozó una mueca de máscara griega-.

"Planta muy milaglosa". Le explicó el chino herboristero. "En china, muchas mujeles tomal. Chinos titola pequeña, chinas gustal glande, mujeles nunca contentas".
- Y... ¿tiene algún efecto secundario? -preguntó la mujer-.
- Si usal mucho mujel volvelse histélica.
- ¿Y si no la uso?
- Mujel volvelse más histélica aún. Pol eso plovelbio chino: la mujel con longimiembla o sin longimiembla siemple lo mismo. Que equivalel al plovelbio suyo ese de ni contigo ni sin ti tienen mis males lemedio.

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Decidida, se dirigió al frutero y señalando un buen pepino y un gran plátano, ordenó: ¡pónmelos!

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Espera, dijo mientras sacaba la piedra del bolso. –¿Tienes algo que se parezca a esto?
–No, pero...
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor celino » 05 Oct 2013 07:50

.
voy a ir:
Así que no le queda más remedio, que cumplir con el castigo pactado, que ya sabe usted cual es...yo me pido en los pies :lol: :lol: :lol:


De eso nada. :zombi:

Alegaciones:

1- Pedritus no ha pedido perdón alguno

2- No hay "castigo pactado" que valga. Hay una propuesta de pacto, a cargo de la voy a ir, que no se ha llevado a cabo

3- Esto es un juego literario que no debe convertirse en un concurso de chupeteos .. -angry

Propongo qué, sin más dilación, continuemos con el relato para poder conocer el destino de la piedra, la longimiembra erectisima, el plátano, el pepino, el chino herboristero y el frutero
-crazy .. -mf_popeanim .. -shout
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Pedritus » 05 Oct 2013 11:46

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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor pipiola » 05 Oct 2013 12:37

Pedritus si se pone así le conmuto la pena, por lo que a mí respecta, por un masaje en el cuello, que hoy he amanecido mirando a la izquierda sospechosamente y ando muy preocupada...glup
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Toloño » 05 Oct 2013 12:59

voy a ir escribió:
pipiola escribió:...y ¿no habiamos quedado en un máximo

de 20 palabras por intervención? -shock Pedritus que llega ud.con unos ímpetus!! :cabre:
¿y ahora que hacemos? todo el texto escogorciado...voy a ir, creo que tú cómo inventora del invento deberías de intervenir y poner un poco de orden...me temo que tendrás que "recortar" :huys:(maldita palabra..grrr)si no haber que hacemos reinamora :rosa:



Bueno, yo en este conflicto con Pedritus y ahora con Celino, me declaro incompetente. :dunce

Convoco pues una asamblea con el fin de decidir:

Primero: cortarle al infractor, en este caso el zaragozano, el longimiemblo o el minimiemblo, que no se yo como lo gasta, en rodajitas y dárselo de comer a los cerdos :lol: :lol: :lol:
En caso de que consideren el castigo demasiado duro, veinte garrotazos bien fuertes en la mollera, por no leer como es debido y atenerse a las normas...y a Celino, por seguirle el juego, la mitad de lo que recibe el autor primero del delito...


Pensándolo mejor y como esta es la primera vez y nos ha hecho reír, si pide perdón, le permutaremos el castigo, por veinte besos a cada uno de los participantes en el lugar que cada uno elija :lol: ¿Qué os parece?


Por lo demás, no sé ustedes, yo me lo he pasado pipa, leyéndoles -clapping -clapping -clapping

¡Bravo!


Yo me apunto a lo de los besos. A mi que me los dé en el parque.
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Toloño » 05 Oct 2013 13:05

Como todas las tardes, se sentó a tomar el té. Mientras ponía el azúcar notó algo diferente, algo fuera de su sitio... la cucharilla tenía signos de flaccidez.

Notó los dedos pegajosos y una mueca de asco se dibujó en su cara. Dirigió los ojos al líquido humeante y vio que unos grumos sospechosos flotaban en él

Intentó "pescar" alguno, imposible, aquellas cosas se escurrían de la cuchara como aceite y al caer salpicaban flotando de nuevo y olían...¡como a lejía!

De pronto, algo comenzó a crecer en la taza, parecía una especie de alga apestosa que se iba extendiendo cómo una red sobre la superficie del té

en medio de agudos quejidos y lamentos. En dos segundos, ante sus ojos atónitos, quedó paralizada y se transformó en piedra, como la mujer de Lot

Sin saber por qué, se acordó de su difunto marido. –Las comparaciones son odiosas -se dijo a sí misma, pero...¡que dura la tenía el cabrón!


El recuerdo la hizo suspirar, aún alterada, mientras tocaba la piedra de aquella efigie arcaica y la guardaba en el bolso.

¡Caray! como pesaba, tanto como lo recuerdos que le provocaron un intenso hormigueo en determinadas partes

Pensó: seguro que esta noche, recostada en el sofá viendo Tras la puerta Verde, le doy el uso que se merece, por cierto... he de comprar aceite de oliva

y vaselina!

El hormigueo se volvía más intenso y recordó que la mantequilla, junto con la humedad natural, tampoco iba mal.

Y sin pensarlo dos veces compró una terrina de medio kilo, más que nada para que no falte.

Desde que murió su esposo, las disestesias que ocasionalmente sentía entre sus muslos se habían hecho permanentes. Una vecina, aquejada por el mismo mal, le había aconsejado acudir a la herboristería que ella misma frecuentaba. Allí tenían un liofilizado de planta, la longimiembra erectisima que, mezclada con el té y admistrada por vía tópica, tenía en la mujer unos efectos calmantes, emolientes y equilibradores del ánimo.

- No es como tu marido -le dijo-. Pero, a cambio, no se está pediendo todo el día -aquí esbozó una mueca de máscara griega-.

"Planta muy milaglosa". Le explicó el chino herboristero. "En china, muchas mujeles tomal. Chinos titola pequeña, chinas gustal glande, mujeles nunca contentas".
- Y... ¿tiene algún efecto secundario? -preguntó la mujer-.
- Si usal mucho mujel volvelse histélica.
- ¿Y si no la uso?
- Mujel volvelse más histélica aún. Pol eso plovelbio chino: la mujel con longimiembla o sin longimiembla siemple lo mismo. Que equivalel al plovelbio suyo ese de ni contigo ni sin ti tienen mis males lemedio.

Estos chinos nos van a colonizar por completo, me estoy dejando lo que no está escrito en la herboristería. Además, pensó, en todo a 1 € no lo encuentro
Decidida, se dirigió al frutero y señalando un buen pepino y un gran plátano, ordenó: ¡pónmelos!

¡¡Los dos!!...¡¡Estos no me han fallado nunca!!

¿Se los envuelvo o se los lleva puestos?

Si es una cuestión de urgencia, ahí tengo la trastienda, le susurró el frutero con sonrisa libidinosa. Yo tampoco he fallado nunca ...

Espera, dijo mientras sacaba la piedra del bolso. –¿Tienes algo que se parezca a esto?
–No, pero...
-Venga, la cuenta -le interrumpió.

Por la tarde, la frutería cerró a su hora y en la puerta apareció un gran cartel que anunciaba:

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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Pedritus » 05 Oct 2013 14:57

Como todas las tardes, se sentó a tomar el té. Mientras ponía el azúcar notó algo diferente, algo fuera de su sitio... la cucharilla tenía signos de flaccidez.

Notó los dedos pegajosos y una mueca de asco se dibujó en su cara. Dirigió los ojos al líquido humeante y vio que unos grumos sospechosos flotaban en él

Intentó "pescar" alguno, imposible, aquellas cosas se escurrían de la cuchara como aceite y al caer salpicaban flotando de nuevo y olían...¡como a lejía!

De pronto, algo comenzó a crecer en la taza, parecía una especie de alga apestosa que se iba extendiendo cómo una red sobre la superficie del té

en medio de agudos quejidos y lamentos. En dos segundos, ante sus ojos atónitos, quedó paralizada y se transformó en piedra, como la mujer de Lot

Sin saber por qué, se acordó de su difunto marido. –Las comparaciones son odiosas -se dijo a sí misma, pero...¡que dura la tenía el cabrón!


El recuerdo la hizo suspirar, aún alterada, mientras tocaba la piedra de aquella efigie arcaica y la guardaba en el bolso.

¡Caray! como pesaba, tanto como lo recuerdos que le provocaron un intenso hormigueo en determinadas partes

Pensó: seguro que esta noche, recostada en el sofá viendo Tras la puerta Verde, le doy el uso que se merece, por cierto... he de comprar aceite de oliva

y vaselina!

El hormigueo se volvía más intenso y recordó que la mantequilla, junto con la humedad natural, tampoco iba mal.

Y sin pensarlo dos veces compró una terrina de medio kilo, más que nada para que no falte.

Desde que murió su esposo, las disestesias que ocasionalmente sentía entre sus muslos se habían hecho permanentes. Una vecina, aquejada por el mismo mal, le había aconsejado acudir a la herboristería que ella misma frecuentaba. Allí tenían un liofilizado de planta, la longimiembra erectisima que, mezclada con el té y admistrada por vía tópica, tenía en la mujer unos efectos calmantes, emolientes y equilibradores del ánimo.

- No es como tu marido -le dijo-. Pero, a cambio, no se está pediendo todo el día -aquí esbozó una mueca de máscara griega-.

"Planta muy milaglosa". Le explicó el chino herboristero. "En china, muchas mujeles tomal. Chinos titola pequeña, chinas gustal glande, mujeles nunca contentas".
- Y... ¿tiene algún efecto secundario? -preguntó la mujer-.
- Si usal mucho mujel volvelse histélica.
- ¿Y si no la uso?
- Mujel volvelse más histélica aún. Pol eso plovelbio chino: la mujel con longimiembla o sin longimiembla siemple lo mismo. Que equivalel al plovelbio suyo ese de ni contigo ni sin ti tienen mis males lemedio.

Estos chinos nos van a colonizar por completo, me estoy dejando lo que no está escrito en la herboristería. Además, pensó, en todo a 1 € no lo encuentro
Decidida, se dirigió al frutero y señalando un buen pepino y un gran plátano, ordenó: ¡pónmelos!

¡¡Los dos!!...¡¡Estos no me han fallado nunca!!

¿Se los envuelvo o se los lleva puestos?

Si es una cuestión de urgencia, ahí tengo la trastienda, le susurró el frutero con sonrisa libidinosa. Yo tampoco he fallado nunca ...

Espera, dijo mientras sacaba la piedra del bolso. –¿Tienes algo que se parezca a esto?
–No, pero...
-Venga, la cuenta -le interrumpió.

Por la tarde, la frutería cerró a su hora y en la puerta apareció un gran cartel que anunciaba:

“En esta frutería solo se venden melones e higos
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Dart » 05 Oct 2013 17:59

voy a ir escribió:otros en el bigote de Dart, que no sé si gasta


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"El nacionalismo es la única ideología de otros tiempos que ha sobrevivido, probablemente porque es la más imbécil. Es fácil de entender: nosotros somos estupendos y nuestros vecinos, unos cabrones. Lo que nos sale bien es porque somos de traca; lo que nos sale mal, porque el vecino nos tiene manía. El nacionalismo es un chollo, es el paraíso del imbécil." R de E
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Dart » 05 Oct 2013 18:12

Como todas las tardes, se sentó a tomar el té. Mientras ponía el azúcar notó algo diferente, algo fuera de su sitio... la cucharilla tenía signos de flaccidez.

Notó los dedos pegajosos y una mueca de asco se dibujó en su cara. Dirigió los ojos al líquido humeante y vio que unos grumos sospechosos flotaban en él

Intentó "pescar" alguno, imposible, aquellas cosas se escurrían de la cuchara como aceite y al caer salpicaban flotando de nuevo y olían...¡como a lejía!

De pronto, algo comenzó a crecer en la taza, parecía una especie de alga apestosa que se iba extendiendo cómo una red sobre la superficie del té

en medio de agudos quejidos y lamentos. En dos segundos, ante sus ojos atónitos, quedó paralizada y se transformó en piedra, como la mujer de Lot

Sin saber por qué, se acordó de su difunto marido. –Las comparaciones son odiosas -se dijo a sí misma, pero...¡que dura la tenía el cabrón!


El recuerdo la hizo suspirar, aún alterada, mientras tocaba la piedra de aquella efigie arcaica y la guardaba en el bolso.

¡Caray! como pesaba, tanto como lo recuerdos que le provocaron un intenso hormigueo en determinadas partes

Pensó: seguro que esta noche, recostada en el sofá viendo Tras la puerta Verde, le doy el uso que se merece, por cierto... he de comprar aceite de oliva

y vaselina!

El hormigueo se volvía más intenso y recordó que la mantequilla, junto con la humedad natural, tampoco iba mal.

Y sin pensarlo dos veces compró una terrina de medio kilo, más que nada para que no falte.

Desde que murió su esposo, las disestesias que ocasionalmente sentía entre sus muslos se habían hecho permanentes. Una vecina, aquejada por el mismo mal, le había aconsejado acudir a la herboristería que ella misma frecuentaba. Allí tenían un liofilizado de planta, la longimiembra erectisima que, mezclada con el té y admistrada por vía tópica, tenía en la mujer unos efectos calmantes, emolientes y equilibradores del ánimo.

- No es como tu marido -le dijo-. Pero, a cambio, no se está pediendo todo el día -aquí esbozó una mueca de máscara griega-.

"Planta muy milaglosa". Le explicó el chino herboristero. "En china, muchas mujeles tomal. Chinos titola pequeña, chinas gustal glande, mujeles nunca contentas".
- Y... ¿tiene algún efecto secundario? -preguntó la mujer-.
- Si usal mucho mujel volvelse histélica.
- ¿Y si no la uso?
- Mujel volvelse más histélica aún. Pol eso plovelbio chino: la mujel con longimiembla o sin longimiembla siemple lo mismo. Que equivalel al plovelbio suyo ese de ni contigo ni sin ti tienen mis males lemedio.

Estos chinos nos van a colonizar por completo, me estoy dejando lo que no está escrito en la herboristería. Además, pensó, en todo a 1 € no lo encuentro
Decidida, se dirigió al frutero y señalando un buen pepino y un gran plátano, ordenó: ¡pónmelos!

¡¡Los dos!!...¡¡Estos no me han fallado nunca!!

¿Se los envuelvo o se los lleva puestos?

Si es una cuestión de urgencia, ahí tengo la trastienda, le susurró el frutero con sonrisa libidinosa. Yo tampoco he fallado nunca ...

Espera, dijo mientras sacaba la piedra del bolso. –¿Tienes algo que se parezca a esto?
–No, pero...
-Venga, la cuenta -le interrumpió.

Por la tarde, la frutería cerró a su hora y en la puerta apareció un gran cartel que anunciaba:

“En esta frutería solo se venden melones e higos
La dirección"

- ¡Machistas!

"Y tambien brevas, castañas y papayas" se leía en el mismo cartel al día siguiente"

- ¿Y setas, ahora que es temporada?

Al llegar a casa decidió aplicar el ungüento del chino sobre la piedra. Mientras frotaba con fuerza la notaba cada vez más suave.
"El nacionalismo es la única ideología de otros tiempos que ha sobrevivido, probablemente porque es la más imbécil. Es fácil de entender: nosotros somos estupendos y nuestros vecinos, unos cabrones. Lo que nos sale bien es porque somos de traca; lo que nos sale mal, porque el vecino nos tiene manía. El nacionalismo es un chollo, es el paraíso del imbécil." R de E
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Toloño » 05 Oct 2013 18:29

Como todas las tardes, se sentó a tomar el té. Mientras ponía el azúcar notó algo diferente, algo fuera de su sitio... la cucharilla tenía signos de flaccidez.

Notó los dedos pegajosos y una mueca de asco se dibujó en su cara. Dirigió los ojos al líquido humeante y vio que unos grumos sospechosos flotaban en él

Intentó "pescar" alguno, imposible, aquellas cosas se escurrían de la cuchara como aceite y al caer salpicaban flotando de nuevo y olían...¡como a lejía!

De pronto, algo comenzó a crecer en la taza, parecía una especie de alga apestosa que se iba extendiendo cómo una red sobre la superficie del té

en medio de agudos quejidos y lamentos. En dos segundos, ante sus ojos atónitos, quedó paralizada y se transformó en piedra, como la mujer de Lot

Sin saber por qué, se acordó de su difunto marido. –Las comparaciones son odiosas -se dijo a sí misma, pero...¡que dura la tenía el cabrón!


El recuerdo la hizo suspirar, aún alterada, mientras tocaba la piedra de aquella efigie arcaica y la guardaba en el bolso.

¡Caray! como pesaba, tanto como lo recuerdos que le provocaron un intenso hormigueo en determinadas partes

Pensó: seguro que esta noche, recostada en el sofá viendo Tras la puerta Verde, le doy el uso que se merece, por cierto... he de comprar aceite de oliva

y vaselina!

El hormigueo se volvía más intenso y recordó que la mantequilla, junto con la humedad natural, tampoco iba mal.

Y sin pensarlo dos veces compró una terrina de medio kilo, más que nada para que no falte.

Desde que murió su esposo, las disestesias que ocasionalmente sentía entre sus muslos se habían hecho permanentes. Una vecina, aquejada por el mismo mal, le había aconsejado acudir a la herboristería que ella misma frecuentaba. Allí tenían un liofilizado de planta, la longimiembra erectisima que, mezclada con el té y admistrada por vía tópica, tenía en la mujer unos efectos calmantes, emolientes y equilibradores del ánimo.

- No es como tu marido -le dijo-. Pero, a cambio, no se está pediendo todo el día -aquí esbozó una mueca de máscara griega-.

"Planta muy milaglosa". Le explicó el chino herboristero. "En china, muchas mujeles tomal. Chinos titola pequeña, chinas gustal glande, mujeles nunca contentas".
- Y... ¿tiene algún efecto secundario? -preguntó la mujer-.
- Si usal mucho mujel volvelse histélica.
- ¿Y si no la uso?
- Mujel volvelse más histélica aún. Pol eso plovelbio chino: la mujel con longimiembla o sin longimiembla siemple lo mismo. Que equivalel al plovelbio suyo ese de ni contigo ni sin ti tienen mis males lemedio.

Estos chinos nos van a colonizar por completo, me estoy dejando lo que no está escrito en la herboristería. Además, pensó, en todo a 1 € no lo encuentro
Decidida, se dirigió al frutero y señalando un buen pepino y un gran plátano, ordenó: ¡pónmelos!

¡¡Los dos!!...¡¡Estos no me han fallado nunca!!

¿Se los envuelvo o se los lleva puestos?

Si es una cuestión de urgencia, ahí tengo la trastienda, le susurró el frutero con sonrisa libidinosa. Yo tampoco he fallado nunca ...

Espera, dijo mientras sacaba la piedra del bolso. –¿Tienes algo que se parezca a esto?
–No, pero...
-Venga, la cuenta -le interrumpió.

Por la tarde, la frutería cerró a su hora y en la puerta apareció un gran cartel que anunciaba:

“En esta frutería solo se venden melones e higos
La dirección"

- ¡Machistas!

"Y tambien brevas, castañas y papayas" se leía en el mismo cartel al día siguiente"

- ¿Y setas, ahora que es temporada?

Al llegar a casa decidió aplicar el ungüento del chino sobre la piedra. Mientras frotaba con fuerza la notaba cada vez más suave, de manera que decidió concluir el tratamiento, no vaya a ser que jodamos el juguete, pensó
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Aldara
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Aldara » 06 Oct 2013 00:02

Como todas las tardes, se sentó a tomar el té. Mientras ponía el azúcar notó algo diferente, algo fuera de su sitio... la cucharilla tenía signos de flaccidez.

Notó los dedos pegajosos y una mueca de asco se dibujó en su cara. Dirigió los ojos al líquido humeante y vio que unos grumos sospechosos flotaban en él

Intentó "pescar" alguno, imposible, aquellas cosas se escurrían de la cuchara como aceite y al caer salpicaban flotando de nuevo y olían...¡como a lejía!

De pronto, algo comenzó a crecer en la taza, parecía una especie de alga apestosa que se iba extendiendo cómo una red sobre la superficie del té

en medio de agudos quejidos y lamentos. En dos segundos, ante sus ojos atónitos, quedó paralizada y se transformó en piedra, como la mujer de Lot

Sin saber por qué, se acordó de su difunto marido. –Las comparaciones son odiosas -se dijo a sí misma, pero...¡que dura la tenía el cabrón!


El recuerdo la hizo suspirar, aún alterada, mientras tocaba la piedra de aquella efigie arcaica y la guardaba en el bolso.

¡Caray! como pesaba, tanto como lo recuerdos que le provocaron un intenso hormigueo en determinadas partes

Pensó: seguro que esta noche, recostada en el sofá viendo Tras la puerta Verde, le doy el uso que se merece, por cierto... he de comprar aceite de oliva

y vaselina!

El hormigueo se volvía más intenso y recordó que la mantequilla, junto con la humedad natural, tampoco iba mal.

Y sin pensarlo dos veces compró una terrina de medio kilo, más que nada para que no falte.

Desde que murió su esposo, las disestesias que ocasionalmente sentía entre sus muslos se habían hecho permanentes. Una vecina, aquejada por el mismo mal, le había aconsejado acudir a la herboristería que ella misma frecuentaba. Allí tenían un liofilizado de planta, la longimiembra erectisima que, mezclada con el té y admistrada por vía tópica, tenía en la mujer unos efectos calmantes, emolientes y equilibradores del ánimo.

- No es como tu marido -le dijo-. Pero, a cambio, no se está pediendo todo el día -aquí esbozó una mueca de máscara griega-.

"Planta muy milaglosa". Le explicó el chino herboristero. "En china, muchas mujeles tomal. Chinos titola pequeña, chinas gustal glande, mujeles nunca contentas".
- Y... ¿tiene algún efecto secundario? -preguntó la mujer-.
- Si usal mucho mujel volvelse histélica.
- ¿Y si no la uso?
- Mujel volvelse más histélica aún. Pol eso plovelbio chino: la mujel con longimiembla o sin longimiembla siemple lo mismo. Que equivalel al plovelbio suyo ese de ni contigo ni sin ti tienen mis males lemedio.

Estos chinos nos van a colonizar por completo, me estoy dejando lo que no está escrito en la herboristería. Además, pensó, en todo a 1 € no lo encuentro
Decidida, se dirigió al frutero y señalando un buen pepino y un gran plátano, ordenó: ¡pónmelos!

¡¡Los dos!!...¡¡Estos no me han fallado nunca!!

¿Se los envuelvo o se los lleva puestos?

Si es una cuestión de urgencia, ahí tengo la trastienda, le susurró el frutero con sonrisa libidinosa. Yo tampoco he fallado nunca ...

Espera, dijo mientras sacaba la piedra del bolso. –¿Tienes algo que se parezca a esto?
–No, pero...
-Venga, la cuenta -le interrumpió.

Por la tarde, la frutería cerró a su hora y en la puerta apareció un gran cartel que anunciaba:

“En esta frutería solo se venden melones e higos
La dirección"

- ¡Machistas!

"Y tambien brevas, castañas y papayas" se leía en el mismo cartel al día siguiente"

- ¿Y setas, ahora que es temporada?

Al llegar a casa decidió aplicar el ungüento del chino sobre la piedra. Mientras frotaba con fuerza la notaba cada vez más suave, de manera que decidió concluir el tratamiento, no vaya a ser que jodamos el juguete, pensó

La piedra había cobrado vida propia. Palpitaba y latía como un corcel desbocado a punto de despeñarse
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Pedritus » 06 Oct 2013 10:18

Como todas las tardes, se sentó a tomar el té. Mientras ponía el azúcar notó algo diferente, algo fuera de su sitio... la cucharilla tenía signos de flaccidez.

Notó los dedos pegajosos y una mueca de asco se dibujó en su cara. Dirigió los ojos al líquido humeante y vio que unos grumos sospechosos flotaban en él

Intentó "pescar" alguno, imposible, aquellas cosas se escurrían de la cuchara como aceite y al caer salpicaban flotando de nuevo y olían...¡como a lejía!

De pronto, algo comenzó a crecer en la taza, parecía una especie de alga apestosa que se iba extendiendo cómo una red sobre la superficie del té

en medio de agudos quejidos y lamentos. En dos segundos, ante sus ojos atónitos, quedó paralizada y se transformó en piedra, como la mujer de Lot

Sin saber por qué, se acordó de su difunto marido. –Las comparaciones son odiosas -se dijo a sí misma, pero...¡que dura la tenía el cabrón!


El recuerdo la hizo suspirar, aún alterada, mientras tocaba la piedra de aquella efigie arcaica y la guardaba en el bolso.

¡Caray! como pesaba, tanto como lo recuerdos que le provocaron un intenso hormigueo en determinadas partes

Pensó: seguro que esta noche, recostada en el sofá viendo Tras la puerta Verde, le doy el uso que se merece, por cierto... he de comprar aceite de oliva

y vaselina!

El hormigueo se volvía más intenso y recordó que la mantequilla, junto con la humedad natural, tampoco iba mal.

Y sin pensarlo dos veces compró una terrina de medio kilo, más que nada para que no falte.

Desde que murió su esposo, las disestesias que ocasionalmente sentía entre sus muslos se habían hecho permanentes. Una vecina, aquejada por el mismo mal, le había aconsejado acudir a la herboristería que ella misma frecuentaba. Allí tenían un liofilizado de planta, la longimiembra erectisima que, mezclada con el té y admistrada por vía tópica, tenía en la mujer unos efectos calmantes, emolientes y equilibradores del ánimo.

- No es como tu marido -le dijo-. Pero, a cambio, no se está pediendo todo el día -aquí esbozó una mueca de máscara griega-.

"Planta muy milaglosa". Le explicó el chino herboristero. "En china, muchas mujeles tomal. Chinos titola pequeña, chinas gustal glande, mujeles nunca contentas".
- Y... ¿tiene algún efecto secundario? -preguntó la mujer-.
- Si usal mucho mujel volvelse histélica.
- ¿Y si no la uso?
- Mujel volvelse más histélica aún. Pol eso plovelbio chino: la mujel con longimiembla o sin longimiembla siemple lo mismo. Que equivalel al plovelbio suyo ese de ni contigo ni sin ti tienen mis males lemedio.

Estos chinos nos van a colonizar por completo, me estoy dejando lo que no está escrito en la herboristería. Además, pensó, en todo a 1 € no lo encuentro
Decidida, se dirigió al frutero y señalando un buen pepino y un gran plátano, ordenó: ¡pónmelos!

¡¡Los dos!!...¡¡Estos no me han fallado nunca!!

¿Se los envuelvo o se los lleva puestos?

Si es una cuestión de urgencia, ahí tengo la trastienda, le susurró el frutero con sonrisa libidinosa. Yo tampoco he fallado nunca ...

Espera, dijo mientras sacaba la piedra del bolso. –¿Tienes algo que se parezca a esto?
–No, pero...
-Venga, la cuenta -le interrumpió.

Por la tarde, la frutería cerró a su hora y en la puerta apareció un gran cartel que anunciaba:

“En esta frutería solo se venden melones e higos
La dirección"

- ¡Machistas!

"Y tambien brevas, castañas y papayas" se leía en el mismo cartel al día siguiente"

- ¿Y setas, ahora que es temporada?

Al llegar a casa decidió aplicar el ungüento del chino sobre la piedra. Mientras frotaba con fuerza la notaba cada vez más suave, de manera que decidió concluir el tratamiento, no vaya a ser que jodamos el juguete, pensó

La piedra había cobrado vida propia. Palpitaba y latía como un corcel desbocado a punto de despeñarse

- Método antiguo sel, pelo glande liesgo -recordó que le había dicho el chino-. Piedla podel hacel piedlitos. Tú plecaución si quelel pasal pol la piedla.
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Pedritus » 06 Oct 2013 11:33

Ahora que empieza a ponerse interesante es cuando usted quiere cortar.
Menuda puritana nos ha salido.
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Dart » 06 Oct 2013 12:14

Sospecho que el chino es el único que conoce el desenlace.
"El nacionalismo es la única ideología de otros tiempos que ha sobrevivido, probablemente porque es la más imbécil. Es fácil de entender: nosotros somos estupendos y nuestros vecinos, unos cabrones. Lo que nos sale bien es porque somos de traca; lo que nos sale mal, porque el vecino nos tiene manía. El nacionalismo es un chollo, es el paraíso del imbécil." R de E
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor celino » 06 Oct 2013 12:30

.
¿Que coño hace Toloño en la cama a estas horas? .. :huys:

Igual nos engaña con el frutero .. :dunce

Con el chino, no.

Tolo no es amigo de la Alianza de Civilizaciones .. -angry
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor celino » 06 Oct 2013 12:33

voy a ir escribió:Me llaman Santa María de la Purísima Concepción -tongue



Eso no tiene nada que ver

Yo, por ejemplo, soy Virgo ... -fisch
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor celino » 06 Oct 2013 13:01

Como todas las tardes, se sentó a tomar el té. Mientras ponía el azúcar notó algo diferente, algo fuera de su sitio... la cucharilla tenía signos de flaccidez.

Notó los dedos pegajosos y una mueca de asco se dibujó en su cara. Dirigió los ojos al líquido humeante y vio que unos grumos sospechosos flotaban en él

Intentó "pescar" alguno, imposible, aquellas cosas se escurrían de la cuchara como aceite y al caer salpicaban flotando de nuevo y olían...¡como a lejía!

De pronto, algo comenzó a crecer en la taza, parecía una especie de alga apestosa que se iba extendiendo cómo una red sobre la superficie del té

en medio de agudos quejidos y lamentos. En dos segundos, ante sus ojos atónitos, quedó paralizada y se transformó en piedra, como la mujer de Lot

Sin saber por qué, se acordó de su difunto marido. –Las comparaciones son odiosas -se dijo a sí misma, pero...¡que dura la tenía el cabrón!


El recuerdo la hizo suspirar, aún alterada, mientras tocaba la piedra de aquella efigie arcaica y la guardaba en el bolso.

¡Caray! como pesaba, tanto como lo recuerdos que le provocaron un intenso hormigueo en determinadas partes

Pensó: seguro que esta noche, recostada en el sofá viendo Tras la puerta Verde, le doy el uso que se merece, por cierto... he de comprar aceite de oliva

y vaselina!

El hormigueo se volvía más intenso y recordó que la mantequilla, junto con la humedad natural, tampoco iba mal.

Y sin pensarlo dos veces compró una terrina de medio kilo, más que nada para que no falte.

Desde que murió su esposo, las disestesias que ocasionalmente sentía entre sus muslos se habían hecho permanentes. Una vecina, aquejada por el mismo mal, le había aconsejado acudir a la herboristería que ella misma frecuentaba. Allí tenían un liofilizado de planta, la longimiembra erectisima que, mezclada con el té y admistrada por vía tópica, tenía en la mujer unos efectos calmantes, emolientes y equilibradores del ánimo.

- No es como tu marido -le dijo-. Pero, a cambio, no se está pediendo todo el día -aquí esbozó una mueca de máscara griega-.

"Planta muy milaglosa". Le explicó el chino herboristero. "En china, muchas mujeles tomal. Chinos titola pequeña, chinas gustal glande, mujeles nunca contentas".
- Y... ¿tiene algún efecto secundario? -preguntó la mujer-.
- Si usal mucho mujel volvelse histélica.
- ¿Y si no la uso?
- Mujel volvelse más histélica aún. Pol eso plovelbio chino: la mujel con longimiembla o sin longimiembla siemple lo mismo. Que equivalel al plovelbio suyo ese de ni contigo ni sin ti tienen mis males lemedio.

Estos chinos nos van a colonizar por completo, me estoy dejando lo que no está escrito en la herboristería. Además, pensó, en todo a 1 € no lo encuentro
Decidida, se dirigió al frutero y señalando un buen pepino y un gran plátano, ordenó: ¡pónmelos!

¡¡Los dos!!...¡¡Estos no me han fallado nunca!!

¿Se los envuelvo o se los lleva puestos?

Si es una cuestión de urgencia, ahí tengo la trastienda, le susurró el frutero con sonrisa libidinosa. Yo tampoco he fallado nunca ...

Espera, dijo mientras sacaba la piedra del bolso. –¿Tienes algo que se parezca a esto?
–No, pero...
-Venga, la cuenta -le interrumpió.

Por la tarde, la frutería cerró a su hora y en la puerta apareció un gran cartel que anunciaba:

“En esta frutería solo se venden melones e higos
La dirección"

- ¡Machistas!

"Y tambien brevas, castañas y papayas" se leía en el mismo cartel al día siguiente"

- ¿Y setas, ahora que es temporada?

Al llegar a casa decidió aplicar el ungüento del chino sobre la piedra. Mientras frotaba con fuerza la notaba cada vez más suave, de manera que decidió concluir el tratamiento, no vaya a ser que jodamos el juguete, pensó

La piedra había cobrado vida propia. Palpitaba y latía como un corcel desbocado a punto de despeñarse

- Método antiguo sel, pelo glande liesgo -recordó que le había dicho el chino-. Piedla podel hacel piedlitos. Tú plecaución si quelel pasal pol la piedla.

De forma progresiva la piedra, con vida propia, fue agrandándose y tomando forma

La viuda, con ojos asombrados exclamó:

¡¡Manolo! ¿Qué haces tú aquí?
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Dart » 06 Oct 2013 14:32

Como todas las tardes, se sentó a tomar el té. Mientras ponía el azúcar notó algo diferente, algo fuera de su sitio... la cucharilla tenía signos de flaccidez.

Notó los dedos pegajosos y una mueca de asco se dibujó en su cara. Dirigió los ojos al líquido humeante y vio que unos grumos sospechosos flotaban en él

Intentó "pescar" alguno, imposible, aquellas cosas se escurrían de la cuchara como aceite y al caer salpicaban flotando de nuevo y olían...¡como a lejía!

De pronto, algo comenzó a crecer en la taza, parecía una especie de alga apestosa que se iba extendiendo cómo una red sobre la superficie del té

en medio de agudos quejidos y lamentos. En dos segundos, ante sus ojos atónitos, quedó paralizada y se transformó en piedra, como la mujer de Lot

Sin saber por qué, se acordó de su difunto marido. –Las comparaciones son odiosas -se dijo a sí misma, pero...¡que dura la tenía el cabrón!


El recuerdo la hizo suspirar, aún alterada, mientras tocaba la piedra de aquella efigie arcaica y la guardaba en el bolso.

¡Caray! como pesaba, tanto como lo recuerdos que le provocaron un intenso hormigueo en determinadas partes

Pensó: seguro que esta noche, recostada en el sofá viendo Tras la puerta Verde, le doy el uso que se merece, por cierto... he de comprar aceite de oliva

y vaselina!

El hormigueo se volvía más intenso y recordó que la mantequilla, junto con la humedad natural, tampoco iba mal.

Y sin pensarlo dos veces compró una terrina de medio kilo, más que nada para que no falte.

Desde que murió su esposo, las disestesias que ocasionalmente sentía entre sus muslos se habían hecho permanentes. Una vecina, aquejada por el mismo mal, le había aconsejado acudir a la herboristería que ella misma frecuentaba. Allí tenían un liofilizado de planta, la longimiembra erectisima que, mezclada con el té y admistrada por vía tópica, tenía en la mujer unos efectos calmantes, emolientes y equilibradores del ánimo.

- No es como tu marido -le dijo-. Pero, a cambio, no se está pediendo todo el día -aquí esbozó una mueca de máscara griega-.

"Planta muy milaglosa". Le explicó el chino herboristero. "En china, muchas mujeles tomal. Chinos titola pequeña, chinas gustal glande, mujeles nunca contentas".
- Y... ¿tiene algún efecto secundario? -preguntó la mujer-.
- Si usal mucho mujel volvelse histélica.
- ¿Y si no la uso?
- Mujel volvelse más histélica aún. Pol eso plovelbio chino: la mujel con longimiembla o sin longimiembla siemple lo mismo. Que equivalel al plovelbio suyo ese de ni contigo ni sin ti tienen mis males lemedio.

Estos chinos nos van a colonizar por completo, me estoy dejando lo que no está escrito en la herboristería. Además, pensó, en todo a 1 € no lo encuentro
Decidida, se dirigió al frutero y señalando un buen pepino y un gran plátano, ordenó: ¡pónmelos!

¡¡Los dos!!...¡¡Estos no me han fallado nunca!!

¿Se los envuelvo o se los lleva puestos?

Si es una cuestión de urgencia, ahí tengo la trastienda, le susurró el frutero con sonrisa libidinosa. Yo tampoco he fallado nunca ...

Espera, dijo mientras sacaba la piedra del bolso. –¿Tienes algo que se parezca a esto?
–No, pero...
-Venga, la cuenta -le interrumpió.

Por la tarde, la frutería cerró a su hora y en la puerta apareció un gran cartel que anunciaba:

“En esta frutería solo se venden melones e higos
La dirección"

- ¡Machistas!

"Y tambien brevas, castañas y papayas" se leía en el mismo cartel al día siguiente"

- ¿Y setas, ahora que es temporada?

Al llegar a casa decidió aplicar el ungüento del chino sobre la piedra. Mientras frotaba con fuerza la notaba cada vez más suave, de manera que decidió concluir el tratamiento, no vaya a ser que jodamos el juguete, pensó

La piedra había cobrado vida propia. Palpitaba y latía como un corcel desbocado a punto de despeñarse

- Método antiguo sel, pelo glande liesgo -recordó que le había dicho el chino-. Piedla podel hacel piedlitos. Tú plecaución si quelel pasal pol la piedla.

De forma progresiva la piedra, con vida propia, fue agrandándose y tomando forma

La viuda, con ojos asombrados exclamó:

¡¡Manolo! ¿Qué haces tú aquí?

¿Quién se atreve a levantarme? –exclamó con voz de ultratumba.

Y se puso a cantar.

What power art thou, who from below, hast made me rise,
unwillingly and slow, from beds of everlasting snow...


[bbvideo=560,340]http://www.youtube.com/watch?v=KFBdWdnUjFg[/bbvideo]
"El nacionalismo es la única ideología de otros tiempos que ha sobrevivido, probablemente porque es la más imbécil. Es fácil de entender: nosotros somos estupendos y nuestros vecinos, unos cabrones. Lo que nos sale bien es porque somos de traca; lo que nos sale mal, porque el vecino nos tiene manía. El nacionalismo es un chollo, es el paraíso del imbécil." R de E
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor Pedritus » 06 Oct 2013 15:22

Como todas las tardes, se sentó a tomar el té. Mientras ponía el azúcar notó algo diferente, algo fuera de su sitio... la cucharilla tenía signos de flaccidez.

Notó los dedos pegajosos y una mueca de asco se dibujó en su cara. Dirigió los ojos al líquido humeante y vio que unos grumos sospechosos flotaban en él

Intentó "pescar" alguno, imposible, aquellas cosas se escurrían de la cuchara como aceite y al caer salpicaban flotando de nuevo y olían...¡como a lejía!

De pronto, algo comenzó a crecer en la taza, parecía una especie de alga apestosa que se iba extendiendo cómo una red sobre la superficie del té

en medio de agudos quejidos y lamentos. En dos segundos, ante sus ojos atónitos, quedó paralizada y se transformó en piedra, como la mujer de Lot

Sin saber por qué, se acordó de su difunto marido. –Las comparaciones son odiosas -se dijo a sí misma, pero...¡que dura la tenía el cabrón!


El recuerdo la hizo suspirar, aún alterada, mientras tocaba la piedra de aquella efigie arcaica y la guardaba en el bolso.

¡Caray! como pesaba, tanto como lo recuerdos que le provocaron un intenso hormigueo en determinadas partes

Pensó: seguro que esta noche, recostada en el sofá viendo Tras la puerta Verde, le doy el uso que se merece, por cierto... he de comprar aceite de oliva

y vaselina!

El hormigueo se volvía más intenso y recordó que la mantequilla, junto con la humedad natural, tampoco iba mal.

Y sin pensarlo dos veces compró una terrina de medio kilo, más que nada para que no falte.

Desde que murió su esposo, las disestesias que ocasionalmente sentía entre sus muslos se habían hecho permanentes. Una vecina, aquejada por el mismo mal, le había aconsejado acudir a la herboristería que ella misma frecuentaba. Allí tenían un liofilizado de planta, la longimiembra erectisima que, mezclada con el té y admistrada por vía tópica, tenía en la mujer unos efectos calmantes, emolientes y equilibradores del ánimo.

- No es como tu marido -le dijo-. Pero, a cambio, no se está pediendo todo el día -aquí esbozó una mueca de máscara griega-.

"Planta muy milaglosa". Le explicó el chino herboristero. "En china, muchas mujeles tomal. Chinos titola pequeña, chinas gustal glande, mujeles nunca contentas".
- Y... ¿tiene algún efecto secundario? -preguntó la mujer-.
- Si usal mucho mujel volvelse histélica.
- ¿Y si no la uso?
- Mujel volvelse más histélica aún. Pol eso plovelbio chino: la mujel con longimiembla o sin longimiembla siemple lo mismo. Que equivalel al plovelbio suyo ese de ni contigo ni sin ti tienen mis males lemedio.

Estos chinos nos van a colonizar por completo, me estoy dejando lo que no está escrito en la herboristería. Además, pensó, en todo a 1 € no lo encuentro
Decidida, se dirigió al frutero y señalando un buen pepino y un gran plátano, ordenó: ¡pónmelos!

¡¡Los dos!!...¡¡Estos no me han fallado nunca!!

¿Se los envuelvo o se los lleva puestos?

Si es una cuestión de urgencia, ahí tengo la trastienda, le susurró el frutero con sonrisa libidinosa. Yo tampoco he fallado nunca ...

Espera, dijo mientras sacaba la piedra del bolso. –¿Tienes algo que se parezca a esto?
–No, pero...
-Venga, la cuenta -le interrumpió.

Por la tarde, la frutería cerró a su hora y en la puerta apareció un gran cartel que anunciaba:

“En esta frutería solo se venden melones e higos
La dirección"

- ¡Machistas!

"Y tambien brevas, castañas y papayas" se leía en el mismo cartel al día siguiente"

- ¿Y setas, ahora que es temporada?

Al llegar a casa decidió aplicar el ungüento del chino sobre la piedra. Mientras frotaba con fuerza la notaba cada vez más suave, de manera que decidió concluir el tratamiento, no vaya a ser que jodamos el juguete, pensó

La piedra había cobrado vida propia. Palpitaba y latía como un corcel desbocado a punto de despeñarse

- Método antiguo sel, pelo glande liesgo -recordó que le había dicho el chino-. Piedla podel hacel piedlitos. Tú plecaución si quelel pasal pol la piedla.

De forma progresiva la piedra, con vida propia, fue agrandándose y tomando forma

La viuda, con ojos asombrados exclamó:

¡¡Manolo! ¿Qué haces tú aquí?

¿Quién se atreve a levantarme? –exclamó con voz de ultratumba.

Y se puso a cantar.

What power art thou, who from below, hast made me rise,
unwillingly and slow, from beds of everlasting snow...

- ¡Manolo! ¡Pero si tú no sabías inglés!
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor celino » 06 Oct 2013 15:32

Como todas las tardes, se sentó a tomar el té. Mientras ponía el azúcar notó algo diferente, algo fuera de su sitio... la cucharilla tenía signos de flaccidez.

Notó los dedos pegajosos y una mueca de asco se dibujó en su cara. Dirigió los ojos al líquido humeante y vio que unos grumos sospechosos flotaban en él

Intentó "pescar" alguno, imposible, aquellas cosas se escurrían de la cuchara como aceite y al caer salpicaban flotando de nuevo y olían...¡como a lejía!

De pronto, algo comenzó a crecer en la taza, parecía una especie de alga apestosa que se iba extendiendo cómo una red sobre la superficie del té

en medio de agudos quejidos y lamentos. En dos segundos, ante sus ojos atónitos, quedó paralizada y se transformó en piedra, como la mujer de Lot

Sin saber por qué, se acordó de su difunto marido. –Las comparaciones son odiosas -se dijo a sí misma, pero...¡que dura la tenía el cabrón!


El recuerdo la hizo suspirar, aún alterada, mientras tocaba la piedra de aquella efigie arcaica y la guardaba en el bolso.

¡Caray! como pesaba, tanto como lo recuerdos que le provocaron un intenso hormigueo en determinadas partes

Pensó: seguro que esta noche, recostada en el sofá viendo Tras la puerta Verde, le doy el uso que se merece, por cierto... he de comprar aceite de oliva

y vaselina!

El hormigueo se volvía más intenso y recordó que la mantequilla, junto con la humedad natural, tampoco iba mal.

Y sin pensarlo dos veces compró una terrina de medio kilo, más que nada para que no falte.

Desde que murió su esposo, las disestesias que ocasionalmente sentía entre sus muslos se habían hecho permanentes. Una vecina, aquejada por el mismo mal, le había aconsejado acudir a la herboristería que ella misma frecuentaba. Allí tenían un liofilizado de planta, la longimiembra erectisima que, mezclada con el té y admistrada por vía tópica, tenía en la mujer unos efectos calmantes, emolientes y equilibradores del ánimo.

- No es como tu marido -le dijo-. Pero, a cambio, no se está pediendo todo el día -aquí esbozó una mueca de máscara griega-.

"Planta muy milaglosa". Le explicó el chino herboristero. "En china, muchas mujeles tomal. Chinos titola pequeña, chinas gustal glande, mujeles nunca contentas".
- Y... ¿tiene algún efecto secundario? -preguntó la mujer-.
- Si usal mucho mujel volvelse histélica.
- ¿Y si no la uso?
- Mujel volvelse más histélica aún. Pol eso plovelbio chino: la mujel con longimiembla o sin longimiembla siemple lo mismo. Que equivalel al plovelbio suyo ese de ni contigo ni sin ti tienen mis males lemedio.

Estos chinos nos van a colonizar por completo, me estoy dejando lo que no está escrito en la herboristería. Además, pensó, en todo a 1 € no lo encuentro
Decidida, se dirigió al frutero y señalando un buen pepino y un gran plátano, ordenó: ¡pónmelos!

¡¡Los dos!!...¡¡Estos no me han fallado nunca!!

¿Se los envuelvo o se los lleva puestos?

Si es una cuestión de urgencia, ahí tengo la trastienda, le susurró el frutero con sonrisa libidinosa. Yo tampoco he fallado nunca ...

Espera, dijo mientras sacaba la piedra del bolso. –¿Tienes algo que se parezca a esto?
–No, pero...
-Venga, la cuenta -le interrumpió.

Por la tarde, la frutería cerró a su hora y en la puerta apareció un gran cartel que anunciaba:

“En esta frutería solo se venden melones e higos
La dirección"

- ¡Machistas!

"Y tambien brevas, castañas y papayas" se leía en el mismo cartel al día siguiente"

- ¿Y setas, ahora que es temporada?

Al llegar a casa decidió aplicar el ungüento del chino sobre la piedra. Mientras frotaba con fuerza la notaba cada vez más suave, de manera que decidió concluir el tratamiento, no vaya a ser que jodamos el juguete, pensó

La piedra había cobrado vida propia. Palpitaba y latía como un corcel desbocado a punto de despeñarse

- Método antiguo sel, pelo glande liesgo -recordó que le había dicho el chino-. Piedla podel hacel piedlitos. Tú plecaución si quelel pasal pol la piedla.

De forma progresiva la piedra, con vida propia, fue agrandándose y tomando forma

La viuda, con ojos asombrados exclamó:

¡¡Manolo! ¿Qué haces tú aquí?

¿Quién se atreve a levantarme? –exclamó con voz de ultratumba.

Y se puso a cantar.

What power art thou, who from below, hast made me rise,
unwillingly and slow, from beds of everlasting snow...

¡Manolo! ¡Pero si tú no sabías inglés!

¡Dices bien, pendón! ¡No sabía, antes ...!

Ahora sé muchas cosas que antes no sabia

¡De rodillas y el culo hacia arriba! ordenó ... ¡¡y fuera las bragas!!
El problema no es caer ...
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... el problema es no saber levantarse
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celino
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Re: Cadáveres exquisitos

Mensajepor celino » 06 Oct 2013 15:56

Información:

Detalle de lo que exigía Manolo


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